A la mañana siguiente, Ken despierta pero algo lo desconcierta: ¡ha visto a Angewomon dormir en la misma cama que él! Los ojos de Ken se ven iluminados ante este acontecimiento; pero también varias preguntas bombardean su mente en ese momento. ¿Por qué Gatomon ha evolucionado? ¿Se podrán hacer las digievoluciones a voluntad del digimon? ¿Fue algo que Gatomon hizo a propósito? ¿Qué pasaría en los próximos segundos?
Pero a pesar de esto, las preguntas se esfumaron y los ojos de Ken, contemplaban lo que desde aquél día, siempre habían querido volver a ver. La silueta era perfecta. El sol hacía que su rubio cabello brillara como oro. Las 8 alas todas juntas y descansando en el lado opuesto de la cama, mientras que las manos en la posición más inocente, juntas debajo de la almohada. Una pequeña sonrisa se esbozaba en los labios de Angewomon, mientras se le podía ver respirar tan sutil y naturalmente como cualquier ser humano. Ken se levanta de la cama en silencio, primero con suma cautela, apoya el pie derecho en puntas y hace un giro muy calculado para evitar hacer el menor ruido. Una vez que termina, entonces está listo, continúa en puntitas andando por el corredor y cierra la puerta sin vehemencia. Se dirige al sofá. Trata de meditar acerca de lo que ha ocurrido y piensa que todo puede ser una equivocación, que nada de lo que ha visto es real y quizás necesita despertar y tomar algo para que le ayude a aclarar las cosas. Se sienta a la mesa y prepara el desayuno. Pero…
- ¿Eres tú Ken? – pregunta Angewomon desde el otro cuarto.
- [Ken se queda en silencio]
- ¿Ken? ¿Estás ahí? ¿Por qué no me respondes?
- [Titubeante] Sí, sí soy yo…
- Espera un momento, en seguida estaré contigo.
- No es necesario, ya he terminado, vuelve a dormir por favor.
- ¿Quieres que te ayude con algo?
- Insisto, vuelve a dormir por favor.
- ¿Estás bien?
- Estoy más que bien, no es nada. Deja que yo me encargue de todo.
- Está bien Ken. ¿Regresarás a la cama?
[Ken se sonroja demasiado]
- Pues… pues no-no lo sé todavía…
- Ven.
- ¡No!
- Bien, entonces yo iré.
- ¡NO noo espera! – Dijo Ken muy preocupado.
En esos momentos ¡Gatomon salió de la habitación! Ken había quedado atónito ante lo que había visto. El creyó haber visto a Angewomon en su cama. ¿Sería está una ilusión? ¡No señor! Ken sabía y estaba casi convencido, de que lo que vio, no era ninguna ilusión. ¿Tal vez Gatomon se estaba burlando de él?
Aunque sería demasiado abusivo. Los ojos de Gatomon se veían soñolientos aún. Se frotó los ojos un poco mientras bostezaba y se movían sus bigotes. Se quedó mirando a Ken fijamente y le sonrió con cierta ingenuidad. Ken seguía sin decir ni una sola palabra. Por un momento en el comedor reinaba el silencio total. Casi parecía que el tiempo había sido congelado hasta que finalmente Gatomon cedió. Camino con la mirada fija hacia el horizonte en línea recta, hasta una silla cerca de su amo. No dijo nada. Sólo se escuchaban sus pequeñas pisadas y el chirrido de la silla al jalarla. Se sentó y sonrió una vez más. Esta ocasión, su sonrisa podría adivinarse como algo que ella misma supiera que pasó o que estuviera pasando. Se sirvió un poco de leche y empezó a beber. De sus bigotes quedaban gotas pequeñas en las puntas, las cuales las removió rápidamente con sus garras y pidió disculpas de una manera muy cortés. Ken reaccionó después de cierto tiempo y siguió con su desayuno.
Al terminar de desayunar Gatomon, se levantó de la silla llevando los trastes a la cocina para lavarlos.
- Gatomon… Ya te dije que yo me encargo.
- Ok, como quieras.
Gatomon dejó los platos y regresó a la habitación de Ken. Mientras se alejaba repetía: "No tardes mucho". Evidente era que dejó a Ken desayunando solo, lo cual le causó cierta confusión. Pero así estaba mejor. Es el tiempo perfecto para reflexionar y analizar la situación.
La verdad es que Ni Ken ni Gatomon, tenían muchas ganas de salir éste sábado. Mientras fregaba los trastes, Ken meditaba al respecto de la actitud de Gatomon y de lo que había pasado. Terminó y regresó lentamente y cabizbajo a la habitación. Gatomon yacía a los pies de la cama enroscada.
- Vaya, ya regresaste.
- Sí, creo que dormiré un poco. La verdad es que no tengo muchas ganas de hacer algo hoy.
- Yo estoy de acuerdo, nunca disfrutamos tanto esta cercanía.
Ken se quedo sorprendido ante estas palabras. "¿Nunca disfrutamos tanto esta cercanía?" – Se preguntaba. A decir verdad, la conducta de Gatomon era extremadamente extraña. ¿Qué querrá decir con eso? Ken está dentro de una mezcolanza de ideas que le sugieren un sinfín de posibilidades.
- ¡Gatomon ya basta! ¿Qué te sucede? – Expresa Ken, un poco malhumorado.
- ¿No a ti qué te sucede? – Pregunta Gatomon en un sentido retador.
- ¿Por qué me dices eso Gatomon? ¿Nunca disfrutamos tanto esta cercanía? ¡Explícate!
- ¡No es nada! Estoy cansada eso es todo.
- No es cierto.
- ¡Sí lo es! Ya es suficiente de preguntas Ken.
Ambos quedaron estupefactos. Un silencio, esta vez de resentimiento y de tensión irrumpía en el lugar. De repente un sentimiento de culpa y tristeza impulsó a que ambos se disculparan. Gatomon derramó una lágrima y pidió el perdón de su amo.
- No era mi intención Ken. Por favor perdóname.
- No Gatomon, al contrario, yo te pido perdón porque no he entendido.
- ¿De qué hablas?
- Creí haber visto cosas cuando desperté. Pero ahora me doy cuenta que todo ha sido un producto de mi imaginación. Tengo muchas preguntas y eso se está convirtiendo en un martirio para mí.
- Yo también tengo preguntas….
- [Gatomon] ¿Qué sientes por mí? [Ken] ¿Te transformaste en Angewomon? [Preguntaron al mismo tiempo]
Los 2 preguntaron al mismo tiempo. Ambas preguntas eran demasiado contrastantes. En una se ve un sentimiento de amor y en la otra de obsesión por saber. Las mejillas de Ken se ruborizaron demasiado, mientras que Gatomon lucía sonrojada también y con una gran preocupación por averiguar los verdaderos sentimientos de Ken. Las Garras de Gatomon y las manos de Ken se encontraron. Se sostenían, se aferraron. Después de una larga pausa, fue Ken quien trató de evitar la pregunta haciendo alusión a que debían dormir un poco más. Pero finalmente tuvo que responder la inquietud de Gatomon.
- Yo te quiero mucho Gatomon. La verdad no sé qué haría sin ti; mi vida no tendría sentido.
- No digas eso Ken. Yo siempre estaré contigo y lo sabes. Jamás te dejaré. Estoy destinada a protegerte; por ti daría mi vida.
- Gatomon… [Los ojos de Ken se llenan de lágrimas y ternura]
- Además [continua Gatomon] Tú y yo estábamos destinados. Bien sabes que cada ser humano tiene destinado a su Digimon. Y debo admitir que yo no conozco mucho acerca de este mundo. Eres lo único que tengo y mi razón de existir. Siempre supe que tú serías un gran chico y yo no sé que es esta sensación extraña que tengo hacia ti. Cuando estoy contigo me haces sentir tan bien que daría lo que fuera para ser humana…
Varias lágrimas caen de los ojos de Ken. Las palabras de Gatomon han sido demasiado conmovedoras e incluso románticas. Ken trata de dar una respuesta de una manera muy gentil mientras frota con su dorso las mejillas de Gatomon. Le toma de la barbilla y le dice:
- Gatomon… Ese sentimiento es amor.
- ¿Por qué Ken? ¿Por qué me pasa esto?
- No lo sé – Responde Ken con la misma confusión.
- ¿Es bueno sentir amor?
- ¡Claro que lo es! Es lo más humano que puede existir en este mundo.
- Yo sé que tengo que protegerte, cuidarte, pero cuando hablas de los sentimientos no puedo entenderlos, aunque sé que los tengo como cualquier otro humano o digimon.
- Pero estás consciente de ello y eso es bueno.
- Eso espero. Cuando te miro despertar, dormir todos los días, mis ojos se llenan de un fuego intenso y mi corazón palpita muy rápido. ¿Y sabes qué es lo mejor?
- ¿Qué?
- Que cada día que paso a tu lado ese sentimiento crece y crece. ¡No lo puedo controlar! Sólo quiero verte y estar a tu lado. Por eso te mencioné lo de hace un momento, que nunca disfrutamos tanto esta cercanía.
- ¡Es cierto Gatomon! Ahora lo entiendo y tienes mucha razón.
- Ken… Estos sentimientos me llenan de una luz muy poderosa, un poder que va más allá de nuestro entendimiento. Una… Evolución…
- ¡Entonces sí sucedió!
- ¿A qué te refieres?
- ¡A ti! A que digievolucionaste en Angewomon.
- Puede ser – Responde Gatomon con Indiferencia
- ¿Por qué Gatomon? ¿Por qué lo dices como si no te importara?
- ¿Qué tiene Angewomon que no tiene Gatomon? – Pregunta Gatomon con desilusión.
[Ken queda sorprendido]
- No- No puede ser que tengas celos de tu propia digievolución.
- ¡No son celos! Tú sabes que soy la misma. Sólo cambia nuestra forma física.
- No Gatomon yo no quise decir eso.
- Quizás necesitas meditarlo tú sólo…
- ¿Qué vas hacer? ¿A dónde vas?
- [Gatomon se para junto a la ventana] A vagar por ahí. Ambos necesitamos pensar y aclarar muchas cosas. No te dejaré en ningún momento, pero sí quiero que todo esto se solucione.
En ese momento, Gatomon escapó por la ventana mientras se decía "Discúlpame Ken… Yo también necesito comprender estos sentimientos de amor que te tengo. Yo sé qué es lo que quieres y te juro que te lo voy a dar, porque sólo así podremos disfrutar los 2 y ser felices"
