Debajo de varios pedazos de vidrios, con Nagato encima mio amortiguando el golpe. Realmente el estaba un poco pesado y era algo molesto la sensación de tenerlo sobre mi. Seguramente su pervertida mente pensaba que esto era una gran pose sexual y ya se moría por intentarlo con Ciel. El es un maldito pervertido. Aburrido de esto, decidí empujarlo y finalmente levantarme. Por suerte no le paso nada. Claro, tenía algunos rasguños de parte mía -eso el no sabe, aun- y quizás alguna picada de mosquito, pero nada más.

El tiempo se estaba perdiendo y yo seguía aquí, tirado en el jodido lugar sin nombre. En el medio de la nada. ¿Como se suponía que alguien nos iba a encontrar?. Siento nervios de terminar aquí. Mi vida tenía un camino, un buen camino. ¡Tengo un precio! Soy "indefinible" por ser demasiado sensacional para que alguien ponga una estúpida cifra de etiqueta en mi. Quizás sera porque no soy vendible, ni un barato. Definitivamente no lo soy.

¿Alguien habrá notado que no estoy? O... ¿Alguien estará vivo? Realmente esta situación solo la debería vivir personas como Takao y Masao, no nosotros.

—Nagato—le llamo, y el despierta. Le sonrió dulce. Me calma por lo menos no ser el único vivo aquí.—¿Estas bien?.

—Sí, ¿y tu?—contesta y yo asiento. Le tomo la mano para que se levante y lo logra.—Hay que buscar a los chicos.

—¿Crees que estén bien?—pregunte, realmente preocupado. Sinceramente tenía varias preocupaciones por una persona en especifico.

—Ojala.—dijo el, mientras caminaba hacia adelante. Lo seguí. Realmente pasamos un gran tiempo caminando hasta notar que íbamos en círculos.—Eh, Thoru, creo que vamos en círculos.

—No me digas.—le conteste con una severa actitud sarcástica.—Sígueme, creo saber a donde ir.

—¿A donde, exactamente?—cuestiono el, como un tonto. Like a fool. Me fastidia su torpeza.

—Tu, mi torpe y tonto amigo, sin mencionar como un miserable pervertido, no tienes derecho a hacer preguntas.—le conteste, demandante.—Simplemente imitarme y sigue todos mis pasos.

—Eh...—el solo asintió, confundido. Empece a caminar con Nagato a mi lado hasta ver un lindo lago.—¿Crees que sea una playa?

—Tal vez, ¿no había una playa saliendo de Tokio?—pregunte, confuso.—Ya sabes, dirigiendo al sur de Japón.

—¡Sí! ¿Collico?—contesto Nagato, con curiosidad. Entonces asentí.

—¿Como llegamos a la salida sur de Tokio?—cuestione, realmente fascinado por nuestro paradero.

—Kaito se volcó, pero ¿cuanto?—dijo el, también fascinado.—¿Realmente cuantas vueltas dio este bus?.

—Muchas, realmente muchas. Recuerdo perder la consciencia en el momento de estrellarme contra...un árbol bastante alto y grueso.—respondí, empezando a usar mi mente otra vez.

—Ese árbol estaba bastante alejado de la carretera, al oeste del...¡lago!—grito de repente Nagato y ambos empezamos a correr desesperadamente hacia el lago. Realmente me sentía ya más esperanzado y confiado sobre todo esto, ademas de haber perdido el miedo hace un buen rato. Totalmente cansados, transpirados y con los pies adoloridos llegamos al lago y observamos al oeste, cerca de las orillas del bosque todos los escombros.—Oh, duele.—dijo Nagato, mientras sobaba con dificultad su costilla derecha. Seguramente el flojo se la pasaba pensando perversiones de Ciel en vez de hacer deportes. Idiota.

—Vamos.—le anime, mientras caminaba hacia allá con los ojos brillosos.—Solo es un poco más.—entonces empece a sentirme mareado, con la vista borrosa y con sentimientos de vomitar.—Solo es...—no lograba terminar las frases, y tambaleaba al caminar.—Solo es un...un poco más...

Entonces caí al suelo, perdiendo la consciencia.


—Hipócrita.

Fue lo primero que escuche. Observe con cansancio como Ymr curaba a Nagato, Sakura a Makoto y Konan a Kaito. ¿Cuando ellos...? ¿Cuando llegue aquí?

—Oh, despertaste.—dijo Yuuki con una alegre sonrisa. Solo asentí confundido.

—¿Como...—intente hablar, pero sentía mi lengua dormida, lo cual era extraño.—...Como me encontraron?

—Nagato te cargo hasta acá.—dijo Yuuki, observando al inconsciente Nagato.—y luego se desmayo.

Solo atine a reír por lo bajo. Konan se acerco.

—Por fin despiertas. Llevamos horas así.—comento ella mientras se acercaba a mi frente y la besaba delicadamente.—Hola.

—Hola.—dije, embozando una sonrisa y adquiriendo una voz algo más grave.

—¿Estas cansado?—pregunta ella, mirándome con sus ojos celestes.

—Supongo.—contesto, sin realmente saberlo.

—Deben ser como las 21:00 hrs. Sin embargo aun esta claro el clima, ¿quieren ir a dar una vuelta?—pregunta Konan, y en ese instante despierta Nagato.—Hola, Nagato-kun.

—Hola, ¿como llegue aquí?—pregunta el.

—Que te lo explique Ciel—dice Ymr con una sonrisa.—Sí, tengo ganas de hacer algo. ¿Y si vamos a la playa?

—¡Genial!—exclama Sakura mientras se levanta. Observo como Kaito esta apoyado afectuosamente en Lee, y no puedo evitar pensar en que son tiernos.

Todos vamos. Me pongo indiscretamente al lado de Konan.

—Las puntas de tu pelo están rojas—le comento.

—Sí, están manchadas con la sangre de Ciel.—me contesta, con una leve sonrisa. Le acaricio el cabello delicadamente, porque siempre cuando lo hacía otras veces ella se quejaba de que se lo tiraba. Su respuesta me perturba un poco, pero intento no demostrarlo.

—¿No planeas lavarlo?—le pregunto con serenidad. Es imposible no sentir esa serenidad cuando estoy a su lado.

—Tal vez después, tal vez. Siempre estuvo en mis sueños el cabello rojo, no voy a dejarlo ir tan fácil.—contesto, con seguridad y armonía.—Si quiero algo, lucho por ello.

—Eso me suena parecido.—comente, provocando su vergüenza.—No lo se, ¿tu lo recuerdas?

—¿Tu sensual actitud? ¿Creerte Sasuke? ¿Señor Perfección?—dijo ella, con actitud.—Lo siento, eso no me va.

Entonces con una torcida sonrisa corrió al lado de Sasori y Makoto.

Ella es una maldita, siempre sabe derrotarme. Siempre sabe calmarme e irritarme. Sabe como controlar mis instintos y como leer mis pensamientos. ¿Es una bruja? Porque sinceramente el personaje de Bellatrix le quedaría perfecto. Tengo suerte, las malditas como ella son geniales.

Por eso la quiero. Porque ella es la hechicera y yo la victima. Su hechizo fue encantarme, y enamorarme. Por eso yo soy un tonto, estúpido y orgulloso.

Ambicioso, ridículo y sarcástico. Ganador. Porque yo soy todo, absolutamente todo.