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¡Hola! Fanfiction antier en la noche no dejaba subir caps (de hecho sigue sin reconocer los documentos de word) así que no pude subir éste, y ayer en la mañana y tarde estuve horneando, limpiando el apartamento y divirtiéndome en el fandom y cuando dije ―¡Oh, subiré el cap después de cenar!... se fue la luz…

7u7)r Por eso hasta ahora lo subo…

Y sin más… les traigo la drog… el JERZA de cada día…

¡Que lo disfrutéis! NwN)/


Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Los temas son los proporcionados por la Jerza Week de Tumblr. La historia ―cursi y especulativa― es mía.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración

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JERZA WEEK

―Home―

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Tres meses desde la misión habían pasado.

En esa misión tuvieron algunos problemas no esperados en la gruta y por un momento se vieron separados por un pasillo fantasma que los alejó unos de otros, cuando al fin se reunieron, el llegar al final de la cueva no tuvo mayor dificultad.

Y Jellal estaba demasiado serio.

Aunque si le preguntaban a los magos de Rhith seguramente responderían que Jellal estaba bastante enojado ya que ni siquiera pudieron defenderse ante el rápido y contundente ataque sorpresa. Al final fueron derrotados sin necesidad de la intervención de Erik o Sawyer, y Erza desde entonces pensaba que había sido su culpa el que Jellal estuviese de mal humor por hablar más de lo que debía.

Pero en realidad no había sido por nada de eso.

―Eres una tonta ―murmuró para sí y apretó con fuerza la almohada azul que tenía entre los brazos― Y no les diste lo que se supone debías entregar ―volvió a regañarse y se volteó en la cama en una especie de pataleta infantil― No era el momento de decirle eso, Erza… ―continuó regañándose.

¿Pero cuando lo seria?

Tal vez ese momento solo estaba en su mente.

Quería que Jellal entendiese lo importante que él había sido ―y era actualmente― para ella, que le creyese cuando le decía que gracias a él, ella era lo valiente y fuerte que él creía que era; pero se había excedido ―eso pensaba Erza―, y había hecho que Jellal retrocediese de nuevo.

Que se ocultase.

―¿Acaso se cree tortuga? ―se mordió el labio para no reír al comparar al azulado con tal lento réptil y su capacidad de esconderse en su caparazón. Se puso de espaldas y tiró la almohada hacia el cielo raso de blanco impoluto de la posada en la que había pasado la última semana y media. Aunque más que posada era un lujoso lugar de descanso que se podía permitir al ser la guarda espaldas del famoso actor que escoltó una vez y que gracias a ese trabajo pudo encontrar la primera vez a Jellal.

Mage Renegade.

No era su personaje de ficción favorito, pero le tenía cariño por ese encuentro con Jellal.

Y su trabajo con el actor había terminado esa tarde, pero estaba disfrutando las últimas horas ―ya pagadas por su cliente― en esa habitación antes de tener que partir otra vez.

Por lo menos trabajo no le era difícil conseguir.

―¿Cómo estarán los demás? ―con un suspiro tiró la almohada hacia arriba de nuevo y dejó que le cayera en la cara.

Los extrañaba a todos.

Al Maestro, a Mira y a sus hermanos, a las peleas de Natsu y Gray, a la amorosa Juvia, los problemas de renta de Lucy, a la dulce Wendy, a la pequeña Levy, a la alocada Kana, a los viejos Wakaba y Macao, a Kinana, al engreído de Gajeel que siempre intervenía cuando Jet y Droy se le acercaban mucho a la maga de escritura, a la familia de Bizca, al Raijinshuu, a Max, a Reedus…

A todos.

Y aunque había obtenido información de la mayoría y sabía que estaban bien, se sentía sola la mayoría del tiempo, no porque no estuviesen con ella físicamente, sino porque no podía volver al Gremio.

No había un lugar al que llegar sabiendo que la esperaban.

Extrañaba su hogar.

―Señorita Scarlet ―tocaron la puerta de su habitación.

―Diga ―respondió en voz alta sin ganas de moverse de la mullida cama.

―Una carta ha llegado para usted. La deslizaré bajo la puerta.

―Muchas gracias ―se levantó extrañada y observó el sobre rosa con curiosidad infantil, y con esa misma curiosidad se sentó en el suelo, se cruzó de piernas como un indio y revisó el sobre― No hay remitente… ―frunció el ceño al sentir reminiscencias de magia en el objeto―. Puede ser una trampa… ―iba a invocar una espada de su re-equip cuando sonó una alarma.

Tardó un par de segundos en entender que era.

―¡La lácrima! ―la sacó con velocidad envidiable y la contestó.

―Soy Meredy~ ―sonó la voz animada―. Yo envié el sobre, es nuestra tinta mágica. Espero recuerdes el contra hechizo que usamos ―y la llamada terminó.

―¿Meredy? ―sonrió emocionada, libero el sello mágico, abrió la carta y aparecieron las letras.


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"¡Hola, Erza~! Como Sorano está en una misión especial con Erik no podía comunicarme vía bichos con plumas ―Erza rió imaginando lo que haría Sorano si leyese eso―, por eso cuando hoy supimos que estabas tan cerca de nosotros decidimos contactarte. Hay información sobre cierto gremio oscuro que es importante que sepas y que también nos ayudaría que conocieses para que alertes al Consejo Mágico de ser necesario. Si aceptas reunirte con nosotros llega hasta el bosque de la zona norte junto al árbol que está marcado con un lazo rojo a las 14 horas, usaré un enlace a distancia desde donde estamos hasta allí para guiarte.

¡Nos vemos!

PD 1: ¡Tenemos pastel y prepararé chocolate!

PD 2: Jellal está de acuerdo con esta reunión. No te preocupes.

PD 3: ¿Ya te dije que hay pastel?

PD 4: ¡Y es de fresa! Jellal nos dijo que era tu favorito.

PD 5: No le digas que te dije esto.

PD 6: Pero sí, él nos dijo x3"

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El corazón de Erza Scarlet se saltó tres latidos al leer tal cosa.

¿Acaso Jellal ya no estaba enojado con ella?

Sin perder tiempo se bañó y luego re-equipó su usual armadura, tomó sus cosas y dejó la lujosa habitación que se suponía usaría hasta el último momento.

Porque en la vida existen cosas más importantes que la comodidad.

Llegó faltando media hora a la indicada y la usó para tratar de serenarse.

¿De verdad Jellal ya no estaría enojado o dolido con ella?

Tal vez si él no se hubiese marchado junto con Sawyer para entregar a los veintitrés magos que conformaban ese gremio luego de que ella lo siguiese al bosque para disculparse y en donde él le pidió que le dejase solo… Tal vez ―solo tal vez― sí habría tenido una oportunidad de arreglar las cosas, pero Jellal se había ido sin siquiera voltear a verla y cuando ella partió él aún no había regresado.

Y las siguiente ocasiones en que los vio ―por casualidad o petitoria de Meredy, Richard o Sorano― decidió cumplir la petición de Jellal de darle espacio y dejarlo solo.

Intentó mantenerse lejos de él.

Al menos físicamente, porque sus pensamientos siempre estarían con Jellal.

El lazo rojo del árbol brilló mientras cavilaba lo que podría estar esperando.

Conocedora de la magia de Meredy se colocó el lazo en la muñeca y permitió el enlace, inmediatamente fue guiada por la foresta cinco kilómetros adentro y luego de una pequeña cascada se encontró con la maga sensorial esperándola.

―Sin duda cada vez tu magia evoluciona más ―le sonrió la pelirroja.

―Gracias ―sonrió―, quiero llegar a ser tan fuerte como Ultear, Jellal, Juvia, Gray y tú ―se llevó una mano a la cabeza―. Aunque ya sé que mi magia no es tan fuerte en batalla cuando de ataque se trata, así que supuse que al adquirir otras habilidades compensaría eso.

―Y lo hace, es una gran idea, Meredy ―le sonrió para darle confianza―. Este nuevo hechizo lo confirma ―se quitó el lazo y se lo dio a la chica―. Por cierto ―comenzó a caminar con la pelirosa―, tengo información de Juvia y Gray que te podría interesar…

Meredy soltó un grito de emoción y no paró de hacer preguntas hasta llegar al campamento.

Cuando llegaron al campamento las esperaban Richard y Sawyer quienes las invitaron a unírseles alrededor de la fogata en tanto terminaban de asarse los pescados que el castaño había traído del riachuelo cerca de la cascada.

―Me alegra saber que Mirajane está bien ―dijo Sawyer mientras ponía más leña a la pira―, aunque no me extraña siendo lo amable y poderosa que es ―admitió. Después de todo él conocía de primera mano ambas cualidades de la maga take over.

―Las personas que tienen amor en el corazón siempre encontraran buenos frutos en su vida ―Richard se levantó a recibir a los dos que llegaban con mala cara. Curiosamente Erik venía apoyándose en el hombro de la albina― ¿Sucedió algo malo, Sorano, Erik?

―¡Éste inútil y sus mareos! ―respondió la maga celestial y soltó el cuerpo del pelirrojo al suelo sin mayor ceremonia.

―¿Erik se subió por cuenta propia a un vehículo? ―cuestionó incrédula Meredy.

―No ―negó la mujer que se sentó alrededor de la fogata sin importarle su compañero caído―, nos tuvimos que ocultar en la parte trasera de una carreta porque llegaron Caballeros de Runas mientras conseguíamos información. Fue una buena idea ―sonrió divertida―, hasta que empezó a moverse…

―¿Hasta dónde los trajo la carreta?

―Cerca del lado este del desfiladero, utilicé mis ángeles para transportarlo un rato pero eso también lo mareaba, al final lo traje como han visto porque no quería que vomitara en mis pequeños…

―¡Ja! Es tan debilucho ―se burló Sawyer.

―Apuesto que eso no se lo dices cuando se levante ―bostezó Macbeth quien venía con el líder de Crime Sorcière.

―Richard, podrías llevar a Erik a una de las tiendas ―pidió el azulado―. ¿Consiguieron la información, Sorano? ¿Hiciste el inventario, Sawyer? ―el azulado tomó los papeles que le extendió el castaño― ¿Las provisiones están en orden, Meredy?

La pelirosa no respondió.

―¿Meredy? ―la miró su líder que hasta ahora no había despegado la vista del papel que le dio el castaño y se topó con el ceño fruncido de la chica que le señalaba con la mirada a la pelirroja que él tenía que evitar.

Porque él le había pedido que lo dejase solo.

Y al parecer ella había aceptado.

Pero sus caminos se cruzaban otra vez.

―Erza ―la mencionada dejó de ver la fogata y lo observó―, espero que no hayas tenido inconvenientes en llegar ―le dijo con fría cortesía― ¿Meredy? ―volvió a la cuestión sin esperar la respuesta de la mujer.

Ignoró las miradas que le dirigieron los miembros de su Gremio.

―En la parte de atrás de esa hoja que parece tan interesante está mi lista ―contestó la chica con un tono de voz que a Jellal le recordó a la antigua miembro de Crime Sorcière: Ultear― ¡Oh, Erza! ―tomó de la mano a la mujer que había centrado de nuevo su atención en las llamas― Ven conmigo, Sorano y yo conseguimos unas mantas que te encantaran…

―Eso es cierto ―secundó la albina y se encaminó a la tienda con ellas―, Macbeth las vio y nos ayudó a conseguirlas…

―Las mantas Heart Kreuz ―el de cabello bicolor se unió a las chicas―, sé identificar una buena manta para dormir cuando la veo.

Jellal se quedó en la fogata con Richard y Sawyer.

Nos hará falta leña ―dijo Sawyer de pronto.

―Claramente ―le respondió Richard.

―En la mañana recolectamos suficiente ―aseguró el azulado mientras continuaba revisando el papel tratando de no ver a la peli-escarlata caminar lejos de su presencia.

Ya había visto esa espalda alejarse de él.

Y sin duda sentía el alejamiento que ella se esforzada en mantener desde que él le pidiese tal cosa y se marchase luego a entregar de manera anónima a los magos del gremio de Rhith. Las veces que se había topado con Erza luego de su petición, ella solo interactuaba con los demás miembros de su gremio y se limitaba tan solo a responder las preguntas que por motivos de la misión de turno o cortesía él le hacia.

Ya no habían regaños.

Ya no habían consejos.

Ya no habían palabras cálidas.

Al menos no para él.

―Hay leña, pero no para todo éste frío… ―sentenció el castaño y levantándose de su puesto cerca de la fogata se adentró al bosque.

Richard solo negó con la cabeza y soltó un bufido.

―Solo no quiero… ―comenzó el azulado.

―¿Lastimarla? ―terminó por él Richard―. Me pregunto qué es lo que realmente lastima de verdad a la gran Titania…

―No entiendes, Richard.

―¿Se le olvida que nos unimos para redimirnos también? ―le miró serio algo que era inusual en el bondadoso mago que predicaba el amor a los cuatro vientos―. Usted nos dio la esperanza de hacerlo, y le creemos, pero a veces la manera en la que nuestro líder se niega a su evidente perdón nos quita esa esperanza ―Jellal iba a responderle pero el de sotana lo detuvo―. No pida perdón como lo iba a hacer ―negó con la cabeza―, los demás no lo dirán pero Crime Sorcière más que nuestro gremio y camino de redención se ha convertido en una familia… y tendremos que aguantar cuando uno de esos miembros es testarudo porque el amor todo lo sufre.

Jellal no pudo responder a eso.

Pero sí pudo responder a otra cosa.

―Me disculparé con ella después de la reunión para informarle lo de Avatar…

―Ciertamente es usted el líder al que admiramos ―sonrió el hombre mayor y colocó la sopa al fuego―. No debe ser fácil para ella mantenerse estoica cuando la persona en la que más confía la recibe de esa manera, y menos ahora que la familia de ella está dispersa. Nos hablaba de ellos poco antes de que usted llegara.

―¿Están todos bien? ―soltó la pregunta menos comprometedora de las que se le vinieron a la cabeza.

―Al parecer sí, ¿no es eso una gran noticia?

―Lo es ―observó a Erik salir de la tienda masculina― Iré a buscar a Sawyer, puedes avisar a todos que empezaremos la reunión de inmediato, por favor.

―Inmediatamente ―asintió Richard mientras su líder se daba la vuelta para buscar al mencionado.

―Richard… gracias ―y sabiendo que el hombre había asentido, marchó.

Cuando volvió todos tenían sopa y pescado en sus platos.

Charlaban animadamente sobre quien sabe que tema en el que Gray, Juvia y el puesto número uno de las preguntas por hacer de la lista de Meredy tenía que ver.

Se sentó alrededor de la fogata y recibió la comida de Meredy, lo que indicaba que todo no estaba tan alterado como pensó que estaría por sus frías maneras anteriores y antes de que lo supiese ya estaban hablando de Avatar, el gremio oscuro que funcionaba como una especie de secta religiosa que adoraba a Zeref y se auto-proclamaba como el sucesor de la alianza de Balam.

―Pudimos descubrir que su líder se llama Arlock, pero nada sobre sus miembros principales, son bastantes herméticos ―informó Erik.

―Al menos tenemos un nombre ―suspiró la albina.

―Sería bueno verificar en los archivos del Consejo Mágico por ese nombre ―sugirió Meredy.

―No estaría mal hacerlo ―habló la pelirroja que se había mantenido en silencio todo el tiempo―, pero es posible que sea un nombre falso. Por otra parte, nunca escuché ese nombre en los informes que leí luego de que cayera la alianza de Balam.

―Ciertamente eso es extraño dado que se denominan sus sucesores.

―¿Deberíamos de preocuparnos realmente por un gremio que no se atrevió a hacer nada mientras estaba la Alianza? ―Macbeth aportó a pesar de su cara de sueño― ¿De verdad importa toda esta investigación sobre ellos?

―Creo que sí ―le respondió Sawyer―, con saber que adoran a Zeref y la muerte que representa pueden convertirse pronto en un verdadero dolor de culo, sería mejor eliminarlo antes de que eso pase.

―Además su nombre ―continuó Jellal―, según en la mitólogia "Avatar" es el descenso deliberado de una deidad al mundo terrenal.

―¿Quieren contactar con Zeref, eh? ―sonrió peligrosamente Erik― Oh, los viejos tiempos…

―Será mejor averiguar más de ellos antes de hacer algún movimiento, siempre que han tratado de contactar con Zeref ocurren muchas muertes ―agregó Erza―. Levy y Gajeel son parte del Consejo Mágico, puedo confiar en ellos para conseguir más información y se las haré llegar lo más rápido que pueda cuando la tenga.

―Así que no hay nada que hacer con ellos por ahora ―Macbeth bostezó―. ¿Podemos terminar con esto ya? Necesito mi sueño de belleza.

―Apoyo al de labios resecos y oscuros en eso ―secundó la albina y el de cabello bicolor elevó la comisura de su boca en una sonrisa vengativa.

―Supongo que podemos terminar la reunión aquí. Yo revisaré la información que consiguieron Erik y Sorano sobre los rumores, vosotros podéis descansar.

Todos asintieron pero se quedaron en la fogata charlando un poco más mientras él se concentraba en los diversos rumores que habían reunido en los pueblos cercanos gracias al oído de Erik y los ángeles de Sorano.

Hasta que de pronto no pudo concentrarse.

No supo en que momento sus ojos dejaron de leer y se concentraron en ver las interacciones de los miembros de su gremio:

La cualidad paternal de aconsejar de Richard.

Las pullas desganadas pero bastante efectivas de Macbeth.

La manera de interpretar el humor de los demás de Meredy.

La forma de relajar el ambiente de Sawyer.

La agudeza en las escasas intervenciones de Erik.

¿En qué momento se había acostumbrado a todo eso?

¿Cuándo pasó Crime Sorcière de ser solo una organización a esa especie de familia que eran ahora?

Aunque, ¿acaso importaba ese "cuándo"?

No le cabía duda ya.

Crime Sorcière era su hogar y ahora entendía realmente el sentimiento de apego que tenía Erza por Fairy Tail y cada uno de sus miembros. Un sentimiento que pensaba debía ser mayor que el de él dada la cantidad aún mayor de años y aventuras en las que Erza había convivido con su familia de bulliciosas hadas.

Y ahora comprendía lo que ella estaba sintiendo.

Porque si él llegase a separarse de todos esos bulliciosos y problemáticos compañeros que buscaban la redención al igual que él, sabía que se sentiría de nuevo solo, perdido y a la deriva.

Y ahí estaba ella compartiendo con todos.

Riendo sus bromas, comiendo su amado pastel junto con el chocolate de Meredy, calmando sus peleas, uniéndose a los debates, dando su opinión, animando, siendo blanco de bromas, aconsejando y dejándose aconsejar con una sonrisa en el rostro pero a la vez pensando en su familia separada y en su hogar perdido.

Y ella ya había pasado por una perdida similar.

Y por causa de él.

¿No debería él devolverle un poco de lo que le quitó?

Observó una vez más el rostro de Erza y se dio cuenta que aunque sus ojos mostraban una tristeza muy escondida la sonrisa que mostraba no era para nada falsa, ella disfrutaba estar con ellos y se preocupaba por cada uno de manera genuina, tal vez por eso ellos la habían aceptado tan rápido.

«Tal vez ella podría quedarse con nosotros y ser parte de nuestro gremio»

Se golpeó mentalmente y se levantó de pronto.

―¿A despejar la cabeza dando un paseo nocturno? ―le cuestionó Erik con una sonrisa de sapiencia.

―Sí, vuelvo luego. Yo me encargo de la guardia nocturna, mientras tanto que al menos uno se quede esperando mi regreso, por favor.

―Sí, maestro ―pudo responder Sorano antes de que Jellal se marchara.

―Tal vez me propasé con esa broma ―susurró Macbeth pero nadie le prestó atención.

Jellal solo necesitó caminar una hora y media en medio del frío bosque bajo las estrellas para calmar sus pensamientos. De nuevo estaba pensando en acaparar a Erza. En pedirle que viajara con ellos como casi lo hace esa vez luego de la broma de Macbeth en la gruta llena de runas, la razón de que se escapase a tranquilizarse al bosque y al final terminase pidiéndole que se alejara de él. No era posible que entre más se decía que debía poner distancia entre él y Erza, más quería acercarse a ella.

Se castigaba y se premiaba.

Se ponía límites y los rompía.

Culpa y redención.

Una y otra vez.

Un maldito circulo se cernía sobre él, su camino no tenía rumbo real porque Erza había tenido razón esa tarde en la playa y esa noche en el pueblo en que se lo dijo.

Él principal impedimento de su redención era él mismo.

Él le daba más importancia a lo malo que había hecho que a lo bueno.

¿Si no por qué hasta ahora podía dejar de ver a Crime Sorcière como una organización de pecadores y en su lugar veía amistad, una familia y un hogar?

Sonrió porque admitía que acababa de dar un gran paso en su camino.

No tardó mucho en regresar al campamento para hacerse cargo de la guardia y a diferencia de hacía un momento en que conversaban, gritaban, reían y peleaban, el silencio reinaba ahora.

Y ella brillaba sola en la fría noche junto a la fogata.

Su cabello destellando brillos escarlata.

―¿Te obligaron a quedarte? ―le preguntó con calma evidente.

Oh, no realmente… ―siguió observando el fuego y le explicó la razón porque no quería que pensara que ella quería imponerle su presencia, ya había sido bastante dolorosa su forma de saludarle hacía unas horas― Sorano y Macbeth pelearon y Erik decidió irse a vigilar el perímetro exterior mientras que Richard se fue a dormir, luego Macbeth y Sorano lograron noquear sin querer a Sawyer. Los detuve luego de eso pero… ―bajó la mirada sonrojada―, los golpeé muy fuerte y ahora están… durmiendo

―¿Y Meredy? ―preguntó mientras se llevaba las manos a su capa de viaje.

―Estaba durmiéndose ―se abrazó a sí misma―, le insistí en… quedarme aquí…

―Ya veo… ―se acercó a ella y le puso su capa por los hombros―. Gracias.

Ella lo miró sorprendida por su acción.

Pero era imposible para él no hacer algo por ella cuando la veía pasar frío.

―Jellal…

―Erza…

Intentaron hablar al mismo tiempo y se sonrojaron.

―Se supone que debería dejarte hablar primero pero, creo que es mejor que esta vez sea yo quien lo haga―comenzó Jellal y ella se limitó a escucharlo―. No quise ser tan frío contigo, ni aquella vez luego de la misión de Rhith, ni en las siguientes ocasiones que nos encontramos y mucho menos hoy. No quise hacerlo pero me obligué a ello y terminé haciéndolo ―se sentó al lado de la peli-escarlata―. Sé que no te agrada mucho que diga esta palabra pero debo decirla… Perdóname…

Sin poder evitarlo Erza se arrebujó en la cálida capa del azulado y sonrió antes de responder:

―Solo si prometes que no volverás a culparte por esto… ―continuó observando la fogata.

―Lo prometo, Erza ―respondió él y no había ninguna duda en su voz.

―Entonces estás perdonado, Jellal.

―Te lo agradezco ―miró al estrellado cielo y luego volvió a iniciar la plática― ¿No querías decirme algo?

―Yo… ―apretó más la capa de viaje que la intoxicaba con el delicioso aroma a Jellal, para ella esa capa era mucho mejor que las hermosas mantas Heart Kreuz que le mostraron las chicas y Macbeth hacía unas horas―, perdón por forzarte a entender mi punto de vista, nunca quise que te molestases…

―Lo necesitaba ―contestó él―, y no me molesté contigo, no podría molestarme nunca contigo… ―confesó y agradeció que el rojo de las calientes llamas camuflara su sonrojo a pesar de que ella no lo miraba―. ¿Por qué pensaste eso?

―Por la manera que hiciste todo el trabajo en esa misión, tu contundencia contra esos tipos lo dejaba claro… ―lo volteó a ver.

―Oh, eso… ―negó con la cabeza―, en realidad fue culpa de Macbeth.

―¿Macbeth?

―Sí… ―la volteó a ver―, supongo que aunque soy el líder del gremio de vez en cuando recibo mi dosis de… bromas

Erza rió y él ―como siempre le ocurría cuando la veía feliz―, se unió a su alegría.

―Ya te había dicho que fueses más partícipe de sus juegos.

―Lo sé ―admitió y sintió burbujas de felicidad en su pecho porque la Erza que lo aconsejaba había vuelto―, ahora lo tengo claro. Sabes… ―volvió a mirar las llamas―, ahora entiendo tus sentimientos de familia con respecto a Fairy Tail. ¿Extraño, no?

―No ―ella negó―, extraño es que hasta ahora te des cuenta que cada miembro de Crime Sorcière se ha convertido en tu familia. ¿Lo sabes, verdad? Ellos te respetan por lo que representas…

―¿Lo que represento?

―Eres quien les dio la mano para avanzar, eres su líder, ellos creen en que podrán redimirse porque confían en tus palabras…

Jellal guardó silencio por varios minutos.

Primero Richard y ahora ella le decían eso.

―Ellos me ayudan a mí…

―Eso hacen las familias…

―Eso creo ahora…

―Entonces estarás bien…

Sonrieron viendo las llamas.

―Erza… ¿Ellos te hacen sentir bienvenida a pesar de sus peleas, cierto?

―Claro que sí, todo el tiempo ―Ella rió otra vez.

―Entonces tú también debes saber que desde ahora en adelante puedes considerar este gremio como parte de tu familia ―la miró decidido―, y donde quiera que esté nuestro refugio instalado, puedes considerarlo también un hogar para ti.

Erza sintió una felicidad tan grande que no pudo expresar ni con lágrimas.

Jellal sintió su corazón más liviano y se permitió no sentir culpa por eso.

Porque le había brindado felicidad.

…Ambos continuaron hablando de sus nuevas familias en esa noche de guardia…

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¿Review?

:D Significan mucho. Sois el ánimo para seguir D:

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Rincón De La Escritora En Proceso:

Palabra Cinco:

Home: Hogar.

Porque un hogar no es una edificación. Un hogar está donde se reúnan personas con lazos afectivos y protectores aunque no compartan la misma sangre, o apellido, o cultura. Un hogar es donde los corazones se sienten a salvo y libres. Un hogar está donde está el corazón.

Creo que este cap se me hace especial porque mi familia se separó cuando yo era niña y pasé viajando mucho tiempo junto con mi padre por causas de su trabajo, viví alejada de mi mamá y hermana mayor gran parte de mi niñez y aunque tenía contacto con ellos no era lo mismo. De hecho la primera vez que tuve el concepto de hogar claro fue cuando me enfermé de neumonía y me dejaron un tiempo viviendo con mi Vita y Vito. xD Por eso puedo decir que esta palabra de la Week es especial para mí.

¡Agradeced por vuestras familias y hogares! :D

Gracias por leer. NwN/

Agradecimientos:

Vosotras adorables reviewistas con cuenta:

Lady Werempire

Alicia Melo Angel 29

FletchS

Keila Scarlet

DanaLovesOhana

IBLWE

Vosotras adorables reviewistas son cuenta:

BlueMoonDaughter: Ya ves, al final la travesura de Sorano le resultó más que útil. xD Creo fervientemente que grupo de personas que no se molestan es porque no tienen verdadero interés el uno por el otro. xDD Las bromas y peleas crean unión. 7u7 Sin duda, O6 no seguiría a cualquier persona porque sí, y Jellal nació para ser líder. Ambos fueron, son y serán el apoyo del otro, a veces nos subestimamos mucho, eso pasa con ambos. ¡Jellal que no acepta que ella no lo ve como un pecador o el ejecutor de su dolor años atrás! ¡Que hombre por amor a Mavis! DDDx El Jerza ya ha pasado por la muerte que el GaLe está pasando. xD Yo ya soy inmune a eso. 7u7)r

Gracias mil por leer. Beshos. O3o/

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¡Por un mundo con más JERZA!

Gracias por leer y comentar.

¡Adieu!

.o./

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