Es tonto que la gente intente detenerme, diciendo que debería parar. Que es demasiado dolor para ellos. La gente tan desconfiada y pesimista no comprende que yo los siento acá. Que yo sé perfectamente que están vivos. Ellos simplemente dejaron desprender toda la esperanza que tenían y los dieron por muertos de la forma más cobarde posible, el engaño. ¿En serio esas personas piensan creer que ellos están muertos? ¿A caso esta será la única vez en que confiaran en la policía? Qué asco de gente. Yo prefiero luchar por mí misma, sin su jodida ayuda.

Es curioso, la mayoría de las personas actúan como si no pasara nada, y cuando los nombro me miran con ferocidad y extrañeza, o peor, como si los desconocieran. Como si fueran imaginarios, o espíritus. Ellos los borraron del recuerdo de la gente, los hicieron desaparecer más de lo que ya están. Los asesinaron estando vivos, con su flamante y vivo corazón, sus siempre atentos y fijos ojos, y su esforzada sonrisa. Ellos los mataron estando en vida, y eso es algo imperdonable.

Los encontrare, sea lo que tenga que hacer, los encontrare.

—Kitty. —habla mi madre, mientras pasa por metros de distancia. —Ya deja de soñar.

No puedo evitar pensar que la gente me está considerando una loca, pero ya ni siquiera eso me importa. Solo pienso una y otra vez en encontrarlos, aunque este sola y no tenga a nadie a mi lado para sentirme segura, o poder aferrarme a esa persona, porque en los momentos más difíciles estoy sola. Admito que eso duele. Sin embargo pienso seguir en adelante por ellos, las personas que más amo en la vida: mis amigos.

Thoru, probablemente con el cual estoy más lejana a el. Sin embargo, no puedo evitar sentir cariño por él y recordar todas las buenas cosas y momentos que hemos pasado juntos, aunque realmente no hayan sido muchos. Le quiero mucho.

Makoto, loco, hermoso y especial a su propia y única forma de ser, lo amo y adoro tanto que es imposible describir sentimientos así en momentos tan delicados como estos. Es una de esas personas inmortales en mi corazón las cuales nunca se irán de mi mente, duela o se sienta tan bien.

Sasori, ese lindo chico de cabellos azules del cual Sakura lleva enamorada prácticamente casi toda su vida. Le quiero y aprecio bastante, debo admitir. Quizás no sea la persona con la cual haya vivido los momentos más importantes o memorables, sin embargo puedo recordarlo con la perfección, cada detalle de él, de su sonrisa y el brillo en sus ojos. Todo él.

Lee, mi lindo Lee. Quizás el tiempo y el amor nos hayan alejado de nuestra amistad, por cada uno estar metidos en cosas que sinceramente ahora considero que no valieron suficientemente la pena, porque me arrepiento de no haber pasado suficiente tiempo contigo.

Ciel, ese niñato adorable que resulto ser mi mayor enemigo. El paso el mayor tiempo con Nagato, y siempre lograba robármelo, lose. Sin embargo logre establecer una linda amistad con ese ladrón con pintada de inocente. Sinceramente, Ciel nunca...nunca me cinto bien, puesto que fue siempre tan cercano a Nagato, inclusive a veces sospechaba de que el lo convencía de que se alejara de mi, porque a veces el era tan distante.

Y dolía, realmente dolía. Para una chica perfecta y confiada a la vista de todos resultaba imposible mostrar mi cantidad de celos y el desprecio que sentía, en especial sentimientos. Esos jodidos sentimientos de madre. Esos cosos que borraban la sonrisa del rostro y te hacían ver todo en blanco y negro, te hacían ver todo como si estuvieras en tu eterno y masoquista lecho de muerte. Sinceramente no se que odiar más, a Ciel o a mis sentimientos. No entiendo como personas como Konan o Sasori logran ser tan reservados y fríos respecto a sus emociones.

Oh, cierto, Konan. Es de mis mejores amigas y jamás podre expresar cuanto cariño y amor siento hacía ella, cuantos buenos y malos momentos, peleas por tonterías, como debatir en guerra si Shingeki No Kiojin o Watamote eran mejores. Cuando la abrazaba y ella me empujaba, y yo caía al suelo, me levantaba y reíamos arduamente por todo el pasillo hasta llegar a la sala de clases.

Yuuki, mi lindo rubio hermanito gemelo, o quizás mellizos. Cuantos lindas bromas le hicimos a Kokoru-sensei o Kaito, cuando una vez terminamos en inspectoria y nos escapamos hacía la plaza. Lindos y demasiados recuerdos para contar.

Ymr y Sakura, mis amiguitas. Nosotras junto a Konan eramos inseparables, las mejores, las mas inteligentes, simplemente nosotras eramos geniales. Inseparables, reitero. Hasta ese día en que ustedes tres junto al resto del grupo subió a ese bus, y ahora todos creen que ustedes están muertos.

Muchos dirían que simplemente me estoy aferrando a ustedes para no dejarlos ir, pero mienten. Aunque admito que si estuvieran muertos lo haría. Sin embargo solo...se alejan.

Estamos jugando a las escondidas, y es la hora de encontrarlos.


Nos encontramos muchas personas en frente del muro de la escuela, frente a millones de velas y fotos de ustedes, con diversos carteles con distintos mensajes:

—"Thoru, eres hermoso y siempre lo serás."—leí mentalmente, encontrándola la mejor frase para alguien como Thoru.

—"Ciel, tu inocencia y alegría siempre estará presente en nuestras vidas".—Seguía leyendo, empezando a sentirme algo sensible, claro, sin demostrarlo.

—"Ymr, amamos y siempre amaremos tu sonrisa".—Esta bien, esta me conmovió un poco.

—"Yuuki, eres y serás siempre valiente por ser sincero. Eso jamás se olvidara"—Bien, podía sentir como mis ojos se humedecían, sin embargo no significaba nada. Absolutamente nada.

—"Kaito, descansa en paz y amor."—Contuve la respiración y cerré los ojos para calmarme. Los abrí y volví a leer.

—"Lee, lograste volar como siempre soñaste".—tape mi boca y mordí mi labio inferior. El sueño de Lee era volar. Sí, sueña ridículo pero resulta bastante emocional.

—"Sakura, siempre estarás junto a nuestro lado".—solté un pequeño grito que solo pudieron oír mis oídos. Mis ojos se volvieron a humedecer. Sin sacar la mano de mi boca, con la otra seque mis ojos sin que nadie lo notara. Aunque la gente me observaba bastante, por supuesto, ellos querían ver la reacción de la mejor amiga de todos los muertos. No les iba a mostrar ni un sentimiento.

—"Sasori, siempre serás ese chico sincero con esos bellos ojos y sonrisa. Te queremos"—En mi mente al instante aparecieron la sonrisa y los ojos de Sasori. Y no se porque el pensamiento de no volver a verlos nunca más me desgarro el corazón, literalmente. Apreté mi corazón con fuerza, quitando la mano de mi boca.

—Makoto, eres y serás especial, pequeño niño lindo".—Una...lagrima...resbalo de mi ojo. No pude evitarla. Respire más rápidamente y sentí mis latidos más fugaces. Deje mis ojos más abiertos, intentando detener esos líquidos que caían de mis ojos, denominados lagrimas.

—"Konan, toda tu lucha tiene su recompensa, siempre serás una luchadora."—Era oficial, estaba llorando. ¡Ella lucho toda su vida contra la discriminación que la gente le hizo, ella lucho por salir adelante y cuando las cosas iban bien...ella murió! ¡Esto resultaba tan trágico!

—"Nagato...puedes volar"—Retrocedí, aterrada por la realidad. El amor de toda mi vida...el...se iba, paso a paso...Las lagrimas se volvieron millones. Ya no me importaba demostrar o no demostrar sentimientos. Ellos estaban muriendo, tenía todo el santo derecho de llorar cuanto quisiera. Encerrarme en la oscuridad no sonreír ante el mañana, inclusive intentar reunirme con ellos en su nuevo mundo.

—"Thornan siempre prevalecerá"—Sonreí un poco, porque por lo menos eso tenía sentido.

—"¡Nagato, siempre vivirás en mi corazón y el de todos"—Entonces entendí que estaba creyendo en un sueño, o más bien una pesadilla, y debía escapar...ya.

Me puse delante de todos y apague las velas. Algunas personas me pifiaron, y realmente no me importo.

—¡Escuchen todos!—grite mientras intentaba callarlos con signos.—¡Deben escucharme!—les ordene con fiereza. Se callaron.—¡Ellos no están muertos. Ni siquiera lo han comprobado!

—Ningún ser humano puede sobrevivir a ese accidente.—explico un chico entre todos, ni siquiera me fije en como era, puesto que no me interesaba.

—¿Ser humano?—cuestione, como si esa persona hubiera dicho una estupidez.—Ellos no son simples ni ordinarios. ¡Ellos serían capaces de sobrevivir a eso y mucho más! Definitivamente ellos no están muertos.—explique, mostrando una sonrisa confiada a todos. Pensar que se encontraban bien me reconfortaba demasiado.—Y si creen eso, son unos idiotas. Digo que deberíamos iniciar una búsqueda en las salidas de Tokio, y también una investigación de las causas.

Temía que si fuera culpa de Kaito, lo arrestaran o algo así, pero confiaba en que mi amigo no hubiera sido el culpable.

—Es ridículo, no hay ninguna prueba.—alego una señora. Tampoco me fije como era, simplemente escuchaba voces y me concentraba en dar mis instrucciones de como lidiar esto.

—Bien, ustedes lo desearon.—dije, mientras buscaba en mi bolso mi celular.—Si dicen que el bus se destruyo todo lo que iba dentro también, ¿no?—interrogue y todos asintieron.—Bien, entonces llamemos. Es probable que no contesten, sin embargo si marca significa que hay posibilidades de que no este destruido el bus, o de que no haya sido nada grave.

El publico asintió fastidiado. Estaba empezando a pensar que les hartaba, pero realmente ahora no pensaba en agradar a la gente.

Marque y puse en el altavoz. Las personas se acercaron bastante, lo cual me incomodo un poco pero lo ignore.

Entonces algo épico sucedió.

El celular marco.

Entonces en todos los corazones de la gente comenzó a nacer la esperanza. La esperanza de volverlos a ver otra vez.