Segundo capitulo!
Sorpresa, miedo, dolor físico, dolor emocional, tristeza… Eso era lo que recordaban Maggie y Sam al recordar el día que las cosas se fueron a la mierda.
Solo era otro día más, otro encuentro carnal secreto entre ellas, que como muchas veces anteriores, se concluiría sin ningún problema. Habían hablado de su situación, ambas querían a sus respectivas novias, pero lo que sentían la una por la otra era mucho mayor. Quizás ya era tiempo de que terminaran con aquello, antes de que las cosas empeoraran y las cuatro terminaran heridas. Ambas sabían lo que querían, por lo que tenían planeado terminar con el secreto de la manera más suave posible y herir a las Loud lo menos posible en el proceso. Desgraciadamente para ellas, el destino tenía planeadas otras cosas.
…
- ¿Pero qué mierda está sucediendo aquí?
- Oh por… Sam.
- ¡Luna, espera!
*¡PAFF*
- ¡Luan!
- Tu cállate hija de…
…
Las imágenes de lo sucedido ese día, los gritos, el dolor, la tristeza; todo eso pasaban por las mentes de la rubia y de la pelinegra quienes permanecían recargadas en el puente, bastante cerca una de la otra. Gruesas lagrimas caían por el rostro de la rockera sin que esta emitiera ningún solo ruido; mientras que a la chica emo le escocían los ojos, haciendo que se los tuviera que tallar de vez en cuando para limpiarse cualquier rastro de lágrimas que pudiera si quiera a llegar a asomarse.
Llevaban ya varios minutos hablando entre ellas que habían perdido la noción del tiempo, desahogando y deshaciéndose de todas las penas y los males que aquejaban sus mentes. Se daban el apoyo emocional que necesitaran para sobreponerse.
- Varias noches me he despertado sobresaltada, llorando. – Conto la rubia.
- Se como te sientes, yo igual he despertado asustada, creyendo que todos están rodeándome para golpearme o algo así. – Fue el turno de la pelinegra. Un escalofrió recorrió su espalda al recordar esa sensación al despertar.
Dejaron de hablar un momento, dejando que la suave corriente de aire que había las refrescara. Sam se había separado del puente y se giró hacia Maggie para después abrir los brazos, mientras que la emo giro la cabeza mientras la veía con una mirada interrogante.
- ¿Me das uno? – Pregunto, su voz se escuchaba con un ligero tono de vergüenza. – Para sentirme mejor. – Una adorable sonrisa adornaba su rostro.
- Tonta. – Le contesto la pelinegra riéndose, pero sintiendo como su oscuro corazón se conmovía.
La emo se acerco para abrazar a la rockera y descansar su cabeza sobre el pecho de ella, siendo Sam apenas lo suficientemente más alta para que pudiera hacerlo, incluso, en un acto de "coquetería inocente", la pelinegra movió su cabeza a los lados para acomodarse entre los pechos de la rockera. La del mechón celeste no pudo más que reírse, una parte por el atrevimiento de la emo, y, por otra parte, por las cosquillas que le estaba haciendo.
Aprovechando el tiempo y la cercanía de los cuerpos de ambas, Sam había empezado a tomar nota mental de la silueta y del cuerpo de Maggie, realmente le sorprendía como se desarrollaba el cuerpo de su amiga, incluso a veces llegando a tenerle un poco de envidia.
- Espero que los pensamientos que tengas sobre mi cuerpo no sean tan pervertidos. -Le dijo sin despegar la cabeza de su cuerpo.
Sam se sorprendió genuinamente de que supiera de que hubiera, de cierta manera, descubierto sus pensamientos, pero, aun así, no pudo evitar soltar una carcajada, bastante alegre.
- ¿Qué, temes que te desvista aquí mismo y te lo haga? – Le pregunto coquetamente.
- No me tientes Samantha. – Se despego ligeramente para poder verla a la cara, poniendo una sonrisa pícara.
Resistieron lo más que pudieron, pero era mas fuerte que ellas. Estallaron en risas joviales tan fuertes que tuvieron que separarse. Maggie se doblaba sujetándose el estómago, mientras que Sam sostenía uno de los costados, quejándose levemente entre risas. Estuvieron así buen rato en lo que se les pasaba la risa lentamente.
- Sabes, viéndolo bien, eso no fue tan gracioso. – Dijo Sam tratando de no reírse, pero de vez en cuando se le escapaba un "ja" de la boca. - ¿Por qué nos reímos como retrasadas? ¿Estaremos locas? – Dijo, preguntándose si realmente la salud mental de ambas no estuviera mal.
- Con la cantidad de cosas que hemos hecho ambas, me sorprende que apenas te lo estés preguntando. – Le contesto la pelinegra, recibiendo un gesto de "buen punto" de parte de la rubia.
- ¿Cómo casi siempre sabes lo que estoy pensando? – Le pregunto.
- Solo adivino, es mi don, mi maldición. – Le respondió encogiéndose de hombros y dándole una sonrisa.
Realmente el estar la junto a la otra después de un buen tiempo de no verse y platicar, bromear y coquetearse entre ellas les estaba ayudando a despejarse del dolor y los problemas que cargaban con ellas, como se liberaba una carga que llevaban sobre sus hombros. Pero había algo más de lo que quería hablar la rockera, y la emo lo sabía, pero no iba a presionarla, sabia que lo que tuviera que decirle no pasaría de esa noche.
Volvieron a recargarse en el barandal del puente en silencio, con un rostro de paz y tranquilidad adornando sus caras, dejando que el fresco de la noche y el ruido de los grillos y del agua corriendo las llenara.
- ¿Y ahora qué haremos? – Pregunto la rockera sin regresar a mirar a su compañera.
"Así que era eso" Pensó Maggie soltando un suspiro. Miro hacia el cielo, como si las estrellas, la luna u otros astros le fueran a dar la respuesta. Ella tenia bien claro lo que quería, pero no sabia realmente lo que pasaba por la cabeza de la rubia, por lo que decidió seguir con la conversación para ver a donde podía llegar.
- Tu dímelo. – Se giro para mirarla directamente. - ¿Tu quieres que se acabe?
- No, no quiero que termine. – Sam agacho la cabeza y su voz se escuchaba algo quebrada. – De verdad disfruto el estar contigo, y me gustaría ver hasta donde podríamos llegar juntas… sin escondernos de nadie.
- ¿Entonces, cual es el problema? – Le pregunto lo mas suave que pudo, sabia que Sam era mas sensible que ella y no quería lastimarla.
- Esta el hecho de que me voy a ir a otra ciudad en otro estado, estoy casi segura que no voy poder venir seguido ni siquiera en vacaciones, te faltan dos años para que vayas a la universidad…
La pelinegra dejo que se explayara todo lo que quisiera, incluso tenia que admitir que algunos de los temores de Sam realmente estaban fundamentados, pero no dijo nada al respecto, dejando que se desahogara. Cuando termino, la rubia se sentía un poco mejor al finalmente dejar salir todo lo que lo aquejaba, se sentía como si se hubiera quitado toneladas de peso de su espalda. Levanto la mirada, encontrándose con Maggie mirando hacia el cielo con un rostro pensativo, le iba a preguntar en que pensaba, cuando la pelinegra soltó un suspiro y la miro directamente.
- Tengo que admitir que en varios puntos que mencionaste tienes razón, las cosas serian complicadas por ellas. – La mirada de la rockera se ensombreció, estaba a punto de decir algo cuando Maggie levanto la mano para que la dejara continuar. – Pero creo que podríamos enfrentar esos problemas si nos mantenemos unidas y confiamos la una de la otra. – La emo tenia una sonrisa gentil en su rostro.
- Maggs… - Se había quedado sin palabras.
- Técnicamente no somos confiables por lo que hicimos, pero nos conocemos, confiamos la una de la otra más de lo que hubiéramos hecho con otras personas. Me atrevo a decir que mas que tu con Luna y yo con Luan. – Tuvo que detenerse para calmarse un poco ya que su voz empezaba asonar algo quebrada. – Yo… yo no quiero que termine eso que tenemos, de… de verdad me haces falta. – Sus mejillas se había coloreado un poco por las palabras que había dicho.
Sam no dijo nada, simplemente se acerco a la pelinegra y la envolvió en un abrazo bastante fuerte, la emo se sorprendió, pero rápidamente le devolvió el gesto. Estuvieron así unos minutos hasta que la rockera se separo un poco para mirar mejor a su compañera, se le notaba apenas un rastro de lágrimas que querían salir de sus ojos, pero tenia una bella sonrisa, según ella, adornando su rostro; se las limpio gentilmente con el pulgar.
Al final Sam fue la que acorto la distancia entre ellas para besarla en los labios; sintieron como si todos los problemas que tuvieran ellas y el mundo desaparecieran, solamente estaban ellas. No sabían que era los que les depararía el futuro, pero creían firmemente que podrían afrontarlo sin ningún problema mientras estuvieran unidas. Cuando se separaron, el humor y la autoestima estuvieron hasta el tope, se notaban risueñas y felices. Sam se puso repentinamente seria, se separó de la pelinegra y se aclaro la garganta, haciendo que Maggie levantara una ceja.
- Llámame anticuada, quizás lo sea, pero quiero hacer las cosas bien de ahora en adelante.
- ¿A que te refieres? – Pregunto la pelinegra
- ¿Margaret Smith, quieres ser mi novia? – Sam se llevó la mano izquierda al pecho mientras le extendía a la emo la mano derecha. Maggie giro los ojos ante sus acciones, pero después soltó una corta risotada cuando vio a la rubia ponerse nerviosa cuando trataba de parecer segura de sí misma.
- ¿Es enserio?
- Cállate y responde de una vez Hija de Satán. – A la pobre chica se le estaba subiendo el color a la cara.
- Si Princesa, me encantaría ser tu novia. – Dijo después de dar una pequeña risa, para acto seguido tomar la mano que le ofrecía.
Sam parecía niña pequeña por que no cabía de la emoción, tanto que se le había lanzado a su compañera, no importándole que esta fuera un poco más pequeña que ella haciendo que no pudiera aguantar su embiste y haciéndola trastabillar, provocando que ambas cayeron al piso.
- ¡AGUANTA! – Grito Maggie mientras iban cayendo.
Y como si de un anime de los que veía Sam de vez en cuando se tratara, la cabeza de la rockera había aterrizado sobre el gran busto de la pelinegra, solo que, en este caso, lo había hecho con bastante fuerza.
- Auch. ¿Estas bien? – Le pregunto levantándose.
- No. – Su tono de voz era muy lastimero. En cuanto Sam no estuvo sobre ella, se abrazó a si misma a la altura de sus pechos y se acostó de lado en posición fetal. – Me aplastaste a las "niñas".
- Oh. Ups. – Fue lo único que pudo decir la rockera mientras se rascaba la cabeza con vergüenza.
- Creo que me estoy arrepintiendo. ¿Puedo cambiar mi respuesta?
- ¡Oye!
…
Estuvieron sentadas en una banca un rato en lo que a Maggie se le pasaba el dolor en sus pechos y a Sam el dolor del zape que le había dado la pelinegra como venganza por lastimar a "sus amigas". Pero, aun así, estaban sentadas muy juntas, tomadas de la mano y con la emo descansando su cabeza en el hombro de la rubia, ambas con un rostro de relativa paz. La emo soltó un bostezo, seguida después por la rockera; la ultima saco su celular para mirar la hora y se sorprendió.
- ¡Wow, cinco de la mañana!
- ¿Enserio? – Se levanto la emo igualmente sorprendida. – Si que paso rápido el tiempo, ni lo sentí.
- Si, yo igual. Bueno… - Dijo lo último levantándose, haciendo que la pelinegra la mirara con duda. – Mi autobús sale a la diez de la mañana y me gustaría descansar un poco. Vamos, te acompaño a tu casa. – Le tendió la mano.
- No tienes que hacerlo, puedo irme sola.
- ¡Por supuesto que tengo que hacerlo! – Le dijo con vehemencia. – No voy a dejar a mi novia caminando sola por la calle en la madrugada.
- Pero entonces tú te regresarías caminando a la tuya. – A Maggie le había conmovido que se preocupara por ella. Ahora le tocaba a ella.
- No te preocupes, pediré un taxi. – Movió la mano restándole importancia.
En realidad, Sam no tenía ni un jodido centavo, pero se lo dijo para que aceptara. Jamás le pediría dinero para un taxi cuando podía caminar, además, tenia su navaja para, Dios lo prohíba, defenderse si fuera a ser necesario. Maggie estaba segura que no le estaba contando todo, pero no dijo nada, lo pensó un momento cuando se le ocurrió una idea.
- Ahm… ¿Puedo, ya sabes, dormir en tu casa? – Pregunto ligeramente apenada.
La rubia parpadeo varias veces, sorprendida ante su petición, antes de volver en sí.
- ¿No tendrás problemas con tus padres al ver que no estas en casa cuando despierten? – La cuestiono.
- Mis padres salieron a un viaje por cinco días y les pedí permiso para quedarme, no habrá nadie en casa que me haga preguntas cuando llegue.
- Mmm… Mamá, papá y Simon se sorprenderán al ver una chica nueva saliendo de mi cuarto el día que me voy a la universidad después de lo de Luna… - Sam se rascaba la barbilla, pensando en las posibilidades. – Pero si no te causa ningún problema, creo que esta bien. Aunque lo más seguro es que harán preguntas. – Le advirtió.
- No es la primera vez que me enfrento a padres con dudas. – Se encogió de hombros.
Se levanto y comenzaron su camino hacia la casa de la rockera en un silencio tranquilo, cada una pensando en sus cosas. Sam sintió como su mano era entrelazada con la de su compañera, cuando la regreso a ver, Maggie tenia el rostro volteado hacia otro lado, pero la rubia podía jurar que era para que no viera su rostro enrojecido, haciendo que se le escapara una leve risita, provocando que su compañera le diera un pequeño empujón de manera juguetona, el resto del camino ocurrió sin ningún percance.
Tuvieron que escabullirse dentro de la casa de la manera mas sigilosa que pudieran para no despertar al resto de la familia Sharp. Cuando llegaron al cuarto de la rockera cerraron la puerta y se desvistieron para dormir más cómodas. Sam dormía con una simple playera blanca y unos shorts cortos azules, cuando le ofreció ropa cómoda a su compañera, esta se la negó diciendo que estaba bien, que ella dormía solo con una playera delgada, la cual tenia debajo de su sudadera. Se acostaron en la cama, se acurrucaron juntas debajo de una sábana delgada porque no estaba demasiado fresco y se quedaron rápidamente dormidas debido al cansancio. Antes de sucumbir ante los brazos de Morfeo tuvieron el mismo pensamiento. Todo estaría bien mientras estuvieran juntas.
