Cap. XIII: "Me necesita"
- ¡Sam!... ¡Ey, Sam, detente!- ese miércoles estaba comenzando como el de pocos para Rachel. La mitad de la semana siempre le agradaba porque estaba a dos días del fin de semana y simplemente porque odiaba los lunes y martes.
Esa mañana, después de ver una publicidad en la televisión mientras desayunaba con sus padres, recordó a Sam cuando coqueteó con la profesora Fabray y, de alguna manera, quería saber si el final podría ser el mismo.
Lo dudaba. Quinn Fabray no parecía de las profesoras que se enamoraban de algún alumno.
- Rachel, hola ¿cómo estás?- le preguntó él amablemente bajando a su altura para besarle la mejilla-
- Hey, rubio… Oye… quería saber… ¿Cómo están saliendo las cosas con Kitty?
- Ah, con ella las cosas se complicaron- respondió él desinteresado y obligando a Rachel detenerse bruscamente.
- ¿Ah?... ¿Por qué? Es muy linda – le dijo después de correr para llegar a él-
- Pero tiene miles de cosas antes que blanquear. Y tú sabes que las chicas así no me agradan.
- Si, claro, como digas… Y… ¿estás interesado en alguien más?
-Rachel, Kitty aun me gusta, pero no vamos a estar juntos… Y no, nadie más me interesa… ¿Por qué? ¿Te gusto?
- ¿Qué?..¡Fuera de aquí, Sam!- lo empujó al notar la cercanía de su rostro contra el de ella. El chico rió y luego sonrió hacia fuera. Ella volteó y sus ojos fueron de lleno hacia la sonrisa que tenia a centímetros de sus ojos.
Quinn Fabray estaba casi pegada a su cuerpo y con una extraña mirada.
- ¿Cortejando a su compañera, Evans?- preguntó Quinn observando al chico con una ceja levantada- ¿a ella tambien le entregó una rosa?-
- No, Quinn, él y yo…
- No, profesora- la calló él haciéndola a un lado para quedar frente a la rubia- No sabía que hoy vendría, de lo contrario ya habría traído la de usted.
Rachel giró los ojos y observó la espalda del chico. Que ganas tenía de arrojarle el libro que sostenía en las manos y dejarlo mas tonto por un tiempo.
Cuando Quinn le sonrió y continuó hablando con él ignorándola, encontró en Finn, que llegaba a pasos lentos, la excusa perfecta para alejarse.
-¡Finn!- gritó ella al pararse junto a los rubios. Pudo notar como el cuerpo de Quinn giró de manera violenta y fulminó con la mirada a su otro alumno-
- Ey, Rach- corrió él hasta la morena envolviéndola entre sus brazos y elevándola unos centímetros del suelo- Mmm ¿ese es el perfume que te regalé?
- ¿Volvieron?- preguntó Sam y Rachel alzó la mano efectivamente para lanzarle el libro. Pero desistió a último momento-
- Sam… ¿No ibas a aclarar las cosas con Kitty?- preguntó Rachel molesta pero con un toque de dulzura fingida-
- No- respondió él y ella ya no pudo aguantar y le dio un golpe en el brazo- ¡Ey!
- Ve a arreglar las cosas con tu novia- dijo entre dientes incómoda por la mirada de Quinn que se perdía en la mano de Finn tras su cintura-
- ¿Tienes novia, Evans? ¿Y coquetea con otra compañera? – preguntó Quinn-
- Ella no es…
- ¡Ve Sam!- le gritó Rachel saliéndose del agarre de Finn y empujando al chico por los hombros-
Cuando volvió hacia el frente, Quinn la observaba con ambas cejas levantadas y una divertida mueca en su rostro.
Ella se mordió el labio y negó con la cabeza con vergüenza.
- No es siempre así. No me mire de esa manera- se defendió Rachel, aprovechando que Finn hablaba con uno del equipo de fútbol, y comenzando a caminar hacia adentro-
- No he dicho nada… pero me pareces muy linda.
Rachel se detuvo y Quinn un paso mas adelante.
- ¿Linda?- preguntó sonrojada hasta la médula y con ganas de que su profesora repitiera lo que dijo-
- Linda, divertida, graciosa… es todo lo mismo
- Oh- dijo ella reiniciando la caminata-
- Rachel- la llamó Quinn por lo bajo rozando concientemente su mano con la espalda de la chica-
- ¿Si?
-¿Sabes?… hoy tengo que entregar unos papeles en el municipio de Lima y conozco poco y nada el lugar… ¿te importaría ser mi guía?... Tienes que dejar de hacer eso- dijo divertida cuando Rachel volvió a frenar de golpe y la espalda de la morena dio contra su pecho-
- Lo siento- dijo Rachel al voltear- claro… cuando salga debe tomar la siguiente cuadra por donde me llevó a casa y luego…
- No, no Rachel- la interrumpió Quinn negando con la cabeza- ¿te importaría acompañarme? - le preguntó al acercarse mas de lo debido para que nadie la escuchara. Rachel estaba apoyada contra una pared, al lado de la puerta de su salón y, cualquiera que saliera o pasara, podía oírlas-
- ¿Eso se puede? Creo que hay algo escrito en algún lugar que prohíbe a los alumnos mantener un contacto externo con algún profesor.
- Pasamos juntas una noche… quiero decir, en mi departamento, bajo el mismo techo, no en la misma cama ni compartimos algo de más o…
- Entendí, entendí. No se preocupe.
- ¿Entonces?
- Claro, la acompañaré.
- Oh, muy bien. Gracias… ¿a que hora es tu última clase?
- Tengo práctica de gimnasia hasta las 13.45.
- Genial. Te invito a almorzar y luego hacemos los papeles… ¿Puede ser?
- ¿Usted sale a esa hora, también?
- No, pero te esperaré…. Que tengas un hermoso día, Rachel- dijo Quinn apretándole el hombro ligeramente para reprimir las ganas que tenia de besarle la mejilla.
Estupido perfume que le regaló Finn y era terroríficamente dulce y embriagador.
- Bien, clase- dijo Quinn uniendo sus manos en el medio del salón que debía enseñar ese día- el día lunes, con los alumnos de mayor grado, escribimos y leímos algunos poemas… Repetiremos la tarea aquí, así que… pueden escribirlo de a dos o individualmente. Como deseen
- ¿Los leeremos en voz alta?- preguntó una chica al fondo de la última fila-
- Por supuesto, eso es parte de esta materia. Vamos, comiencen.
- Profesora Fabray – alzó una chica la mano mientras que con la otra peinaba un mechón de su cabello-
- ¿Sí?
- Los poemas son de amor ¿verdad?
- No necesariamente. Importa que trasmitan sentimiento. Y hay miles de sentimientos en el mundo.
- Bueno, pero yo escribiré de amor.
- Como gustes, Marley- respondió ella entre dientes-
- "Rachel: te amo"… ¿ese será tu poema, Rose?- escuchó Quinn a un atleta burlarse de la chica. Pero a Marley pareció no importarle.
Ella ladeó la boca con molestia y se acercó al grupo.
- A ver, todas estas semanas han trabajado bien. Solo tienen que escribir un poema. ¿Entendido, Peters?- le preguntó al chico que aun reía- Y serás el primero en leerlo. No quiero bromas estupidas en mis clases. Y se lo digo a todos.
- Igual no se preocupe, Miss- dijo Marley dando vuelta una hoja y continuando con su escritura- que lo que hay entre Rachel y yo no es una estupidez.
- Rachel… ¿Quién es Rachel?- preguntó ella deseando que hubiera otra Rachel en ese salón y que aun no recordaba.
- Rachel Barbra Berry- respondió Marley dibujando un corazón al final de su poema- Mi chica.
Faltaban cinco minutos para el final de hora con esa clase pero Quinn tomó sus cosas y abandonó el salón caminando ligeramente hacia la salida. Tenía un dolor de cabeza incompensable y culpaba a Marley por eso. La chica se pasó toda la hora leyendo su poema de amor hacia Rachel.
Que sus ojos marrones hacían juego con el brillo del sol, que su piel era cálida y que su pelo era suave como las plumas de… de algo seguramente porque a mitad de lectura dejó de oírla.
No necesitaba que alguien le recordara lo suave que podía llegar a ser el cabello de Rachel cuando ya lo había tocado y acariciado entre sus dedos. Marley no parecía una adolescente enamorada, parecía Santana persiguiendo a Brittany en la secundaria.
Y vaya que siempre le decía a la latina que estaba loca por actuar de esa manera.
Con su maletín casi arrastrado al lado de sus pies, golpeó algo en la puerta y fue cuando se detuvo.
Sonrió avergonzada porque Rachel tenía la cara llena de azúcar producto del golpe seguramente.
- Recién comprado y nada aprovechado- bromeó Rachel señalando un algodón de azúcar color rosa- No debería caminar tan apresurada
- No deberías comer esas cosas fuera de clase… ¿Por qué no estás en clase?
- La profesora Murphy es algo molesta e insistente… y suele ser grosera. No me cae bien.
- ¿Y te salteaste su clase?
- Claro que no… La de la señora Cleveland tambien. Que por cierto es la próxima
- ¿¡Qué!?... Rachel, no puedes hacer eso.
- Ya lo sé.
- ¿Y entonces por qué lo haces?
- Porque tenía ganas de comer algo. Nada más…. Que por cierto ya ni para eso es- dijo intentado retirarse un pedazo del algodón de su mejilla izquierda.
- Deja de saltearte clases, por favor- le pidió Quinn acercándose a ella y retirando la mano de la morena de su cara. Alzó en un veloz movimiento su mano derecha y tocó la piel de la morena para retirarle el hilo dulce de color rosa- Si que está pegajoso… y delicioso- dijo después de llevarlo a su boca y degustarlo rápidamente-
- Genial, me debe uno
- Solo las niñas comen eso.
- Usted acaba de comerlo, niñita
- Daría lo que fuera por tener tu edad.
- ¿Por qué? ¿Se olvidó de vivir algo y ahora se arrepiente?
- No… acabo de desearlo... ¿Qué harías tú si tuvieras mi edad?
- Ganas de tener 17- respondió con gracia. Quinn apenas sonrió y repensó sus palabras. Si ella tuviera 17, por los pasillos de ese colegio, Marley no sería la capitana de las porristas; lo sería ella.
Y si Rachel es la chica de Marley, entonces dejaría de serlo para ser la de ella.
Si tuviera 17.
- ¿No cree?
- ¿Eh?... Perdón, Rachel… ¿Qué decías?
- Que debe haber hecho algo malo para que sus alumnos salgan con esa cara- respondió Rachel señalando a, efectivamente, unos veinte chicos que buscaban tambien la salida y era a los que Quinn le había dado clase anteriormente-
- Hola, Rach… Nos vemos más tarde-
Cuando Marley pasó y tocó sin cuidado el antebrazo de la morena, se imaginó a ella misma en ese lugar.
Linda, coqueta y molesta para el resto, tratando de llamar la atención de la persona que le gusta. Porque era obvio y hasta un limite descomunal el notorio interés de Marley por Rachel.
Y había algo detrás de esa situación que no terminaba por hacerla sentir cómoda.
- ¿Es tu novia? – preguntó sin medir la pregunta y sorprendiéndose por la respuesta de su alumna. Suspiró aliviada.
- ¿Marley?
- ¿Tienes otra?
Rachel rió y a ella le dieron ganas de golpearse a si misma ¿Qué tanto podía doler la pared contra la que Rachel estaba apoyada? –
- No… pero se que algo siente por mi, no quiero sonar egocéntrica, pero me lo ha dicho en varias oportunidades.
- Ah... ¿Y a ti te gusta?
- Es hermosa
Quinn apretó su mandíbula y empuñó su mano desocupada ¿Qué tipo de charla era esa?
- Hoy te escribió un poema
- ¿A mi?
- Aja
- ¿De verdad?
- Aja
- Voy a pedírselo
- Claro debe… ¿Qué? ¡No!- la detuvo por el brazo cuando Rachel apenas volteó-
- ¿No?... ¿por qué no?
- Los tengo yo, tengo que corregirlos - mintió al soltarla y aforrándose a su maleta-
- Oh, está bien… Y… ¿Qué puso?
- Hey, Rach… ven aquí-
Fue la primera vez que Quinn se sintió feliz de que Finn llamara a la morena y que ella lo siguiera dentro del salón.
La observó perderse tras el pasillo y caminó rumbo a su auto.
Debía esperar a Rachel por más de tres horas pero no le importaba.
El tiempo que pasarían juntas después lo recompensaría.
Cuando Quinn le dio un ultimo vistazo a su reloj para confirmar que Rachel saldría de su última clase en cualquier momento, si es que no se la había salteado, se quitó los lentes de sol y bajó del auto para que Rachel la viera y llegara hasta ella.
Recostó un momento sus brazos sobre el techo de la mini Cooper y esperó por unos segundos.
Sonrió y se mordió el labio.
Y fue en ese momento en que se dio cuenta que repetía esas dos acciones solo cuando se trataba de Rachel. Cuando la veía, mientras la escuchaba, cuando hablaba de ella o cuando simplemente la observaba a la lejanía y la morena ni siquiera lo notaba.
Se enderezó lentamente y caminó hasta la puerta de acompañante pero se detuvo a mitad de camino. Rachel caminaba sin problema hasta el auto pero, de repente, alguien le tocó el hombro y volteó.
Marley le entregó un papel. Una sonrisa. Y un beso.
¿Una profesora podía armar una lista negra de sus alumnos? Hudson y Marley la encabezarían sin duda alguna.
Terminó por recostarse cruzada de brazos sobre el capó y esperar a que su alumna se dignara a terminar de hablar con su supuesta no novia.
¿La había esperado tres horas para eso?
Intentó sonreír cuando Rachel llegó a ella. Lo intentó.
- Hola… lo siento pero es…
- Sí, si. Ya vi- interrumpió con molestia la excusa de Rachel y abriéndole rápidamente la puerta- Estoy aquí ¿lo has notado?- susurró entre dientes cerrando de un golpe y caminando hasta su asiento-
- ¿Está bien? – le preguntó Rachel con calma en la voz y realmente preocupada-
- Aja - dijo Quinn encendiendo el motor y andando-
- ¿Segura?-
- Si ¿O quieres revisarme?
- ¿Quiere que lo haga? – preguntó con un toque de burla y algo mas que Quinn no quiso distinguir solo para no darle rienda suelta a su imaginación. Que contradictoria podía sentirse si Rachel Berry invadía su burbuja y la trataba como quería-
Estaba notando eso tambien. Rachel podía manejarla a su antojo y eso debería preocuparla porque no podía suceder así como si nada
- ¿Por dónde debo ir?- preguntó deteniéndose en un semáforo rojo-
- Primero lléveme a comer que muero de hambre… El restaurante está al cruzar la calle. ¿O quiere que maneje por usted?
- No te hagas la graciosa- respondió contagiándose de su sonrisa y estacionando frente a una vereda- Espero que no comas mucho, no soy un banco- le dijo al abrirle la puerta del auto y luego, antes de entrar al local, la doble de vidrio del lugar.
- Puff, como a borbotones… Pero se salva porque soy vegana
- ¿Comes pasto? Por eso eres tan pequeña- aseguró con diversión mientras se detenían en la barra-
- Que chistosa… La espero en la mesa- le dijo al señalar la ultima al fondo del local. Quinn asintió aun sin ser vista y sin poder evitarlo sus ojos fueron a las piernas de su alumna. Maldito pantalón blanco que las detallaba sin pudor ni problemas-
- Un plato de pasta con crema y pepinillos para mí querida alumna protectora de animales- dijo Quinn llegando con lo dicho en una mano y regresando a la barra para tomar su plato y luego volver finalmente a la mesa- Puedes comer pepinillos ¿verdad?
- Poder, puedo. Pero los odio
- ¿De verdad?- preguntó preocupada tomando el plato y poniéndose de pie- voy por otra cosa
- No, Quinn. Fue solo una broma- rió Rachel. Quinn volteó al instante y volvió a sentarse- De hecho son mi aperitivo favorito- dijo al tomar uno con su mano y llevarlo a la boca- delicioso y además son… ¿Eso es un hamburguesa?
- Por supuesto. Mis horas de viaje me lo permiten- aseguró la rubia tomando con las dos manos su sándwich- El olor no te hace mal ¿o si?
- No, tranquila- mintió intentado pensar en el sabor de su comida. Cada vez que salía a comer con sus padres y ambos pedían carne, su cara se transformaba y casi no probaba de su propio plato. Lo mismo le pasaba al salir con sus amigos- Disfrútela
- ¿Qué tal tus clases?... Las que no te has salteado, claro
- Ya le dije que solo me interesa la clase deportiva. El resto es el fin del mundo para mi gusto.
- ¿Cómo debería tomar esa comparación?- preguntó masticando su segundo bocado-
- Que me dan terror… Es muy poco reflexiva para ser profesora ¿eh?
- Mmm, si. El problema está en mi… ¿Qué tal tu comida?
- Deliciosa
- ¿Y por qué no comes carne?
- Porque soy vegana- Quinn rodó los ojos-
- Eso ya me lo dijiste. Quiero saber por qué lo eres
- Cuando era pequeña nunca hubo carne en mi mesa. Solo había puras papas o tomates viejos. Me acostumbré a ello
- No entiendo… ¿A tu mamá no le gustaba cocinar? ¿Ella también es vegana?
- Tal vez… Si fuera mía, le cambiaria el color- dijo Rachel señalando tras la ventana la mini Cooper de Quinn-
- Oh, claro… pero si fuera tuya…. Me la regaló mi padre. Pretendo dejarla intacta mientras la conserve….Igual creo que tampoco podría venderla.
- ¿Un regalo de su padre?
- Aja- aseguró con menos de media hamburguesa en la mano y tomando su vaso de jugo-
- Debe ser especial
- Lo es… ¿Tienes licencia?
- No, papá dice que soy un peligro caminando y que ni puede imaginarme sobre ruedas- Quinn soltó una pequeña carcajada- puro dramatismo.
- ¿Te gusta manejar?
- Nunca lo he hecho. Pero debe ser divertido
- Lo es si eres responsable.
- Eso es contradictorio. Nada que tenga que ver con la responsabilidad es divertido. Ir al colegio es una responsabilidad que no me divierte.
- Oh, lo siento señorita diversión. Olvidé por un momento con quien estoy hablando… ¿Te están gustando mis clases?
- Mmm- respondió Rachel alzando los hombros- Dejarán de gustarme cuando me de hojas para evaluarme.
- Vamos, Rachel, debes pensar en tu futuro. No vas a llegar muy lejos si tienes eso en mente
- Lo siento si a usted le gusta alegar de su diploma. Soy de las que creen que la inteligencia no está en una buena nota ni en un titulo. Se lo que tengo que hacer y cómo. Suficiente para mí
- ¿No sueñas con graduarte?
- ¿Tendría que hacerlo?
- Me encantaría que lo hicieras. Y si, comparto lo que dices, tú eres una niña muy inteligente, pero no todo en la vida es vivirla de experiencias. Debes saber ponerles un limite a ambas cosas… ¿Quieres ir a la Universidad?
- No
- Está bien. Eso puede ser optativo a veces…. ¿Qué ves en tu futuro?
- Aun no lo veo. No quiero verlo y me da miedo verlo. No hable más de eso.
- Está bien, lo siento. Lo siento, en verdad… Cuéntame algo…¿Quién es Rachel Berry?
- ¿Quién es Quinn Fabray?
- La misma que ves frente a ti
- Pues Rachel Berry es exactamente lo mismo
- ¿Rachel Berry es exactamente lo mismo que Quinn Fabray?... Guao… ¿Algo así como almas gemelas?
Rachel rió y Quinn le guiñó un ojo.
- No se puede con usted - dijo Rachel fingiendo enojo-
- Contigo no se puede… ¿Pedimos el postre?
- Vaya que Lima es agradable- dijo Quinn deteniendo el auto frente a la casa de Rachel-
- Lo agradable no fue el lugar, fue la compañía- replicó la morena llevando sus brazos al cinturón de seguridad y quitándoselo- pero tranquila, esta vez no le cobraré por ser la guía.
- ¿Esta vez no?
- No. Posiblemente la semana que viene cuando deba volver para entregar aquellos papeles.
- Bueno, pero…Yo creo que ya memoricé los lugares y algunas calles
- ¿Está diciéndome que ya no le hago falta?
- No, no, es… que bueno que te resulte gracioso- le dijo apenas molesta al escuchar reír Rachel por otra de sus bromas-
- Lo siento, pero es que debe verse. Su cara es muy tierna cuando se enoja.
Ambas se aclararon la garganta rápidamente. Pero Quinn, ya por inercia, le terminó sonriendo.
- Y cuando sonríe también- insistió Rachel estirando su cuerpo y acercándose a ella- Maneje con cuidado- le dijo a centímetros de su rostro y luego girándolo para dejarle un calido beso en su mejilla.
`Bien´- articuló mentalmente Quinn como pudo- ´tengo ganas de abrazarte y que vuelvas a abrazarme como aquella vez en New York. Hazlo… no, no te alejes´.
- Entonces nos vemos el viernes y el próximo miércoles se repite el almuerzo- dijo Quinn con voz aguda producto de los nervios y esas sensaciones nuevas que su cuerpo comenzaba a experimentar.
- Entonces ¿si me quiere?
`Por supuesto´ - ¿Qué?
- Que si me quiere como guía otra vez. Va, me necesita que no es lo mismo.
`Demasiado´- Si, claro. Una Neoyorkina perdida en Ohio. Buen título para un policial… ¿Ese es tu padre?- preguntó al ver salir a un hombre con una regadera en mano y un pequeño equipo de jardinería-
- Ah, si. Su nombre es Hiram… que raro que aun no ha venido ha husmear con quién estoy
- Pues déjales mis saludos. Y a tu madre también
- Claro… Hasta el viernes-
- Adiós, Rachel .Cuídate, por favor- le dijo al verla salir y cerrar la puerta, por primera vez, con delicadeza.
Cuando volvió a encender el auto, Rachel permanecía de pie frente a la puerta de acompañante. Dios, que ganas tenía de quedarse e invitarla a compartir lo que quedaba de la tarde y luego volverla a llevar a aquel restaurante pero para cenar.
Dio un último suspiro y piso lentamente el acelerador, Rachel le alzó la mano en señal de saludo y ella lo devolvió al instante.
Cuando comenzó a andar, observó por el espejo retrovisor. La morena aun seguía de pie y viendo su partida.
- Santana, odio cuando tienes razón- habló consigo misma mientras se alejaba completamente- Con Rachel viviré cosas que no lo haré con ningún otro alumno. Con ningún otro.
Hi everyone !
Respon. algunos rw:
Alguien me comentó su punta de vista respecto a las horas de viaje que hace Quinn y lo que le quedaba para dormir y que parecia algo imposible; por eso aclaré eso al principio, parecia raro pero iba a ser temporal. Si viaja tres dias a la semana en un total de casi 17 o 18 hs al dia, le queda el resto (6 o 7 hs) que cada quien, mientras no lo escriba, puede imaginar lo que quiera.
Ademas, por eso puse los dias que puse, viernes, lunes y mitad de semana para no hacerlo aun mas raro.(igual gracias por el coment. que es totalmente entendible . Pero eso ya cambiará :)
Kristen Stewart Cullen: sumamente triste lo que comentaste y lamentablemente pasa porque (a pesar del desarrollo a nivel social) mentalmente somos casi inaccesibles. Tranquila que en el fic poco pasará de eso.
Maritha Rivera: perdon por hacerte esperar... No es mi intencion :)
AndruSol: Vuelteritas como todas (no podemos culparlas)
Juanita Fantasy: Gracias por la advertencia (no tenia ni idea de eso y por eso, esta vez, me tomé el tiempo de corregirlo)
Nuevamente, gracias por comentar. ¡Saludos!
Ni glee ni sus personajes me pertenecen
