—Y, Yagane, cuéntame. ¿Tienes pareja?—le preguntaba Sakura mientras todo el grupo de chicas, Lee, Makoto. Kaito y Yuuki almorzaban con el nuevo "amigo", si es que así podría considerarse, de Konan. Yagane Hioti.
—No.—contesta este, cortante. Kitty, Ymr y Sakura suspiran, maravilladas. Yagane resultaba ser ese chico que maravillaba y enamoraba a todo el mundo. El típico chico que tenía fans, en este caso, Kitty, Ymr y Sakura. Este lo notaba, y realmente prefería ignorar ese tema. Le resultaba penoso y vergonzoso pensar que chicas se murieran por el y lo desearan.
—¿Sientes interés en alguien?—pregunto Kitty, moviendo muy constantemente las pestañas, dándole un poco artificial pero lindo. A Kitty sinceramente le interesaba Yagane como persona, pero no consideraba ni de broma en engañar a Nagato con el o con cualquiera, ademas de que hace 1 día exactamente Nagato se comportaba más lindo y comprometido con su relación, la cual iba mejorando cada vez más y conseguía fans, como alguna vez lo tuvo el Thornan.
—Tsk.—chasqueo este con la lengua, haciendo una mueca. Las chicas comprendieron al instante que eso significaba un sí. Yagane no sentía las ganas ni la seguridad de decir si. Iba a ser algo poco digno y aceptable para alguien como el.
—¡¿Quien es?!—exclamaron las 3 al mismo tiempo. Quizás muy interesadas, o muy entrometidas. Konan solo observaba la escena con risa mientras conversaba con Makoto. Lee jugaba amorosamente con Kaito, acariciándole el rostro y de vez en cuando depositandole algún lindo beso en los labios, en el rostro o en el cuello, mientras Kaito solo respondía correspondiendole o también besandole y acariciándole. Yuuki solo fingía poner atención a las palabras de Yagane, mientras que realmente contemplaba a Ymr discretamente.
Según Yuuki, Ymr era una chica muy guapa, y aunque no como alguna actriz como Kristen Stewart o Jennifer Lawrence, era hermosa. Su actitud amable y divertida ante la vida, positiva, relajada. Yuuki encontraba que no había una manera más buena y feliz de vivir a la vida que no fuera a su lado. Sonrió para si mismo al recordar su primer beso, y aunque el tuviera en la boca en esa ocasión el sabor a cebolla del tipo que lo había atacado antes, había disfrutado ese beso como ninguno. Dulce, relajante, placentero. El mejor sabor que hubiera probado, como era el sabor a manzana que traía ella en sus rosados labios. Su suave y armónico y original cabello rojo, el cual parecía quemar y arder en una triunfante y viviente trolla. Sus ojos morados realmente bastantes puros. Cuando Yuuki generalmente conectaba su mirada a la de Ymr ella la desviaba y se sonrojaba, incapaz de corresponder y mantener las miradas. Otra cosa que le encantaba a Yuuki de Ymr, sus sonrojos. La hacían ver tan frágil y linda, dándole ganas de protegerla. En general, a Yuuki le encantaba todo de Ymr y no podía evitar estar flechado por su mejor amiga y amante.
Entonces Ymr noto como Yuuki la observaba.
—¿Que?—pregunto esta, curiosa. Sonreía dulcemente y de momentos a otros mordía ligeramente su labio inferior.
—Nada.—contesto Yuuki con una sonrisa.—Es solo que hoy brillas, linda.
Ymr rió para evitar su sonrojo. Sus amigas solo molestaron, incluida Konan, la cual hoy se mantenía un poco callada y reservada, además que no tenía los ojos delineados de negro, lo cual le quitaba esa extraña apariencia y manera con la cual la veía el resto.
Kaito bajo la cabeza. Se sentía extraño para el ver a Yuuki rehaciendo su vida, sin el. No era su ego ni nada, solo se sentía reemplazado.
—Eh, voy al baño.—dijo el pelinegro, levantándose. Todos lo vieron por un momento.—Un gusto conocerte, Yagane-kun.
—Igualmente, Kaito.—contesta Yagane, tan serio y formar como se caracterizaba siempre, aunque nadie lo supiera. Kaito asintió y corrió al baño. Yuuki solo lo observo, extrañado por su actitud.
Toco el timbre y todos se fueron a clases. Lee conversaba con Makoto, Ymr, Sakura y Kitty seguían acosando a Yagane con preguntas, el cual solo respondía con severidad y siendo bastante cortante. Konan conversaba con Yuuki tranquilamente. Entonces, sin saber nadie porque, en la conversación apareció Kaito.
—No hay ninguna amistad entre el y yo—relato Konan, desinteresada.—Solo hay un tratado de compañerismo e interés el cual nos prohíbe llevarnos mal e ignorarnos. Es solo compañerismo.
—Con el no hablo hace mucho—murmuro Yuuki, algo analítico. Konan lo noto.
—Pareces Sasori.—dijo ella con sequedad. Yuuki rió alarmado.—¿No te preocupa perder a tu mejor amigo?
—Ya lo perdí.—murmuro Yuuki, con un rostro sin expresión.—¿Sabes? Pensé que al perderle todo se iba a derrumbar. Ya sabes, cuando lo más importante...desaparece. Pero no, estoy vivo.
—Sobreviviendo.—especificó ella, con la mirada entre-abierta.
—No, bueno, al principio sí. Se me hizo difícil llevar esto, pero luego cuando Ymr llego a mi vida todo fue felicidad.—explico Yuuki, con una sonrisa automática al nombrar a Ymr.
—¿Lo superaste?—pregunto Konan, curiosa.
—...Lo olvide. Temo recordarlo.—contesta Yuuki, siendo muy sincero.
—Sí temes algo, solo debes enfrentarlo. Así se ira de tu vida.—dijo ella, decidida. Yuuki asintió.
—¿Tu lo hiciste con Thoru?—pregunta el, curioso.
—No lo quiero fuera de mi vida. No lo se. Tal vez alguna vez lo haga.—dijo ella.—Pero tu, tu puedes. Eres capaz. Ve a enfrentarlo.
Yuuki sonrió triunfante y corrió al baño de hombres, con una mentalidad decidida. Derrotar y olvidar a Kaito de una vez por todas. Entró silenciosamente al baño y se encontró una incomoda imagen de Kaito acariciando su abdomen con una placentera sonrisa. Entonces el pelinegro se percato de la presencia de su anterior amorcito. Sonrió seguro.
—Yuuki...—murmuro este con voz ronca, causando un estremecimiento en el rubio. Como por arte de magia a Yuuki en su mente le aparecieron todos los recuerdos de su amor con Kaito. Los buenos momentos, los difíciles, las peleas, los besos. Todo. Absolutamente todo.—...Besame.
Yuuki solo soltó un ahogado grito.
—No.—contesto este, firme.—No vine aquí para besarte.
Kaito solo se acariciaba sensualmente el abdomen. Para la sorpresa de Yuuki, la mano de Kaito bajo impulsivamente a una zona bastante privada.
—Ah...—jadeo Kaito, sintiendo su propio placer.—Lee...el cree que aun soy un niño, y no me atiende de la manera que quiero...—Yuuki se incomodaba más y más, sin embargo también sentía un cierto cosquilleo y un impulso de besarlo golosamente para siempre.—Yuuki, te necesito.
—Kaito, no...—contesta Yuuki, temeroso e inseguro de lo que pudiera pasar. Demasiado tarde reacciono el rubio al tener ya al pelinegro sobre el mientras sus labios batallaban intensamente por amor.
