CAPÍTULO 2: DELOS I
¿De donde sacas tanto equipaje?- preguntó una rubia mientras andaba a paso ligero con una bolsa, algo grande pero fácil de llevar al hombro.
Es mi ropa, mis complementos y mis cremas, no puedo salir de casa sin ello.- contesto una morena vestida con un vestido demasiado corto, tacones altos e intentando arrastras dos enormes maletas y un bolso colgado al cuello.- Si quieres ir mas rápido, ¿Por qué no me ayudas?
La rubia, de nombre Luna Lovegood, se acercó a su amiga, Pansy Parkinson, le quito el bolso del cuello y se lo colgó del hombro libre.
Ya está.
La morena se quedo parada con la boca abierta, pero aun agarrando sus maletas para que no se fueran cuesta abajo.
¿Ya está? ¡¿Ya está?! ¿No podrías haber cogido una de las maletas en vez del bolso?
¿Por qué? Todos los años es lo mismo. Te traes un montón de ropa y cosas que no utilizas y encima sabiendo como están por aquí las calles.
Todos los años tengo la esperanza que hayan pavimentado el camino al puerto.
Sueña. Y vamos, que perdemos el ferry.
Si lo perdemos esperamos al siguiente.
Sale uno al día, como siempre ha sido.
Pues llamamos y que venga a buscarnos.
No tiene suficiente trabajo, nos va a buscar al muelle, y encima nos tendría que venir a buscar hasta aquí. Ni hablar.- la rubia se paro le dio su bolso a Pansy y cogió una de las maletas.- Mueve tu perfecto culo antes de que nos quedemos en tierra.
Pansy agarro su maleta y siguió a su amiga camino al puerto.
¿De verdad piensas que mi culo es perfecto?
Cállate y camina.
Las dos jóvenes y las maletas llegaron a tiempo para coger el ferry, aunque Luna tuvo que correr para que esperaran a Pansy.
Encontraron dos sitios para poder sentarse cómodamente y tener su equipaje cerca. La brisa del mar les daba en la cara mientras los rayos del sol las acariciaba la piel. Una isla, más bien tirando a pequeña, se iba acercando. Un pueblecito de casitas blancas con tejados azules las iba dando la bienvenida.
Cada año se me hace más largo hasta que vuelvo aquí. – comento Pansy con los ojos cerrados tras sus gafas de sol y sus piernas en alto apoyadas en una de sus maletas.
A mi me pasa igual.- contesto Luna.- Si pudiese me quedaría a vivir aquí todo el año y no durante dos tristes semanas.
Las hecho de menos.
Yo también.
¿Crees que este año la podamos convencer para ir a pasar las Navidades a Londres?
Sinceramente…Lo veo muy complicado.
¿A que le tendrá miedo?
No lo sé, pero nosotras no vamos a atosigarla.
De acuerdo.
Sin decir nada más esperaron hasta que el barco llego al pequeño muelle. Entre las dos bajaron el equipaje de la morena, ocupaban más las maletas que las dos jóvenes juntas. El frenazo de un coche sobre la tierra se escucho y luego un grito proveniente de ese mismo coche.
¡Pansy! ¿Es que no aprendes con lo de tu equipaje?
Las muchachas levantaron la cabeza para ver a otra joven, castaña, con el pelo rizado recogido en una coleta alta, y aun así le llegaba por la mitad de la espalda. Vestía un peto vaquero corto y una camiseta blanca, sus amielados ojos se escondían tras unas gafas de sol.
El equipaje quedo olvidado, y el coche también. Las tres chicas corrieron, dos al encuentro de una, una al encuentro de dos, y se fundieron en un abrazo que si hubiese pillado en medio le habrían roto todos los huesos del cuerpo. Al separarse todas tenían lágrimas en sus ojos.
¡Chicas! ¡Estáis estupendas!- dijo la castaña a sus amigas.
Tu también Hermione.- contesto Luna.
Aunque ese peto…- Luna le dio un golpe en el abdomen a su amiga morena.- ¿Qué?
Déjala Luna, sabemos como es Pansy.- defendió la castaña a su amiga.- Pero te voy a decir que es lo más cómodo para trabajar.
Vale, vale…
Se volvieron a quedar calladas, mirándose y sonriendo por estar tan felices de estar de nuevo juntas. Al separarse, Hermione se acerco a las maletas olvidadas y cogiendo una de Pansy se dirigió al coche. Las otras dos siguieron sus pasos para recoger el equipaje que faltaba y meterlo en el maletero del auto. Subieron al coche, Hermione al volante, Pansy a su lado y Luna en el asiento de atrás, medio tumbada. Comenzaron a recorrer el camino. Mientras pasaban por bosques mediterráneos y por el pueblo, de mismo nombre que la isla, Delos, iban subiendo a lo más alto de esta, donde se encontraba otro pequeño conjunto de casas blancas y azules. A la entrada había un arco donde ponía el nombre del lugar, Artemis, escrito en alfabeto griego y en latino, con dos estatuas de un ciervo de impresionante cornamenta a cada lado del arco, muy parecido a cierto patronus, que daban la bienvenida.
Durante el camino empezaron a hablar de sus vidas durante el año que no se habían visto, aunque Pansy y Luna se veían más a menudo. Luna era periodista de investigación y acababa de escribir un libro sobre sus vivencias en la Guerra. Pansy era diseñadora de ropa, mezclaba la sobriedad y elegancia de la alta sociedad mágica con estilo muggles, creando un estilo muy sofisticado pero útil para cualquier momento y asequible para todos los bolsillos.
Su amistad desde el sexto curso de Pansy y Hermione, y quinto de Luna. Pansy Parkinson, cansada de los maltratos que recibía a causa de no querer seguir a sus padres, devotos a Vodemort, consiguió, junto a Draco Malfoy, escapar de ello, uniéndose a la Orden, consiguiendo así tranquilidad, libertad y dos buenas amigas. Durante su último curso, cuando Hermione desapareció junto a Harry y Ron, Luna y ella se mantuvieron unidas, ocultas a los ojos que no sabían de su amistad. En la gran batalla salió a la luz donde estaba sus lealtades y lucho junto a la rubia. Cuando poco después Hermione volvió a desaparecer del mundo, Luna y ellas fueron las únicas en saber donde se encontraba en todo momento. Todos los años iban a pasar dos estupendas semanas a Delos, hogar de la castaña.
Cuando llegaron y el coche estaba parado en medio de una plazoleta con una fuente en honor de la Diosa de la Caza y los Bosques junto a su hermano Apolo, las tres se bajaron entre risas. Mientras sacaban el equipaje un empujón en las piernas de las dos invitadas, que casi las hizo caerse, las interrumpió.
¡Tía Pansy! ¡Tía Luna!- una niña de unos 7 años, castaña, con el pelo ondulado y ojos marrones con vetas de un color más claro indefinido, las sonreía aun abrazada a sus piernas, mostrando la falta de uno de sus incisivos.
¡Pequeña Helena!- gritaron ambas agachándose para cogerla, siendo Luna la más rápida en elevarla hasta alcanzar la altura de ambas y se regada de besos y abrazos.
La niña reía feliz por los mimos recibidos por sus tías. Hermione miraba todo esto feliz, desde que Helena, su hija, había nacido era una de las niñas mas mimadas y colmadas de cariño que podía existir.
¿Cómo te has portado este año?- pregunto Luna.
Bien…- dijo algo avergonzada la pequeña.
No lo dices muy convencida.- dijo Pansy.
Me he portado bien, ¿a que si, mami?
Te has portado todo lo bien que tu te puedes portar.
¿Y eso que significa?
Que en general te has portado muy bien.
La niña sonrió y volvió a dejarse consentir por sus tías, quienes, como todos los años le dieron, con retraso, su regalo de cumpleaños. Luna un libro sobre animales extraordinarios y Pansy un vestido azul turquesa que ella misma había diseñado.
Helena, ves a dejar tus regalos a tu habitación. Yo iré a acompañar a tus tías a las suyas.
Vale, mami.- la niña se acerco a sus tías dándoles un beso a cada una en la mejilla, para luego darle otro a su madre y salir corriendo hacia su habitación.
Las tres mujeres se quedaron viéndola con una sonrisa en sus rostros.
¿Cómo es eso que es todo lo buena que ella puede ser?- pregunto Luna.
¿Ha habido algún problema?- pregunto también Pansy.
No, no. Solo que…- Hermione suspiro antes de seguir hablando.- El problema es que Helena es demasiado buena. Quiere ayudar a todo el mundo y eso hace que sea ella la que a veces se meta en problemas. En Febrero, poco antes de su cumpleaños vio a un niño más pequeño que ella llorando por que su pelota se había quedado enganchada en un tejado. No se le ocurrió otra cosa que trepar a este.
¿Consiguió la pelota?- pregunto Luna asombrada por la temeridad de la niña.
Hermione asintió.
Consiguió la pelota, unas cuantas tejas rotas y un brazo escayolado durante un mes.
¿Se rompió el brazo?
Exactamente. Paso su cumpleaños con el brazo en cabestrillo.
Podías habérselo curado tú.
Podría, si, pero ese fue el peor golpe. Quería que aprendiera a pedir ayuda si ella no podía sola.
Es muy orgullosa.- dijo Pansy.- Irá a Slytherin.
Es demasiado orgullosa. Ayuda a todo el mundo, pero no es capaz de pedir ayuda para si misma.
Eso es muy Gryffindor.- comento Luna.
Si. ¿Pero sabéis lo bueno de toda esta odisea? Que despertó su magia.- dijo orgullosa la madre de la niña.- Según ella misma me conto, cuando caía se asusto tanto que cerro los ojos, cuando noto que flotaba en el aire. Al abrirlos y verse suspendida a un par de metros se impresiono tanto que la magia desapareció y es cuando cayo al suelo rompiéndose el brazo.
¿No se supone que en esta isla es imposible realizar magia?- pregunto Luna.
Si, lo estudie.- un "que raro" salió de la boca de sus amigas.- Y resulta que es imposible hacer magia si quieres hacer magia, pero la accidental…bueno, eso no se puede evitar. No es un agujero negro para la magia, es una zona neutra, magia existe, pero no se puede hacer si eres consciente de ello, ¿me entendéis?
Más o menos.- contestó Pansy.- Entonces, levitó y eso hizo que la caída fuera menor. Se podía haber matado.
Eso es lo que me asusto. Me gusta que ayude a los demás pero no a cambio de que ella se haga daño o incluso se mate. Me asuste muchísimo pensando que la podía perder.
Normal. Pero tengo la sensación de que ese no ha sido su único acto de bondad.
Claro que no, fue el más peligroso, pero no el único. Casi todas las semanas aparece con algún golpe, arañazo o raspón. No se está quieta. Discute con niños mayores que ella, ya sea porque se meten con ella o con cualquier otro, ella siempre está metida en medio.
Absolutamente Gryffindor.- dijo rotundamente Luna haciendo que Pansy pusiera cara de disgusto.
Lo bueno de todo esto es que tiene amigos totalmente leales a ella. La defienden, la ayudan y a veces hasta la controlan. En especial el pequeño Dorian, tiene 10 años, y creo ver que Helena es el mayor tesoro del niño.- dijo riendo Hermione haciendo que sus amigas también sonrieran.
Creo que Helena va a ser un dolor de cabeza para ese niño.- dijo Pansy orgullosa de su sobrina. Hermione asintió.- Necesitaría una figura paterna para controlar que no rompa muchos corazones.- Hermione se quedo pálida ante eso, totalmente seria.
¡Pansy!- le reprendió Luna.
¿Qué? Sabéis, ambas, que no es falso, se que Helena es feliz, Hermione.- miro a su amiga a los ojos.- pero también sabes que necesita una figura paterna.
Tiene a Sirius, a Remus, a…
Si, si, y a Snape, pero los ve una vez al año. Sabes que podríamos encontrar a su padre, somos brujas.
No.- dujo rotundamente Hermione con lágrimas en los ojos.
Lo siento.- suspiro Pansy.- Se que cuando estés preparada nos contaras todo, y no te estoy atosigando a que lo hagas, de verdad. Pero podrías darte una oportunidad con alguno de los pretendientes que tienes, y de paso hacer que Helena conozca lo que es un padre. ¿Qué me dices del guapo Lykaios? Sabes que no le eres indiferente. Trabaja de manitas cuando tiempo arreglándote cualquier desperfecto del hotel y de gratis. Podías dejar que arreglase otras cosas de tu persona.- Pansy levanto las cejas de forma sugerente.
Hermione, ante lo ultimo dicho por su mejor amiga, dibujo una tímida sonrisa, y comenzó a secarse los ojos de las lágrimas traicioneras que se le habían escapado.
Lykaios no me interesa, ningún hombre me interesa.
¿Prefieres una mujer? Por que si es eso…
No, nada de eso.- negó la castaña.- Solo que…
Pansy, deja ya de atosigarla.- se metió Luna en la conversación.- Si Herms necesita un hombre ya sabrá ella quien es el indicado.
De momento solo me interesan mi hija y el hotel.
Mensaje recibido. No quieres hombres para nada. Hermione.- Pansy se puso seria.- No se que fue lo que te paso, pero cuando estés realmente preparada sabes que aquí la rubita.- señalo a Luna.- y yo no vamos a juzgarte ni hacerte sentir mal. Lo sabes ¿verdad?
Si, chicas, lo se.- se acerco a amabas y las tres volvieron a fundirse en un apretado abrazo.- Os lo contare, os lo prometo, pero no se cuando.
Cuando se separaron, Hermione siguió el camino hacia las habitaciones de ambas. Las que siempre ocupaban sus visitas.
Cuidado.- aviso Hermione mientras saltaba un agujero en el suelo bajo el marco de una puerta. Las otras amigas se miraron y como pudieron con las maletas evitaron quedarse dentro del agujero.
Al llegar a una de las puertas que había en un pasillo, la castaña saco la llave, la metió en la cerradura y la giro. Luego dio un golpe a la puerta con su hombro, pero no paso nada. Levanto su cabeza, hizo un gesto a sus amigas de que aguardasen un poco, se separó un paso de la puerta aun con las manos en el picaporte y volvió a dar un golpe a la puerta, esta vez con hombro y cadera haciendo que esta cediese y dejase, por fin, entrar a la habitación. Era una alcoba muy bonita, una de las mejores que había en todo el hotel. Un pequeño salón con balcón las recibía, y a cada lado de este había una habitación con su propio baño, una para cada una.
Las tres jóvenes entraron y dejaron las maletas a un lado y Hermione se dispuso a abrir el balcón para que entrase la luz del sol, con este no hubo problemas pero al abrir la ventana que había al otro lado del salón, la contraventana de madera cayó al vacio. La castaña se asomo viendo como el trozo de madera se encontraba tirado en el suelo de la plazoleta, rodeado de algunas personas que trabajaban para ella, mirándola con cara de reproche.
¡Perdón!- gritó con medio cuerpo en el vacio. Se volvió a meter y se sentó en el suelo.- Esto es un desastre.- suspiro.- El cuarto de baño de la derecha no va muy bien la cisterna, asique tened paciencia y bueno, id probando hasta que el agua vuelva a ser incolora.- Pansy y Luna se miraron y la morena fue mas rápida metiéndose en la habitación de la izquierda.- Y en la otra la ducha no funciona tampoco bien, hay que dejar correr el agua durante media hora más o menos para que deje de ser marrón y luego 15 minutos mas o menos hasta que deje de ser amarilla.
Pansy salió rendida de la habitación, haciendo reír a Luna. Hermione soltó una risilla nerviosa y avergonzada. Luna se acerco a su amiga y se acuclillo delante de ella.
Herms, ¿necesitas ayuda?- pregunto.
No, no, chicas. Solo unas cuantas cosas que deberían estar en perfectas condiciones. Las cañerías hay que cambiarlas pero antes necesito arreglar algunas cosillas. Nada de que preocuparse.
Hermione, si necesitas que te ayudemos sabes que podemos ofrecerte un crédito.- dijo ahora Pansy.
No, de verdad. Lykaios viene una vez a la semana, su trabajo no le deja más tiempo libre. Yo ya soy una especialista del destornillador y el martillo. Otros empleados que tengo también arreglan algunas cosas, pero bueno, las cañerías y la electricidad habría que cambiarlas enteras. Si aguanto algo más podre comenzar con lo de las cañerías y…
Hermione.- Pansy saco de su bolso un cheque y comenzó a rellenarlo.- ¿Cuánto necesitas?
Nada, no quiero más dinero. Ya Sirius, Remus, Severus y Narcisa me ayudaron a comprar este hotel. Se caía a cachos, conseguí mejorarlo.
E hiciste un muy buen trabajo, solo que ahora hay que mantenerlo y te podemos ayudar nosotras a ello.- dijo Luna.
No quiero deber más dinero, y menos a conocidos.
De acuerdo, orgullosa. Pues lo arreglare con magia.- dijo Pansy sacando su varita, dijo un hechizo pero no ocurrió absolutamente nada.- Se me había olvidado que aquí no se puede hacer magia.- se resigno la morena sentándose en el suelo junto a sus amigas.
Aquí nadie conoce la magia. Solo quiero ser una muggle más. Bastante tengo con controlar a Helena por si le da otro arrebato de magia accidental.
El silencio inundo la habitación. Hasta que Pansy se levanto, sacudió el polvo de su vestido y sonrió ampliamente.
¡Vámonos!- grito
¿A dónde?- pregunto Luna.
A tomarnos unas margaritas.
Tengo que arreglar la ventana. No puedo…
Tonterías. Vamos a tomarnos unas copas y luego, mientras nosotras deshacemos las maletas, tú haces lo que tengas que hacer. – Pansy tiraba de las manos de sus amigas.
Luna no se hizo de rogar y se levanto de un salto y ayudaba a Pansy a levantar a Hermione. Y así, entre risas, regaños, refunfuños y mas regaños, las tres jóvenes llegaron al bar que tenia el hotel, donde un joven francés, Jacques, algo mas joven que ellas, y de muy buen ver según Pansy, no paraba de servir a su jefa y sus dos preciosas amigas, cócteles de brillantes colores.
Hola!
¿Que tal el finde? ¿Teneis fuerzas para afrontar otra dura semana?...yo no...Pero todo sea por cobrar una nomina a final de mes...ains...
Bueno...¿Que os ha parecido? Espero que os vaya gustando, ya va teniendo algo mas de forma ¿no? Pues en los siguientes mas...jejejeje.
Me he ido esta tarde a un Sturbucks (o como se escriba) con un cafecito calentito, con el frio que hacia fuera, con mi cuaderno, q esta el pobre para tirarlo de llevarlo siempre en el bolso, pero resistira!, y mi imaginacion y he escrito un poco del capitulo 6, 7 de la historia, jejeje, q bien me ha sentado!
Muchas Gracias a los que me siguen, a los que me leen y sobre todo, Gracias Gracias Gracias a HHR, Nanny PGranger Evans Cullen, MariPotterG, AndromedaPG y Perse B.J, por dejarme un comentario.
Un besazo para todos!
Hasta el domingo que viene!
