—No...—el rubio intentaba zafarse de Kaito, sin embargo se sentía tan bien pecar.—¡Yo no puedo hacer esto!—las fuerzas de pensar en su optimista amor por Ymr y la felicidad que ella lograba causar en el y en su corazón le dio las fuerzas suficientes como para empujar a Kaito y librarse de su agarre.—¡No, Kaito, no! ¿Que no comprendes? ¡Yo amo a Ymr!
Kaito lo miro con travesura.
—No te creo Yuuki.—dijo el pelinegro, levantándose rápidamente y llegando al lado del rubio.—Se que sigues amándome.—susurro Kaito con voz ronca en el oído del rubio, logrando estremecerlo. Paso su lengua lentamente por la mejilla de su próxima conquista, mientras Yuuki solo temblaba. Temblaba de miedo. Temblaba de placer. Temblaba de amor. Kaito era definitivamente el pecado más prohibido y deseado por su mente, y sinceramente el no sabía como controlarse.—Sigues deseándome.—Kaito lo provocaba y provocaba cada vez más, lo que volvía esta situación tan estrecha y problemática para Yuuki. El estaba atrapado entre la espada y la pared, y simplemente no sabía que hacer.—Pero vamos, adelante. Besame. Ámame otra vez, como yo se que lo deseas.—Kaito esta vez parecía ser más sincero y directo, aunque tenía un toque lujurioso y sensual que hacía dudar a Yuuki.—Yo también te deseo, mi amor.
Yuuki golpeó a Kaito, sin pensar ni saber que hacer.
—¡Ah!—grito Kaito, adolorido.—¿Que te pasa?
—¿Es que no lo comprendes?—le exclama Yuuki, algo exagerado. Aunque a Kaito no le importa, puesto que su amado Uke siempre había sido así. Problemático.—No la engañare, Kaito. ¡No la engañare!. La amo. La amo más que a nada, y sinceramente ya no te deseo, Kaito.
—Demuéstralo.—le contesta el pelinegro, desafiante y serio. Yuuki lo miro sorprendido.—Esas son valientes palabras, Yuuki. Pero quiero ver que tan bien puedes manejarlas, que tan bien las haces.—Yuuki arqueo una ceja, confundido. Kaito sonrió orgulloso.—Besame y demuéstrame que puedes controlarte, que ya no me deseas.
—Tus palabras son ordenes, Seme.—Yuuki se acerco y rápidamente junto sus labios con los de Kaito. Sintió como si chispas o fuegos artificiales hubieran estallado en su boca. ¡Era la gloria pura! Pero a Yuuki se le vino la mirada de Ymr y su bella sonrisa a la mente. Se separo de Kaito al instante. El pelinegro lo observo sorprendido.—Lo hice, ahora, adiós.
—Espera.—musito Kaito antes de que Yuuki saliera del ya conocido baño del amor.—Pensé que no lo lograrías.
—Mh.—murmuro Yuuki, desinteresado en mantener una conversación con su ex amor y ex mejor amigo.
—Pero...esperaba también que no lo lograras.—Yuuki se impresionaba de la inestable actitud de Kaito. Seguridad e Inseguridad, todo al mismo tiempo. ¿A caso estar con Lee hacía o creaba problemas mentales en todas las personas?—Esperaba tenerte siempre a mi lado, Yuuki. Esperaba tener una ida junto a ti. Ser tan feliz como jamás lo fui. Te amo, y siempre estará la posibilidad de que estemos juntos.—Yuuki se encontraba impactado por las declaraciones del ojo verde-azul, no obstante, no lo demostraba.—Pero necesito a mi mejor amigo.
—Tu mejor amigo nunca se fue, siempre estuvo ahí y siempre lo estará.—Yuuki sorpresivamente abrazo a Kaito con alegría.—Siempre te apoyare, Kaito.
—Y yo a ti.—Kaito sonrió a Yuuki y luego bajo la mirada.—Vamos a clases, ¿no?
—Sí, flojo. ¿Cuantas te has perdido ya?—le pregunto este de forma bromista.
—5. Realmente las clases de Kokoru-sensei son infernales.—admitió Kaito, también bromista.
—¡Sí! El otro día tuve un sueño. Kokoru-sensei llevaba un pijama de camisón rosado, y llegaba Hitomi-sensei todo masculino, y ambos empezaban a bailar un reggeaton super intensos, daba miedo.—relato Yuuki entre risas. Kaito también rió. Hace mucho tiempo que no reía con su amigo.
—Bien, vamos.—Kaito indico. Ambos salieron del baño, encontrándose con otra persona bastante inesperada. Lee. Ambos lo observaron sorprendidos, puesto que la persona que tenían frente a si era tan distinta a la belleza que todos conocían.
Con notables ojeras, el rostro pálido y los ojos algo rojizos e hinchados por unas posibles lagrimas y expresiones de depresión.
—Los vi.—sentenció este, con un tono de voz algo débil. Yuuki retrocedió un par de pasos instintivamente. Kaito intento acercarse a Lee, sin embargo la mirada de odio y rencor que emanaba del pelirrojo daba demasiado miedo como para seguir tan cerca. Kaito prefirió mantener distancia.
—Lee...no se que decir.—contesta el pelinegro, relajado aun.—Mentir es ya algo inútil.
—¡Entonces no mientas!—le grito el pelirrojo, histérico.—¡No quiero creer tus mentiras!
Yuuki considero en decir algo como "Cállate" pero prefirió mantenerse ajeno a la situación. Así todo resultaría menos peligroso para el.
—Lee...te amo.—dijo Kaito, sonriendo románticamente, pero algo tramposo.
—¡¿Me acabas de engañar y esa es la única mierda que se te ocurre decir?!—le grita el pelirrojo, llamando un poco la atención. De una sala sale Hitomi-sensei con cara de fastidio.
—Hatsune-san, compórtese. ¿No ve a caso que estamos en clase?—le reclama Hitomi, fastidiado. Lee solo ríe hipocritamente.
—¿Y a mi que demonios me importa su jodida clase?—le dice este, con actitud. Logra conseguir más enojo en Hitomi.
—¡Oiga usted! Compórtese educadamente y cuide su vocabulario. Sea refinado.—le demanda el sensei, ya más molesto. Lee le sonríe descaradamente.
—Vuelva a su puto armario junto a Thoru, Kokoru-sensei y a quien más quiera llevar a su jodida reunión Lemon de gays—le dijo el pelirrojo con mucha actitud.
La suficiente para ese día haber perdido a su novio y haber conseguido una suspensión por 1 día. Pero lo suficientemente valioso para haber prometido venganza y haber sellado odio contra Kaito y Yuuki, las personas que le rompieron su descabellado y maquiavelico corazón.
