CAPÍTULO 3: DELOS II

Un taxi bajaba por la empinada calle que llevaba al muelle a una velocidad que parecía que el pequeño coche se iba a desmontar.

Otro taxi, a la misma velocidad que el anterior bajaba por una calle paralela, llegando ambos a la vez al muelle.

Un joven moreno bajo corriendo del primer taxi dirigiéndose al puesto donde vendían los pases para el único ferry que le llevaría a su destino, pero este ya había partido y se alejaba en dirección a la isla donde el quería llegar.

- ¡Mierda!- gritó tirando su bolsa al suelo.

- Opino lo mismo.- dijo el otro joven que salía del segundo taxi con una maleta de considerable tamaño. - ¿Cómo voy a llegar ahora a Delos?

El primer joven se acerco al panel de los horarios y se desmoralizó aun más.

- Sale uno al día. Hasta mañana no hay otro.- dijo y levantó la mirada para ver como se había tomado la noticia su interlocutor, pero la cara de este sería seguramente un reflejo de la suya propia, ojos desorbitados y la boca extremadamente abierta.- ¿Ronald?

El pelirrojo miraba como la casualidad había hecho que se encontrara con el que fue su mejor amigo, y ahora ex cuñado en un pueblecito costero de Grecia queriendo llegar a la misma isla.

- ¿Harry? ¿Qué haces tu aquí?- preguntó.

- Eso mismo te iba a preguntar yo a ti.

- Pues me han invitado a pasar una temporada en el hotel que hay en la isla.

- ¿Quién?- pregunto el moreno con sospecha.

- Una vieja amiga que hace tiempo que no veo. No creo que la conozcas y…-al pelirrojo se le notaba como mentía en la última frase.

- No sigas mintiendo.- le corto Harry.- Se que te ha invitado Hermione.

El pelirrojo dejo de balbucear para quedarse completamente callado y mirando al moreno seriamente.

- ¿Sabias todos estos años que estaba aquí? Y no dijiste nada.- le reprochó.

- No, Ron, no lo sabía. Se que te ha invitado Hermione porque a mi también lo ha hecho. La primera noticia que tengo de ella en años ha sido un carta que recibí hace 3 días por correo muggle.- y sacó del bolsillo del pantalón una carta que se notaba que había sido releída un centenar de veces.

Ronald saco de su maleta otra carta, no tan manoseada como la del moreno, y se la enseñó.

- Yo también la recibí por correo muggle.

- Después de casi 8 años nos volveremos a juntar.- dijo melancólico el moreno.

- Yo también la he echado de menos.- dijo Ronald.

Un silencio les inundó, hacia meses que no se veían y ahora se encontraban en la otra punta de Europa.

Sin que se dieran cuenta un yate se acercó al muelle. Paró en este y un joven salió a cubierta mirando intensamente a los otros dos en tierra.

- ¿Necesitáis ayuda?- pregunto haciendo que tanto Ronald como Harry dieran un brinco y miraron a la vez al dueño de la voz.

- ¡¿Malfoy?!- preguntaron asombrados al unísono.

- El mismo. Weasly, Potter.- saludó con un gesto de cabeza.

Aunque los tres lucharon hombro con hombro en la Batalla de Hogwarts, no habían llegado a ser grandes amigos, aunque se toleraban y había cierta cordialidad entre ellos.

- ¿Qué haces aquí, Malfoy?- preguntó el pelirrojo.

- No creo en la casualidad, pero si en la causalidad. Supongo que Hermione les invitó, al igual que a mi, a la fiesta de Delos.

- ¿A ti también?- pregunto Harry.

- Obvio Potter. ¿Si no que haría en un punto perdido de la costa Mediterránea?

- Esto si que no me lo esperaba.- dijo Ronald.

- ¿Vais a subir o vais a esperar ahí plantados hasta el ferry de mañana?- pregunto Draco.

- ¿No nos tiraras por la borda?- pregunto el pelirrojo.

- No, Weasly, no os tirare por la borda. Mi odio hacia vosotros ya quedó atrás. Ahora solo intento hacer mi buena obra del año. Solo hago una al año. Aprovechadla.

- Subamos. Tiene razón, o vamos con él o nos quedamos aquí tirados hasta mañana.- dijo Harry mientras que de un salto subía al nada modesto barco del rubio.

- ¿Y si intentamos aparecernos?- pregunto Ronald aun en tierra.

- Según tengo entendido, en esa isla la magia no funciona. Así que te vuelvo a decir tus opciones, Weasly. O subes, o esperas, o nada…

Lanzando un gruñido, el pelirrojo subió al barco siguiendo los pasos de Harry. Parecía que realmente no había otra forma de llegar hasta su amiga si no era a bordo del yate del que fue su enemigo en el colegio.

El transporte no fue del todo gratuito, ambos tuvieron que ayudar en el manejo del barco bajo las ordenes del capitán, y hasta ese momento, único tripulante del mismo.

El viaje fue tranquilo, o todo lo tranquilo que podía ser mientras que el rubio ordenaba y reía, y los otros dos obedecían y gruñían.

Al poco tiempo llegaron al pequeño embarcadero de Delos, un pueblo precioso, pequeño y pintoresco, casas blancas, tejados y otros detalles en azul, varios niños corriendo por las calles, las mujeres hablando entre ellas y los hombres sentados a la sombra jugando a algún juego de cartas. Las mujeres jóvenes hacia ojitos y coqueteos a los muchachos que les seguían el juego. Parecía que el tiempo se había detenido, era un lugar apacible.

- Este sitio es…- comenzó Ron pero ninguna palabra le parecía suficiente para describir al lugar.

- Si, yo también me he quedado sin palabras, Weasly.- el rubio se aproximo todo lo que pudo al muelle, echo un cabo a un mozo que se encargaba de los pocos barcos que allí había encallados, todos menos el suyo eran pequeños barcos pesqueros.

Draco Malfoy se acercó al mismo muchacho y se puso a hablar con él en perfecto griego, dejando a los otros dos acompañantes con la boca abierta, sería un estirado, aristócrata y ególatra, pero tenían que darle el crédito de la inteligencia y los conocimientos que tenía Malfoy. Cuando termino de hablar le ofreció un billete en pago por la información que este presuntamente le había dado.

Volvió junto a sus acompañantes que seguían con la boca abierta del asombro que el rubio les había causado.

- ¿Y a vosotros dos que os pasa?

- Has hablado con un muggle de la forma más simpática que he visto en los años que te conozco.- dijo el pelirrojo.

- Y en griego. ¿Sabes griego?- pregunto el moreno.

Draco les miro a los dos durante un segundo y luego soltó una carcajada burlona.

- Weasly. Creo que incluso desde antes de la guerra, ya se vio que había cambiado.- ambos jóvenes asintieron a sus palabras.- Y Potter, ¿crees que vine en barco desde Londres? Los Malfoy tenemos una pequeña casa en Creta, y se hablar griego.- dijo mientras recogía algo de su equipaje y salía del barco. Los otros dos al verle siguieron su ejemplo y fueron detrás.

- Una casa en Creta… seguramente querrás decir mansión.- comentó Ron.

- Digamos que mejor la consideramos una casona.- le contesto Draco.- La única mansión que tiene mi familia es la de Inglaterra, las otras son casonas, considerables pero recogidas.

- ¿Otras?

- La de Creta, Paris, Florencia, Madrid y una en los Alpes Suizos.- enumero el rubio mientras seguía andando.

Tanto Harry como Ron se quedaron asombrados.

- Y supongo que sabes hablar todos esos idiomas.

- La verdad es que no, me puedo defender con el castellano y el italiano, hablo francés y griego, pero el alemán…-negó con la cabeza.- es mi espina clavada, soy incapaz de decir dos frases seguidas en alemán.

- Has dado clases de todos esos idiomas, supongo. ¿No has tenido infancia? Te la has pasado estudiando.- dijo Ron.

- No lo estudie. Cada época de vacaciones nos íbamos a alguna de las casas. Mi padre…-se cortó al nombrar a su progenitor muerto en batalla, luchando en el bando equivocado.- Mi padre…-continuo.- me obligaba a aprenderlo en el día a día. Con los sirvientes, cuando íbamos a comprar algo, con otros niños…

- Niños magos.

- Muggles, niños muggles. Con juegos y amigos era la única forma de aprenderlo bien.

- Y aun así, aun después de haber convivido con niños muggles, de haber tenido amigos, hubo una época en la que creías que eran inferiores.- Harry no le recriminaba, simplemente intentaba entender que era lo que le había pasado al rubio para que tuviera esa época tan oscura en su vida.

- Y aun así, lo creí, si. Pero al final volví. Entendí que la magia, ya sea de toda tu familia o de ti solo, es un privilegio. Nadie tiene la culpa de los progenitores que les toca. Soy un ejemplo de eso.- sonrió de lado y siguió su camino.

Los otros dos se quedaron mudos. El rubio si que había cambiado para mejor, era una caja de sorpresas, y por lo que podían ver, sorpresas agradables. Harry suspiró.

- Si cuando me ofreciste esa mano, cuando teníamos 11 años.- rompió el silencio Harry.- hubieses sido como eres ahora…- Draco paro su andar y se volvió para mirar al moreno a los ojos, expectante de lo que este pensaba decir.-… no hubiese dudado en estrechártela.

Draco se quedo mirando a Harry. Parecía pensar que decir sobre las palabras dichas por el moreno. Al final suspiró, deposito la bolsa que llevaba en el suelo, dio un par de pasos y alargo el brazo en dirección de ojiverde.

- Hola, me llamo Draco Malfoy. Soy un arrogante a causa del dinero que poseo, pero soy leal a mis amigos, por eso no tengo muchos, soy desconfiado por naturaleza.

Ron miraba asombrado el intercambio de palabras entre ambos magos. Este había sido el día en que mas cosas inesperadas habían ocurrido, y tenía la sensación de que aun le quedaban por descubrir más cosas asombrosas. En ese momento, Harry sonrió y estrechó la mano de Draco haciendo que este también sonriera.

- Me llamo Harry Potter. Me llaman el Elegido, pero lo odio. Yo también soy leal a mis amigos, moriría por ellos, de hecho eso ya ha sucedido una vez.- soltó una carcajada.- Soy Auror, por lo que también suelo ser bastante desconfiado.

- El mundo se ha vuelto loco. Esto era lo último que me quedaba por ver. ¡Estáis locos!- dijo el pelirrojo mientras seguía el camino.

- ¿Tu no quieres ser mi amigo, Weasly?- pregunto Draco divertido mientras seguía los pasos del pecoso.

- ¡No!- grito.

- Vamos, Ron. Somos adultos.- le dijo Harry.

- Dadme un par de días sin que me entren ganas homicidas hacia su persona, y veremos si por lo menos dejo de considerarlo como persona non grata.

Tanto el rubio como el moreno se rieron y siguieron al pelirrojo, hasta que este se paró de golpe, haciendo que los otros también lo hicieran.

- Esto… ¿A dónde vamos?- preguntó Ronald.

- Te he visto tan seguro que creía que me habías leído el pensamiento y sabias donde íbamos.

La cara del pelirrojo se coloreo, no sabia que decir.

- Hablando de eso. ¿Qué has hablado con el muchacho del puerto?- pregunto Harry.

- Le he preguntado cuanto costaba encallar el barco en el puerto, le he pagado por adelantado 3 días, no se cuanto tiempo vamos a estar aquí, asique si a los 3 días seguimos bajaré a pagarle.

- Bien, ¿y hacia donde vamos?

- También le he preguntado cual era el mejor hotel de la isla.

- Hermione comentaba en la carta que me envió que solo había un hotel en la isla.- dijo Ron.

- A mi también, pero no estaba de mas saber si esa información era verídica. Y lo es. El muchacho me ha dicho que solo hay un hotel, el Artemisa, y que esta en lo alto de la isla.

- ¿Cómo de alto?- pregunto el pelirrojo.

- Pues según parece, un buen trecho andando.

- ¿Andando? ¿No hay otra forma de subir?- se quejaba el pelirrojo.

- Si, la hay.

- ¿La hay?- pregunto el moreno, suponía que en esa isla no habría muchos medios de transporte.

- La hay. Esa.- dijo el rubio señalando al frente.

- Iiiiiaaaaa.

- ¿Qué es eso?- pregunto Ronald.

- Sabia que solo tenías una neurona, pero creía que esta sabría lo que son los burros.- se burlo el rubio.

- Se lo que es un burro.

- Pues por tu pregunta no lo parecía.

- Pues te digo que…- y así ambos siguieron discutiendo.

Harry se acerco al animal y sonriendo alargo la mano con cuidado para no asustar al pobrecito animal. El burro se acerco y coloco su morro bajo la mano del moreno, quien comenzó a acariciarle, tenía un pelaje muy suave. Escucho como alguien le hablaba pero no entendía ni una palabra. Levanto la mirada y vio a un hombre mayor hablándole de nuevo y señalando al burro.

- Esto…disculpe, pero no le entiendo, no hablo griego. – el hombre seguía hablando, y por el tono, le estaba haciendo una pregunta.- ¡Draco!

El rubio dejo de discutir con el pelirrojo y se fue a ver que quería el lugareño, dejando al pecoso hablando solo. Draco se presento al hombre y comenzó a hablar con el. Cuando termino saco su cartera y comenzó a sacar algo de dinero pero la mano de Harry le detuvo.

- Tú pagaste el puerto, vale es tu barco, pero has sido nuestro medio de transporte para llegar a la isla. Déjame a mí pagar el siguiente medio de transporte.

- Como quieras. No me voy a negar.

Diez minutos después subían por un camino algo empinado, Harry disfrutando la experiencia de montar en burro, después de haber montado en hipogrifo montar ahora en su primo lejano le daba la sensación de comodidad, por lo menos el suelo estaba mas cerca y el pollino no se enfadaba si no le hacías una reverencia antes. Draco iba con un porte aristocrático de siempre, como si siempre se hubiera desplazado en burro, y Ron… Ron iba medio tumbado y agarrando con firmeza el cuello del pobre animal.

- ¿Es necesario que este animal se mueva tanto?- pregunto el pecoso.

- No se mueve tanto, Ron. Yo voy bastante cómodo.- le respondió Harry.

- Hombre, cómodo, cómodo, tampoco.- dijo Draco.-digamos que útil y no tan malo.- el rubio giro para ver a Ron aun medio tumbado.- ¿Y tu eres la estrella de Quidditch del momento? ¿Cómo te puedes sostener sobre una escoba si apenas puedes erguirte sobre un burro?

- ¡Es diferente! Una escoba…- y siguió hablando totalmente ajeno a que ninguno de sus acompañantes le estaba haciendo el menos caso.

Draco acelero al animal para ponerse a la misma altura que Harry.

- ¿Es siempre así?

- Ahora, no lo se, hace algún tiempo que no mantenemos mucha relación. Antes si. Era agotador ver como él y…Hermione.- se le quebró la voz al decir el nombre de la muchacha.- peleaban todo el rato por estupideces.

Draco se le quedo mirando, los ojos de Harry mostraban algo de pesar y el rubio quería descubrir por que.

- Se que aun no hay tanta confianza entre nosotros, pero… ¿Por qué?

- ¿Por qué, que?

- ¿Por qué no tenéis tanta relación? En el colegio, los tres erais inseparables, la uña, la carne y la mugre. Adivina, por mi parte, quien era la mugre.- dijo señalando con la cabeza hacia atrás, el dirección al pelirrojo que seguía refunfuñando.

Harry se rio. La metáfora le había parecido muy divertida. La risa se fue calmando hasta que decidió contestar a la pregunta del rubio.

- Por que me divorcie.- dijo llanamente.

- Ya entiendo. Te divorciaste de su hermanita pequeña dejándola sola y desamparada...- ironizó el rubio.

- No del todo. La verdad, me case con Ginny porque… no se porque si te soy sincero. Éramos muy jóvenes, demasiado, y ella solo quería reconocimiento y yo, aceptación. Tengo a Sirius y Remus, pero necesitaba una familia al completo, los Weasly lo eran. Ahora me doy cuenta que estaba equivocado. Primero Ginny no quería saber nada de ningun niño, como los periodicos han dicho en infinidad de veces, me dedico a ir a ver a los niños del orfantato varias veces al mes, ella no queria acompañarme.- Draco asintió.- Lo vi, en cierta manera algo normal, niños fuera de su familia… pero al nacer James…

- ¿James?- pregunto curioso el rubio.

- Mi hijo.- Draco abrió los ojos sorprendido, pero no quiso interrumpir más al moreno.- Al nacer James, Ginny multiplico su carácter, me refiero a que era aun más frívola. Nunca pensé que sería así. No le hacia caso a James, le despreciaba, decía que era muy joven para atarse a un mocoso y que para lo único que servía era para demostrar que ella era la madre del hijo del Elegido.- Harry hizo una mueca de disgusto.- No aguante los desplantes para con James, yo la había elegido a ella y podía aguantar, el niño no tenia culpa alguna de la forma de ser de su madre, ni de mis equivocaciones. Le pedí el divorcio cuando James tenia un año, Sirius y Remus me apoyaron, Ginny, supongo que volvería a casa de sus padres haciéndose la ofendida. Ninguno me volvió a hablar. Ronald,- suspiro.- fue el que mejor se lo tomo, aunque no lo parezca, creo que sabe lo que realmente es su hermana. Viene una vez al mes a mi casa para ver a James. Se lo lleva a ver algún partido de Quidditch, o a la Madriguera, para que Molly y Arthur vean a su nieto, pero James siempre vuelve llorando, Molly me manda una carta acusándome de que pongo al niño en contra de su madre, cosa que es totalmente mentira, y Ron arrepentido sin mirarme a la cara, hasta el mes siguiente.

Draco no sabia que decir sobre todo esto. Su única familia era su madre, en el pasado también incluiría a su padre, pero no la 100%. Ahora tenia además a su tía Andrómeda, y, ¿por qué no decirlo?, a Sirius, familia pequeña, como siempre había sido. Pero viendo ahora a Harry Potter, se daba cuenta que era mejor una pequeña familia a una grande e interesada.

- ¿De que habláis?- pregunto Ron cuando consiguió que el burro le hiciera caso y acelerara un poco el paso.

- De nada, Ron.- le contesto Harry.- Poniéndonos un poco al día de nuestras vidas.

- Ahm.- dijo avergonzado el pelirrojo, suponiendo que algo sobre Ginny habría salido en la conversación.- Esto… ¿y con quien has dejado a James?- pregunto intentando cambiar de conversación. Draco pudo ver como los ojos azules se iluminaron al nombrar a su pequeño sobrino.

- Pues, con Remus y Sirius. Se lo llevaran en sus vacaciones ultra secretas.

- Se lo podrías haber dejado a mis padres, Ginny…

- Ronald.- suspiro cansado el moreno.

- ¡Vale! ¡De acuerdo!- exploto Ronald.- Tienes razón, mi hermana es una arpía por no querer a su propio hijo, lo se. Yo, yo…- su cara se puso totalmente roja al ver como los otros dos le miraban sorprendidos por la explosión, y a la vez estaba expectantes por lo que iba a decir.- Yo, cada vez que lo llevo a la Madriguera es para que Ginevra vea el hijo que tiene, pero…-suspiro.- No hay manera. Apenas le mira, refunfuña y su sentido maternal no aparece, se que para James no es agradable ver como tu madre te ignora, pero…

Una mano se poso en el hombro del pelirrojo, este levanto la mirada encontrándose los ojos verdes del que aun, aunque mas distante, era su mejor amigo.

- Gracias.- le dijo el moreno.- Por intentarlo durante más tiempo de lo que intenté yo. Pero, ambos sabemos que es imposible.

- Lo se. Aun así…puedo seguir llevando a James a algún sitio una vez al mes.

- Las que quieras. Puedes venir a casa todos los días si quieres. Eres mi mejor amigo, y a James le gusta estar contigo.

- Es que soy el mejor tío del mundo.

- Que conmovedor.- se escucho la voz de Draco- pero tendríais que ver esto y dejar de ser tan melosos. Parecéis una pareja de enamorados discutiendo quien llevara al niño al parque.- se burlo, se encontraba mas adelantado que los otros dos, en una curva del camino algo cerrada.

Harry se rio y azuzo a su montura para que tirase hacia delante, Ronald se le coloreo la cara y con la cabeza baja, refunfuñando, siguió a su amigo.

Al llegar donde el rubio, ambos pudieron ver un arco de piedra con lo que parecía ser el nombre del lugar, y un imponente ciervo a cada lado de la puerta. A Harry le brillaron los ojos al ver a ambos animales.

- Artemis.- leyó el rubio.- Diosa de los Bosques y de la Caza. El ciervo es su animal. Muy bonito.

- No se Malfoy. El ciervo será el animal de la diosa esa, pero esos ciervos son la representación de otra cosa.- dijo Ronald.

- ¿Cómo?

- Tu no has visto el patronus de Harry ¿no?- Draco negó.- Pues es exacto a esos ciervos. Hermione no deja nada a la casualidad…- miro a su amigo.- Tú y yo tenemos que hablar.

- Y lo haremos… Hablaremos los tres. Tampoco es coincidencia que los tres hayamos sido invitados.

Draco, al no entender lo que los otros decían, se bajo de su montura y comenzó a andar hacia la puerta de lo que suponía era el hotel. Vio un conjunto de casitas de color blanco y azul, una plazoleta con una estatua de Artemis y Apolo en el centro de esta. Todo lleno de flores dando un aire acogedor al lugar, pero a la vez se podía ver un ambiente algo descuidado. El rubio noto como los otros dos se situaron a sus espaldas observando lo mismo que el.

- Muy bonito, pero…- comenzó Ronald.

- Necesita unas cuantas obras.- terminó Harry.

Una niña castaña pasaba canturreando por delante de ellos. Se paró a verles y se acerco a los tres hombres.

- ¿Puedo ayudarlos?- pregunto educadamente.

Al verla bien, los tres se quedaron con la boca abierta. Aunque la niña aparentaba tener unos 7 años, podían haber jurado que era Hermione Granger cuando la conocieron, excepto por sus ojos, claros, pero de un color indescifrable. Draco fue el primero en salir de su sorpresa.

- Si, nos gustaría hablar con alguien que trabaje aquí.

- Yo vivo aquí. Puedo ayudarles, o intentarlo.

- Creo que tenemos una reserva, una cada uno.- dijo Ronald acuclillándose delante de la niña.- Mi nombre es Ronald Weasly.

La pequeña abrió los ojos sorprendida.

- Yo soy Draco Malfoy.- la niña dirigió su mirada al rubio abriendo aun mas los ojos.

- Y yo Harry Potter.- la niña ya tenía los ojos fuera de sus cuencas, pero una sonrisa se dibujo en sus labios, seguida de una carcajada y pequeños saltos de alegría.

- ¡Habéis venido! ¡Habéis venido! Llevo mucho tiempo esperándoos.

Los adultos se quedaron soqueados mientras la niña seguía dando saltos de alegría y reía emocionada.


Hola Gente!

Que os ha parecido?

Espero que os guste, aunque el otro capitulo no tubo mucha aceptacion...solo tube un review! (Muchas Gracias Nanny)

Espero alguno mas en este, jejeje

Un besazo para todos!