Los personajes de esta historia no me pertenecen, son de la increíble S. Meyer, yo sólo los utilizo para compartirles un poco de mi locura.

Les regalo un pedacito de mi imaginación con todo mi corazón.

Estos chicos, son mis mejores amigos, todos y cada uno de ellos. A pesar de ser tan diferentes, y tener cada uno sus actividades y responsabilidades por separado, siempre encontramos la manera de coincidir con tal de pasar un buen rato.

Rosalie ingresó al grupo de animadoras, y actualmente es la jefa, no solo por su escultural cuerpo y hermoso rostro, sino por la excelente creatividad que tiene para crear nuevas porras, y la energía que transmite en cada presentación, aunque debo decir que tiene un carácter un tanto difícil, y créanme cuando les digo que no les conviene hacerla molestar.

Emmet, novio de Rosalie, es como solemos decirle, "un gran oso", con su 1,95 de estatura logra atemorizar a cualquiera, pero una vez que lo conoces, te das cuenta que es como un niño pequeño, la escuela ha ganado la gran mayoría de los juegos desde que ingresó al equipo, y ahora que se convirtió en capitán están a unos cuantos pasos de llegar a la final del campeonato estatal.

Lo sé, el capitán del equipo teniendo por novia a la jefa de las animadoras, no se puede ser más cliché, pero su relación inició incluso antes de obtener dichos puestos, así que, para el amor no hay estándares.

Alice dirige el periódico escolar, esa pequeña de cuerpo delicado, cabello negro y con puntas hacia todas direcciones, tuvo la energía y audacia de luchar por esa posición desde el primer día que ingresamos al bachillerato. A pesar de llevar un recopilador tamaño colosal lleno de propuestas para mejorar las publicaciones, el director Aro se negó rotundamente, explicándole una y mil veces que dicho trabajo podía hacerlo un estudiante de primer grado, dicha responsabilidad la obtenían los alumnos de último grado, al parecer, el cerebro de la duende no tiene conectadas las neuronas que captan la palabra "NO" como respuesta, ya que prácticamente acechó al director por casi dos meses hasta que finalmente le dio el puesto. Desde entonces, el periódico tuvo un éxito rotundo, pues sus publicaciones son dignas de un trabajo profesional.

Jasper es la persona más pacífica que he conocido en mi vida, tiene un increíble don de palabra que logra convencer a las masas, además de transmitirte una sensación de tranquilidad, supongo que por eso es la persona ideal para Alice.

Un año atrás, él y yo pertenecíamos al comité de estudiantes como simples ayudantes, pero nuestros amigos nos convencieron para postularnos como candidatos a la presidencia de la clase, además de apoyarnos en todo el proceso. Inmediatamente aceptaron nuestras propuestas y aun cuando la votación estuvo reñida contra Mike y Jessica, logramos ganar.

Se supone que ambos somos los presidentes de la clase, pero dividimos las labores en las áreas en las que mejor nos desempeñamos y sentimos cómodos. Jasper se encarga de los asuntos "serios", tales como la resolución de conflictos entre los distintos grupos, acuerdos entre los alumnos y los profesores, entre otras cosas y yo de los "divertidos", principalmente los eventos sociales.

Al armar el comité con personas realmente interesadas, logramos llevar a cabo eventos que serán recordados por siempre, y es que Ángela, Ben, Lauren y Taylor realmente dan todo de sí mismos con tal de que los eventos y proyectos salgan adelante.

Como "encargada" de los aspectos sociales, he atraído un poco (bueno, no tan poco) de atención masculina, en un principio, no me sentía del todo cómoda, pues algunos creían que por ser amigable debía de terminar en sus brazos (o en sus camas), por lo cual debía ser muy cautelosa con los chicos que aceptaba salir sino quería terminar herida.

Aun con mi intención de ser precavida, no pude evitar que un estúpido me lastimara, y aun cuando fue muuuy doloroso, en cierto modo lo agradezco ya que fue por ello que logré tener una excelente amistad con Edward.

Todo ocurrió cuando un día, llegué a la escuela más temprano de lo que solía hacerlo, todo para sorprender a mi novio, es decir, "estúpido" ex novio falto de hombría Mike, por su cumpleaños, (así es, el mismo Mike que intentó ganarnos a Jasper y a mi). Me encontraba caminando a toda prisa hacia el aula donde tendríamos nuestra primera clase con el fin de decorar nuestra mesa con un letrero, pero al ver que había olvidado la cinta adhesiva me colé al salón de periodismo para tomar un poco del escritorio de Alice, y al entrar, abrí tanto los ojos que casi se me salen, pues encontré a Mike metiéndole mano a Jessica, una chica que se decía ser mi "amiga", (obvio, la misma Jessica). Como pude, salí corriendo sin que me notaran, arrojé lo que traía en mis brazos a la basura y me alejé lo más que pude, pues no quería que nadie me viera en ese estado.

Di con un pequeño salón que funcionaba como bodega a unos veinte metros del campo de futbol, abrí la puerta y me metí rogando por tener un poco de privacidad mientras lograba calmarme, sabía que no debía estar ahí y que si alguien me encontraba, podía meterme en problemas, pero eso no me importó pues necesitaba muchísimo de un momento a solas para desahogarme.

No sabía cuánto tiempo había pasado, pues ni siquiera me molesté en revisar mi celular, pero después de llorar, gritar y patalear para sacar todo el coraje que sentía por culpa de ese idiota infiel, no lograba controlarme, me repetía constantemente que debía calmarme para ir pronto a clase.

De pronto, escuché que alguien abría la puerta y me quedé totalmente inmóvil al ver que entraba un chico que no conocía. Al percatarse de mi presencia se quedó mirándome como intentando comprender la situación. Inmediatamente me puse de pie y fue muy gracioso cuando los dos dijimos al mismo tiempo "hola, ¿puedo ayudarte?"

Nos quedamos mirando por lo que parecieron horas (en realidad fue un minuto) hasta que salí de mi trance, me levanté y me presenté apropiadamente.

-¡Hola!, soy Isabella, pero puedes llamarme Bella- le dije extendiendo mi mano

-Hola Bella, soy Edward- respondió sacando un paquete de pañuelos desechables de su mochila, los cuales me cayeron como anillo al dedo, dado mi estado.

Después de arreglar el desastre en mi cara, nos sentamos en unas butacas súper antiguas que debían estar guardadas desde hace bastante tiempo.

Edward me preguntó el motivo de mi estado, y por alguna increíble razón le conté todo. El me escuchó atentamente, interrumpiendo sólo para que le aclarara algunas cosas.

Después me contó que recién había llegado a la ciudad, ya que a su padre (Carlisle) le habían ofrecido un puesto en el hospital general de Forks, como jefe de cardiología, el cual no dudó en aceptar ya que estaban un poco fastidiados de la vida acelerada en Nueva York.

Fue increíble la forma en que conversábamos, como si fuéramos amigos de toda la vida, todo fluía naturalmente y tras haber conversado con él, había dejado de sentirme mal, y una vez más tranquila, revisé mi celular. Me di cuenta de que la clase de biología estaba a punto de terminar, así que, junto con un Edward muy sorprendido por mi muy abrupto cambio de estado de ánimo, salimos disparados hacia las oficinas de control escolar, para ver si era posible justificar nuestra ausencia.

Una vez ahí, hice mi magia con la señora Bradley, quien solía sacarme de apuros a cambio de unos pastelillos hechos por mi madre (René), y es que, como ella misma dice, es "adicta" a ellos. Normalmente, se los regalo sin motivo alguno, pero en momentos como ese, me vi en la necesidad de pedirle un favor.

Le expliqué que Edward era estudiante de nuevo ingreso y se había perdido, y como presidenta de la clase, era mi responsabilidad mostrarle la escuela, pero que sin notarlo, el tiempo se nos pasó. La señora Bradley nos miró no muy convencida, sin embargo, firmó los justificantes para poder entregarlos al señor Banner, pues ambos compartíamos su clase.

Edward no podía creer con qué facilidad logré sacarnos del apuro, fue entonces que me di cuenta de que no me había explicado cómo es que llegó hasta la bodega.

Estaba a punto de contarme, cuando Mike se apareció frente a nosotros, sonriéndome de la manera más descarada posible, cuando intentó besarme, retiré mi rostro por la repulsión que me generaba su cercanía. Edward comprendió inmediatamente quien era y nos dejó solos.

Antes de que Mike tuviera oportunidad de hablar, terminé con él, y aun cuando tuvo la vergüenza mostrarse sorprendido, e intentar reclamarme por hacerlo justo en su cumpleaños, lo único que le respondí fue "Mike, ve a aburrir a alguien más. Adiós".

En las siguientes clases no volví a toparme con Edward, solo me quedó esperar a verlo en la cafetería, pero aun no daba dos pasos cuando una histérica Alice me tomó de la mano y exigió saber lo que había ocurrido, ya que Mike le había preguntado por mí, y como no respondí sus llamadas, era como una ofensa mayor.

Le conté a grandes rasgos lo que había ocurrido, y cuando se enteró de la parte en que Mike y Jessica usurparon la oficina del periódico, dio el grito en el cielo y juró por todos los ejemplares exitosos que tuvo, que cambiaría de sala todo el departamento, (demás está decir que lo consiguió).

Justo estaba preguntándome por el misterioso chico de la bodega, cuando Edward se paró a mi lado. Alice ni siquiera me dio oportunidad de hablar, cuando ella lo había invitado a sentarse con nosotras y sin más le preguntó cómo es que decidió dirigirse a la bodega.

Aun cuando sentí vergüenza por la indiscreción de Alice, en el fondo lo agradecí pues estaba muerta de intriga.

Fue entonces que Edward nos contó que al ser su primer día, llegó más temprano para ubicar las aulas donde tomaría sus clases y que al estar observando los edificios, notó una figura corriendo y decidió seguirme, pues le pareció extraño. Dudó por un momento para entrar a la bodega hasta que finalmente se decidió.

Alice y yo nos emocionamos por su parte de la historia, y lo invitamos a comer en la pizzería donde siempre quedamos para cuando terminaran las clases. El resto de los chicos, supieron de mi ruptura con Mike y tras maldecirlo y jurar algún tipo de "inocente venganza" se dieron a la tarea de hacer sentir bienvenido a Edward, el cual quedó incluido en todos nuestros planes para el fin de semana.

Desde entonces hemos sido los mejores amigos, sabemos perfectamente que podemos contar con el otro para lo que sea. Nos ayuda bastante a todos, y es que, como si el ser súper atento y gentil no fuera suficiente, resultó ser un excelente fotógrafo. Me contó como su papá puso en sus manos una cámara fotográfica a sus escasos cinco años de edad y cuando no quiso devolverla al día siguiente, tuvo que comprarle una especial para él, además de enviarlo a cursos de fotografía una vez que tuvo suficiente edad para ingresar, así que es el encargado de inmortalizar todos nuestros momentos, cuando Alice no lo tiene trabajando para sus tantos artículos, aunque eso parece no molestarle, pues siempre está cargando su cámara para todas partes.

En lo que respecta a mi relación con él, tal es nuestro compañerismo que en más de una ocasión me ha ayudado con mis problemas de "chicos", escuchándome atentamente, brindándome consejos, los cuales me han sido bastante útiles, pues me he ahorrado bastantes líos, también ha secado una que otra lágrima, cuando las cosas no resultan como yo esperaba.

En fin, ahora estamos aquí, casi un año después del día en que nos conocimos, en una de nuestras tantas reuniones comiendo nuestra pizza favorita.

-¿Quién es Jacob?- preguntó él con mirada sospechosa

Y bien, ya sabemos un poco más de la historia de estos chicos y lo mucho que Bella los quiere, no sé ustedes, pero a mí me encantaría tener una pandilla tan genial, incluso con una Alice "no acepto un no por respuesta" incluida ¦ )

Espero que la historia esté siendo de su agrado. De nuevo les pido que me haga saber si les gusta apretando el botoncito review.