No muy lejos de Konoha un grupo de ninjas se acercaba, saltando entre los árboles, el que se encontraba adelante del grupo tenía una máscara de zorro a diferencia de sus dos acompañantes que estaban detrás de él, quienes tenían el rostro cubierto con sus capas negras.
Unos minutos después se encontraron delante de las puertas de Konoha, cuando se detuvieron el más pequeño de los 3 continuaba completamente cubierto a diferencia de los otros 2, que daban un par de pasos colocándose en frente, que al retirarse las capuchas que escondían sus rostros, aparecieron protectores de la aldea de la arena, un par de segundos después se liberaron de sus capas.
Un pelirrojo de ojos celestes claros que tenía guantes negros que cubría desde la mitad de su mano hasta la mitad de su antebrazo, vestía una polera con capucha de igual color que sus ojos y un pantalón negro un poco holgados y botas de igual color, en la hebilla de su cinturón tenía un símbolo muy peculiar, comenzó a estirarse como si de un gato se tratara, tenía una sonrisa alegre y una mirada pícara, junto a él su compañero, un oscuro peliazul con cola de caballo con mechones a los lados, de ojos color ámbar, tenía su bandana negra cubriendo la parte superior de su cabeza, al igual que su compañero vestía una polera con capucha pero este era de color gris oscuro, un pantalón y botas negro pero con un pequeño detalle un sello en su muslo izquierdo, este también tenía en su hebilla el mismo símbolo que su compañero, poseía una mirada seria y penetrante ambos ninjas eran atractivos a su manera pero el que se encontraba detrás de ellos permanecía de forma estoica.
—Y bien, ¿adónde vamos ahora? —preguntó el pelirrojo dirigiéndose a sus compañeros.
—Nuestra primera parada es la torre del Hokage —contestó el peliazul sin mucha emoción
—¡Entonces en marcha! —dijo sonriendo eufórico a su compañero.
Los guardias observaron a los ninjas, ciertamente eran singulares porque no portaban los uniformes de los ninjas de la arena y esperaron a que cruzaran las puertas.
—Bienvenidos, ¿cuál es la razón de su visita? —preguntó uno de los guardias que aún analizaba a sus nuevos visitantes ***curiosamente aquí no se encontraban Kotetsu e Izumo, estaban de vacaciones, recordemos que se les conoce como los eternos guardianes, o al menos a este humilde escritor le han hecho creer eso, en algún momento tenían que dejar de vivir en la entrada de Konoha ¿no?... sí, lo sé, sé que se la pasaban durmiendo pero concentrémonos ***
—Tenemos una misión conjunta con los de Konoha, como puede ver somos ninjas de Sunagakure —el peliazul solo señalo su protector.
El segundo guardia comenzó a revisar su lista, se detuvo y le dio una mirada de confirmación a su compañero.
—Los esperábamos, ¡un momento por favor! —llamó a un Anbu para guiarlos.
—¿Su compañero podría mostrar su rostro? —dijo de pronto el otro guardia ganándose las miradas incrédulas de los ninjas de la arena y de su propio compañero.
—Me temo que eso no será posible como puede ver, es un Anbu —resaltó lo obvio el peliazul.
—Solo es por seguridad —insistió el guardia que no le quito el ojo de encima al ninja con la máscara, que se mantenía en silencio y sin prestar atención a lo que pasaba a su alrededor.
—Oye, oye... sé que nuestras aldeas no son las mejores amigas, pero… ¿no crees que pedir algo así es muy tonto de tu parte? —alegó el pelirrojo que tenía los brazos cruzados detrás de su cabeza, dirigiéndose al guardia con una sonrisa burlona, al tiempo que éste le dirigió una mirada de molestia.
—Disculpen a mi compañero, es su primer día —dijo el otro guardia intentando calmar las cosas.
—Ahh... pero aun así, es sentido común el saber —dijo el pelirrojo aun manteniendo su posición, y que no parecía tener intención alguna de ayudar.
—Es suficiente —intervino el peliazul, con unos ojos serios hacia su compañero, que le mantenía la mirada.
—Hai, hai... pero que conste que yo no lo inicié —dijo el pelirrojo caminando hacia su tercer compañero.
—¿Podríamos continuar con nuestro camino? Tenemos un poco de prisa —dijo el peliazul, al tiempo que el Anbu que solicitó el guardia llegó, quien solo había esperado el momento para aparecer.
De camino al despacho del Hokage, los ninjas pasaron por la calle principal admirando la aldea que rebosaba de vida, eran ninjas que siempre vivieron del desierto. Así que esto era nuevo para ellos, ya que era su primera misión fuera del territorio de Suna, a excepción del ninja de la arena con máscara de zorro, que no parecía ser perturbado con nada, el Anbu de Konoha que los acompañaba se limitó a observarlos, para sus ojos uno parecía un niño que le dieron su primer regalo porque no paraba de sonreír y maravillarse con las tiendas a su alrededor, el segundo se limitaba a esbozar ocasionalmente una sonrisa que era dirigida a las librerías, el Anbu solo concluyó que era del tipo inteligente, cuando dirigió su mirada hacia el tercer ninja este solo se limitaba a seguirlos, vio que no participaba en la conversación de sus compañeros y estos tampoco parecían prestarle atención «parece que es el rezagado del grupo o quizás es...» pensó el Anbu hasta que de la nada el último ninja se detuvo sacándolo de sus pensamientos.
—¿Qué sucede? —preguntó el peliazul que no pasó por alto la acción de su compañero.
—Pueden adelantarse, los alcanzó luego —respondió el Anbu de la arena en forma de orden.
—De acuerdo —asintió sin más.
—¿Ehh? ¿Pero, porque? —preguntó el pelirrojo que miraba por todos lados, buscando lo que sea que haya llamado la atención de su singular compañero.
—Somos genin, tenemos que obedecer, vamos —dijo el peliazul acercándose al pelirrojo que solo buscaba en la dirección en la que el pequeño con máscara de zorro tenía la mirada o eso pensaba ya que con eso puesto era difícil de imaginar.
—Hai, hai —contestó al tiempo que era arrastrado del cuello por el peliazul.
—¿Está bien, que lo dejen aquí? —preguntó el Anbu de Konoha que aún asimilaba la nueva información y a la vez confirmando su último pensamiento.
—Aunque su apariencia sea la de un niño, sigue siendo un Anbu... no se perderá. —contestó sonriendo el pelirrojo—. Además, ya llamaste a otro ninja por las dudas... ¿verdad? —agregó el ninja que aún seguía siendo arrastrado por su compañero, mientras que el Anbu de Konoha tenía gotas en la nuca estilo anime.
El Anbu siguió en lo suyo, quedando un poco sorprendido por el hecho de que el tercer ninja era el líder del grupo, pero al darse cuenta de su pequeño error… ya muy tarde. Al ser un Anbu debería de ser lógico para él que fuera el líder y los otros 2 habían declarado ser genin, se reprochó por haberse dejado llevar por la apariencia con respecto al pequeño enmascarado, pero... la forma en la que hablaron hace unos momentos atrás, no parecían la de unos simples genin y más recordando el último comentario, sonaría amenazador de no ser por la peculiar situación en la que lo dijo.
Durante su camino hacia la torre, se dieron cuenta que llamaban la atención de los aldeanos, los hombres les miraban con desconfianza y las mujeres los recorrían de arriba a abajo, el pelirrojo juraría que vio a algunas con corazones en sus ojos, cosa que hizo que aceleraran el paso.
—Wow... me siento como un trozo de carne en liquidación —dijo el pelirrojo un poco asustado.
—Entonces aléjate de mí, no quiero que crean que somos un 2x1 —dice el peliazul burlándose de su compañero.
—Jaja... oye..., ¿qué crees que le pasó? —comenta el pelirrojo.
—No lo sé, pero para que algo haya llamado su atención debe de ser muy importante —responde ocultando un poco su curiosidad.
Continuaron su camino hacia el despacho del Hokage, mientras platicaban sobre una pequeña lista que les habían encargado, entre otras cosas, 15 minutos después llegaron a la torre, hasta el despacho de la Hokage. Tocaron la puerta.
—Pasen por favor —se oyó al otro lado y entraron al despacho.
—Bienvenidos a Konoha. —Les recibió una mujer madura de cabellera rubia y de ojos color miel, dándose cuenta que era la Quinta Hokage y también el hecho que estaba detrás del escritorio, el cual se encontraba abarrotado de 2 filas de papeles.
—Gracias, yo soy Tsurugo y mi compañero Saki —se presentó el peliazul sin prestar atención a esa montaña de papel ya que su Kage también lo tenía por enemigo.
—¿Mmm? ... me dijeron que eran 3 ninjas... ¿y el otro? —preguntó la pelinegra que estaba a un lado de la Hokage.
—Nuestro compañero esta de camino —respondió el peliazul para que un segundo después el mencionado aparezca detrás de ellos.
—Disculpen la demora —dijo el Anbu de Suna sin emoción alguna, esta acción no pasó desapercibida ante la rubia y su ayudante que conocían la técnica que había usado para entrar.
—Wow... no aparezcas de repente que me diste un buen susto —dijo sorprendido el pelirrojo que tenía la mano en su pecho.
—Y él es el capitán de esta unidad, Kitsune —El mencionado solo inclinó levemente la cabeza en señal de respeto.
«Concéntrate» pensó el anbu, ¿algo había perturbado sus pensamientos?
—Eres muy joven, ¿qué edad tienes? —preguntó Tsunade, de reojo observo que su asistente también había levantado la guardia.
—Doce años —contestó.
—¿Y eres un Anbu?, debes de ser muy bueno —dijo intentando que hablara un poco de sí mismo, pero un toque en la puerta de su despacho interrumpió la conversación.
—Tsunade-sama, debe de ser el equipo que solicitó —dice la pelinegra esperando su permiso para dejarlos entrar.
—Hazlos pasar —dice la Hokage.
—Tsunade-sama aquí está el reporte de la misión —dice un pelinegro con una pequeña cola de caballo puntiaguda.
—Bien hecho, Shikamaru ellos son los ninjas que el Kazekage envió para esta misión —presentó la Hokage.
—¿?... creí que solo se trataba de enviar una carta —comenta el pelinegro un poco extrañado.
—Y así es, pero también de recibir una respuesta y que ésta sea positiva —habla la Hokage llamando la atención de sus ninjas.
—¿Respuesta positiva? —pregunta su compañera un poco confundida.
—¿Habéis escuchado sobre un hombre que recoge peticiones y las realiza rápidamente? —pregunta la ojimiel desconcertando un poco más a sus ninjas.
—¿De cuántos y que rango estamos hablando? —pregunta Shikamaru un poco interesado, sorprendiendo un poco a sus compañeros por su interés.
Después de la guerra había tomado más enserio el papel que desempeñaría en el futuro.
—Esto es lo que hemos obtenido —le entrega unos papeles al pelinegro.
—¿Alrededor de 80 misiones solo entre los rangos A y S?, ¡¿Solo en el país del fuego?! —dice sorprendido sin creer lo que estaba leyendo.
Tsunade asiente con un rostro serio —Eso parece, el rumor dice que este mensajero ha aparecido por las 5 naciones.
—¿Las 5 naciones? —repite Ino.
—¿Desde cuándo? —pregunta Shikamaru dirigiendo su mirada a la Hokage.
—No estamos seguros pero los otros Kages están reuniendo información —dice al tiempo que observa a sus invitados, los cuales no hacían más que mantenerse quietos como si fueran estatuas.
—Lo preocupante es el tiempo en el que lo hace —dijo la Hokage.
El pelinegro volvió a ver el documento —tr...tres... tres días —dice sorprendiéndose aún más.
«Algo así no es posible, a menos que tenga...» piensa dándose cuenta que no es nada bueno —Hay muchos más —susurra pero es escuchado por los presentes.
—Pero esto, fue lo que llamó más nuestra atención —dijo entregándole otro documento al Nara—. Treinta y cinco de esas misiones son del libro bingo. —informó la rubia mayor, el pelinegro observa el papel sorprendido de lo que acababa de oír.
—¿Cómo es que no nos habíamos dado cuenta? —pregunta Shikamaru examinado el documento.
—De no ser por esto, quizás no lo hubiéramos hecho, —Le alcanzó un libro— hace una semana esta era la lista de criminales, ahora... —le volvió a dar otro libro, pero este parecía más nuevo y delgado, dándole veracidad a sus palabras.
—De un día para el otro comenzaron a desaparecer nombres del libro bingo y por eso mande a investigar, los demás Kages también se dieron cuenta de eso y enviaron a sus ninjas. Encontramos al hombre que pidió la anulación, dijo que fue una petición, lo extraño fue que no le habían traído ningún cuerpo, ni tampoco cobraron recompensa alguna, nos dio la lista que le habían entregado y di la orden de buscar a los criminales, pero no hubo rastros de ellos... de ninguno, simplemente habían desaparecido —dijo seria la Hokage.
Un recuerdo pasa por la mente de Shikamaru, el cual este desecha sacudiendo su cabeza y volviendo al tema en cuestión —Este sistema... se parece a…
—Exacto y el solo hecho que sea verdad pone nervioso a los feudales, aún más considerando ese reporte, en algún lugar… hay una organización formándose —sentencia la Hokage.
—Pero eso no es nada nuevo, siempre hay unas cuantas —dice la joven rubia sin darle mucha importancia ya que era cierto, no había razón para preocuparse según la joven rubia.
—Eso es cierto Ino, pero... ¿una en tiempos de paz? y es más... el problema es que cada miembro podría ser tan bueno como un Sanín, las cosas podrían ponerse problemáticas —dijo Shikamaru que ya había calculado el tiempo y poder para hacer esas misiones, llegando a esa conclusión.
—¿Un Sanín?... ¿cómo puedes saberlo? —pregunta la joven rubia.
—El tiempo, el rango y... al no haber reportes de grupos de ninjas en el país del fuego significa que...
Continuó la Hokage —... las misiones son realizadas por un solo ninja... quizás 2 como hacían los Akatsuki, pero al ir en parejas también notaríamos su presencia, por lo que...
—... la más factible, es la primera opción —concluyó Shikamaru serio.
—No puede ser, Shikamaru estas insinuando ¿que pueden intentar atacarnos? —dijo alarmado Chouji.
Todos se quedaron en silencio hasta que...
—Wow... ¿Un Sanín?, ¿vamos a encontrarnos con una persona tan poderosa? —decía feliz el pelirrojo que no pudo contener su emoción.
Tsurugo le da un coscorrón a Saki —No te emociones —dijo con una vena sobresaliendo en su frente.
—Iteee... eso dolió, –se queja el pelirrojo, con pequeñas lágrimas que amenazaban con salir— pero... ¿no es genial? nuestra misión de rango C se convertiría en una de rang —agrega aún emocionado.
—Te dije que no te emociones —dice el peliazul con el puño cerrado en frente de él, listo para estamparlo en la cabeza de su compañero.
—Pero, espera... —dijo Saki serio llamando la atención de los presentes, con pose pensativo.
—¿Qué pasa? —preguntó el peliazul.
—Ahora que me fijo corrígeme si me equivoco, si los que realizan las misiones son subordinados al nivel de un Sanín como insinúan... —dijo ladeando ligeramente la cabeza— Entonces su líder, ¿Qué nivel tendría? mmm... mínimo, el nivel del héroe de la última guerra ¿Naruto Uzumaki? —concluyó lo último con estrellitas en los ojos.
Todos los ninjas se quedaron en silencio, Kitsune solo observo lo que provocó el comentario de su compañero y aunque solo fue por un instante pudo ver en el rostro del Hokage ¿culpa?, ¿remordimientos? al igual que en los demás «¿Qué es lo que sucedió en esta aldea?» pensó el anbu.
—¡Oh!, tienes un buen punto —dijo su compañero que desistió de golpearlo.
—¿Verdad? —dijo feliz el pelirrojo, al ver alejarse el puño de su compañero.
—Pero entonces tenemos un problema —advirtió Tsurugo.
—¿Mmm? ¿Problema,... qué problema? —preguntó Saki.
—Si es como dices, ésta misión no es para nosotros, no somos oponentes para alguien de ese nivel —aclaró serio, arruinado las ilusiones de su compañero.
—¡Ah!.. Pero... Pero aun así quiero ir, esta oportunidad solo se da una vez en la vida —imploró el pelirrojo.
Los ninjas de la arena ignoraron las reacciones que había provocado su conversación.
Pero la interrupción del tercer ninja de la arena que no había dicho ni una palabra hasta ahora los sacó de sus pensamientos.
—Ahh... —suspiro— No habrá necesidad de una pelea mientras no lo provoquemos —dijo el anbu.
—¿A qué te refieres? —preguntó la Hokage recobrando la compostura.
—Antes que nada... se me permitió revelar solo información que ayudara con la misión —indicó el anbu que se colocó delante de sus compañeros.
—¿Qué clase de información? —preguntó la ojimiel.
—Sobre "El mensajero" si me permite quisiera dejar en claro algunos detalles. —La forma en como hablaba no era propia de alguien de su edad, al menos eso era lo que pensaba la mayoría de los presentes.
—Habla —consintió la Hokage.
—De parte de la arena, tengo entendido que el mensaje tiene por objetivo comprometer al jefe o líder de esa organización con la hija mayor del Daimyō del país del viento y...
—Oye, no puedes revelar información de la carta que te encomendaron —reclamó Shizune interrumpiéndolo.
—Déjalo terminar, Shizune —tranquilizó la ojimiel.
—... y también que el país del fuego tiene las mismas intenciones de parte de su Daimyō, pero... esta no es la primera vez que intentan hacer llegar una petición al "mensajero" o ¿Me equivoco? ya que a diferencia de los demás Kages ustedes han intentado hacerlo a espaldas de la Alianza Shinobi, Konoha quiere comunicarse con "el mensajero" sin que se entere las demás naciones —finalizó el anbu, pero lo último que dijo, era más una afirmación de su parte.
Al oírlo La quinta se levantó —¿Quién eres exactamente? ¿Cómo es que sabes eso? —exigió saber la Hokage.
—¿Tsunade-sama? —la pelinegra vio el cambio en su maestra.
—Era información secreta —se pone en guardia al igual que todos.
—Oye...oye, ¿qué estás haciendo?... soltando todo eso de golpe, harás que nos maten —decía el pelirrojo con gotitas de sudor en la frente al verse rodeado en tan reducido espacio.
—No sabía que eras belicoso, bueno aunque no hemos tenido tiempo para conocernos mejor —el peliazul estaba con los brazos cruzados frente a si, listo para lanzar sus kunais.
Hubo unos segundos de silencio hasta que...
—Lo siento... lo siento, ser el centro de atención hizo que me emocionara un poco —se disculpó al tiempo que se rascaba la parte detrás de la nuca con un tono de voz más calmado y alegre, relajando un poco el ambiente, logrando que con esa acción los ninjas bajaran sus armas sorprendiéndose ellos mismos, por su propia reacción.
—¿Un poco?... oye... no te hagas el tonto —le regañó el pelirrojo— Serás el líder de nuestro grupo, pero no puedes jugar con nuestras vidas así —dijo cogiéndolo del cuello y comenzar a sacudirlo un poco.
—Jeje... como dije, lo lamento —Volvió a usar la voz de niño.
«Pues parecía que lo estaba disfrutando» pensó el peliazul.
Esa forma de responder, toda la escena era como un dejavu, ante los ojos de los ninjas de Konoha y aunque no podían ver su rostro ellos sentían que aquel ninja estaba sonriendo, el rostro de un rubio pasó por sus mentes.
«Otra vez esa expresión» pensó el anbu que seguía siendo sostenido por Saki. En ningún momento apartó la vista de los ninjas de Konoha.
—Na... Naru... to —dijo en un susurro Tsunade.
Los ninjas dirigieron su mirada hacia la persona que dijo aquel nombre.
—¿Tsunade-sama? —Shizune estaba preocupada ya que sabía que nombrarlo no era bueno para ella.
—¡Ah!... y bien que ¿tratas de decir? —preguntó recomponiéndose.
Los ninjas de la arena no hicieron preguntas pero si estaban ¿confundidos? en realidad la Hokage se lo estaba tomando bastante bien.
El anbu se liberó del agarre del pelirrojo y continuo con su explicación —El como lo sé, no es importante ahora, pero... esto no es un rumor, es un hecho "el mensajero" no puede recoger ninguna petición de Konoha. ¡No!. ¡No quiere hacerlo! —concluyó serio y volviendo a su postura anterior, cosa que agradeció Shizune en silencio.
—¿Qué? —Pregunta confundido Shikamaru.
—¿Por qué? ¿acaso tiene algo contra nosotros? —dijo Ino.
—Eso no es posible, jamás los hemos visto —habló Chouji.
—No conozco los detalles pero es cierto. —Este se percata de la mirada de Shikamaru, que quería respuestas, pero tendría que ser paciente y descubrirlo solo— Cuando me dijeron que teníamos que entregarle una carta "al mensajero", le dije al Kasekage que tenía que saber el contenido para que como máximo la carta llegara a su destino.
—¿Tenías que saberlo? —preguntó alzando una ceja la Sanín.
—Tsunade-sama, como piensa entregarle la carta "al mensajero" después ¿De lo que le acabo de decir? —preguntó el joven anbu eludiendo la pregunta de la rubia.
La Hokage se quedó en silencio, al igual que los demás.
—¿Lo obligamos? —ofrece una opción inocente el pelirrojo.
—Idiota... —le golpea la cabeza— La idea es que acepte voluntariamente — le regaña Tsurugo.
—Entonces... ¿qué haremos? —preguntó Chouji.
—Esto será problemático.
—Aunque ahora sabemos de porque no aceptaban nuestras peticiones la razón aún me inquieta —dice la rubia mayor.
—Ciertamente... entregar una carta a un mensajero que no quiere recibirla, es un poco... —comentó Shizune preocupada.
—Tsunade-sama, ¿Hay algo más que desee agregar? —preguntó el joven anbu, sabía que no era todo.
—¿Te has dado cuenta? «es muy perspicaz» pensó la Hokage.
—Si el mensajero se encuentra con algo distinto a lo que se le ha dicho, no nos dará ninguna oportunidad —informó Kitsune.
—Tú... ¿cómo es que sabes tanto sobre ese mensajero? —pregunta Ino con desconfianza.
Kitsune ignora a la rubia —¿qué es lo que hará Tsunade-sama? —Estaba más interesado en lo que diría la mujer frente a él.
—Oye... —Intenta inútilmente que le preste atención.
—Cálmate Ino —Chouji le sujeta del brazo.
—Pero... —se queja la rubia.
—Ya lo dijo antes ¿recuerdas? solo dará información que facilite la misión —le recordó Shikamaru.
—Tsk —no dijo nada más.
—Mmm... tal y como has dicho no es todo lo que Konoha quiere... por seguridad y experiencia es mejor saber desde el principio las intenciones de esos grupos, ya que por el momento no se han mostrado, lo que menos deseamos es otra guerra... pero si sus objetivos amenazan a Konoha y la paz que hemos obtenido, antes de que se vuelva más fuerte... los destruiremos —habló con un semblante serio e imponente como debe de ser en un Hokage.
Kitsune vio la determinación en la Quinta y sonrió para sí mismo asegurándose de que nadie lo escuchara —Gracias por su sinceridad... Entonces haré lo que este en mi mano, para que esta petición llegue a su destino —dijo sin emoción alguna en su voz.
—Je... estas muy seguro de ti mismo niño —todos se quedaron en silencio... esperando la reacción de Kitsune ante el comentario de la rubia, pero este solo se limita a continuar su conversación con la Hokage.
—En cuanto su equipo esté listo nos marcharemos... —dijo esperando la respuesta de la Hokage.
—Entiendo... dentro de 2 horas en la salida de la aldea —finalizó la Quinta.
Los ninjas de la arena solo asienten y se retiran, dejando atrás a una rubia malhumorada.
—¿Quién se cree que es ese pequeño? —Estaba que echaba chispas, la habían ignorado completamente.
—Es un anbu y capitán de su grupo —les aclaró la Hokage.
—Ya me lo imaginaba —el pelinegro ya tenía sus sospechas aunque estas solo aumentaban.
—¿Tan joven? —Chouji creyó que solo se trataba de un niño que se quería hacer el interesante.
—¿El capitán? «Rayos, tendré que disculparme» maldijo para sí Ino.
—Disculpen... tendría que haberlos presentado correctamente, pero dejando eso a un lado Shikamaru ¿Qué opinas?-
—Hay algo que me inquieta —confesó el pelinegro.
—¿Qué cosa? —preguntó la Quinta ante la mirada del ninja pelinegro.
—Mmm... no estoy seguro, pero quisiera que un Hyuga usara su Byakugan con él —Aún había muchas preguntas por responder, pero ya durante la misión tendría la oportunidad.
—¿Byakugan? —lo meditó por unos instantes— Has lo que creas necesario y Shikamaru, Kitsune estará al mando de la misión por petición del Kasekage.
—Sí, entendido —ya se lo esperaba era lo más lógico y como los ninjas de la arena se retiraron.
—¿Porque no les dijo? —preguntó Shizune por el proceder de su maestra.
—¿Te refieres a la técnica que usó el anbu? muchas técnicas se rebelaron durante la guerra así que no debería de sorprendernos verlas en otras aldeas, ya que aquí también las estamos implementando —Se levantó y se dirigió hacia la ventana.
—Pero eso ¿No crearía un conflicto con las otras aldeas? —Estaba un poco preocupada.
—Estoy segura que no somos los únicos —Se apoyó a un lado de la ventana— Es casi como un acuerdo silencioso, sin mencionar que no cualquiera puede usar la técnica del cuarto, debe de haber entrenado mucho para conseguirlo a esa edad —Después de eso, solo se limitó a observar la aldea.
En algún lugar de la aldea de Konoha.
—¡Oye Kitsune! ¿Qué fue todo eso? creí que moriría ahí mismo —dijo sonriendo Saki.
—Tiene razón, estabas provocándolos —agregó Tsurugo.
—Bueno, quizás solo un poco —confesó Kitsune.
—Ja... tu nivel de peligro y auto conservación es muy bajo, pero bueno, este ramen está buenísimo —el pelirrojo ya iba por su segundo tazón.
—¿Verdad que si? —El joven anbu los había llevado a un puesto de ramen.
—¡Oh!... muchas gracias —agradeció el viejo Teuchi.
—Mmm... —Tsurugo no pudo evitar llegar a una conclusión mientras miraba su tazón.
—¿Qué sucede? —preguntó Kitsune.
—Esta es solo una suposición pero... cuando llegamos dijiste que nos adelantáramos ¿no me digas que te pusiste a comer ramen cuando íbamos a reunirnos con la Hokage? —Se le vio una venita sobresalir en su frente.
—¿Es verdad? —preguntó Saki que aún tenía un poco de fideos en su boca.
—Jeje... que quieren que les diga, no me pude resistir —dijo con una mano detrás de la nuca.
—Entonces... —dijeron a la vez Saki y Tsurugo.
—Creí que era algo serio —le reclamó el peliazul a su compañero.
—¿Porque no nos avisaste? —se quejó triste el pelirrojo.
—Ese no es el problema aquí —le regañó nuevamente Tsurugo.
—Tranquilos... como disculpa yo invito —desvió la conversación.
—Así se habla boss, por cierto ¿no te molesta lo que dijo esa kunoichi rubia? —preguntó Saki, aunque ya se imaginaba la respuesta.
—Si algo así me llegara a molestar, realmente sería solo un niño —respondió sin darle importancia al asunto.
—Es cierto, eres muy educado y maduro para tu edad —comentó Tsurugo.
—bueno... no puedo hacer nada respecto a eso, era algo así como una especie de condición —dice sonriendo y los ninjas lo ven ya que tenía la parte inferior expuesta para poder saborear su ramen.
—¿Condición? ¿de quién? —preguntó el pelirrojo con curiosidad.
—De nadie —decidió no seguir por ahí, se sentía observado.
—¿Eh?... ya te pusiste otra vez misterioso —se quejó Saki, pero no insistió se sentía de igual forma.
«Las cosas podrían ponerse interesante» pensó el peliazul.
En el tejado de alguna casa frente a Ichiraku...
—Es como usted dijo, está utilizando su chakra... pero solo en la base de sus pies —informó el Hyuga que había sido solicitado por Shikamaru.
—¿Pero qué uso le está dando?¿Porque habría de utilizar de esa forma su chakra?
—No está caminando por las paredes ni tampoco por agua, ¿entonces qué es? —Meditó por unos segundos— creo que lo mejor será que me acompañe en esta misión —concluyó.
—¿Pero no son nuestros aliados? ¿Porque tenemos que vigilarlos? el ojiperla no entendía la razón.
—Cómo puedes ver, ese ninja es un poco diferente, además siento que hay algo más —Era casi como un presentimiento.
En la torre Hokage.
—¿Tsunade-sama está segura de esto? Si Gaara-sama se llegase a enterar... —Intentó la pelinegra persuadir a su maestra.
—confío en el juicio de Shikamaru... ¡vayan! —ordenó la Quinta.
—Si —respondió un grupo de anbus al unísono.
De camino al punto de reunión.
—¿Están listos? —preguntó el pelinegro.
—Si—respondieron a una sola voz.
—Mmm... nee... Shikamaru ¿en verdad es necesario todo esto? —Aunque sabía que era inútil no podía evitar tener sus dudas.
—Chouji no sirve de nada preguntar eso —Ino intentó que se concentrara.
—Ya está decidido, somos ninjas tenemos que obedecer —le aclaró Shikamaru.
—Pero... esto me recuerda a la mala sensación que tuve cuando... —quería expresarse pero...
—Chouji eres un adulto, compórtate como tal —le interrumpió el Nara.
—Shikamaru-san estamos por llegar —le avisó el Hyuga, que aunque oyó la conversación se limitó a no preguntar, no era su asunto después de todo.
—ya saben lo que tienen que hacer. —Shikamaru solo ve que asienten con la cabeza.
Continuara...
Escucha sonar el timbre.
Hotaru: ¿Quién será? «Abre la puerta y se paraliza por completo»
? : Hola... «No termina de hablar cuando le cierra la puerta en la cara»
Hotaru: estoy alucinando, jaja… «Se toca la frente para comprobar si tal vez tiene fiebre», no puede estar en la puerta de mi casa «se asoma por una de sus ventanas»
? : Oye... abre «le vio tocar nuevamente y se vuelve a esconder por instinto»
Hotaru: Anotar, no volver a comer cosas que no conozcas... creo que la abuela me dio algo más, que solo su famoso té... ahora que lo pienso ¿Qué tenía esa cosa? «pensó preocupado»
Si crees que mi historia puede interesarle a alguien que conozcas, ¡recomienda!
A ti no te cuesta nada y para mí significa mucho. ¡Gracias!
Espero que me sigan en mi pequeña aventura «Hotaru se despide»
Hasta la próxima ^^
