Sophia no sabía cuanto tiempo pasaron volando, pero sentía que en cualquier momento caería muerta. Los ojos le ardían del sueño, le dolía la cabeza, el estómago le gruñía y el corsé no la dejaba respirar bien. Hally tenía que sacudirla cada cinco minutos para que no se quedara dormida, y un par de veces estuvieron a punto de chocar con el auto de los chicos.
Siguió conduciendo con la vista al frente, pero podía sentir las miradas de los chicos en el auto sobre ella, en especial la de Harry. Quería llegar cuanto antes a la casa Weasley y dormir un rato, pero sabía que, en cuanto pisaran tierra, todos le exigirían una explicación. Y no estaba de ánimos para recordar su platica con Lucius, la falsedad de Draco y mucho menos su huida de la mansión.
—¡Empieza a descender, Soph! —gritó Fred— ¡¿Puedes ver la casa?!
—¡Sí! —respondió la azabache al ver la única casa que había en el área.
No le puso mucho cuidado a la casa, sino al suelo en donde se suponía que tenía que aterrizar. No tenía idea de cómo lo haría. No recordaba cómo Draxler lo hizo cuando llegaron a Rickman, y no creía que ninguno de los chicos supiera como. Pensó en llamar a Draxler, pero su presencia sólo haría más difícil la explicación que le daría a los demás.
Empujó el manubrio hacia adelante, haciendo que la moto descendiera. Observó cómo Fred bajó la velocidad e hizo que el auto tocara el suelo com cuidado, y decidió imitarlo. Bajó la moto lo más que pudo antes de enderezarla. Fue bajando poco a poco, pero cuando una de las llantas tocó el suelo, su mano hizo girar el freno, por lo que la motocicleta paró de súbito y se quedó quieta sobre el suelo.
—Brillante —murmuró George acercándose a ellas—. ¿La compraste con todo y el hechizo de equilibrio o se lo pusiste tú?
—¿El qué? —preguntó Sophia mientras Fred la ayudaba a bajar.
—El hechizo de equilibrio —repitió Fred en lugar de su hermano—. No te ofendas, muñeca, pero un duende como tú jamás habría sido capaz de conducir este monstruo sin un hechizo de equilibrio descente.
—También tiene hechizos amortiguadores —murmuró George ayudando a bajar a Hally—. Y creo que unos silenciadores y calefactores también.
—Se los habrá puesto el antiguo dueño —murmuró Sophia tomando su maleta y escoba.
—Sólo si la compraste unas horas antes, muñeca. Por lo menos el de equilibrio no tiene más de un día. Los otros son más antiguos.
—¿Se los habrá puesto tu hombre? —preguntó Hally asombrada— Yo ni siquiera lo vi. ¡En verdad es rápido con la varita!
—¡Hally!
—¿Su qué? —preguntó Harry sin creérselo.
—¡Su hombre! —respondió la pelirroja con una sonrisa malvada— El que estaba con ella cuando me encontraron. Ya sabes, Soph, el que dijo que te protegería de cualquier... ¡Hey!
—¡No es mi hombre! —exclamó Sophia con las mejillas rojas, mientras Hally se quitaba la tierra del cabello.
-¿Entonces quién es? ¿El novio? -preguntó Fred con tono sombrío señalando el vestido de Sophia.
-No, ese se quedó en Malfoy Manor -respondió Sophia enojada, haciendo palidecer al pelirrojo frente a ella.
-¿Q-qué...?
-Eh, Freddy, creo que mejor entramos antes de que nuestra señora madre despierte -intervino George tomando a su hermano del brazo.
Fred suspiró antes de quitarle la maleta a Sophia de las manos y caminar a la casa junto a George, que llevaba la escoba.
-Luego les cuento -murmuró Sophia al captar la miras a de Harry, que estaba igual de pálido que Fred.
Sophia sacó su varita y le lanzó el hechizo encogedor a la moto, la recogió y siguió a los gemelos hacia la casa.
-Esto se está poniendo bueno -murmuró Hally antes de seguir a sus amigos adentro.
La casa de los Weasley era la más extraña y genial que Sophia había visto. Parecía como si varias casas de una planta hubieran sido apiladas una encima de la otra, y la única forma en que se mantenía en pie era por magia. El terreno era grande, y así como con los Tonks, había mucho terreno entre las casas de la zona. A un costado había un corral con algunas gallinas, y a unos metros, un letrero que decía "La Madriguera".
Fred abrió la puerta de madera con cuidado y les indicó que pasaran sin hacer ruido. Por dentro, la casa era aún más genial que por fuera. Era pequeña, pero acogedora. Desde la entrada se podía ver la cocina, en donde habían platos lavándose solos y una cuchara revolviendo algo que se cocinaba en una olla sobre la estufa. Sobre la chimenea había una cuerda con calcetines, a los que le daba vuelta de vez en cuando para que terminaran de secarse. En uno de los sillones habían un par de agujas tejiendo un suéter de lana, y sobre la pared, un reloj que en lugar de manecillas tenía varias cucharas con la fotografía de cada uno de los Weasley en ellas.
Cuando George, que fue el último en entrar, cerró la puerta, su cuchara, la de Rin y la de Fred se movieron, y Sophia se dio cuenta de que en el reloj no había números, sino que estaba dividido en lugares: casa, trabajo, escuela, y peligro de muerte. Las manecillas de los tres recién llegados pasaron de "peligro de muerte" a "casa", lo que le dio una idea a la azabache de lo que le pasaría a sus amigos si su madre se daba cuenta de lo que hicieron.
-¿Crees que esta bien si tomamos uno de estos? -preguntó George tomando uno de los panes que había sobre la mesa.
-Sí, no creo que lo note -respondió Fred tomando otro, el cual partió a la mitad antes de entregarle un trozo a Sophia y otro a Hally.
Ron tomó otro pan y le dio la mitad a Harry, pero antes de que cualquiera pudiera empezar a comer, un grito se escuchó desde las escaleras, causando que los tres Weasley se pusieran pálidos y temblorosos.
-¡Camas vacías! ¡Ninguna nota! -gritó una mujer pelirroja y rellena, mientras bajaba las escaleras hecha una furia- ¿En qué estaban pensando? ¡Pudieron haber muerto! ¡Pudieron haberlos visto!
-Pero mamá...
-¡Teníamos que ayudarlo!
-¿Ayudar a...? Oh, Merlín -murmuró cuando se dio cuenta de la presencia de Sophia y los mellizos-. ¡Oh, Harry y Hally! Qué bueno que llegaron a salvo. ¿Y tú, cariño?
-Ella es Sophia, mamá -aclaró Fred poniendo una mano sobre el hombro de la azabache-. Ella no estaba en la estación, ¿recuerdas?
La señora Weasley miró a Fred atónita, antes de dirigir sus ojos hacia Sophia y dejar salir un gemido de asombro. La señora miró a la azabache de arriba abajo, y Sophia pensó que le diría algo por la ropa que traía puesta. Tal vez sería como esas puritanas sangre pura que se habían escandalizado por su pequeño show de anoche.
-N-no lo puedo creer... -murmuró la señora Weasley cubriéndose la boca con las manos- Han pasado miles de años... Mis padres, los padres de mis padres y sus padres antes que ellos, todos soñaron con conocer a la Nædàr... ¡GINNY TRAE LA CÁMARA DE TU PADRE!
-¡Mamá!
Sophia sonrió aliviada al ver que la señora Weasley no la miraba por su ropa, pero la incomodó un poco cuando mencionó lo de la Nædàr. Sin embargo, prefería que la vieran como la Nædàr que como la hija de un par de mortífagos.
Unos segundos después bajó una pequeña de cabello naranja sosteniendo una cámara antigua. La señora Weasley apartó a Fred y rodeó los hombros de Sophia con su brazo, antes de sonreírle a la cámara. Sophia parpadeó un par de veces antes de sonreír también. No quería hacer sentir mal a la mujer que los había recibido en su casa.
-Disculpa a mamá -murmuró Fred mientras su madre se acercaba a Ginny-. Conocer a la Nædàr ha sido el sueño de la familia Prewett por generaciones.
-¿Dijiste Nædàr? -preguntó Ginny antes de correr hacia ellos emocionada- ¿Mami, me tomas una a mí?
Antes de que Sophia lo supiera, la señora Weasley ya le había tomado la foto a ambas.
-En cuanto Errol llegue, enviaremos a revelar el rollo...
-¡Mamá! -exclamó Fred, ganándose la atención de su madre- ¿Sí recuerdas que Sophia es una visita y no una atracción, cierto?
-¡P-pero por supuesto que sí! -exclamó la señora Weasley con las mejillas rojas, antes de dirigirse a Sophia- Oh, cariño, lo siento. En el mágico no hay persona que no conozca las leyendas que se cuentan de los Nædàr y creo que me dejé llevar un poco...
-No pasa nada, señora Weasley -respondió Sophia poniendo su mejor cara de inocencia, haciendo reír a los gemelos y a Hally.
-Yo también lo siento -dijo Ginny también sonrojada.
-¿Y no vas a disculparte con Harry y Hally por ignorarlos, mamá? -siguió Fred con malicia.
La señora Weasley se giro de inmediato y se disculpó con los mellizos, pero Ginny los miró aterrada antes de salir corriendo escaleras arriba.
-¿Hicimos algo malo? -preguntó Harry confundido.
-Sólo está loca por tí -respondió Rin sin darle importancia, aunque por alguna razón, el comentario enojó a Sophia-. Se la pasa hablando de ti todo el...
-¡Alto ahí, Ronald Weasley! -exclamó su madre enojada de nuevo- Aún no me han explicado cómo se les ocurrió ir volando hasta Surrey a media noche, solos y sin permiso.
-¡Teníamos que ayudarlo! -exclamó Ron mientras los gemelos asentían- ¡Habían puesto barrotes en su ventana!
-Pues a ti también te pondré barrotes en tu ventana...
-Disculpe, señora Weasley -murmuró Sophia poniendo los ojos de cachorro que nunca fallaban-. Ron, Fred y George sólo querían ayudarnos... Los muggles con los que vive Harry son muy malos y si los chicos no hubieran estado ahí, no habríamos podido rescatar a Harry.
-No tienes por qué defenderlos, cariño -dijo la señora Weasley sonriendo, antes de suspirar y mirar a sus hijos-. Ustedes, suban las cosas de Sophia a la habitación de Ginny y las de Harry a la de Ron. Hally, tus cosas ya están arriba. Sophia, cariño, tú ven conmigo.
Todos subieron las escaleras, pero Sophia y la señora Weasley se quedaron en el segundo descanso, mientras los demás siguieron subiendo. La señora Weasley abrió la única puerta que había en ese piso, la cual resultó ser un baño. Abrió un pequeño armario y sacó unas toallas y un bote de crema, y guió a Sophia hacia el lavamanos.
-Vamos a quitarte todo esto -dijo antes de mojar una esquina de la toalla y pasársela en el rostro a Sophia-. Ron me contó que estabas con los Malfoy. Vaya tutores que pretenden ser, poniéndole tanto maquillaje a una niña tan pequeña... -siguió frotando con cuidado la toalla, antes de tomar la crema y esparcir un poco sobre el rostro de Sophia- Esto servirá para que tu piel no se dañe.
La señora Weasley terminó de aplicar la crema y puso la toalla en el cesto de ropa sucia, volvió a guardar la crema y guió a Sophia a la habitación de Ginny.
-Puedes cambiarte de ropa y descansar un rato. En unos minutos estará listo el desayuno. Y de nuevo, ciento mucho la forma en que reaccioné...
—Yo también ciento la forma en que llegué señora Weasley —murmuró Sophia siguiendo con su acto de hacerse la buena—. No fue mi intención...
—Ya te dije que no te disculpes, cielo...
La habitación de Ginny era muy bonita. Las paredes eran de color lila, y habían varios posters de las arpías de Hollyhead y de las Brujas de Macbeth, la banda favorita de Dora. La cama individual de Ginny tenía sábanas lila y varios peluches, y junto a ella habían dos colchas en el suelo. Más lejos había un escritorio con un pequeño cofre y algunos dibujos.
-Así que eres fan de las arpías -murmuró Hally viendo los posters-. Yo no tengo un equipo predilecto, pero me gusta mucho cómo juegan ellas.
-No son malas -dijo Sophia entrando a la habitación-, pero no se comparan al Pr...
-Pride of Portree -la interrumpió Ginny sonriendo-. Lo sé. Sé todo sobre ti. Eres la Cazadora estrella del equipo de Gryffindor.
-¡Oye!
-Bueno, eso no puedo negarlo -dijo Sophia con suficiencia, ignorando las protestas de Hally-. Digo, fui la cazadora que mas puntos marcó el año pasado...
-Y la que más puntos perdió también -murmuró Hally restándole importancia-. Que por responderle a un profesor, por no entregar los deberes, por correr en los pasillos, por retar a duelo a tus compañeros, por hacer explotar los calderos de tus compañeros...
-Parkinson no es mi compañera -se defendió Sophia cruzando los brazos-. Además, no se porqué se enojó tanto. Pienso que se ve mucho mejor sin cejas.
Ginny soltó una carcajada al escuchar aquello. Parecía una chica muy alegre y confiada, aún con su faceta "fangirl".
-Lamento privarlas de mi presencia, plebeyas, pero debo ir a quitarme este estúpido vestido -dijo sacando un juego de ropa de su maleta.
-¡Espera! -exclamó Hally tomándola del brazo- Quiero ver una vez más el vestido, ¿sí?
Sophia rodó los ojos, pero aún así se quitó el suéter de Harry, dejando que ambas pelirrojas vieran el vestido completo.
-¿Qué es eso? -dijo Hally señalando a su pecho.
-¿Qué, esto? -preguntó Sophia presionando la palma de su mano contra la copa del sostén, haciendo que esta se hundiera contra su pecho. Luego retiró su mano y la copa volvió a su lugar- Es un sostén. Druella me obligó a usarlos desde que llegue.
-¿Druella?
-Ya te dije que se los explicaré luego, Potter.
-Bien, pero no dejes que Harry te vea así o se le saldrán los ojos.
-Él ya me vio así, tonta -dijo Sophia rodando los ojos-. Fue él quien me puso el abrigo, ¿recuerdas?
-Oh, sí -sonrió Hally-. Mi hermanito cuida muy bien de lo que es suyo.
-Idiota -murmuró la azabache antes de salir hacia el baño.
-¿Qué quisiste decir con eso? -murmuró Ginny confundida.
-¿Con qué? -preguntó Hally revisando sus cosas sobre su colchón.
-Con que Har... Con que tu hermano cuida de lo que es suyo.
-Oh, es que Harry está enamorado de Sophia, y ella de él.
-¿A-ha, sí?
-Síp. Creo que Harry lleva más tiempo enamorado, y Sophia quizás ni se ha dado cuenta. Los dos son muy inocentes en ese tema, pero no son estúpidos, mira que ya hasta se besaron y todo.
-¿Qué?
-Sí, dos días después de Navidad, en la torre de Astronomía. Aunque todavía no se han vuelto novios, pero creo que lo harán pronto -siguió Hally mientras escogía qué camisa ponerse-. Sólo espero que Soph no le rompa el corazón a Harry. ¿Has oído eso que dicen que siempre hay uno que ama más que el otro? Dicen que normalmente es la chica, pero en este caso, creo que es Harry el que la quiere más. Además, ella tiene más pretendientes. Tiene un admirador secreto, un chico de Ravenclaw que siempre la está mirando, y hasta el tonto de Malfoy suspira por ella...
Un fuerte golpe interrumpió el monólogo de Hally. Ginny había salido corriendo, azotando la puerta tras ella. Hally se quedó pensando por un momento, hasta que una extraña idea cruzó por su mente.
-Soy una boca floja.
Siento que me quedo ñeh, pero lo mejor se viene en el siguiente capítulo y cuando digo lo mejor, me refiero a celos, regaños, revelaciones y más celos y por cierto, no esperen que Ginny siga igual de contenta hacia Sophia
