DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La historia solamente mía.

"In the shadows"

CLARITY
(Claridad)

Pero hay sueños que no pueden ser
y hay tormentas que no podemos resistir…

Tuve un sueño de que mi vida sería…
tan diferente de este infierno en el que vivo
tan diferente ahora de lo que parecía,
ahora la vida ha matado
el sueño que soñé.

[I dream a dream – Idina Menzel]

...

Tenía seis años cuando mis padres se separaron o, más bien, cuando mi padre se fue de la casa gritando lleno de repulsión en contra de mi madre y porqué no decirlo, de mí también.

En ese tiempo creía y aseguraba que se habían separado por mí culpa.

Todavía recuerdo el día que en mi madre me subió a la camioneta de Phil luego de unas semanas después de que Charlie la sorprendiera a ella y a su amante en su propia cama. Mamá quiso mudarse con su nueva pareja a una nueva ciudad llevándome con ella. No recuerdo bien quién le dijo a papá que nos íbamos pero aún no puedo borrar el rostro de papá suplicándole a Renée que no se fuera, que se quedara y que rehicieran su vida con él. También le suplicó que no me llevara, que no me apartara de su lado.

—¡No puedes hacer esto Renée! ¡Ella también es mi hija! —Había gritado mi padre.

—No hagas esto más difícil Charlie —alegó mamá intentando zafarse de mi padre que la tenia afirmada de su brazo—. La decisión está tomada. Acéptalo.

Antes de eso, recuerdo haber sido feliz. Sí, por un efímero tiempo lo fui. Todavía sueño con volver a ese tiempo en el que íbamos los tres juntos a la playa. Charlie armando nuestras carpas, cocinando para nosotros y Renée, mi madre, en ese tiempo era buena. Tomaba delicadamente mi largo cabello trenzándolo, me untaba protector solar y me cantaba dulces y tiernas canción antes de dormir.

No sé en qué momento paso, pero dejamos de ir a la playa. Charlie ya no cocinaba para nosotras, ni Renée me peinaba y mucho menos me cantaba. Eran escasos los días libres de mi padre y mi madre vivía en sus nuevos cursos para dueñas de casa. Ahí fue cuando conoció a Phil.

Nunca me gusto. Tenía una mirada que daba escalofríos y me asustaba. Cada vez que venía, Renée me encerraba en mi cuarto por horas. Ella creía que yo no sabía que un hombre extraño entraba a nuestra casa por horas y horas. No. Ella pensaba que yo me divertía encerrada con mis muñecas en mi pequeña habitación. Muchas veces quise decirle a mi padre sobre aquel misteriosos hombre que entraba a escondidas a nuestra casa cada vez que él no estaba, y de hecho me pasé años enteros pensando e incluso echándome la culpa de que tal vez si hubiese hablado antes nuestra familia se hubiese podido salvar.

Pero no, no lo hice. Por el contrario, me calle aquello que me torturo lo suficiente como para creerme la peor hija del mundo entero, mala e insensible.

El día en que nos fuimos fue la primera vez que vi a Charlie llorar, pero no simplemente llorar, no. Él dio un fuerte llanto viéndonos partir. Desde la parte trasera vi a Charlie en el suelo llorando y gritando y odie, realmente odie a mi madre aquella vez. Ella no se detuvo a pensar en lo que estaba destruyendo, no se detuvo a pensar en el daño que nos estaba haciendo y definitivamente no se detuvo a pensar en mí. Sólo era ella y su deseo egoísta de ser joven de nuevo.

Que equivocada estaba.

Pasó mucho tiempo para que volviera a saber de mi padre, y mucho más para que lo viera. Probablemente tendría alrededor de diez cuando Renée se aburrió de su joven amante y quiso volver junto a Charlie. Ella se dio cuenta que su marido valía más que un simple revolcón, que valía más tener a alguien que en verdad te ama. Pero ya era tarde.

Charlie había conocí a una nueva persona. Incluso habían comenzado a vivir juntos. Todavía recuerdo las frías palabras de mi abuela que nos grito cuando mi madre nos llevo a su casa.

—¿Qué hacen aquí? ¿Es que no te cansas de hacer sufrir a mi hijo? —Había dicho con su voz rabiosa y engreída—. Lárgate y llévate a tu hija contigo. No son más que una vergüenza para esta familia. Mi hijo ya no las necesita. No valen nada tú y ella. ¡Fuera de aquí!

Y lo comprobé el verano siguiente cuando Renée me envió a quedarme en la casa de mi padre. Él ya tenía una nueva familia. Tenía una nueva familia a la que cocinarles y sobre todo una nueva hija a la que llevar a pasear por el muelle de nuestra ciudad. Me vi al margen de esa nueva familia en la que no encajaba. Charlie ya no se reparaba en pensar en mí, lo único que le importaban era su nueva esposa con la hija de ella y yo… yo no le importaba.

Lo odie de la misma forma en la que odiaba a Renée, lo odie por rendirse tan pronto, lo odie por haberme cambiado y lo odie por haberme olvidado.

Mi madre tuvo que volver a su desmoronado y fallido nuevo matrimonio junto con el borracho de Phil. Allí por supuesto tampoco encajaba. Renée vivía preocupada de que Phil regresara a casa cada maldita noche que salía a beber. A ella le preocupaba no quedarse sola. Mi madre odiaba la soledad, sin embargo, ella no vio que yo estaba allí, con ella.

Era despojada de cada pedazo de felicidad, no sabía cuál era mi hogar, de hecho, ni siquiera tenía uno.

Cuando tenía doce mi tía Ann, hermana de mi madre me regalo un precioso gatito gris. Ella era en cierta forma la única que me entendía. Ella se preocupaba por mí. Renée me envió a vivir con ella excusándose de que no podía cuidarme por su nuevo trabajo, pero era mentira, ella me mando a vivir con mi tía porque a Phil no le apetecía tenerme en SU casa y mi madre tomo una decisión. Era él o yo. Como siempre, lo escogió a él.

Tía Ann me cuido por todo ese tiempo que estuve con ella. Ella vivía en un pueblo en el cual los truenos caían cada día, así que me regalo un precioso gatito plomo que le puse Tom al tener parecido con el gato de Tom y Jerry. Era mi amigo y compañero. Sentía que podía hacer cualquier cosa junto a él e incluso cuidar de tía Ann. Cada vez que estaba triste tía Ann me preparaba un chocolate caliente. Ella decía: "nada mejor que un chocolate caliente para las penas del corazón."

Todo iba tan bien, hasta que cumplí catorce y tía Ann enfermo, el cáncer se apoderó de su cuerpo acabándola por completo. Charlie se entero y me alejo del lado de tía Ann. Él dijo:

—Tu tía no está en condiciones de cuidar de ti. Yo tampoco puedo tenerte en casa, ya sabes que Sue está embarazada y tú la alteras, así que por el bien de todos iras a vivir con tu abuela.

A mí no me importaba que ella estuviera enferma, no. Yo quería cuidar de ella y quedarme a su lado. A lo largo de mi vida he tenido que alejarme de muchas personas, sin embargo, alejarme de ella fue una de las cosas más difíciles de toda mi vida.

Pase a vivir el infierno mismo con mi abuela. Ella me odiaba. Me odiaba por el simple hecho de ser hija de Renée. Era un ser despiadado que gozaba humillándome. La primera cosa que hizo mi abuela Marie fue botar a la calle a Tom. Le supliqué, le imploré que no lo hiciera. Ella no tuvo compasión de mí.

—Con suerte soporto tu presencia en mi casa. No aguantaré a otra cosa sucia de cuatro patas arrastrándose por mis pasillos. —Sentenció.

Y se lo llevo. No volví a ver a Tom.

Ella me obligaba a limpiar los pisos de su casa. Se colocaba enfrente de mí observándome limpiar.

—Isabella, Isabella. Tu belleza no te salva de ser una simple empleada. Eso es lo que serás siempre Isabella, una fracasada. —Reía, paseándose de un lado a otro—. Mi empleada. ¡Vamos sigue limpiando, Isabella!

La manera en la que pronunciaba mi nombre, Isabella. Me causaba repulsión.

Abuela Marie había sido una joven rica de buena familia pero que al casarse con el padre de Charlie perdió todo quedando en la pobreza. Aún así ella todavía tenía esa presencia de altanería que guardan las personas de dinero.

—No, Isabella. —Masculló cuando me senté a comer en el comedor principal a su lado—. Tu lugar está en la cocina. Es allí donde come la gente como tú, Isabella. ¿Qué esperabas? ¿Qué tuviera que soportar tu abominable existencia hasta en la hora de la comida? —Hizo una mueca con su rostro tirando mi plato al suelo—. Y eso lo recoges, niña.

Su casa era un recinto del terror. Todo de madera tal cual casa antigua. Cada vez que me peinaba ella aparecía detrás de mí viéndome por el espejo.

—Tu belleza será tu fortuna y tu perdición, Isabella. —Decía pasando sus huesudas manos por mi cabello. — Algún día los gusanos comerán esa suave piel que tienes, querida. Polvo eres y polvo serás.

Un doce de septiembre, un día antes de mi cumpleaños, me entere que tía Ann había muerto hacía tres días atrás. Nadie me había dicho. Me negaron la posibilidad de despedirme de la única persona que en verdad me amaba. Muchas veces soñaba en que ella se recuperaría y vendría a salvarme de las garras de abuela Marie. Pero no pudo hacerlo. Tampoco pude decirle lo mucho que la amaba ni lo importante que fue en mi vida. Abuela Marie no quiso llevarme a su entierro diciendo que no gastaba su tiempo en gentuza como lo era mi tía. En un ataque de furia rompí cada puta cosa que había en su casa. Rompí su puta colección de piezas de porcelana. Rompí sus putas muñecas chinas y rompí sus putos cuadros.

Abuela Marie era una mujer malvada. Me llevo arrastras al baño y allí comenzó a pegarme con una toalla mojada, me pego una y otra y otra vez. Cada golpe era una muestra viva de su gran odio y desprecio por mí.

Mi condena duro dos años más hasta que por fin la maldita vieja dio su último suspiro de vida.

Arde en el infierno, infeliz. —Fueron mis últimas palabras hacia ella.

Murió en su cama conmigo como mi única compañía. Estuvo agonizando por días hasta que al fin falleció.

Y me quedé de nuevo sin que alguien pudiera cuidar de mí. Charlie le dijo a Renée que él no podía tenerme en su casa, que lo lamentaba pero que no había espacio en ella para mí. Renée acepto a regañadientes y me fue a buscar al funeral de abuela Marie llevándome a su casa con Phil.

Phil acepto sólo porque el maldito pervertido vio que yo ya no era la pequeña niña que había echado de su casa. Era una atractiva adolecente de diecisiete años desarrollada y con un cuerpo abultado por cuervas. Él me deseaba. Aun así el maldito nunca me pudo tener.

Todo eso se junta en mi cabeza camino a casa de Renée. Entro rápidamente en la casa. Siento que me falta el aire o tal vez es que me cuesta respirar. La busco desesperadamente. Necesito saber. Saber si ella es lo que creo que es.

Corro pasillo por pasillo en su búsqueda. Tiro las sillas y doy gritos de rabia. Por qué, por qué, por qué tenía que volver aquella duda a mí de nuevo.

Grito, grito desde el fondo de mi pecho. Y en ese instante siento la mano de mi madre sobre mi hombro. Ella no dice nada, sólo me da un suave apretó, dándome vuelta, enfrentándome.

—Por favor mamá —mi voz sonaba temblorosa y débil—. Por favor dime que no le diste mi collar a la niña, que sólo fue mi imaginación… que… que yo me lo imagine todo —mordí mi labio para no seguir llorando y aparté mi mirada.

Renée se quedo estática en su lugar.

—¡Dime! ¡Dímelo, maldita sea! —Grité. Mi voz era histérica. Mi cuerpo entero daba pequeños espasmos y mis manos temblaban. Lleve mi mano a mi pecho y lo apreté—. Es… ¿Es ella?

Mi madre cerro sus ojos y apretó su mandíbula aceptando la cruel realidad —Sí…

El peso del dolor se hizo presente, tirándome directo al suelo. Mis rodillas se doblaron quedando allí, derrumbada.

Me derrumbo. No quiero pensar, no quiero sentir. Simplemente quiero desaparecer.

Encontrarla no estaba en mis planes, mucho menos conocerla y peor aún saber que Alice la quería.

No, no, no.

Me niego. Esa zorra no va a tener a mí…

¡Dios! No sé qué pensar.

—¡¿POR QUÉ?! ¡Por qué lo hiciste, mamá! —Sollozó.

—¡Es tu hija, Isabella! —Grita mi madre callándome—. Yo… yo pensé que quizás tú algún día ibas a querer conocerla o tenerla, Dios, nunca imagine que iba a ser tan pronto ¿cómo lo supiste?

—La encontré —balbuceé riendo con dolor—. Alice la quiere adoptar, ¿te das cuentas? Por qué esa perra estúpida tiene que tener lo que YO MEREZCO.

—¡Isabella!

—¿Por qué mamá? —Dije con voz temblorosa—. Ahora ella se la va a quedar. Pero no. No la tendrá a ella, no se lo permitiré. Incluso si para eso tengo que matarl…

Sólo sentí el impacto de la mano de mi madre en mi mejilla, su cachetada fue un golpe duro que no esperaba recibir.

—¡Por Dios, hija! ¡Reacciona! Qué dices, eso no puede ser.

—Quería ser feliz ¿sabes? Pero parece que la vida está empeñada en hacerme caer una y otra y otra vez, mamá.

—Hija…

—No. No, no. ¿Dime qué voy hacer ahora? ¿Cómo puedo seguir adelante sabiendo todo esto? ¿Cómo voy seguir sabiendo que voy a tener a mi hija tan cerca y con… y con esa mujer?

—Bella… Detente, por favor.

Volví a reír irónica—. Edward va a adoptar a mi propia hija.

—Te dije que ese hombre no iba a ser bueno para tu vida, Bella. Él acabará con ella si tú se lo permites.

—Lo amo —dije sin pensarlo.

Renée negó súbitamente—. Pero sabes muy bien que a veces el amor no es suficiente —musitó dolida.

Me tiré a los brazos de mi madre, aferrándome a ella como cuando era una niña y le temía a la oscuridad. Deseaba tanto que su amor de madre borrará todos mis errores, sin embargo, sabía muy bien que era imposible.

Pase varios días en su casa, apague mi celular y me dedique a sólo pensar. No tenía el valor suficiente para enfrentarme a nadie y mucho menos para volver a ver a la niña.

¿Me odiará?

Ese era mi peor miedo. Mi vida era una mierda.

Hace mucho tiempo atrás tenía un sueño. Tiempo en el que no tenía errores ni culpas, un tiempo en el cual soñaba con que mis padres estuvieran orgullosos de mí, de lo que iba a ser. Pero después mi vida se fue tornando oscura y aquel sueño quedo enterrado por mis fracasos. Sin embargo, me permití volver a soñar. Mi sueño era estar con Carlisle. Que estuviéramos por siempre juntos, inocentemente me veía a mi misma con un vestido blanco caminando por el altar. Y luego ese sueño se derrumbo de igual manera. Ahora con el paso de los años, me encuentro en el mismo punto muerto de siempre. Arrinconada y bajo presión. Sin aire y sin salida.

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—¿Dónde mierda estabas, Isabella?! —Me gritó Edward apretando mi brazo a la entrada de mi departamento—. ¡Dos putas semanas! ¿No podías llamar o, no sé, avisarme?

Verlo, ahí, de esa manera, no pude contenerme y me lancé a sus brazos llorando desconsoladamente.

—¿Qué…? Oh, pequeña —me devolvió el abrazo, acercándome mucho más a él. Inhalé profundamente su relajante aroma. Olía a Edward, olía al hombre que amaba. Sus dedos hacían círculos en mi espalda, consolándome.

No sé cómo ni cuándo abrió la puerta de mi departamento. Me tomó entre sus brazos y me llevo al interior. Me deje llevar por él. Me dejó recostada en la cama hasta que nuevamente sentí sus pasos acercarse a mí. Lenta y con una delicadeza inmaculada quito prenda a prenda lo que llevaba puesto hasta dejarme completamente desnuda. Volvió a tomarme entre sus brazos para luego dejarme en la bañera.

El agua estaba cálida y con un olor relajante. Paso sus manos por todo mi cuerpo, pero no con esa sensación de deseo ni lujuria. No. Era con cariño y paciencia. Era con amor.

No dijo una sola palabra ni pregunto nada al respecto. Siguió bañándome para luego comenzar a secarme con la misma devoción con la que me había bañado. Estar con él me inundaba de paz. De calma. Con Edward podía mandar todo a la mierda y no arrepentirme en absoluto. Siempre y cuando él estuviera a mi lado.

Me colocó una de mis grandes camisas y se acostó a mi lado. Lo abracé descansando mi cabeza en su pecho, podía sentir su respiración, su pecho subía y bajaba. Incluso podía escuchar cada latido de su corazón, era como una melodía. Todo giraba a mí alrededor. Lo veía como una sección de imágenes girando en mi cabeza. ¿Podría confiar en Edward? ¿Podría decirle mi más temible y oscuro secreto? ¿Podría el seguirme amando después de saber la verdad?

Di un sonoro suspiro y rodé hasta quedar frente a él.

—Tengo algo que contarte.

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¡Hola! Ainss ¿Qué tal? A veces pienso que me paso para dramática ajajaj eso me pasa por ver muchas telenovelas cuando era pequeña :3 en fin ¿Qué les pareció? Nadie es perfecto en esta vida y mucho menos lo es esta Bella pero pucha que ha sufrido la podre u_ú dejaremos que sufra un poquito más ;) después de la oscuridad sale el sol ñ.ñ

Tengo varias cosas que decirles espero que no se me olvide nadita. Aquí va:

1.- Hice un playlist del fic, ya saben una lista en youtube con las canciones que escucho para inspirarme y canciones que pongo al comienzo de algunos capítulos ¿cachilupi no? :3 el link esta en el grupo de facebook.

2.- Para las que no sepan hay un grupo de mis fics, en mi perfil esta el link para que se unan ;)

3.- Cito la canción de the beatles que estoy escuchando ahora: ¡help! ¡help me! voten por mi os en la batalla de los os ¿siiii? :3 para las que no sepan igualmente estoy participando en el contest con mi one shoot JUNTO AL LAGO. Pasen a leerlo es todo lo contrario de este fic ñ.ñ

Creo que eso es todo aunque siempre se me pasan algunas cosirijillas xD No se olviden de decirme sus opiniones ¡Adoro leerlas! es súper ver que algunas aciertan sobre futuras cosas que vendrán *u* Así que dejen un rr diciendo que fue lo que les gusto y lo que no y por favoooooor diganme si esto se está poniendo muy dramático porque a veces pienso que se me pasa la mano xD

Sin nada más que decir me despido

Besos ñ.ñ