Yuuki y Thoru se encontraban perdidos en el bosque, mientras que desesperadamente se besaban uno al otro. Como criminales. Ellos no sabían lo importante que resultaba esta comprometedora y esperada escena.

—Besense, como si me importara...—murmuraba, mientras los observaba. Era lindo ver a dos gays como ellos en un acto secreto de "cariño" porque a esto ya no lo podía llamar amistad. Hijos de puta. Thoru, jamás pude confiar en que alguien tan lindo como el me fuera fiel. Era inevitable cometer el engaño, para el.

No soy lo suficientemente buena, o simpática como para tenerlo obsesionado o enamorado de mi. Nunca me intereso. El hecho de tener una persona a mi lado relajaba mis deseos desesperados de compañía. Puesto que lo perdí todo, y Thoru fue lo único razonable que pude conseguir. Sinceramente, no valió suficiente la pena.

Pensé que Yuuki podía ser un amigo fiel a mi. Fiel a las reglas, las promesas. Aunque tampoco lo culpo, Thoru es alguien tentador. Era imposible no esperar que alguna persona más agradable o más atractiva que yo se enamorara de Thoru, y por supuesto, intentara conquistarlo. Dudo que esa relación sea seria, sin embargo ya no me importa. Thoru seguramente luego va a actuar como si nada, y yo le seguiré el juego. El es una perra falsa.

Retrocedo mientras con silencio y audacia sujeto las ropas que les llevo a Lee. Siento como mi garganta se asquea y mi piel palidece, mis pecas pican y siento ganas indomables de rascarme. Ellos me repugnan. Admito haber encontrado algo extraño o fuera de lugar que Thoru fuera bisexual -cuando me lo confeso, entre lagrimas de cocodrilo- y claro, celos, pero termine aceptándolo. En ese instante era una jodida ciega que no pudo ver en que mierda estaba metida.

Ellos son unos malditos. Todos son unos malditos. La gente...miente. Se que lo hará, pero de todas formas duele.

Es obvio, la gente sufre y comete las mismas acciones. No tiene sentido. Probablemente la mayoría de la gente se queja del engaño, y estos mismos lo hacen. Admito haber engañado, sin embargo no sin antes haber recibido un golpe igual de duro.

Si la gente me ataca, yo la atacare.

Se que no es el típico valor que te enseñan en una refinada y exclusiva escuela católica, pero es lo justo. A veces la realidad no concuerda con la relatividad de una buena persona. No espero ser una buena persona, como seguir el margen y todas las aptitudes impuestas, puesto que esas actitudes jamás podrán quedar con mi ser, ni mi ser con esas actitudes. No soy precisamente una niña buena, en síntesis.

No me merezco todo lo que tengo a mi alcance, lo se. Quizás no soy popular tampoco, y es culpa de ellos. Por resaltar mi extraña y antisocial actitud frente a todos, y lograr que ellos se alejaran. Lastimosamente lo lograron, pero creo que ya no me importa.

Aunque en el fondo sigo deseando ser la chica más guapa, más popular y eso. Exactamente no soy una belleza, ni nada parecido, por lo cual no me complico, por supuesto. Porque Thoru siempre esta a mi lado y la gente solo lo observa a el. Alguien popular... supongo que ya lo explique. Mis actitudes rebeldes, antisociales, apáticas y tacañas no son las más atractivas de una persona. Y por eso es genial ser rara.

En especial por mi pasado, tan poco típico y tan misterioso para el resto. Cualquier persona temblaría de miedo y dolor al oír mi historia, pero Lee cuando la escucho la comprendió, me contó la suya y relatamos más.

Lindas historias de asesinos. Recuerdos de asesinos. Crímenes, y sangre manchando todo nuestro pasado. A diferencia de Lee, lo mío no fue una opción. No iba a permitir oír una discriminación más hacía mi y mi madre por cometer el error de conocer a Kurou Mizaki. En otras palabras...hablando tecnológicamente...mi padre. Al carajo esto, mi papá y punto.

Quizás el estaría lo suficientemente aburrido y hartado de este miserable mundo como yo para intentar destruirlo. No dudo de todas las estupideces que hizo fue por simple ocio y entretenimiento.

La gente esperaría que yo y mi madre estuviéramos avergonzadas o arrepentidas de los actos de Kurou, sin embargo nosotras mostramos apoyo total a mi padre, y gracias a eso nos ganamos el desprecio de la gente. Como si me interesara...

Sin embargo, a mi madre si. Las criticas, los insultos, las disimuladas amenazas, las asquerosas contrapuntantes. Estaban destruyéndola. Y junto con ella, a mi. Perder a lo único que me quedaba en esta puta y difícil vida, no era una opción.

Ademas, siempre tuve la curiosidad de saber como se siente matar a alguien. En la escuela le enseñan a los niños a no matar, sin embargo yo no les ponía atención, y eso era lo mejor. Matarlos con gritos, sentir su desesperación. Dos caminos unidos a uno. Porque desde el instante en que clave un cuchillo en sus flamantes pechos, en el instante en que la sangre empezó a derramarse de sus cuerpos, nuestras historias se entrelazaron. ¡Fue mágico!


Y ahora el mintió. Que éxtasis, el solo pensar en como sería atravesar su corazón ya me causa placer en todo el cuerpo. Su dulce y sabroso liquido de victoria,con sabor a gloria. De ese rojo tan intenso y deseado por toda mi alma podría ser mío. ¡Mío, mío, solo mío!

Y ahí esta Yuuki, acariciándole los muslos a mi pelirrojo. Siempre supe que esto sucedería, sin embargo sigue doliendo. No es amor, simplemente el rencor que uno siente al ser engañado, y el odio que crece en tu alma, la imperfección de pensar que el busco a alguien mejor. Más guapo, más simpático, más inteligente. Alguien mejor que yo. La desconfianza de ver como los seres que considere amados e importantes en mi vida, leales, te engañan y mienten cruelmente. Aunque creo que ya lo note.

Este mundo es cruel. Este mundo sera cruel por toda la eternidad, y eso nadie jamás podrá cambiarlo. Por eso lo decidí, el mundo sera el enemigo. Profundo y bestial enemigo. Papá siempre me enseño a odiar, a engañar y entregar todo lo malo que te han dado, porque es lo justo.

O quizás para simples locos como nosotros lo es. O tal vez personas demasiados enamoradas, personas demasiado odiadas. Personas simplemente enfermizas.