Gatomon se encontraba finalmente sola, en el parque cercano de la casa de Ken. Ahí, bajo la lluvia, suspiró un poco y trató de arreglar los problemas emocionales por los que estaba pasando. Ya habían transcurrido más de 3 horas desde que Gatomon salió por esa ventana de la habitación de Ken, quien sólo contemplaba la lluvia tras su ventana y lamentándose sin resolver nada. Se había olvidado de reflexionar sobre las preguntas de Gatomon, y estaba desperdiciando su tiempo en estos lamentos. Mientras tanto, regresando a la escena del parque, uno de los tantos árboles comenzaba a murmurar unas palabras (Recordemos que había muchos digimon en el mundo humano, y viceversa) "Así que estás sufriendo por amor… jaja"- musitaba el árbol con una voz cavernosa y burlona. Se escuchaba como esta voz se iba acercando más y más, acompañada de pasos y el sonido de unas ramas. Mientras el árbol se aproximaba, Gatomon estaba alerta y secaba unas cuantas lágrimas, fácilmente confundibles con la lluvia.

- "No hay duda… ¡Tú eres un cherrymon!" – Exclamaba Gatomon con cierto recelo.

Aquél árbol casi estaba cerca de donde Gatomon, y le respondía con el mismo tono burlón, que resonaba en casi todo el lugar.
- Así es, soy Cherrymon. – Afirmó Cherrymon.

- Normalmente, los Cherrymon a veces despiden un olor agradable; pero el tuyo es demasiado putrefacto… ¿Qué es lo que quieres?

Cherrymon finalmente llega al lugar. Se le ve en una de sus tantas manos, portando un bastón de madera y sus firmes raíces, se acoplan y penetran la tierra para asentarse. Un gran fragor perturba la zona y varias aves emprenden vuelo. Pareciera que la sola presencia de Cherrymon, provocara una energía negativa. Con una copa colosal, se decía que un cherrymon se le notaba la sabiduría y su poder a través del largo de su fuste, el número de raíces y el tamaño de la copa. Los frutos simbolizaban los años y la experiencia; las raíces la sabiduría y el fuste la fuerza. Sus ojos eran de un amarillo muy profundo y abismal, casi hipnótico;
su voz extremadamente grave y tenebrosa. ¿Qué podría hacer un tipo de digimon como este, tratando de entablar una conversación con Gatomon? Normalmente los Cherrymon siempre influencian a las personas y digimon a su conveniencia, o por mera maldad. Quizás no sería la excepción con Gatomon, quien en un momento de desolación y confusión, pudo aprovechar la situación para manipular sus ideas. Finalmente el viejo árbol, empezó la conversación.

- No quiero causar molestias. He venido a ayudarte con estos problemas que tienes.

- ¿Tú qué sabes de mis problemas? No necesito tu ayuda, puedes marcharte.

- Vaya que sí eres una pequeña malcriada jaja – Comentó Cherrymon en tono de burla nuevamente.

- ¿¡Qué dices!? Miserable…

- Espera gatomon, ya que si me destruyes ahora, no obtendrás las respuestas que buscas.

El árbol viejo se estaba saliendo con la suya. Rápidamente Gatomon prestó atención ante las palabras de Cherrymon. Mientras tanto Ken había parado las quejas hacia sí mismo y comenzó a preocuparse por Gatomon. Sin embargo un sentimiento de orgullo comenzó a pisarle los talones, al decir que "Gatomon era una tonta por haberse marchado, y que no era necesario". Ken recapacitó acerca de su delirio por ver a Angewomon, y pensó haberlo superado. Finalmente todos cometen errores y estaba dispuesto a decirle a Gatomon la verdad que lo quemaba por dentro. ¿Pero sería mal visto tener relación alguna con un Digimon? ¿Qué dirían las demás personas? ¿Los ángeles también pueden enamorarse? ¿Es malo enamorarse de un ángel? Tomo su impermeable y salió corriendo en plena lluvia, que ahora caía a montones y hacía muy opacas las imágenes ante la vista. Ken gritaba desesperado para encontrar a Gatomon.
- Sólo necesitas que los 2 coman de mis frutos… y vivirán felices los jaja. – Dijo Cherrymon.

- ¿Y esto es seguro? ¿Cómo sé que no me estás mintiendo? ¿Qué quieres a cambio?

- No es nada. Pero debes darte prisa y buscarlo cuanto antes. Todo tiene un límite de tiempo.

Gatomon había creído tener en sus manos la solución a sus problemas sentimentales. Debía buscar a Ken y los dos comer de los frutos místicos de Cherrymon. No se sabe cuáles serían los efectos secundarios, las consecuencias, o el verdadero plan de Cherrymon.
Después de un tiempo, Gatomon halló a Ken bajo un paraguas y ese impermeable amarillo.

- ¡Ken! – Exclamó con felicidad Gatomon.

- ¡Gatomon!

- ¡Corre debemos darnos prisa!

- ¿De qué hablas?

- ¡No hay tiempo para explicaciones!

Ken sólo seguía a Gatomon sin tiempo para razonar que era lo que estaba pasando. Cuando llegaron al lugar, Ken se asombró ante el gigantesco árbol que con ímpetu sacudió sus ramas, dejando caer 2 de los frutos que prendían de él.

- ¡Adelante, cómanlos! – Casi ordenaba Cherrymon con impaciencia.

- ¿Qué significa esto Gatomon?

- Es nuestra llave para estar juntos por siempre. Confía en mí Ken, por favor.

Ya no había tiempo de dudar y desconfiar de Gatomon. Ken con cierta vehemencia tomó el fruto y le dio unos cuantos mordiscos. Gatomon hizo lo mismo. Cherrymon observaba la situación con una felicidad macabra.

- Jajaja Ya está hecho, serán muy felices a partir de ahora…

Repentinamente, perdieron el conocimiento. La lluvia cesó y un arcoíris adornaba el cielo; Cherrymon había desaparecido.
Ken poco a poco fue abriendo los ojos (se encontraba en el parque), y vislumbraba una silueta voluptuosa: La misma de la mañana en su cama. Se aproximaba con cautela y cada vez más, la imagen se tornaba nítida. Sí se trataba de Angewomon, eso era seguro. Una fuerza casi sexual pero amorosa invadió el cuerpo de Ken. Esta vez estaba más próximo del ángel femenino y casi contiguo, aproxima su mano izquierda al seno izquierdo de angewomon. Su mano estaba lindante, casi confinada al tacto. Vacilaba un poco y trató de sentir la energía, pero con un poco de perplejidad agarró el seno como si de un fruto prohibido se tratase. Lo acaricio suavemente; el volumen era perfecto. Esa sensación de suavidad, tan aterciopelado y como si acariciara la nectarina. Bajó la copa del bra y rápidamente introdujo a su boca el pezón rosado del ángel. Lo chupó con amor y hambre; parecía un crío. Lo deseaba tanto, que cada segundo era un éxtasis en su boca. Pasaba su lengua en círculos pequeños alrededor del pezón y la aréola (aveces mordiéndolos un poco). Sentía que su sed iba disminuyendo. De repente, la voz de Angewomon en lugar de interrumpirlo, lo incitó a continuar: "Bebe de mi seno, mi hermoso niño, quiero saciar tu hambre y aplacar tu sed. Bebe porque yo estaré feliz con ello, y si ello te hace feliz, yo también lo estaré, porque de nuestro amor brota la felicidad inmaculada, vida mía."
Ambos sabían que el lugar no era el apropiado, por más que su felicidad invadiera sus cuerpos. Angewomon actúo con agilidad y se llevó a Ken a casa. Al llegar, Angewomon abrió la puerta con una de sus piernas, mientras cargaba a Ken como a un niño entre sus brazos. El destino era evidente: La habitación de Ken. Allí se encontraban, tan cercanos sus cuerpos. Ken dijo unas palabras antes de pasar a la acción destinada: "Finalmente, antes de entrar dentro de ti, quiero decirte que esto es con lo que más soñaba desde aquél día." Lo decía hablando cerca de los labios de Angewomon, labio con labio. Aunque Angewomon al escuchar las palabras antes mencionadas, se aquejó un poco y replicó: "¿En verdad esto es lo que querías Ken? ¿Quieres estar dentro de mí? ¿Qué pasará después? Tengo miedo… esto es nuevo para mí y sólo quiero que los dos lo vivamos juntos, que tú me enseñes a mí y yo te pueda satisfacer en lo que buscas". Ken sintió remordimientos, y los ánimos se le bajaban.

- Tal vez tienes razón Angewomon…

- … No digas más [Interrumpe angewomon poniendo un dedo, sellando los labios de Ken]

- Prometo complacerte y poner lo mejor de mí.

Angewomon también tiembla. Se estremece más que al ver o luchar con un enemigo poderoso. Es una nueva sensación y con agitación se aproximaba a la boca de Ken. Sus labios quedan pegados a los de él. Se siente tan bien, que ahora Angewomon, quiere experimentar y hacer sentir a su amo el mejor de los placeres terrenales. Pero Angewomon lo besa con ternura, con sentimiento, amor y devoción. Ella no sabe cómo actuar ante él; tiene miedo de que Ken, hombre con experiencia y sabiduría (como ella lo percibía) se llevara una decepción ante su ignorancia; pero Ken, notando esto en su rostro, la motivó diciéndole: "No te preocupes, yo no lo sé todo. También tengo un poco de miedo pero estando contigo eso no importa, nada importa en realidad. Te quiero cerca de mí, y no solo en palabras y acciones, sino en algo más allá de la realidad".

Se tomaron de las manos una vez más y sin despegar sus bocas, Ken introdujo entre una oquedad de los labios de Angewomon, la punta de su lengua. Penetraba poco a poco, ladeando de vez en cuando para chocar con el piso de la lengua en su cavidad oral. Angewomon adaptando su boca a la forma de la lengua, succionaba la punta de ésta. Sus cuerpos liberaban una energía poderosa y deliciosa. Un aroma exquisito. Pronto se encontrarían en la explosión de sensaciones.