Beteado por Aleja Rodriguez, Beta Fanfiction Twilight Hispanoamerica.

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La historia solamente mía.

"In the shadows"

ANXIETY
(Ansiedad)

Y antes de que esto se vaya voy describiendo,
yo descascaro mi corazón que se
hace ancho el sentimiento que me hay
dejaó.

No creo que ya nadie pueda salvar lo que
yo he dejado atrás tirado por tantas culpas
que a mí me ha dado por esquivar.

No creo que la culpa
se valla lejos si no hago espacio
pa' que el presente se haga ancho
y no tenga nada con que chocar.

[Antes que – Camila Moreno]

...

Veía como los meses pasaban y con ello mi vientre que crecía junto con mi dolor y mi culpa. Cada vez que pensaba en el bebé, me imaginaba su rostro, su voz, absolutamente todo de él.

¿Cómo podría seguir con mi vida y olvidarlo, si a mi lado se quedaba una pequeña parte de él?

Mis demonios como siempre me atacan en la noche. Cosa, se movía dentro de mí. Cosa, me invadía lentamente. Cosa, crecía dentro de mí. Renée me mira preocupada. No le he dicho lo que voy hacer con Cosa todavía. Hace algunos meses atrás, a escondidas de ella, fui donde una señora para que sacara a Cosa.

De camino a su casa, sentí como si me faltara el aire. Un escalofriante frio me acompañó desde que dejé a Renée.

Ahí, acostada, con las piernas abiertas, Cosa se movió. Extraño.

Extraño, extraño, extraño. No pude. Al igual que siempre. Salí corriendo.

Ahora Cosa sigue creciendo dentro de mí. Nadie, excepto Renée lo sabe. Me encerré a mí misma en casa durante todo este tiempo. No es bueno. Esto hace que tenga mucho tiempo para pensar.

Renée me mira, me mira y me mira; pero no dice nada. Me está dando mi espacio. Jamás lo había hecho, hasta ahora. Se lo agradezco. Cosa se mueve mucho. Veo en los ojos de Renée el cariño que le empieza a nacer por Cosa. ¿Yo quiero a Cosa? No lo creo. La quise matar. Cosa no me merece o más bien dicho, yo no merezco a Cosa.

¿Qué más me queda por hacer? Tengo miles de dudas, pero esta es la que más me atormenta. Estoy tan pérdida. ¿Alguna vez podré encontrarme? ¿Tener paz?

No lo creo.

Renée no lo dice, sin embargo, veo en su rostro la esperanza. Ella tiene la esperanza de que Cosa se quede aquí, con nosotras. ¿Podré? No, no puedo. Cosa sigue moviéndose. ¿Es que nunca se cansa?

No me gusta tocar mi vientre. Casi nunca lo hago. Pero cuando poso mi mano en él, Cosa se queda quieta, es extraño, como si esperara por mí. Renée me mira. Ella lo sabe. Veo como se muerde la lengua, y reprime su impulso de hablarme o tocarme.

No dejo que me toque. Sólo hemos hablado frases como: "Bueno días" o "está lista la comida" o "¿te sientes bien?"

Nada más. No me ha preguntado qué fue lo que me pasó o por qué me fui o qué haré ahora. No, nada. Quiero que me abrace. ¿Por qué no me abraza? Probablemente me odia, sí quizás eso es.

Charlie no sabe que he vuelto. No quiero que sepa. Sé lo dejé claro a Renée.

Cierro los ojos. Lo extraño. Sé que no debo, pero aun así lo extraño.

Carlisle.

Decir su nombre me lastima. A escondidas, levanto la madera suelta que está en el piso de mi cuarto. Ahí, escondidas, leo las cartas que él me mandaba.

Las leo. Lo extraño. Quiero que vuelva. Quiero que me abrace. ¿Por qué me tenía que herir? Yo creí en él. Lo amo.

Vuelve. Por favor.

Cosa sigue moviéndose. Lloro.

Las lágrimas bajan por mi rostro, llegan hasta mis labios. Son saladas.

No he ido al doctor. Renée está preocupada, me he encerrado por completo en mi habitación. Lo único que hago es llorar, llorar y sentir a Cosa moverse.

¿Cómo será Cosa? ¿Y si Cosa me odia?

Probablemente.

Renée toca la puerta. Creo que su límite acabó. Como siempre me mira, me mira y me mira. Quiere tocar mi rostro, pero me corro. No quiero que me toque. Sus ojos se cierran, respira y se va.

Yo vuelvo a mi encierro. Ya no lo extraño. Lo odio.

Odio cualquier cosa que tenga que ver con él. Incluyendo a Cosa.

Cosa ya no se mueve. ¿Se habrá muerto? Pasan los días y de pronto un fuerte dolor me invade. Duele mucho. Grito fuerte.

Siento algo correr por mis piernas, como si me hubiese orinado encima de mí. Sigo gritando. La puerta se abre y entra Renée.

Tengo miedo. Me duele mucho. ¿Cosa? ¿Murió?

Todo pasa tan deprisa, como si hubiese sido expulsada de mi cuerpo y estuviese viendo desde afuera. En un momento estoy en mi habitación, y al instante me hallo en una sala blanca. El olor a alcohol me asusta. Quiero llorar. Renée en ningún momento suelta mi mano.

Quiero gritar. Me duele. ¿Cosa estará bien? Todos hablan, se mueven, me tocan. Me quiero ir. No puedo ni respirar. Aunque quiero llorar, las lágrimas no bajan. De pronto, el dolor incremente. Pujo y pujo.

Y lo siento. Cosa sale de mí. El frío y el vacío se instalan en mí para no abandonarme más.

Siento su llanto. Es fuerte. Cierro los ojos.

Renée la toma en sus brazos, la acaricia y sonríe. Ella quiere acercarla a mí, yo muevo el rostro en otra dirección. No quiero conocer a Cosa.

—Aléjala de mí. —Digo con una voz que no reconozco.

Veo la desilusión en el rostro de Renée. Toda aquella esperanza de que yo me la quede se rompe en ese instante. Cosa sigue llorando. Quiero que pare. No quiero oírla más. Inconscientemente pienso que es un reclamo, Cosa me está reclamando. Quiero gritarle, decirle que no puedo.

Lo siento Cosa, pienso. Eres demasiado buena para mí.

Me sumerjo en una niebla de olvido. No quiero sentir.

Se llevan a Cosa. Nunca más la vuelvo a ver. Renée vuelve a tomar mi mano, me besa la frente y se queda allí, a mi lado.

Pasan los días, no puedo llorar. A escondidas, cuando estoy en la oscuridad de mi habitación, paso mi mano por mi vientre. Nada se mueve ahora. Estoy vacía. Cierro los ojos, y el olor a alcohol y el llanto de Cosa me invaden.

Un día, cuando la noche se apodera de la casa, escucho a Renée llorar. Nunca antes había oído su llanto. Despacio me escabullo por el pasillo. Lentamente abro la puerta de su habitación.

Está sentada en la cama, tiene algo en las manos, sus hombros suben y bajan.

—¿Mamá? —Susurro.

Ella se sorprende, intenta esconder lo que tiene en sus manos.

—¿Qué es eso? —Pregunto confundida.

Ella se da vuelta y me mira resignada. Cuando lo hace, puedo ver lo que se halla en sus manos. Mi corazón se oprime. Es un pequeño trajecito rosa, lleno de ositos. Mis ojos se encuentran con los de ella que están muy rojos de tanto llorar.

Y todo lo que estuve conteniendo en lo profundo de mí, se derrumba. Me arrojo a sus brazos que me reciben cálidamente. Y lloro, lloro y lloro.

Tras un largo tiempo me repuse. Me transforme a mí misma. Dejando que el dolor se apoderara de mí, creando una persona sin corazón.

Quise dejar todo eso atrás, quemé las cartas de Carlisle junto con el pequeño traje que Renée compró. En cierta forma todo se quedó entre las cenizas.

Eso era algo muy enterrado en mi pasado.

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¡Hola! ¿Qué les pareció? No sabía si poner o no este capítulo, pero al final lo subí porque creo es importante. Por si se confundieron, esto paso en el pasado, algo así como un recuerdo por eso que es cortito.

Una aclaración: Yo siempre respondo los RR porque si ustedes se dieron el tiempo de comentar yo me lo tengo que dar para responder perooo en el capítulo anterior los respondí y a FanFiction parece que le pico el culito y no les llego a todas mi mensaje. Lo iba a poner en el cap anterior pero como soy una cabeza de pollo se me le olvido :3 Así que a las chicas que no les llego, decirles que lo siento y que me encanta leer sus reviews son lo la cereza del postre ;)

Creo que eso sería todo, si se me olvido algo lo pongo en el siguiente capítulo.

¡Saludos!

PD: Las invito a que pasen a leer mi adaptación que se llama: La lista del odio

Summary: Hace cinco meses, el novio de Isabella Swan, Edward, abrió fuego en la cafetería escolar. Al lanzarse para detenerlo, Isabella inadvertidamente salvó la vida de una compañera de clases, pero se vio implicada en el tiroteo por la lista que ella ayudo a crear. Una lista de las personas y cosas que ella y Edward odiaban. La lista que él usó para elegir a sus objetivos.