Lecciones de Baile & Vuelo
Capitulo I
"Regresa aquel sentimiento"
Era una tarde de Otoño de aquel año en la capital del Oeste. El ruido de las campanas escolares se escuchó al mismo tiempo, dando a entender una cosa; El caos vehicular sería peor. Pero dicha preocupación no afectaba para nada a cierta rubia quien decidió dar un paseo en bicicleta por las praderas que rodeaban su confortante morada a orillas de la capital. Su mundo al fin volvía a tornarse del color rosado calido del atardecer. Pensaba la chica divisando el hermoso paraje desde la cima de una pequeña colina. Podía vislumbrar su casa tras unos cuantos árboles, también distinguía el pequeño puente de piedra tan solo para cruzar un riachuelo que quizás no se prolongase mas de dos metros. Incluso logró ver a dos liebres que robaban cínicamente las cosechas de su vecino Thomas. Quien por cierto era agricultor. Río para si misma al imaginar la frustración de su amigo si se enterase de ello. Con cuidado se inclino un poco de su bicicleta para tomar una pequeña piedra del camino y aventarla en dirección a aquellas criaturas, tan solo con el fin de asustarlas. Triunfante a su objetivo limpio y palmeo sus manos para después volver a posar la vista a su hogar. Su mundo no podría ser mejor. Su padre había vuelto a la vida gracias a las maravillosas esferas del dragón. Tenían una hermosa y hogareña casa tal cual siempre había soñado y su futuro como escritora al parecer estaba viento en popa. Pues sus nuevos escritos de cuentos infantiles habían maravillado al secretario de cultura y arte de la capital, tanto así que este había programado una cita con el gobernador para ver la posibilidad de insertar aquellos relatos en los libros de textos gratuitos de las primarias. No sin antes pagar una suma de dinero que fácil ascendía a diez dígitos a la autora de dichos relatos. ¡Sin duda su vida era perfecta!
Y así sin más en la cabeza volvió a colocarse los audífonos para comenzar a tararear la canción que se escuchaba en ese momento en la radio mientras descendía de la colina de regreso a casa. Su amplia camisa a cuadros color olivo se ondeo desabrochada debido a la refrescante brisa de otoño, incluso sintió como su piernas se erizaba debido a aquella toma de decisión al vestir aquellos mini-short desgastados. Pero no le importo. Estaba tan contenta en esos momentos que simplemente todo le parecía maravilloso.
-¡Ya llegue!- se precipito a decir entrando a su casa mientras se quitaba la liga que aprisionaba su cabello en una cola alta y entraba a la cocina por un vaso de agua. Se coloco en puntitas para alcanzar los vasos más grandes que su madre solía acomodar en el último estante. Mientras pensaba en que le apetecía más el agua de melón que había hecho por la mañana y que ahora se encontraría exquisitamente helada.
- Es graciosos que aun tengas que pararte de puntillas -
Escuchó la rubia una voz familiar olvidando por completo el vaso que casi ya había logrado tener en mano para girarse y encontrarse frente a una playera naranja que cubría un amplio pectoral.
- ¡Hay por kami! – Susurró la rubia dando un pequeño brinco alejándose escasos centímetros de aquel cuerpo- ¡Que susto me has pegado Trunks! – Regaño al hermano de su amiga mientras tomaba el vaso que este se había adelantado a bajar y ahora se lo ofrecía con una amplia sonrisa en sus labios.
- Lo siento. Estaba con tus padres en la terraza trasera cuando escuche que llegaste y me adelante a interceptarte en el camino – se excusó mientras observaba como la chica abría la nevera y le ofrecía algo de tomar enseñándole la garrafa. Ofrecimiento que declino con un ligero movimiento de cabeza.
- ¿Interceptarme? – volvió a interrogar la chica mientras se sentaba en uno de los bancos ubicados cerca de la barra de la cocina.
- Le dije a tus padres que me habías pedido que te enseñara a volar -
-¡¿Qué yo hice que?- logró gritar la rubia antes de atragantarse un poco con los pedazos de fruta en el agua.
- ¡No grites! o te escucharán. – susurro el primogénito Brief tratando de hacerla hablar en un tono mas bajo mientras le daba ligeros golpecitos en la espalda.
- Tal vez no lo sepas- logró articular- pero, ¡Odio las alturas! ¡Les tengo un pavor descomunal! Así que no te preocupes. Seguramente mis padres no se lo creyeron.
- Pues yo los veía bastante entusiasmados con la idea – afirmo el ojiazul con una mirada bastante segura de si mismo. – Sobre todo Krillin
Marron lo miró con recelo. Trunks sabía perfectamente que su punto débil era su padre. -¿¡Se puede saber por que "hice" eso? – Explotó aun sin comprender nada. ¿Cómo le explicaría a su ilusionado padre que simplemente se trataba de un mal chiste de aquel chico? Si, si, si. Había sido idea de ella hace algún tiempo en llevar cierto tipo de entrenamiento para la autodefensa. Los eventos que habían ocurrido poco más de un año donde había fallecido su padre la habían marcado enormemente. Su progreso en las artes marciales habían sido envidiables. Incluso a la joven Pan le costaba creer que Marron aprendiese técnicas avanzadas en tan poco tiempo. Pero como era de suponerse pese a que ella era ágil, no era en lo absoluto tan fuerte como las demás chicas Z. Pero aun así, pese a contar con innumerables habilidades aun se le dificultaba el hecho de volar. Pese a que sus padres hicieron lo posible (sobretodo su madre) para que perdiese su fobia a las alturas. Simplemente fue imposible. No habría poder humano que la hiciese elevarse mas de dos metros de la tierra. Punto.
- Es algo vergonzoso – tartamudeo el chico tratando de responder a aquella muy justa pregunta.
-¡Solo dilo!-
-hem… ¿Cómo explicarte?...- dijo más para si mismo mientras optaba por prestarle suma atención al frutero que se posaba sobre la mesa.
-¿sabes que lo estas haciendo sonar como si me fueses a pedir algo enfermizo?- aclaro la rubia mientras lo veía desdeñosamente.
Trunks la miro sorprendido ante aquel comentario, rió divertido para después volver a tomar un semblante al menos más relajado – No. No es nada de eso – rió de nueva cuenta - ¿sabes que mi abuela pronto cumplirá años? – Ante la negativa de la rubia tan solo se animo a proseguir – En tres semanas para ser exactos. Y bueno, la cosa va de la siguiente manera. Mi madre ha organizado una gran fiesta para celebrarla pero resulta que… en esa fiesta… me ha pedido que, que baile con ella…- finalizó Trunks con un suspiro.
Marol permaneció callada ante la explicación de su amigo, lo miro prestándole toda la atención del mundo, pero aun así no comprendía cual era el problema. Pasaron otros segundos en silencio y ambos chicos cruzaron miradas. Trunks parecía esperar algo de ella. Pero ¿Qué era? ¿Acaso se había perdido la parte importante donde él le expresaba su frustración? -¿y el problema es….? - indago Marron acercando un poco su cabeza queriendo escuchar esta vez bien la respuesta.
-¿¡Con un demonio! Te lo acabo de decir – susurro Trunks con la cara completamente ruborizada.
- lo.. lo siento… creo que me perdí en algún punto de tu explicación – se defendió la rubia un poco divertida ante aquella situación. ¿Qué ponía a Trunks de esta manera?
- El caso es… vine aquí por que… quería que me….
- ¿Qué?- pregunto Marron de nueva cuenta divertida. Había escuchado casi todo menos lo ultimo pues Trunks había arrastrado tanto las palabras que muy apenas lograba comprenderle.
El ojiazul la miro casi exasperado. Más tan solo ver esa pequeña risa en sus labios basto para que perdiera los estribos ¿se estaba burlando de el? ¿Cómo era posible que una chica se estuviese burlando de el? ¿¡Y mas aun ella? Pero aunque deseara quizás abalanzarse sobre ella en realidad necesitaba de su ayuda. – Que si me enseñas a bailar – Se animo a decir nuevamente mientras mantenía su mandíbula tensa al punto de hacer creer a la rubia que si el chico se lo propusiese podría ser un gran ventrílocuo.
Marron de nueva cuenta se quedo unos segundos mirándolo en completo silencio. Como no queriendo entender la situación.
-¡Por kami di algo!- dijo Trunks ya perdiendo la paciencia- ya se. Riete. Anda, búrlate de mi. Pero, ¡di algo!-
-¿y por que se supone que me debería de estar burlando?- pregunto Marron en realidad reteniendo la risa mientras finalizaba de un sorbo su bebida para posteriormente levantarse de su asiento y depositar el trasto en el lavabo. – Me parece un gesto muy lindo el que quieras aprender a bailar por alguien a quien estimas. – Finalizo saliendo de la cocina a toda prisa.
Trunks la miro sorprendido. No esperaba esa reacción de la rubia. Sabia que si se lo contaba a Goten o si se enteraban en la oficina que necesitaba tomar clases de baile se burlarían de él en su cara. Pero Marron hizo todo lo contrario. La siguió un poco mas tranquilo saliendo el también de la cocina tan solo para encontrarla en la sala tapándose la cara con un cojín – ¡oh mierda! ¡Sabia que te ibas a burlar de mi!- Dijo Trunks molesto abalanzándose sobre ella y quitándole el cogin que suprimía sus carcajadas.
- ¡Pues claro que si! ¿que esperabas? ¡Hubieses visto tu cara! ¡por Kami! Jajaja
Trunks estaba más que molesto. Estaba furioso. ¿Por qué pensó que con ella podía ser diferente?
-¿Qué tonto eres Trunks! ¡¿Cómo se te ocurre apenarte por algo tan trivial?-prosiguió la rubia con carcajadas – Pensaba que me ibas a decir que te habías hecho gay o que arruinaste la CC. Incluso me paso por la cabeza que te querías casar con Pan. Con eso que hicieron su viajecito y anda tras de ti todo el tiempo. Jajajaja…
Trunks la miro de nueva cuenta, pero esta vez confundido e incredulo. ¿No se había equivocado entonces con ella? ¡Ella se estaba burlando por la forma en que le pidió el favor no por el hecho que necesitaba saber bailar! Sin duda Marron era bastante impredecible. - ¿Gay? ¿Arruinar CC? ¿¡Con Pan! ¡Por Kami! ¡Valla que es cierto lo que dicen de las rubias! – se defendió bastante divertido y aliviado ante aquellas falsas y locas especulaciones de su amiga.
- Ok ok…- ya no quiso discutir Marron. Más bien no podía pues ahora se encontraba tirada en el piso casi llorando de la risa – tu ganas.
- Vale- se sentó victorioso a lado de ella - ¿Cuándo empezamos? – inquirió logrando así que la rubia retomase poco a poco la compostura.
- Creo que este fin de semana me viene de maravilla, así me das tiempo el jueves y viernes de terminar unos escritos que tengo pendientes – Dijo Marron sentándose en la alfombra de la sala y limpiándose una lagrima del ojo derecho.
- Vale vengo el fin de semana. Pero. ¿Dónde nos vemos? No quiero que nadie de los amigos de mamá se enteré. Los únicos que sabemos de mi problema somos nosotros dos ¿ok?
- Vale, vale - suspiro Marron recargándose en el sofá ondeando un poco su mano. Como no queriéndole dar importancia a la cosa – Te espero aquí el sábado a las diez de la mañana. Para entonces ya habré pensado en algún lugar. ¿Te parece?
- Bien.- dijo no muy seguro el pelilila levantándose y ayudando a la rubia a hacer lo mismo. – No se te olvide Marron por favor que es un secreto. Es por ello que les dije a tus padres que me habías pedido lecciones de vuelo.
- Respecto a eso…- lo interrumpió la rubia – vete pensando en otra mentirita por que te aseguro que no habrá poder humano que me haga despegar los pies de la tierra.
-Bueno en ese caso – dijo Trunks dirigiéndose a la puerta de salida alzando el vuelo ya en el exterior – veremos como funciona el poder sayayin – aseguro mientras hacia su típico ademán de despedida y se perdía por el horizonte.
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La noche había sido bastante larga ese viernes. Al menos lo fue para Marron quien había recibido una llamada de su amiga Mimi con la cual hablo hasta casi quedarse afónica. Mimi era una chica bastante excéntrica. La conoció durante un corto periodo que vivió en la capital cuando tenía entre catorce y quince años. Solían ir juntas a la escuela. Incluso fue ella quien le presentó a quien sería su primera cita. Era un joven muy apuesto. Kirano, amigo de Michael; En ese entonces novio de Mimi. Pero Trunks se había encargado muy bien de arruinar aquel día. Ha estas alturas tan solo se le escapo una carcajada. Al recordar aquella odisea. No fue hasta que se percato que eran las dos de la mañana cuando decidió cortar la llamada de su amiga quien tan solo le había llamado para comunicarle su próxima unión en matrimonio con nada mas y nada menos que aquel escritor famoso de aventuras "Takeru Takashi" ¡Esa si que había sido una sorpresa!
- Nos vemos el miércoles para contarte los pormenores – Dijo Mimi antes de poder despedirse
- Bien, Hasta el miércoles entonces. ¡Y felicidades!- repitió antes de colgar y quedarse un tiempo observando el techo de su cuarto… -Mimi se casa- Susurró metida en sus pensamientos para después recordar un pequeño detalle. Si no mal recordaba Takeru era tres años menor que la chica y además de eso era el hermano menor de uno de los ex-amores platónicos de Mimi. ¡Valla que la vida se divierte con uno! Se dijo para a los pocos minutos caer profundamente dormida.
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-¡Marron!-
Escucho la rubia su nombre aun bajo las sabanas.
-¡Marron! ¡Ya pasan de las 9:40!-
Volvió a escuchar maldiciendo por lo bajo haber dormido tan tarde. Justo ahora había recordado que había quedado con el Primogénito Brief para sus lecciones de baile. Y ahora que lo mencionaba - ¿¡se puede saber por que estas en MI habitación?-
- Ho no me vengas con eso ahorita- Señalo Trunks jalando un poco aquel cobertor de vivaces colores lilas. Haciendo que los hermosos rayos de sol golpearan justamente la cara de la rubia. – Ya mero son las 10 y prometiste que…
- Si, si. Ya lo se – se sentó la rubia de mal humor – al menos deja que me cambie – dijo mientras se levantaba y mostraba su pijama de conjunto; Unos short color esmeralda y una playera blanca
- Bien te espero afuera- señalo saliendo de la habitación por la ventana.
-Bueno, al menos el mundo sigue cuerdo – señalo al percatarse que el primogénito Brief se había filtrado por la ventana a su habitación y no había sido algún miembro de su familia quien le abrió paso a su recamara.
Ni bien alcanzó tomar un baño cuando su madre llamó a su puerta para advertirle la presencia del sayayin - Trunks esta rondando fuera de la casa. –Dijo a modo de saludo.
-Lo sé- dijo la joven rubia mientras abría su armario.- Quedamos en vernos a las diez para iniciar lo de las lecciones – Adjunto sacando una blusa blanca de tirantes con lunares negros y un suéter liviano color azul.
-¿acaso va enserio lo de querer volar?- Preguntó dieciocho incrédula. Pues pese a que el Sayayin había dicho eso no le había creído en lo absoluto.
-Bueno, respecto a eso…- dudo la chica en hablar. ¿Era lógico guardar un secreto tan tonto? Resoplo indecisa pero cayendo a la conclusión de que un secreto, era un secreto. – Aun no estoy muy convencida de ello. En realidad fue Trunks quien se ofreció a enseñarme – Acomodó los hechos a su manera de ver. Cerrando el cierre de sus jeans prelavados y colocándose rápidamente unas bailarinas negras.
- Creo que debo señalar que tienes muy esperanzado a tu padre. Espero no lo arruines jovencita – Dijo dieciocho aun manteniendo la defensiva. Ahora la jugada había cambiado. Había sido él el que se había ofrecido y su hija había aceptado ¿estaba pasando algo que ella desconociera?
- ¡Ho! Gracias por la presión madre, sin duda me hizo sentir de maravilla- Atajo Marron entre dientes tomando una mochila deportiva entre sus manos y saliendo de la habitación a toda prisa y bajar por las escaleras como típicamente solía hacerlo.
-¡Con un demonios Marron!, ¡Te he dicho que no te deslices en el barandal!- se escuchó el gritó de dieciocho mientras la rubia literalmente salía huyendo.
- ¡Hija! ¿No desayunas?- Le llamó Krillin al ver como pasaba por alto la cocina.
-Ho lo siento Papá, Pensé que te habías ido ya a tu trabajo. – Se disculpó por no saludarlo introduciéndose a la cocina para propiciarle un sonoro beso en la mejilla. Sin duda la relación de ellos era mucho mejor cuando no había compras de por medio.
- Me traje el trabajo a casa. Pero eso no importa. ¿Vas con Trunks? ¡Espero te diviertas en tus clases de vuelo! Pero ten mucho cuidado, no quiero que te lastimes ¿entendido? - Señalo Krillin mientras le extendía una bolsa de mimbre – Tan solo logré prepararte esto, si me hubieses avisado que iniciarías hoy tus clases me hubiera levantado más temprano para cocinarte algo más.
- Ho, papá no tenias por que molestarte. – Dijo agradecida ante aquel pequeño aperitivo que le regalaba y al mismo tiempo con ganas de cometer un homicidio en los próximos minutos en cuanto divisará al ojiazul. – Por favor papá no te emociones tanto. No se si pueda con…
- Tonterías, ¡Esta vez lo lograrás!- aseguro Krillin acompañándola a la puerta. - ¡mucha suerte! Y ¡animo!- articulo antes de casi aventar a su hija al exterior y cerrar la puerta tras de ella.
Marron miró preocupada la puerta de entrada de su casa para después girar sobre sus talones y divisar el portón de entrada a su propiedad. Ahí se encontraba la persona culpable de que ella próximamente se convirtiera en una homicida.
-Valla que tu padre esta animado, te lo dije. – Atesto el pelilila una vez que la rubia lo hubo alcanzado bajo la copa de un árbol a la entrada de su casa.
- ¡Escúchame Brief! Yo no se como le vas a hacer. Pero TU me sacas de este lío en el que me has metido. – Arremetió la rubia contra el ojiazul llevando sus manos a la cadera.
-Marron, Marron, Marron…Te preocupas por nada, la solución es simple. – Dijo pasándole una mano sobre el hombro despreocupadamente.
-¡Genial! Creeme que literalmente mataría por escucharla- Dijo mientras se apartaba toscamente de su lado y le aventaba el bolso deportivo para que el ojiazul lo cargara.
– Tan solo aprende a volar. – Soluciono como si nada – Hagamos un trato. Tu me enseñas a bailar y yo a ti a volar.
-Paso- Contesto inmediatamente la rubia sin siquiera darse una oportunidad a pensarlo
- Ho vamos Marron, te aseguro que es mas fácil de lo que crees – Dijo Trunks elevándose unos centímetros para colocarse frente a ella.
Marron lo vio con cierta admiración. El poder usar esa técnica le parecía asombroso. Incluso sería maravilloso sentir la limpia brisa de aquel cielo celestino. Pero era ilógico. Le temía tanto a las alturas –Soy un pez Trunks, y los peces no están hechos para volar.- sentencio antes de agarrar su bicicleta y encaminarse por la vereda.
Cada uno se guardó sus pensamientos durante el camino. Había una atmósfera quizás algo densa, que con el pasar de los árboles y ramificaciones de la senda se fue perdiendo.
- ¿No me vas a acecinar y dejar mi cuerpo por aquí verdad? – interrogo Trunks rompiendo el silencio cuando Marron hubo detenido su bicicleta y entraba en una pequeña vereda muy apenas perceptible por el pasto.
-¡Demonios!- expreso la chica quitando una rama del camino – te haz dado cuenta… supongo que tendré que pensar en otra cosa – añadió caminando un poco más desapareciendo de la vista del ojiazul cuando atravesó un matorral.
Trunks río por lo bajo, para después intentar seguirla. Tan solo habían caminado unos ocho o diez metros cuando había aparecido ese enorme matorral en el bosque. Lo atravesó con facilidad, para después encontrarse en el interior de unas viejas ruinas las cuales miró sorprendido.
- Son hermosas ¿no?- Escuchó la voz de la rubia quien se encontraba esperándolo – Fue una antigua hacienda. Ahorita estamos en la parte que supongo sería la cocina o bodega y por allá se encuentra el patio – señalo en dirección en donde se encontraban varios bloques apilados que aseguraban la existencia de una pared ahí anteriormente.
- ¡Es enorme! – aseguró el pelilila saliendo al exterior y divisar la fachada de aquella enorme casa cubierta por rosadas y amarillentas enredaderas.
Marron atravesó el patio aun cubierto por piedra laja, rodeo la pequeña fuente decorativa y prosiguió a abrir una ya podrida y enorme puerta de madera decorada con clavos con una cabeza probablemente de unos tres centímetros. – Apenas te fuiste el miércoles de la casa y se me vino este lugar en la cabeza para iniciar con tus lecciones, ¡es perfecto!- aseguro la rubia por fin haciendo ceder la puerta para entrar a un amplio cuadro cubierto de polvo y hojas. La luz era muy tenue, pues gruesas cortinas colocadas en un solo lado de la pieza cubrían un hermoso pero dañado ventanal. – Ayúdame a retirar las cortinas – Pidió al ojiazul el cual la había seguido, pero se había quedado inmóvil en el umbral de la puerta.
-Si- alcanzó a responder para percatarse que las cortinas se encontraban enganchadas a cinco metros de altura. Dio un pequeño salto para posteriormente mantenerse en el aire ejerciendo aquella labor la cual le tomo cerca de quince minutos. Marron por otro lado se había encargado de sacar una escoba echa de ramas y se encontraba limpiando el lugar de hojas y exceso de tierra. - ¿Cómo diste con este lugar?- pregunto intrigado el ojiazul aun desde las alturas quitando por fin la ultima cortina.
- Desde que nos mudamos aquí, hace como hum… nueve años r… Me ha gustado hacer exploraciones los fines de semana. Pero un día a Thomas mi "vecino" se le escapo su loro. Caminando por la vereda principal lo vi e intente capturarlo pero para cuando acorde ya estaba metida en el bosque y en estas ruinas por seguirlo. Así es como las descubrí. A veces vengo aquí a inspirarme un poco para mis escritos. – Respondió la chica apilando un ultimo bulto de hojas y sostener su pequeño cuerpo con ayuda de la escoba. – y respecto al loro, tarde cerca de cuatro horas en atraparlo. Fue una odisea. Y ni que mencionar el regresar a casa ya era muy tarde y bueno… no tuve la mejor bienvenida del mundo como te imaginarás.
Trunks tan solo afirmo con la cabeza, sabia a lo que la chica se refería cuando se trataba de desobedecer a Dieciocho. –Listo - Dijo una vez que hubo quitado la última cortina.
La luz inundo por completo la pieza reflejándose en dos amplios espejos ubicados en la pared opuesta a la chimenea haciendo que esta se reflejara a su vez en los candelabros que coronaban aquel piso de mármol adornado con finas figuras doradas. Lanzando destellos fluorescentes ocasionalmente a ciertas zonas de la habitación.
- Supongo que este sería algún salón de baile – Por fin se decidió a hablar la rubia abriendo una de las puertas de la enorme pared de cristal dejando que la brisa fresca de esa mañana entrara y se llevará aquel olor a humedad. Trunks hizo lo mismo con otras dos puertas para después de unos minutos salir a contemplar la vista que les proporcionaba aquel hermoso lugar. Frente a ellos se encontraba un pequeño lago, en donde algunos cisnes nadaban pacíficamente bajo un puente que conducía a un pequeño kiosco no muy al centro de aquel espejo acuático.
- Lindo – alcanzo a decir la rubia meciéndose sobre sus talones. - ¿le parece al dueño de CC este lugar lo bastante decente para sus clases de baile?- inquirió al percatarse como su amigo se había quedado embelesado por el panorama
- ¿Bromeas? Simplemente no concibo que exista un lugar así- Logró decir Trunks. Ese lugar parecía sacado de un cuento de hadas…
- Me agrada escucharlo – aseguro la rubia mientras se encaminaba a la maleta deportiva que el ojiazul había dejado en la entrada y sacaba una pequeña grabadora. – Bien, supongo que podemos comenzar con tus lecciones. ¿Qué música es la que piensan bailar? – Pregunto la rubia revisando su porta Cds.
- Hem bueno, supongo que algo calmado, mi abuela no va a cumplir precisamente 20 años – aseguró el pelilila entre risas.
- Nunca subestimes el poder del baile Brief – Dijo Marron soltando una pequeña risa mientras encendía el aparato y rezaba por que las baterías duraran lo suficiente. – Bien Colócate al centro del salón. – ordenó mientras dejaba sonar una melodía tras otra buscando algo que le sirviese para iniciar con un "principiante" Al fin, después de 8 Tracks logró escuchar algo que le parecía perfecto.
Trunks observó nervioso como la rubia se había inclinado sobre la grabadora y el como aquel suéter azul rozaba el piso haciéndola parecer una pequeña criatura. Quiso reírse de aquel hecho, pero no pudo. En verdad se encontraba sumamente nervioso. Estar frente a la chica que le gustaba nunca había sido fácil. Y recordar aquel último y primer beso que le dio mientras dormía no ayudaba en lo absoluto.
-Iniciemos con los pasos básicos-
La escuchó decir mientras se aproximaba a él y tomaba sus manos entre las suyas.
- La mano izquierda del hombre siempre va en la cintura de la mujer Trunks. Si la tomas de la cadera es ofensivo y vulgar y si la tomas de la espalda significa agresividad y posesión. Estas son "reglas" que seguramente nadie sabe de un vals. Pero es importante que al menos tú lo sepas. – Explico la chica mientras colocaba la mano de Trunks en su cintura. – Tu mano derecha deberá ser quien guié la dirección del baile - añadió mientras empujaba un poco la mano derecha de Trunks hacia atrás y este se vio obligado a retroceder un paso - ¿vez? Sin decirte nada hice que te dirigieras hacia atrás.
Trunks la miro incrédulo y sorprendido. Mientras que regresaban a la posición inicial – Seguro parezco un tonto – dijo mientras intentaba asimilar lo que había pasado.
- En lo absoluto – río Marron – Tan solo pareces un aprendiz. –añadió sin darle importancia - Bien ahora algo muy importante. Antes de iniciar un Vals es importante que te pares de puntitas. Es como preguntarle a tu pareja "¿Estas lista?" ¡solo es cuestión de segundos! No es que tengas que quedarte así hasta que ella este lista – Dijo mientras Trunks seguía sus instrucciones y perdía el equilibrio. – jajaja, vamos a intentarlo de nuevo. – Animo la ojiazul divertida. – Recuerda iniciar el movimiento en contra de las agujas del reloj. -
Tan solo habían pasado dos horas cuando Trunks insistió que había sido suficiente por el día de hoy.
- ¡Ho vamos! Lo estas dominando muy bien – animó la rubia halándolo nuevamente hacia ella.
- Gracias por tu NO sincera opinión, pero en realidad la música es la que ya no aguanto – arremetió el ojiazul mientras la tomaba de la mano y la giraba sobre su eje para después soltarla y encaminarla hacia la grabadora para que la apagara.
- vale, vale… tomaremos un descanso – Anuncio Marron algo acorde con el primogénito Brieff. Escuchar música de Vals por dos horas no era precisamente lo que cualquier joven normal hacia. -¿Te apetece comer algo? Mi papá hizo algunos aperitivos.
El solo hecho de mencionar que había alimento cerca hizo que a Trunks se le iluminase el semblante – Estaba justamente cuestionándome si alguna vez comías – Dijo de mejor animo.
- Muy gracioso -
Marron agarro aquel bolso de mimbre en donde su padre había colocado los alimentos – En aquel kiosco hay una pequeña mesa. Es un lindo lugar para comer. – anuncio encaminándose hacia el lago para inmediatamente ser seguida por Trunks. Una vez en el lugar tras haber sacado todo de la bolsa Marol opto por abrir la pequeña puerta de aquel kiosco para convertirlo en una especie de muelle y sentarse a orillas de este, disfrutando de la refrescante agua del lago en sus pies mientras consumía un emparedado - ¿Por qué no metes tus pies también? Después de tanto bailar te lo agradecerían – le dijo al ojiazul mientras se metía un gran bocado a su boca.
Trunks observo como la rubia había arremangado sus jeans para no mojárselos, así que decidió seguir su ejemplo. – Vale – anunció aceptando aquella propuesta.
El momento le era sumamente agradable. Pensaba Trunks mientras observaba a la rubia alimentar a unos pequeños cisnes curiosos de los visitantes.
- ¡mira!, ¡mira como mueven la colita!- le decía Marron divertida ante las pequeñas crías. – Inténtalo, es divertido – le dijo extendiéndole un pedazo de pan al ojiazul para que el también alimentara a las aves.
Trunks lo tomo sin mucho animo, en realidad prefería comerse ese pan a dárselo a aquellas aves que de cierta forma era cierto… parecían "tiernas" tiro un pequeño pedazo al agua el cual golpeo la cabeza de un pequeño patito.
- Te di el pan para que lo alimentaras no para que jugaras tiro al blanco – expelo la rubia divertida pues el animalito poca importancia le dio a aquella "agresión" he inmediatamente busco el bocado flotante en el agua para deglutirlo y aproximarse más hacia el pelilila en busca de mas alimento haciendo que Trunks soltará una carcajada ante aquel acto.
- Lo siento, fue si querer – añadió entre risas arrojando mas pedacitos al agua.
- Se me había pasado por completo preguntarte – cambio drásticamente de tema la ojiazul - ¿Por qué decidiste que yo fuera quien te diera lecciones de baile? ¿No habría sido mas fácil buscarte algun maestro profesional?
- Puede que tengas razón pero como quiero mantener esto en secreto me pareció una mejor idea la cuartada que tengo con tigo.
- y ¿Cómo sabias que yo bailo?-
- !Marron!- exclamó ofendido - soy tu mejor amigo es obio que sepa esas cosas. Ademas, mencionaste que para juntar tus créditos culturales en la universidad habías entrado al club de baile un semestre. ¡Además participaste en el festival universitario! Todos sabemos que es una estupenda bailarina señorita Jinzo – Anexo recargándose hacia atras sobre sus manos
-ho- atino a decir Marron sintiéndose un poco apenada ante aquel comentario.
El tiempo pasó tan rápido que ninguno de los dos se percato de la hora, fue hasta que cierto momento de silencio se hizo presente haciendo que la rubia se percatara que se escuchaban mas cantos de pájaros en la zona denotando que estos habían regresado de sus cacerías para resguardarse en sus abrigadores nidos de la fría noche. Una brisa fresca inundo rápido el lugar haciendo que la chica sintiera un fuerte escalofrió recorrer su espalda. – Será mejor que nos marchemos – se animó a decir saliendo del agua.
- Quedémonos otro rato más - Dijo Trunks sin siquiera pensar en sus palabras tomándola por el antebrazo mientras ella intentaba levantarse ocasionando que perdiera el equilibrio. Intento auxiliarla de tal modo que no cayera al agua por aquel descuido logrando que aterrizara sobre su regazo. – Lo siento - se disculpo inmediatamente. –No, no fue mi intención. – añadió, pero se vio obligado a detener sus disculpas al percatarse de la frágil chica que tenia entre sus brazos, no parecía molesta, al contrario había una pequeña sonrisa en sus labios denotando que la situación le divertía e incluso quizás le agradaba. Se percató de cómo esta humedeció sus labios acentuando aquel tono rosado que tanto se destacaba en su pálida piel. Aquel acto logró que su corazón latiera con fuerza. Para segundos después sentir como su rostro era aprisionado por aquellas manos que hacia tan solo unas horas le parecieron tan exquisitas cuando las tomo entre las suyas.
-Estoy helada Trunks. Se que este lugar es hermoso, pero tenemos que regresar antes de que anochezca y pesquemos un resfriado –
Escuchó decir a la rubia mientras esta apretaba una y otra vez sus mejillas divertida.
- Aunque tú eres bastante calientito – anexo hundiendo un poco su rostro en el pecho de su amigo. – Bueno, bueno… ya será mejor levantarnos de aquí. – añadió parándose rápidamente para secar sus pies con un pañuelo y calzar nuevamente sus bailarinas. – me adelantaré para recoger las cosas del salón – Dijo sin siquiera esperar respuesta del ojiazul y echarse a correr.
Sentía como el corazón casi se le salía del pecho. ¿Qué rayos estaba pensando? ¿Cuándo un pez se había visto junto a una hermosa ave? Se había mentalizado desde hacia mucho que Trunks y ella tan solo llegarían a ser muy buenos amigos. Nada más. ¿Para que perder su tiempo en vanas esperanzas? ¡Pero con un demonio! ¿Por qué sentía que ahora todo era diferente? ¿Acaso era su atolondrada imaginación queriéndole tejer una de sus tantas historias con aquel típico final feliz? Molesta consigo misma atiborro el pequeño maletín deportivo con las cintas y demás cds y lo cerró con brusquedad.
-¿Pasa algo?-
Escuchó preguntar al pelilila el cual justamente se encontraba tras de ella sacándole un buen susto.
- Ho no nada, es solo que tengo prisa. Una amiga quedó en llamarme para ver unos detalles respecto a su boda. – Logró inventar al aire lo primero que se le ocurrió. ¿Cómo explicarle que la razón de su molestia era él? ¿Por qué lo dejo convencerla de impartir absurdas clases de baile?
- Podríamos volar para llegar mas rápido…
-¡No! Digo, Gracias, pero no. Prefiero caminar – Acotó.
- ¡Tienes que aprender a volar!-
-¡Volar no es el problema Trunks! ¡Las alturas son el problema!
-Bien, bien… Entonces apurémonos – Añadió adelantándose ante ella y tomar de nueva cuenta el maletín deportivo.
El camino de regreso fue pacifico. Habían cambiado sin darse cuenta la platica infinidad de veces. Hablaron de los colores del atardecer, de estar a favor del ecosistema, de caricaturas, libros, películas, anécdotas divertidas e incluso tocaron un poco el tema político. Hasta que por fin habían arribado a la entrada a la propiedad Jinzo. Limitada por un simple portón de madera pintado de un hermoso color naranja quemado.
- Bien Creo que yo me retiro – Dijo Trunks metiendo sus manos en los bolsillos
- ¿No gustas pasar? – inquirió Marron repentinamente para posteriormente mostrarse mas entretenida en desenredar la cuerda que mantenía cerrado aquel portón.
- Me encantaría Marron, pero tengo un compromiso a las siete -
- Ho, ya veo – Dijo aun dándole la espalda para después entrar a su propiedad.
- No es nada importante, pero quede con Goten para salir hoy en la noche. ¿No gustas ir?-
- Gracias, pero me temo que si van de cacería les estorbaría demasiado – Dijo burlonamente la rubia.
- ¡No Vamos de cacería!- Explotó Trunks indignado
- Ho vamos Trunks, no soy nadie para que me des explicaciones.- Añadió Marron algo molesta ¿acaso le quería ver la cara de tonta? Y otra cosa… ¡¿Por qué rayos debería de importarle lo que haga o deje hacer su amigo? - Bien, si no hay nada más te veo mañana para seguir con tus lecciones. Aun tienes ciertos pasos que dominar. Y descuida, haré que esto pase lo más rápido posible para que puedas administrar tu tiempo de mejor forma. – Maldita sea, tenía que despedirse ya, tenia que alejarse de él. ¿Acaso le estaba haciendo una escena de celos?
Trunks sintió el carácter osco de la ojiazul quiso explicarle que en verdad iba a salir con Goten al cumpleaños de un amigo de ambos pero ella rápidamente lo había atajado con un "No soy nadie para que me des explicaciones" Si supiese que en realidad ella era "Su Todo" Pero no podía discutir eso con ella. Al menos no por el momento. Se había jurado confesarle su amor después de que pasara cierto tiempo considerable de la resurrección de Krillin. Pero los días se hicieron semanas, las semanas meses y los meses bueno, ya habían acumulado cerca de un año. Le pasó por la mente tomarla entre sus brazos y callar todas esas tonterías que estaba diciendo con un apasionado beso. Pero temía tanto perderla. Un solo fallo… tan solo bastaba un mal paso para que la chica dejara de hablarle. Después de todo para ella no era mas que solo un buen amigo – Descuida, en realidad me gusta como estoy administrando mi tiempo ahora. – argumento de forma pacifica logrando percibir un tenue rubor de aquella ojiazul.
- Co.. como sea.. Hasta mañana. Te veo en las ruinas - Se despidió la rubia encaminándose a su casa con sus manos firmes al volante de su bicicleta.
- ¿A la misma hora?- inquirió Trunks antes de que la chica logrará entrar a su morada.
- A la misma hora- Respondió de mejor animo alzando su mano para despedirse del primogénito Brief quien ya había tomado altura.
Marron miro el reloj colocado en lo alto del arco de la cocina, para después de saludar a su madre quien volvió a asegurarse de que sus "lecciones de vuelo" iban "viento en popa" dirigirse a su habitación. Diviso en el camino desde el segundo piso como su padre se había quedado dormido en el jardín posterior. ¿Como le explicaría que realmente no estaba tomando lecciones de vuelo? Frustrada entro a su habitación para después hurgar dentro de su closet y sacar un viejo cuaderno de dibujo. Miro las ilustraciones que solía hacer cuando era más joven. Eran simples, nada complicadas. Pero tenían su encanto. Repentinamente sintió un fuerte deseo por volver a ilustrar algo en aquel viejo y descolorido cuaderno. Tomo el primer lápiz que tuvo a la vista para después de unos minutos y varias líneas terminar con lo que sería dos pares de pies cayendo de un muelle y en el espejo del agua reflejada una imagen algo distorsionada de una pareja riendo divertida. "Sin duda el espejo de mi alma clama por ti y en lo más profundo de mi corazón aun guardo aquel rayo de esperanza que una vez cuando niña inocentemente tuve" Escribió al pie del dibujo para al finalizar cerrar el cuadernillo de golpe. – Marron, Marron ¡Regresa! – se dijo a si misma. ¿Por qué ahora le resultaba tan difícil controlarse? Cuando tenía dieciocho o diecinueve años y se percató que le gustaba Trunks más de la cuenta le era más fácil disfrazar sus sentimientos. Quizás se debiese al hecho de que siempre estaban en compañía de Goten, Bra, Pan y Ubb. Lo cual le ayudaba a poder dispersar su atención en los demás miembros de su corto círculo social. Pero ahora… Estos últimos meses. Trunks pareciese buscarla mucho. Abecés le mandaba correos mandándole fotos de los lugares en donde estaba cuando tenia que salir de viaje por motivos de trabajo. En otras ocasiones platicaban hasta media noche por alguna sala de chat ambos con la excusa de tener mucho trabajo y que solo estaba tomando un descanso. Descanso que duraba cerca de tres horas. Incluso hace tan solo unos meses el primogénito Brief la había invitado a un evento del festival cultural cinematográfico. Pero ¡Por Kami! Todo eso tenía una explicación lógica. Trunks sabia muy bien que ella amaba las buenas fotografías, quizás por eso le enviaba esos mail. Las horas en el chat era una simple coincidencia. Y esas invitaciones al Festival Cultural, Bueno quizás no tuviese otra opción con quien ir. Goten y Bra no eran precisamente amantes del cine antiguo. Y ¿Qué decir de la joven Pan? Si la película no contaba con impactantes escenas de acción simplemente no valía la pena. "Pudo invitar a cualquiera pero te invito a ti" escucho a su subconsciente. Pero rápidamente la respuesta se le vino a la cabeza. La invito por que era su mejor amiga. –Soy solo su amiga – Se dijo a si misma tratando de que estas palabras se grabaran en su cerebro. Para después soltar una pequeña risa ¡Qué estupida era! Pensar que quizás Trunks la estaba cortejando… ¡Por Kami! Debería tomar en consideración hacerse pronto un chequeo medico. Estaba haciendo una tormenta en un baso de agua por ¡absolutamente nada! Simplemente sobre valoraba las cortesías que tenia el Primogénito Brief para con ella. No había un tras fondo ni nada oculto de todo aquel comportamiento amablemente nato de aquel pelilila. Bueno realmente no era nato. Ese comportamiento amable, caballeroso y servicial lo vino teniendo cuando asumió ciertas responsabilidades en CC. Por que recordar al Trunks menor de veinte años realmente era un suplicio. Lo recordaba como un chico verdaderamente extrovertido, rebelde y sin pelos en la lengua. Había contadas ocasiones en que había visto a flote su lado bondadoso como cuando la defendió frente a un grupo de chicas en la secundaria que abusaban de ella debido a su falta de carácter. El cual desarrolló en la preparatoria. Pero quizás fue en verdad en ese momento cuando cambio de opinión respecto al pelilila el cual antes la molestaba hasta en sus sueños. Desde aquel entonces comenzó a observar aquellos pequeños detalles que nadie mas percibía de él. Y fue así como poco a poco comenzó a enamorarse sin darse cuenta. Basto hasta que un buen día el pelilila anuncio su noviazgo con una hermosa chica para que se diese cuenta que lo amaba. Pero ya nada podía hacer. Se le veía feliz. Y si él era feliz ella no tenia por que ser egoísta. Animo a la pareja, los escucho en sus momentos de crisis hasta que un buen día sin previo aviso ambos habían optado por tomar caminos diferentes. Quizás ese momento debió de ser el momento más feliz de su vida, pero no lo era. Trunks amaba mucho a esa chica y sin duda le sería difícil olvidarla. Al menos ahora tenia el consuelo de poder estar ahí para él y apoyarlo para que saliera adelante. Fue así como ambos poco a poco hicieron que su amistad se acrecentara. Pero ella sabia muy bien que el jamás se atrevería a cruzar esa línea que en su caso pareciese una enorme muralla. Incluso siquiera lo pensaría o consideraría. Ella era Marron Jinzo. Hija del mejor amigo de su mamá. Una chica ordinaria en los estándares de belleza y de una familia de clase social media. ¿Por qué alguien como él perdería su tiempo con alguien como ella? ¡Simplemente era una locura! Se dijo antes de sentarse frente al computador y abrir una hoja de texto en blanco para iniciar con lo que sería su próximo relato pero los minutos pasaban y la hoja seguía igual. Sin ánimos volvió a abrir aquel viejo cuaderno de dibujo tan solo para escribir parte de sus preocupaciones una vez que hubo terminado guardo la libreta en su bolso y se encamino a sentarse sobre la pequeña banca acolchonada al pie de su ventana sin duda necesitaba pensar… pensar en como encajonar nuevamente esos sentimientos.
Bueno chicas aquí les traigo el primer capitulo de este fic. Que en realidad nació de la idea de un oneshot y bueno creo que acabará siendo un fic de algunos 5 capis jejeje. Espero les agrade. Tardaré un poco en subir el segundo capitulo ya que como ven no son muy cortos que digamos. Así que les pido paciencia.
BESOS Y SALUDOS A TODAS!
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