El se había alejado. Habíamos peleado otra vez, y las cosas iban tan mal como siempre. Aunque estuviera junto al amor de mi vida aun no alcanzaba la felicidad. ¿Pero por que?. Yo lo amo tanto como para dar mi vida y todo por amor. No veo lo que falta en este amor.

Se que ninguna pareja es perfecta, y acepto esa decepcionante realidad. Pero con Sasori...toda la vida soñé encontrar la felicidad con el, o por lo menos mi relatividad de felicidad. Sabía que esto no era un cuento de hadas, que yo era la amada protagonista, dichosa de un gran amor y de un gran e incondicional príncipe que siempre esta a su lado. Sasori tal vez no sea el príncipe perfecto...pero lo amo demasiado como para reconocer y ver defectos en el. Quizás el sea bisexual, lo que realmente resulta un gran dolor y amenaza contra nuestro amor, pero supongo que el esfuerzo y fuerza puede prevalecer en todo esto. Lo sincero ganara al final.

No el falso sueño de amor que Sasori mantuvo con Ciel. Puedo reconocer las mentiras, y ese romance era una de ellas. Sabía que Ciel solo usaría como consuelo a Sasori, porque para Ciel Sasori solo resultaba y era una segunda opción para el. El pequeño rubio ama a Nagato y no a Sasori. Pero empiezo a temer y dudar que tan grande es el amor de Sasori hacía Ciel.

Aun recuerdo cuando...


—¡Solo dilo!—le reclame, histérica y destrozada por la inquietud que recorría mi ser.

—¿Que necesitas saber, Sakura?—dijo el, con un tono calmado y neutral que me desesperaba y enojaba a mares.—¿Que tanto quieres saber?

—¡¿Me estas engañando con el, si o no?!—le reclame gritando, puesto que gritar ahora era casi la única manera de comunicarse con el.—¿Estas...con...Ciel?

—Sí.

Mi corazón y alma se paralizo, sintiendo como los pedazos se quebraban instantánea y cruelmente. Lo mire con incredulidad.

—¿Sa...so...ri?—susurre, con la voz ronca y débil.—Di la verdad.

—Te la he dicho.—contesta, como si nada.

—Me rehusó a creer eso.—insisto, con el alma ya rota. ¡El no podía ser tan...así!—Sasori...por favor...

—Lo siento.—se disculpa el sin siquiera atreverse a mirarme a los ojos.—Pero es la verdad.

—Tu...no...lo dices en serio.—sigo insistiendo. Me acerco a el y beso sus labios con dulzura. Sin embargo, el solo se comporta como si fuera un muerto. En sus labios ya no siento la calidez que sentía antes. Lo beso de nuevo, intentando buscar la esencia de la persona que más amo, la persona que más me ha dañado.

—No lograría mentirte más con esto.—dice el en un tono suave. Me resisto a separarme de el. Lo beso otra vez. Me resisto a creer que el esta cerca de irse, de que esta con otro. El no puede hacer eso. No obstante, la situación esta sucediendo.—Lo siento.

Me separo de el. Siento como mis ojos se llenan de lágrimas, aunque yo no quiero llorar mis sentidos se mandan por si solos. Realmente odio el funcionamiento de mi organismo.

—¡No lo sientas si tu mismo causaste esto!—le grito, alterada. Mis lagrimas siguen cayendo de mis ojos, sin embargo aun puedo hablar con total fluidez y entendiblidad.—¡Disculparte no sirve de nada!

—Sakura...—intenta calmarme el, sin resultado alguno. ¿Como es capaz siquiera de pedir perdón?—Lo amo. Disculpa.

Mi corazón sigue destruyéndose por su culpa.

—...Una sonrisa.—susurre, cautivando su atención. La calma ha vuelto y las lagrimas han dejado de caer.—Eso era lo que causabas en mi.—Mis ojos siguen llorosos y el solo se encuentra cabizbajo, como un cobarde. Porque eso es, un cobarde.—Felicidad. Esperanza.

—Yo...

—Cállate, Sasori. Cállate.¡No tienes el derecho de hablar!—le grito, sin ya nada más que pensar o hacer.


Siempre dolerá, no importa como sea o cuanto sea, siempre dolerá. Estoy tan enamorada que volvería a cometer el error una y otra vez, simplemente sin importarme. Aunque probablemente la pareja esta destinada a eso: terminar.

Supongo que resulta obvio para el resto, pero yo...no puedo ver el error. Lo ame y amo demasiado, pero ¿sera que el no me amo lo suficiente?.

El amor lo puede todo. Decían, pero ahora estoy empezando a notar que solo eran mentiras.

Quizás ya no importa suficiente. O quizás esto ya dejo de ser tan doloroso. O quizás mi cerebro comprendió que debía avanzar.

Pero para mi tristeza, el camino que debo seguir es sin el.

Supongo que debo avanzar, o simplemente el se debe quedar atrás en el camino. Ya no me importa, simplemente debo dejar de perseguir las cosas, y aceptar la realidad, que a veces puede ser buena.

Ojala lo sea.

Y con optimismo, me deshice de su recuerdo. Queme su foto y seguí mi camino.