No puedo evitar sentir más y más odio creciendo en mi ser al ver a la pareja de peliazules caminar románticamente tomados de la mano. El asco que se siente en mi cuerpo, provocándose sensaciones para nada placenteras. Realmente ni las sensaciones, reacciones y momentos resultaban placenteras últimamente. El amor tanto homosexual como heterosexual tomó lugar en este medio de la nada, y los que estaban solos como yo y...yo, quedaron abandonados, al recuerdo de los otros. El resto de los abandonados, o de los que se separaban de sus parejas, como Konan y Thoru (apodado "Thornan" por los fans, lo cual resulta extraño) resulta ser un misterio. A veces veía a Konan sumergirse en el bosque y no volver en horas.
Sin embargo, el tema es otro. Realmente estoy empezando a odiar a Sasori. Odiar, odiar, ¡Odiar!. Quizás estas solo sean las resentidas palabras de un chico con el corazón roto, pero sinceramente siento como mi mente lo vuelve alguien horrendo. Y luego alguien hermoso. Es inevitable. El verlo como alguien horrendo y hermoso al mismo tiempo, como Thoru. No puedo evitarlo. Mi mente esta dividida en dos por lo cual veo siempre algo bueno y malo en todo. Es mi otro yo el que lucha por mostrarme al mundo como un monstruo, y realmente no puedo evitarlo. No puedo evitarlo.
—Hola...—oigo por detrás. Vaga y cansadamente miro y ahí estas tú, algo cabizbajo y con un arrepentimiento notable en tus ojos. Eso me enfurece. ¡Juega con mi corazón y luego llora su miserable muerte! ¡Aplástalo, destrúyelo, destrozarlo! ¡No se preocupe, que no estamos sufriendo!
—Hola, ¿como estas?—le pregunto, intentando ser atento y simpático a la situación. El control esta sobre el demonio de mi ser, otra vez. No se cuanto tiempo pueda mantenerme así, y sinceramente eso me aterra. Me aterra dañar a Sasori, aunque no lo desee.
—Mal...—el se recuesta en mi cama y tapa su cabeza con mi almohada. Siento sus lagrimas y desesperación. Eso me desespera también.—¡No puedo soportarlo!
¿El monstruo que hay dentro de mi alma? Sí, siente como mi razonamiento expresa compasión, y eso le enfurece. Quizás el dolor cura el rechazo de un antiguo y trágico amor. Debo evitar caer en el camino de la tentación. No debo caer. ¡Cae, Cae!. Necesito consolarlo. Necesito ser el mejor amigo que el necesita en este momento. No puedo dejarlo sufrir. Pero el puede dañarme todo lo que desee, de todas formas este corazón ya esta corrompido. Solo dejo entrar el dolor, y luego lo vengo. No puedo permitir que esto consuma todo mi ser. No puedo ser más que solo un objeto de juego para el. Alguien sacrificable. El limite no lo detiene, me vuelvo cada vez más miserable. Alguien enamorado y fiel. Alguien que siempre respetara y detendrá la gran cantidad de sus emociones e impulsos. Alguien el cual tiene un guardado odio y rencor, y simplemente no comprende que debe dejarlo ir. Debo dejarlo ir. No puedo permitir eso.
¡No te detengas! ¡No temas a la verdad, a la dulce y cruel realidad! Huir sería definitivamente la mejor opción. Huir es solamente una acción que cometería un cobarde. Alguien que no quiero herir, solamente deseo no herirlo. Pero el puede herirme cuanto desees, por supuesto. El jamás quiso herirme, el no lo sabía. El estuvo consciente de eso todo el tiempo. No lograre superar más esto.
—¿Que sucede?—le pregunto, como el esclavo de el que soy. Siempre aferrado a el. Siempre estuve y estaré ahí para el, apoyándolo.
—No se como ocultarlo más.—murmura, despegando su bello rostro de la almohada. Sigue sin ser arte, algo memorable. Por lo menos para mí, es eterna su belleza. Y maldad, ambicionad, lujuria. Dulces errores, como cualquiera. Cualquiera que quiera herirme. Cualquiera que me considere de confianza para venirme a llorar.
—¿Ocultar que?—le cuestiono, intrigado. Desesperado por matarlo, arruinarlo con su verdad.
—Mi atracción por Ciel...—murmura, apenado. Siento otra decepción. Como el me daña otra vez.—Lo...lo bese.
Solo eres un maldito puto Sasori. Y por primera vez, mis dos mentes coincidieron.
