Capitulo 5: El resto de la familia.
El sol salió por detrás del horizonte, como si hubiese estado escondido dentro del mar y mecido por las olas. El nuevo día iba despertando a los habitantes de la pequeña isla de Delos.
Un rubio salió a cubierta de su barco y se encontró una playa paradisíaca en la costa enfrente suyo. Había unas pocas hamacas amontonadas a un lado, sombrillas hechas de palma en varios puntos de la misma, y una choza pegando a un bosque mediterráneo, una escalera era el acceso por tierra a esa pequeña playa, siguió los escalones con la mirada y vio que terminaban en lo mas alto de la isla. Otros dos ciervos decoraban el inicio de la escalera. Era la playa privada del Hotel de Hermione. Draco sonrió, ya tenia otra manera de entrar en el territorio de la castaña. Ahora solo quedaba despertar a sus dos invitados para saber como iban actuar de ahora en adelante.
- Buenos días.- le saludaron desde atrás, por lo menos uno ya estaba despierto.
- Buenos días, Potter. ¿Has dormido bien?
- Para serte sincero, apenas he dormido. No he dejado de darle vueltas a la cabeza.
- Yo tampoco he dormido mucho, pero Weasly...
Un ronquido se dejo escuchar proveniente de las entrañas del barco, haciendo reír a los dos hombres.
- Si, Ron es una persona que primero duerme, luego come y después ya se encargara de las preocupaciones.
- Ya veo.
- Que vistas mas bonitas.- comento el moreno mientras se apoyaba en la barandilla de cubierta y observaba la playa frente a ellos.
- Si. Creo que es la playa privada del hotel.
Ambos hombres se quedaron en silencio observando el paisaje frente a ellos, hasta que el rubio corto el momento.
- Voy a preparar café.
- Una taza no me vendría mal.
Los hombres, después de preparar un suculento desayuno se sentaron a disfrutarlo mientras la brisa les revolvía el cabello.
- Te apuesto lo que quieras que Ron no tardara en despertar.- dijo el moreno sonriendo de forma ladeada y con los ojos cerrados.
- Por que conozco mi barco y yo mismo he parado las maquinas, si no juraría que sus ronquidos son los sonidos de los motores.
- Le doy 2 minutos.
- Imposible, Potter.
No habían pasado más de 30 segundos cuando los ronquidos cesaron abruptamente, se escucho un gruñido y poco después unos pasos subiendo por la escalerilla que daba a la cubierta. El rubio abrió los ojos impresionado.
- No me lo puedo creer.- dijo.
- La comida hace que Ron se ponga en movimiento.
- Pero...
El pelirrojo llego hasta ellos, se sentó, gruño algo parecido a un "Buenos días" y se dispuso a comer. Los otros dos hombres se empezaron a reír a carcajadas como nunca pensaron que harían juntos.
Así pasaron parte de la mañana, riendo y recordando anécdotas, como viejos amigos, aunque uno de ellos era mas bien como un viejo conocido, pero eso estaba empezando a cambiar.
Draco subió de ver el estado de su despensa y hablo a los otros dos..
- Tenemos que ir al pueblo a comprar víveres, no contaba con el agujero negro que Weasly tiene por estomago.
- ¡Oye!.- se quejo el aludido.
- Muy bien, nos han vetado la entrada al hotel, pero no al resto de la isla.- dijo Harry ignorando a su amigo.
Se preparaba a elevar el ancla de la embarcación cuando unas risas se escucharon desde la pequeña playa. Harry se apoyo en la barandilla y observo como la pequeña Helena bajaba las escaleras que descendían del hotel de su madre. Suspiro pensando en la castaña mayor.
- Se parece tanto a Hermione...- dijo en un murmullo pero fue escuchado por los otros dos hombres.
- Mucho, físicamente es igual a ella.- comento Draco.
- Pero lo que hizo...escribirnos esas cartas, imitar la letra de Herms, eso no se le hubiera ocurrido a nuestra Hermione, eso tiene que haberlo sacado del padre.- dijo Ronald.
- Su padre... La niña dijo que nunca lo había conocido.
- Puede ser que muriera.
- Eres muy drástico Malfoy.
- No, Helena lo dijo como si estuviera vivo pero no supiese quien es.- razono Harry.
- ¿Abandono a Hermione cuando supo que estaba embarazada?- volvió a sugerir el rubio.
- Te acabo de decir que eres demasiado drástico.- le volvió a reprender Ronald.
- ¿Entonces que, Weasly? Solo queda que el padre de la niña siga vivo y no sepa de su existencia.
- Eso no creo que sea posible tampoco, hablamos de Hermione Granger. ¿Seria capaz de no decirle al padre de su hija que esta existe?
- Yo la vi en Paris y te aseguro que estaba algo cambiada.
- ¿Paris? ¿Y que hacia ella en Paris?
- No lo se. Solo me la encontré allí y pasamos 3 dais juntos recorriendo la ciudad.
- ¿Cómo de juntos? Malfoy, contesta.
- No te interesa lo juntos que estuvimos, Weasly.
- Si que me interesa.
Y mientras que Ron y Draco discutían, Harry solo prestaba atención a la pequeña castaña, quien corría por la arena. La niña se paro y se dio la vuelta, hacia las escaleras, estaba hablando a alguien. Harry siguió sus movimientos hasta ver como Luna bajaba hacia la playa con un niño pequeño agarrado a su mano. Un niño que llamo fuertemente la atención.
- Chicos, chicos. ¡Chicos!- tanto el pelirrojo como el rubio se giraron hacia el, cortando su discusión de golpe.- Necesito una segunda opinión. Ese niño que lleva Luna de la mano...
- ¿Qué pasa con el, Potter?
Ronald se acerco a su amigo y busco con la mirada al niño al que se refería el moreno, hasta que lo hallo. Un niño de no mas de 4 años, moreno y que corría bajo la supervisión de Luna, por la arena intentando atrapar a Helena. Ambos infantes reían felices y su risa era arrastrada por la brisa hasta los hombres situados en el barco.
- Ese niño se parece a James.- dijo el pelirrojo.
- ¿Qué James?- pregunto el rubio mirando a los niños y a la rubia, aunque su mirada se centro mas en la rubia.
- Mi hijo James. ¡Es James!
- ¿Y que hace aquí mi sobrino? ¿No estaba con Sirius y Remus?
- Si...Eso significa que ellos también están aquí.
- ¡Mi madre!- exclamo el rubio. Los otros dos le miraron extrañados por el arrebato poco usual en su persona.
- ¿Qué te pasa, Malfoy?
- Mi madre.- señalo la escalera.- Esa mujer que baja riendo y agarrada a la mano del profesor Lupin, es mi madre.
- ¿Lupin?- volvió a preguntar Ronald enfocando la vista en el grupo de personas que llegaban a la playa en ese momento.- Y Sirius y Snape también bajan, y hablando con Hermione y Parkinson.
Algo, o mas bien alguien, cayo al agua. Harry no podía pensar en otra cosa que reclamar a su padrino y a Remus por que según aprecia, ambos conocían a la perfección donde había estado Hermione todos esos años. Su cerebro empezó a relacionar piezas del puzzle. Las vacaciones secretas, esas que nunca había fotos para enseñar, solo souvenir típicos sin ninguna pista de donde procedían. Nado todo lo deprisa que sus músculos le permitían hacia la orilla, necesitaba saber que pasaba allí.
- ¡Harry! ¿Estas loco? ¡Vuelve al barco!- gritaba Ron desde la embarcación viendo como su amigo nadaba hacia la isla.- ¡Malfoy, haz algo?
- Primero, Weasly, no me grites, estoy aquí al lado. Y segundo, no me preocuparía de Potter. ¿No estuvo dentro del Lago Negro en cuarto curso?
- Pero...
- Pero nada. Nosotros llegaremos sin mojarnos, allí hay un embarcadero.- señalo a uno de los extremos de la playa.- Vamos, ayúdame.
De esta manera, uno a nado y dos en barco se dirigían a descubrir que pasaba allí.
oOo
Mientras tanto, en la misma franja horaria, en tierra firme...
- Mami.
- Dime, Helena.
- ¿Cuál será la sorpresa que tío Sirius te dijo por teléfono que tenia?
- No lo se cariño.
- ¿Y no te dio ninguna pista?
- No, solo que vendrían con una sorpresa.
Madre e hija se encontraban en el hotel, arreglando unas habitaciones para sus invitados, que no faltaría mucho para que llegaran. Pansy y Luna habían ido a buscarlos al puerto del pueblo.
- ¿Y...?
- Helena, cariño, no se con que sorpresa vendrán. Pásame las sabanas que están en cima de la cómoda, por favor.
- Si, mami.- la niña cogió las sabanas y cuando estaba llegando a su madre para dárselas, el claxon de un coche se escucho a través del balcón.
Helena, con sabanas en mano, salto emocionada y salió corriendo para poder ver a sus tíos lo antes posible.
- ¡Helena!- grito Hermione.
La pequeña volvió con las sabanas y las dejo encima de la cama, saliendo, acto seguido, de nuevo por la puerta, mientras se escuchaba su risa emocionada por todo el edificio. La castaña sonrió, su hija era un torbellino que cuando se lo proponía, arrasaba todo a su paso... Ni ella sabia a quien se parecía, los candidatos podían llegar a ser iguales, y para que mentirse, esa característica de su hija había sido heredada de su propio carácter.
Volvió a pensar en los tres hombres. ¿Dónde habrían dormido? ¿Había sido demasiado dura al echarlos? Apenas había pegado ojo en toda la noche. Muy en el fondo sabia que al ver a Ron y a Draco un sentimiento de ternura hizo aparición opacando un poco la vergüenza que sentía hacia ellos. Pero al ver a Harry, estuvo a punto de correr y abrazarlo, de pegarse a el, de decirle cuanto le había echado de menos, pero los trozos filosos de su corazón le recordaron el dolor y por eso les hecho, aun dolía y lastimaba lo que había pasado.
Cuando termino de hacer la cama decidió bajar para recibir a las cuatro personas que le habían apoyado, sin contar a sus amigas, con la diferencia que ellos conocían la verdad desde el principio. Cuando llego a la puerta principal sonrió viendo el emotivo encuentro que estaba sucediendo ante sus ojos.
Se centro en la figura un poco alejada y vestida de negro. Severus Snape. Su antiguo profesor, aquel quien todos pensaban que era un traidor, pero que resulto ser un hombre valiente y quien les protegió en las sombras en su ultimo año. Ella fue junto a Narcisa Malfoy, quienes ayudaron a que el enfrentamiento del profesor con Nagini no llegara a ser mortal.
Cuando Hermione arribo a Atenas, aun desorientada y sin saber que hacer con su vida, un encontronazo con el serio hombre por la zona mágica de la ciudad, un par de palabras y la llevo al colegio mágico de Partenón, escondido entre las ruinas del monumento bajo la vista de los turistas muggles, donde el hombre había sido contratado para ser el profesor de pociones, fuera de Reino Unido y de los horrores que había dejado la guerra.
Snape le ayudo a encontrar un trabajo en una de las librerías mágicas de Atenas, le enseño el idioma lo suficiente para defenderse y le alquilo un pequeño apartamento que el mismo había comprado para las temporadas de vacaciones, cuando no viviese en el colegio.
Cuando Hermione supo que estaba embarazada, se apoyo en el, le contó todo, incluido el no saber quien era el padre de su futuro hijo. Snape no la juzgo, simplemente permaneció callado, apoyándola en silencio. Desde entonces veía a Snape como un padre, su primer apoyo, y Helena le quería como un abuelo, aunque le llamase tío para no herir la sensibilidad del hombre. Severus Snape quería a Helena, aunque se esforzara en no demostrarlo, siempre fracasaba, la pequeña era la única que le hacia sonreír.
Hermione paso su mirada a la pareja que estaba tomada de la mano mientras hablaban con Luna, Remus Lupin y Narcisa Black. Ambos, junto a Sirius habían decidió realizar un viaje hace 7 años, y por casualidades de la vida, su destino fue Delos, donde Hermione, tras nacer Helena, se había mudado para trabajar en un hotel destartalado, regido por una anciana, vivaz y activa, pero que la edad no la perdonaba.
Cuando los tres llegaron y se encontraron con Hermione, desaparecida y que nadie había podido encontrar, con un bebe de apenas meses y un Severus Snape a su lado, las suposiciones llegaron. Hermione les tuvo que contar a ellos también, todo. Narcisa se emociono, esa niña podía ser su nieta, y aunque no lo fuera... esa niña se convirtió al instante en su nieta, sea de sangre o no. Sirius y Remus intentaron convencerla de que volviese a Reino Unido e intentase decir la verdad a Harry, a Ron e incluso a Draco, entre todos buscarían una solución, ella se negó.
Respetando su decisión, dejaron de insistir, pero las visitas anuales fueron algo que todos esperaban con ansias el resto del año. Remus y Narcisa eran pareja desde hacia un año, aproximadamente, solo los que se reunían en Delos lo sabían, aunque Narcisa ya había dado a entender que su hijo no era tonto y sospechaba lo de su romance con el licántropo. Lucius Malfoy estaba en Azkaban, y aunque Narcisa se había separado de el, no querían tener revuelos con la prensa mágica sensacionalista.
Se fijo en Sirius. El hombre seguía, a pesar de estar cerca de los 50, siendo un hombre muy atractivo. Estaba hablando con Pansy y ambos no podían sacarse la vista de encima. A pesar de que Sirius era 20 años mayor que la morena, las chispas saltaban entre ellos y parecía que la diferencia de edad era algo insignificante. Aunque Pansy intentara ligar con cualquier hombre que se le cruzase y le llamara la atención, como había sucedido el día anterior con Jacques, y Sirius hiciera lo mismo con cualquier mujer que llegara a sus expectativas, ambos se atraían como imanes, solo faltaba que se consideraran, por fin, pareja, ante ellos ya ante todos. Luna apostaba que de ese verano no pasaba, ella votaba por que iba a pasar un verano mas.
Busco a su hija con la mirada. Tendría que estar en brazos de alguno de los hombres, o de Narcisa siendo comida a besos por la mujer, pero no estaba con ninguno de ellos. Al final la encontró, salía de detrás del coche, riendo, con las mejillas sonrosadas y los ojos brillando de emoción. Sonrió al ver así de feliz a su hija, pero su sonrisa se derrumbo cuando un niño, de unos 4 años, salía corriendo persiguiendo a su hija. El niño era moreno y con ojos verdes, se aprecia tanto a Harry... que no podía ser otro que James.
Siempre que escuchaba hablar de el a Sirius y Remus, le habían entrado unas ganas terribles de conocer al niño. sabia que era el hijo de Harry y Ginevra, pero el niño no tenia la culpa de nada. Aun así la impresión hizo que soltara un jadeo que todos escucharon.
- ¡Mami!- se acerco Helena mientras arrastraba al pequeño agarrado de la mano. Mira, el es James. Es la sorpresa que dijo el tío Sirius.
Los adultos se quedaron callados viendo la escena, sabían que para Hermione seria duro, pero también la conocían los suficiente para saber que ella no juzgaría a inocentes.
Se agacho a la altura del pequeño y se impresiono aun más al ver de cerca sus ojos, eran iguales a los de Harry. Todo el era una replica de Harry. No encontró parecido con los Weaslys, tan solo la falta de gafas. El niño a su vez la miraba a ella, era tímido con los desconocidos y mas con las mujeres, si todas eran como su madre, no les gustaban para nada. Solo la tía Cissy, era cariñosa con el, pues su Abuela Molly tan solo se preocupaba en darle grandes cantidades de comida, pero nunca quería jugar con el.
- Hola James.- le sonrió calurosamente Hermione ofreciéndole una mano.- Me llamo Hermione y soy la mama de Helena.
El niño miro a su nueva amiga quien le sonreía con la misma calidez que su madre. Volvió al vista y vio los ojos brillantes de la castaña, con lentitud fue acercando su manita a la de la ojimiel y cuando hizo contacto una calidez se extendió por el pequeño pecho del niño haciéndole sonreír. Esa mujer no era su madre, era mucho mejor, ella si era una mama de verdad.
- Hola Mione.- y se acerco para abrazarla.
A Hermione casi se le escapo una lagrimas por la reacción del niño y l como la había llamado. Así era como la llamaba Harry, pero comprendió que su nombre era muy complicado para un niño tan pequeño. "Es casualidad" se dijo mientras se erguía con James en sus brazos.
- En cantada de conocerte James.- dijo apretando al pequeño suavemente con sus brazos.
El niño tan solo se recargo en ella, apoyando su morena cabecita en su hombro. Los demás se extrañaron de la confianza que James mostraba con Hermione. El niño era receloso con los desconocidos, al ver a Pansy y a Luna, se había escondido tras las piernas de Sirius y se negó a separarse de el hasta que llego Helena y con risas y juegos consiguió que James se separase de su seguro. Se demostraba con eso que Hermione era una persona que daba tranquilidad y confianza a los que se encontraban alrededor.
Después del emotivo encuentro, Hermione se acerco al resto de la familia, porque eso eran todos los allí reunidos, su querida familia, una que la apoyaba y quería sin pedir anda a cambio, sin juzgarla ni desprestigiarla por los errores cometidos hace años. Pansy y Luna sus hermanas, Severus y Remus como unos padres, Narcisa, su madre, y Sirius, una mezcla de padre protector, tío consentidor y hermano mayor algo burlón.
- Os llevare a vuestras habitaciones. Son las de siempre, pero no me esperaba a este angelito.- sonrió a James quien le devolvió la sonrisa aun en sus brazos.- ¿Con quien le alojo?
- Pues no habíamos pensado en eso, la verdad.- le confeso Sirius.- Supongo que conmigo. Remus y Cissa necesitan intimidad.- recibió un golpe en la nuca de parte de su prima.- ¡Oye!- se quejo.- Bueno, y con Snape, definitivamente no, puede salir traumatizado con el murciélago.- otro golpe le recibió por parte del aludido algo mas fuerte que el anterior.- ¿¡Pero que...?! ¡Se me van a saltar las neuronas!
- Solo tienes una, Black, y antes de salir rebotaría por todo tu vacío cráneo.- contesto Snape.
Hermione sonrió, ellos siempre pelearían y se meterían el uno con el otro, aunque se considerasen ya amigos, y por supuesto negando este hecho.
- ¡Conmigo, mami! James puede dormir conmigo, en mi habitación. Yo le cuidare.- dijo emocionada Helena.
- ¿Estas segura, cariño?- pregunto Hermione.
- Si, yo le cuidare. Seré buena y responsable.
- Mira que dudo yo eso.- dijo entre dientes la castaña.- Vamos a ver que dice este príncipe.- miro al niño.- ¿Qué dices, James? ¿Quieres dormir con al revoltosa y desordenada Helena?
- Si.- la vocecilla, aun algo tímida de James, se escucho.
- Pues así será.- sonrió Hermione.- Helena, cuida de James mientras les llevo a su habitación.
- Si mama. ¿Podemos ir a la playa?
- Es muy peligros, hay muchas escaleras y James es muy pequeño para bajar solo.
- Yo iré con ellos, Herms.- se ofreció Luna.- Cuando terminéis, bajáis y nos relajamos todos en la playa.
- Tengo que hacer unas cosas en el hotel y...
- Luna ha dicho relajarse, Hermione.- dijo Pansy.- Disfruta de las fantásticas visitas que han venido a verte.
- Hija.- le dijo ahora Narcisa.- Desconecta un poco. Vamos a ver las habitaciones y luego bajaremos a la playa con los niños y Luna.
- De acuerdo.- se rindió. Miro al niño.- James, ¿quieres ir a la playa?
James asintió. Hermione le dejo en el suelo y Luna le ofreció una mano que el niño acepto mas abiertamente y sin reparos. Con Helena corriendo por delante, los tres fueron a su destino.
El resto entro en el hotel para poder dejar el equipaje, y sin ni siquiera deshacerlo marcharon siguiendo los pasos de la rubia y los niños. Cuando llegaron, se acercaron hacia el pequeño bar donde Jacques, el francés, ya se encontraba. Pansy sonrió al verle, Sirius frunció el ceño al ver la sonrisa de Pansy.
Narcisa iba hablando con Severus cuando algo le llamo la atención, un barco, a poco mas de 100 metros de la playa. Se parecía al barco de su hijo, pero, ¿que hacia anclado al otro lado de la isla? Se imaginaba donde habría ido Draco en sus "vacaciones", pero no se imagino que llegaría tan rápido.
Se puso una de las manos como quitasol para poder mirar mejor. Remus se acerco a su pareja para ver que le había llamado tanto la atención.
- ¿Qué pasa Cissy?- pregunto.
- Creo que ese es el barco de Draco.
Remus la imito en la postura y se fijo en la embarcación. Sus sentidos desarrollados por la licantropía hicieron que viera algo que le quito el color del rostro.
- Remus, ¿qué pasa?- pregunto Sirius.
- Cissy tiene razón, es el barco de Draco, y Draco con el.
- Lo sabia.- dijo la mujer.
- Pero no esta solo. Ronald y Harry están con el.
- Pero... ¿Cómo?
- No lo se.
Un chapoteo a cierta distancia procedente de donde se encontraba el barco se escucho. Sirius y Narcisa ya vieron a dos siluetas en la cubierta del barco. Ambas siluetas se pusieron en movimiento, haciendo que el yate se moviera, mientras que el que había producido el chapoteo se dirigía nadando hacia la playa.
- Harry es el que viene a nado.- confirmo Remus.
- Nos ha visto.- dijo Sirius.
- ¿Habrá visto a los demás?- pregunto Remus.
- Lupin, es obvio que nos ha visto a todos. Incluido a su hijo.- señalo Snape a los niños jugando con las olas.- Con las ganas con las que nada hacia aquí no creo que sea por la emoción de veros a Black o a ti, mas bien por ver a su hijo.
Narcisa se fue alejando, llegando al pequeño embarcadero, donde el yate de su hijo estaba atracando. El rubio y el pelirrojo saltaron al embarcadero después de asegurar que el barco no se iba a mover de su sitio.
Con paso firme y totalmente serio, Draco se acerco hasta su madre. Al llegar a ella, tan solo le beso la mejilla a modo de saludo.
- Madre.- dijo.- Creo que me tienes que explicar algunas cosas.
- Claro, hijo. Pero con tiempo lo haré. ¿Qué tal el viaje?
- Llegamos ayer. Me encontré con Potter y Weasly en el continente. Hice una buena obra al traerlos aquí y darles cama.
- Eso esta muy bien, Draco.- Narcisa se asomo mirando por detrás de su hijo.- Buenos días, señor Weasly.
- Eh, si, buenos días, señora Malfoy.- dijo colorado el pelirrojo.
- ¡Oh! No me llames así. Ya no soy una Malfoy. Me puedes decir Narcisa o Cissa.- sonrió al mujer al pelirrojo amigablemente.
- Si, claro, señora Ma...Narcisa. Usted me puede llamar Ron.
- Weasly, dentro de poco la podrás llamar señora Lupin.
- ¡Draco!
- Aunque no me lo hayas confirmado, Madre, se que Lupin y tu tenéis algo.
- ¿De quien habrás sacado esa forma de ser tan descarada?
- De los Black, seguro.- contesto Ronald mirando distraídamente buscando a Harry con la mirada.- Sirius es así ¿no?- volvió la vista para mirar a madre e hijo, quienes le miraban asombrados por la contestación.- Esto...yo...voy a buscar a Harry, acaba de llegar a tierra.
Y casi corriendo se dirigió a su amigo, seguido por Draco y Narcisa.
Harry, mientras tanto, había llegado a la playa y miraba a los mejores amigos de sus padres entre decepcionado, furioso y con instintos homicidas.
- Lo sabíais, todo este tiempo lo habéis sabido y no me habéis dicho nada.- les espeto.
- Harry, tranquilízate...- lo intento Remus.
- ¡Que me tranquilice! Sabíais que venia aquí, y ni aun así me dijisteis nada.
- Harry, de verdad, nosotros...- Sirius intento explicarse.
- ¿De verdad, que? Sabíais por lo que pase, como me sentí, me visteis remover cielo y tierra y e escuchasteis llorar de impotencia y ¡no fuisteis capaces de decirme que sabíais todo!
- Potter, ellos no podían. lo prometieron y lo han cumplido.- se interpuso Snape, cosa que extraño a algunos.
- ¿¡Lo prometieron!? ¡Soy su familia! ¡Vivo con ellos! ¡Y han preferido ponerse al lado de ella! Ella que huyo, dejándome atrás.- Vio a Ron que ya estaba su altura.- Dejándonos atrás.- señalo a Ron y a el.
Sirius se canso de los reclamos de su ahijado.
- ¿Dejándote atrás?- se enfrento al moreno, y murmurando entre dientes para que solo el le escuchara añadió.- ¿Y quien la dejo tirada a ella? ¿Quién se olvido de todo lo que ella sacrifico por ti? Dime, ¿quién, Harry?
El ojiverde se sorprendió de lo que decía su padrino, de lo que estaba reclamando.
- Lo sabes.- soltó en un suspiro derrotado.
- Tu lo has dicho. Lo se Todo, mas aun. Así que no vengas reclamando.
Harry se quedo callado, la rabia se iba diluyendo de sus venas. El mismo tenia mucho que explicar.
- ¡Papa!- James se acercaba corriendo hacia su padre. Helena le seguía entre avergonzada y feliz, mirando nerviosamente hacia el abr, donde su madre y sus tías se encontraban, y donde parecía que aun no había llegado la información de la llegada de sus tres "invitados"
- James, hijo, hola.- dijo al niño, intentando aun diluir la sorpresa y la amargura en su voz.- Hola, pequeña.- saludo a Helena, ya con una sonrisa, débil, pero sonrisa, dibujada en su cara.
- Hola.- devolvió el saludo la niña nerviosa mirando hacia su madre.
- Lena es mi nueva amiga.- dijo James.
- ¿De verdad?- pregunto Harry, pero su vista estaba enfocada en la castaña mas alejada.
- Si, es mi amiga. ¿A que si Lena?- insistía James sin darse cuenta de la tensión que se había formado en la playa.
Helena asintió mecánicamente sin apartar la vista de Harry, quien a su vez alternaba su vista de Hermione a ella. Draco y Ronald hacían lo mismo, sabían que en cualquier momento Hermione se daría cuenta de su presencia y entonces explotaría todo.
- Ejem, ejem.- tosió falsamente Sirius.- Bueno, chicos, os presento a Helena, ella es...
- La hija de Hermione.- termino Draco.- Lo sabemos.
- Si, buenos, esto...¿cómo?- pregunto Sirius.
- Nos conocimos ayer, ¿verdad?- la niña volvió a asentir.
- ¡Tío Ron!- James se dio cuenta del pelirrojo que estaba al lado de su padre.
- Harry.- dijo mientras cogía al niño en brazos del moreno.- creo que tu hijo ha sacado tu vista. Llevo aquí un rato y me acaba de ver.
- Tiene la vista Weasly, Ron. No necesita gafas. Pero ha sacado la forma de evadirse, como su tío.
- ¡Ey! Yo no me evado...
- Claro, Weasly.
- James.- se escucho la vocecita aun nerviosa de Helena.- ¿Es tu hijo?- pregunto a Harry.
- Si, lo es.- confirmo el mayor.
La niña sonrió, parecía emocionada por algo que los adultos no sabían. Iba a volver a hablar cuando un grito se escucho a lo lejos.
- ¡Helena!- Hermione venia corriendo seguida de sus dos mejores amigas.- Helena.- se arrodillo al lado de su hija cogiéndola de los hombros.- Te he dicho muchas veces que no hables con desconocidos.
- no somos desconocidos, Granger.- refuto Draco cruzando los brazos.- Y hola Granger, Pansy,- saludo a su amiga quien solo levanto la mano a modo de saludo.- Buenos días, Lovegood.- saludo a la rubia haciendo una leve reverencia.
- Buenos días, Malfoy. ¿Qué tal?
- ¡Luna!- dijo escandalizada la castaña.
- ¿Qué? Estoy siendo amable.
Hermione prefirió no contestar a eso y, ya de pie abrazando a su hija se enfrento a los hombres.
- Os dije que os fuerais. Que no quería veros en mi hotel.- los ojos estaban a punto de soltar lagrimas contenidas.
- Hermione, han pasado muchos años y...- intento contenerla Draco.
- Si, muchos años. Y de repente aparecéis sin ser invitados.
- Mama...
- ¿Quién les dijo?- pregunto la castaña a los demás congregados.
Ninguno dijo nada, a la vez mirándose unos a otros sabiendo que ninguno había dicho nada.
- Mama, yo...
- Entonces, he de suponer que todo ha sido fruto de la casualidad.- dijo irónica.
- Mama...
- Helena, déjalo, olvida que esto ha pasado.
- ¡No!- la niña se separo de su madre y se enfrento a ella.- ¡Fui yo! ¡Yo los invite! ¡Yo los traje aquí!
Nadie dijo anda, la explosión de Helena dejó a todos boquiabiertos.
- Helena, ¿qué estas diciendo?- rompió el silencio Hermione mirando a su hija con ojos desorbitados.
- Fui yo, yo les invite a venir al hotel. Les mande una carta, a los tres, haciéndome pasar por ti. Y míralo,- señalo a los tres, todavía mudos, hombres.- ¡Han venido!
- Helena...¿por qué?
- Para que vuelvas a ser feliz. Vuelve a sonreír como en las fotos que...- al ver que había hablado de mas, Helena se tapo la boca con las manos.
- ¿Fotos? ¿Qué fotos, Helena?- pregunto Hermione agarrando a su hija por los hombros.
- Me haces daño, mama.
- ¿Qué fotos, Helena?- Hermione tan solo pensaba que su hija había descubierto su pasado mas oscuro.
- ¡Las que tienes en una caja al fondo del armario!- grito al niña con los ojos cerrados.
Unas chispas saltaron del pequeño cuerpo haciendo que Hermione la soltara por el calambrazo recibido.
- Helena, ¿qué ha sido eso?
- Magia involuntaria por el estado de animo de Helena.- dijo Snape.
Hermione tan solo miraba sus manos algo lastimadas y a su hija alternativamente, sorprendida por el poder de su hija.
- Mama, lo siento.- lloraba la niña.- Yo no quería, perdóname, mama.
Hermione seguía sin hablar. Helena, hecha ya un mar de lagrimas, salió corriendo. La castaña reaccionó cuando vio a su hija irse como alma que lleva el diablo.
- ¡Helena!- la llamo dispuesta a perseguirla, pero Luna se interpuso en su camino.
- Déjala. Ahora mismo esta emocionalmente saturada. Sabe que ha hecho algo mal a tus espaldas, a la vez que esta enfadada contigo por no contarla algo que para ti es importante, como es la existencia de ellos.- señalo a Draco, Harry y Ron.- Tu, que siempre has valorado la sinceridad entre vosotras. Y además, esta disgustada consigo misma por haberte hecho daño.
- Yo no estoy enfada con ella.- dijo Hermione en un murmullo.- Solo sorprendida, por todo, yo...- y se puso a llorar.
- Déjala que se tranquilice, Hermione.- dijo ahora Pansy.- Sabes como es. Cuando quiera hablar, volverá, y volverá a ser como siempre.
- No, nada será como siempre.- dijo mirando a los invitados de su hija.
- Mione...-comenzó Harry.
- Haced lo que queráis. Me da igual.- miro de nuevo a sus amigas.- La caja que dijo Helena, estaba cerrada con llave. ¿Cómo al pudo abrir?- dijo con la voz rota, mientras se dirigía a las escaleras.
- Encontraría la llave.- dijo simplemente Luna.
- Imposible. La tire al mar.- y dicho esto comenzó su subida sin mirar atrás.
Los demás se quedaron un rato en silencio. Hasta que el pequeño James, aun en brazos se su tío, lo rompió.
- ¿Lena, volverá? ¿Esta bien?
Los adultos le miraron, sin saber como contestar a la segunda pregunta.
- Claro que si, campeón.- dijo Sirius.- Y cuando vuelva, volverás a jugar con ella. Todos jugaremos juntos.
El pequeño sonrió y se tranquilizo, Si su tío Sirius decía eso, es que realmente sucedería.
- Vamos arriba, Tomaremos algo mientras esperamos que todo se calme un poco para poder hablar.- sugirió Remus.
- Pero, nosotros...- dijo Ronald.
- Hermione, aunque no lo parezca, os ha dejado entrar al hotel.- dijo Snape.- Vamos.
Y dicho esto, los nueve adultos y el niño decidieron esperar a que Helena apareciera para poder explicarse.
Hola!
Siento muchísimo, muchísimo, pero que muchísimo las semanas sin actualizar, pero es que casi no he tenido tiempo.
Primero, en el trabajo me cambiaron de departamento, por lo que el tiempo se me redujo mucho.
Segundo, mi abuela se callo, y ahora hemos tenido que ir cada domingo a verla (sinceramente, no me llevo muy bien con esa parte de la familia) asique no podia actualizar.
Espero que me perdoneis, mis disculpas.
Bueno, y sobre el capitulo...¿Que os ha parecido? Espero vuestros reviews, dejandome cualquier opinion que tengais.
Muchas gracias para todos los que me apoyais, lo valoro muchisimo.
Un besazo para todos!
