"SOPHIA BLACK MARCA EL RITMO DE LA ALTA SOCIEDAD"
Hace una semana, su servidora, Rita Skeeter, recibió la invitación para una de las galas más especiales para el mundo mágico, ya que se celebraría la firma del contrato de compromiso entre el heredero de una de las familias más importantes de nuestra sociedad, el joven Draco Malfoy, y una de las figuras más importantes de nuestro mundo, quien es la heredera de dos de las familias más antiguas y puras conocidas, además de ser la última en portar sus apellidos, y que, por sobre todo, es la persona viva con más poder desde su predecesora, Morgana. Me refiero, por supuesto, a Sophia Black Sinclair, la niña prodigio, el milagro por el que el mundo mágico llevaba esperando por más de mil años, la Nædàr.
La fiesta que se llevó a cabo en la residencia de la familia del "novio", en Malfoy Manor, empezó como cualquier otra. Los invitados llegaron tomándose su tiempo, vestidos en las túnicas más exquisitas, las damas vistiendo las alhajas más finas. En el transcurso de una hora, todos los invitados estuvieron presentes, y llegó el momento de la feliz pareja para bajar.
El heredero Malfoy vestía una túnica negra de corte clásico, diseño exclusivo de Vera Heinrich, la cual resaltaba la prometedora figura del ya atractivo y bastante codiciado -a pesar de su edad-, Draco Malfoy. Y del brazo del joven Heredero, venía la estrella de la noche.
Yo, que no había tenido la oportunidad de conocer a la joven en persona, admito que quedé impresionada ante la imagen frente mí. Ataviada con el típico vestido de compromiso, con unos cuantos adornos que le daban su toque único, la parte superior de su largo cabello hermosamente recogida, mientras la parte inferior caía libre sobre su delicada espalda, sus labios, párpados y mejillas maquillados ligeramente con un tono rosa tierno, dejando el resto de su blanca piel intacta. En pocas palabras, Sophia Black parecía un ángel.
En cuanto llegaron al final de la escalera, la pareja fue abordada por las figuras más importantes del mundo mágico, entre ellos el propio ministro de Magia, embajadores de todas partes del mundo, empresarios y deportistas famosos. Todos quedaron fascinados con la naturalidad y carácter de la Heredera Black Sinclair, quien fue prontamente retirada del centro de atención por el joven Malfoy para llevarla con personas más de su edad.
La noche pintaba para la perfección, hasta que la Nædàr desapareció del radar.
Los Malfoy intentaron mantener la discreción, pero luego de media hora sin noticias de la invitada de honor, el resto de los asistentes empezamos a preguntarnos si la ceremonia de las firmas se llevaría a cabo esa noche. Pregunta que no tardó en ser respondida, por la misma Sophia, y de una de las formas más escandalosas, originales y poco ortodoxas que se hayan visto en el mundo mágico.
Se acercaba la media noche, cuando la orquesta dejó de tocar. Todos los invitados degustando nuestra exquisita cena, fuimos interrumpidos por un ruido parecido al de tambores. En la cima de la escalera, se creó una nube de humo, entre la cual apareció la persona más importante de la noche, pero viéndose totalmente diferente a como se presentó al inicio de la velada.
De su hermoso vestido de compromiso sólo quedaba la falda, a la cual se le había cortado de forma dispareja, llegando ahora hasta la mitad de su pantorrilla. La parte superior de su delicado cuerpo era cubierta únicamente por un sostén y un corsé blancos, sobre los que descansaban varios collares de diferentes colores y tamaños. Su maquillaje suave había sido reemplazado por tonos fuertes, dándole una apariencia totalmente distinta a su rostro, y su largo y hermoso cabello había sido recortado bruscamente, estando ahora recogido con un trozo de tela verde. Sophia Black Sinclair había pasado de ser la viva imagen de la pureza, a parecer la vulgaridad encarnada en una misma noche.
Pero lo peor no fue su apariencia, ni la forma en que decidió reaparecer en el salón en donde se llevaba a cabo la fiesta. Lo que realmente causó el escándalo, fue el pequeño show con el que la Nædàr decidió "deleitarnos". La joven Heredera empezó a mover sus pequeñas caderas y delgada cintura como sólo las mujeres provocadoras saben hacerlo, mientras que, asistiéndose con un sonorus, empezó a entonar una canción cuya letra deja mucho que desear.
Sin querer ofender al lector, les dejaré algunos fragmentos de la dichosa letra:
'I've been had'
'You make me feel shiny and new'
'Like a virgin'
'Touched for the very first time'
'Gonna give you all my love, boy'
La canción, la cual es interpretada por una cantante muggle bastante vulgar y criticada incluso por los suyos, relata la experiencia de una joven al encontrar placer carnal desmedido en un hombre luego de haber pasado por varias otras parejas que no lograron satisfacerla.
En un primer momento, me dio la impresión de que el mensaje que la joven Sophia quería expresar era el de sentirse al fin completa con su futuro prometido, pero fui rápidamente sacada de mi error al notar que, en ningún momento, los ojos de la Nædàr se posaron sobre los del joven Draco, y que más bien anduvieron mirando con coquetería a diferentes figuras masculinas, entre las que se encontraba el joven Heredero Zabini, quien es su compañero en Hogwarts, y la promesa húngara del Quidditch, Viktor Krum.
Y por si fuera poco, según la señorita Pansy Parkinson, con tán sólo once años, y a punto de iniciar su segundo año en Hogwarts, la señorita Black Sinclair ha empezado a hacerse de una reputación entre la población masculina del colegio. Según palabras de Parkinson, Sophia Black ya ha sido la causa de varias peleas entre caballeros que han sido recipientes de sus afectos. Debo admitir que esta declaración me sorprendió enormemente, pero ante el espectáculo de anoche, ya no resulta tan difícil de creer que Sophia Black Sinclair posea unos valores morales tan cuestionables.
No resulta tan difícil de creer, sin embargo, cuando recordamos la clase de personas que sus padres fueron. Su madre, Evanna Black de soltera Sinclair, fue una de las mujeres más codiciadas en su momento, y fue la causante de varios rompimiento de compromiso entre los herederos de algunas familias importantes. Su padre, Sirius Black, aún conserva el título del mayor rompe corazones que haya habido en Hogwarts. Aunque no sepamos en dónde fue criada Sophia antes de llegar a vivir a la casa de los Tonks hace casi tres años, no es necesario para saber que la actitud potencialmente promiscua de la chica le viene de familia.
La pregunta que queda ahora es: ¿Qué pasará con el contrato de cortejo entre Black y el joven Malfoy? ¿Estarán los Malfoy dispuestos a continuar a pesar del escándalo que causó la que se convertiría en su futura nuera? ¿Estará el joven Draco dispuesto a pasar por alto la dudosa reputación que se está forjando la que hasta anoche era su futura prometida?
Aún no he podido hablar con los Malfoy al respecto, mis fieles lectores, pero prometo mantenerlos informados de cada detalle de esta interesante novela en la que se ha convertido la situación entre Draco Malfoy y Sophia Black Sinclair. Se despide de ustedes, Rita Skeeter.
Hally miró a Sophia luego de que Fred leyera en voz alta el artículo, pero la azabache se mantenía en silencio, con la vista pegada a una de las páginas del periódico sobre la mesa. Así pasaron un minuto completo, todo el mundo mirando a Sophia mientras ella los ignoraba totalmente.
Lentamente, como si estuviera en cámara lenta, Sophia se levantó, tomó el periódico y, frente a la atónita mirada de todos, salió corriendo por la puerta de la cocina.
Hally trató de ir tras ella, pero una mano en su hombro la detuvo antes de que pudiera avanzar.
—Creo que Sophia necesita estar sola un momento —dijo Ted mirando en la dirección en que su sobrina había desaparecido.
—No lo entiendo —murmuró la pequeña pelirroja confundida—. ¿Por qué se fue así? Ni que le importara tanto lo que diga de ella ese artículo.
—No es lo que dice de ella —dijo Fred pensativo—. Son las fotografías que publicaron junto al artículo.
—¿Por qué? ¿Acaso no se ve bien? ¿No sacaron su mejor lado?
—Eso es imposible —murmuró el Gryffindor antes de volver a elevar la voz—. No sólo sacaron fotografías de ella.
—¿Ah, no? ¿Y de quién más?
—De sus padres.
...
Sophia miraba la página frente a ella una y otra vez, comparándola con las imágenes en su medallón con los ojos llenos de lágrimas.
En la primera imagen había una joven mujer de largo cabello oscuro y ojos azules brillantes que miraba directo a la cámara con una expresión de superioridad en su fino rostro. Cada vez que la veía, el primer pensamiento que se le venía a Sophia a la mente era de que ella, Evanna Black, debió ser la mujer más hermosa del mundo, porque en lo que llevaba fuera del hospital, no había visto a ninguna persona que fuera la mitad de hermosa que ella, ni siquiera la mamá de Malfoy.
La fotografía estaba en el lado derecho del artículo, y traía una especie de nota al pie de la imagen.
Evanna Black née Sinclair, baile de Navidad anual en Malfoy Manor, 1980.
Sophia recordó las palabras de Dumbledore cuando la sacó del hospital. Según él, ella había nacido prematura, con sólo cinco meses de gestación el 03 de noviembre de 1980, por lo que en esa fecha ella ni siquiera había sido concebida.
La segunda fotografía de la página se encontraba al lado opuesto a la primera, pero causó exactamente la misma reacción en Sophia. En ella aparecía un hombre extremadamente apuesto, con el cabello negro hasta los hombros y sus ojos grises brillando de perfil. Sostenía una manzana en su mano, y hacía un gesto despreocupado antes de darle una mordida. Ésta también tenía un pie de página.
Sirius Orion Black, baile de Navidad anual de Malfoy Manor, 1980.
Sophia se sorprendió bastante al ver que ambas foros habían sido tomadas el mismo día, y más aún cuando vio que él usaba un anillo, aunque no logró identificar si era de matrimonio o no.
—Deberías volver adentro.
Sophia se levantó de un brinco al escuchar la voz profunda de Draxler junto a ella. Su mano voló a su cuello, pero lo único que encontró fue la cadena de su medallón.
—Creí haber dejado claro que no podías quitarte esto —dijo Draxler extendiendo la canica hacia ella.
—¿Qué demonios dices? —se quejó Sophia quitándole la canica con brusquedad— Lo único que me dijiste fue que no te llamara para tonterías, y luego te largaste Merlín sabe a dónde.
—Como sea —murmuró rodando los ojos—. Necesitas entrar y explicar lo que pasó.
—¿Por qué? ¿Sólo porque tú lo dices?
—Porque si no les das una explicación válida, Dumbledore te enviará de nuevo con los Malfoy, y si eso pasa, tendré que mantenerme siempre fuera de la canica para evitar que te hechicen o te den Pociones para hacerte cooperar.
Sophia apretó la canica en su mano. Draxler tenía razón. Si no daba una explicación convincente para su pequeño acto, los Malfoy volverían a exigir su presencia en la mansión, y Dumbledore no tendría razones para negarse.
—Eres un ser extraño, Draxler —murmuró caminando hacia la Madriguera.
Cuando Sophia entró, todos se le quedaron viendo con rostros sorprendidos. La azabache abrió la boca para preguntar qué ocurría, pero tía Andrómeda se le adelantó.
—Éste joven es Levi Draxler, es un Inefable que el ministerio asignó para cuidar de Sophia.
—¿Cuidar? —preguntó Fred con sarcasmo— Vaya, me imagino que el ministerio debe estar corto de personal.
—Fred...
—Digo, porque justo anoche Sophia estuvo a punto de morir, pudo haber contraído una enfermedad o caerse de la–
—Suficiente, Freddy —murmuró Hally dándole un codazo en el estómago a Fred antes de que hablara de más.
—Tú no tienes idea de lo que sucedió anoche —siseó Draxler mirando con desprecio a Fred.
—Bueno, ¿entonces por qué no hablamos sobre eso? —interrumpió tío Ted antes de que Fred pudiera responder.
Sophia se sentó a la mesa y todos notaron que seguía sosteniendo la página del periódico que se llevó al salir.
La azabache respiró hondamente antes de empezar a explicar lo que ocurrió desde el primer día que llegó a Malfoy Manor, cuando Druella intentó hechizarla. Tía Andrómeda estuvo apunto de ir a Malfoy Major dispuesta a matar a su hermana y a su madre, pero tío Ted la sujetó y la obligó a mantenerse sentada.
Lo que más le costó contar fue lo que pasó antes del baile, cuando tuvo la plática con Lucius, y luego cuando bajó a la fiesta del brazo de Malfoy. Podía sentir las miradas de Harry y Fred sobre ella, lo que por alguna razón la hacía sentir peor.
—Luego... Luego Draxler me apareció en Rickman —dijo, omitiendo por completo la existencia de la moto de su padre, que descansaba en su baúl en la habitación de Ginny. Sabía que en el momento en que sus tíos se enteraran, se la quitarían y probablemente nunca la volvería a ver.
Sophia agradeció mentalmente que Draxler no la contradijera, aunque se preguntó qué le pediría el Inefable a cambio de su silencio. No volvería a caer en otro engaño como el de Malfoy.
Sophia terminó su relato contando que Draxler las apareció en Little Whinging y desapareció antes de que los chicos llegaran en el auto, y se fueron a la Madriguera con ellos. Sabía que ninguno de ellos diría nada, aunque luego le pedirían una explicación.
—Así que hiciste nuevos amigos anoche, ¿eh, muñeca?
—Fred...
—¿Zabini? ¿En serio? Digo, entiendo que le hayas pedido su autógrafo a Krum, pero ¿Zabini? ¿Tienes idea de las cosas que se dicen de su madre y de él?
—¿Y qué hay de las cosas que se dicen de mí? —espetó Sophia— ¿Tú crees que lo que se dice de mí es cierto?
—Y-yo...
—Nadie está diciendo eso, cariño —interrumpió la señora Weasley—. Sabes que Fred puede ser un torpe a veces. Lo que pasa es que el chico Zabini es muy amigo de Malfoy Jr.
Sophia apretó los puños bajo la mesa. No entendía por qué estaba defendiendo a Zabini, cuando él mismo le dijo que sólo era amable con ella por su dinero, así como todos en la fiesta, excepto quizá Viktor.
Sin poder controlarse, Sophia bostezó, y la señora Weasley de inmediato le sugirió que se fuera a dormir, antes de ofrecerle leche y sábanas calientes.
Cuando Sophia se fue, los Tonks partieron hacia su hogar, el señor y la señora Weasley se quedaron tomando el té y los chicos se fueron al jardín.
Harry suspiró pensando en lo que Sophia les contó sobre Malfoy. Por alguna razón le molestó saber que Malfoy había estado tan cerca de ella, y más aún que Sophia lo haya dejado. ¿Por qué tuvo que aceptar bajar con él? ¿Y si Malfoy intentaba acercarse a ella en Hogwarts? ¿Y Zabini?
—Harry Potter.
Harry se sobresaltó al encontrarse con el guardián de Sophia parado frente a él, mientras los demás lanzaban gnomos a varios metros de ellos. Draxler lo miraba con una expresión entre seria y furiosa, como si tratara de oculte ar su enojo.
—Voy a decir esto solo una vez, así que espero que te quede claro: Aléjate de Black.
—¿Qué?
—Lo que oíste, Potter. No quiero que te vuelvas a acercar a Sophia Black.
—No entiendo, ¿por qu–
—Yo estoy aquí para asegurar la seguridad física de Sophia Black, una seguridad que tu compañía ha puesto en riesgo innumerables ocasiones desde que se conocieron. Piensa un poco, Potter, ¿de quién fue la culpa de que a Black casi la mataran en el bosque prohibido?
—Cómo...
—Tengo mis fuentes. Black estaba en el bosque cumpliendo un castigo que le impusieron por vagar por la escuela de noche en tu compañía. Porque tú entregaste al dragón que le dieron a Hagrid a cambio de información para pasar al perro de tres cabezas que custodiaba el camino hacia la piedra filosofal, la cual restauraría el cuerpo de Lord Voldemort.
» Eso sin contar que en su primer partido de Quidditch, Black casi se cae de su escoba, la cual estaba siendo hechizada para mantenerse quieta y así evitar que fuera a ayudarte a ti y a tu hermana, y al no poder moverse, una blodger le rompió la muñeca.
» Además, fue para acompañarte que ella bajó hasta donde se encontraba la piedra filosofal. Fue por evitar que te hicieras daño que ella voló entre las llaves aladas que la hirieron, quemaron y envenenaron, y fue por ayudarte que ella atravesó una columna de fuego y casi muere asfixiada al enfrentarse a Voldemort.
Mientras Draxler hablaba, Harry escuchaba con la mirada fija en la ventana de la habitación en donde su mejor amiga dormía. Era cierto. Aún desde antes de entrar a Hogwarts, Sophia había tenido que aguantar los mismos maltratos que él a manos de Dudley sólo por ser su amiga, y en Hogwarts él la había arrastrado a todos esos peligros que casi la matan.
—Mi deber es garantizar la seguridad física de Sophia Black —repitió Draxler mirando aquella misma ventana de reojo—. Es por eso que te exijo que te alejes de ella. A no ser que quieras que tu adorada Sophia muera antes de su graduación, te alejarás de ella y dejarás de incluirla en tus planes suicidas.
»Ella no es un kamikaze, Potter, es uno de los seres más importantes y esperados de la historia del mundo magico. Las reacciones de los Weasley no fueron exageradas. El nacimiento de Sophia Black fue considerado un milagro, e incluso fue profetizado por decenas de videntes alrededor del mundo. ¿No crees que sería egoísta arrebatarle un ser así al mundo mágico sólo porque quieres mantenerla a tu lado?
—¡Harry! ¡Debes venir a ver esto! —gritó Hally sin darse cuenta de lo que pasaba con su hermano— ¡Este gnomo tiene tres pies!
—Tal vez pienses que siempre estarás para protegerla, pero ¿qué puede hacer un niño como tú en contra de un peligro real? Ni siquiera fuiste capaz de vencer por ti mismo a Quirrel —murmuró Draxler antes de regresar a la Madriguera—. Si realmente la amas, la dejarás en paz.
...
¿A alguien más le gusta shippear a Draxler y Sophia? ¿Nadie? OK.
Siento que la historia se está volviendo un harem inverso, donde todos se enamoran de la chica y ella ni cuenta se dá, y eso que apenas vamos por el segundo libro.
Bye bye
