DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La historia solamente mía.
"In the shadows"
PIETY
(Piedad)
Con una lágrima de fe sobre tu piel
olvide la grieta
que dejo tu amor,
pero ese instinto taurino de tu ser
me obligo a azotarte… tiernamente.
Sin dolor no te haces feliz,
sin dolor no te haces feliz,
sin amor...
No sufres más.
[El duelo – La Ley]
...
—La receta dice tres tazas, Swan y créeme eso no es una taza, es un envase vacío de bebida —dijo Jane levantando el papel en donde habíamos escrito la receta.
La mire furiosa. Llevaba más de dos horas en mí jodida cocina, traía puesto un dulce y tierno delantal rosa y Jane uno rojo con negro estilo gótico.
—Henderson, es lo único que tengo aquí, así que creo que nos podrá servir. No hay que apegarse tanto a lo que dice ahí.
—Como quieras. Pero conste que te lo he advertido. Ni creas que voy a ingerir algo de lo que salga hecho por tus manos —se sacó su delantal yendo hasta la sala—. Jugar a la comidita se acabó para mí. Definitivamente tú y yo cariño no estamos hechas para la cocina.
—¡Perra! —Le grité desde la mesa en la que me encontraba. Tenía mis manos en una rara mezcla de mantequilla, huevos y azúcar.
A la mierda. Esto va a salir bien, tiene que salir bien.
Recuerda que todo lo que tocas se pudre Isabella. ¿En verdad crees que podrás hacer algo bueno con ellas?
¡Agg! ¿Podrías callarte aunque sea por un momento? Estúpida.
Para momentos como éste —en el que a mi conciencia le entraban aires de grandeza— P!nk era la mejor solución.
—¡JANE! —Grité. Me encanta gritar, es muy des estresante.
Pero al parecer mi amiga además de lesbiana, era sorda.
— ¡JANE! —Volví a insistir. ¡Vamos! Como si mi departamento fuese tan grande—. ¡Grandísima idiota como que no vengas voy a partir tu culo en cuatro, Jane Marie!
—¡¿A quién le vienes a decir grandísima idiota Y JANE MARIE?!
Sonreí, Jane odiaba su segundo nombre. La entendía, era horrible, al igual que el mío.
—Jane querida, podrías traer la radio, ¿si, cariño? —Dije melosa.
Ella estiró sus brazos al aire maldiciendo—. En verdad eres una arpía, vieja bruja. ¿Me hiciste levantarme para traerte la jodida radio? Pff.
—¿Vas a traerla si o no? —Dije levantando una ceja, mirándola seria y mostrándole toda la harina que tenía en mi poder—. Creo que podemos arreglar ese mal carácter con un poco de harina ¿no crees?
—Ni se te ocurra, Swan —le di mi sonrisa más siniestra—. ¡Está bien! ¡Tú ganas, perra!
Le tire un beso al aire—. ¡No te olvides poner el CD de P!nk, cariño!
Seguí con mi gran hazaña de hacer pastelitos. La receta decía que había que agregar dos tazas de leche. Miré dudosa la caja que tenía enfrente de mí. Oscilaba que en ella hubiera dos tazas, Jane la había atacado en la mañana, perra.
Así que hice lo mejor que pude hacer y derrame todo el envase en el bol.
Desde lejos pude sentir los refunfuñones que daba Jane al venir. Amaba a esa loca, hemos sido amigas desde ¿siempre? No tenía recuerdos sin Jane. Cuando éramos niñas nuestro plan original era que dos apuestos príncipes nos rescataran de nuestras jodidas casas.
Lástima que no existieran.
Si para mí fue difícil cuando mis padres se separaron, para Jane fue mil veces peor cuando le dijo a sus padres sobre su condición sexual. Malditos homofóbicos de mierda, la hicieron sufrir mucho sólo por tener ideas diferentes.
Nunca me voy a olvidar lo nerviosa que estaba cuando me lo dijo, sudaba más que un cerdo, literalmente. Teníamos catorce años, justo después de la fiesta que dio Morgan Flee, en la cual las dos perdimos nuestra virginidad. Estaba tan segura de qué me iba a decir que estaba embarazada, algo estúpido, claro está, ya qué nadie lo sabe en tan poco tiempo, ¿pero ya dije que en ese tiempo era tonta? Digo, sólo para dejarlo en claro.
Me confesó que eso le sirvió para darse cuenta que lo suyo no eran los hombres y que Ashley Simons al ver que estaba tan borracha le metió mano en la parte de atrás de la casa de Morgan, revelándole que lo suyo eran las chicas. En ningún momento lo dude, Jane había nacido para ser lesbiana. De hecho creo que yo me di cuenta antes que ella, yo y su madre, aunque la perra ególatra de Ellis nunca lo aceptara.
Hubo un tiempo en el que fuimos inseparables, pero luego llego Alice Brandon. Era la niña más rica de todo el colegio. Veía como cada cosa que pedía era en seguida puesta en sus manos. Aunque había una sola cosa que no tenía Alice. Belleza. De joven era un verdadero estropajo, con pelo reseco, gafas, demasiado delgada y con frenillos.
Jane y yo nos alejamos en ese tiempo. Ella no soportaba a Alice ni ella a Jane. Y luego llego a mi vida Carlisle haciendo que la brecha que había en nuestra amistada se agrandara por mil.
Todo parecía tan perfecto cuando Carlisle me decía la vida que tendríamos. Fue el porrazo más grande que me he llevado en mi vida, y fue en ese momento en el que vi la mano amiga de Jane que me ayudo a levantarme. Ella estuvo ahí para mí cuando yo no lo estuve para ella.
—¿Por qué me miras así? De verdad, voy a empezar a creer que me amas en secreto, Swan, aunque déjame decirte que todo este cuerpazo que ves aquí es indomable.
Reí. —Sólo conecta la jodida radio pronto, quieres.
—Como mandes, Capitana.
Seguí concentrada en mi receta. Mmmh ¿qué diablos se supone que es cernir la harina? Qué mierda era cernir.
—Henderson.
—¿Qué coños quieres ahora? ¿No ves que estoy poniendo la radio? —Dijo levantado el cordón.
—¿Sabes que es cernir?
Jane me miró como si le hubiese pedido la cura para el cáncer o algo así.
—¿Cernir? —Preguntó arrugando su nariz.
—Sí, cernir. Aquí dice: Cernir la harina y agregar lentamente a la mezcla quedando está homogénea.
Jane me miro con la boca abierta y el ceño fruncido.
—¿Es una jodida broma, Swan? ¿Tengo cara yo de saber qué diablos significa cernir? Y espera un momento. ¿Qué coños es homogénea?
Ahora era yo la que tenía el ceño fruncido. —Cierto.
Cómo diablos se suponía que iba a saber, digo, nunca había hecho nada de cernir, ni nada homogéneo. ¿Qué rayos era todo eso? ¡Genial!
Escuche la música que me relajaba. P!nk.
….I love when it's all too much,
5am turn the radio up
where's the rock and roll?...
Amaba esa canción, más bien todas las de P!ink.
—¿Sabes qué? Unas jodidas palabras extrañas no van a arruinar mis pastelitos.
Al ritmo de la canción seguí con la preparación.
—¡Vamos, Henderson! Baila conmigo —dije golpeando su cadera con la mía—. Las dos somos unas dirty little freaks.
—Ok, ok —dijo riendo—, sólo mantén esa cosa rara lejos de mi cabello.
—¡Hey! No es una cosa rara. Son mis pastelitos. Más respeto, Henderson.
—Bella, no creo que la masa se tenga que ver así —le dio una mirada inquisidora a mi bol—. Tiene… Cosas ahí, mira, y Dios, creo que tiene vida.
—Cállate. —Dije riendo—. Quedaran deliciosos. Ya verás.
…we will never be never be anything but loud
and nitty gritty, dirty little freaks
So raise your glass if you are wrong,
in all the right ways,
all my underdogs…
Cantamos y bailamos mientras vertía la mezcla en los moldes. Nunca pensé que hacer pastelitos fuese tan divertido.
—¿Y ahora qué? —Dijo después de que metiera los moldes al horno.
—Mmmh… Creo que esperar.
Jane y yo nos miramos. —Bueno creo que… Sí.
Nos quedamos allí por largo tiempo, bueno, no fue mucho pero para mí sí. Mis bebés crecían dentro del horno.
¡Bien!
—Sabes, creo que podría dedicarme a esto.
—Sí, claro. Primero asegúrate de cómo quedarán estos.
—Eres una jodida pesimista.
—Realista, Cariño. Realista.
Rodeé mis ojos. Miré dentro del horno. Todo parecía ir bien ahí dentro. Jane se acercó a ver la puerta del horno junto conmigo.
—¿Cómo se supone que sabes que están listos?
—En la receta decía diez minutos. ¿Y si los sacamos?
—¿Ya pasaron diez minutos?
Levante mis hombros. —Ni idea. Se me olvido tomarle el tiempo.
—Genial. No creo que hayan pasado diez minutos. —Respondió sarcástica.
Miré de nuevo la puerta del horno.
—¿Y si se queman? Creo que mejor los saco.
Intente abrir la puerta del horno y un calor traspaso mi piel.
—¡MIERDA! ¡Me quemé!
Mis dedos estaban algo rojos ¡cielos!
—Creo que deberías haber esperado. Te lo dije.
— Cierra la boca. —Gruñí molesta.
Tomé una de mis camisas que andaba por la cocina y abrí el horno. El calor que emergió de allí casi me deja sin pestañas. ¡Uff! si seguía así quedaría peor que pollo rostizado.
—Se ven normales —dijo Jane mientras inspeccionaba mis pastelitos—. Aunque lo malo siempre va por dentro.
Levanto sus cejas mirándome.
—Que te den, Jane.
Suavemente los saque del molde. Se veían preciosos. Partí uno por la mitad para ver si estaban terminados.
—¿Vas a probarlos?
—Claro que sí.
—Bueno. Fue un gusto conocerte Swan.
Le di un golpe con mi camisa. —No seas tonta.
Mordí un trozo de pastel con mi boca. Era esponjoso y estaba realmente bueno.
—Mmmh…
—¿Qué? ¿Te intoxicaste?
—No, tonta. Quedaron bien. De hecho deliciosos. Pruébalos.
—No quiero morir tan joven Swan.
La mire molesta. Tomé el otro pedazo de pastelito y se lo metí bruscamente en su boca. —Dije que probaras Henderson.
Jane abrió sus ojos ampliamente. Luego al ver que no la iba a soltar hasta que tragara, comenzó a masticar.
—Mmmh… Sí… Están buenos, Swan.
—Te lo dije —sonreí—. ¡Hice pastelitos! ¡Soy una jodida Chef!
De fondo seguía la música de P!ink.
—Llamaré a Edward. Le diré que venga a probar mis pastelitos.
Corrí en busca de mi teléfono. Marque rápidamente su número que me sabía de memoria. El sonido de espera al otro lado de la línea fue una condena.
Pip, pip, pip.
—Edward Cullen. —Dijo molesto. Oh, oh. No sonaba de buen humor.
Mordí mi labio, nerviosa. —Bebé, soy yo, Bella. No sabes lo…
—Bella —dijo marcando cada letra—. Sabes que no me puedes llamar a esta hora. Estoy jodidamente ocupado.
—Pero, amor…
—Isabella, ¡ya te lo dije! —Odiaba cuando me gritaba—. Te llamo luego. Nos vemos.
Y corto.
Me quede ahí, en medio de la sala, pasmada. Me corto. Simplemente lo hizo.
¡Bastardo!
—Oh, Bells. No creo que quieras ver esto pero… —Jane habló dirigiendo su mirada a la cocina.
¡Mis bebés!
Me dirigí hasta la mesa en la que se hallaban. Tomé uno con mi mano, ¡cielos! Estaban durísimos.
—¿Qué rayos les paso? —Le pregunte anonadada.
Jane me miró asustada.
—No lo sé. Se enfriaron, creo. —Respondió levantando sus hombros.
Tomé otro y lo tire al suelo. Ni se rompió. Estaban más duro que el mármol.
—¡Dios! —Exclamé molesta.
Jane me miró por un momento y movió su vista hasta el mueble pequeño que estaba en la cocina.
—Bella… ¿Por qué el envase del polvo de hornear está cerrado?
¡Mierda! ¡Había olvidado agregarles el polvo de hornear!
Jane intentó contener su risa, pero era muy mala en eso.
—No te rías. ¡Soy un completo desastre! —Tiré todos los estúpidos pasteles al suelo. Estos sonaron como piedras al caer.
—Ok, cariño. Creo que tu aventura en la cocina ha terminado. Vamos por algo que en verdad sabes hacer. ¡Beber!
Veinte minutos después estábamos en mi sala bebiendo todo el alcohol que había comprado con el dinero del estúpido Edward hijo de puta Cullen.
…I guess i just lost my husband
I don't know where he went
So i'm gonna drink my money
I'm not gonna pay his rent (Nope)
I got a brand new attitude…
La voz de P!nk volvió a sonar en el departamento. Jane estaba cantando con el vaso de plástico en su mano y yo con unos cuantos tragos en mi cuerpo, pero igual comencé a cantar y a mover mi cuerpo al ritmo de la música.
…So so what?
I'm still a rock star
I got my rock moves
And i don't need you
And guess what
I'm having more fun
And now that we're done
I'm gonna show you tonight
I'm alright, I'm just fine
And you're a tool
So so what?...
—¿Sabes qué? —Dije algo ebria—. Me vale verga que no sepa cocinar. Me vale verga que no sea una experta dueña de casa. Me vale verga no saber qué significa homogénea y cernir. Y sobre todo, ¿sabes qué?… ¡Me vale verga Edward! ¡Que se quede con la frígida de su esposa y que le den!
—Así se habla, cariño. Muy bien dicho. ¡Que le den!
…You weren't there
You never were
You want it all
But thats not fair
I gave you life
I gave my all
You weren't there
You let me fall…
—Igual, Emm besa mucho mejor —moví mis caderas— y sí que sabe.
Jane y yo reímos hasta que caímos en el suelo derramando la cerveza en nosotras.
—So so what? I'm still a rock star, I got my rock moves, And i don't need you, And guess what, I'm having more fun, And now that we're done (we're done), I'm gonna show you tonight, I'm alright(I'm alright),I'm just fine… —Canté con mi voz de súper ebria.
Seguí bailando —bueno, al menos eso creía yo— en el suelo del departamento.
—Lo voy a acabar. Le voy a sacar todo su jodido dinero y cuando lo tenga aquí —dije mostrándole la palma de mi mano—. ¡Chan! Lo voy aplastar como el gusano rastroso que es.
—Eso amiga, acabalo… Hip, hip —creo que Jane estaba más borracha que yo.
—Estoy bien, estoy bien. —Dije con las manos arriba—. Nada de lo que diga me puede hacer daño. ¡Que le den!
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No sé muy bien en qué momento me deje llevar por el sueño. Sólo sabía que estaba soñando. Unos fuertes brazos me rodeaban. De pronto el olor inconfundible me embriago. Pero no podía abrir los ojos. Sentí el respirar pausado de él. Su olor, su delicioso olor.
Como un rayo vino a mi mente su fría voz.
¡Isabella, ya te lo dije!
Isabella…
Isabella…
¡Agg! Y de nuevo la perra que llevo saco sus garras afiladas.
—¡Qué mierda haces en mi departamento, Edward Cullen!
Apartó rápidamente sus manos de mí. Mi pelo estaba enmarañado, dándome un aspecto salvaje.
—¡Me cortaste!
—Nena, había tenido un mal día.
Mi mirada se trabó con la de él. No vi en el nada más que un cobarde. Sí, un cobarde. Me estaba usando. Pero esto no se quedaría así. Yo podía ser peor que él, mil veces peor.
Le di mi sonrisa endiablada paseándome alrededor de él.
—Sabes lo irónica que es la vida, bebé. ¿Mañana no es el almuerzo en tu casa? Quizás se me suelte la lengua con tus queridos suegritos.
Reí. Reí amargamente.
Sus ojos se agrandaron. Había entendido perfectamente.
—No lo harías.
—¿Por qué no? ¿No crees que le guste al Señor Brandon saber que su perfecto yerno folla con la mejor amiga de su esposa? Oh no, espera. Mejor. Qué toda tu familia vea nuestros "vídeos".
Su mirada se volvió negra, turbia. Odiaba que jugaran conmigo. Prometí que nunca nadie volvería a pisotearme. Agarró mis brazos fuertemente.
—Suéltame, imbécil.
—No dirás nada. No te conviene. Sé lo ambiciosa que eres Bella Swan. Pequeña y dulce perra ¿Vas a follarte a alguien que te dé más dinero? ¿Creías que no lo sabía? Eres una zorra arribista. Pero cuando tú das un paso, yo doy dos, Isabella.
Sus ojos eran fríos, y su agarre fuerte y doloroso. Nuestras respiraciones eran erráticas.
—Imbécil, hijo de puta. ¡Suéltame!
Rió, erizándome la piel. —Oh, no, Nena.
Sus labios reptaron por mi cuello, bajado, asesinamente, quemándome. Mi traicionero cuerpo le correspondía. Pero mi orgullo podía más. Le di un golpe en la entre pierna y así pude zafarme de él.
—¡VEN AQUÍ, ISABELLA! —Gritó tan fuerte que podía ver las venas de su cara a punto de estallar.
—¡VETE A LA MIERDA! —Le respondí yo tambaleando.
Le empecé a tirar todas las cosas que hallaba en mi camino, el control, las botellas, mis zapatos, todo. El ruido estridente de las cosas al romperse, incrementaba mi rabia.
—¡Vete a la mierda! ¡Vete, vete! —Grite desesperadamente—. ¡VETE!
En algún momento caí en mis rodillas, lo único que escuchaba era a mí decir:
Vete, vete, vete.
Cálidas lágrimas rodaron por mi mejilla.
Edward me las pagaría. No descansaría hasta que viviera en el infierno en el que me había dejado.
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¡Hola! buenooo ¿qué les pareció? jijiji ¿todos creían que Edward era bueno, no? u_ú Desde ahora las cosas toman un giro diferente tanto para Edward como para Bella. Va a llegar un punto en el que Bella tendrá que elegir entre el dinero, el amor y... algo más ;) a ver si adivinan *-*, la que lo haga le dejo un súper adelanto ñ.ñ ¡vamos chicas! jiijiji
¡Saludos!
