Capítulo beteado por Martina Bennet, Beta FFAD: www facebook com / groups / betasffaddiction
HOTTER THAN A FEVER
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de la grandiosa Stephenie Meyer. Algunos –y sé que notarás cuáles– son de mi autoría. La historia me pertenece en su totalidad.
Capítulo 5: Realidad
«Viernes 28 de agosto»
Bella POV.
Respiré entrecortadamente. Mierda. ¿Tenía que pasar esto justo ahora? Tampoco es como si algo realmente bueno fuese interrumpido, había sido como un balde de agua fría. Un: "Hey, mira, ella es su novia. Tú solo has sido el calentón de una noche". Lo sabía desde antes de que todo comenzara, mas extrañamente, razonarlo me molestó. Todo esto estaba mal, ¿por qué me estaba tratando yo misma como un pedazo de mierda? Me estaba humillando hasta la médula. Ahora me tendría que esconder mientras él entretenía a su perfecta novia con muchos de los besos que antes me dio. ¿Así de mal estaba la situación? ¿Así de humillante?
Cerré los ojos y los apreté con fuerza; entonces, escuché cómo los golpes en la puerta se incrementaron.
—¡Edward! —gritó la voz de Angela desde el otro lado.
Aquella fue mi señal. Salí de mi letargo solo para correr al cuarto de Edward y ponerme los jeans a toda prisa. Mi sostén estaba al otro lado de la habitación, así que lo tomé también mientras me quitaba unos mechones de cabello de la cara.
—Bella, yo… no sabía…
Edward susurraba mientras entraba a su recámara. Hice una seña para que se callara y corrí hacia la habitación de invitados para encontrar el resto de mis cosas.
Humillación. Vergüenza. Exactamente eso era lo que sentía.
—Bella…
—Solo… Solo cállate y pensemos en algo. —Le corté.
Él pasó sus manos por su ya despeinado cabello. Un despeinado post-buen sexo. Un buen sexo que había tenido conmigo.
—Quédate aquí —susurró, asintiendo de acuerdo con él mismo. Lo miré con los ojos bien abiertos. Estaba segura que mi mirada lo decía todo: nos atraparán y te cortarán las bolas.
—¡Estás loco! —susurré de vuelta—. Jamás funcionará, ¿sabes?
—Bella, es eso o que salgas por la única puerta del departamento, saludando a Angela de paso.
Lo que había en mi mirada no se podía interpretar como otra cosa más que odio puro. Aunque claro, después de todo era solo la adrenalina del momento. ¿Correr los autos de James? ¡Oh, vaya! Nada se comparaba con esto.
—¡No lo haré! —exclamé; pero Edward solo salió por la puerta, y me disponía a seguirlo cuando el usual sonido de la cerradura siendo abierta me interrumpió.
¡Él le había abierto la puerta! Casi me tropiezo al volver a la habitación. Cerré lo más silenciosamente posible y le puse pestillo. A un costado de la cama tenía una buena vista de la puerta, así que me senté allí y me puse mis zapatos sin despegar la mirada de ésta.
—¿Por qué no abrías? ¿Por qué no fuiste al trabajo? —La voz de Angela era insistente, demasiado irritante.
¿Por qué Edward estaba con ella? No habían pasado cinco minutos, no conocía a la chica cara a cara y ya me desagradaba.
—Estaba dormido… y me sentía algo irritado, por lo que no fui a trabajar —respondía Edward sin dudar.
—¡Oh! Ya veo… ¿Y por qué no has respondido mis llamadas?
¡Qué mujer!
—Angela, estaba dormido, me sentía mal… lo último que escuchaba era el teléfono… Espera, ¿me has llamado? No tengo ninguna llamada tuya en el móvil. —Dudó.
—Fue al fijo, Edward. —Esta vez, la voz de la novia psicótica sonaba algo irritada.
—Eso lo explica todo.
Escuché un suspiro femenino y entonces, silencio.
—Edward, odio que estemos peleados, ¿sabes? ¿Por qué no mejor dejamos todo a un lado y hacemos como que esa tonta pelea nunca ocurrió? —El tono de ella era tranquilo, incluso pasivo.
Más silencio.
—No podría estar más de acuerdo. —Escuché decir a Edward.
Más silencio.
¡Esto me estaba matando! ¿Se estarían besando? ¿O abrazando? ¿O ambas cosas? ¿Estaba celosa? ¡Mierda, no!
—¿Sabes? ¿Por qué no dejamos de perder el tiempo y vamos a la habitación? —Esa no podría haber sido la voz de Edward.
¡Mierda! Ese había sido Edward.
¿Era esa la señal para salir? ¿No debería de sentirme aliviada? Definitivamente no debería querer tomar a Angela de sus cabellos de quien-sabe-qué-color y arrastrarla afuera. No, eso no, eso estaba mal. Así que me enfoqué en aliviarme cuando escuché la puerta de al lado cerrarse.
Una risita salió del otro lado y algo hirvió dentro de mí. Mas no hice nada más que abrir la puerta de la habitación de invitados lentamente, mirando como toda una espía o algo por el estilo. Al ver el pasillo vacío, caminé silenciosamente a la entrada principal y la abrí casi sin hacer ruido.
—¡Edward! —gritó Angela desde la habitación de él.
¡Mierda! ¿Qué seguía haciendo yo aquí? No me importó si cerraba la puerta con más fuerza de la necesaria. Solo la cerré.
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Conducir desde el centro de Manhattan hasta Bronx, en eso de "la hora pico", no era exactamente la mejor idea cuando no querías pensar en las estupideces que habías hecho hacía apenas algunas horas.
Un sentimiento amargo y punzante se instaló en mi pecho y por más canciones que cantara o escuchara, éste no se iba.
¡Que te den, Edward Cullen!
¿Pero qué más daba? Si tenía que pasar, pasaría tarde que temprano. Así que ya pasó, fue solo un calentón más y tendría que aprender a verlo como Edward me veía ya a mí. Tal vez solo estaba así porque jamás había ido más allá de una sola vez con un hombre. Tal vez solo estaba así porque jamás había sido la que se metía en la cama de alguien que ya estaba "tomado" y entonces, eso hacía que me sintiera un poquito humillada.
Era eso.
Ahora tendría que evitarlo. Hablarlo con Rosalie no era del todo una opción, aunque aun cuando ella siguiera invitando a Emmett a cualquier lugar y éste a su vez invitara a Edward y yo pudiera evitarlo, no me sonaba una muy buena idea. Porque Rosalie le contaría aquello a Tanya y ella pegaría el puto grito al cielo porque yo me estaba metiendo en los pantalones del novio de su nueva amiga. Aparte, Tanya tenía esa horrible costumbre de considerar a sus amigos, mis amigos. Y eso a sus ojos me haría amiga de Angela, y así mismo, la puta que se mete con el novio de su amiga.
Un lío que funcionaba en la cabeza de Tanya, claro.
Así que como Rosalie no se podría quedar callada, ella simplemente no era una opción.
Probablemente una vez que obtuvimos lo que quisimos, Edward simplemente dejaría de ir donde Emmett para estar con su novia o esas mierdas que personas como él hacían. Y así lo dejaría de ver.
El sentimiento amargo y punzante se intensificó, pero supe que a la larga, aquello funcionaría.
Era lo mejor. ¿Con cuántos no me habría acostado antes y los dejaba ir así de rápido como para olvidarme de sus nombres? Definitivamente no andaba rebotando de cama en cama, pero tampoco me guardaba el placer para un hombre que no sabía siquiera si llegaría.
Al llegar a mi cajón, extrañamente King saltó hacia mí. Me sentí culpable pues aunque él fuese todo un ser convenenciero, era mi pequeño bebé y lo había abandonado por más tiempo del que tenía previsto. Me acuclillé a su altura y sacudí sus orejas.
Ow, mamá es mala, ¿no, bebé? No te dejaré tanto tiempo solo. No, no, no ocurrirá otra vez. Le decía, hablando como una completa imbécil.
King movió la cola y sacó la lengua para babear mis manos. Aparté todo pensamiento que relacionara a Angela, Edward, Tanya o cualquier otra persona que no fuese yo acariciando a mi pequeño tesoro. Sí, estaba bien limitándome a King.
Cambié el agua de su pequeño recipiente anaranjado y puse comida en el de color azul eléctrico. Fisgoneé encontrando una que otra gracia y claro, limpiándola en el proceso. Le lancé un pequeño juguete a King. Éste hacía sonidos de pato cada vez que él enterraba sus dientes en la cosa rara con forma de dicho animal, así que viendo que se entretenía lo suficiente, corrí a la ducha.
En serio necesitaba un baño. Rápido. Necesitaba que el agua caliente cayera sobre mi espalda y que me relajara un rato. Necesitaba olvidarme un poco de todo y todos, y dejar de mortificarme por algo que no me mataría. Duré unos veinte minutos bajo el agua caliente antes de que ésta se volviera fría y me viera obligada a lavar y tallar mi cuerpo y cabello con rapidez. Vestí ropa interior, unos cómodos pantalones de chándal y una holgada blusa de manga larga; procediendo lo antes posible a meterme en las sábanas esperando conciliar un sueño rápido.
Sentí cómo King saltaba a la cama y se acurrucaba a mi lado.
King iba a ser el único "él" en mi vida.
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Até la correa al collar de King y pasé mis llaves y móvil a mi bolsillo trasero. En la muñeca llevaba atadas algunas bolsitas curiosas para eses. Por si las dudas.
Hoy trabajaba en el Black y me sentía culpable por dejar a King solo otra vez, aunque ambos estábamos acostumbrados, sentía que no había pasado el tiempo suficiente con él antes de dejarlo solo de nuevo, así que había planeado una pequeña caminata por los alrededores de nuestro departamento. Hubiera sido más divertido ir a Central Park, pero eran ya las cinco y tendría que volver a casa alrededor de las ocho para poder estar lista y en el Black a tiempo.
Mañana iría a la cafetería del señor Howe, solo esperaba que no estuviese tan furioso como para despedirme. Necesitaba ese dinero. Había trabajado para el señor Howe por algo de tiempo, entonces decidí pensar y creer que por un día que faltase al trabajo sin avisar o hacer una pequeña llamada, nada pasaría. Nada más allá de una advertencia o reprimenda, daba igual, podría lidiar con eso mas no con el despido y privación de una buena paga.
Los pantalones de chándal habían sido sustituidos por unos cómodos jeans, no me sentía muy a gusto andando con pantalones ligeros por estos rumbos, con este clima y a estas horas. Unos Converse cubrían mis pies. No me molesté en cambiarme la blusa holgada que había usado para dormir durante dos horas, era demasiado cómoda.
King raspaba la puerta con ansiedad. Él disfrutaba de salir y pasearme por todos los lugares a donde sus cuatro patitas alcanzaran a correr. A veces me sentía culpable pues la mayoría del tiempo él vivía encerrado en una pequeña caja de unos cuantos metros cuadrados. King estaba en la edad de ser un cachorro hiperactivo e híper imparable, pero las paredes muy juntas unas de las otras no le permitían correr y recorrer tanto como él quisiera.
Cuando abrí la puerta salió volando con tanta fuerza que apenas me dio tiempo de cerrarla para después ser arrastrada por mi bebé. Una pareja discutía en el pasillo de abajo, King los ignoró y dobló hacia la siguiente escalera. En ese piso, una señora sostenía a dos gatitos en sus brazos, me sonrió con timidez cuando notó al pequeño revoltoso de la correa, pero el pequeño revoltoso apenas los miró pues estaba más interesado en llegar a la calle y seguir con su recorrido. Cuando llegamos a la planta baja tuve que dar un tirón para que King no siguiera con su apresurada carrera. Él chilló bajito y bufé por lo bajo, también. Mas no dejaría que cruzara sin antes fijarme que no venía algún auto que atentara contra nosotros.
El vecindario era solitario pero simplemente me moriría si algo le pasara a mi bebé. Literalmente lo haría. Rosalie decía que cuando decía eso, mi rostro era demasiado creíble.
Rosalie.
Sacudí la cabeza para no pensar en ello. Esto era para King y para mí. King reanudó su carrera cuando notó que tenía luz verde, pero después de un segundo tirón de correa, supo que era hora de tomarse las cosas con calma.
Mi bebé inteligente.
Instintivamente miré sobre el hombro para ver el Nissan que posaba sobre la acera. Nadie se le había acercado y eso era demasiado extraño hablando de Bronx; no obstante, muchos lo conocían por los alrededores: era el auto de James. Y el auto de James no se toca si no te quieres meter en grandes problemas.
Pasé la correa de King por mi muñeca y saqué el móvil.
Tu auto está estacionado afuera de mi departamento.
Tecleé un "Siento no haberte avisado que me lo llevaba" o "Siento como actué en la carrera", e incluso una promesa de ningún rayón en su bebé, pero borré todo y solo dejé lo necesario. Aún estaba enojada por lo sucedido en la estúpida carrera. Firmé con un "Bella" y lo envié. Una respuesta rápida era lo que menos me esperaba; de hecho, no aguardaba alguna respuesta, solo que al volver a casa el auto ya no estuviera.
Haré que pasen por él.
James.
Y fue todo. James también estaba enojado, pero a diferencia de mí, yo estaba enojada con él… y con Laurent… y con todos. No conmigo, claro. Un tirón en la correa me hizo abandonar esos pensamientos, King quería seguir con su camino y quería hacerlo ya. Caminamos varias calles para llegar a Ranaqua Park, en la 135. Bronx no tenía parques bonitos o demasiado verdes. Usualmente estos eran solamente parques de juego llenos de asfalto y columpios muy desgastados.
No había nada como Central Park o los parques pequeños de Brooklyn o Queens; pero de nuevo, no podría ir más lejos. En una extensión abierta de pasto lancé una pelota antes de soltar a King. Él salió disparado detrás de la bola y me quedé parada ahí mismo esperando a que él la trajera e hiciéramos de esto un juego.
Claro que no sucedió.
King decidió que la pelota sería solo para él e hizo de ella su propio juego.
Como una madre sobreprotectora, busqué un árbol cerca de ahí en donde pudiera vigilarlo, y claro, en donde él me viera. Lo encontré y me senté al pie de éste.
Más pronto de lo que pensé, el parque me aburrió.
Lo cierto es que no hacía nada más que morder mis uñas y arrancar el pasto que mis manos alcanzaban.
—Hey. —Rosalie se acercó trotando.
—Hey —saludé, sin saber muy bien qué decir.
Aun cuando estuve en su casa, no sabía si las cosas se encontraban bien. Yo había tenido razón y todo había terminado en desastre, Rosalie debería saber eso, ¿no? No era por nada que Edward había perdido su auto, y ella y Emmett habían tenido que huir.
—Fui a tu casa, pero el asqueroso de John Bailey me dijo que te vio salir con King —explicó, haciendo una mueca al mencionar a mi vecino—. Supuse que estarías aquí.
Asentí escuchándola.
—¿Qué habrías hecho si no hubiera estado aquí? —Rosalie se encogió de hombros.
—No he venido por eso, Bella.
Una vez más, asentí.
Pasamos unos minutos en silencio hasta que King vino con todo y pelota babeada, jadeando en busca de aire. Se echó con la cabeza en mi regazo y se la acaricié.
—Lo siento, Bella. —Rose suspiró y recargó su cabeza en mi hombro. Rosalie era un tanto orgullosa, probablemente más que yo, así que supuse que aceptarlo era un golpe duro para ella—. Tenías razón y yo… yo simplemente lo jodí con Emmett. ¡Él no tenía por qué estar ahí! ¿Qué le diré ahora? ¿Cómo podrá confiar en mí? No me dijo nada, ¿sabes? Pero me preocupa lo que calla… yo solo… ¡Mierda!
Le di un pequeño codazo.
—Esperemos que lo comprenda. Solamente no lo vuelvas a hacer… no fue agradable, Rosalie.
Ella asintió aún en mi hombro.
—Tengo que hablar con Emmett —susurró.
—Tienes que hablar con él. —Le concedí la razón.
Permanecimos así un rato más.
—Creo que deberíamos irnos, tengo que ir a darme una ducha antes de ir al Black.
Ella se irguió y se paró para darme su mano. King se apartó también, poniéndose en sus cuatro cortas patas.
—¿Todo bien?
—Todo bien, Rose —respondí cuando tomé su mano.
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Edward POV.
Angela estaba ya un poco molesta. Hacía apenas unos minutos que habíamos dicho que todo estaba bien, y ahora ella torcía sus labios en una mueca.
—Me siento mal, Angela. ¿Podrías por favor, dejarlo así?
Ella suspiró.
—Sí, lo siento. Supongo que habrá otras ocasiones —dijo sugerentemente.
Una sonrisa falsa se plantó en mis labios y me besó rápidamente.
—Bien, bien… ahora que no irás a trabajar… ¿Qué tal ir a comer con tus padres y Alice? ¡Sí! Los llamaré.
Salió de la habitación marcando el número de quién sabe quién —si de mis padres o Alice—, y fruncí el ceño. ¿No había escuchado que "me sentía mal"? Suponía que ya debería estar ideando nuevas formas de evadir el sexo con Angela. Decir que estaba cansado o que me sentía mal se estaba volviendo algo difícil de creer. Decían que el sexo de reconciliación era bueno… honestamente no lo pensaría así con Angela.
Ella era hermosa, sí. Y yo era un hombre, también. Pero tenía que aceptar, que incluso yo era algo especial con ello. Mis relaciones sexuales se limitaban a Kate y, sí, Angela, muy, muy de vez en cuando.
Y Bella.
Solté un suspiro frustrado.
Justo ahora, cuando pensaba en cómo seguir engañando a mi novia para no tener sexo con ella pero sí con Kate, mi amante —amante sonaba horrible—, me venía el nombre de Bella. ¿No tenía ya muchos líos en mi vida?
¡Mi vida era un total lío!
¿Por qué tendría que estar interesado en acrecentar ese lío?
Estaba bien ahora. Con Angela mandona, pero segura; y con Kate algo fastidiosa, pero amorosa.
Estaba bien, ¿no?
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—¿Por qué no has llamado a Emmett? Has organizado una enorme comida familiar y… mi hermano no está invitado. ¿Mamá dijo algo sobre eso? —mascullé, frunciendo el ceño.
—¿Por qué hemos venido en mi coche? ¿En dónde está el tuyo?
Si algo me molesta, es ser ignorado.
—Se lo llevé a Norman para que lo revisara. Hacía unos ruidos extraños —mentí como si lo tuviera ensayado.
—Oh, bien.
—¿No responderás a mi pregunta? ¿Por qué mi hermano…?
—Amor, sabes que mi relación con Emmett no es del todo buena. Aparte, él estará trabajando. No queremos interrumpir su jornada, ¿o sí?
—Angela, no…
—¡Incluso! —Interrumpió elevando la voz—. Alice tampoco tiene una buena relación con él, no quería… cosas incómodas cuando bien se puede hacer una linda comida para dar inicio al fin de semana, ¿no? Esme está de acuerdo con ello.
Me mordí la lengua para no gritarle unas cuantas blasfemias.
Emmett era mi hermano después de todo y era la persona más honesta y leal que había conocido jamás. Nunca supe por qué a Emm nunca le agradó Angela, pero ahora comenzaba a darme cuenta de la razón. Mi hermano era de esas personas que decían cada cinco minutos: nunca juzgues a un libro por su portada; no obstante, Emmett no le había dado ninguna oportunidad a Angela. Él solo había decidido que ella no era de su agrado.
Lo cierto era, también, que Alice podía mantener una buena relación con Emmett. Al fin y al cabo, los tres éramos hermanos. Mas con Angela de por medio las cosas daban un giro inesperado.
Recordaba cómo en la fiesta de Jake, Alice y Emmett habían convivido bien. Sin palabras mordaces o silencios incómodos. Angela no asistió a la fiesta de Jacob… ¿Por qué ella desestabilizaba la relación entre mis hermanos? Probablemente, Alice se veía en la obligación de estar a favor de su mejor amiga; después de todo, ese sentimiento de traición es típico en las mujeres, ¿no?
¿Qué podía hacer? Angela era mi novia, pero Emmett más que mi hermano era mi mejor amigo.
Decidí dejar ese tema para otra ocasión. Pero… ¿mis padres?
No debería de sorprenderme, Angela tenía a mis padres comiendo de la palma de su mano.
También dejaría ese tema para otra ocasión.
Conduje el auto de Angela unos cuantos kilómetros más, hasta la casa de mis padres. No me gustaba mucho ir ahí por dos cosas: la estúpida y excesiva seguridad, y lo entrometida que solía ser mi madre en mi vida.
A eso, sumémosle a Angela y Alice dando opciones de cómo joder a Edward.
Pasamos toda aquella seguridad y por fin, llegamos al gran camino que llevaba a la gran mansión. Todo era… grande. Angela bajó del auto con gracia y un poco de maquillaje extra en los ojos; el camino a casa de mis padres había sido pasivo por el hermoso silencio. Angela estaba muy concentrada en aplicar algo negro a sus párpados, así que si funcionaba para ella… funcionaba para mí.
—¿Por qué estás usando esa cosa? ¡Dame acá! —Angela sacó mi gorra y trató de peinar mi cabello.
—¿Qué tiene de malo? —inquirí.
—¿Qué eres? ¿Un chico malo del instituto? —Rodé los ojos, pero no dije nada.
Habría tiempo para gorras después.
Emmett me decía constantemente que tenía que soltarme y dejar a un lado esos hábitos que Angela me había impuesto. Yo había adquirido y absorbido muchas de aquellas actitudes de mi novia, cosa que a veces exasperaba a Jacob.
Dejar las gorras de lado, no era tan malo después de todo.
Angela entró a la gran mansión sin siquiera tocar. ¡Ella tenía un jodido juego de llaves! ¿Por qué? No lo sé.
Alice salió de la cocina.
—¡Angie! ¡Hola!
—Hola, Alice.
—Por Dios, se han visto antes, ¿no? Viven juntas, basta de chillidos —reclamé, pasando al lado de mi hermana y alborotando sus cabellos.
—Ew, estúpido mastodonte.
—Mary Alice, no uses ese lenguaje en mi casa —dijo mamá mientras salía de la cocina y se dirigía con nosotros al recibidor—. ¡Siempre es bueno tener la casa llena! —exclamó contenta, dándome un beso en la mejilla. Le dio un abrazo rápido a Angela y se excusó dirigiéndose de regreso a la cocina.
—¿Qué hace ella cocinando? —preguntó Angela dejando su bolso en el sofá.
—Nora no está. Mamá le dio el día de hoy libre porque su hijo estaba algo enfermo. Ayer ella estuvo todo el día auxiliando a mamá con la parrillada, así que era justo —explicó Alice.
Hice a un lado el bolso de Angela y me senté.
—Ow, pobrecillo niño —Angela murmuró con falsedad y se concentró en su móvil.
En ese momento, Esme entró a la sala de estar, frotándose las manos en un elegante mandil.
—Todo estará listo en unos minutos. Carlisle llegará a las tres, así que estaremos a tiempo —anunció.
—¡Oh! Esme, quiero disculparme por no haber asistido ayer —se excusó Angela, fingiendo una voz lastimera. Solo la miré fijamente. Odiaba también, que alguien ventilara los problemas que solo eran de dos—. Pero he tenido que…
—¡Cariño! No te apures. Alice me lo ha contado todo y hemos hablado con Edward. —Esme le puso al corriente y bufé desesperado—. Espero que no vuelva a pasar.
—Mamá…
—Nada, Edward.
—¿Ves, cariño? No más peleas.
—No, Edward. No más —complementó Alice.
¿Cuando acepté regresar con Angela… acepté regresar con mi hermana o algo así?
Eso no estaba en el contrato.
A los pocos minutos, Carlisle llegó a la casa, anunciándose solo como él sabía hacerlo: ruidosamente. Nos disponíamos a pasar al comedor cuando mi móvil hizo acto de presencia.
Miré la pantalla.
No tenía registrado al contacto pero conocía muy bien ese número. Toda la semana había estado llamándole sin respuesta alguna, y ahora, ahí estaba.
En un muy oportuno momento, claro.
—Adelántense. Iré a contestar, es Emmett —expliqué a los cuatro pares de ojos que me miraban atentos.
—No es muy educado de su parte, él sabe que es la hora de la comida y que… —Miré a Angela con cara de pocos amigos.
—Es mi hermano, Angela. Basta con eso.
Salí al patio trasero ignorando al resto de las personas en la sala y contesté antes de que la persona al otro lado de la línea se arrepintiera.
—¡Edward! Vaya, pensé que no contestarías jamás…
—No era un buen momento.
—¡Oh! ¿Interrumpo algo? —Kate soltó una risita nerviosa, casi podía ver sus expresivos y grandes ojos azules tintinear.
—No, no. Estaba con mis padres.
—Oh, claro.
Silencio.
Esto debía de ser rápido.
—¿Pasa algo, Kate?
Se escuchó un suspiro del otro lado.
—Yo… ¡Lo siento mucho, Edward! Te he extrañado tanto y todo por… por algo estúpido. Ya sabía que eso tenía que ser así y que… —Mis hombros se relajaron notablemente. No fue hasta ese momento, cuando me di cuenta de que estaba demasiado tenso.
—Kate…
—¡Por favor, Edward! Perdón, yo solo…
—Kate, basta, por favor. —Suavicé mi voz—. También lo siento, nena. Sé que esto no ha sido justo y me siento como la mierda. Pero prometo que haré algo para solucionarlo y pasar más tiempo juntos…
—¿Ahora mismo, podría ser? —preguntó dudosa.
Prometo que haré algo para solucionarlo y pasar más tiempo juntos, a partir de mañana.
—Kate… estoy con mis padres y…
—Edward, lo acabas de decir.
—¡Sí! Pero no me refería a este preciso instante —contesté de vuelta.
—¿Edward? —Una voz a mis espaldas hizo que me congelara. Mis dedos se agarrotaron alrededor del móvil y sentí una gota de frío sudor bajar por mi espalda.
¿Era hoy el día de "Hola, soy Angela y descubriré que me eres infiel"?
—Estás con ella, ¿verdad? —murmuró Kate con voz afligida.
La ignoré.
—En un segundo —le susurré a Angela. Ella asintió, satisfecha con mi respuesta.
—Dile a Emmett que diga lo que tenga que decir o que lo diga en otro momento. La comida se enfría.
—Así que soy Emmett —masculló Kate.
—Claro, amor —dije como respuesta doble.
Angela desapareció por el pasillo que daba a la cocina y miré al cielo, tratando de encontrar la respuesta a todo esto.
—Kate, te llamaré luego…
—Genial, simplemente genial. —Colgó, dejando la línea muerta.
Miré a mi alrededor.
—Sí, de acuerdo, hasta luego Emmett. —Solo por si las dudas.
Mirando el móvil, froté mi cuello.
Así es como debería ser, ¿no? Siempre así, ¿no? Mi vida ya estaba hecha y tenía los propios líos diarios que resolver.
Bella Swan y sus líos no estaban incluidos en el plan. No había lugar para ella.
Y entonces… ¿Por qué putas estaba pensando en ella cuando nada ni nadie me había hecho recordarla? Nada ni nadie, solo mi traicionera mente. Guardé el móvil y me encaminé hacia la casa.
Daba igual, la idea estaba ahí:
No había lugar para Bella Swan.
¡Hola! He tardado, sí, sí, lo siento.
Realmente, no tengo una excusa, solo les pido una disculpa por no haber subido antes el capítulo. ;(
¡Gracias a Martina! Leí el capítulo una y otra vez y había cosas en las que decía; ¿Cómo no me di cuenta? ¿Por qué no se me ocurrió antes? Jajaja, la verdad me has iluminado y me encantó como quedó esto, editado y todo. Thanks. :3
Gracias a ustedes, por sus reviews, favs, follows. El siguiente en actualizar será Forgive and Forget, pero ya lo he enviado a beteo así que, apenas suba este, me pondré a escribir el capítulo número seis. Prometo que la próxima actualización será rápida. :)
Y también, les dejo el summary de un nuevo fic que traigo en mi cabeza, lo subiré apenas termine FAF, porque no quiero tardarme más de lo que ya lo hago en actualizar. :c
Summary:
Edward Cullen gana una beca para estudiar en la prestigiosa Phillips Academy. Él tiene todo un plan para entrar y tratar de salir inmune de la escuela de niños ricos. Sin embargo, cuando conoce a la dulce Bella Swan sus planes se ven truncados y las mentiras comienzan a fluir casi como por arte de magia. Edward solo quiere figurar y ganarse el corazón de Bella, a quien por cierto, le da igual si ha viajado o no a Praga. Edward está decidido a dejar atrás a sus demonios, inseguridades y falsas apariencias ¿Podrá lograrlo sin perder a Bella en el camino incluso antes de haberse ganado su corazón?
Si están interesados, por un review o un mensajito en el fb háganmelo saber. :D
¡Por cierto! Aparte de eso, he creado un grupo para adelantos, fotos y más cosas de los fics, es:
www . facebook groups / 572660416104319 /
Pidan unirse :)
Ahora sí, sin más, las dejo.
Nos leemos pronto. n_n
Ivy xoxo
