Cap. IV: "Métodos de enseñanza"
- Señorita Fabray, insisto, le daré una nota para los padres del culpable quien le hizo esto- Después de recibir un raro liquido, frío y de color, Quinn cambió su rumbo de la oficina del director por el baño; pero, a la salida, Figgins la vió con la ropa mojada y aun manchada y le pidió que se dirigiera a su despacho-
- No es necesario, director. Fue un accidente.
- Pues aquí esos accidentes pasan a diario.
- Solo salí del salón para buscar unas cosas que había olvidado y alguien tropezó conmigo. Nada más. Ahora, si me permite, tengo una clase con la que seguir- dijo ella antes de dar media vuelta y regresar a la clase de ese tal salón "especial"- Abran- pidió apenas llegó. Cuando intentó girar el picaporte, la puerta se alejó solo dos centímetros de su marco y se vió golpeada contra otro objeto- Puckerman, abre la puerta- golpeó a puño cerrado la madera vieja. Desde el interior, ella escuchaba puras risas- Kurt, abre, por favor- se arrepintió al instante al haber pedido la ayuda del chico; podía imaginarse las caras de Puck y Finn sobre él en tono de amenaza-
- ¿Sucede algo?- se acercó a su lado un hombre. Ella lo observó rápidamente de arriba abajo; vestía camisa, un jean y un chaleco de un raro color-
- Shuester, desde la cancha de las porristas puedo oler tu desodorante- dijo una mujer algo mayor pasando a su lado con un equipo de gimnasia y un megáfono en la mano- Soy Sue Silvester, aléjate de su caspa- le dijo señalando al hombre antes de dejarlos nuevamente solos-
- ¿Qué fue todo eso?- preguntó observando la velocidad con la que la mujer caminaba y el respaldo de dos porristas-
- No hagas caso… William Shuester, profesor de lenguas extranjeras y del Club Glee- le estiró la mano en un cordial saludo- Eres la profesora nueva ¿verdad?
- Si, Quinn Fabray- alzó ella tambien el brazo respondiéndole el saludo- Profesora de Literatura… ¿Qué es el Club Glee?
- Una clase al que solo van los alumnos de mejor promedio y talento para las artes. Allí cantan, bailan, actúan… algo que claramente tus chicos- señaló con seguridad el salón que Quinn deseaba entrar- no podrían hacer.
- ¿Perdón? - preguntó con su típica ceja levantada demostrando molestia-
- Eso, es decir, el alumno con la calificación mas alta de allí dentro es Artie Abrams, con un promedio de 3.7… y es por que posee una discapacidad, así que no cuenta – Quinn golpeó su cabeza hacia atrás chocando solo con el aire ¿Quién era este tipo y quién se creía para hablar así?
- ¿Está diciendo que por lástima a ese alumno le regalan puntos? – preguntó con seriedad rozando la ira. Tipos como ese no deberían llamarse profesor. Cuando ella cursó segundo grado, Marissa, una compañera con discapacidades mentales, mantenía el mejor promedio con 9.7. En vez de envidarla, todo el mundo la idolatraba y alentaba a seguir adelante-
- No lo digo- respondió él poniendo su mano sobre el hombro de la rubia y soltándola cuando esta se quitó bruscamente- es así… Que tengas buen día- le palmeó tontamente la espalda y caminó hasta el salón de profesores.
Ella suspiró aun molesta e iba a aumentar si al querer pasar la puerta aun se mantenía trabada. Milagrosamente, cuando rozó el picaporte, la puerta se dio paso sola y terminó por poder entrar.
Todos estaban cómodamente sentados en sus pupitres, mirándola con esmero y algunos con lapicera en mano. Algo positivamente aterrador. Movió sus ojos en cada uno de los rincones del lugar para contar si todos estaban presentes. Y todos lo estaban.
Se aclaró la garganta antes de hablar.
- Bien… ¿alguien puede contarme brevemente qué hicieron con la profesora anterior?
- Profesor- corrigió Puck y ella asintió lentamente- solo nos traía libros y decía "o lo leen para la próxima clase o todos desaprobados" - todos soltaron una carcajada frente a la perfecta imitación de Puck del maestro Corpeffel. Quinn rió con ellos por miedo a romper el ambiente- Lo bueno es que traía algo para fumar de vez en cuando… ¿usted trae?
- No, no yo no fumo
- Uh… ¡Amargada!- gritó una de las chicas. Quinn le sonrió intentando recordar su nombre. A excepción de Rachel Berry, el nombre de las demas era desértico aun en su cabeza-
- Lo siento, pero es que mi madre lo hace y tuvo un accidente demasiado irreal hace poco y… entonces- volvió a carraspear su garganta al notar como, desde la mesa más alejada, Rachel estaba sentada con la cabeza fijamente en ella- em, Berry, quítate el gorro, por favor-
- Y tambien la chaqueta, la remera y los pantalones, por favor- bromeó Finn ganándose una mirada severa de su parte. Era definitivo, de todos los chicos, ese alto era el que menos le agradaba-
- Haz silencio, Hudson- lo calló ella volviendo su vista a Rachel- Te di una orden, Rachel. Quítate ese gorro y recógete el cabello- el salón completo hizo silencio en el momento que Rachel bufaba y llevaba su mano derecha a la punta de su cabeza. Quinn entreabrió inconscientemente sus labios en estado nervioso, por fin vería la cara de aquella niña que solo la desafiaba- No tengo todo el día, Berry- alzó la voz dudativa y desconocida para ella. Rachel estaba cumpliendo con su orden de la mejor manera pero sin embargo ella quería que lo hiciera rápido sin razón justificable.
Algo raro sintió bajo su piel cuando la cara de la chica quedó expuesta para ella y el resto. Rachel se había quitado el gorro, guardado dentro de su mochila y ahora tomaba una goma del pelo que tenia en su muñeca y se ataba una ajustada cola de caballo dejándole aquellos ojos marrones a su vista. Rachel había clavado su mirada en ella de la misma manera que ella estudiaba cada rincón de su rostro con sus ojos verdes. Era increíble el "cambio" que lograba con solo dos pasos. Un cambio realmente agradable.
- Quiero que en mis clases te mantengas de esta manera- le soltó con violencia mientras la dejaba de ver y caminaba hacia su escritorio- Bien…Hudson- una sensación de molestia había quedado en su bajo vientre e iba a desquitársela con el chico. Además se lo merecía- Borra el pizarrón y haz un resumen de lo que han visto hasta el momento. Completo y de manera correcta- ordenó observando de reojo hacia el rincón y descubriendo que Rachel la observaba con los ojos entrecerrados- Los demás tomen nota- pudo escuchar las quejas de todos, sin embargo, esta vez no estaba para complacerlos.
Se sorprendió a si misma cuando tocó la campana anunciando el fin de clase; tomó rápidamente su maletín, guardó sus cosas y salió prácticamente a trote del salón y luego del colegio. Era la primera clase con ese raro salón y podía jurar que comenzaba a descubrir la rareza del mismo. Dentro de esas cuatro paredes, había otro mundo alejado del mundo real. Y no estaba segura de poder habituarse a él.
Las señas lascivas de Puckerman, las tonterías salidas de la boca de Hudson, la soberbia en la mirada de Rachel. La molestia en la mirada de Rachel. La confusión en la mirada de Rachel. Rachel, Rachel y Rachel; golpeó el volante con ambas manos; haberla visto a los ojos le produjo un inusual mal estar que rápidamente quería quitarlo.
Aun con esa impresión, quitó el celular de debajo de la butaca de acompañante y pulsó dos veces un botón.
- ¿Papá?... Pasaré por casa a cenar. Necesito hablar contigo.
- Hoy hemos sido demasiados suaves… ¿Qué haremos la próxima clase, Rachel?- finalizado el horario escolar, siempre salían todos juntos y llegaban hasta un pequeño bar a pasar parte de la tarde y esperar la noche. Apenas entraron, Finn se adelantó al resto y se sentó junto a la silla de la morena-
- No lo sé, Finn- espetó ella girando su vaso de cerveza entre sus manos. Lo amarillo de la bebida le recordaba el cabello de su nueva profesora- Tenemos todo el fin de semana para pensarlo.
- Esa tipa está bien buena… Creo que me gustaría que se quedara- dijo Puck ganándose la mirada de todos y la sonrisa de Rachel- Es la verdad ¿cuándo no has tocado una profesora así de joven? Jamás
- Tenemos una reputación que cuidar ¿lo recuerdas?- preguntó Tina dando un sorbo a su bebida-
- Tina tiene razón- la defendió Rachel acabando de un solo sorbo su cerveza- no vamos a flaquear por nadie.
- ¿Y entonces por qué la obedeciste cuando te pidió que te quitaras el gorro y esas cosas? Nunca cediste ante la petición de algún profesor- dijo Mercedes observándola expectante porque sabia que no mentía.
- Eso ¿por qué lo hiciste, Rachel?- preguntó Finn-
- Porque estoy convencida de que el lunes será su última clase
- ¿Qué planeas?- preguntó Kurt que siempre trataba de mantenerse al margen de esas ideas descabelladas. Rachel sonrió antes de responder.
- ¿Han visto en el auto en qué viaja?
Sin duda su padre era la única persona que la conocía verdaderamente y sin necesidad de indagar. Con él podía hablar interminable cantidad de horas y él siempre terminaba por darle el mejor consejo o brindarle el mejor odio solo para escucharla.
En ese momento, con desagradables cinco grados centígrados, bajó del auto y su padre la esperaba frente a la puerta con un tapado de piel demasiado reconfortante. Antes de apagar el motor, lo tenía junto a su ventanilla esperando a que bajara.
- Gracias, papá- dijo ella cuando sintió ese calor sobre su espalda y todo su cuerpo. Se abrazó al tejido y su padre a ella y juntos caminaron hasta el interior de la casa. Adentro, un olor a sopa puramente hogareña, se fundió en sus fosas nasales quitándole una sonrisa de satisfacción- Mmm, muero de hambre y más sabiendo lo que has preparado.
- Para mi hija, lo mejor de lo mejor- respondió él retirándole el tapado y señalándole la chimenea- Siéntate que enseguida traigo dos copas de vinos- ella le sonrió y a los pocos segundos ya lo tenia a su lado, efectivamente, con lo dicho que iba a traer- La cena estará en unos minutos ¿Cómo estuvo tu día?- le preguntó con voz dulce acariciándole el cabello y acomodándoselo tras su oreja-
- Genial- mintió ella y él le dio una mirada de advertencia- del asco.
- ¿Porqué?
- Se que no me doy por vencida fácilmente, que todo lo que me propongo o lo hago o me castigo por habérmelo propuesto. Pero esto es demasiado, papá
- ¿El Instituto?
- Solo el salón de los más grandes. Me intimidan, son demasiados juzgadores, mal educados y… siento que no podré contenerme- arrugó sus dedos hacia el interior de la palma de su mano en señal de irritación. Su padre le curvo una sonrisa tiernamente-
- En efecto. No suenas a la Quinn Fabray que conozco
- Oh, Russel Fabray está contradiciéndome una vez en la vida ¿Y ese milagro?
- Escucha, esto es una experiencia. Si ya la comenzaste, termínala. No me refiero que esperes el fin de año para acabarla, termínala internamente para ti.
- Trata de hablarme como el padre y no como el psicólogo que eres- él rió brevemente antes de dejar la copa intocable de su vino sobre la mesa que adornaba el living-
- ¿Del uno al diez que tan agradable fue esa hora con esos chicos?
- Depende. ¿El uno es lo menos o más agradable?
- Menos
- Entonces 0. 0. Fue tan… ¡Hasta me arrojaron una bebida!
- ¿Qué enseñaste hoy?
- Nada, no tuve tiempo y pocas ganas
- ¿Y eso? Si alguien tiene motivación para hacer lo que desea esa eres tú
- Hay una chica… Rachel. Es tan… no sé. Solo sé que me saca de mis casillas – afirmó recordando el color marrón de sus ojos y la manera en que brillaban a la luz del sol. Con determinación, tomó la copa de su padre y la bebió de un corto sorbo- Se cree especial
- Tal vez lo sea
- ¿Si?... ¿Para quién?- preguntó con burla buscando a su alrededor la botella de vino-
- Para ti- ella se detuvo violentamente y lo enfrentó con la mirada-
- ¿De qué hablas?
- Recuérdame algo de otro alumno
- Hay otros dos estupidos. Puckerman y Hudson
- ¿Sus nombres?
- Yo qué se.
- ¿Y Rachel?... ¿Cómo es su apellido?
- Rachel Barbra Berry- recordó la manera en que frunció su seño al leerlo completo en su planilla- … es una chiquitina de ojos marrones que se cree el centro del universo. Se cubre la cara con su pelo castaño y mueve sus manos todo el tiempo como si estuviera componiendo musica. Malditamente irritante
- Vaya que la has observado… ¿Tienes mas alumnos?
- Pues claro que si.
- ¿Cómo se llaman?
- Hay papá ¡no los recuerdo! Solo compartí una hora hoy con ellos
- Está bien, cálmate- alzó el sus manos en señal de resignación. Su hija podía memorizar a una sola chica a la perfección pero ignorar completamente al resto. Interesante. Si no fuera porque no están en su consultorio, ya estaría tomando su lapicera y su agenda determinado algún pronostico. Por ahora, se lo reservaría solo para él-
- Consejos, papá.
- ¿Quieres quedarte allí?
- Si, de verdad que si- a veces, como en ese momento, se sorprendía de cómo su boca decía lo que su mente no pensaba-
- Entonces trata de llevarte bien con ellos
- No puedo ¡son imposibles!
- Entonces adáptate a ellos
- ¿A qué te refieres? ¿Quiere que vaya y me siente en las piernas de Puckerman? ¿O Le lleve cigarrillos a Hudson? ¿O deje que Berry haga lo que quiera?
- No, Quinn. Aplica otros métodos de enseñanza.
- ¿Otros? Ni siguiera he tenido tiempo de mostrarles los míos
- ¿Has pedido un resumen y has dado una que otra orden?
- Odio que me conozcas tan bien
- Ven- se levantó y le tendió la mano para que lo siguiera- Vamos a cenar y te diré lo que puedes hacer.
Preguntaron las edades de las chicas, en el primer cap (creo) puse que Quinn tenia 22( recien cumplidos) . Rachel no lo dije pero iba a estar en algun cap, 16 pero cerca de los 17.
Y sostengo lo que digo: RACHEL es un amor :). Tal vez la "odien" al principio pero luego la van a amar, no se apresuren a sacar conclusiones.
Nuevamente, gracias por comentar. ¡Saludos!
Ni glee ni sus personajes me pertenecen
