Cap. XVI: "Apuesta y propuesta"
Desde el día anterior que no hablaba con Puck; sí, para cualquier persona podía sonar absurdo, pero él era su mejor amigo y que se comportaba como su hermano pero las palabras que le había dicho la mañana anterior le calaron los huesos y se profundizaron en su mente como algo difícil de quitar: él y Sam habían apostado un revuelco con Quinn.
Le pareció tan patética, inmadura y molesta la situación que aun no podía cruzar palabras con su vecino por miedo a que él le confirmara que ya había comenzado con sus planes para conquistar a la profesora. Quinn era hermosa, tenía un físico y una personalidad que podía enamorar a más de uno y ella era consiente de eso, ¿qué pasaría entonces si Noah terminaba en ese lío?
Sacudió la cabeza, Puckerman solo era un adolescente que experimentaba con las mujeres adultas antes de que llegara la indicada. De boca propia, él, le había asegurado que con las profesoras solo pasaba el rato, que unas horas de sexo, que en realidad se reducían a menos de dos, no dañaba a nadie y que de esa manera él agregaba a alguien más en su larga lista de conquistas y podía alardear de su título de casanova.
A ella no le molestaba, primero, porque sabia que Puck no era de los típicos chicos que tenían sexo, por más que él lo negara, siempre terminaba preguntando como se sentían sus conquistas o si algo de él no les gustaba. Pero terminaban satisfechas y ninguna le reclamaba algo.
Su imaginación se vió invadida por una Quinn sonriente coqueteando con Puck en horas de clases; se quitó rápidamente el pijama y, apenas colocándose un equipo deportivo, saltó de la cama y se dirigió a la gran ventana que adornaba su habitación. Movió el marco de madera del cristal hacia arriba y pasó ligeramente su cuerpo hasta salir de su casa. Caminó por el techo unos metros hasta un árbol, se sentó sobre la única rama que sostendría su peso y se arrastró hacia la ventana próxima.
Cuando vió a Puck durmiendo abrazado a su almohada, se imaginó a Quinn ocupando ese lugar, con una molestia y casi violenta fuerza, golpeó la ventana hasta ver a Puck tendido en el suelo producto del susto. Su pecho subía y bajaba producto del fastidio que le estaba causando su amigo mientras él mismo caminaba hacia ella.
Cuando estaban frente a frente, él juntó sus cejas confundido. Ella volvió a golpear la ventana.
- Abre, idiota- le gritó señalando el vidrio. Puck giró los ojos y, después de hacerlo, la ayudó a entrar- ¿Qué haces durmiendo a esta hora?
- Es sábado- se defendió él refregándose los ojos aun somnoliento- ¿Tú que haces aquí?
- Vine a hablar contigo
- ¿De? - preguntó regresando a la cama y resguardándose bajo las frazadas-
- ¿Si no venía tu no ibas a arreglar nuestra situación?
- La que está enojada eres tú, no me vengas con dramas de chicas, Rachel. Sabes que no los soporto
- Oh, lo siento gran hombre- ironizó ella tomando las sábanas y jalándolas fuera de él- ¡Tu tienes la culpa! Para variar
- ¿Yo?... Nunca discutimos, no vengas con eso… Tu estás enojada por algo que no tiene sentido
- ¿No lo tiene?... ¿Por qué demonios apostaste con Sam?
- Ya te lo dije, voy a ganarle, si a eso le tienes miedo
- No vas a ganarle porque van a deshacer esa apuesta
- JA… - se burló Puck tomando su pantalón y colocándoselo rápidamente- La apuestas se cumplen o no se hacen. Jamás se deshacen, Rachel
- Sam es un idiota y si te comparas con él tú lo eres el doble
- Rachel, ya cierra la boca con eso porque me estás cansando… El lunes, la profesora quedará prendida conmigo, no lo dudes, nena- le dijo con un ruido raro en su boca que terminó con la paciencia de Rachel-
- Noah… por favor- le pidió al verlo colocándose las zapatillas. Él se detuvo y le dedicó una mirada, muchas veces Rachel le había hablado de esa manera y siempre terminaba cediendo porque la morena nunca le reprochaba en vano. Suspiró antes de acercarse a ella-
- ¿Quieres decirme?- le preguntó con un toque de dulzura que solo con ella podía considerar. Rachel lo abrazó y caminaron juntos hasta la cama y allí sentaron- ¿Es por lo bien que se ha portado contigo? ¿Piensas que si sale mal descargaría su enojo en ti?
- Simplemente es porque no se lo merece, Noah. Quinn es totalmente distinta a las otras profesoras con las que has salido. De verdad, lamentaría mucho si ella sale lastimada en esto.
- Sam dice que ella le sonríe como dándole una señal. Él piensa que le atrae- Rachel soltó un soplido irónico. Estupido rubio, Quinn parecía su hermana mayor y ni siquiera eso lo detenía- ¿Qué?
- Sam piensa que todas las chicas quieren con él… Es un descerebrado necesitado de sexo
- Completamente de acuerdo… ¿Recuerdas cuando quería contigo?
- Evítame recordar eso- dijo Rachel con gracia y ambas rieron. Fue cuando Sam se trasladó al McKinley dos años atrás y, cuando quiso besarla en uno de los pasillos, Puck apareció reclamándole que Rachel era su novia y la besó antes solo para alejarlo. Cuando Sam se fue, ambos se limpiaron la boca velozmente y rieron a carcajadas llamando la atención de algunos- ¿Entonces?
- Ya te lo dije, Rachel. La apuesta está hecha, si le pido que la rompamos, él saldrá vencedor y créeme que querrá más que esos 200 dólares.
- Noah- lo llamó ella separándose del abrazo para mirarlo a la cara- ¿te has enamorado en algunas de tus citas momentáneas?
- No… el amor apesta.
- No me estás respondiendo de verdad… ¿Alguna profesora ha llamado mas tu atención que cualquier otra? ¿Has sentido que necesitas a una solo porque rozó tu brazo o te sonrió cada vez que ponías sus ojos en ella?... ¿O te llamó por tu nombre de tal manera que te acelera el corazón?... ¿Lo has sentido?
- Una vez- respondió él con seriedad e imitando la mirada perdida de su amiga porque hablaban de verdad- Sara, la profesora de Química que tuvimos el año pasado ¿la recuerdas? - la morena asintió. Ahora que Noah lo decía, Sara era físicamente parecida a Quinn, alta, esbelta, rubia y siempre sonreía. Siempre le sonreía a Noah- Me invitó a su casa un par de veces, preparaba la cena y pasábamos horas hablando. Era un ambiente al que no estaba acostumbrado, parecía de otro mundo. Hablaba de manera pausada y siempre hacía bromas sobre mi peinado… Solo una vez compartimos la cama… La noche antes que dejara Lima.
- ¿De verdad?... ¿Por qué no lo habían hecho antes?
- Porque se sentía tan bien sus brazos contra mi pecho en su sillón que no hacia falta quitarnos la ropa para sentirnos aun mejor…. Todo con ella era perfecto
- Sara…- susurró Rachel- La que presentó su renuncia cuando Finn le tiró un granizado y Sam se burló de ella frente a todo el colegio… Malditos estupidos
- La misma… - dijo Puck suavemente. Él no la había defendido por dos cosas, aun no era popular y porque Figgins estaba a un costado viendo todo. Una simple pregunta de él hacia la profesora y hubiera quedado al descubierto sus sentimientos. Suspiró con melancolía, aquella chica solo le llevaba cinco años pero ya no tenia ni idea dónde podía estar. Desde ese momento, las profesoras se volvieron sus citas recurrentes, para que Sam y Finn dejaran de burlarse de Sara a pesar de que ya no les impartiera clases a ellos.
Rachel, frente a él, le sonrió con dificultad.
- ¿Qué piensas de Quinn?- preguntó la morena con temor notable y moviendo sus manos entre sus muslos y sus rodillas-
- Que está bien buena- bromeó ganándose una rápida mirada de su amiga- A ti te parece lo mismo ¿verdad?
- Sería ciega si pensara distinto…- le dijo con una sonrisa que Puck copió al instante- Es linda, agradable y… no sé, no puedo portarme mal con ella. Quiero, pero no puedo…Todo el día me sonríe, me pregunta cómo me siento y… y cuando dice mi nombre me hacer sentir fatal. Pareciera como si el derecho a decirlo así solo lo tuviera ella y nadie puede quitárselo.
- Pero… ¿te gusta?
- No lo sé. Sabes que nunca me ha gustado alguien de verdad ¿cómo se si ella lo hace?
- Exactamente por eso. Vas a experimentar cosas que con nadie sentiste… Te has enamorado de mí, no seas mentirosa… Solo que te rechacé- bromeó Puck solo para escuchar la desbordante risa de su mejor amiga- Igual ¿Cuánto hace que la conocemos? ¿Un mes?
- Ajá
- Y… ¿Crees que ella se comporta así solo contigo? Porque parece muy amable
- Lo sé, y es lo que me da miedo ¿si estoy imaginando todo?... Tal vez dé clases en New York y allá tambien tenga otros alumnos con los que habla, sonríe o invita a almorzar… Dios, que ilusa puedo llegar a ser.
- Ey, no digas eso. No sabes algo con respecto a ese tema, pero deberías averiguarlo- le dijo Puck tomado su celular que sonaba bajo su almohada-
- ¿Quién es?
- Sam- respondió mostrándole la pantalla del aparato: "Este lunes ya es pan comido. Lunes a la noche fiesta para mi mas 200 dólares"-
Rachel hizo una mueca de asco.
- Estoy odiándolo con toda mi alma- dijo entre dientes apretando la sabana bajo ella-
- Tengo una idea- dijo Puck tecleando rápidamente una respuesta- Me salgo de la apuesta
- ¿Qué?... ¡No! Él va a ganar entonces – se quejó con ganas de zarandear al chico o golpearlo. Puck sonrió y alzó una ceja sugestivamente. Rachel ladeó la cabeza intentando leer sus pensamientos- El va a ganar ¿verdad?
- No si alguien toma mi lugar.
Quinn se movió libremente entre sus sábanas cuando el timbre de su departamento comenzó a sonar. Levantó apenas la cabeza para ver la hora de su reloj que colgaba arriba del marco de la puerta, 9:22 de la mañana.
Con desgano, se despegó de la cama y, colocándose la bata, bajó gritando que ya abría.
Su labio se frunció ligeramente cuando un muchacho de traje y con un ramo de rosas en manos esperaba del otro lado. Antes de qué el pudiera verla de más, cerró de manera discreta la bata y saludó.
- Buenos días
- Buenos días, Quinn… Señorita Fabray, soy Michael, el hijo de Elizabeth
- Oh- dijo Quinn recibiendo las flores que él le tendía y agradeciéndole con una sonrisa fingida- Mi madre- susurró evitando que el olor del presente no le diera ganas de vomitar. Aun no había desayunado y las margaritas olían espantosas- Pase, por favor. Me cambio y… y bueno, hablamos- le dijo abriendo la puerta y señalándole la cocina.
Cuando lo vió sentarse frente a la barra, corrió escaleras arriba y marcó el numero de su mejor amiga.
- ¿Quinn?- respondió Brittany del otro lado. Como siempre, si el celular de la latina sonaba antes de las 11 un fin de semana, ella nunca atendería-
- Britt, saca a Santana de la cama que las necesito aquí cuanto antes
- Sí, Quinn pero…
-Ahora Britt o dejaré de regalarte el queso fundido para tu gordo gato.- le dijo antes de cortar la llamada para comenzar a cambiarse.
Sin importar la unión sanguínea que tenia con su madre, estaba odiándola en ese momento ¿Cuándo iba a dejar de arreglarle citas y tratar de casarla? Estaba cansada y no sabía cuanto podía pasar antes de llegar a ella y hacerle el escándalo del año.
Pero por ahora, primero tenía que retirar cordialmente al muchacho que esperaba abajo, un completo desconocido invadía su casa y ella no podía hacer nada para cambiarlo. A menos hasta que llegaran sus amigas.
Bajó escalón por escalón de manera lenta y pausada, aumentado el tiempo de… había el nombre del chico, pero la cuestión era que quería evitar todo tipo de contacto con él, no lo conocía y seguramente no tendrían nada en común.
Hasta que lo vió leyendo algo de la pared de su living. Tenía sus manos unidas tras su espalda y el ceño fruncido analizando las palabras del recuadro. Ella se aclaró la garganta antes de hablar.
- El hijo de Elizabeth, me dijo ¿verdad?
- Hermosas palabras… ¿usted las escribió?- preguntó él moviendo sus ojos sobre todo el cuadro. Allí, con letras dibujadas y un fondo de distintos colores plasmados en un tono suave, yacían frases formando un poema-
- No, no. Una de mis alumnas lo escribió, soy profesora de literatura.
- Eso me dijo su madre… Su alumna es…
- No juzgo la preferencia sexual de nadie, señor. Porque tampoco me gustan que juzguen la mía- dijo seriamente cortando el corto monólogo del chico que iba a decir seguramente. Él asintió lentamente con la cabeza y se acercó a ella-
- A mi tampoco… la diferencia es- le dijo alzando su mano derecha y acariciando la mejilla de la rubia- la diferencia es que su preferencia sexual está en boca de todos, señorita Fabray- aseguró rodeando el cuello de Quinn y tirando de ella para tenerla más cerca- En cambio, el mundo desconoce la mía- le dijo a centímetros de su boca para luego reír ágilmente sobre ella-
- No me falte el respeto- le dijo Quinn intentando zafarse pero sin éxito alguno- Suélteme- le pidió llevando su mano a la de él para quitarla de su cuello-
- Tranquila, que lo último que quiero es serle infiel a mi novio- dijo él alejándose finalmente y sonriendo. Quinn se quedó petrificada con la boca abierta tratando de procesar las palabras-
- ¿Cómo?
- Mire, señorita Fabray, mis disculpas por incomodarla con mi actitud, solo era una broma… Pero hay algo que nos une a ambos… Tengo una propuesta para usted ¿le gustaría escucharla?
El lunes dio pie al comienzo de semana, Rachel y Puck llegaron al McKinley en el auto de Hiram debido al clima, desde la madrugada había comenzado una lluvia acompañada de un fuerte viento y, aunque ambos pidieron pasar el día en casa y bajo las sábanas, a ninguno le fue concedido.
Bajaron rápidamente del auto y fue Puck quien abrazó a Rachel contra su pecho y abrió su chaqueta sobre la cabeza de ambos y entraron al Instituto con solo unas cuantas gotas. Adentro, Rachel se sorprendió al ver a Quinn en la fila de profesores mientras Figgins pedía a los alumnos acomodarse antes de dar unas indicaciones.
- Bien, alumnos, alumnas y profesores, debido al clima hemos decidido que las clases del salón 8- aseguró señalando al grupo de Rachel- se dicten en la biblioteca. Por lo que al toque de timbre, cada profesor deberá asistir allí al igual que los alumnos- dijo elevando la voz en las ultimas palabras- Los recesos serán aquí dentro por lo que pedimos comportamiento a los alumnos y postura a los profesores. La cafetería solo abrirá dos de las cuatro veces acostumbrada….Dicho esto, pueden comenzar las clases.
Rachel se mordió fuertemente el labio inferior, necesitaba hablar con Sam pero con todo el mundo dando vueltas iba a ser difícil. Busco al rubio con la mirada y la encontró sobre Quinn, cuando llegó a los ojos avellanas estaban sobre ella.
Sonrió y Quinn lo hizo casi al mismo tiempo. Hasta que Sam volteó a verla con confusión y se vió obligada a mirar hacia otro lado, pero aun con ganas de golpear al chico.
A su lado, Puck le guiñó el ojo y ella bajó la cabeza sonrojada. Estupido plan de Noah que iba a dejarla en evidencia. Pero al menos Sam mantendrá sus manos lejos de Quinn.
- Buenos días, clase- ingresó Quinn con su maletín en una mano y un paraguas celeste en la otra. Escuchó el silbido proveniente de Puck, ese día, a pesar de las bajas temperaturas, optó por unas botas altas y una falda de cuero que solo revelaba cinco centímetros de sus piernas. Arriba, una polera blanca pegada a su cuerpo- ¿Cómo están hoy?- preguntó dejando sus cosas sobre una silla. La biblioteca solo contaba con una mesa grande y ahora era la que ocupaban sus alumnos-
- Con ganas de dormir- respondió Puck haciendo sonreír al resto-
- ¿Y el resto?- preguntó repartiendo miradas para todos. Cuando llegó a Rachel, inevitablemente se estancó allí. La morena tiritaba disimuladamente sobre su silla mientras quitaba las cosas de su mochila- ¿Hay calefactores aquí?- preguntó y fue Sam quien se puso de pie rápidamente para encender el único del lugar- Gracias, Evans- dijo ella volviendo su vista a Rachel. Finn, a su lado, se quitaba su chaqueta y la colocaba sobre los hombros de la morena. Ella tragó saliva con dificultad cuando Rachel le sonrió y le dijo algo al chico en el oído. No logró escuchar qué pero debió haber sido algo bueno por como sonreía ahora como tonto.
- Ya casi terminé de leer el libro, miss- dijo Sam reclamando su atención-
- ¿De verdad?... Bueno el libro es corto, en un fin de semana se puede leer al menos dos veces. Te felicito, Sam.
- Nerd- dijo Rachel sin temor a ser escuchada. El resto rió mientras Sam la fulminaba con la mirada- Quita esa cara hoyo de campo de golf… además de tragar pelotas tragas libros
- Cierra la boca, niñita estupida… Tu deberías probar poner algo tambien en tu…
- Que te calles o te doy la paliza que te mereces- se puso de pie Puck empuñando su mano. Rachel tiró de su campera intentado sentarlo- Aprende a tratar a las mujeres, idiota
- Una mujer es mujer cuando está con un hombre… Rachel no es así-
Bastaron menos de cinco segundos para que el lugar se silenciara por completo, para que algunas manos se fueran a algunas bocas tratando de no gritar frente al ruido que provocó la mano de Rachel sobre la mejilla de Sam.
La cachetada fue rápida, apenas pudo verse a la morena caminar hasta el rubio y ver luego al chico sentado tocándose el lugar de su piel completamente rojo.
Kurt y Mercedes estaban con la boca abierta. Tina sonreía tratando de que nadie la viera.
Y Quinn intentaba entender que acababa de pasar. Recordó inevitablemente las palabras de Figgins el viernes anterior "se comportaran de otra manera cuando sea la profesora recurrente"… ¿Esa era la verdadera Rachel que aun no conocía? ¿La que arreglaba todo con un golpe y luego actuaba como si nada hubiese hecho?
Irguió su cuerpo y tensó sus músculos antes de dirigirse a ella.
- Ve con Figgins, Berry- soltó seriamente con una penetrante mirada. Rachel soltó un suspiro- Te di una orden
- Es una broma ¿verdad?- preguntó Rachel quitándose la campera de Finn y devolviéndosela en un rápido movimiento- ¡Usted escuchó lo que él dijo!
- Y vi lo que tú hiciste… No generes problemas si no quieres más
- Debería convencerse de sus propias palabras- le dijo Rachel pasando por detrás de la mesa con la mirada fija en ella. Cuando llegó a la puerta abrió con total calma y, al salir, terminó por cerrar con un golpe que hizo vibrar las paredes.
Quinn se aclaró la garganta antes de comenzar la clase.
Había pasado casi cuarenta minutos desde que Rachel abandonó la biblioteca y aun no se disponía a volver. Mientras Quinn dictaba unas actividades observaba con disimulo la puerta ¿es qué Rachel no pensaba volver en toda la clase?
Terminó de dar la pregunta numero ocho y con eso un cuestionario, se puso de pie ordenándoles al resto que mantuvieran la voz baja ya que ella iría por Rachel. Fulminó con la mirada a Finn cuando él se ofreció a ir a buscarla.
- No- lo detuvo ella bajo el marco de la puerta- terminen con esto que cuando vuelva leeremos las respuestas-
Apenas cerró llegó casi corriendo a la oficina del director, no se sorprendió de no ver a Rachel allí, ya había pasado tiempo y una simple charla de castigo con Figgins no duraba más de diez minutos.
Volvió sobre sus pasos y la imaginación se cortó cuando no encontraba lugares donde buscarla. Lo hizo en los baños, en los pasillos de la planta alta y hasta en el salón de musica y saliendo de allí con vergüenza al interrumpir una clase.
Con molestia, volvió a la biblioteca y el sentimiento aumentó al ver a Rachel sentada en la silla que había abandonado más de media hora atrás. La chica estaba cruzada de brazos y le sonreía tontamente.
- ¿Dónde estabas?- le preguntó entre dientes tratando de controlar su fastidio-
- Con el director, allí me envío ¿no?
- Fui a buscarte y no estabas con él, Rachel. No te pases de lista
- No lo hago, el listo de la clase es Sam. Por cierto, rubio, hay algo en el baño de mujeres que tiene tu nombre
- ¿Qué?- preguntó Sam volteando a verla. Rachel alzó los hombros y se rió con burla-
- Tendrás examen el viernes, Rachel- dijo Quinn llamando la atención de todos. Pudo ver el rostro de la morena cesar rápidamente su diversión para observarla de manera abatida- Explicarás las preguntas que acabo de dar de manera oral frente a todos y llevará calificación…. ¿Está claro?
Rachel volvió a resoplar con ironía.
- No pienso venir el viernes, entonces
- Si no lo haces te reprobaré. Y con la nota más baja… Pueden salir- dijo cuando el timbre sonó mas cerca que nunca y el pasillo se llenó rápidamente del resto de alumnos.
- Gracias por todo, miss…- escuchó Quinn la voz de Rachel pasar a su lado.
- Tu te lo buscaste- le dijo deteniéndola antes de que se fuera. Rachel giró después de cerrar la puerta y se acercó a ella-
- Usted fue malditamente injusta… Me defendí de lo que Sam dijo
- Con una cachetada, con violencia. No tenías por qué llegar a eso.
- ¿Qué no? Usted y todos entendimos lo que quiso decir… ¡Él me faltó al respeto primero! Dios santo, no es tan difícil de entender- le gritó alzando sus manos con frustración-
- Si no hubieras actuado de esa manera y lo hubieras ignorado nunca hubieras ido con Figgins. Él lo hubiera hecho- le dijo colocando su maletín ya listo sobre la mesa. La escuchó respirar fuertemente y no supo si era una señal para irse o continuar hablando.
Rachel respondió por ella.
- Creí que nuestra relación era lo suficientemente llevadera como para no darme las circunstancias de recién… Claramente me equivoqué.
- Claramente, Rachel- le dijo intentando convencer a la morena y a ella misma- no voy a aplaudir frente a tus actos inadecuados
- ¡Pero a los de Sam si!... Ah claro, él le lee un libro, alza la mano para participar y hace las estupidas actividades y termina siendo su alumno protegido ¿verdad?... - preguntó molesta por el simple hecho de pensar que aquella relación que había formado con Quinn se desvaneciera y terminara reemplazada por Sam. No midió la fuerza de su brazo y terminó por arrojar unos libros al piso debido a un golpe a los mismos-
Ambas bajaron la vista perdiendo su mirada allí. Varios títulos de comedia románticas se presentaban antes sus ojos y algunas tapas mostraban sonrisas de las parejas protagónicas de las mismas. Quinn pudo identificar algunas debido a su favoritismo por las ellas.
Tomó su maletín y fue cuando quiso pasar al lado de su alumna que Rachel la detuvo.
- ¿Le gusta, Sam? - preguntó sin vergüenza y alzando la vista para enfrentar la de Quinn quien abrió los ojos sorprendida.
Antes de que pudiera contestarle, el director Figgins abrió la puerta y ambas retrocedieron un paso manteniendo distancia.
- Señorita Fabray… recuerde que está prohibido quedarse a solas con un alumno- Rachel, de frente a Quinn y de espalda al hombre, mordió sus labios con impaciencia y Quinn se mordió los de ella para no sonreír- por otro lado, afuera un muchacho la espera. Dice ser su novio.
Rachel volteó a verlo pero Figgins, dejando la puerta abierta, abandonaba el lugar.
- Tengo que irme, Rachel. Hasta el viernes
- ¿Ya no va a decirme que me cuide? ¿O que me porte bien?- la siguió Rachel unos pasos, luego por el pasillo frente al silencio de Quinn y hasta la puerta de salida.
Quinn abrió su paraguas y se alejó pisando charcos en el camino hasta llegar a la puerta de un lujoso auto. Apenas entró, bajó la ventanilla y observó a Rachel, la morena la miraba a lo lejos sin importar las gotas que caían sobre su cabello y arruinaban su ropa, Quinn se maldijo y luego a Rachel ¿Qué tanto podía costarle dar media vuelta y entrar?
No, debía quedarse allí fuera con su rostro completamente invadido de gotas y sus manos moviéndose para quitar los mechones que se pegaban a su frente. Se debatió mentalmente entre gritarle que se alejara o bajar directamente y hacerlo ella misma.
Tenía tantas ganas de decirle maldiciones y otras palabras poco agradables por parte de una profesora ¿Dónde estaba Puckerman para venir y quitar esa imagen estupidamente tierna a metros de ella? Como por arte de magia, el chico apareció y se llevó a Rachel casi arrastrándola.
Ella suspiró agradecida.
- ¿Es ella?- preguntó una voz a su lado-
- Sí- aseguró débilmente en un suspiro mientras subía la ventanilla- Vamos, por favor- le pidió después de besarle la mejilla y ponerse el cinturón de seguridad.
Mientras se alejaba, observó por el espejo de su puerta, pero ya no había rastros de Rachel.
- Ey, Sam- escuchó Rachel a Puck mientras llegaba con él hacia el rubio. Sam dejó de filtrar con una de primero y les dedicó su atención- Rachel tiene algo que decirte
- ¿Ah si? ¿Qué cosa?
Sintió las manos de Puck zarandear sus hombros y terminar por colocarla frente a su rubio compañero. Pero aun no terminaba por asimilar todo lo que acababa de pasar.
- Rachel- la llamó Puck con un pequeño golpe y ella parpadeó varias veces antes de regresar a sus pensamientos-
- ¿La apuesta de la profesora sigue en pie, Sam?- preguntó ahora con escasa seguridad. Acababa de enterarse que Quinn tenía novio Así que había dos opciones distintas, la primera, que fuese infiel y terminara acostándose con Sam. O ser fiel y terminando por rechazar a ambos. Y lo peor era que en ninguna de la dos ganaba. No tenía sentido seguir con eso, pero la sonrisa de Sam le molestaba a tal grado que hizo un esfuerzo y estiró su brazo en dirección a él- Noah sale de la apuesta y yo tomo su lugar
Sam rió.
- Quinn no es… no es como tu, Rachel. No pierdas tu tiempo
- Maldita seas, Evans- susurró Rachel- ¿quieres apostar o no?
- Mmm- dijo él alzando sus hombros- ok- cedió chocando sus mano contra la de Rachel- Antes del mes, la señorita Fabray caerá ante mi.
- Sueña, Sam- dijo Rachel viendo la espalda del chico al alejarse- Sueña y sigue soñando.
Cap con distintas cosas que se iran desarrollando en otros cap.
Ducky Andrade Rivera: Otra que odia a Sam y Marley ( no hay problema) pero a Puck no, se redimió ne este cap y ademas no va a ser un personaje para odiar. Todo lo contrario... ¿Crees que el beso está lejos? NO te creas, eh... Un abrazo!
Gbrujndl: Farley es lo que la señorita Sor Rock llama a Finn y Marley. Sí, aun faltan cosas por descubrir de Rachel (de ambas) ... Aun falta para el viaje a New York... ¡Saludos!
Sor Rock: Habilité 6 comentarios, entre ellos estaba el de usted, asique leído a tiempo... No peleemos mas por Lea, la chica es mia. Fin de la historia... El poema fue... estuvo bueno :) Te luciste, chica y por supuesto que rei con tus coment. Por otro lado tranquila, querida sensual y romantica, que no caigo en encantos puramente risueños... Un abrazo y que estés bien!
AndruSol: Entiendo a lo que te referis y es cierto, con ser realista basta y sobra para ver que la realidad que las rodea no es igual a otras, pero, lamentablemente, POR AHORA, el fic no se especificará en si Quinn puede o no detener su atraccion por Rachel...Hay que tener paciencia... ¡Saludos y gracias por al rw!
Nuevamente, gracias a los que se toman la molestia de comentar. ¡Saludos!
Ni glee ni sus personajes me pertenecen
