Capítulo 10

-Han pasado 21 días desde el sepelio de la hija de los Almirantes Hunter y Hayes y la RDF aún se encuentra en un inestable.

El General Leonard nos ha asegurado en una entrevista exclusiva que no existe ningún vacío de poder dentro de las fuerzas de defensa de la tierra unida; a pesar que todos sabemos que los Almirantes Hunter y Hayes aun no sea reincorporado en funciones y pidieron una extensión en sus permisos.

Según fuentes fidedignas la Almirante Hayes aún está internada en el Hospital Militar de Nueva Macross, aunque no se comenta sobre su estado de salud.

En estos momentos existen muchas especulaciones dentro de las Fuerzas Armadas de Defensa Robotech. La principal es si los Almirantes Hunter y Hayes, aprovecharan esta oportunidad para retirarse del servicio activo definitivamente.

En otras noticias.-

Rick apago la radio de su auto no necesitaba escuchar más. Leonard se está encargando del puesto de Lisa mientras que Reinhardt del de él. Qué ironía, ese maldito tipo siempre ha querido ocupar mi puesto.- pensó

Miro fuera de la ventanilla del auto sabía que parecía un acosador pero no podía hacer otra cosa. Allí en el parque de recreo estaba su nieto sentado solo en un columpio. Sus hijos no le permitían verlo aun así él se las arreglaba para escaparse y verlo de lejos.

A su juicio le parecía muy precipitado que los chicos lo inscribieran en el colegio, pero según Max no pueden seguir faltando al trabajo por cuidar del chico.

-¡Y una mierda! Estoy seguro que Lisa y yo hubiésemos resuelto algo, contratar una niñera, pedir permiso, no lo sé, lo que fuera para que el niño tuviese su espacio y el tiempo para adaptarse a su nueva situación.

-Bueno yo hubiese resuelto algo, porque Lisa cayó en un estado depresivo.- No ha hablado con ninguno de ellos desde el funeral de Cat. Esta mañana cuando la deje estaba irreconocible, totalmente demacrada. Y él no sabía que podía hacer para ayudarla, así que solo se quedaba allí todos los días haciéndole compañía. Esperando a que ella voluntariamente decidiera salir de la burbuja en la que se había encerrado.

Sus pensamientos se ven distraídos cuando ve a unos niños más grandes acercarse a Joseph, parece que se están burlando de él; lo están molestando por algo. Esto hace hervir la sangre de Rick Hunter, justo cuando se va a bajar de auto para darle su merecido a esos mocosos, se presentó una maestra, los reprendió y llevo a Joseph para adentro de la escuela.

-Mierda.- grito mientras golpeaba el volante; ahora no podía interferir, con la ira a flor de piel, se prometió venir mañana a chequear a Joseph; solo esperaba que lo que acababa de ver no fuese cosa de todos los días.

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En opinión de Ian las cosas se estaban tranquilizando un poco, al cabo de unos días, los reporteros ya no acosaban el departamento de Nathan. Joseph había comenzado a asistir a un colegio católico como quería nuestra hermana; mama y papa, bueno, ellos eran otra historia. Los chicos y yo aun esperábamos respuesta de Ben con respecto a la prueba de ADN, aunque no preveíamos ninguna sorpresa por ese lado.

Encontré a mis tres hermanos y a Joseph comiendo pizzas en la cocina, de fondo se escuchaba un noticiero.

-Entonces, ¿cómo te fue en la escuela?- le pregunto Don mientras daba un bocado.

-Bien, creo que le caigo bien a la maestra, porque castigo a un grupo de niños que decían que yo era hijo de mi abuelito...- eso dejo a todos en silencio, Ian le dio una mirada Nate que decía mucho.

-Pasare a la escuela mañana- dijo Nate.

-Pero, eso no es cierto, mi mami era hija de mi abuelito, esos niños eran unos mentidosos...-

-Mentirosos pequeño- lo corrigió Don -y si, son unos mentirosos pequeño.- Joseph sonrió al sentir como Don le revolvía los cabellos. El niño sacaba el lado más amable de nuestro hermano y eso era algo bueno.

-Quisiera que mi abuelito fuese al colegio. Así esos niños no se meterían conmigo.

Los cuatro hermanos se vieron entre si esperando ver quién de los cuatro tendría que responder, como siempre le toco a Ian la carga pesada.

-Sabes que tu abuelito está cuidando a la abuelita que está enferma.-

-Lo sé, quisiera verla a ella también.

Repentinamente escucharon una voz algo más fuerte.

-"Al regresar que pasara con la Almirante Hayes y el Almirante Hunter...-" dijo la presentadora y afortunadamente el niño estaba ocupado terminado su pizza que no presto atención a las palabras de la mujer.

-Ya se acercaba la hora de acostarse pequeño ve a cepillarte- dijo Don -en un momento te alcanzo.-

-Si tío- con eso Joseph se dirigió al baño a lavarse y cepillarse

A todos nos interesaba con que iban a salir los buitres, yo me quede con la mirada fija en el televisor, ya llevaba muchos días sin saber de ella y me extrañaba no verla trabajando.

-¿Tú "no novia" no debería anunciar ese segmento?- Henry hablo con una rebanada a medio terminar pero no le conteste. El noticiero regreso después de la publicidad y todos prestamos atención.

- "A raíz de los eventos ocurridos durante el funeral de su hija Catherine...-" la anunciadora continuo mientras la pantalla mostraba parte de la ya infame escena en el cementerio donde mama se desmayaba, a ninguno de nosotros nos enorgullecía ese momento y la tía Claudia se encargó de dejar en claro que la única razón por la que no nos daba la paliza de nuestras vidas era que debíamos de cuidar a Joseph "-mucho se ha comentado sobre cuál será futuro de Elizabeth Hayes y Richard Hunter, ¿Seguirán en las RDF? ¿Pedirán licencia indefinida? ¿Se divorciaran después de mucha especulación?"...-

-Ni los medios se creen eso de que están casados- murmuro Don.

"-Cuestionado al respecto el Subjefe del Estado Mayor, General Anatole Leonard...-" ese nombre hizo que todos nos tensáramos -Esto fue lo que respondió...-" la imagen cambio a un vídeo tomado a las afueras de los cuarteles de Monumento donde un visiblemente apurado Leonard trataba de subir a su vehículo oficial, era obvio que la bola de grasa no esperaba que los medio fueran tras de él en ese momento. -La ausencia de Rick Hunter y Lisa Hayes está totalmente justificada por las desafortunadas razones que todos conocemos y por las cuales tienen toda la simpatía y compasión del personal de las RDF... - todos hicimos una mueca de fastidio, el imbécil ni siquiera de presento al lugar.

-¿Espera que alguien se crea eso? Al menos la compasión mostrada por el idiota de Reinhardt y esa mujer eran sincera...- escupió Donald.

-General que nos puede decir sobre la temporalidad de su permiso...- prosiguió la reportera

-Buena pregunta- Leonard adopto una posición al parecer dubitativa -Bueno como todo miembro de las RDF ambos tienen derecho a determinados días de vacaciones y permisos económicos, que a raíz de los recientes eventos, es obvio que harán uso de dichas prerrogativas de momento...-

-Imbécil- todos murmuramos.

-Otra opción es el hecho de que ellos necesiten de más tiempo y en ese caso pueden extender sus vacaciones- dijo como si nuestros papas estuvieran planeando irse de viaje de aniversario -Aunque claro también podrían pedir una licencia y separarse de sus cargos- dijo con una sonrisa más falsa que un billete de 3 Macross.

-¿Y qué pasaría en ese caso General? ¿Quién quedaría al mando de la RDF?-

-Los Jefes de Estado Mayor por supuesto de manera provisional. Y yo como subjefe asumiría el comando de la RDF... provisional, mientras se hace permanente- con eso la bola de grasa subió a su vehículo y se marchó.

-"Ahí lo tienen,"- la presentadora siguió hablando pero ninguno de nosotros estaba de humor.

Leonard era un idiota, un prepotente, convenenciero y demás linduras, pero esta vez tenía razón, de acuerdo a la ley si mama y papa se ausentaban por un periodo prolongado. Nadie podía impedir que asumiera el comando de las RDF.

Eso nos quitó el ánimo de conversar, por lo que todos fuimos a arropar a Joseph y ver que hiciera sus oraciones. No podíamos hacer nada por mama o papa, salvo asegurarnos de que Joseph tuviera un lugar tranquilo que llamar hogar y esperar que ellos arreglaran sus diferencias.

Después de contarle un par de historias de su mama el pequeño cayo rendido y todos nos retiramos a dormir. Esa fue la oportunidad que buscaba, algo me había mosqueado al no haberla visto por varios días en el noticiero por lo que aproveche para tomar mi celular y marcarle. Y esa imagen de ella luciendo totalmente sin palabras en la funeraria no me ha dejado en paz.

-Vamos contesta- No lo quise admitir en su momento pero la extrañaba, nuestra relación iba más allá que una simple atracción sexual, ella siempre me ha escuchado cuando le hablo de mis problemas.

-El número que usted marco no existe o se encuentra fuera del área de servicio- el mismo mensaje se repetía cada vez que le marcaba, esa no era una buena señal.

-Diablos-

Frustrado decidí que lo mejor era dormir ya mañana pensaría en lo que tendría que hacer. Claro que no pude cerrar los ojos por toda la noche. La extrañaba.

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Rick Hunter no estaba pasado buena noche, esta vez no había querido ir al hospital, ni a su casa, en realidad no sabía a donde ir, así que llamo a Roy para que se juntaran a tomar unas cervezas. Max había dicho algo de estar ocupado con la cena, pero los dos sabían que Mir tenía una correa muy corta cuando se trataba de salir de farra con los amigos. Con la casa a solas, no había necesidad de bajar el volumen a la música o de recoger la basura cuando terminaran. Al cabo no había nadie al que de verdad le importara. Así que ahí estaban los dos bebiendo y haciendo bromas como si fueran 30 años más jóvenes

Aunque Roy le estaba siguiendo el juego a Rick, con la cantidad de alcohol más temprano que tarde el cabeza dura que tiene por hermanito iba a soltar toda la sopa.

Y en efecto el momento llego pronto cuando Rick se puso a mirar el fondo de la botella a medio consumir que tenía en la mano

-Creo que Joseph tiene problemas en la escuela Roy.-

-¿Cómo es eso cachorro?-

-Los niños lo molestan, creo que se burlan de que no tiene mama o papa-

-Hmmm ¿Y cómo lo sabes? Hasta donde sé te prohibieron acercarte al pequeño hasta que arregles las cosas con la comadreja.

Pero Rick no se río del mote que por han años han usado los tres para referirse a Lisa y en lugar de eso le cuenta a Roy del incidente que presencio al visitar a Joseph en su escuela.

-Te juro que tengo ganas de hablar con los padres de esos niños y decirles que si no pueden educar a sus hijos, yo lo hago por ellos. Meterse con mi nieto-

Roy se quedó en silencio por un rato mientras dejo que Rick se desahogara, no tardo mucho para que su hermanito no supiera siquiera donde estaba parado y pronto quedo fuera de combate. A Roy solo le dio risa, a pesar de todo lo que habían vivido juntos una parte de él siempre lo vería como el enano que corría detrás de su avión acrobático cuando despegaba hace ya tanto tiempo.

Él se retiró de la casa de su amigo cuando remontaba el alba, no sin antes detenerse y ver una de las fotos que colgaban en el recibidor, en ella estaba la familia completa, incluyendo al viejo almirante que tenía en sus piernas a una pequeña Cate, solo mueve la cabeza pensando en cómo fue que las cosas se fueron al caño para sus dos mejores amigos. Condujo en silencio hasta su casa y se encontró con su esposa en la cocina tomando su té de jazmín.

-¿Tan mal están las cosas con Hayes?- se acercó y le dio un beso en la mejilla.

Claudia solo sonríe -Ni siquiera creo que sea prudente decirle del señor bigotes…- comenta mientras juega con el collar del gato en una de sus manos -temo que solo empeoraría su depresión-

-Ya veo-

-¿Cómo te fue con Rick?-

-Bueno a diferencia de Lisa, por lo menos el cabeza hueca sabe que debe hacer algo para recuperar a Joseph, claro que no sería mi hermano si supiera que hacer exactamente…- dijo sentándose junto a su esposa.

Claudia dio otro sorbo antes de hablar -¿Algo más te está molestando verdad?-

No debería sorprenderse después de tantos años, pero aun con eso Focker no puede sino admirar la percepción de que es capaz su esposa. Roy como no tiene secretos. Le conto todo lo que tenía hablo con Rick sobre lo que vio en la escuela de Joseph.

Claudia solo termino de tomar su té, arreglo la cocina y subió para terminar de arreglarse, Roy solo se despidió de ella diciéndole que ya se iba a la oficina. Él también la conocía a la perfección y decidió poner distancia de por medio, conoce a su negrita y sabe que ese silencio solo significa que alguien está a punto de recibir una patada en el trasero para hacerla despertar y él apuesta su jubilación a que será Lisa Hayes.

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Tuvo que pedir un par de favores a Josh y muy a su pesar a Ben, para escaparse unas horas de la base, en la tarde habría un ejercicio por lo que tenía que volver rápidamente. Paso por el canal de televisión donde se escabullo para hablar con la maquillista de Mei quien le confirmo que ella ya no trabaja en ese lugar desde hace más de 20 días. Eso lo puso bastante ansioso, según palabras de la chica, Mei no había regresado al canal después de cubrir el funeral y había enviado su renuncia por escrito.

-Eres un imbécil Ian Hunter- se repitió así mismo mientras conducía su auto.

Sabía que había algo mal con ella cuando la dejo en la funeraria, esa sensación solo se incrementó cuando la vio tratándose de ocultar bajo la máscara de una profesional durante el funeral de su hermana. Ian detuvo su Hummer en el otro lado de la calle frente al restaurante de los tíos de Mei. Ya había llamado a muchas de sus amigas y sin bien más de una le dijo lo que pensaban de él, ninguna quiso decirle donde se encontraba. Lo que dejaba solo una opción.

El cascabel de la puerta sonó e Ian cruzo por la puerta. El pequeño Dragón Blanco lucía abarrotado como siempre no que fue de extrañar, a pesar de los años seguía siendo un lugar popular en el barrio chino de Macross y uno de los lugares obligatorios de visita para todo aquel que pasara por la ciudad. Aún recuerda como su papa los traía casi, casi a escondidas cuando eran niños, lo cual era gracioso considerando que cualquiera pensaría que después de tanto tiempo su mama no tendría inconveniente en que visitaran ese lugar para una cena o un almuerzo.

-Zǎo ān* bienvenido al Dragón…- las palabras de su anfitriona murieron al reconocer a la persona que acaba de entrar. -¿Qué estás haciendo aquí?- dijo entre sorprendida y evidentemente enojada. La verdad es que se veía hermosa en su vestido tradicional rojo con flores y su peinado con dos trenzas.

Hunter solo movió los hombros -Quería verte…- cuando esta no cambio la expresión impaciente de su rostros agrego -¿Podemos hablar?-

-Tía Lena-

-¿Si querida?- se escuchó desde una de las mesas.

-Necesito un descanso-

La anciana mujer reconoció a Ian que le dio una tímida sonrisa -Seguro querida- respondió esta. -Hablen en el segundo piso-

-Tienes cinco minutos Hunter, aprovéchalos- le dijo con evidente furia para después desaparecer por la escalera.

-Ya era tiempo para que aparecieras- Ian se giró y se encontró con la figura ya anciana y poco amigable de Max Lynn.

-Hola Sr. Lynn.- dijo con sincero tono de arrepentimiento.

Max solo suspiro –Muchacho ella lloro, los primeros cinco días desde que regreso.-

Ian se sintió un poco más miserable al escuchar eso -Por eso es que estoy aquí. Quiero arreglar las cosas- dijo con sinceridad y eso relajo al tío Max.

-Entonces no te detengo más muchacho-

Con eso Ian tomo las escaleras y se dirigió al cuarto de Mei, en realidad al cuarto que era de su mama pero que ella heredo cuando ella vivió parte de su infancia y adolescencia con sus tíos.

-Perdiste treinta segundos…- dijo sin abandonar su pose enojada. La verdad es que no podía reprocharle su actitud. Pero por la misma, no podía hacer más que ir directo al punto.

-Mei lamento haber tardado en buscarte. Pero tienes que entender que mi familia se fue a la mierda de la noche a la mañana

- Hunter, ¿quién te dijo que te esperaba? tienes un concepto muy alto de ti mismo-

- Bien, me imagino que me merezco este recibimiento.- le dijo exasperado- sólo, quería darte las gracias

Esto llamo la atención de Mei, ella no esperaba declaraciones de amor infinito de Ian, pero un gracias no le parecía lógico. No que los Hunter fuesen de pensamientos muy lineales según su madre

- ¿Porque me das las gracias?

- Por no aprovecharte de la desgracia de mi familia. Por preferir renunciar antes de formar parte de ese grupo de hienas. Sabes pudiste dar la exclusiva y ganar reconocimiento en el medio y sé que sí no lo hiciste fue por mí. En fin gracias por quererme.-

Ian Hunter es un hombre fuerte pero hoy veía frágil y sincero como si el peso del mundo estuviese sobre sus hombros. Y lo más probable es que así era. Para nadie de un secreto como estaban los Hunter Hayes; e Ian tenía que ser el pilar de su familia en ausencia de sus padres

-Sé qué algo te preocupa, ¿quieres hablar al respecto?- le dijo Mei mientras se sentaba en la cama y daba palmaditas a su lado para que la acompañara.

Ian obedientemente se sentó a su lado.

- Mei es todo. Son mis padres. Los chicos que ahora no se despegan el uno del otro como si tuviesen miedo de que algo les pudiese pasar si no se ven. La muerte de Cat que siendo honestos aún no he podido asimilar. Y Joseph ahora somos padres. No sé son tantas cosas Mei.- le dijo mientras recostaba la cabeza en sus pierna y ella comenzaba a acariciar su cabello.- no quiero hablar más de eso Mei, solo... solo déjame descansar 5 minutos aquí contigo desde que comenzó todo este desbarajuste no duermo bien.

Ian comenzó a dormitar y Mei sintió como su cuerpo se iba relajando poco a poco. En algún momento su tío Max se asomó por la puerta al ver a Ian dormido sobre mis piernas solo asintió con la cabeza, como si aprobase el desenlace de su discusión, cosa que me causo algo de molestia.

Yo no necesitaba que él aprobara mi relación o no relación con Ian.

No que Ian tuviese que esforzarse para ganarse su aprobación, solo entro por esa puerta, y mi tío abuelo ya lo amaba. Tio Max parecía tener una debilidad con los Hunters en general, a pesar de que el padre de Ian le metió una patada en el trasero a mi madre o al menos esa es la versión de ella, por quedarse con esa... esa mujer tan odiosa, estirada y prepotente, como notaron me cae muy bien mi "no suegrita"; en fin, a pesar de eso, ellos se siguen reuniendo para almorzar por lo menos una vez al mes aun en contra de los deseos de mi tío Kyle, algunas veces comen los tres o cuatro, ósea mis tíos abuelos, el señor Hunter y de mi "adorada no suegrita". Noten mi tono irónico.

Su amistad según y que se remonta al SDF-1, donde mis tíos le dieron albergue de forma gratuita a un joven Rick Hunter solo y desamparado; de allí que el señor Hunter tiene mucho que agradecerle a mis Tíos y según él, no le va a alcanzar la vida para pagarles, además que les tiene mucho cariño. Se dé buena fuente que cuando a mi tío Max se le presento un apuro económico con el restaurante quien pago la deuda fue Rick Hunter, y no dejo que mi Tío le regresara nada de lo gastado.

En fin, eso no justifica que mi tío abuelo acepte a Ian, no que me moleste pero, ¿cómo demonios sabe si Ian es un buen tipo?, ni que ser buen tipo fuese hereditario, además solo hace falta sentarse a conversar con mi madre sobre cualquier Hunter para notar que son capaces de joderle la vida a quien sea, incluso a la mujer más independiente; si lo sabré yo que acabo de renunciar a una carrera prometedora por no soportar que le hicieran daño al hombre que amo, con el cual ni siquiera tengo una relación seria...

Es tan frustrante... pensó mientras seguía acariciando el cabello del objeto de su afecto quien dormía pacíficamente, mira el reloj de su mesa de noche y se da cuenta que casi es mediodía de repente una idea loca le rondo por la cabeza y no pudo evitar preguntarse "¿será que Ian tenía el día Libre?"

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Claudia había ido a la escuela de Joseph y aunque no veía nada extraño si noto al niño triste y alejado de todos los demás, parecía tener miedo de acercárseles cosa que la preocupo, llego a la Clínica después de mediodía, tenía que calmarse un poco antes de hablar con Hayes.

Lisa no había desayunado para nada y tampoco quiso recibir a los médicos que venían a examinarla, solo quería quedarse en la cama un rato más y dejar que el mundo se olvide ella, no quiere saber nada de Rick, ni de esas bestias que se hacen llamar sus hijos, ni tampoco le impartan los rumores de pasillo sobre si Leonard será o no el nuevo comandante en jefe de la RDF. No lo que ella quiere es seguir en esa cama, pero necesita compañía, la próxima vez que Claudia venga le preguntara si puede traer al Señor Bigotes con ella. Seguro que podrá pasar al felino subrepticiamente por la entrada del Hospital.

La puerta de su habitación se abrió con inusitada potencia, ella sabía quién había entrado -Hola Claudia...- se volteo con desgano para ver a su amiga, la única persona a quien valía la pena dirigirle la palabra, y se sorprendió de ver la furia contenida de la mujer -¿Qué pasa?- dijo esta vez preocupada.

Pero Claudia no contesto en lugar de eso se giró para cerrar la puerta y echarle seguro a la misma. Eso puso nerviosa a Lisa. -Tenemos que hablar-

-No quiero- dijo ella echándose de nuevo a su cama, sabía que estaba siendo infantil y tal vez un poco malcriada pero no le importaba.

Claudia solo hizo una mueca -No me has entendido...- dijo mientras se acercaba a la cama para quedar frente a frente -Yo hablo tú,..- se señaló con su pulgar -Tú...- la señalo a ella -Escuchas- Ante el tono que ella uso, Lisa no pudo más que asentir.

La morena entonces acerco una silla y se sentó mirando fijamente a la mujer a la que considera su hermana pequeña -Creo que ya ha sido suficiente de autocompasión, ya es hora de que reúnas todo tú coraje y salgas a enfrentar el mundo como sueles hacerlo.

Hayes se mostró fastidiada por aquella declaración. -Tú no eres nadie para decirme que hacer-

Claudia se tensó pero se las arregló para permanecer en calma -En todos los años que tengo de conocerte jamás pensé que viviría para ver el día en que Lisa Hayes se rindiera sin pelear.- suspiro un poco antes de seguir -Tienes mucho por lo cual luchar, Hayes. No puedes quedarte aquí tendida por más tiempo.-

-¿Qué es exactamente lo que tengo?... mi esposo me engaño, mis hijos me detestan, mi hija falleció y no puedo ver a mi nieto.- dijo con lágrimas surcando en sus ojos. Pero esta vez no hubo ni pañuelos ni voces suaves que la tranquilizaran... Lo que recibió esta vez fue una sonora y dolorosa bofetada que además de dejarle la mejilla roja, provoco que Lisa se quedara congelada en su lugar mientras lentamente se sobaba la mejilla que había recibido las atenciones de su hermana mayor.

Claudia por su parte solo suspiro le tocaba ser firme por ella, no le iba permitir caer una espiral autodestructiva aún si eso significaba arrastrarla de los cabellos por todas las calles de Ciudad Macross hasta el consultorio de un psicólogo. -Muy bien Hayes, ahora que has aprendido que no pienso tolerar más esa actitud de tú parte. Déjame decirte porque estoy aquí.-

Y así sin que pudiera hacer nada para detenerla, Lisa escucho como ha transcurrido su vida y la de Rick por los últimos seis años a través de los ojos de una de las personas que mejor los conoce a los dos. No era algo fácil de escuchar, el tono frío, cargado de rencor y frustración que tenía la voz de su hermana. Relato como las peleas entre ella y Rick subían cada vez más de nivel, junto con la indiferencia que le mostraban al resto de sus hijos, en esa parte su amiga solo entrecerró sus puños.

-Pregunta rápida Hayes ¿Quién fue la primera novia de Ian?- Eso descoloco a Lisa -No lo sabes. Que tal esta -¿Sabías que a Nathan lo rechazaron de la escuela de medicina porque uno de los entrevistadores perdió a una hija durante la guerra y ha odiado a los militares desde siempre?- de nuevo silencio por parte de Lisa -¿Que a Henry cuando entro al equipo de Lang lo hostigaban diciéndole que solo tenía el puesto por ser hijo de ustedes?-

Lisa se sintió roja de la vergüenza, había tanto que desconocía y que se había perdido durante los años de la desaparición de su hija -Los conozco desde hace muchos años, pero aún no puedo creer que ambos sean así de estúpidos. Estoy seguro de que el almirante Gloval se ha estado revolcándose en su tumba de solo ver el nivel de estupideces que han hecho

-Tú... no entiendes-

-Tienes razón Lisa, no entiendo. No entiendo cómo es que dos personas que lucharon con uñas y dientes para estar juntos, hayan decidido mandar todo a la basura, no entiendo como dos personas que se conocen a la perfección, dejaron de comunicarse o de actuar en el momento en que las cosas se pusieron más difíciles, No entiendo como descuidaron a sus otros hijos que también los necesitaban. Los mismos que hace unas semanas les dieron un más que merecido ultimátum.- Claudia tomo aire porque se acercaba el momento de asestarle los golpes finales -Lo que es más, aun no entiendo cómo es que ese cabeza dura e ignorante piloto que tienes por esposo y padre de tus hijos se haya buscado una amante- Lisa alzo la cabeza y miro con ojos fríos a Claudia, pero esos trucos no funcionaban en ella -Pero sobretodo no entiendo como tú no solo no lo detuviste, sino que simplemente dejo de importarte.

Ella sabía, pensó Lisa para después reírse internamente de su propia ingenuidad; claro que ella sabía, Claudia siempre lo sabe todo

-Si Roy me hubiese engañado, te aseguro que no habría habido poder humano que me hubiera detenido de convertir su vida en un infierno. Pero tú no solo lo ignoraste, sino que lo alentaste...- Lisa pensó en protestar pero un dedos en su labios la detuvo -Dime algo ¿Que esperabas que pasara cuando permitiste que Reinhardt se acercara tanto a ti? acaso creíste que lo íbamos a festejar, el hombre no ha ocultado en absoluto que te desea y tú lo incitaste a que viniera tras de ti ¿Que esperabas que Rick hiciera?, ¿Que saltara y lo moliera a golpes?, ¿Esperabas eso?, ¿Era tú plan para dejarlo?-

Lisa no podía hablar, su lengua parecía haber muerto y no lograba emitir sonido alguno. La verdad es que ella misma se ha preguntado qué era lo que deseaba provocar en Rick cuando comenzó a incitar a John. Una parte definitivamente ansiaba sentir la calidez e interés de un hombre que obviamente estaba atraído por ella. Lo conocía desde hace años era un caballero, un hombre educado, inteligente y eficiente en su trabajo, los años habían sido generosos con él y ella estaba atrapada en un pantano de dudas, pleitos y rencor con Rick. Claudia noto el cambio en las pupilas de su amiga.

-Vaya ya estás pensando. Bien porque tengo una última cosa que decirte- Lisa miro nuevamente a su amiga -Tus hijos y tú nieto te necesitan ahora más que nunca, y si no haces algo al respecto los perderás a todos-

-¿A qué te refieres?

-Simple tú no eres la única que sufre con la muerte de Kate, y si piensas que tus hijos está capacitados en todos los aspectos para ser padres es que has tenido tu cabeza enterrada en un retrete más tiempo del que yo creía.- Claudia respiro hondo sabía que tenía que calmarse- Ya es tiempo de que te levantes de esa cama y tomes al toro por los cuernos, lo que hagas con Rick o los muchachos ese será únicamente tu problema, pero ni pienses por un segundo que te voy a dejar en esa cama auto compadeciéndote mientras un niño pequeño sufre.

-¿Que le paso a Joseph?- El tono de desesperación de Lisa al preguntar por el niño le dio a entender a Claudia que por fin estaba reaccionando.

-Que le paso, veamos: primero su madre muere, un día la ve y al otro ya no. Después lo mandan a vivir con unos extraños en un sitio nuevo lejos de todo lo que conocía; quiere conocer a su padre y solo le dan respuestas escuetas porque Ben aún no sabe que quiere hacer con su vida y tus hijos en lugar de presionarlo le dan su "tiempo"; como tus hijos no lo pueden cuidar 24 horas al día lo inscribieron prematuramente a mi juicio en el colegio, y por ende, al niño le está costando adaptarse; el pobre a preguntado varias veces por sus abuelitos y le dicen que su abuelita está enferma en una cama, cosa que evidentemente preocupa al niño, ya que me ha preguntado varias veces si su abuelita se va ir al cielo junto con su mama. Toma aquí tienes las cartas que ha hecho el niño, pidiendo que te mejores, que te quiere ver.- Le dice mientras apoya un grupo de cartas y tarjetas de colores.-

-¿Porque no me las habías dado antes?

-Porque solo hasta este momento has demostrado que te importa el niño, ¿o es que en estos pasados días si quiera te has molestado por preguntar por él?- Lisa tuvo la decencia de encogerse de vergüenza- Has estado tan hundida en tu dolor, en lo que tu sientes que no te has detenido ni un segundo a pensar en que sienten los demás.- Lisa hizo todo el empeño de interrumpirla pero Claudia no la dejo.

-Sé que yo no tengo ni la más mínima idea por lo que estás pasando ni lo que estas sintiendo, y Dios me libre de alguna vez sentir un dolor así; también sé que tienes derecho a llorar tu pena y a soportarla como mejor te parezca; pero soy tu amiga y te quiero, por ello es que no quiero que continúes destruyéndote, ni destruyendo a tu familia, o lo que queda de ella.- Claudia se había encogido en la silla como si sintiese un gran peso en sus hombros.- Roy y yo, hemos intentado en estos años cubrir sus faltas y las de Hunter, pero aun así lo chicos han necesitado a sus padres y ahora ese pequeño te necesita Hayes, los necesita a ambos, a ti y al cabeza dura de tu marido.- Le dijo mientras se levantaba de la silla para dirigirse a la puerta de la habitación. -¿La pregunta aquí es si estas dispuesta a hacer lo necesario para formar parte de la vida de ese niño?-

La pregunto antes de salir por la puerta sin mirar a atrás, ahora tenía que darle tiempo para que reflexionara y tomara sus propias decisiones.

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Rick despertó después del mediodía, le costó un mundo levantarse de la cama, tenía dolor de cabeza y el estómago revuelto nunca había sido gran bebedor. Decidió bañarse, vestirse y tomar algo ligero, un te lo más probable. Hoy no tenía muchos ánimos de ver a Hayes, lo más probable es que le riñera por haber bebido. ¿A quién demonios quería engaña?, si Hayes mostrara algún interés en él eso sería una novedad.

Pasó un par de horas deambulando por la casa, y se dio cuenta que por primera vez en su vida que no tiene ningún sitio a donde ir, ni nada más que hacer. Y llego a la conclusión que primero muerto que jubilado.

Tomo las llaves de su auto y se dirigió al hospital militar, no quería estar solo y Hayes aun en estado catatónico era buena compañía. Quien quita, tal vez si se ponía necio podría sacarle una palabra o dos.

Rick entro en la habitación de Lisa a eso de las 3 de la tarde, y la consigue bañada vestida y arreglada después de como la vio la semana anterior, nunca se imaginó verla tan recuperada, tan rápidamente. Estaba más delgada y tenía el cabello un poco más largo de como usualmente lo usaba. Pero en definitiva se veía igual que siempre, como si nunca hubiese pasado un mes tirada en una cama.

Él tenía un ligero temor en hablarle la mirada de Hayes reflejaba una sola cosa, decisión, tal vez tenacidad; no estaba muy seguro de lo que había pasado en su ausencia pero si estaba seguro que Hayes había tomado algunas decisiones de vida. Y sintió un escalofrió recorrerle la espalda al pensar que esas decisiones seguro lo incluían.

-Lisa...- ella simplemente lo ignoro mientras recogía las cosas en su habitación.

-Vamos a ir a terapia de pareja Hunter, y vas a sacar tiempo así no quieras para ir... vamos a arreglar nuestra situación, no más insultos no más respuestas irónicas y no más cachetadas de guante blanco o seguimos juntos y arreglamos lo que tenemos entre los dos, o nos divorciamos.-

Rick se quedó estático en su sitio era primera vez que Lisa mencionaba el divorcio de forma tan seria.

-Se acabó tu relación con esa reportera de segunda Hunter, hablo en serio.- trago en seco esto no era fácil para ella, se sentía humillada, siempre había sabido lo de la chica esa… Graham, es solo que es primera vez que lo arroja en cara o que le importaba lo suficiente para hacer algo -Dijiste que estarías aquí para mí, para nosotros, para nuestra familia esa fue la promesa que me hiciste el día que Cat nació, pues ahora te exijo que cumplas tu palabra.- le dijo Lisa mientras tomaba su pequeño bolso y salía por la puerta.

-La cita es a las 1800, piso 7 consultorio 3 en este mismo hospital, se puntual.- y se fue sin dejar a Rick oportunidad de contestarle nada.

Rick solo negó con la cabeza y sonrió donde estaba, por lo menos Hayes en esos momentos estaba llena de vida y fuego y eso lo aliviaba un poco. Se sentó en el sofá de la pequeña habitación y comenzó a recordar el día que hizo esa promesa.

Era un jueves temprano en la mañana, ese día tendría que ir a monumento a una conferencia, no tenía muchas ganas de ir pero era inevitable. Estaba sentado en la cocina tomando un café cuando escucho una voz a sus espaldas.

-No quiero que vayas.- giro y vio a su esposa sumamente embarazada recostada en al marco de la puerta de la cocina. Se veía hermosa y sumamente inmersa, cualquiera creería que después de 3 embarazos, uno de ellos gemelar ya se habría acostumbrado a verla así, pero esta barriguita era más grande que las demás y si no es por el ultrasonido juraría que esperaban triples.

-Lisa cielo sabes que tengo que ir.

-Pero no quiero que vayas, tengo el extraño presentimiento de que va a nacer hoy.

-Lisa, pero si solo tienes 8 meses mujer, aún hay tiempo. Vamos acompáñame hasta el auto, Claudia va a recoger a los muchachos en el colegio y los va a traer a casa junto con Josh.- le dije mientras seguía caminando hacia el frente.

-Sabes he oído que las niñas se adelantan.- le dijo Lisa mientras se sobaba su inmensa barriga. La pequeña comadreja me estaba tratando de manipular.

-No sabemos si es niña cielo recuerda que no ha se ha dejado ver.- me monte en la camioneta y baje el vidrio para darle un beso a mi mujer.

-Te aseguro que es niña Hunter, no puedo tener tan mala suerte.-

-Vamos no te quejes Hayes, que nuestros muchachos son hermosos, además a la última va la vencida y este es nuestro último intento.- Le dije bastante serio, ya habíamos discutido que no habrían mas embarazos, el de los gemelos represento un alto riesgo para la vida de Lisa y el único motivo por el cual estaba embarazada en ese momento fue por un error de cálculo ligeramente intencional de Lisa Hayes.-

-Lo se cielo, cuídate.- me dijo mientras me daba un beso.

Poco sabía yo que no estaría presente para el nacimiento de mi niña. Cuando por fin pude cargarla tenía más de 8 ocho horas de nacida, y era hermosa, era más grande que todos sus hermanos al nacer, tenía poco pelo pero se notaba que iba a ser oscuro y esos hermosos ojos azules tan iguales a los míos me miraban vivaces en los fugaces momentos en que abría sus ojos, mientras trataba de sujetar mi dedo índice con su pequeña mano. En ese momento frente a Lisa con mi bebita en manos hice esa promesa.

- Siempre voy a estar aquí para ti, lamento no haber llegado a tu nacimiento pero ya estoy aquí, y siempre voy a estar para ti, para nosotros, para nuestra familia.

Una voz interrumpió mis pensamientos.

-Papa, ¿estás bien?

En la puerta estaba Henry, viéndome preocupado, no sé en qué momento había comenzado a llorar.

-Si estoy bien hijo.- respondí mientras comenzaba a limpiar las lágrimas de mis ojos.

-¿Y mama?

Que extraño, él detrás de la faldas de su madre... no pude evitar reír un poco, Henry solo me vio como si me estuviese volviendo loco.

-Salió.

-¿La dieron de alta papa?- note el tono esperezando de su voz.

-No lo creo, aunque conociendo a tu madre se dio de alta a si misma.- Mire a mi hijo preocupado en la puerta por la salud de su madre y no pude evitar pensar que aún me quedaban otros 4 a quienes cuidar, además de un nieto hermoso. -Ella esta... mejor Henry, no estamos bien pero estamos buscando ayuda y eso es bueno.

Henry miro a su padre seriamente esperaba que lo que decía fuera cierto por el bien de los dos.

-Te quiero papa.-

-Lo se.- Aunque no me quieres ni la mitad de lo que quieres a tu madre. Me sentí mal al instante por tener ese pensamiento tan mezquino, pero era cierto Henry siempre había sido de su madre al igual que Donald siempre ha sido mío, tal vez por nacer los dos al mismo tiempo nos lo dividimos de esa forma, no lo sé; solo quisiera, quisiera poder ser más unido a todos mis hijos.

-¿Sabes que los amo a todos por igual?

-Lo se Papa, no te preocupes.

No pude evitar lanzarle a Henry una mirada triste, me levante del sofá y me dirigía a la puerta.

-Princesa lamento no haber podido cumplir mi promesa contigo, pero te prometo que de ahora en adelante lo haré lo mejor posible.- cerré la puerta de la habitación vacía, solo necesitaba decirlo en voz alta, en el pasillo me esperaba Henry, comenzamos a caminar lado a lado, físicamente nos parecíamos cualquiera que nos viera sabía que éramos padre e hijo y aun así lo sentía tan distante a mí, eso era algo que tenía que remediar.

-Hijo, tengo un poco de hambre, ¿te gustaría acompañarme a almorzar?.- Henry me miro extrañado, de forma consciente o inconsciente nunca pasaba tiempo con él. Dudando un poco me respondió.

-Me encantaría papa.

Sonreí un poco, no era mucho pero sería un comienzo.

Nota de Autora: Lamento mucho la demora, espero que el capítulo haya sido de si agrado, como siempre Autor AHGR, Coautor Fer82…