Cap. XX: "De noche, frío y palabras"

Exhaló aire una vez más y deseó fuese la ultima, lo dudaba; cuando estaba nerviosa respiraba con dificultad y las palabras apenas hilaban para formar una oración coherente. Sí su cuerpo se encaprichaba en funcionar así por el resto de la noche temió por si misma, iba a pasar la vergüenza de su vida.

Regresó de vuelta al living pero se encontró sola. Maldijo, el perfume de Rachel aun seguía en el aire y no pudo evitar respirarlo por el simple hecho de hacerlo e invitarlo a su interior. Cerró los ojos un momento analizando la situación, estaba en casa de Rachel. La chica que la había humillado por la mañana, le había faltado el respeto las primeras veces que se veían y ya le había lanzado dos granizados, aunque uno indirectamente, pero el hecho era el mismo.

Escuchó unos pasos acercarse, los abrió de golpe y se encorvó al instante para tomar su ojo izquierdo y rodearlo con sus manos. Quiso gritar maldiciones cuando abrir su ojo izquierdo equivalía a rasparse el brazo con una hoja metálica y producían el mismo efecto: soltar una lágrima de dolor extremo. Se quedó unos segundos en esa posición hasta que una mano se detuvo en su espalda baja y escuchó la voz de Rachel.

- Papá me mandó estas gotas para usted… ¿La ayudo? – ella negó con la cabeza. Era increíble como una persona actuaba con miedo después de actuar con seguridad y la vulnerabilidad salía a flote por doquier. Se mantuvo firme, no quería a Rachel cerca de ella- No podrá sola- sintió como la mano de Rachel ascendía y bajaba en una caricia y copiaba su posición para hablar mas cómoda. Ella se enderezó al instante-

- ¿Te dijo que debía usarlas ahora?- preguntó tapándose el ojo con la mano izquierda y señalando las gotas. Rachel asintió con vergüenza- Dámelas, por favor

- ¿De verdad puede so…

- Que me las des, Berry. Las necesito- pidió abriendo su mano y recibiéndolas lentamente. Terminó arrebatándolas con algo de brusquedad y caminó hasta el sillón acomodándose en el pegada al respaldar y su cabeza en el apoyabrazos. Llevó su mano derecha con el pequeño envase a su ojo y lo apretó. Escuchó una pequeña risa al no poder cumplir su cometido- ¿Qué es lo gracioso?- preguntó con pena al saber la respuesta. Rachel llegó hasta ella y le equito la diminuta botella para llevarla a su boca-

- Debe abrirla primero- le dijo entre dientes mordiendo una pequeña base de plástico y luego arrancándola para tirarla a un costado. Quinn tragó con dificultad cuando la morena apoyó sus rodillas sobre el sillón, a su lado- Ábralo-murmuró Rachel inclinando su cuerpo para tomar una mejor dirección y comenzando a ejercer presión sobre el envase mientras alzaba la mano-

- Rachel…- susurró Quinn al sentir como el cuerpo de la morena se juntaba mas con el de ella y la mano de su alumna vagaba por su rostro en su ayuda. Escuchó un "¿si?" con picardía de Rachel pero ella no respondió. La morena separó con delicadeza y extremo cuidado la piel debajo y arriba de sus pestañas y por inercia ella volvió a juntarlas- Duele, Rachel- se quejó con voz ronca y escuchó a su alumna suspirar.

- Lo siento mucho. Mucho, mucho y de verdad- no dijo nada aunque pensaba distinto- Lo siento mucho, Quinn- la escuchó mientras su mejilla izquierda era invadida por un dedo pulgar que solo le regalaba caricias y a los segundos volvió a abrir su ojo. Esta vez no se quejó aunque su cuerpo se lo pidió, pudo ver con algo de dificultad la cara de sorpresa de la morena y la culpa en todo su rostro. Estaba por volver a cerrarlo cuando Rachel se lo impidió y rápidamente le dejó unas gotas sobre la pupila y la misma Rachel la ayudó a cerrarlo con sus dedos y dejar una ultima caricia antes de apartarse.

Estiró su brazo y le impidió que se alejara, Rachel volvió a su lugar en un contundente rebote.

- ¿Por qué lo hiciste?- le preguntó por lo bajo y cuando abrió la boca para responder, la soltó y la morena se puso de pie. Leroy e Hiram bajaban las escaleras.

- Señorita Fabray ¿mi hija le dio las gotas?- preguntó Leroy al llegar junto a ellas con una sonrisa. Quinn asintió mientras se ponía de pie- No, no, recuéstese unos minutos más mientras con mi esposo calentamos la comida. Luego vamos a cenar.

Quinn volvió a su lugar y lo agradeció internamente. La cabeza tampoco se libraba de un poco de dolor y sentía que le pesaba como si cargara algo sobre ella.

- Rachel- dijo Leroy asomando la cabeza desde la cocina- ve quitando el colchón que está sobre mi placard y acomódalo en nuestro cuarto, hija. Le dajarás tu cama a la profesora que debe descansar.

- Enseguida voy- respondió Rachel y la misma mano de Quinn volvió a detenerla-

- No quiero incomodarte. Puedo dormir en el sillón- Quinn la observó negar con la cabeza y la morena se soltó para subir las escaleras.

Quinn observó su partida y dejó su vista sobre las escaleras esperando su regreso. Rachel no volvió rápidamente por lo que cuando Hiram la llamó, debió juntarse con él en la cocina y esperar por Rachel allí.


Dos veces la había tomado del brazo, no recordaba que ese trato hubiese existido antes. Quinn podía sonreírle, hablarle con algo de dulzura y ella le pudo haber besado la mejilla pero nunca sus brazos se juntaron de esa manera y, a decir verdad, jamás había sentido una sensación similar de felicidad. Quinn parecía enojada con ella, y la entendía, pero Quinn no la retuvo con brusquedad ni ejerció presión violenta sobre su brazo. Todo lo contrario.

Llegó al cuarto de sus padres y entró con rapidez, se paró frente al alto placard de madera antigua por lo que se alzó sobre sus tobillos y tomó un material similar al nylon y tiró de el hasta tener contra su pecho aquel colchón que aprecia mas grande que ella. El mismo estaba envuelto por lo que lo liberó y tiró sobre el piso a lo largo bajo la ventana, quitó unas sabanas de uno de los cajones y acomodó lo que sería su cama por esa noche.

Salió de la habitación y antes de bajar las escaleras regresó al de ella. Entró sin hacer ruido como si alguien estuviese pendiente de sus movimientos y llegó hasta su mochila. Quitó rápidamente un cuaderno a cuadros y arrancó una hoja del mismo. Tomó una tijera y dos lapiceras de distintos colores.

Llegó hasta su escritorio y escribió algo con velocidad utilizando ambos colores alternados y luego dobló el papel de tal manera que quedara algo pequeño. Abrió las frazadas de su cama y escondió en medio de la misma el papel.

Volvió a la puerta y apenas la cerró.

Corrió escaleras abajo para llegar a la cocina.


- ¿Todo listo, hija?- preguntó Leroy mirando la puerta. Ella volteo con velocidad para ver a Rachel caminar hasta su lado. La mesa era redonda por lo que los lugares eran algo incómodos, tenía frente a ella y casi a su lado izquierdo a Leroy y al lado de él Hiram. Si abría su brazo podía rozar su codo con el de Rachel. La morena pareció ignorar esa situación por lo que ella decidió hacerlo también ¿Para qué quería tocar a Rachel?- Espero que la estadía momentánea y rápida sea agradable para usted, señorita Fabray – dijo Leroy sirviéndole algo de vino en su copa. Ella le sonrió deseándolo tambien.

- Leroy me comentó de su accidente- dijo Hiram y ella notó la mirada de Rachel de manera automática- Le cayó café en su casa y viajó desde allí hasta aquí en ese estado.

Se sonrojó al instante y bajó su vista. Si, no era nada buena mintiendo.

- ¿Café?- preguntó Rachel y a ella le entraron ganas de tomar una servilleta y limpiar el rostro de su alumna. Se veía tan dulce preguntando con algo de comida en su boca-

- Sí, pero no fue en mi departamento. Quise tomarlo en el estante del colegio y terminé así.

- Oh- dijo Hiram poco convencido llevando la copa de vino a su boca-

- Cuéntenos cómo es Rachel estudiante – le dijo Leroy con algo de burla. Le sonrió antes de responder, ese hombre le agradaba.

- Papá, no- se quejó Rachel y ellos rieron por lo bajo- Ya te mostré mi calificación el otro día, no molestes con eso.

- Eso fue historia, Rachel. Literatura es algo más arriesgado- refutó Leroy y ella perdió su vista en la morena. Tenía el ceño ligeramente fruncido y los labios algo apretados. Ella oprimió los suyos, la chica tenía gestos tan tiernos que tratar de ignorarlos le parecía fastidioso-

- Pues hoy sacó una nota perfecta- la defendió Quinn y los tres voltearon a verla- Preparó una lección impecable y fue el ejemplo perfecto para el resto de sus compañeros.

- ¿Lo ven?- se buró Rachel en voz baja tras su vaso de jugo. Quinn sonrió-

- Bueno, eso es algo positivo. Pocas veces estudia- dijo Hiram relajándose de repente y brindándole una sonrisa a su hija- ¿Y los demás que nota sacaron? ¿Cómo le fue a Puck?

- No, no, la lección solo implicó a Rachel- aclaró Quinn volviendo seriedad al rostro de Hiram-

- ¿Y eso?- preguntó el hombre. Quinn tragó con dificultad, no le daba miedo responder con sinceridad pero desconocía si Rachel habló o no con ellos sobre su incidente con Sam días atrás. Decidió responder con la verdad-

- El lunes ella y Sam tuvieron un altercado. Como consecuencia, debió preparar la clase para hoy.

- ¿Otro?- preguntó Hiram y ella y Leroy lo cuestionaron con la mirada- ¿Cuántas veces vas a pelear con ese chico en una semana?- preguntó alzando la voz y mirando a Rachel. Quinn intentaba entender pero no lo conseguía ¿Habían Rachel y Sam discutido por más cosas?-

- Ya te dije como fueron las cosas, papá- se defendió Rachel y fue Leroy quien decidió interferir-

- Bueno, bueno, luego hablaremos de eso… Al fin y al cabo a mi ni Sam ni Hudson me agradan

- Oh, Hudson- murmuró Quinn y su rostro se encendió al instante, quería pensarlo y apoyar la idea del hombre pero terminó diciéndolo en voz alta- Hudson es, es algo también difícil de llevar.

- Puff- soltó Leroy entre risas- visitaba mi consultorio con su madre al menos dos veces a la semana. Salía a jugar a la plaza y terminaba con arena en la boca y a veces barro….Recuerdo cuando se comió unos hongos y una araña muerta estaba enredada en una de sus hojas… Era un mocoso en todo el sentido de la palabra

- No recuerdo ese día- dijo Rachel después de cesar su risa y escuchando aun la de Quinn-

- Era cuando tenía diez

- Ahhh- dijo Rachel y Quinn no comprendió ni la explicación del hombre ni el monosílabo de su alumna ¿Dónde estaba ella cuándo tenía diez?- Sí, Finn es algo torpe

- Por eso nunca lo quisimos contigo… Tu eres muy inteligente para él…- dijo Hiram y Quinn asintió esperando no ser vista- la que me agrada es Marley- el silencio inundó el lugar. Ella dejó de asentir con la cabeza para fruncir el ceño, Leroy dejó su copa a un costado sin emitir ruido y Rachel se aclaró la garganta antes de arrojarse contra la silla- Es tan linda y dulce, y se preocupa por ti y es una alumna aplicada. Y es la capitana de las porristas

- Yo también lo fui- soltó Quinn seriamente e Hiram alzó ambas cejas- Es decir, se lo que implica llevar ese cargo. Debes pasearte por el Instituto con una carga sobre tu espalda y un ego que nunca desaparece.

- Marley no es así- sostuvo Hiram con la mirada sobre ella- por algo a Rachel le gusta

- Papá- dijo Rachel enojada- Marley y yo no somos nada.

- ¿Desde cuando?- preguntó Hiram y a Quinn le dieron ganas de ponerse de pie y salir a tomar aire. Podrían haber seguido burlándose de Finn antes de hablar de su otra alumna- Porque estuvieron juntas

- Bueno, Hiram, ya… ¿Por qué no sirves el postre? – Preguntó Leroy poniéndose de pie- ¿Qué tal la cena, señorita Fabray?

- Deliciosa- respondió ella. Era difícil olvidar el sabor si aun la tenía sobre su garganta-

- Que bueno… ¿Las gotas hicieron su efecto?- preguntó Leroy-

- Están haciéndolo… pero creo que cuando duerma todo será mejor

- Absolutamente… ¿Por qué no vamos al living? La señorita Fabray debe mantener la cabeza en reposo y allí estará más cómoda- propuso Leroy dejando la cocina y caminando con Quinn tras él.

- Papá- se acercó Rachel a Hiram mientras servía algo similar a un ponche de fruta pero sin alcohol- Deja de incomodar a Quinn… Y no menciones más a Marley. Lo que había entre ella y yo terminó hace tiempo, cuando ni siquiera comenzó- le dijo Rachel antes de alejarse y unirse junto a su otro padre en el sillón-


A diferencia de la cena, las conversaciones en el living fueron amenas y ella apenas participó y solo con un movimiento de cabeza. Miraba el reloj a cada rato, faltaban minutos para las once y ya estaba deseando tocar la cama, el día fue demasiado raro, pesado y quería terminarlo de otra manera.

Al parecer Leroy fue consiente de sus gestos porque apenas dejó su vaso sobre la mesa ratona dijo que ya era de descansar. Suspiró aliviada y se puso de pie tratando de controlar la desesperación y que no pudo cuando Rachel se inclinó frente a ella para tomar los vasos y su musculosa se movió hacia arriba mostrando un poco de su piel.

Se mordió el labio y alzó la vista, Hiram otra vez la miraba con algo de molestia pero Leroy interfirió en su visión.

- La habitación de Rachel es la primera apenas sube y a la derecha. El baño ya lo conoce y bueno… siéntase en su casa- le dijo el hombre antes de darle un apretón cordial a su hombro y voltear- Que pase buena noche- le dijo de espalda y subiendo las escaleras. Hiram lo siguió sin despedirse pero lo escuchó gritar desde arriba-

- ¡Rachel!- la llamó y ella giró los ojos. Seguramente no quería que compartieran tiempo a solas pero sonrió, porque pudo escuchar a Leroy decirle que cerrara la puerta mientras esperaban a su hija.

Contó hasta diez de manera lenta, cuando llegó al número, giró con violencia su cuerpo y caminó hasta la cocina

"…It's not right but it's ok…" - se detuvo bajo el marco de la puerta apoyándose contra el al escuchar la voz de Rachel mezclarse con la del agua que corría. La morena sonrió de lado y ella la imitó, podía estar segura de que la vió llegar. Lo confirmó cuando Rachel alzó la vista en su dirección y la mantuvo por unos segundos. Carraspeó la garganta y se enderezó antes de preguntar.

- ¿Necesitas ayuda?

- No, lo hago cada noche. Papá cocina y Leroy llega del trabajo solo para comer y luego alza los platos. Las tareas ya están distribuidas.

- Si, como sucede en toda casa… Leroy es agradable

- ¿Está intentando decir que Hiram no?

- No, no mal interpretes. Pero el agradable es Leroy…no sabía que…

- ¿Qué tenía dos papás?... Soy la chica mas afortunada del mundo- dijo Rachel dejando un vaso sobre la mesada para que escurriera el agua-

- Eso es genial, el hecho de que te sientas así- dijo llegando a su lado y tomando el vaso- ¿Un… - no terminó de preguntar que Rachel le señaló con los ojos arriba de ella. Quinn asintió y dio un paso al costado pegando su pecho a la espalda de Rachel y alzando su brazo para tomar una pequeña toalla. La bajó con tal lentitud que Rachel giró apenas su rostro para cuestionarla con la mirada. Ella, con la mano aun estirada, bajó su vista a los labios de la morena y humedeció los propios. Inclinó su cabeza hacia adelante y suspiró cuando Rachel volvió a darle la espalda-

"…It's not right but it's ok…"- volvió a cantar Rachel moviendo sus caderas y golpeando directamente la de ella. Se resistió a apoyar su cabeza y terminar suspirando contra el oído de Rachel. Con algo de frustración, se alejó de ella y volvió a su lado-

- ¿Has discutido otra vez con Sam?- preguntó mientras secaba los vasos que Rachel dejaba frente a ella-

- Ajá

- ¿Por qué?

- Porque es un idiota

- Por una razón que no sepa, Rachel

La morena terminó de enjuagar el último plato y lo dejó con el resto. Estiró su mano y cerró el grifo. Sacudió sus manos para dejar que el agua se alejara y se apoyó contra la mesada con la mirada hacia la pared de en frente.

Quinn continuó secando.

- Se que está enojada conmigo y quiere esconder eso, la entiendo. Pero me siento horrible por lo de esta mañana. Siento vergüenza ¿entiendo eso? Vergüenza de mi misma, es lo mas bajo y pobre que alguien podría sentir…. Está aquí, en mi casa y tal vez incómoda y toda la culpa es mía…He sido un desastre las últimas horas y he actuado como una desconocida frente a mi padre y mi mejor amigo…Hice algo que no quería y directamente no me afectó… si no que usted fue la victima… Lo siento mucho

- ¿Por qué?

- Por arrojarle el estupido granizado

- ¿Por qué lo hiciste?

- Porque Sam me obligó- Quinn detuvo su acción y la reinició segundos después con más lentitud- ¿Recuerda la apuesta?- Quinn apenas asintió- Me liberé de ella y Sam quedó como un… como el victorioso. Debo pagarle los cien dólares, realmente eso es lo de menos, pero él… él dijo que… él la quiere para él- murmuró Rachel cada vez en voz mas baja y Quinn, después de secarse las manos, se paró junto a ella- él es así con toda las chicas pero yo no quiero que juegue con usted ¿entiende?

- Completamente… pero no lo evitaste, Rachel… El simple acto de estirar tu mano para lanzarme algo repercutió en esto que está pasando ahora… Todo lo que me habías demostrado se fue abajo en un segundo… Te confesé que me gustaba pasar tiempo contigo y que me agradabas… pero ya no sé si sigo sintiéndome bien junto a ti.

- ¿Qué?- preguntó en un halo de tristeza y girando a verla. Quinn la imitó y quedaron frente a la otra-

- Que ya no me generas confianza… El entrar a tu casa me hizo sentir vulnerable y avergonzada pero cuando te vi todo eso desapareció y me armé de valor… no quería tenerte cerca

- ¿De qué habla?... Acaba de venir aquí cuando estaba sola

- Solo quería saber por qué lo habías hecho… ¿Y sabes qué?... Aunque la respuesta sea la real aun no te creo… Aun hay algo que no me deja confiarme como antes. Tu- dijo dando un paso más y juntando su cuerpo al de Rachel- tu ya no eres esa niña que conocí con el pelo suelto y que ocultaba sus ojos tras un gorro solo por temor… Ya no eres ese desafío que a mi me agradaba intentar llegar y luego superar… me demostraste que Rachel Berry se comporta dependiendo de la situación que la rodea y del beneficio que sacará de la misma… No eres nada de lo que alguna vez me gustó- susurró al girar y alejarse de ella. Pudo escuchar los pasos de Rachel pegados a su espalda-

- Esa Rachel aun está… La Rachel que le gusta aun está aquí- murmuró la morena deteniéndola donde comenzaba la escalera-

- Sinceramente puedes decirlo, pero ya no me importa

- ¿Qué, qué?... – preguntó con rabia al pararse en un escalón más arriba que el de la rubia y estorbándole el paso- Lamento decirle pero soy de su importancia, soy su alumna y debe responder ante mis dudas

- Eso, Berry, es en el Instituto. No en tu casa ¿O quieres que te lea un cuento y tu me haces una síntesis del mismo?

Quinn apretó sus labios al ver la cara de la morena, la chica mostraba algo de confusión, molestia y algo más que no descubrió en el momento pero le pareció una combinación fatal que terminó estrujando su corazón cruelmente.

El silencio de Rachel la incomodó por lo que dio unos pasos y al instante se detuvo.

- ¿Qué dijiste?- preguntó al voltear después de escuchar lo que su alumna le dijo-

- En la cocina estuvo a punto de besarme- susurró Rachel. Desde allí podía ver la puerta de sus padres cerrada pero eso no le aseguraba que no oyeran lo que decian- No omita ese detalle- la desafió caminando hacia otra puerta que Quinn desconocía y que al entrar, tras seguir a la morena, descubrió un pequeño cuarto lleno de cajas y bolsas y en el que ellas apenas entraban- Si yo no le daba la espalda usted me besaba- continuó Rachel estirando su mano rozando su cadera para tomar el picaporte y cerrar. Rachel dio un paso por lo que ella se vió obligada a dar otro atrás y golpear de lleno contra la puerta-

- Eso solo fue un mal movimiento, Berry. No saques conclusiones absurdas

- Aquí no hay que sacar una conclusión, miss Fabray- ironizó Rachel cruzándose de brazos frente a ella. Quinn se mordió el labio- ¿Quiere saber realmente el por qué del maldito granizado? Porque Sam sospecha que usted me gusta. En todo el sentido de la palabra… ¿Y sabe, también, por qué terminé cediendo? Porque si no los problemas iban a recaer sobre usted. El me amenazó con contar lo que siento y eso… eso no puede pasar

Quinn abrió su ojo lastimado sorprendiendo a ambas, tomó de su bolsillo el envase de gotas y movió su brazo en dirección a la morena.

Rachel negó con la cabeza.

- Espere un segundo- dijo Rachel antes de salir del cuarto. Desde allí, ella pudo escuchar como un vidrio se rompía contra algo e iba a salir cuando Rachel gritó- ¡Papá, se me cayó un plato. Acomodo y termino de lavar el resto y subo! - Quinn escuchó la voz de alguno de los dos hombres con un simple "Ok" y a los segundos Rachel ya estaba con ella, en el mismo lugar y con la puerta cerrada.

- ¿Qué fue…

- Una pequeña distracción - la interrumpió Rachel antes de tomar su mano y jalarla apenas unos pasos y sentándola sobre una bolsa algo ancha y no tan alta- ¿Puede volver a abrir su ojo?- Quinn asintió.

Y comenzó a sentir calor.

En su cuello, donde Rachel hacía presión con su mano para tirar un poco su cabeza hacia atrás. En su rostro, porque el de Rachel estaba pegado al de ella soplando para que las gotas que finalmente arrojó no salieran de su objetivo. Y en su entrepierna cuando, accidentalmente, la morena terminó sentada sobre su pierna derecha que estaba estirada y su rodilla golpeaba esa zona. Cerró también el ojo derecho para suprimir el gemido que golpeaba su garganta y buscaba libertad.

Rachel movió su pierna y el golpe fue aun más fuerte. Más placentero.

Se mordió los labios con todas sus fuerzas, no podía gemir pero como necesitaba hacerlo. Se fue soltando de a poco cuando Rachel llevó una de sus manos a su mejilla y la acarició sin vergüenza.

- Perdóneme… por favor- susurró Rachel bajando sus dedos y arañando el largo frontal de su cuello hasta erizarle la piel. Ella negó con la cabeza- Por favor- insistió la morena con el mismo tono y algo de dolor al pensar en la misma respuesta. Quinn, con demasiada dificultad, negó casi de manera inexistente otra vez- ¿Por qué no?- sollozó Rachel llevando ambas manos tras su cuello y tirando de Quinn para verla a la cara-

- Me lastimaste, Rachel… Demasiado- murmuró la rubia estirando su brazo para impedir que la rodilla de Rachel se alejara cuando esta hizo el intento de irse-

- Lo siento mucho y le prometo no volverá a pasar… Jamás- aseguró la morena acercando su rostro al de Quinn y humedeciendo sus labios en el corto camino-

- No si se creerte- jugó Quinn entregada a cualquier situación que pudiese pasar en los próximos segundos. Al fin y al cabo lo venía deseando desde días atrás-

- Solo créame… ¿Confía en mi? - preguntó la morena sobre los labios de su profesora. Quinn no respondió ni hizo algo, solo perdió su vista en los labios de Rachel esperando llegaran a su destino.

Y el calor se expandió en todo su cuerpo.

Ambas terminaron cortando todo tipo de inútil distancia y juntaron sus labios de manera arrebatada produciendo un golpe bajo sus estómagos y que disminuyó cuando el ruido de las bocas chocando, los "Lo siento" de Rachel interrumpidos y las manos de ambas vagando en la espalda de la otra ya no las dejaban sentir algo más de lo que podían.

Rachel la besaba con tanta pasión y la retenía contra su boca tanta posesión que finalmente gimió y se sintió liberada. No recordaba que alguien la hubiese besado así a lo largo de sus 22 años y que de paso le brindara la emoción de dejarla igual de satisfecha. Volvió a gemir cuando la rodilla de la morena se enterró contra su intimidad y Rachel parecía ajena a ese acto.

Involuntariamente, llevó una de sus manos a los muslos de la morena y acarició el largo sobre la tela de su pantalón haciendo que Rachel murmurara su nombre una y otra vez.

Su espalda se arqueó hacia delante cuando los dedos de Rachel abandonaron su cuello y bajaron peligrosamente hasta su remera empuñando allí su mano y logrando que una oleada de frío la invadiera y la golpeara contra la realidad.

Abrió los ojos, se detuvo y separó a la morena de ella.

- ¿Qué?- preguntó Rachel con la respiración agitada e intentado volver a besarla.

- Rachel- murmuró al esquivarla pero la boca de la morena terminó en su cuello- Rachel, para…- suspiró convencida de seguir y no detenerse. Rachel debía ayudarla a separarse no a dejarla con ganas de continuar- Rachel…- dijo al cerrar los ojos cuando la morena se movió sobre su pierna y su rodilla volvió a estremecerla- Rach… por… Rachel… por favor- le dijo intentando calmar su respiración mientras tomaba las manos de la morena entre las suyas y esta volvía a prestarle atención-

Se quedaron en la misma posición sin mirarse a la cara, una con su rostro hacia la derecha y otra al lado contrario, esperando porque mágicamente alguna de las dos desapareciera y así evitar cualquier cruce de palabras. Quinn sintió como Rachel separaba sus manos e intentaba levantarse. Esta vez la dejó hacerlo y la morena se quedó de pie contra la puerta.

Rachel se aclaró la garganta ya seca y Quinn intentaba que algún tipo de energía mantuviera su cabeza al piso y evitar que la subiera. La vergüenza era tal que no sabia si debía decir algo o simplemente levantarse y abandonar la casa de los Berry para no volver nunca más.

Alzó la vista y Rachel bajó la de ella para observarla. Abrieron la boca juntas.

- Lo siento- dijeron ambas al instante y con la misma mirada. Quinn descubrió un brillo en aquellos ojos marrones y estaba segura Rachel podía ver el mismo en sus verdes. Sonrió y Rachel lo hizo al instante- ¿Estás molesta?

- ¿Por qué? Yo la besé- aseguró Rachel y ella negó con la cabeza-

- Ambas lo hicimos… ¿Cómo te sientes?

- Bien… rara, pero bien… ¿Usted?

- Igual, pero solo con el bien- rieron y el aire se fue acoplando nuevamente en sus pulmones. Quinn se puso de pie y caminó hasta la morena- Me…me… ¿a ti te gustó?- preguntó en tono infantil para no confesar directamente que a ella le gustó. Que Rachel le gustaba-

- Ajá- respondió la morena perdiendo sus manos tras su espalda y encerrándolas entre ella y la puerta. Quinn dio otro paso más al frente- ¿A usted?

- Pero me siento…no quiero que pienses algo de mi que no soy. No voy por ahí besando alumnas ni…

- Shhh- la calló Rachel y ella alzó la ceja al instante- no es eso de lo que estábamos hablando… Vaya a descansar y hablamos… ¿mañana?-

- Está bien- dijo Quinn inclinando su cabeza y moviéndola con burla de un costado a otro. Rachel bufó contra su nariz por lo que terminó juntando su boca contra la de ella en un beso menos profundo y algo mas sincero a sus sentimientos.

Se separaron con lentitud y se sonrieron una última vez. Rachel abrió la puerta y fue la primera en perderse tras la cocina; Quinn caminó tras ella.

- Que tengas una buena noche- le susurró abandonando la cocina y dejándola sola. Corrió en silencio hasta el cuarto de su alumna y apenas entró se arrojó sobre la cama tomando las almohadas entre sus manos y arrinconándolas contra su pecho para dejar que el perfume de Rachel la invadiera y dejara descansar como se lo merecía.

Recordó el beso mientras mordía el cojín y ahogaba un grito de felicidad ¿qué se había olvidado de vivir en su adolescencia que ahora con un simple roce Rachel la desarmaba y jugaba con ella a su antojo? Tiró unas cuantas patadas al aire producto de la excitación y terminó abriendo las frazadas.

Un papel cayó al piso e inevitablemente lo alzó al leer su nombre. Lo abrió después de recostarse y relajar cómodamente su cuerpo en la cama. La letra de Rachel apareció frente a ella.

- Rachel- susurró ella riendo por lo bajo al terminar de leer.

Se mordió el labio y se alejó de la cama pero cuando abrió la puerta pudo escuchar otra cerrarse. Regresó entre las sabanas y envolvió el papel entre sus manos. Sus ojos se cerraron sin problema, su respiración volvió a la tranquilidad y su frío se hizo calor.

Apretó una vez más el papel para que la ayudara a dormir, las palabras de Rachel volvieron a hacerla sonreír y las repitió mentalmente hasta perder el conocimiento del tiempo y sentirse abandonada por la realidad.

"En esta noche fría, agradezco que estés aquí"

Lo que pasara después, sería cuestión del destino.


Sorpresa, chiquitinas... Y mas sorpresa porque mañana subiré otro cap (estoy de tan buen humor desde ayer que bueno, eso, les subire cap seguidos. Excepto el sabado , pero hasta el miercoles subiré seguido)... Me faltó aclarar algo del cap anterior, o del otro ya ni me acuerdo, SÍ, Kurt habia faltado y en su lugar debia poner Puck. LOL, eso pasa cuando se escribe y ve Glee al mismo tiempo. Pero mis queridas lectoras me disculpan un error ¿cierto?

Effy: No tengo twitter, para tener 20 en ese aspecto soy demasiado antisocial o rara o como quieras llamarlo. Sorry, pero ni yo se cuando actualizo, depende de que tan ocupada me deje la facultad y el trabajo, pero creo seguiré con este ritmo (dos veces a la semana)

Nuevamente, gracias a los que se toman la molestia de comentar. ¡Saludos!

Ni glee ni sus personajes me pertenecen