¿Y si estoy con el equivocado?. Ese pensamiento recorría toda mi mente mientras mi cuerpo vibraba de placer al sentir los labios del ser más hermoso del mundo junto a los míos. Traicionando a Kaito. Realmente no entendía muy bien el radar de mis acciones, y no planeaba entenderlo. Me separe un instante de Thoru para lograr respirar, y claro, volver a reaccionar en mi cuerpo y mente. El me sacaba de la realidad, y no resultaba eso bastante bueno ni romántico.

Yo no amaba a Thoru, definitivamente no lo amo. Esto simplemente fue...un consuelo. No puedo evitar pensar eso. Aunque claro, hay atracción. No puedo evitar pensar en que el sea la persona más bella del mundo, aunque cuando miro sus ojos no veo nada más que un lindo color. No hay nada dentro de el, es puro vacío. Cada vez que lo veo solo notó su belleza, así entendiendo que el es solo otra persona hueca más. Lo esperaría, por supuesto. Con tanta belleza no podía pensar nada más.

Con su sarcástica y falsa actitud, algo orgulloso y bastante reservado, como rencoroso. No esperaba a el admitirlo, obviamente. Simplemente observar como el pestañeaba y considerar aquello una obra de arte, y tratar de no matarlo con esa insoportable actitud. Sin embargo, en estos momentos no tengo nada más a que aferrarme para fingir no estar sufriendo. Es difícil disimular un sentimiento, sin embargo lo logró. Y debo admitir no pasarlo para nada mal con esta belleza vacía ante mi rendición.

—Thoru...—murmure en su oído con voz ronca.—Te deseo.

Note como el se estremeció un poco y luego sonrió de una manera extraña. Podría ser incluso enfermiza.

—Y yo a ti.—susurro con severidad mientras dejaba caerse levemente en mi. Lo sujete de la cintura delicadamente, mientras lo observaba con dulzura y lujuria al mismo tiempo. Lo se, soy extraño...y me encanta.—Vayamos...vayamos al bosque.

—¿Estas temblando, Thoru?.—le interrogue con toda seguridad y una orgullosa sonrisa. El parecía tan inseguro e ingenuo en estos momentos que resultaba para mi mente y ojos una persona totalmente irreconocible comparado con el hermoso y sarcástico, chico de piedra y sin corazón...Thoru.

Adoraba a este Thoru. Verlo frágil, de alguna forma lo transformaba de alguna mística e imposible en alguien más bello de lo que ya es.

—N-No...—contesto, o más bien, tartamudeo con torpeza. Finalmente solté su cintura y el cayo al suelo.

Solté una amarga risa y escuche como el gruñía para sus adentros. Este chico podría lograr que lo deseara y odiara al mismo tiempo. Causaba distintas sensaciones en mi interior, y realmente eso me sorprendía. Solamente una persona había logrado causar tantas sensaciones en mi. No tenía muchas ganas de explicar mucho, así que diré que fue Kaito y ya.

Jamás había pensado en estar sexualmente con un hombre, sin embargo Thoru es la personas más tentadora para este momento y no voy a desaprovecharlo.

—Podrían ir a un árbol, ¿saben?—oí una sarcástica voz masculina. Voltee y vi a Lee con una diabólica sonrisa de oreja a oreja. Thoru se levanto y mantuvo una distancia concuerda conmigo. Este momento no era para mostrar nuestros deseos y sensaciones.

—¿Que...?—intente interrogar, sin ver fin alguno.

—Lee, eres un asqueroso malinterpretado destinado a la horca.—le dijo Thoru con seriedad. No entendía como el podía realizar ese tipo de comentarios en momentos así y como se podía mostrar tan confiado.

—Y tu un ocioso, Thoru.—comento Lee, sin mostrar burla.—Engañador sin alma y con una belleza que realmente tu no mereces. Si pudiera te la arrancaría.

—¿Me estas amenazando? Eso es realmente impresionante, viniendo de alguien como tu, por supuesto.—comento Thoru, ya cruel.—Alguien que solo es de palabras, cobardes palabras.

—Decir palabras no es ser cobarde. Quizás no soy lo suficientemente bruto como tu para necesitar llegar a golpes.—se defendió este, mostrando bastante inteligencia. Thoru frunció ligeramente el ceño y gruño.

—Las mujeres usan palabras, Lee.—le recalco este, sin pensar mucho realmente.

—Hablando de mujeres, ¿recuerdas a alguien?—dijo este, con una aparente ironía. Thoru arqueo una ceja.

—¿Ah que te refieres exactamente...?—intento cuestionar, o más bien manipular Thoru, sin resultado alguno.

—¿Conoces a alguna chica, Thoru?—murmuro Lee, observándolo con los ojos entrecerrados, sin embargo se podía sentir el desprecio en el aire, en el alma—Ya sabes. Alguna chica que te aprecie y te sea fiel. Alguna chica solitaria, antipática y bastante jodida en la suerte.

Bastante Jodida en la suerte. Konan.

Thoru intento abrir la boca para hablar, sin embargo llego otra persona a la escena.

El pelinegro corrió apresuradamente hacía el pelirrojo más alto.

—Demorabas demasiado, me preocupe.—Entonces ambos se unieron en un beso. Yuuki bajo la mirada, y Thoru solamente miro a Yuuki.

—Estoy junto a ti, hermoso.—contesta Lee, mientras colocaba sus frentes chocantes y sus miradas se conectaban, y sus labios se unían en otro beso.

—Son asquerosos.—les repudió Thoru mientras los observaba de reojo con una mirada algo hostil.

—¿Te besabas con Yuuki y nos dices asquerosos?—cuestiono Lee con enojo.—Y engañabas a Konan, más encima. Tu si que eres un desgraciado.

—¿Te besabas con...?—murmuro Kaito para si mismo, mirando con asombro y algo de vacío a Yuuki.—...Thoru.

Este lo miro con curiosidad.

—Lo que le haces a Konan es bastante cruel, ¿no crees?—le dijo con tristeza, mientras entrelazaba una mano con la de Lee.

—Y tu a Yuuki.—sentenció este otro. Kaito se sorprendió otra vez. Miro a Yuuki de reojo y luego bajo la mirada.—El te ama aun, yo solo soy su consuelo.

Y todos lo miraron sorprendidos.

—Así es.—aseguro otra vez.—Soy un consuelo, ¿verdad, Yuuki?

Este solo lo miro sin comprender.

—¿Por que...?—le susurro el rubio, desconcertado.

—Porque lo amas.—sentenció otra vez Thoru.—Tu amas y solo amaras a Kaito, y lo sabes.

Yuuki no dijo nada. Sus mejillas ardían y no era capaz de decir ninguna palabra, aunque sabía que estaba en lo cierto.

El solo amaba a Kaito.