Cap. XXI: "Vértigo"

Quinn estiró su mano para tocar el cristal de la gran ventana que su departamento daba a la calle y sonrió; movió la mano en círculos recordando la textura de la piel de Rachel cuando la tocó la noche anterior, la suavidad que gobernaba en los labios de la morena y la posesión que tenia sobre ella. Estaba riendo sola cuando se alejó al ver el auto de Santana estacionando frente a su vereda. Segundos después solo golpes fuertes en la puerta.

- Hay algo que se llama timbre, Santana- dijo ella apenas abrió. Santana masculló algo y terminó entregándole una especie de parche color negro-

- ¿Preparaste café, Capitán Sparrow?

- No necesito esta porquería- aseguró ella arrojando el objeto y caminando tras la latina que ya estaba sirviéndose una taza de café bien cargado- Mi ojo ya está bien.

- Bien rojo… no seas terca, además el negro combina con todo…

- Cierra la boca ¿qué haces aquí?

- JA… ¿Qué ya no puedo visitar a mi mejor amiga sin que se me acuse de…

- Santana ve al grano

- Discutí con Brittany

- ¿Qué hiciste ahora?

- ¿Yo?... Porque siempre… está bien- cedió al ver las cejas alzadas de su amiga mientras tomaba una taza pero servía té- Consiguió ese trabajo donde Mike la recomendó y no solo se pasa casi ocho horas fuera de casa sino que además debe usar toda esa ropa apretada, arriba un miserable top ¿y todo por qué?... Porque tiene un maldito viejo verde como jefe

- ¿El tipo tiene unos 28?

- 25

- Guao…debe ser atractivo

- ¡Ay! no me vengas con tu gaymente heterosexualidad reprimida, Fabgay… El tipo se la come con la mirada ¡Si hasta ni le importó que la besara frente a él!...Mas le vale no tener cuenta en mi banco porque le saco hasta el ultimo centavo, Quinn. Se lo saco

- ¿Y Britt qué te dijo?

- ¿Y qué va a decir? Nada, porque ella no ve nada, dice que el tipo solo es amable. Amable un cuerno.

- ¿Quieres que te recuerde que estás con Britt desde la secundaria? ¡No! Desde antes, ustedes se conocieron mucho antes y el flechazo fue directo y único, nadie las va a separar, San. Esto va a pasar siempre, Britt es hermosa y tiene esa personalidad que enamora… No discutas con ella por culpa de alguien más, ella no se lo merece… ¿Qué?

- ¿Por qué estás hablando tanto? Si quisiera consejos hubiese ido con tu padre

- ¿Y a qué viniste entonces?

- Pues a advertirte que si no me encuentras en las próximas horas me busques en la cárcel… Voy a matar a ese tipo- Quinn giró los ojos y detuvo a la latina de un brazo cuando está buscó la salida-

- Siéntate que yo también tengo algo para decirte

- ¿Sobre tu beard?

- No… Michael es un amor y es el amor de alguien… es sobre mi- le dijo al sentarse en una de las sillas y señalándole a Santana que se sentara en al de el frente- San, necesito que me escuches con atención y lo que vaya a salir de tu boca sea completamente serio y repensado ¿está bien?

- Por dios, Quinn, nunca me tomo las cosas en broma… ¿Qué sucede?

- ¿Qué ha sido lo mas bajo que has hecho por amor?

- ¿Qué?

- Dios, Santana, solo contesta.

- Cuando tenía 16 y Britt se negó a ir al baile conmigo si no era como pareja y yo le dije que ya le había dicho a todo el mundo de que estábamos juntas. Pero no era así, ella creyó que al entrar de la mano conmigo era como novias pero amenacé al resto diciéndoles que Britt estaba enferma y se curaría solo si se tomaba la mano con los demas. Incluida yo.

- Sí, lo recuerdo, y todos se lo creyeron. … ¿Qué harías si Britt se enterara de eso?

- Ella ya lo sabe

- No es cierto

- Me moriría… no vas a contárselo ¿o si? – Quinn negó con la cabeza-

- Pero guardaré ese secreto solo para las dos… Ahora necesito que guardes otro…

- ¿Robaste un banco? Más te vale no dejarme sin trabajo porque digo que fuiste tú… Espera, no eres inteligente para eso… ¿Atropellaste a alguien camino aquí? Es eso ¿verdad?

- Recuerdas a mis alumnos de Lima ¿verdad?

- ¿Mataste a los malcriados?

- ¿Puedes dejar de decir estupideces?... Recuerdas a Rachel más precisamente ¿cierto?

- La enana que me desafió al irse y…aghh, no la pude agarrar pero bien tenía unos sermones para largarle… Sí, la recuerdo ¿qué pasa con ella?

- Cosas

- ¿Cómo?

- Últimamente entre nosotras hay algo… algo raro. Y el viernes confirmé qué. Rachel me hace sentir rara, San, pero me hace sentir bien. Es…

- No, Quinn, no sig…

- Es totalmente necesario para mí estar cerca de ella, me produce sensaciones nuevas y gratificantes. Me gusta que esté pendiente de mí y a mí me gusta estar pendiente de ella… Porque el simple hecho de escucharla hablar o mirarla me hace sonreír sin razón aparente, solo porque se trata de ella… Me pone nerviosa y me eriza la piel si me toca… Ella es distinta a ti en plano de amistad y más distinta a un tipo de otra relación… Ella es distinta.

Quinn calló y juntó sus manos sobre la mesa esperando una reacción de su amiga. Santana tenía la boca ligeramente abierta y miraba de manera perdida un punto en la mesa que casi no existía. Quinn se aclaró la garganta.

- Lo que acabas de decir es similar a lo que yo te dije cuando te hablé de Britt por primera vez… ¿Entiendes a lo que has llegado?

- San… se que es raro lo…

- ¡No es raro, Quinn!... Es… es algo ilógico. No puedes arrebatar tus pensamientos con alguien que no deberías… Ella es una niña y ¡oh, casualidad! Eres tú la que vas ayudarla a que pase de ese título a adulta porque eres su profesora… No me hagas decir cosas que pueden terminar mal.

- El viernes pasé la noche en su casa- murmuró Quinn y Santana le envió una mirada penetrante poniéndose de pie- Y… y nos besamos

- Es broma ¿verdad?... ¿¡Te has vuelto loca!?... ¿Lo hicieron?

- ¡No!... No, son dos cosas totalmente distintas, Santana

- Si ya perdiste un poco la cordura piérdela completa, no veo la diferencia

- Necesito que…

- No, Quinn, no me vengas con que necesitas consejos porque ya has actuado y con todo… Creo… me tengo que ir…

- Santana no…

- Me has decepcionado, Quinn. Has… has hecho algo que jamás creí podías hacer… ¿Una adolescente? ¿De verdad?... Hablamos otro día, cuídate

Un golpe suave de puerta y Quinn sola en el medio del pasillo.

Tragó con dificultad y se quedó parada allí hasta que su cuerpo le permitiera moverse.

La espera fue eterna.


Bajó de su mini Cooper sintiéndose distinta, lo estaba al fin y al cabo, dos noches atrás había aclarado todo tipo de confusión con Rachel y la relación volvía a ser la misma que antes. No, ya nunca volvería ser la misma. Ahora se encontraban en un nivel que no sabia si tambalear por la indesicion o sujetarse y dejarse llevar.

Tembló justo al cerrar la puerta, ella se pasó todas esas horas pensando en Rachel y recordando el beso ¿Y si la morena pensaba todo lo contrario?

Rachel podría haber jugado con ella una vez más y todo fue parte de una broma o alguna de sus acciones para molestarla y volver a ser la misma Rachel que conoció al principio. El temblor creció a tal grado que le impidió caminar o si quiera recordar la cara de los alumnos que pasaban frente a ella; hasta que uno le gritó algo en su rostro y reaccionó de a poco.

Analizó la vista alrededor, había chicos con equipos de gimnasia de distintos colores y chicas iguales pero divididas en grupo y que corrían alrededor de la cancha.

Frunció el ceño, ningún equipo llevaba el escudo del McKinley ni las profesoras que las alentaban eran sus compañeras. Temió, de manera tonta, haberse confundido de Instituto y estar en cualquier lado menos donde debería.

Pero Puckerman caminaba desde lejos hacia la entrada. Hudson y Kurt venían a su lado.

Entrecerró los ojos para sonreír, Rachel llegaba más atrás y estaba con los colores del McKinley, rojo y blanco, en un equipo de gimnasia y las manos perdidas dentro de la chaqueta. Recordó que ese día comenzaban las competencias de atletismo y otra para las porristas, le pareció raro que Figgins nunca le informara, tal vez las clases se suspendían, tal vez no, pero la idea de hacer un viaje de interminables horas para nada no le agradaba. Supuso que las clases seguirían su curso normal.

Puckerman pasó a su lado y le alzó la cabeza en señal de saludo, Kurt le levantó la mano con un dulce "Hola, miss" y Finn, el ni siquiera la miró y continuó su camino, como si en realidad le molestara.

Rachel se detuvo frente a ella con una sonrisa.

- Buenos días- la saludó Rachel mirándola a los ojos y después velozmente a su cuello. Su piel hirvió de repente cuando la morena se lamió los labios-

- Buenos días, Rachel ¿cómo estás?

- Excelente… ¿qué tal su viaje?

- Algo rápido, me atrasé unos minutos en casa y salí mas tarde. Un desastre… Olvidé que hoy comenzaban las competencias ¿Estás nerviosa?

- Está muy linda hoy- maldito inconsciente que hizo sonrojarla. Malditos nervios que Rachel aprovechaba y ella debía juguetear con sus manos. Maldita sonrisa de Rachel que tenía poder sobre ella y… y malditas palabras de Santana que hicieron regresarse cuando inclinó la cabeza hacia su alumna- No estoy nerviosa, todo lo contrario, llevo desde principio de año esperándolas y…

- ¡Rachel!- Quinn tensó la mandíbula cuando Marley llamó a la morena y se molestó aun más cuando la chica llegó hasta ella y la abrazó fuertemente- ¿Lista para hoy?

- Eh, sí, sí… sabes que siempre lo estoy

- Genial, te daré ánimos desde el costado de la cancha- dijo la chica y Quinn perdió sus ojos en la caricia que le regalaba al brazo de la morena y la manera poco sutil de demostrarlo. Sonrió después porque Rachel la quitó con algo de incomodidad y volvió su vista a ella-

- Marley- la llamó Rachel pero con la vista fija en la rubia- tengo que hablar sobre un libro con la profesora… después de te veo ¿sí?- ni Quinn ni Rachel esperaron la respuesta, ignoraron a la chica hasta que la misma se fue susurrando algo por lo bajo- ¿Sabe hacer salto en alto?

- No… de hecho, le tengo vértigo a las alturas… No, no te rías- se quejó cuando la morena comenzó burlarse pero de buena manera. Quinn rió un momento con ella- ¿Acaso tu no le tienes miedo a algo?- la cara de Rachel se transformó y palideció al instante. Quinn cesó su risa y dio un paso hacia ella, no sabía que había dicho de más- Eh, Rachel… ¿estás bien?

- Sí…oiga ¿por qué le tiene miedo a las alturas?

- ¿No vas a volver a reírte?

- No lo sé

- ¡Rachel!- le reprochó ella y Rachel terminó de sonreír para prestarle atención con seriedad- resulta que uno de mis primos, creo que teníamos ocho en aquel entonces, me dijo que arriba del árbol de nuestro vecino había un gatito llorando

- Los gatos no lloran

- Tu me entiendes… entonces me trepé como pude y cuando subí hasta lo mas alto resulta que no había ningún gato… Estaba otro de mis primos y el muy… el muy, bueno resulta que me arrojó desde allí arriba

- ¿¡Qué!?... ¿Y usted que hizo?

- Llorar ¿qué más podía hacer? Ese árbol tenía más de dos metros y la caída fue fatal… Sentí que iba a morir mientras caía

- Oh- soltó Rachel con ternura acercándose a ella, tomando su mano con disimulo y tapando esa unión con su mochila- Lo bueno es que el golpe no le modificó la belleza

- Rachel – murmuró Quinn al sentir las caricias sobre su dedo pulgar-

- Su ojo ya está bien nuevamente, me alegro mucho… ¿Cómo llegó el sábado?

- Muy bien, gracias- dijo Quinn aclarándose la garganta de repente y dando un vistazo general- Oye, Rachel… no has… ¿le has dicho a alguien lo que pasó entre nosotras?

- Tengo 17 pero no soy tonta- respondió la morena algo molesta. La pregunta y la manera en que Quinn la hizo le resultaron desagradables- ¿Por qué? ¿Tiene miedo de algo?

- Sí… de que no vuelva a repetirse- aseguró reteniendo uno de los dedos de Rachel entre los suyos cuando la morena quiso alejarse- ve al salón y en unos minutos estaré allí-


- ¡Clase!- los llamó Quinn deteniéndose bajo la puerta del salón apenas llegó- ¿No comenzábamos hoy con otra actividad?... Vamos, póngase de pie que nuestro nuevo salón nos espera- dijo antes de volver al pasillo y caminar hasta el final del mismo- Bien- dijo cuando todos se juntaban con ella y Artie bajaba con ayuda de Puck y Finn- Artie, esto es para ti- le dijo al sacar de un bolso un cuaderno con una gran cantidad de hojas y un juego de lapiceras de distintos colores- Lo utilizaras cuando creas necesario. Puck, Evans y Hudson muevan los muebles viejos y déjenlos en un rincón y tápenlos con esas telas de colores que traje- ordenó señalándoles una bolsa grande cerrada que seguramente contenía lo que dijo-

- ¿Y nosotras?- preguntó Mercedes señalándose a ella y Tina-

- Allí hay dos escobas- señaló velozmente el barandal de las escaleras- lleven el agua a un costado y quítenla por el agujero que sirve como depósito… Kurt y Berry- los llamó con una seña del dedo índice y sonriéndoles- Me ayudarán a pintar las paredes- les dijo entregándoles una remera de talla grande y blanca y un pincel a cada uno- Elijan un lugar y lo dejan a su gusto-

- Genial- dijo Kurt después de ponerse la remera y tomar la pared mas alejada con un bote de color blanco en la mano-

- Tierna- murmuró Quinn cuando Rachel se puso la remera, se dobló el pantalón del equipo de gimnasia arriba de sus tobillos y le arrebató la gorra a Puckerman que había dejado sobre Artie acomodándola de manera cruzada sobre su cabello- ¿Lista?

- Siempre- respondió Rachel quitándole el tacho de pintura y llevándolo ella hasta la pared. Quinn se paró a su lado y juntas comenzaron la labor- ¿Ha pintado antes?- susurró Rachel girando momentáneamente a ver a sus compañeros. Ninguno estaba lo suficientemente cerca para escucharlas ni las miraban-

- Sí… mi departamento y cuando vivía con mis padres mi habitación… Es divertido ¿verdad?- dijo Quinn en el mismo tono-

- Es la primera vez que lo hago pero tiene razón- dijo Rachel dejando su lugar y pegando su costado izquierdo al derecho de Quinn- ¿Qué haremos aquí el viernes?

- Muchas cosas. Bailaremos, cantaremos, escribiremos o lo que quieran.

- Nada de eso me agrada

- Entonces bailaré con Puck otra vez- dijo Quinn y sonrió cuando Rachel detuvo el movimiento de su brazo y volteó a verla de inmediato- parece buen bailarín

- Mmmm, puede ser- murmuró Rachel entre dientes- … ¿hará esto con el otro salón?

- No lo creo. Ninguno de ellos ha estado en detención.

- Nerds- dijo Rachel y Quinn se mordió el labio para no reír y así llamar la atención-

- ¿Y a ti que te gusta entonces?

- Nada de eso que dice

- Entonces dime qué

- Otro día lo sabrá- dijo Rachel y ella dejó de respirar un segundo. Su mano derecha estaba alzada sobre la pared con el pincel y Rachel, a su lado, copió la acción y la velocidad pero terminó dejando su mano sobre la de ella deteniendo ambos movimientos y obligándola a no continuar. Volteó discretamente su rostro, ninguno de sus alumnos estaba pendiente de ellas y todos hablaban y gritaban entre si dándose mas ordenes. Volvió los ojos a la pared con una sonrisa- Me gusta este color- dijo Rachel con la voz ronca y soltándola lentamente- Me gusta mucho… como otras ciertas cosas

Quinn rió.

- A mí también y como ciertas otras…

- Miss- Rachel giró con violencia cuando Sam llegó del otro lado de Quinn sonriéndole- nuestro trabajo ya está listo ¿Quiere que pinte con usted?- le preguntó al poner su mano donde segundos atrás había estado la de Rachel. La morena empuñó sus dedos alrededor de su pincel y lo apretó contra la pared tratando de ignorarlo-

- No es necesario, Sam, pero gracias

- Pero, miss, usted es toda una dama, no puede pintar. Para Rachel el trabajo está bien, pero no para usted-

- Púdrete- le dijo Rachel antes de quitarse la gorra y golpear el pincel contra el pecho del chico. Quinn la llamó pero la morena se unió al grupo de Puck y Finn de acostarse sobre los sillones cubiertos-

- Sam, antes de irte, pasa por la oficina de Figgins- le dijo Quinn antes de quitarle el pincel y caminar hasta Rachel- Berry- la llamó al llegar frente al trío- No has terminado tu trabajo, levántate- le pidió señalando el instrumento para pintar. Rachel suspiró y con ayuda de sus manos se elevó sobre el muble y volvió a su lugar- No actúes como si te afectara, Rachel- le dijo Quinn parándose otra vez a su lado-

- No actúo, me afecta. Me molesta que no me trate como me merezco. Es un imbecil

- Sí, pero tú eres…

- ¿Ayuda?- preguntó Kurt colocándose entre ellas obligándolas a tomar distancia y comenzando a pintar. Quinn escuchó a Rachel suspirar y murmurar algo en contra del chico. Ella sonrió observándola de reojo.


Por obligación de Figgins, Quinn debió quedarse, como el resto de profesores, a presenciar las competencias; estaba molesta, eso requería abandonar Lima cerca de las dos y llegar a New York más tarde que de costumbre. No, no le agradaba la idea y no podía demostrarlo con una sonrisa.

Hasta que se sentó en las gradas y Rachel salió a la cancha acompañada de otras tres chicas que no conocía. Cada una con un color distinto se pararon detrás de una larga línea una al lado de la otra a esperar su turno para saltar. La primera fue una chica casi de la altura de Rachel, con equipo azul pero a que nadie convenció con su trabajo.

La siguiente, de color morado y blanco, mucho mejor y se ganó el aplauso de la mayoría; ella aguardó sus codos sobre sus muslos y juntó sus manos a la altura de su boca entrelazándolas entre sí: Rachel era la siguiente.

Antes de saltar, recibió gritos y silbidos, escuchó además por un altoparlante que el turno era el de la última campeona y Rachel mostró orgullosa su medalla de oro. Se la quitó y se la tendió a…. se mordió el labio, Marley, en representación de las porristas locales, se acercó a ella y la colgó en su propio cuello.

La cuestión parecía simple pero estaba segura que no lo era, el atleta debía superar dos obstáculos distintos, el primero, correr aproximadamente treinta metros y saltar una valla de poco más de un metro y el segundo, corriendo casi la misma cantidad de metros, era el típico salto con garrocha.

Sonó una especie de silbato pero más fuerte y Quinn se enderezó; Rachel comenzó a correr a una velocidad extrema, saltó la valla sin dificultades, volvió a correr, aun más rápido y tomó la vara que la entrenadora le tendió y lo siguiente lo vió como en cámara lenta: Rachel aceleró para tomar velocidad, clavó la garrocha sobre un pequeño círculo e impulsó su cuerpo sobre la vara delgada que era sostenida por dos postes. La caída sobre las colchonetas fue el punto para que todos en el lugar saltaran de sus asientos y la aplaudieran con ferocidad.

Ella sonrió una vez mas y tambien se puso de pie y gritó el nombre de su alumna entre los de la multitud que la festejaban.


Llevaba más de diez minutos dentro de la ducha, sonriendo bajo ella por llevar otra medalla de oro más a casa y esperar por el jueves la competencia grupal deseando que el resultado fuese el mismo.

Estiró su mano y cerró la ducha, después las llevó a su cabeza y se alisó el pelo hacia atrás recordando la cara de Quinn entre los espectadores; la observó con discreción y de reojo, le gustó ver que aquellos orbes verdes no salían de su figura y brillaron cuando fue elogiada por todas. Lo había hecho con más energía que nunca solo para sorprender a Quinn y al parecer lo había logrado.

Se envolvió en una toalla blanca y caminó hasta su bolso para tomar un jean y una camisa a cuadros combinada del color azul y negro. Su favorita. Se secó el cuerpo con velocidad y se cambió al mismo ritmo colocándose su converse azules y alzó el bolso hasta su hombro.

Salió del McKinley riendo sola y aumentó cuando, afuera, un mini Cooper color beige era invadido por una rubia recostada en la puerta de acompañante. Se lamió los labios incontroladas veces, ese imagen era tan perfecta que debía ser digna de fotografía; se recordó mentalmente hacerlo en algún momento.

- ¿Espera a alguien?- preguntó llegando a Quinn y descubrirla con una ceja levantada-

- Tremendo espectáculo brindaste hoy… Te felicito

- Gracias, pero eso no es nada a lo que estoy acostumbrada- Quinn rió y Rachel inevitablemente terminó haciéndolo. Se detuvieron cuando la morena se acercó peligrosamente al cuerpo de su profesora- Es un deporte fácil, cualquiera podría hacerlo

- Lo dudo…Todos gritaban tu nombre y silbaban en tu admiración…Eres única en esto

- ¿Qué hace aun aquí?

- Pues… solo quería esperarte para felicitarte. Así que… eso, ha sido genial verte en tu campo

- ¿Ha visto si ya han desarmado el lugar?

- Dijeron que lo quitarían a la noche por falta de transporte… ¿Por qué?

- Sígame- dijo Rachel y ella no tuvo tiempo de responder porque su cuerpo ya iba tras el de la morena. Volvieron a las gradas y aun todo estaba armado cual competencia, pero el lugar estaba vacío si no fuera por ellas- Así que le tiene miedo alas alturas- murmuró Rachel tomando la vara que había utilizado para saltar- Venga- la llamó con una señal de cabeza y Quinn inmediatamente se acomodó donde la morena le señalaba, su espalda pegada al pecho de la chica- ¿nerviosa?- preguntó Rachel contra su oído haciendo que su piel se congelara de repente. Negó con la cabeza-

-

- Tranquila- murmuró la morena colocando la garrocha frente a ellas y sosteniéndola con una mano, con la otra, llevó las dos de Quinn a la vara y las cuatros se suprimieron en dos que no lograban distinguir. Se quedaron en esa posición un momento escuchando solo la respiración de la otra y contemplándola. Sonrieron justo antes de que Rachel volviera a hablar- No vamos a correr

- ¿Entonces?- preguntó Quinn controlando el impulso de voltear y llenarle la cara de besos y detenerse en su boca por largo tiempo. Agitó con la cabeza desprendiendo la idea-

- Solo caminaremos y saltaremos

- No podré hacerlo

- Claro que si- susurró Rachel bajando una de sus manos por la espalda de Quinn, alejándola al pasar por los glúteos y volviendo a tocarla en el punto exacto para separar las piernas y que las mismas formaran una V invertida- Camine a mi velocidad- dijo Rachel volviendo la mano con las de Quinn y obligando a que la rubia comenzara a moverse hacia delante.

Los pasos eran cortos entre si pero el recorrido fue algo largo en el que la piel de Quinn se erizaba al sentir la respiración de Rachel contra su cuello cada vez más fuerte.

Se detuvieron frente a la valla alta de casi tres metros. Quinn quiso voltear pero Rachel se lo impidió tirando con una de sus manos su cadera hacia delante.

- No voy a saltar eso, Rachel

- No vamos a hacerlo- murmuró Rachel al tirar la vara y tomar fuertemente la cintura de Quinn con sus manos-

- ¿Entonces qué…- su pregunta se atoró en su garganta al sentir como la fuerza de Rachel impulsaba su cuerpo en un giro al aire y ambas terminaron tiradas sobre la colchoneta que las hizo rebotar unas cuantas veces antes de encerrarlas en ella. Su corazón bombeaba con velocidad por el ejercicio físico del que casi no participó y más aun por la emoción de sentir el cuerpo de Rachel contra el de ella. Una combinación atractiva- Guao- susurró Quinn llevando una mano a su frente producto de la excitación y adrenalina en tan simple acto. Rachel se recostó a su lado y sintió su brazo alrededor de su cintura-

- Creo que podría darle unas clases más y llegará a mi nivel

- No volveré a hacer esto… pero estuvo increíble- dijo Quinn en una pequeña risa que cesó al sentir el cuerpo de Rachel sobre el suyo-

- Usted es increíble- murmuró la morena antes de guiar su boca a la de ella y besarla con ímpetu y determinación. La mano de Rachel vagó bajó su cuello y tiró de él para acercarla más; ella rodeó el rostro de la morena con ambas manos y le impidió separarse cuando Rachel lo intentó para tomar aire, segundos después, la soltó lentamente y la morena apenas mantuvo unos inútiles centímetros de distancia para volver a besarla.

Como el viernes, fue ella quien tuvo que separarse con mucha frustración y detener a Rachel. Otra vez la morena le besó el cuello antes de levantarse

- Maneje con cuidado, por favor- le dijo Rachel al tenderle la mano y ayudar a bajar-

- No te preocupes, siempre lo hago… ¿En que te vas a casa?

- Caminando… ¿nos vemos el miércoles?

- Aja… ¿Por qué sonríes?

- Por nada… me voy- dijo Rachel tomando otra vez su bolso y dando un vistazo general. Con mucha molestia, Quinn tuvo que detenerla colocando la mano en su pecho-

- Aquí no…cuídate, Rachel- le susurró al dejarle una caricia ligera en su mano y luego pasar a su lado rumbo a la salida.

- ¿Superó su vértigo? - escuchó la voz de la morena a lo lejos. Ella alzó su mano derecha y levantó su dedo pulgar sin voltear-

- Absolutamente…- respondió Quinn para ella misma y moviendo la cabeza de manera divertida para tratar de ocultar las sonrisas que Rachel le robaba a cada segundo- Absolutamente, gracias.


Lo prometido es deuda, aqui su conti, señoritas; espero que les haya gustado :)

Cristina: Gracias por tus palabras, pensas igual que yo... Un abrazo

Sor: Te superas, nena, ahora quiero mas poesias... Ah, no, no es cierto (en verdad si) Un beso y que andes bien

Sknmre: ¿Qué te enamoraste de mi? me hiciste sonrojar demasiado... Gracias por tus palabras. Un beso, un abrazo y todo lo que quieras (que mal sonó eso) Jaja. Cuidate y gracias por comentar.

Nos estaremos leyendo el domingo a la tarde/noche, disfruten el fin de semana y que pasen (creo que se dice así) unas lindas pascuas!

Nuevamente, gracias a los que se toman la molestia de comentar. ¡Saludos!

Ni glee ni sus personajes me pertenecen