Cap 4: La llegada del Kazekage.
—Así es…, creí por un momento que era sumamente denso pero en realidad, era todo lo contrario —aclaró el jounin.
—Pero entonces, la pregunta es… ¿quién en Sunagakure tiene un chakra tan devastador como ese? — preguntó, el ex ninja copia.
Los presentes se quedaron sumidos en sus propios pensamientos, intentando encontrar una respuesta.
—Al parecer los ninjas de la arena no han perdido el tiempo y se han fortalecido, eso significa que Gaara también lo ha hecho —comentó Shikamaru rompiendo el silencio.
—Es posible, pero aún no saquemos conclusiones —intervino Kakashi. Ya tenían problemas con Suna como para agregarle otro más.
—El Kazekage es el único que podría —insinuó Ino.
—Pero, no es normal… En tan solo casi 5 años, como puede haber tanta diferencia. —dijo por el reporte de los anbus que La quinta le dio—. Nosotros tampoco hemos dejado de entrenar —El peliplata por más que trataba de encontrar respuesta no la hallaba.
—Esa pudo ser la verdadera razón por la que no participaron en los exámenes chunin, no querían demostrar su poder pero,… ¿porque ahora? —Shikamaru sabía que algo no andaba bien.
—¿Qué más descubriste?... —La Hokage se dio cuenta que el Hyuga estaba en desacuerdo con algo en la conversación al verlo tan pensativo.
—Dudo, que el chakra de las agujas… sea del Kazekage —afirmó.
—¿mh? —preguntó la rubia mayor con la mirada.
—Durante la guerra, el chakra de los Kages eran los más poderosos después de Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha… —El jounin vio de reojo a la Hokage y continuó—. Nosotros no olvidamos fácilmente la esencia del chakra… Aún lo recuerdo perfectamente, estoy seguro… No es algo que pueda olvidar.
—¿Entonces quién? «¿Existía alguien más poderoso que el Kazekage en Suna?» —pensó La Hokage
—Es inútil divagar sobre esto —Volvió a interrumpir el Nara, que pensaba que esto se hacía cada vez más problemático—. No nos queda más remedio que esperar.
El pelinegro tenía razón, así que solo dispuso de ellos —De cualquier forma estén atentos, no les quiten los ojos de encima —ordenó La Hokage.
—Sí, Hokage-sama —respondieron al unísono.
—Kakashi encárgate de vigilarlos —El peliplata solo asintió y luego se retiraron del despacho, solo un ninja se quedó perdido en sus pensamientos, hasta que al fin pudo ordenarlos.
—Hokage-sama, sabe... que concentrar chakra a ese grado y mantenerla almacenada como un arma no era posible, tampoco algo que se pueda crear tan fácilmente, se necesitaría por lo menos 3 veces el chakra del Kyubi, sin mencionar el proceso para concentrarlo, de no haberlo visto por mí mismo... no lo creería —comentó serio, para los demás era extraño solo eso... Y el que la Hokage no resaltara ese hecho, solo lo recibió como una orden silenciosa de no mencionarlo.
—Lo sé —lo miró fijamente. —Pero lo viste… —Endureció su mirada—. Ya no podemos decir que no es posible.
Él al ser un Hyuga, puede ver; qué cantidad puede soportar cada persona… al igual que ella al ser médico, sabían que el cuerpo humano no era capaz de soportar tanta presión, de lo contrario colapsaría, los ninjas que fueron noqueados eran prueba de ello, al ser expuestos al chakra concentrado.
—Aún no podemos decir nada de esto… aunque de seguro Shikamaru y Kakashi se habrán dado cuenta — Después de todo, eran las 2 mentes más brillantes en Konoha. —Quiero conseguir suficiente información para llevarlo al consejo y luego a la alianza.
—Entiendo Hokage-sama —se retiró.
Tsunade volvió al trabajo. Fue cuando encontró la carpeta que Shikamaru dejó, leyó el reporte de la misión y al enterarse que de alguna forma… Kitsune había logrado hacer de las suyas en su presencia, la molestó…, pero ese sentimiento comenzó a ser reemplazado por la intriga, «¿Cómo y de qué forma lo consiguió?», continuó leyendo… extrañándose y alzando una ceja ocasionalmente por lo extraño del informe.
–¿Una puerta oscura,… llena de gusanos? —Dejó de lado el reporte y se masajeó la sien con cansancio—, Si sigo leyendo… solo será un dolor de cabeza.
Iba a llamar a su asistente pero, cuando estuvo a punto de hacerlo, recordó que acompañó a los ninjas.
—Cuando Temari llegue de Suna, tendrá que darme muchas respuestas, pero… ¿podré exigirlas,…? —Abrió el primer cajón sacando una vieja fotografía, que seguía en buen estado a pesar del tiempo, al verla… esa habitación… le pareció demasiado grande— ¿…Naruto? —dijo en un susurro, quedando solo el silencio.
En algún lugar de Konoha dentro de un hotel.
—Es aquí —indicó Shizune—. Entraron y vieron que la habitación constaba de 2 camas y un baño, nada del otro mundo—. La otra es la de al lado —Señaló.
—Gracias, pero con esta nos basta —dijo Tsurugo.
—¿Están seguros? solo hay 2 camas —resaltó la pelinegra.
—Sí, Kitsune no suele… —El pelirrojo no pudo terminar de hablar, porque Tsurugo le había cubierto la boca rápidamente.
—Estamos bien.., ¿verdad? —preguntó mirando a su compañero que tenía gotitas de sudor en su rostro… que asintió con la cabeza.
Ahora es cuando el pelirrojo se dio cuenta que casi metía la pata y la pelinegra se retiró con la intriga de lo que estaba a punto de decir el ninja.
—No necesitan saber sobre nosotros Saki. Así que ten más cuidado con lo que dices. —Regaño al pelirrojo.
—Lo siento… —Se disculpó con sinceridad, pero la culpa no le duró mucho.
—Neee… boss, ya que estamos aquí… —Su estado de ánimo se repuso con rapidez—, ¿Crees que podríamos llegar a encontrarnos… con Sasuke Uchiha? —preguntó emocionado el pelirrojo porque también lo admiraba.
—Sabes que no estamos aquí de turismo ¿verdad? —reprendió Tsurugo.
—Lo sé… pero estaremos sumidos en completo aburrimiento por una semana, hasta que llegue Kazekage-sama —Se defiende Saki, haciendo un puchero.
El peliazul lo mira, como si le estuviera regañando a un niño pequeño; el anbu se dirigió a la ventana de la habitación, observando la aldea o al menos eso pensaron que hacía.
—Ve… —respondió Kitsune sin emoción alguna; se había sentado en la ventana con una pierna doblada apoyando su antebrazo y la otra cayendo del otro lado.
—Pero eso… —intenta intervenir Tsurugo.
—Pero, evita los problemas —Agregó Kitsune.
—SÍ. —respondió feliz— Entonces… ¿puedo? —Pidió permiso, apuntando a la salida y al recibir el asentimiento del anbu… se va.
Tsurugo dio un pequeño suspiro, mientras veía como su compañero desaparecía por la puerta —¿estás seguro que es una buena idea? —preguntó un poco incrédulo, conocía a Saki, a veces se le daba por decir más de lo que debería, aunque no le quitaba el crédito, lo estaba haciendo bien hasta ahora a excepción claro, de hace un minuto.
—Por ahora, solo escucha… todo lo que este a tu alrededor; tengo curiosidad… por el comportamiento de los ninjas de Konoha… «También… puede ser la razón, por la que estoy aquí» —dijo y pensó el joven anbu.
—¿Curiosidad? —preguntó un poco sorprendido, girando hacia la ventana—. Eso no puede ser bueno —lo había conocido hace no más de un mes, pero fue suficiente; en una ocasión…
»Una aldea había insistido mucho en unirse a Suna, después de meses, el Kazekage por fin aceptó reunirse con ellos y fue su nuevo equipo el encargado de protegerlo. Era la primera misión que tuvieron y en el tiempo que se llevaron a cabo las negociaciones, le oyó mencionarlo al terminar la primera reunión. Para desaparecer durante la primera parte de la segunda.
»Pero cuando volvió ante la incomodidad de todos, todos menos Gaara, por la abrupta entrada. Se acercó al Kazekage dejando unos papeles y un pergamino al lado del convenio que estaban preparando; los demás naturalmente se ofendieron y comenzaron a quejarse hasta que uno de ellos se fijó en los documentos, quedando en silencio y los demás le siguieron.
»"Invasión a Suna" era lo que estaba escrito en el encabezado. Todo había sido falso, solo era un plan para infiltrarse en la aldea. Recibieron su castigo por el mismo Kazekage, quien después de darles un buen escarmiento, los sello.
»¿Cómo lo descubrió? Es cierto que Ellos se hubieran dado cuenta después, pero ahora Suna estaría con ratas corriendo por sus calles. Si incluso habían convencido al mismo Kazekage o tal vez… ¿el pelirrojo puso a prueba desde el inicio a Kitsune? eso sigue siendo aún un misterio para Tsurugo, pero los indicios y su instinto le decían que no se equivocaba.
»Ante sus ojos y de cualquiera seguía siendo solo un niño, pero desde esa ocasión se ganó su respeto, al igual que el de Saki, quien a pesar de su personalidad amigable y un poco despistada, tenía su orgullo. No es fácil aceptar que un recién llegado tome el control de tu equipo y para colmo que tuviera tan solo 12 años.
—Saki servirá de distracción —dijo en un susurro.
El cual lo sacó de sus recuerdos, poniendo atención en la forma en que lo dijo —Ya veo…—había entendido el mensaje, al parecer no habría descanso en realidad, al menos no para él— Entonces, yo lo haré a mi manera —se dirigió hacia la puerta.
—Menciona su nombre ocasionalmente, ya sabes lo que tienes que hacer —ordenó y sintió salir al peliazul, porque el anbu en ningún momento apartó la vista de la aldea, en especial de un grupo de rocas… que estaban talladas en la montaña—. Nada… es coincidencia —Se dijo a si mismo mirando una figura en particular— ¿Qué es lo que buscas? —Se preguntó mirando hacia el cielo.
—¿Porque me enviaste aquí, qué esperas que descubra…padre? —Conocía muy bien a su progenitor, desde que tiene memoria todo lo que hacía… era por una razón y la mayor parte del tiempo era para su propio beneficio.
Durante toda la semana los ninjas de la arena fueron vigilados día y noche pero ellos no hacían nada del otro mundo… A Tsurugo lo podías encontrar en alguna librería y a Saki en Ichiraku acompañado de su pequeño minino al que puso por nombre Kat ***¿Se preguntaban en donde lo había metido todo este tiempo?… o al igual que yo casi se olvidan del pequeño gatito ^^" ***
Kitsune por otro lado, no salía de la habitación, más que para comer y en ocasiones sus compañeros le traían su comida, solo se dedicaba a meditar sobre una de las camas… sus compañeros pensaban que quienes sean los encargados de vigilarlo apostaban a que se morían del aburrimiento.
Por parte de Konoha hicieron los preparativos para recibir a los Kages, quienes naturalmente serían recibidos por los aldeanos. Eran sus héroes de guerra.
Días después, se encontraban comiendo en Ichiraku.
—¿Hasta cuándo crees que nos van a seguir? Hemos estado así por 3 días —susurro el pelirrojo, mientras saboreaba una porción de ramen.
—Supongo que será hasta que sea el día de la reunión —respondió de la misma forma el peliazul.
—Son muy persistentes, además son más de 10, no me gusta que me asechen. —se quejó
Tsurugo lo miró con gotitas en su nuca por el comentario que hizo.
—De que te quejas si tú también has estado haciendo lo mismo. «Era lo menos, después de mostrar su poder» pensó lo último mientras miraba a Kitsune comiendo su tazón de ramen. Que desde que inició la semana se volvió a sumergir en sí mismo.
—Pero yo no dejo que lo sepan —contestó, dejando de hablar en susurros—, empieza a ponerse aburrido ¿verdad, Kat? —se dirigió al minino, que ronroneo por la caricia de su dueño.
Este se encontraba comiendo a su lado; claro, con autorización de Teuchi que al verlo tan obediente después de un par de día, al tercero Saki ya lo había convencido que podía tener al gatito en la tienda, siempre y cuando se sentaran a un lado, para no incomodar a los demás clientes.
—¿En verdad te sentirías mejor si lo supieran? —preguntó Tsurugo alzando una ceja.
—¿De que hablas? Es cuestión de profesionalismo. — argumentó el pelirrojo, sacándole un suspiro a su compañero, que no llegaba a entender lo que pasaba por la mente de Saki.
Tsurugo y Saki habían vuelto con una merienda a la habitación—¿Algo particular que reportar? —preguntó Kitsune que se encontraba sentado en el sillón de la habitación, era el séptimo día.
—Nada… más que el mismo silencio —Lo cual al peliazul le parecía extraño, pero eso afirmaba lo que Kitsune había mencionado antes. A veces el silencio puede decirte muchas cosas.
¿Cómo se escaparon de sus vigías? Pues, fue muy fácil engañarlos con los clones… que hicieron el trabajo por él… haciéndose pasar como uno de los suyos. El que preguntará sobre esa persona no le parecería raro a la gente, ya que vio a personas recién llegadas hacer lo mismo y él sería uno más.
—Pues yo no pude encontrar a Uchiha Sasuke, está de misión —informó Saki cabizbajo.
La aldea mantenía las misiones del Uchiha como ultra secretas. Y los ninjas lo sabían, por eso Saki no podía preguntar libremente a cualquiera, tenía que escabullirse en la torre y entrar en la sala de archivos.
De repente se comenzó a escuchar gritos por la ventana.
—¿Mh?... ¿Qué sucede afuera? —se levantó curioso el pelirrojo.
—Ya llegaron —respondió el peliazul que se encontraba a un lado de la ventana observando—, están recibiendo a los Kages.
—Wooo parece un desfile… —dijo animado mientras se asomaba por la ventana.
Su compañero al verlo lo sujetó del cuello de la polera –si te asomas más… caerás —advirtió.
—¿Qué? —miró hacia abajo y estaba casi en el aire– jeje… gracias —dijo apenado al tiempo que Tsurugo lo metía devuelta como si se tratara de un animal.
—Tienes que calmarte un poco —dijo soltándolo.
—¿Cómo puedes decirme eso?, son los Kages… los Kages ¿sabes? —se quejaba, sus ojos estaban iluminados por una extraña luz a la cual su compañero ya estaba acostumbrado.
El anbu que había permaneció en silencio, se levantó dirigiéndose a la salida.
—Vamos Saki, tenemos que recibir al Kazekage —lo llamó el peliazul, siendo seguido de inmediato por su compañero.
Los ninjas esperaron en la entrada del edificio del Hokage.
—Por cierto Saki ¿qué pasó con Kat? —a Tsurugo le pareció extraño no verlo con él ya que toda la semana lo tenía en su cuello como una bufanda.
—¡Oh! Se lo encargue a Tora… no puedo llevarlo a la reunión ¿verdad? —respondió buscando con la mirada a alguien entre la multitud.
—¡Oh! a veces me sorprendes —dijo con un ligero toque de sarcasmo.
—Ja, ja… muy gracioso, ¡Oh! Ahí está Kazekage-sama —dijo con una sonrisa.
Cuando el pelirrojo los vio, los ninjas hicieron una pequeña reverencia, pasó de lado no sin antes decir —buen trabajo —continuó su camino siendo seguido por los ninjas hasta la entrada de la sala de reunión.
Entre las sombras, alguien observaba el grupo de Gaara, no esperaba ver al pelirrojo en Konoha.
—¿Kazekage-sama? — dijo sorprendido, al verlo entrar a la torre. «Tengo que informar de esto» pensó desapareciendo de un callejón.
Apareciendo frente a su actual líder de clan.
—¿Qué dices, Gaara… está aquí? ¿Estás seguro? —Se levantó, No podía darle crédito a lo que le decían.
El ninja asiente.
—Tengo entendido que hoy se reunirían los Kages. El Kazekage ha venido, pero no solo. Tenía a 3 ninjas, además de a su hermana.
—Sí, escuche de ellos, fueron los que entregaron la carta al mensajero. —Lo que le pareció extraño y el que el pelirrojo estuviera en Konoha aún más. «¿Que está pasando?» pensó una y otra vez.
—Diles a todos que estén en guardia, si Gaara está aquí es por una razón y también infórmame sobre los ninjas que están vigilándolos —No ganaría nada especulando, tenía que averiguarlo por si mismo.
—Entendido —se retira el ninja.
«¿Qué es lo que haces aquí Gaara?» se preguntó a si mismo «Creí que nunca más pisarías de nuevo Konoha» pensó, mientras se dirigía hacia la torre del Hokage, no podía quedarse quieto. Encontró mucha vigilancia, pero el sabia cada una de las entradas secretas de la torre. Incluso un escondite en la sala donde se llevaría a cabo la reunión.
Volviendo con el grupo de Suna
Llegaron a la entrada de la sala. Cuyos guardias al ver la cantidad de personas le negaron la entrada.
»Es cierto que normalmente se llevaban a la reunión solo 2 ninjas para protección del Kage pero al haber fortalecido sus lazos durante la guerra, con el tiempo dejaron de hacerlo, pero en esta ocasión el Kazekage llevaba no 2 sino 4 ninjas con él, los guardias se mostraron renuentes a aceptar, pero Temari hermana del Kazekage les iba a dar 1 excelente razón para hacerlo.
—Lo sentimos pero solo 2 pueden acompañarla —Los ninjas siempre veían solo a la rubia asistir a las reuniones y nadie les explicó que en realidad ella no era la Kazekage.
—¿De qué hablas?... ¿acaso ves que tenga el traje de Kazekage? —Se podía sentir la molestia en su voz, fue cuando los ninjas se dieron cuenta que un pelirrojo llevaba puesto el traje.
—¿Qué sucede aquí? —preguntó Kakashi quien se dirigía a la reunión encontrándose con los ninjas de la arena.
—Hola Sexto, tus guardias no nos dejan pasar —explicó Temari con los brazos cruzados que los miraba molesta.
—Rokudaime solo 2 personas pueden acompañar al Kazekage —habló uno de los guardias.
El peliplata asintió e iba a intervenir a favor de sus ninjas, pero… al ver arena en el ambiente presto atención a alguien en particular.
—¿Gaara? —preguntó sorprendido de encontrarlo ahí.
El mencionado se giró quitándose el sombrero de Kage –Hola Rokudaime, ha pasado mucho tiempo —Saludo con su clásica expresión estoica.
—Sí,… no sabía que vendrías esta vez —no pudo ocultar su sorpresa.
—Estoy de acuerdo, yo tampoco tenía esa intención —confesó
—Con respecto a Gaara nada ha cambiado —interrumpió la hermana del Kazekage.
—¿Qué quieres decir? —El peliplata no entendía porque era tanta la desconfianza.
Un día de la nada el pelirrojo dejó de asistir a las reuniones enviando a su hermana en su lugar, algo que los demás Kages aceptaron lo que le pareció aún más extraño, porque tenían su orgullo, pero de igual forma admitieron que el Kazekage no asistiera.
—Sino entramos todos, nos vamos —señaló con la mirada al grupo de Kitsune.
—Pero, ¿porque tienen ellos que…? —quiso saber la razón.
—Kakashi… — llamó La Hokage interrumpiéndolo.
Este al oír su nombre se volvió encontrándose con la Quinta —Tsunade-sama.
—¿Qué sucede? Dijiste que te adelantarías para iniciar la… —mientras se acercaba, vio con quien estaba y su mirada se encontró con un par de ojos aguamarina que la observaban, como la última vez en la que se encontraron– Gaara —musitó con sorpresa en su rostro.
—Godaime —respondió el Kazekage de igual forma que lo hizo con Kakashi.
—¿Cómo… porque estas…? —preguntó, entonces pensó en su última conversación que sostuvo con el pelirrojo—. ¿puede ser que..? —De pronto un atisbo de esperanza se asomó en su mirada.
—No. —la interrumpió, sabia a que se refería
—No es esa la razón… ¿acaso no podía asistir? —dejó nuevamente salir su arena y tal como apareció, se desvaneció.
Eso le dejó claro a la Quinta que nada había cambiado entre los 2, la arena en las manos del Kazekage es un arma… y él la había levantado contra ambos Kages de Konoha.
Continuara ^^
Primero que nada quiero agradecerles por leer mi historia y por su paciencia, sé que he tardado mucho en actualizar pero fue por motivos de fuerza mayor, espero ir por el buen camino. Bendiciones ^-^
Naruto: ¡La verdad! «Continuó con un plátano» pero, oye… ¿Te encuentras bien? Estás un poco rojo dattebayo.
Hotaru: Cof, cof, cof «Comenzó a toser no se había dado cuenta del frío en la casa».
Naruto: «Se acercó y tocó su frente» estás ardiendo «dijo sorprendido».
Hotaru: pero cof, cof ¿porque? «Busco con la mirada» Cierto, ayer cof… no subí la calefacción para dormir.
Naruto: ¿Llamo a alguien dattebayo? «preguntó, preocupado porque había comenzado a tiritar» mejor llamo a un médico.
Hotaru: No, solo tengo cof, cof… que descansar «Quiso regresar a su cama, pero de pronto todo se oscureció».
Naruto: J «Lo sostuvo antes de que cayera al piso»
Hasta la próxima. ^^
