Cap. XI: "17 otra vez"
"En mi departamento" "En mi departamento" "En mi departamento"-
¿Lo había dicho solo una vez Quinn? O ella lo estaba repitiendo mentalmente hasta convencerse de que sí, pasaría la noche con su profesora
¿No era eso demasiado extraño?
Compartiría un viaje de ahora, tal vez, diez minutos a solas con la profesora hasta su casa. Tragó saliva fuertemente para no decir algo inadecuado.
Compartiría el mismo espacio por una noche, a solas, con su profesora. A menos de que ella tuviese pareja y viviera con el. O ella. O estuviera casada. Sacudió la cabeza ligeramente, el bombeo de sus pulmones extralimitado le aseguraba la compañía de una con la otra. Solas.
Compartiría la cama con… Se detuvo bruscamente y observó de inmediato a la rubia que cantaba algo por lo bajo con la vista en el camino. Quería suponer que en su departamento había otra habitación, o mínimo otra cama ¿O le tocaría usar el sillón como cuando dormía en casa de Tina o alguno de sus amigos?
Malditas imágenes que aparecían en su mente con ambas en la misma cama.
Detalló el perfil de su profesora, hasta el momento no lo había hecho pero debía admitirlo. Era casi perfecta. Lo era en realidad y sonrió torpemente al notarse estudiándola.
Que rara e incómoda situación estaba viviendo.
Pero había algo agradable detrás de todo eso que aun no lograba descifrar.
- ¿A su novio no va a molestarle que lleve una chiquilla desconocida a su casa?- preguntó aun con la duda de tener a un tercero compartiendo la situación con la rubia. La observó reír y quiso borrarle esa sonrisa de cualquier manera ¿Había dicho algo gracioso? - Le pregunto en serio- se quejó hundiéndose contra el asiento y cruzando sus brazos a la altura de su pecho-
- Posiblemente
- ¿Posiblemente qué?- ¿En realidad estaba en pareja?-
- Posiblemente le molestaría… Si tuviera uno
- Ah… ¿es soltera?- `Maldito inconsciente ¿Por qué no me consultas antes de abrir la boca?´
- Así es… Lo soy desde que tengo memoria
- No es cierto
- De verdad. No me gustan los romances si no hay amor sincero. He conocido a personas, si, que me han parecido atractivas… pero ninguna movió algo en mi como para dar ese paso importante y atarme a ella…
- Egocéntrica
- ¿Qué?
- Nada…
- ¿Por qué no puedo ser soltera?
- ¿Se ha visto en el espejo?- ` ¿Puedo abrir la puerta y arrojarme justo cuando pase un camión?´-
- ¿Qué tengo de malo?
- Pufff… ¿qué tiene de bueno?- `Todo´-
- ¿Aun piensas que soy odiosa?
- ¿Por qué tendría que dejar de pensarlo?
- Eres todo un reto, Berry- le aseguró devolviéndole por primera vez la mirada antes de estacionar sobre una pequeña vereda- Y amo los retos- susurró al abrir su puerta, tomar su celular y abandonar el auto.
Rachel la siguió y caminó tras ella. Intentó voltear su rostro cuando sus ojos se fueron directo a las piernas de su profesora. Luego mas arriba y más pero sin necesidad de llegar hasta su espalda.
Quinn abrió la puerta con rapidez y le dejo el espacio para que ella ingresara primero.
Rachel le revoleó los ojos y al pasar a su lado la escuchó reír. Antes de Quinn pudiera verla, la acompañó unos segundos.
- Espera que encenderé las luces- sintió el susurro de la rubia como un aire caliente tras su nuca y su único instinto fue acariciar la zona reteniendo en su mano el calor. Vió, solo por la luz de la calle que ingresaba por la gran ventana, la figura de Quinn desplazarse entre los muebles hasta llegar a una pared. Después pudo observarla con claridad- ¿Qué te parece?- le preguntó la rubia girando cual bailarina de ballet.
- ¿No es muy grande para una sola persona?
- No me gustan los espacios pequeños. Además, toda habitación tiene su propósito… ¿Quieres conocerlo completo?
- Claro- respondió alzando sus hombros e inhalando el refrescante olor que el lugar desprendía-
Cuando Quinn le tomó la mano y la jaló lentamente guiándola a una de las habitaciones, solo pudo bajar su vista y observar la unión de sus dedos. No quería sonar exagerada, pero las manos entrelazaban perfecta una con la otra; como si la mano derecha de Quinn hubiese estado esperando su izquierda y ahora por fin la hallaba.
Estupidas frases que Kurt decía y ahora la ridiculizaban mentalmente.
Apretó más fuerte cuando se detuvieron frente a una puerta doble de madera antigua y Quinn, con la otra mano, abrió y le dijo que era su lugar favorito: la biblioteca.
Ella observó un gran escritorio cargada de carpetas pero ordenadas prolijamente. Una silla con un saco pequeño sobre el respaldar y, detrás, pilas de libros y de todos los tamaños.
El lugar era cálido pero no se lo dijo. No tenia que hacerlo.
- Esta es mi habitación- le dijo al arrastrarla escaleras arriba y abriendo la primera puerta del lado izquierdo- Pero aquí no hay nada importante- le dijo al intentar cerrar. Rachel la detuvo y volvió a abrir-
- Es muy linda- le dijo pero ni ella misma se escuchó. Se soltó de la rubia e invadió su espacio sin vergüenza- ¿Más libros?- le preguntó al ver sobre su cama dos ediciones distintas de un mismo título y, sobre otra pequeña mesa, otra pila y de todos colores- ¿Qué hace con ellos?- preguntó sin esperar respuesta y continuó caminando-
- ¿No te gusta leer?- preguntó Quinn recostándose contra el marco de la puerta y detallando el brillo en los ojos de su alumna- A mi me encanta. Me da mucha tranquilidad, libertad y felicidad. Es como estar en un aire fresco lleno de complementos innecesarios pero útiles para tu mente.
- ¿Escribe, también?- le preguntó de espalda al escritorio y colocando sus manos a los costados de su cadera-
- No… no soy buena para eso- Rachel asintió lentamente con la cabeza y se quedaron unos minutos en silencio. Observando a la otra hasta que alguna de las dos volviera a hablar-
Cuando Rachel mordió su labio solo por costumbre, Quinn se enderezó y salió de la habitación pidiéndole que la siguiera.
Rachel se despegó con pereza del lugar y caminó hasta el largo pasillo de la planta alta.
Una luz se colaba desde la última habitación y que dejaba verse por la puerta abierta; cuando oyó el ruido de una cama moverse, se dirigió a el.
- ¿Me va a dar el cuarto con telarañas y que nunca nadie usó?- preguntó deteniéndose en la puerta y descubriendo a Quinn acomodando una cama de solo una plaza y quitando los animales de peluche que la misma tenia-
- Claro…- respondió sonriéndole por la broma y Rachel le devolvió el gesto- ¿Qué esperabas? ¿Qué dormiríamos juntas?-
- Claro que no- respondió seria por el cambio de tema. Quinn le abrió las frazadas y encendió el calefactor de la habitación por unos momentos- ¿Mañana usted me llevará a casa?
- Si, supongo que después del desayuno… Voy por ropa cómoda para que duermas. Enseguida regreso-
El "enseguida regreso" se transformó en casi diez minutos en los que Quinn se quedó de pie, casi escondida, en la puerta de la habitación que utilizaría la morena.
Había corrido hasta su cuarto, tomado un pequeño short y una musculosa de color rosa y había regresado sobre sus pasos en cuestión de segundos. Su sorpresa fue que, al intentar ingresar, Rachel se encontraba frente al espejo, con su jean desprendido y solo en un brassier negro. Debería ingresar y actuar de manera natural o volver y decir algo en voz alta para llamar la atención de Rachel y así darle tiempo a que se cubriera.
Pero su cuerpo no quería hacer nada de eso.
La puerta estaba entreabierta y estaba en su casa, estaba acostumbrada a estar sola y actuar con libertad.
`Pero ahora estás con ella´- se dijo mentalmente al observar la espalda de su alumna. A centímetros de llegar a la cintura del pantalón, en su costado derecho, Rachel tenía un pequeño tatuaje. Una mariposa que, le permitió a su imaginación, verla volar libremente sobre toda la pequeña y delgada cintura de la morena.
`Muévanse´- le pidió a sus piernas observándolas ágilmente. Cuando alzó la vista, Rachel le dedicó una mirada penetrante a través del espejo. Aún en ropa interior y con sus dos manos en los botones de su pantalón ¿Iba a quitárselo con ella allí?
Antes de responderse, ingresó violentamente a la habitación.
- Eh… soy un poco más alta que tu pero bueno, así será más cómodo. Cómoda, la ropa… Eh… ¿Quieres que apague el calefactor o …no, el ambiente es calido aquí dentro… Bien , Rachel, toma. Que duermas bien-
`Patética, patética, patética´- se repitió al salir, cerrar la puerta y golpearse la cabeza silenciosamente contra ella. Había visto a Santana y a Brittany en las mismas condiciones miles de veces y nunca había actuado de tal manera.
`Ellas son tus amigas, tienen confianza´- quiso convencerse al despegarse y bajar lentamente las escaleras.
Necesitaba una copa de su vino favorito y calmarse.
Cuando Quinn le dejó su "pijama" sobre la punta de la cama y salió casi corriendo, ella se acercó a la puerta y pudo escuchar unos cuantos golpes suaves del otro lado.
Sonrió, Quinn Fabray parecía un personaje salido de aquellas historias que su mente siempre creaba en las noches de insomnio y atestiguaba en hojas sueltas de papel. Como se estaba divirtiendo junto a ella.
Volvió hasta la cama y tomó la remera, la llevó hasta su nariz e inhaló ese dulce olor a vainilla que ni su padre podría comparar en sus postres o alguna de sus comidas dulces que preparaba a mitad de semana.
- Dios- suspiró cuando el olor se mezcló con el de frutas que Quinn desprendía siempre. Maldita combinación perfecta que debería existir en algún envase de perfume y así tener para recordarlo.
Estaba terminando de acomodar su ropa sobre la silla cuando escuchó el doloroso ruido de un vidrio estrellarse contra algo.
Se irguió rápidamente y salió corriendo escaleras abajo.
- ¿Quinn?- preguntó al llegar a la cocina y no verla por ningún lado-
- No te acerques- una mano salió de debajo de la mesada ubicada en el medio del lugar junto al palo de una escoba-
- ¿Qué pasó?
- Se me cayó una botella. Nada más… Ve a descansar
- Quinn, no le obedezco a mis padres cuando me dicen eso y ¿crees que podría obedecerte a ti?- La cabeza de Quinn apareció inmediatamente-
- ¿Ya no me hablas de usted?
- Eh… lo siento- respondió cabizbaja. Quinn se mordió la sonrisa que su labio formaba y volvió a su tarea-
- No te disculpes, no estamos en el Instituto después de todo…Lamento si te desperté
- Aún no dormía. Casi nunca lo hago cuando no duermo en mi cama
- Niñita- susurró con gracia esperando que Rachel la haya escuchado. La copa que había tomado ya comenzaba a hacerle efecto.
- Pues si ¿Cuál es el problema?- preguntó Rachel llegando a su lado-
- ¡Rachel! Hay vidrios por todos lados y no tienes nada puesto en los pies… Sal de aquí
- ¿Vino tinto?... ¿Estaba tomando y no me invitó?- Quinn alzó la vista al instante ¿Estaba hablando en serio?
- Eres una niña, deja de pensar en eso
- Niña que toma vino los domingos en casa junto a su padre. Vaya- aseguró al agacharse y tomar un trozo de vidrio con la marca de la bebida- mi favorito
- Suelta que puedes cortarte-
- Si usted no lo hizo ¿por qué a mi si me pasaría?
- Porque… porque, dame eso- le arrebató el pequeño trozo arrojándolo dentro de una bolsa. El ahogado grito de la morena le estremeció la piel- Lo siento… oh dios, Rachel, lo siento mucho- le dijo al ver el pequeño hilo de sangre que desprendía el dedo pulgar de la morena-
- Bonita manera de cumplir 17- bromeó Rachel sosteniendo su mano derecha y poniéndose de pie-
- Lo siento mucho, no creí que iba a quitártelo con tanta fuerza- le dijo Quinn sosteniendo la mano visiblemente herida y llevándola hasta la canilla de la mesada. Abrió el grifo fuertemente y resguardó el dedo de la morena allí abajo- De verdad, Rachel, discúlpame
- Tranquilícese, fue un tonto accidente- le sonrió la morena intentando calmarla. Los ojos de Quinn mostraban preocupación extrema y hasta podía verlos reteniendo lagrimas-
- Traeré algo para curarte
- Quinn- la detuvo ella del brazo, mojándole la manga de su camisa y dejándola una mancha roja- No es necesario. Lo lavaré bien y punto
- No, aun no deja de sangrar y…
- Dios, deténgase un momento. Está muy alterada. Me he cortado con cuchillos mientras me preparo un estupido sándwich o corto una fruta. Esto no es nada.
- Entonces traeré una venda- Rachel revoleó los ojos y la soltó. Al parecer, nada detendría Quinn Fabray.
- ¿Piensa darle muchas vueltas? Voy a aumentar al menos cinco kilos pero solo por un vendaje- bromeó Rachel al ver como Quinn rodeaba su dedo con la tela blanca una y otra vez. Estaba sentada sobre el sillón de cuero negro que ocupaba la mitad del living y Quinn frente a ella.
- No me parece gracioso. Podrías infectarte ¿lo sabias?
- Aja, mi padre me lo dice todos los días
- ¿Quieres llamarlo y avisarle que estás aquí? O a tu mamá, las madres siempre se preocupan por todo.
- Mientras me cambiaba le envíe un mensaje a Noah, él les avisará. Auch- se quejó cuando Quinn finalmente ató un pequeño nudo-
- Lo siento- se disculpó esta vez mas relajada y diciéndolo casi sin necesidad. Había terminado su trabajo pero aun sostenía la mano de Rachel entre las suyas y no podía dejar de observarla- Feliz cumpleaños-
- Gracias- dijo con felicidad sintiendo las caricias en la palma de su mano. Quinn movía solo dos de sus dedos sobre ella fingiendo una caminata de ida y vuelta con los mismos mientras ambas la observaban. Cuando la rubia quiso alejarse, Rachel la detuvo- Me hace cosquilla- le dijo con una sonrisa que Quinn correspondió con un sonrojo y reinició su acción.
De repente, el camino se extendió hasta su muñeca y ninguna dijo algo.
Quinn escuchaba el sonido molesto de las agujas de su reloj moverse y la respiración agradable que Rachel soltaba por su boca. Se detuvo al llegar a las líneas oscuras que limitaban las venas sobresalientes de la morena y , sin poder evitarlo, arañó ese largo y detuvo un momento sus uñas allí.
Le pareció oír un ruido proveniente de la boca de Rachel.
Sonrió y se alejó lentamente.
- Esto es raro ¿verdad?- preguntó arrastrándose hacia atrás y apoyándose contra el sillón. Rachel la imitó pero en la otra punta-
- ¿Siempre invita a desconocidos a su casa?
- No eres una desconocida.
- Solo sabe mi nombre… y mi fecha de nacimiento…Eso, en mi mundo, no es nada
- ¿Tienes un mundo aparte al de cualquier otro?
- No me refiero a eso…. Y yo de usted solo se que se llama Quinn Fabray…. ¿Qué tal si en realidad me trajo como parte de un secuestro?.. Mi rostro vale millones, lo sé- Quinn soltó una carcajada. Rachel ladeó su cabeza, era el sonido más agradable que había escuchado de la rubia hasta el momento-
- Lucy Quinn Fabray. Cumplí 22 exactamente un mes atrás. Nací en California pero por cuestiones del trabajo de papá nos mudamos. Soy hija única, profesora de Literatura y amante de la naturaleza…. ¿Qué mas puedo decirte?... Santana y Brittany son mis mejores amigas, son mis hermanas del alma y moriría si les pasara algo… Odio la política casi igual que la religión y…
- ¿No cree en Dios?- la detuvo bruscamente con sorpresa. Acababa de conocer algo distinto de la perfecta Quinn Fabray y, aunque ella era realmente apegada a su religión, la confesión de su profesora no le molestó en absoluto-
- No he dicho eso. La religión, para mí, equivale a las personas. Un día te obligan a creer algo y al siguiente te humillan porque descubren quién eres realmente… Si creo en Dios.
- ¿No cree en las personas?
- ¿Tu lo haces?
- Siendo profesora me sorprende que responda una pregunta con otra… Y no, no creo en las personas. Todas en algún momento te lastiman dejándote vulnerable e indefensa.
Si eres un niño, alguien te sonríe, te abraza, te engaña con un caramelo y una hora después solo… solo creen que eres una mujer que debes responder a sus impulsos-
- ¿Rachel?- preguntó Quinn analizando las palabras de la chica. Sin darle tiempo, se acercó a ella y la envolvió de manera protectora entre sus brazos. Rachel la recibió inmóvil y la respiración extrema desapareció dejando a una totalmente tranquila y pausada.
Extrañamente, Rachel se había dormido contra ella.
Sin esfuerzos, Quinn la recostó sobre el mueble, colocó las manos de la morena sobre su abdomen y se alejó hasta su habitación. Tomó dos frazadas de distintos colores y regresó con la chica; la cubrió con cuidado de no despertarla y apagó la luz de la lámpara.
Estaba subiendo el tercer escalón cuando una imagen cruzó luminosamente su conciencia. Estiró su brazo izquierdo sosteniéndose del barandal e intentado borrarla.
No lo consiguió.
- ` ¿Qué me está pasando?´- se preguntó cuando un escalofrío la sorprendió por la espalda. Giró violentamente su cuerpo y decidida volvió hasta el sillón.
Casi no lograba distinguir el rostro de Rachel por la oscuridad, sin embargo, bajó su cabeza y a tanteos llegó hasta su frente.
- Descansa- susurró de manera inaudible y luego la besó donde solía haber un poco de flequillo rebelde y a ella le generaba molestia. Ahora, como en el viaje a su lado, Rachel solo parecía una niña ajena a las situaciones externas que alguna vez la rodearon.
Se sorprendió cuando algo de humedad mojó el dedo con el que acariciaba la mejilla de la morena. Rachel, aun con sus ojos cerrados, desprendió una lágrima que cayó sobre la palma de su mano. Luego otra que se perdió bajo su cuello y otra que ella secó con sus labios.
- ¿Qué te hicieron?- volvió a hablar para si misma cuando Rachel giró su cuerpo y le dio la espalda.
Se irguió completamente y buscó su cuarto.
Estaba asustada de lo que esa muchacha le generaba con sus acciones, sus palabras o con ninguna de las dos. Como le dijo Rachel, eran dos completas desconocidas y sin embargo ella ya estaba sufriendo las consecuencias de esos nervios al sentirse invadida e invadiendo espacio ajeno.
¿Qué tenia Rachel Berry? No lo sabía.
Pero tal vez podía averiguarlo.
Despertar a las nueve de la mañana era algo raro en Quinn; su rutina diaria era dormir siete horas, levantarse antes de las ocho, desayunar y luego dar una vuelta por la ciudad o, como antes, dirigirse a la Universidad y luego estudiar en casa a su regreso.
Pero, un sábado a la mañana estar en la cama cuando el reloj daba las 9:25, era algo totalmente extraño.
Su celular tildaba en su mesita de luz y, dándole un fuerte manotazo lo guardó dentro del cajón del mueble esperando desperezarse para luego atenderlo. Seguramente serían Brittany, o su padre o Santana que…
Se sentó inmediatamente de un golpe. No estaba sola en la casa.
Se quitó las sábanas de otro tirón y bajó rápidamente las escaleras.
Rachel aun dormía plácidamente y en la misma posición que la dejó horas atrás.
Pasó a su lado y caminó hasta la cocina. Revolvió la heladera para encontrar los ingredientes adecuados para un desayuno perfecto y sorprender a Rachel en el día de su cumpleaños.
- No sabes cocinar, Quinn- dijo en voz alta creyendo escucharse solo ella- No trates de inventar porque puedes intoxicarla-
Optó por hacer algo que seguramente la dejaría en ridículo pero no tenía mucho tiempo hasta que su alumna despierte. Tomó de la alacena un paquete de galletas de chocolates rellenas con crema y quitó un pote de dulce de frutilla de la heladera.
Durante la mañana, estaba acostumbrada a cantar mientras desayunaba, por eso, después de voltear y asegurarse de que Rachel siguiera con los ojos cerrados, comenzó su ritual de canto.
"…I remember every little thing, (recuerdo cada pequeño detalle)
As if it happened only yesterday …. (como si solo hubiera ocurrido ayer)
Parking by the take and there was not another car in sight…" (aparcar en el lago sin ningún otro coche a la vista)
And I never had a girl… ( Y nunca había tenido una chica)
Su cuerpo se tensó y quedó de pie unos segundos cuando, al intentar buscar un accesorio para su desayuno, Rachel estaba apoyada en la puerta con una ceja levantada y una sonrisa burlona.
Aun mantenía su mano dentro del cajón y la otra estirada cuando Rachel fue la que terminó la estrofa de una de sus canciones favoritas.
"…Looking any better than you did ( que estuviera mas guapa que tu entonces)
And all the kids at school ( y todos los chicos en el colegio)
They were wishing they were me that night…" (estaban deseando ser yo aquella noche)
- Bonito rango de voz- dijo Rachel despegando sus brazos cruzados y tomando una silla- ¿Puedo ayudarla en algo?
- No, no…Solo siéntate que ya… te sirvo el desayuno- respondió como pudo aun con la voz de Rachel sonando en sus oídos, la mirada que le dio al descubrirla cantando y la manera en que se ofreció con la última pregunta.
- Ain`t no doubt about it… (no lo dudes)
We were doubly blessed ( habiamos sido doblemente bendecidos)
Cause we were barely seventeen ( pues solo teniamos diecisiete años)
And we were barely dressed ( y apenas estabamos vestidos)
- Esa es mi parte favorita – aseguró Rachel al terminar de volver a cantar y moviendo su silla para quedar cerca de otra- Buenos días- le dijo Rachel cuando la tuvo frente a ella acomodando un plato antes sus ojos-
- Buenos días… ¿Cómo dormiste?
- Genial… ¿Qué es esto?- preguntó al ver… ni siquiera sabia lo que era-
- No soy muy buena cocinera- aseguró Quinn al tomar una vela de color rosa y un encendedor- así que… es lo mas parecido a una torta ¿verdad?- le preguntó al sentarse a su lado y colocando la vela en medio de la pila de galletas unidas por el dulce de frutilla-
Rachel rió desaforadamente.
- Pide un deseo- le señaló Quinn la mecha encendida- Y ojalá se cumpla.
Rachel negó con la cabeza y sopló rápidamente.
- No tomo café- le dijo la morena al recibir una taza de color verde con olor a la bebida-
- No lo es. Es chocolate caliente. Yo si estoy tomando café
- Chocolate caliente- dijo Rachel- claro, acabo de cumplir cinco años-
- Mejor tómala y come- le dijo Quinn estirando en su dirección un pequeño plato con su creación de torta.
Se mordió el labio al ver como Rachel la degustaba sin problemas y tomaba otra ración.
- ¿A qué hora salimos?- preguntó Rachel tomando la taza con sus dos manos-
- Puedes darte un baño si quieres después de desayunar y así luego salimos… ¿Te parece?-
- Claro- respondió con desgana dándole el último sorbo a su bebida- ¿El baño?
- Arriba al frente de tu cuarto… Quiero decir, del que ibas a utilizar- Rachel movió lentamente su cabeza y se dirigió a él.
Quinn terminó de acomodar su cocina y fue cuando recordó el dedo herido de la morena ¿Podría bañarse en esas condiciones?
`Detente, Quinn´- se dijo sosteniéndose de la mesada cuando la imagen de una Rachel desnuda bajo el agua inundó su mente- `Ni que pudieras meterte con ella y enjuagarle el cabello… Maldita sea, estoy tremendamente mal´- se quejó por última vez saliendo de la cocina y luego de la casa.
Prepararía el auto mientras Rachel terminaba con lo suyo.
El viaje de regreso fue demasiado corto para su gusto, algo tal vez le había pasado a Quinn que se mantuvo en silencio las casi nueve horas que anduvieron.
Eso, sumado a las ganas que ella tenía de hablar, cuando estaban a metros de su casa, la situación cambió radical.
De repente, Quinn le gritó y ella lo hizo doblemente más fuerte, no estaba acostumbrada a ese tipo de tratos y al parecer Quinn tampoco a recibirlo por lo que, estando solo a media cuadra, el auto se detuvo y fue obligada a bajarse.
Arremetió la puerta con todas sus fuerzas y desapareció corriendo de la vista de Quinn.
- Espero que mis amigos hayan llegado bien- dijo ella abriendo la ventanilla de su puerta y respirando el aire de Lima-
- Por supuesto que si, Rachel, no debes preocuparte - le respondió Quinn calidamente-
- Usted es muy responsable a la hora de manejar… quién me asegura que Santana lo es tambien
- Lo es, Rachel- aseguró Quinn acomodándose sobre su asiento y apretando el volante fuertemente-
- No lo creo. Anoche salió a horas de la madrugada y ni siquiera le avisó… Eso no la hace una persona muy adulta que digamos
- Santana es así, pero créeme cuando te digo que es responsable y jamás haría algo para perjudicar a alguien
- Lo dice porque es su amiga
- Lo digo porque así es- respondió con brusquedad y pisando mas fuerte el acelerador- De la misma manera que tu defiendes a Puckerman o a tu novio
Rachel volteó a verla inmediatamente.
- Finn no es mi novio
- ¿Cómo sabes que hablo de él?- preguntó más calmada-
- Esa pregunta no tiene sentido, claramente habla de él.
- Entonces no será tu novio pero lo consideras como tal
- No lo es y mucho menos lo considero- dijo Rachel elevando la voz y acomodándose para verla de frente y darle la espalda a su puerta- Aunque al parecer usted le presta mucha atención a él
- Siéntate bien y ponte el cinturón
- Ahhh, volvemos a lo de siempre- dijo Rachel con frustración pero haciendo lo que la rubia le dijo-
- ¿No dijiste que después de la fiesta todo volvería a la normalidad? - preguntó Quinn doblando una esquina y aminorando la velocidad. No quería llegar a casa de Rachel tan rápido-
- Si, lo siento, lo había olvidado… ¿Entonces para qué dejó que me quedara en su casa?
- Ya te lo dije, no iba a viajar en el estado en que estaba… Y tu resistencia de viajar en tren no ayudaba mucho
- "Y tu resistencia de viajar en tren no ayudaba mucho" - repitió la morena con burla- ¿Cuándo va a renunciar?
- Deja de hablar de eso porque no pienso hacerlo- respondió molesta y dolida ¿De verdad después de todo lo que habían hablado la noche anterior Rachel volvía a ser la misma?- Seguiré siendo tu profesora te guste o no.
- Solo para molestarme
- ¡Para ya, Rachel!- gritó deteniendo bruscamente el auto- Baja y camina hasta tu casa
- Tengo dos pies por lo que lograré hacerlo
- Bien… Adiós- le dijo mientras la morena bajaba. Cerró los ojos con molestia al escuchar el golpe de la puerta y tiró su cabeza contra el asiento intentado superar otra situación extrema a la que solo Rachel lograba llevarla y arrojarla sin importar las consecuencias.
Su cuerpo se fue rápidamente hacia delante de un susto cuando escuchó dos golpes en la ventanilla de su puerta.
Sus mejillas ardieron fuertemente.
- Oiga… Lo siento ¿si?... Y gracias por traerme- le dijo Rachel cuando ella bajó el vidrio y la morena no dudó en hablar-
Un nudo se atoró en su garganta impidiéndole responderle por lo que solo pudo verla alejarse con una sonrisa.
- Rachel…- suspiró ella volviendo su cabeza contra el cuero del asiento.
Con esa chica, aprecia que volvía a ser una adolescente.
Peleaba con ella como si tuviera 17 y solo importara quedar con la última palabra de triunfo.
Lograba sacarla de sus casillas de la misma manera que luego la volvía a estabilizar y siempre, y era por lo que mas temía, siempre le dejaba una sonrisa en la cara.
Esperó a que el temblor en sus manos la abandonara para poder manejar y así alejarse de aquel pueblo.
Cuando lo hizo, solo deseó algo, que el lunes llegara rápido para tener que volver.
Hola mis queridas lectoras!
Estuve tentada a escribir lo que muchas querían ( festejo con alcohol de por medio) pero eso haria cambiar al personaje de Quinn y no pretendo que eso pase.
Sor Rock (no puedo no reirme de tus comentarios) Un abrazo
Espero que les haya gustado el cap. que solo se centró en ellas ( y creo que fue el mas largo que escribí)
Nuevamente, gracias por comentar. ¡Saludos!
Ni glee ni sus personajes me pertenecen
