LECCIONES DE BAILE Y VUELO

CAPITULO VI

Lecciones de vida


Sus palabras resonaron en el aire. Ella lo amaba. Lo amaba y sin embargo estaba huyendo de él. "No si eres tu quien decide cuando amarte y cuando no" No necesitaba ser un genio para saber a lo que se refería la rubia. Pero ella tenía que entender. Tenía que saber porque lo hizo.

—Marron, escucha… — Intentó detenerla nuevamente.

—¡Nada! ¡Déjame sola!— Dijo al momento en que Trunks le dio alcance empezándole a ganar su enojo. ¿Cuánto tiempo él primogénito Brief le había restregado en su cara a infinidad de mujeres sabiendo lo que ella sentía por él? Porque ¡Claro que él lo sabía! Se sentía tan estúpida.

—Éramos muy jóvenes. ¡Tu eras muy joven para mi! ¡Apenas una niña! Yo no quería ilusionarte, decirte en ese momento que me gustabas, que te deseaba. No quería tampoco jugar a largo plazo contigo. Yo… — Trataba de explicar Trunks reteniéndola del brazo pero la rubia definitivamente no lo estaba escuchando.

— ¿y cuál es la diferencia ahora? Nos llevamos la misma edad, ¡quizás más! con eso que entrenaste en la habitación del tiempo. ¿Qué ha cambiado? ¡¿Que me crecieron los senos y tu ya te graduaste de Gigolo?!— Dijo soltándose de Trunks, hablando sin pensar. Simplemente todo vino a ella como una avalancha. ¿Qué tontería era esa de que quería dejarla madurar? ¡Si era ella la más madura en el grupo! Simplemente no tenía sentido.

Trunks la miró de mala gana. — ¡No he salido con tantas mujeres! — Quiso defenderse — Pero gracias a eso yo ya se lo que me gusta y lo que no. Durante mucho tiempo me sentí culpable por que me gustabas y yo estaba en ese momento con Mai, en aquel entonces Pensé que me gustaban las chicas intrépidas como ella, como a mi yo del futuro. — Hizo una pausa al ver que había obtenido un poco la atención de Marron— ¿Ya sabías lo que querías desde los 14 años Marron? ¡¿Ya lo sabías?!

Marron detuvo su escape para voltear a verlo casi furiosa pero al mismo tiempo descolocada. ¿De qué iba esa pregunta?

— Pensé — Prosiguió el ojiazul al notar intriga por parte de la rubia. —En aquel entonces, yo pensaba que mi futuro era May, que al igual que a mi yo del futuro, debería de estar junto a ella. Pero luego pasó eso, lo del campamento, cuando nos besamos— Supo que Marron recordaba ese momento como él al notar sus mejillas enrojecer —Me hiciste sentir algo completamente diferente, algo que no había experimentado jamás, ni con Mai.

Marron lo miró perpleja ante aquellas palabras, casi con la boca abierta.

Trunks intentó acercarse a ella nuevamente, parecía una pantera acechando a una pequeña pero veloz gacela. Ella seguía tan solo mirándolo, era evidente que estaba confundida.

—¡Aquí estas! —

Se escuchó en la puerta principal del salón.

Tanto como al cazador como a la presa se les detuvo el corazón un segundo.

— Thomas— Lo llamó Marron sorprendida que el chico estuviere ahí. No era un buen momento.

—¿Qué te pasó? Tus padres están preocupados por ti, llamarón a la casa y pensé que quizás estabas acá — Explicó al momento en que se adentraba al salón y se percataba que la rubia no estaba sola. — Te he llamado un montón de veces— Anexó.

Marron parpadeo varias veces intentando volver de aquel trance en el que Trunks la tenía. —Yo… he dejado el móvil en la mochila — Objeto.

—Hola, soy Thomas— Se presentó inmediatamente el chico alzando su mano a modo de saludo.

Trunks tan solo soltó un bufido molesto. — Será mejor que yo también me valla —dijo después de inspeccionar al chico —Te espero en la fiesta de mi abuela para terminar con esto— Anexó casi sin mover los labios. Definitivamente estaba molesto. ¡Muy molesto! Se impresionó a si mismo por su paciencia al no lanzar con un rayo lo más lejos posible a aquel joven. Rápidamente tomó sus cosas y se dirigió a la salida — Soy Trunks— le contestó a Thomas cuando pasó cerca de él sin reparar nuevamente en verlo y frente a sus ojos alzar el vuelo.

— ¿Acaba de irse volando? — inquirió Thomas estupefacto olvidando su molestia inicial.

Marron soltó un suspiró cansada optando por ignorar a Thomas y recoger sus cosas — Será mejor ir a casa, mamá estará furiosa cuando me vea— añadió nerviosa. Las palabras de Trunks aún estaban en su cabeza.

—Descuida Marron, llegaremos en un santiamén, traje a Satanás. —Informó el chico orgulloso cargando la mochila de Marron y guiándola a donde había dejado amarrado al caballo. Esta vez, Thomas la colocó frente a él dado que traía algunos objetos en la parte trasera de la montura. —Lo siento, no alcance a quitar las cosas antes de venir a buscarte— Se disculpó el chico. Sabía que la posición no era la más cómoda para la rubia y tampoco la más propia. Aunque realmente a él no le incomodaba en lo absoluto.

La cabalgata fue todo menos placentera. El viento frio golpeaba el cuerpo de la rubia haciendo que castañeara los dientes. Intentaba no apegarse al pecho de Thomas y no hacer más embarazosa la situación, sentía como sus manos y pies se estaban adormilando. Cuando por fin llegaron a su casa, Marron Internamente agradeció a todos los kamizamas que conocía. Corrió a la entrada apenas Thomas la ayudó a bajar del caballo. — ¿Quieres pasa un momento? podrías quedarte a cenar— dijo intentando abrir la puerta con las manos aun temblando de frio para solo percatarse que estaba cerrada con llave.

—¿Cocinarás para mi? ¡Acepto! — Dijo Thomas entusiasmado.

En realidad Marron planeaba usarlo como escudo humano ante un posible sermón de su madre, pero al parecer ninguno de sus padres estaban en casa. Palpo el filo superior de la puerta encontrando la copia de la llave que siempre le dejaban. —Creo que mis padres han salido— Confirmó al momento de entrar a la casa y prender las luces —Toma asiento por favor, en un minuto estoy contigo— Añadió subiendo las escaleras permitiéndose borrar al fin aquella falsa sonrisa.

Ya en su habitación, cerró la puerta tras de si y se encaminó un poco hacia la ventana llegando solo al centro de la pieza. Tenía miedo de mirar y descubrir su deseo por que Trunks estuviese en la rama de aquél árbol. —Eres un Tonto Brief— Susurró soltando en llanto. ¿Por qué si los dos se amaban… si él sabía lo que ella sentía por él la hizo sufrir tanto? ¿Qué rayos era eso de "madurar"? chilló molesta quitándose su suéter para aventarlo en la cama y buscar uno más cálido al igual que vestir unos pantalones. —¡ja! ¡Madurar! — volvió a mascullar entre dientes colocándose unos calcetines no antes de limpiar algunas lágrimas que surcaban ya su rostro. —Él es el que debería madurar— dijo mientras se colocaba de pie de mala gana. Quizás el que Thomas estuviese en esos momentos con ella no era tan malo. Al menos la distraería un poco. Ya no quería llorar por Trunks, ya no quería sufrir por culpa de aquel estúpido y loco amor.

Se detuvo antes de bajar las escaleras, trató de relajar su respiración. Con ayuda de sus manos abanicó un poco su rostro intentando que sus ojos no parecieran húmedos. Cuando por fin se creyó lista bajó las escaleras dibujando aquella sonrisa que la caracterizaba.

—Perdona la espera— dijo antes de introducirse a la cocina donde encontró una nota que su madre había dejado sobre el refrigerador en la cual le informaba que tanto ella como su padre se habían ido a casa de la familia Brief para ayudar con los preparativos de la gran fiesta. Marron agradeció estar sin pila en el móvil en esos momentos. En definitiva estar en la Mansión Brief era el último lugar en donde quisiera estar. Pensó mientras abría la puerta del frigorífico.

Tamborileo sus dedos ofuscada en la puerta continua de este. No podía dejar de pensar en las palabras de Trunks y tampoco podía decidir que guisar para su acompañante. —¿Qué se te antoja cenar Thomas? — optó por preguntarle.

—¿hum? Pues una vez me regalaste un Wrap y no lo he podido olvidar — Dijo algo apenado.

Marron rio ante el comentario del chico. —Bien, pues hagamos un wrap— Dijo sacando rápidamente las cosas para colocarlas sobre la mesa de la cocina.

Thomas la miraba con cautela desde la sala. Se acercó para ofrecer ayuda pero fue desplazado a la barra de la cocina. Sin otra opción se sentó en uno de los bancos altos y observo como aquella pequeña chica preparar su cena. Para él, Marron era una chica que rara vez mostraba sus debilidades. Siempre la veía sonriendo, entablaba con facilidad plática con cualquier persona. Era alegre, divertida y tierna. No como las chicas que conocía que hacían drama por cualquier cosa y lo publicaban en las redes sociales. ¿Tendría acaso que ver la edad? Pues bien se llevaban 7 años pero ¿Qué importaba eso? Él podría comportarse a la altura para ella. Si ella supiese de sus sentimientos, si le diese una oportunidad. Miró como metía el pan al horno retrocediendo ante el calor —¡Cuidado! — le dijo para solo recibir una risita nerviosa por parte de ella. Tras eso la chica optó por poner los pimientos finamente cortados en la estufa. — ¿Regresarán tus padres? — Preguntó una vez que todo en la cocina se calmó.

—No lo creo, lo más probable es que se queden en la capital hasta que pase el evento que está cubriendo mamá—

— ¿No te da miedo estar sola? A mitad de la nada—

—Para nada. Creo que ya estoy acostumbrada. Pronto me mudaré a la capital. Vivir con mis padres a la edad que tengo es una vergüenza. — Dijo entre risas salteando los alimentos.

— ¿Mudarte? —

—Por mi trabajo. Bien puedo hacerlo aquí también, pero me están pidiendo demasiadas revisiones e ir y venir es algo tedioso—

—Ya veo— contestó Thomas por inercia sin mucho ánimo.

Se produjo un corto silencio. Marron colocó los wrap cuando estuvieron listo sobre sus respectivos platos y se sentó frente a Thomas en la barra de la cocina. — Espero te agrade— comentó al momento de acercar una jarra de agua.

—Ni que lo días, ¡Moría por uno de estos nuevamente! — Dijo Thomas antes de dar el primer bocado para después dar su aprobación a lo cual Marron rio gustosa.

Mientras cenaban, platicaron animosamente del programa de moda, criticaron algunas canciones, hablaron de los próximos estrenos en el cine y las películas que se les habían pasado. Tomas a veces platicaba sobre el campo. Su mundo era la ganadería, Marron lo escuchaba más que interesada, sorprendida por la pasión con la que el chico hablaba. Eso le parecía bastante tierno.

Por fin terminaron de cenar cuando la rubia se dispuso a retirar los platos frente a su amigo.

Thomas la vio inclinarse para recoger su plato. El tiempo había pasado tan rápido, el momento era tan confortante, ambos riendo, platicando. Sabía que no podía ocultarlo más —Marron — La llamó casi en un susurro. — Me gustas— Soltó por fin haciendo que la chica lo voltease a ver sorprendida.

— ¿Perdona? — Preguntó Incrédula— No... No escuché bien—

—Me gusta— rectificó el chico completamente arrepentido por haberse declarado de esa forma — ¡Me gusta mucho como cocinas!—

—Gracias— Contestó tímidamente ¿habría sido su imaginación? —Cuando gustes puedo preparar más— Añadió levantándose de su banco y llevando los platos al fregadero.

…./…../…./….

Arribar en CC fue más complicado de lo que pensó. No quería que lo vieran ni toparse con nadie. Su humor era pésimo. Había descendido en su balcón para olvidar que lo había atrancado. Masculló por lo bajo. Estuvo a punto de romperlo pero aún podía razonar…algo.

Entró por la puerta trasera tal cual ladrón. Cruzó la cocina evitando alguno que otro empleado y colarse a la segunda sala donde habían aglomerado ya algunas cajas con decoraciones para el jardín. Pasó entre ellas tratando de llegar al pie de las escaleras cuando escuchó una voz la cuál hizo que prefiriera esconderse en algún hueco entre aquel desorden.

—¡He llamado a esa niña más de 15 veces! — Dijo 18 molesta y preocupada entrando a la sala seguida por la dueña de Capsule Corp.

—Ya no es una niña, ya contestará— Trato de tranquilizarla Bulma

—No me creo nada eso de las "clasesitas de vuelo" — Siseo 18 — Juro que si tu hijo le pone un dedo a mi hija lo mato de la forma más horrible que se puedan imaginar—

—¡Vamos! No es para tanto. Ambos son Jóvenes maduros. Marron es una chica muy bella y no me puedes negar que Trunks tiene los suyo. ¿Apoco no te gustaría que fuésemos cuñadas? — Dijo Bulma ignorando la amenaza del androide. Después de todo, no era la primera vez que la Cybor amenazaba a su hijo. Rio para si misma al recordar cuando encontraron a ambos chicos en una situación algo embarazosa cuando eran tan solo niños y la idea de emparejarlos le parecía absolutamente adorable.

Dieciocho tan solo bufó mientras presionaba el botón de remarcación sin lograr tener éxito en comunicarse.

—¡Vamos Dieciocho! No te frustres. Apuesto a que se le ha acabado la batería del móvil. Deja tranquilos a esos dos. Además tu sabes bien cuánto le gusta Trunks a Marron. — Añadió la Peliazul logrando por fin que la rubia soltara el teléfono.

Trunks casi aguantó la respiración al percatare que hablaban de ellos dos. ¡¿Cómo se atrevían?! Y… ¿Aún le gustaba a Marron?

Dieciocho miró detenidamente a Bulma. — Te recuerdo que es tu hijo quien sigue a mi hija como mosca muerta—

—Yo no dije lo contrario. Marron es una chica dulce, inteligente, centrada y la única que ha sido capaz de voltearle las neuronas a Trunks. En definitiva no aceptaría en lo absoluto a otra chica que no fuese ella para mi hijo. —

Dieciocho esbozo una pequeña sonrisa en sus labios. Le agradaba el que Bulma reconociera lo valiosa que era su primogénita. —Le enviaré un mensaje para que nos alcance aquí mañana y le pediré a Milk que Goten pase por ella. —

—Eso no es justo, Sabes que Milk te quiere de cuñada también. ¿Verdad? —

Ambas mujeres salieron de la estancia entre risas. Por otra parte Trunks había pasado ya toda la gama de tonos rojos existentes. Se levantó aún a la defensiva por si regresaban. Con las piernas temblando logró llegar a su cuarto donde se tiró en su cama. ¿Las familias de ambos ya sabían que se gustaban? ¡¿Desde cuándo?! Y… las últimas palabras de su madre. Sabía que Goten veía a Marron de una forma fraternal. Pero regresando un poco más atrás en esa conversación. Las mujeres estaban ya hablando de Matrimonio. De cuando ellos estuvieran definitivamente juntos.

Una amplia risa se formó en toda la cara del primogénito Brief. Imaginarse a la rubia a su lado para siempre realmente no le desagradaba.

…./…../…./….

Eran cerca de las 10:20 am cuando por fin pudo despertar. Le dolía la cabeza y la garganta. Bajó con pereza a la cocina donde optó por prepararse un té. —Demonios— masculló al percatarse que había pescado un resfriado debido al día anterior y haber dormido con el pelo mojado, pues se había bañado cuando Thomas se hubo retirado.

Anduvo por la sala unos momentos, prendió el televisor en busca de alguna distracción. No quería pensar. Subió rápidamente a su cuarto por su celular y regresar con el a la cocina donde se preparó un té de frutas. Apenas hubo prendido el aparato se sentó en el mullido sofá de la sala y disponerse a afrontar todas las llamadas perdidas de su madre. Y efectivamente, ahí estaban 18 llamadas perdidas y 43 mensajes de texto, eran de su madre. Sin percatarse se undió más en el sillón con forme los iba leyendo pero fue el último el que hizo que saltara de este como un resorte. "Goten se desviará para pasar por ti a las 11:00" leyó en voz alta nuevamente y enseguida escuchar que alguien tocaba la puerta.

—¿Marron? ¿Estas en casa? —

Escuchó la voz de su amigo de la infancia en el pórtico. ¡Demonios! ¡Ya eran las 11:00 y no tenía listo nada!


Saludos a todas ustedes quienes aún me acompañan en esta historia que al parecer se actualiza con forme los eclipses.

la buena noticia es que ya tengo casi completo el siguiente capitulo. Así que esperenlo pronto!

Besos y abrazos a Tod s!