Yuuki se encontraba cabizbajo mientras Sakura los observaba con curiosidad. Seguramente la peliazul esperaba que ellos dijeran algo respecto al tema. Sin embargo Yuuki no podía evitar sentirse avergonzado por todo. El prefería solo mantenerse cabizbajo y ocultado del resto.

—No necesitas actuar así—dijo ella, mirándolo.—Yo ya lo sabía.

Yuuki la miro con inseguridad. ¿A caso estaba enojada o no? Realmente en estos momentos los sentimientos y reacciones de sus mejores amigas eran muy poco predecibles y comprensibles.

—Creo recordarlo—dijo el, mientras su cuerpo temblaba. Ella solo desvió la mirada. El naturalmente no lo iba a admitir, su vergüenza era muy grande y su ego no se lo permitía, por supuesto ella ya lo sabía. Ella conocía perfectamente a Yuuki al igual que el resto.

—Descubrir a tus mejores amigos besándose en el baño no fue muy lindo, Yuuki—comento Sakura, con sarcasmo. Kaito y Yuuki se ruborizaron un poco y cruzaron miradas en ese momento. Ellos dos ya no sabían que tipo de relación tenían, puesto que Kaito andaba junto a Lee frente a Yuuki, como si lo presumiera. Y Yuuki solamente callaba y aceptaba con resignación y lamento la relación de esos dos.

¿Que esperabas?dijo el, defensivo.—No podía demostrarlo a nadie. No podía permitir que la gente lo supiera.

—Ni siquiera tus mejores amigas—comento Ymr con sequedad. Kaito suspiro, agotado. Ellas definitivamente no sabían lo difícil que era admitir la verdad frente a todos. Se necesitaba mucho valor y seguridad para lograrlo. Luchar contra el rechazo y el dolor, sobre todo el dolor.

—No podía evitarlo...—murmuro el rubio, bajando la cabeza.—Ustedes también me iban a juzgar...

—¿Juzgar? No te hemos juzgado—dijo Konan—Esto no es por que seas gay.

—...¿Entonces?—pregunto Yuuki con la voz algo baja y ronca. El ya no tenía claro la razón del relevante enojo de Sakura, Ymr y Konan.

—Esto es por confianza, Yuuki.—explico Sakura.—Esa es tu decisión.

—Sigo sin comprender bien.—dijo de repente Makoto—nosotros se los revelamos y están enojadas.

—Sí—lo apoyo Sasori—No comprendo.

—¡Tu no comprendes nada!—le grito Sakura a Sasori, totalmente histérica.

—Sakura, ¡reacciona!—le grito Sasori, sacudiéndola de los hombros.—Tus palabras no tienen sentido.

—Si lo tienen, solo que tu no las comprendes. ¡No me comprendes!—le grito a Sasori, eufórica.

Konan puso los ojos en blanco.

—Thoru, ¿te quedaras callado?—le cuestiono esta otra posando sus ojos celestes algo verdosos en los de el.

—No hay mucho que revelar—contesto Thoru con recelo. Konan lo miro con desaprobación.—Esta bien, esta bien. Yo también soy bisexual.—antes de que alguien dijera algo el volvió a hablar.—Y Sakura, ahórrate la molestia de gritar, alegar o rasguñarme. No lo necesito.

—Bien, voy al bosque a buscar algún lugar.—dijo la única chica de cabellos de oro.—Lee, ¿me acompañarías?

—Claro—dice el pelirrojo levantándose del lado de Kaito y caminando hacia la rubia con una sonrisa algo débil y demacrada.

Ambos caminan adentrándose en el bosque, alejándose del resto.


—Es tonto, ¿no?—dijo Konan mientras miraba a Lee.—Todos peleados por algo que debería unirnos.

—El amor.—sentenció el pelirrojo con gracia y seriedad.—Es lo único capaz de unirnos y separarnos. Al parecer solo nos ha separado.

—Sí—coincidió la chica de cabellos oro.—Pero Sakura no esta así por amor.

—¿Entonces?—pregunto el pelirrojo con una gran curiosidad que invadió su mente.

—...—Konan guardo silencio unos momentos bastante incómodos y lo observo con cara de pocos amigos.—Es desilusión.

Lee arqueo una ceja instintivamente. Era extraño ver esa clase de sentimientos en personas como Salura o Ymr, siempre tan alegres y optimistas ante todo.

—¿Desilusión?—reitero el con simpleza. Noto como Konan mantenía su voz bastante monótona y sus facciones se veían relajadas y serenas. Ella era así. Contraría a sus amigas. Sakura e Ymr te podían recibir con la más alegre y feliz sonrisa y un cálido Abrazo, Kitty con un orgulloso pero amigable tono, pero a Konan simplemente le ibas a dar igual. Era desesperante por parte de todos ver el desinterés que mostraba la chica ante todo el mundo, incluido Thoru.

—A veces algunos sentimientos son...indefinibles—explico ella, logrando sólo confundir más a Lee. Ella lo noto y sólo suspiró ante eso. Ella no planeaba explicarle absolutamente toda la situación, tan larga y complicada como era.—Pero no te traje para esto.

Lee relajo su expresión facial.

—Entonces, ¿para qué?—interrogo el de ojos azules, con algo de inseguridad.

—¿Recuerdas cuando éramos niños?—dijo ella y el sólo asintió débilmente.—Cuando nos relataron la leyenda del ermitaño que vivía en los bosques de esta playa alejada de la ciudad.

—¿Piensas buscarlo?—dijo Lee en un tono más de acertación que de pregunta. Ella asintió.—Es una tontería lo que intentas, Konan. No encontraremos nada, absolutamente nada.

—¿Por lo menos podríamos intentarlo?—consulto ella con un tono de voz bastante su ave y tierno, lo cual hizo recapacitar a Lee un poco.—Además, necesitamos encontrar un lugar donde pasar la noche.

—Por supuesto, ¿vamos ya?—dijo el, para que luego estos dos siguieran adentrando en el bosque.—Konan, ¿por qué me elegiste a mi?—cuestiono, demasiado curioso y astuto como para dejar pasar algún detalle que ella dijera.—Digo, pensé que ibas con Thoru a todas partes.

—Creo que no lo acompaño al baño, ni a dormir, ni a bañarse, ni cuando se viste, ni cuando se observa y contempla en el espejo...—dijo esta con extrañeza e incomodidad, y Lee sólo rió por lo dicho.—Pero te elegí porque serías útil.

—¿Útil en que, exactamente?—interrogo este, otra vez. Konan ya se estaba cansando y aburriendo, puesto que preguntaba muchas cosas.

—En deshacerte de el.—murmuro esta, haciendo a Lee estremecerse. ¿Ella lo sabía...?—La vida es una maldita, ¿no?

—La verdad duele, y vuelve todo más realista y cruel de lo normal.—dijo Lee, apretando los puños y mirando con odio y rencor la oscuridad proveniente de la noche.—Porque el lo destruye...

—¿Lee?—susurro Konan, extrañada por su actitud.

—El lo destruyo todo, ¡Todo!—grito este, colocando las manos sobre sus oídos y abriendo los ojos notablemente, incluso pareciendo algo saltones.—¡El me lo arrebato de los brazos, y yo no pude reaccionar.! Yo no pude detenerlo, no pude...—ahora Lee se arrodilló y puso sus manos en el aire, como si dejara que algo cayera en ellas—¡He perdido absolutamente a lo que más amo!—una lágrima cayo de su ojo, sin embargo no dejo de verse más lunático o perdido de control—El ahora esta con el, y no puedo soportarlo! ¡El es mío y sólo mío!

Y con esas palabras Lee sello su promesa de tener a Kaito junto a el. Cueste lo que cueste. Sonriendo psicoticamente, Lee dejo su mirada en la oscuridad del bosque, de la noche. De su enfermo enfermo corazón...