DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. La historia es solamente mía.
"In the shadows"
LONELINESS
(Soledad)
Tengo un deseo escrito en alto, que vuela ya.
Mi pensamiento no depende de mi cuerpo,
Créeme esta vez,
Créeme porque,
Me haría daño ahora
Ya lo sé.
Sí, entra en mi realidad.
Hoy, yo tengo algo más que jamás tuve ayer.
Necesitas vivirme un poco más…
[Víveme – Laura Pausini]
…
Me despedí de ella viéndola partir desde la entrada sin poder dar un paso más. Mientras la veía correr me pregunte cuántas veces más la dejaría ir.
Las hojas secas crujieron al ser pisadas por alguien. Habría pasado desapercibido por mí sino hubiera sido por ese alguien que posó su mano en mi hombro.
—Así que éste era tu secreto, Isabella —dijo una voz detrás de mí—. Dime… ¿cuándo me ibas a decir que teníamos una hija?
Unos días antes
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—Podrías a vérmelo dicho ¿no crees? —Comenté algo irritada mientras veía como Alice se probaba unos vestidos.
Ella rió. Estúpida.
—No sería una sorpresa si te lo hubiera dicho, Bells. —Se giró quedando frente a mí—. ¿Qué te parece éste? ¿No crees que sea muy vulgar? En verdad quiero verme bien ese día. Sé que es tu cumpleaños pero… —dio un suspiro— quiero que le guste a Edward.
Llevaba puesto un vestido blanco con un escote lo suficiente grande como para enseñar toda su espalda baja. Era perfecto, pero no para Alice, y mucho menos para que lo vistiera enfrente de Edward.
Estaba a punto de mostrarle uno azul que colgaba en el fondo de la tienda, era horrible, pero perfecto para ella. Sin embargo, sonó mi celular avisándome que había entrado un nuevo mensaje.
¿Dónde estás? Recuerda: ahora tienes un horario laboral.
CE.
Negué con mi cabeza. Si de por sí Edward era controlador, ahora que trabajaba con él era una patada en el culo.
En el purgatorio. Cumpleaños feliz, ¿te recuerdan algo esas palabras? O mejor pregúntale a tu carcelaria.
SSC
Presioné enviar y me giré en busca de Alice. Estaba en el probador poniéndose el vestido que le había escogido. Que ingenua.
¿SSC? Qué mierda es eso. Sólo trae tu redondo trasero aquí, ahora.
CE
Reí demasiado alto, ya que la vendedora se quedó viéndome con cara rara.
Significa Sexy Secretaria Caliente, bebé… No creo que se pueda, soy prisionera de tu querida esposa.
SSC
—Bella, le puedes decir a la vendedora si tiene este vestido en una talla más grande —me pidió Alice detrás de la puerta del probador.
—No creo que lo tengan, ¿por qué no te pruebas éste mejor? —Dije, extendiéndole un traje que parecía más un saco de papas que un vestido.
Alice lo miró resignada y lo tomó.
Deja a ADE y ven conmigo, cariño.
CE
Con una sonrisa tomé mis cosas sintiéndome aliviada de tener que salir de allí. Antes tecleé el último mensaje.
¿ADE? Creo que darle de comer a los monos sería más divertido que ir hasta allá. Necesitas mejor tácticas para convencerme, Romeo.
SSC
—Tengo que irme, Alice. Ya sabes cómo es tu esposo, ni la hora de colación puede respetar.
—Oh, Bells. ¿Quieres que hable con él? A veces se pasa de controlador Edward.
Hice una mueca que pasó desapercibida para ella.
—No, está bien. Sólo debo irme. No te preocupes, nos vemos en la noche. —me despedí con una sonrisa, pensando en lo que iba a hacer.
Alice me abrazo y sonrió.
—Espero que en verdad te guste todo lo que hemos preparado. No sabes lo feliz que me hace que hayas encontrado a alguien como Garrett. Lo mereces, Bella. Y de nuevo, feliz cumpleaños amiga.
Un mal sabor se quedó en mi boca. Despegue a Alice de mi lado y corrí hasta la salida. ¿Por qué tenía que ser tan estúpidamente buena?
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Llego hasta el escritorio que esta al fondo, mi escritorio. No es lo más glamoroso que hay, pero al menos tiene calefacción. Veo la ruma de papel por fotocopiar y de sólo pensarlo hace que me dé un fuerte dolor de cabeza.
—Pensé que ya no ibas a llegar. —Habló Edward detrás de mí, demasiado cerca. Puso sus manos en mis brazos dándoles un suave apretón.
—Para —pedí cerrando mis ojos. Bajo su rostro hasta mi hombro, luego sonrió sobre mi piel y dejó un lento y marcado beso allí.
—Tengo un trabajo para ti.
Rodeé mis ojos—. ¿Otro más?
—Shh, silencio —dijo en un susurro—. Tienes que acercarte a McNelds, seguir sus pasos, escuchar lo que dice. Algo no huele bien aquí.
—¿Quieres que me vuelva su puta? —Pregunté irónica.
Edward tomó de mi brazo apretándolo.
—No seas estúpida, Isabella. —Soltó mi brazo y comenzó a pasar su mano por su cabello despeinándolo—. No te estoy pidiendo la cura del cáncer, Bella. Sólo hazlo. Espero noticias. Pronto.
A grandes zancadas salió en dirección a su oficina y de un golpe cerró su puerta.
Maldito.
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Mientras iba sentada en el vagón del metro meciéndome hacia ambos lados, no pude dejar de notar a las personas que me rodeaban y fue, justo en ese instante en el que me di cuenta de lo realmente sola que me sentía. Podría haber demasiadas personas en mi vida pero ninguna con un peso significativo.
La relación que mantenía con Edward era vaga, clandestina, sin lazos que nos uniera. Y por otro lado estaban Alice y Garrett, quienes cuando supieran toda la verdad probablemente no querrán saber más de mí. Nunca me había preocupado por todo esto, es más, nunca pensé que lo haría. Pero ahora, aquí, viendo a todas esas personas me detengo a pensar en lo que ha sido mi vida, ¿es en verdad esto lo que quiero? ¿Hay alguna posible salida? ¿Queda alguna esperanza para mí? Y sin querer, al hacerme estas preguntas, la primera persona que aparece en mi mente es Leila.
¿Podremos ella y yo tener algún futuro juntas?
Miro hacia mi izquierda y veo a una feliz pareja. El padre llevaba en sus brazos a un pequeño bebé envuelto en una frazada azul. Es en su mirada, tan llena de amor hacia esa cosa pequeña, es lo que más me llama mi atención. La madre descansa su cabeza en el hombro de él y junta su mano por sobre la suya dando suaves caricias. Una punzada de envidia entra en mí. Me pregunto: qué hubiera pasado si Carlisle no se hubiese marchado, ¿habría tenido yo la entereza de criar a esa cosa que crecía dentro de mí? Sin querer mi mano baja hasta llegar a mi abdomen. Ha estado tan vacío desde que esa diminuta vida albergaba allí. Una solitaria lágrima desciende de mi ojo. No la limpio, dejo que caiga libre por mi rostro. Es tibia y se siente tan liberador. La lágrima llega hasta mis labios, es salada y llena de remordimientos.
He cometido muchos errores, pero nunca uno tan grande como el no haber tenido la valentía suficiente para luchar por ella. Por ella y por mí.
El vagón se detuvo, las puertas se abrieron y yo mis pesares descendimos a nuestra desdichada realidad.
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—¿Bella? —Me llamó Alice, moviendo su mano enfrente de mi cara—. ¿Dónde andas, amiga? —Rió, mientras se abrochaba su bata—. Tengo a alguien que presentarte. Ven.
Tomó de mi mano y me levanto de la cama en la que estaba sentada. Había llegado alrededor de mediodía para poder arreglarnos juntas. Claro está, idea de Alice.
Así que aquí estaba. Envuelta en una bata más costosa que todo mi baño, bañada y esperando a que llegara la estilista. Entramos en la sala de estar del segundo piso. Alfombrada hasta decir basta, y con demasiadas cosas que ni siquiera sabía que existían.
—No sabes cuánto me alegro de que hayas estado libre hoy. —Dijo Alice a una muchacha que estaba de espaldas, mirando un cuadro. Sólo falto que se diera la vuelta para reconocerla.
—Ella es la cumpleañera —Alice me señalo—. Y esta es mi estilista personal, Lizzy.
Era la chica que estaba en la oficina de Edward el día que fui; su hermana. Y apostaría todo mi closet a que ella también me reconoció, aunque no dijo nada.
—Un gusto —me saludo extendiendo su mano—, y feliz cumpleaños.
—Gracias —respondí en forma seca.
Ahora que la observaba mejor, me daba cuenta de lo idéntica que era a Edward. Pero no fue ningún rasgo físico el que me llevo a pensar eso. No, era más bien su forma de ser, la manera en la que podía fingir, haciéndolo parecer tan natural. ¿Alice sabría del parentesco que tenía su estilista con su marido? Algo no encajaba en toda esta historia. Y ¿por qué Edward tenía oculta a su hermana? ¿Para qué?
Y si Lizzy era como su hermano, lo más seguro era que no ocultaba toda esa información sólo por bolita de dulce.
—Por qué no te sientas y así comenzamos. —Dijo Lizzy en una amable voz, tan falsa como su delantera.
Asentí, sentándome y dejándome llevar por sus manos que desenredaban mi cabello. Si a los amigos había que tenerlos cerca, aún más a los enemigos.
Luego de unas horas ya estaba lista. Me maquillo de una manera tan precisa que todo parecía encajar en su lugar. Mis ojos resaltaban, al igual que mis labios con las pinturas que uso. Mi cabello lo había dejado suelto pero estilizado para así darle forma. Mientras me veía en el gran espejo de la habitación de Alice, me perdía. Ahí estaba esa chica, con aquel hermoso vestido, con esos impresionantes zapatos de tacón alto y ese maquillaje en armonía. Pero todo eso no era yo. ¿Qué me estaba pasando? Esto era yo. Cada decisión, cada paso, cada pérdida. ¿Por qué me costaba tanto dejar todo eso atrás?
No puedo echarme para atrás, lo hecho, hecho está.
Bajó las inmensas escaleras, que parecen ser infinitas con nerviosismo. Pasó mi mano por la baranda, aferrándome a ella, dando un profundo suspiro. Que suban los telones.
Al final, en la sala está Alice, quien llevaba un vestido azul marino. En la parte de arriba tiene una pequeña transparencia que le da al vestido un toque refinado. Por primera vez, desde que la conozco, me alegro por ella. Se ve linda. Lizzy le hizo un moño central, dejando ver un largo y cremoso cuello. Quisiera decirle lo bella que se ve, pero algo dentro de mí no me lo permite.
Al lado de ella, está Garrett. Me da una inmensa sonrisa, que ilumina todo su rostro y hace que quiera salir gritando: ¡aléjate de mí! Hazlo, antes de que no haya vuelta atrás.
Pero no lo hago.
En cambio, le sonrió y tomó la mano que él me ofrece.
—Te ves hermosa, cariño. —Aprieta mi mano en una firme caricia, acercándome a él. Nuestras narices se rozan y nuestros alientos se mezclan. Sin aviso previo junta mis labios con los suyo. Es un beso tierno, sin apuro. Un gesto lleno de amor. Una carga más por la que detestarme.
—Muy bien, muy bien. Es suficiente. —Ordenó Alice separándonos—. No queremos que Bella arruine todo el trabajo de Lizzy, ¿no es así? Además, ¡miren la hora! ¡Hay que volar! Sin tiempo que perder, vamos.
Salimos hasta la entrada principal. Alice se va en su auto manejado por su chofer, mientras que Garrett y yo nos vamos en el suyo. En todo el camino, Garrett llevo su mano junto a la mía, a cada instante me daba fortuitas miradas sonriéndome con entusiasmo.
—¿Ya te dije cuánto te amo? —Habló sorprendiéndome.
—Garrett.
—Tienes que saberlo, Bella. Aunque no creo que exista cifra posible con la que pueda expresarlo. —Estacionó el auto en la parte trasera de algún lado. No sabía en donde estábamos ya que todo estaba demasiado oscuro. Se bajó y abrió la puerta de mi lado, extendiendo su mano nuevamente.
—Y por cierto, feliz cumpleaños, amor. —Sonrió—. Ten.
Tomó mi mano, poniendo en mi palma una caja cuadrada con un lazo.
—¿Y esto? —Pregunté mientras lo abría.
—Otra sorpresa más.
En su interior, había un antifaz negro, lleno de detalles enmarcados en él. Era perfecto.
—¿Una fiesta de máscaras? —Dije, con una sonrisa en mis labios.
—Así es. —De su bolsillo saco una máscara dorada que cubría solo la mitad de su rostro—. Deja que te la ponga.
Tomó el antifaz y lo puso con suma delicadeza en mi rostro.
—Espero que sepan reconocer a la festejada.
Una risa, la más sincera que había tenido desde hacía mucho, salió de dentro de mí. No quería reconocerlo, pero estar con Garrett hacia todo tan sencillo. Él se llevaba todos mis fantasmas y le daba esperanzas a esa alma mía tan dañada. Aunque no debía hacerme muchas ilusiones, todo tenía fecha de caducidad.
Continuara…
¡Hola!
Espero que todavía haya alguna persona que lea mis locuras. Bueno después de algún tiempo vuelvo a actualizar ITS ¿qué les pareció? ¿Alguien ama a Garrett? Porque yo sí, jijij.
En un principio este capítulo era más largo, lo he editado montones de veces porque cuando lo escribí tenía pensado matar a un personaje principal/no tan principal, pero luego mi cabecita loca lo pensó mejor. Además que la historia estaba tomando un rumbo que no me gusto.
Así es que lo deje en pendiente por mucho tiempo hasta que hoy, por fin tuve la idea del desenlace final y pude crear un gran, gran capítulo (lo digo por el tamaño). Pero como odio hacer capítulos demasiado extensos, lo dividí en tres partes.
Hasta el momento, la historia va a tener 27 capítulos y como spoiler final diré que el último capítulo será narrado en tercera persona. Por cierto, ya llevo la mitad.
Tenía pensado poner esta nota de autor al principio, pero lo encontré muy latero. Ojala que la hayan leído completa xD
En fin, espero leer sus hipótesis (me encantan) sobre lo que sucederá y sobre que les pareció este capítulo.
Cualquier duda, consulta, queja, etc, etc… no duden en hacerla. Para las que no están en el grupo de FF les aconsejo que se unan porque allí siempre dejo cosillas. Sin más que decir me despido.
¡Besos!
