Robotech no me pertenece la Historia es gracias a mi persona y mi coautor Fer

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Capítulo 8

Después de mucha insistencia de sus hijos y esposo Lisa dejo el hospital, no quería dejar el cuerpo de su hija pero era tiempo de sacarlo de la habitación y llevarlo a la morgue. Rick la llevo a casa de Kate, mientras sus hijos terminaban de arreglar los trámites para el entierro y el traslado del cuerpo.

Lisa iba bastante sedada aun si no se quedaba dormida. Rick la sentó en el sofá mientras él le hacia la cama a su esposa, a pesar de que se espera que los hombres sean fuertes y estoicos, él genuinamente no cree poder salir de esta crisis; ha superado muchas cosas en su vida pero nunca pensó tener que enterrar a un hijo... cuando alza la vista ve a Joseph de pie frente a Lisa, sosteniendo al maldito gato de la misma forma que su madre lo hacía... lo puede ver en sus ojos, sin querer su nieto la ha trasportado a un pasado con recuerdos más felices.

-¿Estas bien abuelita?- Lisa se limpia las lágrimas del rostro y toma al niño en brazos hasta montarlo en sus piernas y abrazarlo fuerte.

-No estoy bien, pero lo estaré; los dos estaremos bien juntos...- Rick sabe por las palabras de Lisa que eso es una promesa, poco después Lisa y el pequeño caen finalmente presas del sueño. Rick deja que Lisa este con Joseph incluso duerme con el niño y el gato esa noche. Antes de dormir en el cuarto de huéspedes besa las frentes de su esposa y su nieto, por este día han tenido demasiado.

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Fue la llamada más difícil que tuvo que contestar Claudia en toda su vida, ni siquiera el recordar aquella vez en que Roy se desplomo en su camarote durante la guerra y ella casi histérica marcaba el número del servicio de emergencias de la nave. En esa ocasión al menos su esposo se había salvado.

El teléfono sonó tres veces antes que la persona al otro lado contestara.

-Iglesia de la Inmaculada Concepción- se escuchó la voz de una mujer.

-Buenas noches quisiera hablar con el padre Gilliard. Dígale que se trata de un pedido especial de parte de la señora Claudia Grant-Fokker-

-Permítame un momento señora Grant-

Al cabo de unos momentos fue pasada con el padre -Hola Claudia ¿eres tú? Tanto tiempo ¿Cómo has estado tú… y tu familia?- era una voz suave perteneciente a un hombre ya mayor.

-Muy bien dentro de lo que cabe padre…- la voz compungida de la mujer le indico al viejo sacerdote que las cosas no marchaban como lo deberían hacer.

-Claudia ¿Qué pasa?-

Roy se acercó hasta ella y se sentó a su lado para tomarle de una mano mientras ella continuaba al teléfono, ese gesto le infundio valor a Claudia -Necesito de tú ayuda Billy…- dijo apenas superando el nudo de su garganta. Y comenzó a contarle los eventos de los últimos días. Robert Gilliard había sido capellán por muchos años en las RDF, formo parte del cuerpo religioso del SDF-1 durante la guerra, Claudia trabajo con él cuando se debían organizar servicios religiosos y platicas de ayuda al personal militar, llegaron a tener una buena amistad, hasta que se retiró unos años después antes de que la expedición SDF-2 saliera. Encontró espacio en una pequeña Iglesia en las orillas de Macross donde ha pasado los últimos 14 años de su vida.

-Pobre niña, no me imagino lo que deben de estar pasando sus padres y sus hermanos-

-Si Billy, a pesar de todo, ellos son buenas personas y están muy confundidos en estos momentos, supongo que tienen, tenemos que asimilarlo… lo hemos visto antes como militares, pero es diferente cuando a quien le ocurre es muy cercano a ti.-

-Te entiendo amiga, no te preocupes tendremos el lugar listo para mañana- la llamada duro un par de minutos más antes de que terminara.

Claudia se quedó quieta por algunos momentos, ya había conseguido la iglesia católica que su sobrina quería para su misa, faltaba varios detalles más, pero ella realmente se sentía totalmente inoperante en esta situación.

-¿Papa, mama?- Josh se acercó hasta sus padres, su mama contenía las lágrimas en el pecho de su padre, que por primera vez en muchos años había perdido esa expresión jovial y alegre que caracterizaba a Roy Fokker, no quería interrumpirlos en ese momento, pero ya tenía lo que le habían pedido que hiciera. -Ya arregle lo del hotel, para las personas que vendrán, ahora voy a salir para reunirme con Dana y Tío Max y dejar listo lo del transporte. ¿Van a estar bien?-

-Si muchacho, nosotros saldremos en un rato más, arreglaremos los últimos detalles de la parcela- contesto Roy a su hijo -Ten cuidado-

-Lo tendré-

Con eso Josh cruzo la puerta de su casa, dejando a sus padres en el interior. El muchacho estaba muy aturdido como todos al escuchar la noticia de la muerte de Kate, le dolía ver a su mama así de perdida, pero era muy poco lo que en esos podía hacer salvo ayudar en lo posible para hacer que el funeral de Kate transcurriera lo más tranquilo que fuera posible. Sin embargo tranquilidad era lo último que los Hunter-Hayes tendrían.

El fuerte repicar del teléfono que se encontraba en la mesita de noche finalmente consiguieron que la mujer que dormía en la cama se decidiera por fin a contestarlo. No sin antes revisar primero de quien se trataba y la hora a la cual le llamaban.

-Más vale que esto sea bueno Jeff, porque son las 2 de la mañana…- logro decir somnolienta. -y si me haces cubrir otra nota idiota como la indigestión de…-

Pero su jefe no la dejo terminar -¿Sabes dónde está ese noviecito tuyo?-

Eso puso de mal humor a Mei, había tratado miserablemente de no pensar en Ian Hunter y ahora el idiota de su jefe lo traía a colación como si nada -No es asunto tuyo y no es mi novio-

-Tú lo que sea que sea, ¿Cuándo fue la última vez que hablaste con él?-

-Tres días ¿por qué es tan importante?-

-Sabías que los papas de tú no novio interrumpieron unos ejercicios de la flota y regresaron intempestivamente a la Tierra…- Mei siguió en silencio sin saber cuál era el punto que hacia su jefe -Y de acuerdo a un reporte que me llego, el General Reinhardt está por llegar de emergencia en las próximas horas, las malas lenguas dicen que los padres de tu no novio tuvieron una gigantesca pelea, durante los ejercicios, ahora están desaparecidos-

-Jeff en serio son las dos de la madrugada, me harías el favor de decirme ¿A dónde diablos quieres llegar con todo esto?-

-Haz las cuentas, Rick y Lisa Hunter, desaparecen después de una gran pelea, llegan a la Tierra solo para que esta se los trague por casi tres días y hace dos que nadie sabe de sus hijos, ahora me llego un reporte no confirmado de que se encontraban en Suramérica y que regresan en unas horas-

-Y eso que… si se divorcian, nadie que no conozca la historia reciente de esos dos se sorprenderá… mira yo regreso a dormir-

-Llegan en un vuelo militar… y según uno de mis contactos, traen a uno de sus hijos… para su funeral-

Eso provoco que Mei perdiera cualquier rastro de sueño que tuviera. -¿Estás seguro de eso?- le fue imposible hacer que su corazón no diera un vuelco.

-Ya tengo tú atención ¿Verdad?-

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El sol apenas estaba despuntando cuando el transporte militar toco tierra en la Base Macross, la mañana era fría pero se soportaba con el saco de lana que Lynn Mei Ling sobre sus ropa habitual. Estaba ahí desde muy temprano y no estaba sola, cada medio impreso o de televisión de Macross, Monumento y lugares vecinos estaba presente, cada uno de ellos tenía una teoría del porque estaban ahí, unos especulaban de una crisis de seguridad, algún atentando en contra de la familia de dos altos mandos militares, otros hablaban del inminente divorcio del matrimonio Hunter-Hayes, incluso especulaban quien sería el primero en salir a culpar al otro de ser infiel, a estas alturas no era ya secreto para nadie la preferencia de la Almirante Lisa Hayes por Johannes Reihardt, ni las reuniones de trabajo del Rick Hunter con Susan Graham.

-Malditos buitres- exclamo Roy que veía a los equipos de noticias arremolinarse ante la cerca contigua a la pista de aterrizaje de la base y que permitía una excelente vista a la misma sin necesidad de entrar en el perímetro.

-No les prestes atención- dijo secamente Max. Quien como él tenía los ojos clavados en la cerca.

-Aun no puedo creerlo- murmuro Roy.

-Ya somos dos viejo-

Mir por su parte estaba junto con Claudia mientras ella hablaba por teléfono. -Muchas gracias Annie, pronto estaremos allí… el avión está por llegar y de ahí nos organizaremos para transportarla al velatorio, si gracias te veremos allí-

-¿Todo listo?- pregunto desconsolada Mir.

-Sí…- Claudia hizo una pausa antes de preguntar -¿Y la iglesia?-

-Dana y su escuadrón están terminando de ver los detalles, quedara para medio día-

En ese momento Josh llego en otra camioneta en la cual venían su tía Jean y un par de personas más. -¿No han llegado aún?- pregunto Jean a su cuñada con evidente tristeza, Claudia solo movió la cabeza.

-¿Estos son…?- Mir se dirigió a los recién llegados.

-La Dra. Mursi y el señor Licthberng, médico legista y concejeros legales, se aseguraran que todo…- Jean trago un poco de saliva -venga en regla…- los recién llegados saludaron de manera respetuosa al grupo y permanecieron en un rincón

Roy apareció entre el grupo -Llamaron de la torre de control está a cinco minutos de aquí. Con eso el grupo volvió a quedar en silencio.

Mei no hizo demasiados comentarios quedo claro que muy pocos sabían la información que su jefe le había suministrado horas antes. Uno de sus hijos ha fallecido, y por primera vez en mucho tiempo de verdad sintió deseos de estar en otro lugar. El movimiento extraño reinaba en la pista, se hallaba una escolta de moto patrulleros militares y varias camionetas era obvio que estaban esperando un vuelo de transporte y…

-¡Mierda!- es lo único que dice cuando nota entre los vehículos a una carroza fúnebre.

-Ahí- uno de sus colegas señala un punto en el cielo, que se vuelve más grande conforme pasa el tiempo-

Si el ambiente el hangar era de consternación, el viaje para traer a Kate al lugar donde creció y que sería su último lugar de reposo fue absolutamente en silencio. Salvo el sonido propio de los motores y los sollozos de una mujer, nadie de los Hunter-Hayes dijo gran cosa. Todos estaban repartidos en las distintas hileras del transporte. Joseph agotado por el día anterior había quedado rendido en los brazos de Ian, que lo acogía protectoramente en su asiento. Nate por su parte hablaba con la señora Carmencita y el grupo de damas de la iglesia que insistieron en acompañarlos para asegurarse de que su niña descansara apropiadamente. Henry se había sentado al lado de una de las señoras y oraba en silencio mientras sostenía la jaula del señor bigotes. Donald por su parte, había vuelto a aislarse del mundo y había rechazado de forma no muy educada los intentos de las señoras para que se uniera a su conversación. De vez en cuando los hermanos daban furtivas hacia la hilera de más atrás donde sus padres se encontraban.

Por muy evidente que fuera la animosidad hacia sus padres en esos momentos, el ver su madre con la mirada perdida mientras se aferra al abrazo protector de su padre muestra lo desamparada que Lisa Hayes-Hunter se encontraba en esos momentos, a pasar de las mejores intenciones de la señora Carmencita, para que las acompañara en una oración, Lisa simplemente había negado con la cabeza y se mantenía sujeta al que era aún su esposo, por consejo del médico le recomendaron tomar algún calmante o píldora para dormir, pero ella se había negado sabedora que probablemente su mente le hiciera una mala pasada y se despertara creyendo que su hija no hubiera fallecido.

Rick por su parte se sentía como un animal enjaulado. Tenía deseos de salir corriendo a otra parte, de gritar que la vida era una perra desalmada por quitarle a su pequeña y desahogarse, de desear que todo lo que había ocurrido en los últimos años fuera una pesadilla. A esas alturas no sabía que era peor mirar los rostros de confusión y dolor de sus hijos, o lo desvalida y frágil que se veía Lisa, con su cabello suelto y desarreglado, sus ojos de color esmeralda sin brillo ni vida, apenas había ingerido alimento alguno y las ojeras de los últimos días la hacían ver en extremo demacrada. Apretó sus manos y entonces se dio cuenta que en sus piernas estaba un muñeco de peluche que Joseph le había dado a Lisa. Él no tenía idea alguna sobre qué era lo que pasaría con el pequeño, pero le partía el alma aún más el saber que a pesar de ser tan pequeño fuera más fuerte que todos ellos…

-Mi mama me lo compro, para que no tuviera pesadillas o estuviera triste- les dijo el pequeño mientras les obsequiada un peluche de un VT en modo Battleloid. -Se llama Pete y cuando tengo una pesadilla, sueño que Pete llega y me rescata después me deja que lo pilotee y vamos a casa- dijo con una sonrisa el pequeño que hizo que Lisa abrazara fuertemente a su nieto mientras lloraba. Rick no pudo contener las lágrimas y lloro, al menos en silencio.

El avión militar finalmente toco tierra en la Base Macross, por lo que las cámaras de televisión y fotográficas comenzaron a funcionar, a pesar de encontrarse alejados de los hangares disponían de buena visibilidad de todo lo que ocurría en el patio de maniobras. Toda la actividad no pasaba desapercibida para nadie de la prensa lo que solo aumentaba las especulaciones sobre lo que de verdad estaba ocurriendo en ese lugar.

Mei sabía que tenía que cubrir la nota y comenzó a hacer su trabajo. -Estamos reportando en vivo desde la Base Macross, desde el día de ayer múltiples versiones han corrido con respecto a Rick Hunter y Lisa Hayes, desde que se encontraban a desaparecidos hasta…- continuo dando la nota, hasta cuando ve que bajan una urna cargada por 3 de los hermanos Hunters, Josh Fokker y otros hombres que no supo identificar. Por primera vez ella se quedó sin habla -No sabemos quién pueda ir en la urna…- dijo con voz nerviosa mientras ve como bajan el matrimonio Hunter Hayes y como Rick sostiene a Lisa para que no se caiga al piso -Es evidente que se trata de alguien muy cercano para la familia…- dijo con la boca seca, ya que se le comprimió el corazón al no ver a Ian -Vamos ¿Dónde estás Ian Hunter?- se sentía fuera de lugar ahí, todo el mundo estaba haciendo volar su imaginación acerca de quién era la persona que llevaban en la urna, para Mei fueron unos segundos bastante largos, para que su corazón se aliviara momentáneamente luego ver salir Ian… que estaba cargando a un niño. Un pequeño que se nota es muy parecido a Rick Hunter.

-¿Puedes decirnos que esta pasado en estos momentos?- escucho que le preguntaban por el auricular, y le hicieron recordar que estaba en vivo y directo.

-Yo no tengo, ni nadie aquí tiene alguna idea de lo que está ocurriendo aquí…- Mei estaba genuinamente desconcertada ante los eventos. Pero ella hizo de forma silente la resolución de que lo averiguaría lo más pronto posible.

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El tramite fue rápido, la urna fue subida a la carroza para ser llevada a la morgue militar mientras que un grupo de vehículos salió del hangar, dispersándose por varios sitios, y así desconcertando a la prensa que no supo adonde dirigirse. Un hummvee militar llevo a Rick y Lisa a casa ya que esta necesitaba descansar, los acompaño Claudia, los guardias del barrio militar estaban debidamente informados y no permitieron el acceso a nadie ajeno al lugar, otros llevaron a Josh y Nate junto con las señoras al hotel donde se hospedarían, Roy junto con Max fueron a la agencia funeraria donde se llevaría el velorio e hicieron los últimos arreglos para la misa. Por su parte Don y Henry se llevaron a Joseph a casa de los Sterlings donde se había acordado que durmiera por la noche de ese día. Mir y Max se alegraron de poder finalmente conocer a su nieto, eso hacía más llevadero la pérdida de Kate.

Las horas pasaban y el revuelo sobre la misteriosa urna que se hallaba en la morgue militar y la conexión con los Hunter-Hayes había dimensiones preocupantes, prácticamente todo periódico, canal de televisión y cualquier otro medio de comunicación había recogido la historia que llego a todos los confines del mundo e incluso más allá. Las reacciones no se hicieron esperar, en especial en el Estado Mayor de las RDF.

-¿Cuánto más falta para salir?- el tono imperioso de Anatole Leonard, que ni siquiera a través de videoconferencia lograba ocultar que estaba más que complacido con la súbita desaparición de la Jefa de Estado Mayor y del Jefe de la Fuerza Espacial, pero su tono ya comenzaba a fastidiar a los pasajeros.

-Sea paciente general- le recomendó Emmerson que aún leía sus notas sobre los recientes ejercicios. -Pronto saldremos, solo están arreglando la escolta-

-Más vale que sea pronto- Leonard solo refunfuño y corto la comunicación. En su cabeza ya planeaba usar la ausencia no justificada de los Hunter-Hayes como una muestra más de poco compromiso y seriedad con la que estos se conducían en los asuntos que atañen a las RDF, sus aliados políticos se encargarían de avivar el debate, esta vez estaba seguro de que conseguiría deshacerse de al menos uno de ellos.

Afuera en una muestra de la ironía con la cual se desarrolla la vida, los escuadrones de los Tenientes Baker y Penn habían sido seleccionados para tal propósito, algo que no escapo al último de los ocupantes del vuelo del transbordador. -Y pensar que un imprevisto ha salvado las carreras de esos muchachos- dijo en un tono de lamento, se volvió a decir que no era algo personal.

Sus legajos hablaban de dos oficiales muy buenos, sin embargo desde hace mucho tiempo los pilotos de caza de la Fuerza Espacial seguían la escuela de pensamiento de Fokker, Hunter y los Sterling. Volar con inteligencia, y pelear siempre con agresividad. Eso hacía que estuvieran contaminados a sus ojos de los defectos propios de sus jefes, militares improvisados debido a las circunstancias de la guerra que no se fueron cuando esta termino, por el contrario encontraron el cobijo de Henry Global para prosperar y multiplicarse.

-Ya me las pagaras Hunter, no sé cómo la convenciste, pero esta vez será la última vez.- Johannes concordaba con Leonard, la desaparición de ambos era una conducta inaceptable, pero él estaba seguro que todo había sido instigado por Rick -No dejare que arrastres a Lisa al fondo sin retorno que se convertirá tú carrera, eso te lo aseguro.- El transportador pronto partió del puerto espacial con destino a la Tierra.

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Camino sigilosamente por los pasillos del lugar, calculando que disponía de máximo diez minutos antes de que los guardias asignados al cuarto de control notaran que había alguien de más recorriendo la morgue militar.

-Ok anfiteatro 2-B- mirando para ambos lados cuidándose de que las cámaras ubicadas en el pasillo no la captaran una mujer de cabello negro entro al lugar, después de una rápida mirada.

No fue fácil convencer a un par de viejos conocidos que la dejaran entrar, pero ella era particularmente persuasiva, un par de convenientes fotografías de los mismos en un estado inconveniente con las mujeres de otros compañeros, le permitieron entrar.

-Bien allí esta- dijo al notar la urna, se acercó hasta la misma, tomo aire se dispuso a abrir la tapa para su suerte ya estaba levantada por lo que no hizo ruido alguno -¡Oh Dios! Yo sé quién eres- contra todo pronóstico ella se impresiono al ver el cuerpo bastante magullado de la chica que conoció en el aeropuerto... y súbitamente todo lo que había pasado desde que vio a Ian en el aeropuerto cobro sentido.

-Tú eres…-

-Es mi hermana Mei, me hubiese gustado que la conocieras...- Una voz la sorprendió por la espalda.

-Ian yo...- sus palabras murieron al verlo parado frente a ella con su cuerpo tensado y ojos que destilaban partes iguales de dolor, desilusión y furia.

-Mañana se dará la noticia de su fallecimiento, pero puedes tener la exclusiva en el noticiero de la noche...- ella se quedó paralizada ante el tono completamente frío de Ian, quien paso a su lado rápidamente -A nosotros nos da muy igual.- Ian se acercó y beso la frente de su hermana antes de cerrar la tapa del féretro, hizo señas al encargado van a congelar el cuerpo hasta el funeral.

-Claro que eres una estúpida- se dijo así misma Mei -Te resultaba familiar porque habías visto su rostro en las fotos que Ian te había mostrado… eso significa que ese niño es hijo de la chica y…- De nuevo la interrumpieron.

-Mei necesito ser fuerte por mi familia después…- ella pudo notar los ojos rojos del piloto y maldijo lo estúpida que había sido -Tal vez hablaremos. O tal vez no… no lo sé- con eso él se fue del lugar, dejando a la joven bastante aturdida y confundida sobre lo que debería hacer.

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Al día siguiente apareció en el periódico el Times de Monumento y prácticamente todos los periódicos del hemisferio norte, la noticia de que se celebraría el funeral de la única hija de los Almirantes Hunter-Hayes. Cuando el transbordador llego a Monumento Reinhardt y compañía se toparon con una muralla de reporteros, estupefactos ante la noticia -en especial porque Leonard no les notifico del suceso- sus respuestas fueron correctas, educadas pero sobretodo esquivas, ya que al parecer el jefe del ejército convenientemente no contestaba llamadas.

-General Reinhardt ¿es cierto que se le pedirá a la Almirante Hayes, que se separe del cargo alegando que debe descansar?- eso detuvo a los militares, que estaban decididamente sorprendidos.

-Maldito convenenciero hijo de puta- murmuro para sus adentros Reinhardt al darse cuenta de que Leonard seguramente había reconsiderado que no sería conveniente atacar a Hunter o Lisa en ese particular momento. Pero eso no significaba que no podía golpearlos un poco y ellos serían los que pagarían el pato. -Sin comentarios, las cosas tienen su lugar y momento, eso es todo lo que les diré-

Cuando estuvieron a bordo del vehículo oficial, Emmerson murmuro -Esto fue obra de Leonard, es casi seguro que él dejo correr esa versión desde ayer en la noche y nos ha dejado expuestos cuando la gente muestre el desacuerdo ante la eventual implementación de la medida-

Pero Reinhardt no contesto a su colega, en su lugar se dirigió al chofer y le dio una clara instrucción -A la misa de la hija de la Almirante Hayes-

La iglesia era pequeña para lo que podría representar un evento de esta magnitud aunque estaba hermosamente decorada estaba llena de flores blancas, el ataúd lo habían situado en el podio de honor cerrado y a su lado había un portarretrato grande con la foto de una jovencita feliz y llena de vida. La misa comenzaría en media hora y de allí irían directamente al cementerio.

Parado en el umbral de la puerta de la iglesia y mirando de reojo a la prensa que protestaba por no poder entrar, Vince Grant daba instrucciones finales a los guardias que vigilaban la ceremonia. -No deje pasar absolutamente a nadie que no sea de la familia o amigos, o autoridades del GTU ¿Me ha entendido?-

-Totalmente señor- dijo el sargento asignado a la seguridad del lugar.

Vince contuvo las ganas de decirle algunos cuantos improperios a los reporteros que gritaban desde el portón de la entrada pidiendo información y demandando el acceso al lugar. Adentro ya estaban su esposa Jean, con Josh, Bowie y sus primas Dana y Aurora. Solo faltaban los Sterlings más grandes, su hermana Claudia con Roy, Rick y Lisa y sus hijos. Habían llegado muchos compañeros y amigos de sus padres, sus sobrinos. Era algo reconfortante que hubiera tantas personas que estuvieran allí para ofrecer sus condolencias a la familia. Vince suspiro y regreso a su lugar esperado que la ceremonia llegara.

-Aquí es- dijo Roy que iba adelante en el vehículo donde Claudia, Lisa y Rick llegaron al lugar.

Detrás de ellos llegaron Max, Mir y Joseph en su automóvil particular, el niño no dejaba de tener una expresión triste a pesar de todo el mimo que su abuela paterna trataba de darle, al verlo bajar del coche Lisa fue hasta a él para abrazarlo, en ese momento nadie estaba seguro de quien necesitara de quien para poder sortear ese momento. Ian, Nate y los gemelos llegaron poco después en el Hummer de Ian, saludaron brevemente a sus padres. Hubo un silencio un tanto incomodo que Rick aprovecho para contestar una llamada molesto evidentemente con quien sea con quien estuviera hablando, para después apagar su teléfono móvil.

-No creo que pueda hacer esto- dijo en un susurro Lisa cuando se encontró frente a la entrada de la iglesia.

Pero Rick la abrazo y le dijo en su oído -Yo estoy contigo Lisa- así ambos entraron al lugar.

El ataúd estaba abierto en ese momento pero se dio cuenta por los arreglos que sería un servicio de ataúd cerrado. Lisa estaba parada a su lado parecía estar diciendo algo, prometiendo y no paraba de llorar... fue para todos algo bastante difícil de ver, ahí estaba la Reina del Hielo deshaciéndose literalmente en frente de todos y no le importaba en absoluto quien la viera, tampoco a Rick que no se despegó de su lado, él también tenía lágrimas en el rostro.

El ambiente era bastante pesado faltaba aun media hora para el servicio, pero parecía que todos sus familiares ya estaban allí… Ian se acercó y vio con Nathan metía un juego de ajedrez dentro del féretro.

-Me lo pidio para poder jugar con el Abuelo Henry del otro lado.- Ian solo asintió con la cabeza que más le podía decir, cada uno tenía que despedirse de su hermana a su manera, y a pesar de ser el mayor no era lo suficientemente fuerte para sobrellevarla pena de todos.

Comenzaron a llegar los asistentes, figuras importantes del GTU y de la RDF, las damas salesianas estaban en la segunda fila rezando el rosario, mientras que la señora Carmencita estaba sentada en la primera fila al lado de Joseph. En las últimas bancas pudo ver a algunos miembros de escuadrón Skull y a algunos compañeros de trabajo de Nathan. A pesar de ser una ceremonia privada estaba contando con mucha asistencia.

Las protestas de los medios no se hicieron esperar, pero estos mantuvieron la compostura y respetaron los deseos de la familia durante la ceremonia, sin embargo hoy estaba destinado a ser un día de los que nadie quisiera recordar por mucho tiempo. Todo comenzó mientras los asistentes daban sus condolencias a los padres.

Henry fue el primero que la vio -Oye Ian ¿Qué esa no es…?-

-Mierda, que hace esa mujer aquí-

Una ola de murmullos recorrió todo el lugar antes de que Rick y Lisa se dieran cuenta de quien se trataba –Señor Hunter, Señora Hayes. Siento mucho su pérdida- en frente de ellos estaba Susan Graham. -Por favor acepten mis condolencias- aun si sus palabras fueran auténticas (y lo eran en esta ocasión) su presencia no hizo más que levantar el revuelo ante los rumores de que esta sostenía un romance con Rick.

Rick se quedó completamente boquiabierto, mientras lo único que Lisa hizo fue clavarle las uñas al hombre que la había sostenido durante los últimos días, mientras su respiración se volvía agitada y además sentía que de pronto que se sofocaba. ¿Cómo era posible tal descaro de la mujer?

Lisa hizo acoplo de toda su entrenamiento militar antes de hablar para no mostrar sus verdaderos sentimientos a nadie, aunque fallo miserablemente.

-Señora Hunter- a nadie que escucho la voz de Lisa se le escapo la profunda ira que inyectaba en sus palabras.- Señorita Graham, le guste o no ese es mi apellido y le agradezco que lo use. Permiso- Lisa soltó a Rick y camino altiva hacia donde estaban sentados Roy y Claudia, pero antes de irse le dio una miraba que solo por sus años de casados pudo entender: Esconde tus trapos sucios, estamos en público, después arreglaremos cuentas. Parecían decirle sus tristes ojos verdes.

El espero que Lisa se alejara un poco para jalar a aparte a Graham discretamente. O bueno tan discretamente como se podía, imaginaba que mañana la prensa se daría un banquete.

-Este es un momento familiar, ¿qué demonios haces aquí?- Rick estaba sudando frío, Graham lo había llamado antes de que comenzará la misa, preguntándole si sería correcto asistir a la ceremonia, a lo que este respondió que por consideración a su familia no lo hiciera.

-He venido sencillamente a dar mi pésame- Rick no le creyó ni por un segundo.

-No, tú no has venido a dar el pésame, tú has venido aquí a sentar un precedente, estas tratando de meterte en mi familia a la fuerza Sue y lamento decirte que no tienes cabida.

-Rick no soy el sucio secretito que tienes que esconder… porque yo soy...

-¿Soy qué?-la interrumpió con un tono mortal, haciendo acoplo de la poca paciencia que tenía- ¿mi amante?, déjame decirte Sue que las amantes son el sucio secretito de los hombres casados, y desde que iniciaste esta relación conmigo sabias que estaba casado con Lisa; lamento si te ilusionaste pensando que algún día podías ser la flamante esposa del Almirante, pero yo nunca te dije que iba a dejar a mi mujer.

-Rick, sé que estás pasando un mal momento y de verdad lamento lo de tú hija, pero no puedo permitirte que me dejes como si nada y regreses con esa mujer, tu a mí me quieres- dijo Graham casi rogando que le confirmara lo que ella le decía.

-No Sue, te aprecio que es diferente, pasamos buenos momentos juntos y ambos lo disfrutamos; me hiciste compañía cuando me sentía solo y te lo agradezco. Pero hasta allí, aquí, conmigo, no tienes nada que buscar, pensé que lo tenías claro. Te lo deje bastante claro la última vez que nos vimos-

-Tú no puedes dejarme y mucho menos por una mujer tan fría y amargada como lo es esa vieja bruja.

-Lisa es mi esposa y madre de mis hijos…- Le dijo entre dientes.- te agradezco que la respetes.-

Nathan estaba escuchando la conversación que tenía su padre con su amante, o bueno, antigua amante y sabía que las cosas estaban a punto de ponerse de color negro. La mujer no entendía que acababa de ser despachada, y él había estado demasiadas veces del lado del despachador para saber que su padre se enfrentaba a una escenita pública.

Pero que Dios lo condenase, si el permitiría una escena de este tipo en el funeral de su hermana y mucho menos frente a su sobrino. Le hizo una seña a Josh y a Sammy V, en menos de 5 segundos los tenía a sus espaldas.

-Tenemos que sacar a esta mujer de aquí discretamente, ¿tienen alguna idea?

-Aparte de decirle a mi madre que la saque, ninguna.- le dijo Josh.- Déjemela a mí, entretén a tu padre mientras yo la saco de la iglesia, nos enseñaron unas técnicas en el trabajo que son infalibles.- le sonrió Sammy V con suficiencia.

-Solo trata de ser discreta Sammy V.- Ella asintió con la cabeza y se ubicó detrás de la pareja que discutía cada vez más acaloradamente.

-Papa, podrías venir un momento, el sacerdote necesita revisar algo contigo.- Rick suspiro profundamente y agradeció a su hijo silenciosamente por la interrupción- Entre nosotros no hay nada, todo termino, no vuelvas a buscarme o a llamarme, Dios sabe que yo no te buscare, y te agradezco que te retires antes de que pida que te retiren con la policía militar, este es un evento privado por favor evítanos a todos una escena.- Rick tomo unos segundo para él antes de seguir a su hijo.

Josh vio como Sue le iba a gritar algo a su tío, pero no tuvo tiempo de hacerlo, detrás de ella se encontraba Samantha Vanessa con cara de muy pocos amigos, se acercó a ella y le dijo algo al oído, Josh no tiene idea de que se trata pero debió ser algo muy interesante por la palidez que tomo la piel de la mujer

-No sé quién la haya dejado pasar señorita… pero es obvio que su presencia es innecesaria en este lugar, así que será mejor que se retire- le dijo Sammy V-O las cosas se pondrán feas- y eso no era una amenaza era una promesa.

-Permítame escoltarla.- Sammy V tomo la mano de la mujer y se dio cuenta que temblaba, en verdad estaba descompuesta y parecía a punto de llorar; pero que podía ella decirle, ese era el riesgo que corrían las mujeres al involucrase en el juego del amor; jugó, aposto muy alto y perdió la partida; Dios sabía que ella había pasado por eso más de una vez.-

Comenzaron a caminar por uno de los pasillos internos de la iglesia que las llevaría hasta la parte de atrás donde no había reporteros. Ver a la mujer tan descompuesta le enfermo el estómago, ella sabía que era ser jodida por un Hunter, por más que ahora fuesen amigos, ella sabía cuánto dolía.

-Tranquila ya pasara, tal vez la próxima vez tengas mejor suerte.- y escojas a un tipo que no esté casado y casi te doble la edad. Pensó pero no lo dijo. En el fondo se sentía como una traidora por andar consolando a la amante de su tío pero ella entendía a la mujer, la pobre se había convertido en una víctima de la situación que ella misma había creado.

-Se lo que piensas, que soy una oportunista que me deslumbre por las estrellas de su uniforme, pero no es así… Él es un hombre maravilloso y fue inevitable enamorarme perdidamente de él. Pensé… pensé que me correspondía.- le dijo mientras se limpiaba un lagrima del rostro. Y miraba hacia la autopista en la espera de un taxi.

-Tal vez en algún momento lo hizo, pero la lealtad de mi tío Rick siempre ha estado con su familia y el ama a mi tía Lisa sobre todas las cosas, por eso es que discute tanto con ella.

-Dios, Rick me quería, estoy segura que me quería. Esa mujer es una estúpida que no sabe lo que tiene- Sammy V estaba comenzando a sentir lastima por la mujer pero no tenía tiempo que perder con ella el servicio estaba a punto de comenzar.

- Mi madre suele decir que a un hombre le gustan todas las mujeres, quieres a 10 y ama a 1. Tía Lisa es la única mujer que mi tío Rick ama, espero que puedas entenderlo y aceptarlo; y que en algún momento del camino te consigas al hombre para el cual tú seas esa única.-

-Gracias.- Le dijo Graham con una sonrisa triste antes de abordar el taxi. De alguna forma su sonrisa la tranquilizo, Sue Graham era una joven hermosa no pasaría mucho tiempo sola y para los Hunter-Hayes eso era la mejor que podía ocurrir.

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Faltaban 15 minutos para comenzar la misa cuando Donald vio que en la última banca de la Iglesia estaba sentado Benjamín, con su "Novia" desde allí miraba a Joseph sin quitarle los ojos de encima.

-¿Crees que se acerque al niño?.- Le pregunto Henry a su lado.

-No, el ya fijo su posición no está interesado en criarlo y mucho menos en conocerlo... De verdad quiero terminar molerlo a golpes...-

-¿Pero?-

-La verdad es que yo… nosotros hemos hecho lo mismo en más de una ocasión... Dana me conto de la discusión que tuvo con nuestros tíos, ¿recuerdas lo que nos contaron las chicas sobre lo que les dijo Kate acerca de la fiesta?- Henry movió la cabeza -Cualquiera dudaría después de eso y lo hemos tratado como basura por seis años. No lo sé Henry... yo no sé-

-Hummm. ¿Has hablado con nuestros padres o con los Sterlings sobre lo que te dijo el abogado de Kate?.- le pregunto mientras veía a Tía Mir sacar un jugo de su cartera y dárselo al niño.

-Pensaba decírselos después del entierro, terminamos anoche de acondicionar la habitación de invitados de Nate para Joseph, se quedara allí mientras conseguimos una casa grande en la cual podamos vivir todos.

-Donald, ¿de qué demonios estás hablando?- parada detrás de él se encontraba su madre acompañada de su tía Vanesa quien aparentemente acababa de llegar del aeropuerto.

Su tía Vanesa vivía en Europa desde hacía muchos años ya, aunque la ven poco no han perdido el contacto, es obvio que vino corriendo en el primer avión que encontró con tal de estar al lado de mi madre como siempre; mi madre la apoyo incondicionalmente cuando tía Samantha y tía Kim murieron en una misión de exploración… tía V perdió la mitad de su corazón cuando el abuelo Henry le dio la noticia, fue demasiado para ella y dejo la milicia. Pero este era el momento de devolverle el favor; detrás de ellas estaba el tío Konda, como siempre siguiendo a su esposa a todas partes.

-Donald te hice una pregunta y espero una respuesta.-

Don sabía que no podía darle más largas al asunto le hubiese gustado tener que decírselo en un ambiente más privado y con más tiempo, pero con su madre las cosas eran de ya para ya siempre. Les hizo señas a sus hermanos y los cuatro se prepararon para hacerle frente.

-El abogado de Kate hablo conmigo en el hospital. Ese día ella salió a hacer su testamento. Aparentemente no estaba muy segura de a quién debía dejarle la custodia de Joseph.

-Soy su abuela, y tengo derecho a tenerlo y a criarlo, seré yo quien se ocupe de él- dijo Lisa tajantemente.

-Lo siento madre- Ian llego por detrás de ellos -eso no fue lo que Kate estipulo en su testamento- Lisa sintió una mano en su hombro, sabia de quien se trataba y estaba más que furiosa con él, pero en este momento tenían que mantenerse en un frente unido contra sus hijos. Detrás de Rick se encontraba Max haciéndole compañía.

-¿Se puede saber que ocurre aquí?.-

Esta vez fue Henry quien dio la cara. -Papa, le decíamos a mama que Kate no estaba segura de quien era la persona que se haría cargo de Joseph, no sabía si su padre lo rechazaría, sus abuelos paternos estarían conformes…- les dio una mirada apologista a su tío. -O de plano enviar al niño a algún hogar adoptivo-

-Eso no puede ser posible, ¿Qué hay de… ?- Pero Lisa no término de hablar, se sentía mareada y la cabeza le comenzó a doler en demasía.

Ian prosiguió -Su abogado nos dijo que nos había nombrado a nosotros cuatro, sus hermanos como los guardianes legales de su hijo.-

Rick no parecía entender las palabras de sus hijos -¿Estás diciendo que no confiaba en nosotros, sus padres?-

-La última vez que confió en ustedes, miren como acabo todo- dijo con evidente sorna Don.

Eso hizo que los rostros de sus padres se hundieran más en la miseria. Claro que su hija no les confiaría cuidar de la razón por la que huyo lejos de ellos. Pero fue Nate quien clavo más hondo el puñal -Pónganse en el lugar de Kate por un momento ¿Quién podía garantizarle a su moribunda hija que sus padres no maltratarían al bastardo que engendro?, después de todo el pequeño era la causa de que ella se hubiera marchado ¿No?...- Todos los que alcanzaron a escuchar las palabras de Nate se quedaron en un sordo silencio.

-Ustedes la desconocieron después de eso- Henry se unió a la ofensiva -Ella se fue, y ustedes se volvieron en unas personas miserables, amargadas y llenas de resentimiento hacia el otro, tanto que antes de reconocer que cada uno se equivocó con Kate, prefieren siempre echarle más culpa al otro, como si eso borrara su parte en que nuestra hermana se fuera- en el veneno en las palabras de su hijo menor corroía el interior de sus padres.

-¿Saben que es lo peor?- dijo Don -Que yo le dije a Kate, que lo mejor sería que Joseph fuera criado por cualquiera menos por ustedes. Miren al escenita que acaban de montar aquí en la Iglesia, la amante de Papa viene a dar el pésame, mientras que el amante de mama está sentado en la cuarta fila esperando la oportunidad para acercársele.- les dijo señalando a Johannes Reinhardt quien miraba la discusión atentamente. El golpe que Lisa le dio su hijo no se lo esperaba.

-Yo no tengo, ni nunca he tenido ningún amante.- La furia que destilaba la voz de Lisa era intimidante.- El día que decida acostarme con un hombre que no sea tu padre me divorciare de él.-

Pero sus hijos tenían claro que esta era una lucha a muerte y tenían los genes Hayes que los hacían ser particularmente brutales a la hora de usar la lengua -Claro mama lo que tú digas- Esta vez fue Henry quien salió al paso -Pero debes de disculpar a Don, él no tiene la culpa de malinterpretar que te hayas acostumbrado a que Reinhardt te pavonee sin vergüenza alguna delante de todos los que tengan ojos en la milicia-

La sangre le hervía alimentaba con la indignación de esa acusación, a los ojos de sus hijos su relación con John era igual que la de Rick con Sue Graham. Eso era demasiado para la mujer, allí estaba ella en frente de cuatro desconocidos que la estaban desgarrando por dentro. Lisa se sentía impotente quería gritar, llorar, correr hasta cansarse, pero sabía que nada aliviaría el dolor que estaba sintiendo y sus hijos no ayudaban en la situación. Maldición ellos no le estaban dando piedad alguna.

-El punto es que ustedes se odian y su matrimonio es una mierda. Mama, su casa no es el sitio ideal para criar a un niño, y digo su casa porque hace tiempo dejo de ser un hogar.- Las palabra de Nate eran contundentes.- Además miren a Joseph, es igualito a ti papa- señalo al pequeño -Tú no soportas verte al espejo, y mama no soporta el verte…- le dijo a su padre -¿Díganme de verdad piensan que dos personas que se detestan mutuamente le proporcionaran un ambiente saludable a un pequeño que acaba de perder a su madre?-

Sus padres ahora tenían miradas completamente perdidas, era como cascarones vacíos, pero sus hijos aún tenían mucho que decirles a sus padres.

Ian se unió para dar el golpe y final -Así que ahórrense la indignación de no haber sido considerados como los perfectos tutores para el hijo de mi hermana. Nosotros lo vamos a cuidar, ustedes dedíquense a decidir si siguen siendo un matrimonio, o de plano divórciense, que ya estamos cansados de ver como se amargan la vida mutuamente.- entrecerró los ojos y señalo a sus padres con su mano derecha, mientras continuo con una voz a punto de romperse por el dolor -Porque mientras ustedes no decidan qué hacer con sus vidas, ese niño no estará más cerca de ustedes.- el resto de sus hermanos se juntaron tras él, estaban juntos en eso y no se echaría para atrás.

El sacerdote pidió que tomaran asiento, y Ian vio cómo su madre quitaba a Joseph del lado de la señora Carmen y lo sentaba en su regazo, era obvio que no dejaría que nadie le arrebatara al niño. A su lado se sentó su padre quien paso su brazo por su hombro, a pesar de todo era obvio para sus hijos que Richard Hunter iba a apoyar a su mujer.

Salieron de la Iglesia en silencio, el malestar que sentía Lisa solo iba en aumento, llego el momento en que escuchaba las palabras sentidas de las personas pero no las oía todo parecía trascurrir como en un sueño en realidad una pesadilla.

El General Reinhardt se acercó a los Almirantes con una comisión de representantes de la RDF. Quiso acercase a Lisa y decirle palabras de aliento pero sabía que Hunter no lo permitiría. Estaba como león recién parido cuidando a su cachorro alrededor de Lisa, él quería estar a su lado pero sabía que no era conveniente en estos momentos armas una escena; bueno una escena mayor a la que armo Hunter con su amante o al hecho de que Lisa haya golpeado a una de esas bestias que llama hijo en plena Iglesia.

-Mi más sentido pésame. Quiero expresarles nuestro más sentido pésame por parte de todas las personas que pertenecemos a la RDF.

Hunter tuvo la delicadeza de asentir con la cabeza estaba molesto por su presencia pero no iba a perder el tiempo con él, Lisa fue otra historia, estaba seguro que no lo reconocía, era solo una cara más en el mar de personas que le había expresado su condolencias.

-Lo siento Lizzie.- al decir esta palabras se arrepintió no porque no las sintiera, sino porque Hunter se tensó a su lado y con lo frágil que se veía Lisa lo peor que podía hacer era buscar un enfrentamiento entre los dos. Por eso se retiró, y abordo el trasporte oficial para ir al cementerio, tal vez no podría estar a su lado pero no la dejaría sola.

Abrieron el féretro para darle el último adiós a su hija, y no supo qué fue lo que hizo, cuando reacciono se encontraba en el suelo en los brazos de Claudia gritando desesperada. Mientras Vanesa a su lado intentaba sujetar sus manos que no paraban de temblar.

-¡Claudia no dejes que se la lleven!, no dejes que me la quiten Clau.- Claudia busco con la mirada a su esposo que estaba intentando de sujetar a Rick para que no cayera al piso. Max sostenía a Joseph fuertemente entre sus brazos mientras el pequeño niño se despedía de su madre. Sus sobrinos estaban estoicos parados al lado del féretro esperando que el sacerdote dijera las últimas palabras.

A lo lejos la prensa hacia lo mejor posible para captar todos los ángulos el sufrimiento que padecía la familia Hunter – Hayes, mientras los reporteros se hacían varias preguntas: ¿Cuándo había aparecido la hija de los almirantes?, ¿Quién es el pequeño que los sigue a todas partes?, ¿Es cierto que la chica murió en un accidente?, estaban nadando en un mar de especulaciones y todos querían la exclusiva.

-No te preocupes Mei- dijo su camarógrafo -Lo tengo todo- pero esta no contesto en su lugar solo veía a una mujer sumamente fuerte desmoronarse en medio de su dolor.

El entierro termino y las personas comenzaron a irse del cementerio. Quedando solamente la familia y los reporteros en el lado de afuera de la cerca. Claudia ayudo a levantar a Lisa quien estaba pálida y sumamente fría. Como una autómata siguió a Claudia hasta que llego donde estaba Max, allí tendió los brazos y le pidió al pequeño.

Ian fue quien se paró a su lado y dijo lo que tenía que decir.- No mama, no puedes tenerlo.

Lisa estaba confundida -¿Qué quieres decir?- se dirigió a su hijo mayor.

-Mama prácticamente no te puedes mantener en pie y mucho menos cargar o cuidar a un niño pequeño en ese estado, además ya te dijimos Joseph es nuestra responsabilidad y nosotros nos encargaremos.- Inmediatamente Ian sintió como sus hermanos se colocaban a su lado en señal de apoyo.

-Yo ayudare a su madre con el niño.- les dijo su padre quien se limpiaba las lágrimas en ese momento con la manga de su uniforme. Mientras su tío Roy lo sostenía a sus espaldas con ayuda de Konda. Su padre no estaba en mejor estado que su madre, ambos estaban destruidos al igual que todos ellos.

Max entendió que las cosas estaban a punto de ponerse feas, así que con un gesto les pidió a sus hijas que llevaran al pequeño a uno de los vehículos. Lisa trato de seguirla pero uno de sus hijos la detuvo.- No mama, entiende ni tu ni papa están bien para cuidarlo, lo único que podrían es hacerle es daño en su condición. Además respetaremos la voluntad de Kate hasta las últimas consecuencias, nosotros nos encargaremos del niño. No necesitan preocuparse.

Los medios no perdían detalle alguno de todo lo que estaba ocurriendo, era notoria que había un conflicto dentro de la familia Hunter-Hayes aparentemente por el pequeño niño que era idéntico al almirante Hunter. Y a pesar de los esfuerzos del personal de seguridad o del hecho de que se encontraran en un cementerio, todos querían un pedazo de la historia del año. Todos excepto una persona.

-Dios esto se pone cada vez mejor- murmuro el camarógrafo. -¿No crees Mei?... ¿Mei?-

Pero la joven mujer se había retirado hace rato, simplemente no podía soportar la idea de exhibir el dolor de una familia que conocía entre las notas de economía y los resultados de la última fecha del torneo de futbol, pero lo que más le calaba en el alma era el rostro perdido del niño que acaba de perder a su madre o todas las emociones que Ian llevaba en su rostro.

Regreso a la van del equipo sintiéndose asqueada de si misma, dejo el micrófono, su radio portátil, y su identificación de prensa. Eso era todo para ella, nunca podría ser un ser tan insensible como para exponer de esa forma el dolor de los demás.

Rick perdió todo rastro de habla, temblaba de furia, de impotencia, de dolor, quería decirle a sus hijos que ellos eran sus padres y merecían respeto, pero los rostros fieros de sus hijos le hicieron saber que por muy su padre que fuera, sus hijos harán todo lo que estuviera en su poder para honrar la última voluntad de su hermana.

Lisa por su parte estaba destrozada. Ya no sabía que le dolía más, si haber perdido a Kate, Rick o que sus hijos se hubieran unido para arrebatarle el único recuerdo vivo que quedaba de su hija, no lo soportaba más -Quiero irme de aquí…- le dijo a Rick antes de que las fuerzas le fallaran y todo a su alrededor se pusiera negro.

-¡LISA!- se escuchó una voz gritar.

Fin del Capítulo. Me voy de vacaciones por eso se publicaron dos Cap esperando que los disfruten… Muchas gracias a Fer por todo… Nos leemos en agosto.