CUENTOS DE MEDIA NOCHE

Esto es un poco triste… deprimente tal vez. ¿Quién puede culparme? Hace poco leí un fic (en inglés) en el que Jaime deja de ver a Jack porque cumplió la mayoría de edad sin embargo no deja de creer en él. Sobra decir que no estoy de acuerdo con esto. En fin lean.

El Origen de los Guardianes no me pertenece solo escribo esta historia por diversión, si algún personaje no pertenece a los libros y/o película, es invención mía.

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Lo necesitaba

¿Compasión? No, no era eso lo que buscaba. ¿Por qué querría que otros estuvieran con él por lastima? Y aunque lo quisiera, simplemente parecía no agradarles mucho a los demás. Entonces, si no quería que otros se sintieran obligados a estar con él solo por pena, la pregunta era ¿Por qué estaba haciendo esto?

Él no buscaba pena, se sentía caer bajo por eso. Pero ¿No estaba cayendo bajo al hacer esto? La respuesta era sí. Estaba cayendo muy bajo. Pero lo aceptaba, le dolía, pero lo aceptaba. Porque de verdad estaba desesperado.

Era raro, contradictorio hasta cierto punto. El no quería estar solo, porque le dolía, pero también le dolía aceptar esto con tal de no estar solo… o al menos no por completo.

Se había dado cuenta… Pitch tenía razón. Los Guardianes no lo aceptarían, no por completo. Ellos sabían porqué él estaba ahí, y Jack también lo sabía.

Jamás en 300 años le prestaron la debida atención. Los únicos contactos que había tenido habían sido solo porque él los buscaba. La única vez que lo buscaron fue para pedir ayuda. No podían solos contra Pitch y por eso él estaba allí.

Al final de su batalla, cuando las pesadillas se llevaron a Pitch, los 5 habían volado al Polo. Compartieron una agradable cena, festejaron, y al finalizar cada uno se fue a hacer sus trabajos. Fue en aquel momento en que todo lo golpeo, un fuerte martillo hecho de pura realidad cayó sobre él.

También se fue…

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. No podía aparecer por Burguess, Prim Flowers se estaba encargando de la primavera allí. Ella era conocedora de lo mucho que Jack paseaba por el pueblo, por lo que daría una vuelta a ver si aun estaba.

Sus únicos creyentes estaban todos en Burguess, solo le quedo vagar por el mundo como siempre hacia.

Y una tarde las luces del Polo fueron encendidas…

Pitch no había vuelto, pero sus pesadillas, ahora sin su rey para ser contraladas, hacían lo que quisieran. Esparcían el miedo por su cuenta, viajaban en grupos, algunos muy grandes. No amenazaban la creencia tan drásticamente como Pitch. El equilibrio se mantenía, pero eran una amenaza.

Y la batalla volvió a comenzar, solo corroborando sus pensamientos.

Se lo dijeron una vez… "No podemos sin ti" Era cierto. Era su arma. La herramienta necesaria para librar esta batalla. Y una vez que terminaban de usarla simplemente la guardaban en el closet hasta que nuevamente fuera necesaria.

Lo necesitaban. Pitch también lo necesitaba, para eso lo había buscado. Él era el arma. Por eso estaba allí, para eso lo usaban…

…Y le dolía, pero aún así lo hacía. No solo porque había jurado como guardián proteger a todos los niños del mundo, sino porque lo necesitaba.

Necesitaba estar con personas que lo vieran.

Necesitaba saber que era real.

Necesitaba saber que no era invisible.

Necesitaba saber que tenía un motivo, que para algo él estaba allí.

Tanto como ellos lo necesitaban a él, él los necesitaba a ellos… aunque le doliera.

Pero se quedaría… aunque doliera. Aun cuando las pesadillas los rodeaban, aun cuando una ola de miedo se dirigía hacia ellos en picada para despedazarlos, aun cuando todos lo miraban tirando la indirecta de "ya es hora", aun cuando volaba directo al enemigo… y el miedo de hacerlo era un nudo en su interior. Aun cuando era consumido en el mar negro y su invierno estallaban en rayos de poder, disparados desde el cayado en sus manos, desasiendo las pesadillas que los rodeaban. Aun cuando se desmayaba y caía al vacío. Aun cuando las suaves manos de Tooth lo sujetaban y lo dejaban en el trineo hasta que despertara segundos, a veces minutos después. Aun, a pesar de todo… lo hacía, aunque dolía.

Porque para eso estaba.

Para eso serbia.

Por eso estaban con él.

Por eso no era invisible.

Para eso Jack Frost no era invisible.