Desde atrás lo observaba. Siempre oculta. No es como si me avergonzara ni nada por el estilo, pero... el tiempo lo utilizaba. Cada instante, cada momento, era todo piezas que acercaba mi camino al de el y lo volvían solo uno. Simplemente no me importaba si tenía que esperar semanas, meses o hasta años, cada vez el tiempo se volvía menos. Menos para estar a su lado. Menos para amarlo.

—¡Perfecto!—exclamo mi yo interior, extasiada. Pensar en el fracaso y en perder era mi mayor temor, y claro, no lo iba a permitir. Yo no soy alguien que usualmente aceptaría una derrota, y obviamente yo no iba a tener una derrota. Estoy destinada a lo grande, desde siempre lo supe, por supuesto. Quizás al principio fue difícil saberlo con una autoestima en el suelo y un conocimiento vago de lo que es la vida...y el amor. Necesitaba culturizar sobre el mundo para poder ser como soy ahora.


Nos han separado en grupo. Nos han separado... a ti y a mi, específicamente. Observarte subir a ese bus lejos de mi es realmente detestable. Tu y yo merecíamos mas tiempo juntos. Lo merecíamos. Ciel estaba a tu lado, y tu lo besaste en la frente. No tenía que entrar en mi fantasía de que ustedes son solo amigos. Lo sabía todo, totalmente todo.

No era de esas chicas que se iban a sentar a llorar en un rincón, pero admito que esto fue duro. Digo, hubiera preferido que me hubieras engañado con alguna persona que no conozca. O quizás una persona que por lo menos fuera mujer. Aunque es tonto reclamarte algo, puesto que sólo éramos amigos. Sin embargo yo siempre supuse que el y yo terminaríamos juntos. Supongo que es algo obvio, tanto a mi como el.

Digo, siempre juntos, y si, he comprobado como la gente también lo piensa, por supuesto. Mis amigas siempre lo decían: "eramos perfectos". Y es cierto, lo eramos. Sin embargo se me esta prohibido vivir del pasado, un vago pasado.

Quizás el espera que admita mis sentimientos y este en miseria, obviamente. No se lo permitiré. Jamás lo haría. ¿A caso alguien como yo se lo permitiría?. Jamás, reitero.

Se que en el fondo mi relación con Nagato terminara con esos fines románticos. Puedo lograr pasar de amistad a algo más. Puedo y lo deseo, naturalmente. Pero cuido tanto mi ego para no salir lastimada. Y si salgo lastimada mostraría dolor. No me permitiré mostrar un sentimiento de imperfección. No necesito que unas personas hipócritas e ignorantes me juzguen como una débil. Porque la debilidad no es un sentimiento que compondrá mi alma y corazón. Definitivamente no me considero de esas chicas que se pasean sentimentales llorando por todas partes. No quiero serlo. No otra vez.

Porque cuando fui débil Nagato estuvo ahí, junto a mi, protegiéndome incondicional y fiel a mi y nuestra amistad. Nuestro mágico lazo. Solo nos basto cruzar miradas para encontrar nuestra conexión. Para crear magia. Solo debo esperar que el note nuestro amor destinado por el mundo, espacio y tiempo. Y nada detendrá eso. Nada nos separara Nagato.


Un accidente. Un accidente de bus. Kaito iba conduciendo a bastante velocidad y se desvió del camino. Rodó y rodó hasta chocar contra varios arboles del bus, y destruir todo. Destruir absolutamente todo.

No puedo evitar sentir que esto es una pesadilla. La policía y el Ministerio asegura que ningún ser humano puede haber sobrevivido por la magnitud del choque, por los destrozos. Entonces todos en la sala fijan sus miradas en mí. Kokoru y Hitomi-sensei nos han contado la noticia entre sollozos. Me levantó de mi puesto y entre pasos torpes y jadeos me coloco contra la pared. Aferró mi rostro contra mis rodillas y abrazó mi propio cuerpo.

—Saiki-san—habla Kokoru-sensei con un tono lamentable.—¿Se siente bien?.

—No.—contesto cortante. No iba a darle amabilidad. El no podía exigir modales en momentos así.

El ambiente era...tenso. Mi respiración me ahogaba y mi corazón latía a un ritmo desesperado, como si luchara por vivir. Mi mente... mi mente no podía soportarlo. Intente levantarme con rapidez, sin embargo solo di pasos torpes. Mi vista se volvía borrosa. Me levante y sentí como el viento me azotaba durante mi caída. Sin embargo algo sostenía mi cuerpo con delicadeza. Observe con cansancio. Takao y Masao me sujetaban. Jadeé, molesta.

—Suéltenme—exigí con molestia.—Puedo caminar sola.

—No, no puedes.—contradijo Takao, con cierto tono de ironía y burla.

—Estas mareada.—dijo Masao, mientras sentía mi estomago revolverse. Sinceramente no estaba bien.

Mis mejores amigos estaban muertos...

Entonces mi consciencia se volvió negra.


—¡Kitty, Hola!—dijo una peliazul con una hermosa sonrisa. La rubia de despampanante cabello largo se la devolvió.

—¡Buenos días, Sakura!—le contesto ella, de buen humor.

—¡Hola chicas!—dijo Ymr, con una destellante y viva mirada. Se acerco a ellas y estas la saludaron afectuosamente.

—Buenos días—dijo Konan con serenidad mientras se acercaba a sus amigas con una mirada también calmada. Sus cabellos de oro bailaban al ritmo del viento y luego caía dulcemente sobre sus hombros, tocando un poco su espalda.

—¡Hola Hola!—grito Nagato desde lejos junto a Sasori,Ciel y Nagato.

—¡Hola chicos!—contesto Kitty. Luego llegaron Kaito, Yuuki, Lee y Thoru. El grupo de amigos se encontraba yacido en el césped en un soleado y veraniego día de clases. Por supuesto, en el patio de su escuela. Reían y conversaban con mucho animo y amistad. Kitty observo como las enemistades de unos con otros ya no existían. Todos eran sinceros y cercanos. Kitty se sentía feliz de estar junto a sus amigos de nuevo. Entonces reacciono. El espació se volvió un extraño callejón gris, en los cuales se veían 11 sombras sin reconocerse.—¿Hola?—pregunto Kitty bastante aturdida y confundida. Las sombras se acercaron y destaparon su identidad. Eran sus amigos, ya crecidos. Debían tener 17 o 19 años. Todas sus amigas se veían hermosas como señoritas y sus amigos guapetones como hombres machos que eran.—¡Chicos!—exclamo Kitty acercándose a ellos.

Ellos parecían verla con serenidad y frialdad a la vez.

—¡Chicos!—reitero Kitty.—¡No se vayan!—grito ella, abalanzándose sobre un cuerpo. Lo notó y abrazaba a Ymr y Makoto. Se aferro a ellos.—No quiero que se vayan—sus lagrimas se soltaron por fin.—Los necesito—murmuro mientras los observaba. Thoru caminaba hacía una luz brillante y Kitty jaló de la mano del chico para detenerlo. Lo logro.

—Sostenerme ahora no me detendrá.—dijo el con calma. Kitty sollozo.

—No puedo perderte.—dijo ella, débil.—Yo no...

—Si no voy hacia allá, me perderás ahora.—dijo Thoru, mirándola con sus bellos ojos cristalinos. Kitty lo soltó, pero antes lo beso en la mejilla. Vio a Thoru irse.

Entonces notó como Makoto, Sasori y Kaito se iban. Ella no logró detenerlos. Ciel junto a Yuuki y Lee entraron. Cuando Kitty notó que Ymr estaba intentando entrar se aferró al brazo de la pelirroja.

—¡Ymr!¡No te atrevas a...!—grito ella, pero fue interrumpida.

—Kitty, si no voy ahí estaré perdida. Si quieres encontrarnos tienes que buscarnos.—dijo Ymr, para luego entrar.

—¿Buscarlos?—cuestiono ella.—¡Sakura, Konan!

—Kitty, búscanos.—dijo Konan algo apresurada.

—Solo búscanos.—susurro Sakura.—Tienes que...

—Buscarnos. En el mar violeta donde los ojos pierdes, el alma concretas. La soledad esta presente, porque no hay gente. Bello lugar, solitario tal cual. Solo una vez vas, cuando el sol sale...—relato Konan con poesía.

—Inhumano. Su belleza es inhumana.—dijo Sakura.

Entonces ambas junto a Nagato se fueron. Pero Kitty jalo de la mano de el.

—¿Que hago? No les entendí nada.—dijo ella, desesperada.—Nagato, ayúdame.

—Tu puedes sola, Kitty. Solo piensa.—dijo el, luego de darle un húmedo beso en los labios y marcharse.


—Saiki-san...despierte...

Kitty abrió los ojos y se sentó. Estaba en una cama en enfermería y tenía a Kokoru-sensei frente a ella.

—Necesitamos buscarlos...

—¿Saiki-san?

—¡Necesitamos encontrarlos!.—grito Kitty, conmocionada—¡Ellos están vivos!