Cap. XVIII: "Consecuencias"
- Deberías darte un respiro- era lo único que le repetía su padre desde la silla a un costado de ella. Ese jueves a la mañana se levantó antes de las 8 y llegó con gran entusiasmo al despacho de Russel para desahogarse de lo que la hundía desde los últimos días: Rachel- Has tomado una responsabilidad demasiado grande, es la primera vez que entras en un círculo adolescente y el trato con ellos te confunde, Quinn. Es normal
- No, no lo es. Tú mismo me dijiste que debía mantener ciertas cosas en el ámbito profesional
- Sí ¿y qué con eso? No me has contado que actuaste de manera contraria… ¿o la has hecho?
- No lo sé, según yo, no- respondió ella llevando su brazo derecho a su frente para tapar la claridad del sol que ingresaba por la gran ventana y viajaba de lleno a sus ojos- Supongamos… supongamos que eres el padre de Rachel- Russel asintió- ¿Me sigues?-
- Sí, Quinn
- Eres el padre… Hiram, el hombre parece respetuoso y hasta agradable, solo que se preocupó por ella con respecto a lo de la semana pasada, no le des mucha importancia a eso… Bien, tu eres su padre, de repente ella te dice que almorzó con su profesora, que la llevó a casa y que volvieron a repetir el acto día después… ¿Qué le dirías?
- Si solo tengo esa información, ten por seguro que lo primero que haría sería preguntar por ti.
- ¿Y si ella te describiera tal cual soy?
- Sin importar si la misma Teresa de Calcuta es su profesora, solo lo dejaría pasar una vez. Dos sería extraño… Y tres… ¿No crees que sea un abuso, Quinn?
- ¡Ella me invitó!
- Ella tiene 17… todo lo que haga lo va a hacer con esa madurez, o sea la mitad de la que tu tienes. Lo que haga o diga nunca será visto de mala manera… Ahora, lo que haga un adulto con respecto a esas acciones, eso Quinn, eso es lo señalado… Encontrarás gente que diga que la relación es típica, cosa que no es 100% real, y encontrarás quiénes digan todo lo contrario… Y créeme, créeme que allí, en ese grupo, estarán sus padres… Quinn, ni si quería conoces a su madre
- ¡Ay, papá, es mi alumna! ¿Para qué tengo que conocer toda su familia?
- ¿Tiene hermanos?
- No lo sé
-¿Que tal que tenga uno?… y de tu edad… Entonces ya no solo entran en esa relación tú y yo… su familia también…
- Es qué…- dijo Quinn en un suspiro enterrando mas su rostro en su antebrazo- papá, no soy una niña. Conozco mis límites, mis movimientos, las sensaciones de mi cuerpo y los pensamientos de mi mente. Rachel puede con todo eso… y más… Me siento vulnerable cuando la tengo en frente y me preocupa cualquier cosa que pueda pasarle… ¿Es normal? No, claro que no lo es.
- Lo es. Yo mismo te conté de Andrew, aquel paciente que no me dejaba dormir por sus vivencias y experiencias en su vida. Aquel que me costó más de 500 terapias y casi seis años en darle el alta. Aquel que fui mi único caso fuera de lo normal ¿Lo recuerdas?
- Papá- se removió ella en el sillón para mirarlo a la cara- ¡Andrew podía ser tu hermano! Tenía tu edad, ambos estaban en ese tiempo con problemas matrimoniales, su hijo acababa de suicidarse y sin contar con que su único amigo era el vodka. No comparemos los casos
- Me dijiste que con ella tuviste un contacto directo… ¿Cómo te sentiste con ello?
Quinn giró los ojos y se volvió a echar contra el mueble. Estupida pregunta imprescindible que todo psicólogo hacía.
- ¿Qué?- preguntó Russel al escucharla refunfuñar y decir algo en un tono bajo e inaudible. Quinn separó unos momentos el brazo de su boca y volvió a repetirlo- ¿Solo eso?... Quinn
- Sí
- ¿Un beso de Rachel en tu mejilla te hizo sentir bien?... ¿Qué más?
- Cerré los ojos…- comenzó a decir cerrándolos en el momento y recordando la situación. Russel dejó a un lado su libreta junto a su lapicera y se inclinó de tal manera que sus codos reposaban sobre sus muslos. El psicólogo había dejado paso al padre- su perfume entró por mi nariz y uno de sus mechones de pelo chocó contra mi mandíbula y uno aún más pequeño se pegó momentáneamente a mi boca… Dejé de escuchar las cosas que pasaban alrededor y que no tuvieran que ver con ella… Estiré inútilmente mi mano para retenerla por la cintura pero al no encontrarla abrí los ojos… Ella ya caminaba lejos de mi… y luego más lejos… Hasta que dejé de verla.
Pasaron segundos. Minutos o tal vez miles de segundos más miles de minutos. Ninguno de los dos dijo algo.
Hasta que Russel se aclaró la garganta y se puso de pie.
Quinn soltó su brazo y de reojo lo observó caminar hasta la ventana.
Se movió lentamente hasta quedar sentada en el sillón. Encogió sus piernas dejando un espacio para resguardar sus brazos y mover sus dedos allí. De manera nerviosa.
- Te estoy decepcionando ¿verdad?- dijo con terror y temblor en la voz. Russel ancló su vista en la calle y colocó sus manos tras su espalda. Quinn lo escuchó suspirar. Él era a la única persona que no podía mentirle ni él a ella. Eran el complemento Fabray perfecto- Te decepciona que tu hija sienta atracción hacia alguien menor ¿verdad?
- Lamentablemente atracción es… Y no estoy decepcionado- dijo él con la voz más gruesa que de costumbre y apenas separando sus labios para hablar- ¿Sabes lo que realmente me hubiera gustado, Quinn? Que lo controlaras- respondió sin darle tiempo a su hija hacerlo- Hay cosas en la vida que se pueden controlar, Lucy. El trabajo, los pensamientos, el calor corporal… los sentimientos.
- No creo que…
- Aunque nadie lo crea. Cuando dos cosas se mezclan, como lo legal con el amor, inevitablemente uno va a salir perdiendo… Y tú optaste por lo más fácil… Llegas a mí cuando tu cuerpo ya actuó por si solo y cuando tu mente no generará un pensamiento contrario al que ya tienes…. Quieres cambiar las cosas cuando ya no se pueden… Eso, eso Quinn es lo lamentable.
- Eres la última persona a quién quisiera decepcionar… Pero no puedo sentir diferente. Si mi cuerpo experimenta sensaciones producidas solo por Rachel y además me hacen bien ¿por qué tengo que dejar de sentirlas?
- La pregunta no es por qué no abandonarlo; la pregunta es por qué permitirlo. ¿Has hablado de ella con esto? - preguntó girando por primera vez a verla-
- ¿Y qué me tome como loca?... Loca, ¡puff! Ni la mitad de eso me diría… miles de cosas podría gritarme y ambas sabríamos que está en lo cierto…Dios, podría hablar con sus padres, ellos tomarían acciones legales y mi reputación se iría por…
- Quinn- la calló él con seguridad en su voz- ¿Cómo se porta ella contigo?
- Ya lo sabes. Hablamos de eso cada día
- ¿Por qué crees que te dijo lo de la apuesta?
- No lo sé… según ella no quería que me enfadara.
- ¿Lo habías hecho?
- No. Con Evans sí… pero con ella… solo entristecí, nada más.
- Habla con ella- le dijo Russel volviendo su cara al cristal y ver como el sol comenzaba a taparse de nubes grises y algunos copos de nieve caían sobre el auto que le había regalado semanas atrás a su hija-
- Pero…
- Si te crees con el derecho de sentirte atraída hacia ella… ella tiene el derecho a saberlo
- ¿Y si comienza a odiarme?
- También es su derecho. Tú veras como actúas luego con ello. He tenido cientos de casos como estos, Quinn. Y créeme que algunas respuestas te gustarán y otras no… Ayer hablé con Elizabeth… ¿Piensas mentirle a tu madre de esa manera?
- Sí… y en eso no te estoy pidiendo opinión… Michael lleva casi cuatro años con alguien ¿entiendes?... Ha escondida con alguien por miedo a su madre y aun peor a su padre… Mantén esto entre nosotros
- ¿Me acompañarías a ver el despacho que María acaba de venderme?
- ¿Lo has comprado?
Russel sonrió. Caminó hasta el pequeño perchero donde descansaba su saco y el tapado de su hija. Tomó ambos y llegó hasta Quinn.
- Santana sabe cómo vender algo… Es algo insistente
- Gracias- respondió Quinn al recibirlo sobre sus hombros- Lo sé… es mi mejor amiga después de todo – dijo al salir del consultorio y luego a la vereda- ¿En mi auto?
- Aun no me he sentado en esa Mini Cooper- bromeó él cuando llegaron al auto y esperando a que Quinn quitara la alarma-
- ¿Has visto a María?- preguntó Quinn con un toque de burla al andar y que obligó a su padre voltear hacia la ventanilla- Oh, aquella mujer aun te….
- Lucy Quinn Fabray- la cortó él con una mirada severa- Sigue derecho que te explicaré el camino
- ¡Papás!- los llamó Rachel al salir de su cuarto y correr escaleras abajo. Desde las seis que había llegado a casa aun no había cruzado palabra con ellos- ¡Papá!
- Aquí estoy, Rachel…- apareció Hiram saliendo de la biblioteca con la aspiradora en mano y para llevarla a otro lado- ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás gritando?... ¿Y por qué bajas las escaleras de esa manera?
- ¿Qué rima con temor?- preguntó después de girar los ojos frente al dramatismo de su padre-
- ¿Qué, qué?
- Por cierto, te dejé un papel pegado en la heladera. Es el nombre de un libro, debes comprármelo cuanto antes, por favor
- ¿Un libro?
- Sí, de lectura. Me gustaría leerlo para este fin de semana
- ¿Un libro?... ¿Mi hija está prefiriendo un libro antes de un comics? Oh dios, es el fin del mundo
- Para tu información- elevó la voz Rachel ofendida- Ya no tengo 14, a esa edad los leía y porque Noah me los regalaba…En fin, ¿qué dijiste que rimaba con temor?
- No he dicho nada
- Entonces dime
- No lo sé… ¿Tambor? ¿Trombón?... ¿Amor? ¡Temblor!
- Gracias pero esperaré a Leroy… ¿No vendrá a cenar?
- No si mañana quieres que lo haga
- ¿No te parece que pasar tres noches en la clínica es demasiado?... Lo extraño
- Oh, lo sé, cariño- dijo Hiram llegando hasta ella y envolviéndola en sus brazos. Rachel lo imitó y se apoyó un momento contra su pecho- pero es el único cirujano plástico del lugar. No podemos limitarlo… Mañana pasaré por ti al colegio e iremos a comprar algo para sorprenderlo en la cena ¿te parece?
-Me parece perfecto- dijo al separarse y dejar que su padre le besara la mejilla- Me voy, aun tengo tareas por hacer
- ¿Tareas?... ¿Del Instituto?
- Pues sí- respondió ella alzando los hombros y comenzando a subir las escaleras-
- Es un hecho… el fin del mundo está llegando
- Buenos días clase- ingresó Quinn al salón con una sonrisa y se sintió entre incómoda y satisfecha. Todos los pares de ojos masculinos fueron a parar a sus piernas.
Y los de Rachel también.
La noche anterior en New York había hecho demasiado frío, pero el pronóstico para la mañana y tarde siguiente era cálido, optó por lo atrevido y se colocó un jean de color negro completamente pegado a sus muslos y arriba unas botas negras.
Se quitó el abrigo blanco y el resto la descubrió en una musculosa del mismo color y, colgando de su cuello hasta su pecho, un collar delgado pero con una gran figura en el medio. Mientras acomodaba su maletín observó rápidamente al final del salón.
Y sonrió de manera disimulada.
- Ya casi fin de semana- dijo llegando frente a su escritorio y apoyándose contra él- Así que haremos algo… liviano… ¿Kurt no ha venido hoy?
- No, su padre amaneció enfermo y decidió quedarse con él- escuchó a Finn decirle mientras escribía algo en su mesa-
- No rayes el banco, Hudson…- lo reprendió al ver una gran "R" de color azul con algo de dibujos a su alrededor- Bien… hoy les tengo una sorpresa
- ¿Por fin el baile?- preguntó Puckerman estirándose y sonriéndole libremente. Quinn notó que ya no era de manera grosera ni mucho menos obscena. Le agradó notablemente-
- No… pero si es algo con respecto a ello…- dijo Quinn balanceándose hacia delante para caminar entre los espacios vacíos que los bancos dejaban- ¿Quiénes han estado en detención la última semana?
- Yo- dijo Puckerman, seguido de Finn y luego Mercedes. Quinn llegó hasta la pared del fondo y se apoyó en ella. A lado del lugar de Rachel-
- ¿Nadie más? – Preguntó observando rápidamente a la morena que tenía su vista fija en la pizarra-
- Rachel estuvo conmigo el martes- dijo Finn y a Quinn le entraron ganas de borrarle esa sonrisa arrojándole lo que tuviera mas cerca- ¿Lo recuerdas?- preguntó el chico con coqueteo. Quinn dio un paso al frente interviniendo en su vista directamente de él hacia la chica e iba a preguntar cuando volvieron a hablar-
- No- dijo Rachel para su sorpresa- Porque solo llegué a la puerta y me fui a los minutos.
- Genial- dijo Quinn sonriéndole y notando la mirada del resto- A partir de hoy, o la semana que viene, ya no habrá más detención.
- ¿De verdad?- preguntó la mayoría rápidamente-
- De verdad
- ¡Si!- gritaron todos y algunos ya chocaban sus manos con felicidad-
- Pero- intervino Quinn al colocarse de espalda a la pizarra y frente a ellos- No habrá detención porque aprovecharemos esa hora de otra manera
- ¡No!- volvieron a gritar. Ella rió por lo bajo-
- Sí… Hoy cortaremos un momento esta clase porque… ¡silencio!- pidió cuando todos volvieron a festejar- porque comenzaremos con otro proyecto… Pónganse de pie y síganme.
Pero ella llegó hasta la puerta y les pidió a todos que salieran y caminaran hasta el final del pasillo contrario. Uno a uno comenzó a salir detrás del otro.
Alzó su brazo izquierdo y sostuvo la puerta antes de que el viento la cerrara y clavó su mirada en Rachel. La chica aun estaba sentada y observaba a Hudson que era el ultimo en salir.
Quinn soltó la puerta.
Y Rachel bajó la cabeza en negación solo para ocultar su sonrisa.
- El miércoles querías saber de la sorpresa… ¿vas a quedarte aquí?- preguntó Quinn luchando contra el impulso de caminar a ella, tenderle la mano y llevarla con el resto-
- Estaba por salir… pero ha cerrado la puerta- dijo Rachel poniéndose de pie y clavando su vista en ella- ¿Supongo que la lección de hoy queda cancelada?
Quinn soltó una pequeña risa.
- Claro que no. La darás cuando regresemos… vamos- le dijo antes de volver a abrir y juntarse con los demás. Rachel la siguió de cerca- Bien, supongo que deben conocer el salón "sótano" ¿verdad?
- ¿Qué con ello?- preguntó Sam parándose junto a ella y frente a Rachel. La morena se alejó y se quedó junto a Kurt, enredando su brazo en el de él-
- Allí les explicaré, vamos- dijo dando un paso largo para caminar junto a Rachel, pero la morena dio otro más grande y terminó por arrastrar a Kurt con ella y ser los primeros en llegar.
Rachel se soltó y bajó las escaleras rápidamente, conocía el lugar y justo cuando iba a pensar algo para borrar la imagen de eso, Puck abrió la boca.
- Oh, nuestro salón favorito- dijo el chico girando para observar las paredes y soltar un suspiro exagerado- cuantas cosas ha pasado aquí dentro… ¿Verdad, Rach? – preguntó volteando a verla. La morena se aclaró la garganta y esquivó la mirada de algunos e ignoró la pregunta-
- ¿Qué haremos aquí?- preguntó Artie desde la puerta. El resto estaba abajo después de bajar las escaleras-
- Será nuestro salón de artes- respondió una muy emocionada Quinn juntando sus manos y evitando dar un pequeño salto. Algunos la observaron con la cabeza ladeada pero no se desanimó- Aquí, después de cada clase que compartamos de literatura, nos tomaremos una hora más para escribir- dijo señalando rápidamente a Artie- cantar o bailar… ¿Qué les parece?
- Patético- respondió Finn volviendo al primer escalón y tomándose del barandal- Solo a las chicas les gustar, menos Rachel, y Kurt… Esto es para gays
Todo fue silencio un momento, solo el leve carraspeo de garganta de Puck se escuchó de manera lejana. Quinn volteó a ver al chico, Hudson no le agradaba para nada.
- Pues hacer las actividades no será obligación… pero asistir aquí al toque de timbre si… ¿Está claro?- preguntó con enojo hacia su alumno. Finn alzó los hombros y realizó una mueca de desinterés. Quinn volvió a hablarle al resto- Pero tenemos que mejorar el lugar- dijo al ver que Figgins tenía razón, el lugar estaba vacío de cables pero el piso algo húmedo y algunas paredes sin pintura ni revoque, sin embargo, había que aprovechar su dimensión. El lugar doblada en tamaño a un salón cualquiera de los pasillos- Me encargaré de comprar algunos elementos y lo dispondremos a nuestro gusto ¿les parece?
- ¿Por todo el año?- preguntó Rachel y a Quinn se le erizó la piel. La morena preguntó con algo de molestia y sin motivación-
- Si. Los dos días a la semana que nos veamos- le respondió ella con ganas de apartarla en un rincón y convencerla de que sería divertido. Pero Rachel seguía con seriedad en su rostro y se sentó en la escalera junto a Finn- ¿No les… no les parece interesante?
- A mi me parece fantástico- respondió Sam acariciando su espalda sin vergüenza y sonriéndole libremente. Quinn sintió como su propia mano se elevaba para sacar la del chico pero Puck la rescató antes-
- Claro que será genial- dijo el chico del mohicano tomándola de la mano y arrastrándola hasta el centro del lugar- Vamos a bailar- dijo pegando a Quinn contra su cuerpo e imitando unos pasos rápidos de baile de salón- Cantar- continuó mientras al baile le sumaba una canción antigua que solía cantar con Rachel- y divertirnos- finalizó al ver de reojo como Rachel se puso de pie y entrecerraba sus ojos en dirección a ellos. En un rápido movimiento, estiró su brazo y Quinn se desplazó hasta soltarse y llegar frente a la morena.
Rachel la sostuvo con ambas manos en la cintura y la hizo girar sobre sus pies antes de pegarla a su cuerpo y soltarla con la misma velocidad.
Quinn quiso sonreír. Pero terminó sonrojándose cuando Rachel le guiñó el ojo para después comenzar a subir las escaleras.
- Empezamos el lunes ¿verdad?- preguntó Rachel detrás de Artie y con sus manos en la silla del chico. Desde abajo, Quinn no perdió de vista su partida y terminó asintiendo como respuesta- Fantástico… Y Finn, no bailes si no quieres- dijo antes de empujar a su amigo y volver al salón.
- Veo que ya comenzaste con tu propósito- Rachel cerró su casillero de un golpe al escuchar la voz de Sam a su lado. El chico estaba recostado en la pila de al lado y la miraba de mala manera-
- ¿De qué idiotez estás hablando esta vez?
- De Quinn
Rachel dio un vistazo a su alrededor, pudo notar como una alumna pasó y al escuchar el nombre de la profesora volteó a verlos y casi choca con una porrista.
Se inclinó sobre el chico antes de hablar.
- Baja la voz, por un momento no dejes que tu estupidez te domine… No empecé nada porque voy a salirme de la apuesta
- ¿Salir?... Me debes 100 dólares entonces- le dijo con una sonrisa orgullosa y estirando su mano para recibirlos. Rachel se mordió el labio y negó con la cabeza-
- ¿Por qué no lavas el auto de mi padre, cortas el pasto de mi jardín y paseas mi perro? Así sí te lo ganarías… chocolate blanco
- Cierra la boca- le dijo enderezándose y golpeando el casillero de Rachel- Tu mas que nadie sabes porque lo hice aquella vez, deja de molestar con eso
- Entonces no molestes más a Quinn… ¿O necesitas que te lo escriba?
- Una apuesta es una apuesta, Rachel ¿Para qué me retas si no vas a cumplir?... Dejaré pasar el dinero, pero me voy a acostar con ella… Y después si quieres te la mando
Rachel sintió un calor subirle desde su estomago, quemarle la garganta y expulsarlo de su cuerpo con el mismo golpe que Sam había dado segundos atrás. Pero mucho más fuerte.
Sam dio un paso atrás.
- Si de tener sexo se trata, busca a otra- le dijo Rachel entre dientes aun con la mano en el casillero y con los ojos de otro color. Podía ver la indecisión en los de Sam pero el chico no se dio por vencido-
- Ella te agrada ¿verdad?
El rostro de Rachel se desencajó. Volvió su mano rápidamente a la tira de su mochila y pasó al lado del rubio.
- Oh, claro… A la alumna le gusta la profesora- se burló Sam con voz baja pegado a su espalda. Rachel continuó su camino, era viernes, la hora de salida y no volvería a ver al chico hasta el lunes. El punto era ignorarlo unos segundos. Quiso detenerse cuando Sam dijo algo más y su corazón dio un vuelco al imaginarse la situación, pero continuó- Te estoy hablando, Rachel- se colocó frente a ella justo en la puerta. Cuando uno de primero pasó con un granizado de color morado él se lo arrebató de las manos y lo colocó frente al rostro de su compañera- Te gusta ¿si o no?
- Y a ti qué demonios te importa- le respondió asustada al escuchar una nueva campana. El pasillo comenzaría a llenarse de alumnos en cuestión de segundos y la mini Cooper de Quinn seguía afuera. Había escuchado la idea de Sam tras ella pero no quería hacerla-
- Hazlo- le dijo él chocando el vaso contra el pecho de la chica. Rachel se balanceó por inercia-
- Estás loco
- Hazlo o alguien más lo sabrá- la amenazó con una escalofriante sonrisa que la inestabilizó completamente. De repente, medio Instituto estaba a su alrededor pendientes de su discusión y lo peor venia mas atrás.
Quinn y su sonrisa distraída de lo que estaba pasando ¿Cómo era posible que Sam quería que la humillara de esa manera? Ella ya lo había hecho y aun se arrepentía cada vez que lo recordaba. Sam estaba completamente loco si creía iba a salirse con la suya.
- Hazlo o ese alguien más será el director… Y puede que se entere de algo sin importar sea o no de verdad.
Rachel dejó de observar a Quinn para clavar su mirada en él. Sus cejas se juntaron en señal de ira y sus dientes apretaron sus labios hasta sentir el sabor próximo de su propia sangre. Lo iba a lamentar y Sam más cuando tuviera la venganza en sus manos.
- Hazlo- fue lo ultimo que escuchó Rachel cuando recibió en sus manos aquel largo vaso lleno de la bebida fría que odiaba. Bajó su vista solo para mirarla con terror.
Quinn la odiaría. Pero no podía dejar que la rubia recibiera un castigo por su culpa. Era ella la que sentía cierto gusto por Quinn. No la rubia hacia ella.
Como una maldita película, Quinn se abrió paso entre los alumnos e inevitablemente tenía que pasar frente a ella para alejarse.
Rachel sintió algo amontonarse en sus ojos y un golpe en su mejilla.
Quinn le sonreía con disimulo y le hacía una leve seña con sus dedos de despedida.
Ella estiró su brazo y de un momento a otro todo era risas a su alrededor.
Quinn abrió la boca sorprendida y ella no pudo distinguir si sus ojos estaban mojados por la bebida o por algo más.
La rubia se aferró a su maletín y pasó a su lado rápidamente.
Escuchó la voz de Sam tras ella.
- No vuelvas a avergonzarme- le dijo el chico recordándole que minutos atrás, en la hora de literatura, Rachel dio una excelente lección y terminó sacando una nota perfecta pero, antes de volver a su banco y sentarse, hizo una broma con respecto a su boca y todos estallaron en carcajadas.
Incluida Quinn.
- Eres hombre muerto para mi, Sam- le dijo ella antes de correr hacia fuera e intentar detener a Quinn- ¡Quinn!- gritó aun corriendo y llegando al auto, la rubia estaba sentada con la cabeza entre sus manos y sobre el volante. Ella golpeó el cristal de su ventanilla pero Quinn la ignoró y colocó la llave pero para su mala suerte el auto no encendió- ¡Ey, Quinn, abre!- le gritó mas fuerte pero en un leve golpe que volvió a aumentar cuando escuchó el motor- No, no te vayas- imploró al pegar su frente a la ventanilla y clavar sus uñas allí. Quinn le dio una fría mirada con los ojos rojos y unas lágrimas aun bajando por sus mejillas- Lo siento mucho- le dijo Rachel con la voz seca y casi sin ella.
Quinn negó con la cabeza y fue en ese momento que se dio cuenta del espectáculo que ambas habían dado y por lo que algunos alumnos las miraban con confusión.
Pisó el acelerador esperando a que Rachel se alejara pero la morena se mantuvo a su lado, separadas por una puerta de plástico y una inservible ventanilla. Rachel apenas parpadeaba por mantener su mirada sobre ella. Esta vez no le importó, bajó su brazo a la palanca y retrocedió unos centímetros.
El cuerpo de Rachel se alejó con impotencia y cuando la vió queriendo volver a correr, los neumáticos chillaron contra el asfalto y el auto resbaló de manera inesperada sobre la vereda pero terminó por frenar en la calle.
Volvió a mover la palanca con brusquedad y se alejó con la misma velocidad sin mirar atrás.
Hi Ladys! Otro cap largo y les digo varias cositas: el cap se divide en dos (la que sigue es mi parte favorita) y será igual de largo que este. Sí, su relacion equivale a una montaña rusa pero eso acabará en un paso( lo prometo, no me odien)
Algunas lectoras aun se les complica mezclar lo que las chicas sienten mas lo legal o el tema de la edad, es totalmente comprensible PERO a partir del cap que viene me desentenderé de eso y pasaran otras cosas (pero obvio mas adelante ese teme aparecerá, recordemos que Rachel acaba de cumplir 17)
La charla de Rachel e Hiram no fue relleno, algunos detalles son necesarios para el prox cap, que por cierto seguramente subiré el miercoles (cuando comience mis minivacaciones de Pascuas)
En fin, nos leemos en esos dias. Que tengan buen fin de semana.
Nuevamente, gracias a los que se toman la molestia de comentar. ¡Saludos!
Ni glee ni sus personajes me pertenecen
