Cap. XXIV: "Cuerpo"

Apretó sus ojos fuertemente para que esa imagen saliera de su mente.

Estrujó sobre su pecho la sábana de color celeste hasta escuchar el ruido de sus uñas chocar entre sí.

Mordió su labio inferior para que la sangre que veía en ese sueño se sintiera real.

Se quejó pero volvió a hacerlo.

- ¿Sabes que las niñas lindas como tú deben complacer a los hombres como yo?- la pregunta era siempre la misma a pesar de los años pasados y a pesar de las altas horas de sesiones con psicólogos para tratar de olvidarla.

Aquellas palabras le daban vergüenza, asco y en aquel entonces no sabia a lo que se referían.

Hasta que sintió que la tomaron del brazo, la tiraron sobre el colchón que compartía con su madre y alguien aplastó el peso de su cuerpo sobre su espalda.

Tembló, porque no veía más allá de la mano de Tom sobre su boca y solo sentía la respiración de él sobre su cuello.

El sonido de un cinturón desabrocharse, un cierre abrirse y su pelo ser tirado con brusquedad hacia atrás la humillaron a temprana edad y la marcaron para el resto de su vida.

Lloró pidiendo en silencio por su madre.

- ¡Papá!- gritó a todo pulmón con la voz seca, adormilada y temblorosa. En un segundo la puerta de su cuarto se abrió e Hiram apareció tras ella-

- Tranquila, cariño…- se sentó el hombre a su lado y la tomó entre sus brazos arropándola contra su pecho- Respira, Rach… tranquila, tu padre y yo estamos aquí-

- Él está aquí- sollozó Rachel inmóvil mientras sentía las caricias de su padre en su espalda. Caricias que a veces la incomodaban, como en ese momento- Aun está aquí, papá

- No, cariño. Él ya no te hará daño, ya no mi amor- murmuró Hiram contra su cabello dejándole cientos de besos en su cabeza-

- ¿Estás bien, hija?- ingresó Leroy e inmediatamente se recostó al lado de la morena- Toma- le tendió un vaso con agua y una aspirina cuando ella negó con la cabeza- Debes tomarla, cariño. Ven- la tomó él cuidadosamente por debajo de los brazos y la recostó contra su pecho ayudando a que Rachel tomara, en realidad, un calmante y así poder dormir mejor-

- No quiero volver a soñar con él- susurró Rachel entre lágrimas y ambos hombre se miraron fugazmente- Ya no, papá

- Lo sé, cariño. Lo sé- le dijo Leroy acariciando cuidadosamente su rostro y cantándole algo por lo bajo hasta escuchar la respiración de su hija calmarse y sintiéndola dormida entre sus brazos- Me quedaré aquí esta noche- le susurró a su esposo-

- Igual yo. Me acomodaré en el sillón- dijo Hiram antes de besar una vez más la cabeza de su hija y recostarse en el mueble.

Ninguno de los dos volvió a dormir en toda la noche.


El desayuno al día siguiente fue en completo silencio, sucedía de esa manera como tiempo atrás en el que ella despertaba a medianoche y sus padres terminaban la noche en su cuarto de manera protectora.

Apenas se sentó algo alejada de los hombres el olor a comida, el sabor del jugo de naranja en su paladar y el brazo estirado de Hiram para regalarle una caricia le dieron ganas de vomitar.

Desistió porque de lo contrario nunca lo superaría. Necesitaba comenzar a olvidar ciertas cosas y aunque sea de a poco.

- ¿Quieres quedarte en casa hoy? Llamaré desde el consultorio a Figgins y luego le presentaré mi firma en una nota- le propuso Leroy ante su mirada perdida en el suelo y sus manos entrelazadas en su falda. Ella negó con la cabeza-

- No puedo. La profesora nos dará examen y exigió la presencia de todos… ¿Puedes darme esa manzana?- le pidió a su padre y el inmediatamente se la tendió cortadas en varios trozos. Ella apenas comió la mitad de uno- Tengo que irme

- ¿Leroy por qué no la llevas hoy, por favor? - preguntó Hiram y el hombre asintió-

- Por supuesto. Vamos, hija- le dijo él al rodearle un hombro y caminar a su lado rumbo a la puerta- Si te sientes mal o algo, le avisas a Figgins e iré por ti ¿si?- le dijo después de que Hiram se despidiera de ambos y luego subían al auto-

- Aja

- Y… ¿qué examen tienes hoy?

- De literatura

- Ah ¿con la señorita Fabray?

- Ajá

- Espero tengas suerte


Quinn estaba abandonando su mini Cooper cuando su vista vaciló de manera dudativa en quedarse o no dentro de otro automóvil donde Rachel estaba recostada sobre la ventanilla y su padre le decía algo antes de estacionar.

Sonrió, porque no veía a la morena desde el lunes. El miércoles, cuando asistió para la clase del otro salón las horas de Rachel se redujeron debido a la ausencia de varios profesores y solo se observaron de manera fugaz unos segundos antes de que ella se fuera.

Pero su sonrisa comenzó a deteriorarse cuando Rachel bajó lentamente, arrastró la mochila por todo el piso sin problema y llegaba con aquel gorro que hacia tiempo no usaba. En la puerta de entrada, Quinn la observó quitarse la coleta del cabello y colocárselo en menos de un segundo. Frunció las cejas, Rachel parecía volver a la de antes.

Escuchó dos bocinazos y su cabeza se ladeó en dirección al padre de su alumna, Leroy, como recordaba el nombre del hombre, le hacía una seña para que se acercara a él. Terminó por tomar su maletín, colocar la alarma de su auto y caminó hasta él.

- Buenos días, señorita Fabray, perdone que la moleste

- Buenos días, señor Berry ¿en qué puedo ayudarlo?

- Mire, mis disculpas pro este atrevimiento, pero hoy Rachel no se siente bien y solo ha venido por el examen que usted les dará… Pero si ve que algo no anda bien en ella, tome- le aseguró sacando una tarjeta color blanca de su camisa y entregándosela- por favor llámeme y vendré por ella…¿Puedo confiarle eso?

Asintió con velocidad y tomó de la misma manera la tarjeta. Se despidieron con un cordial saludo y ella regresó al Instituto. Adentro, el frío del lugar le pareció demasiado alto.

- Buenos días, alumnos- saludó con seriedad apenas ingresó al salón. Rachel no estaba en su banco y eso ya le preocupó anticipadamente- Pasaré lista- y cuando llegó al nombre de la morena tampoco apareció. Preguntó su ausencia a sus compañeros y ninguno dijo algo. Estaba abriendo su libro cuando Rachel entró con rapidez y llegó hasta su banco. Ella entrecerró los ojos observando como la morena movía unos centímetros mas atrás su pupitre y quedaba mas lejos que de costumbre.

Sus manos temblaron, apenas podía ver el rostro de su alumna y eso le generaba algo que ni ella misma sabia que era.

Carraspeó la garganta y continuó.

- Bien, tomen sus libros y comenzaremos a responder las preguntas que les había dado… ¿Alguien quiere ser el primero? – la típica pregunta a la que todos respondían mirando hacia otro lado y moviendo sus lapiceras para pasar desapercibidos. Sin embargo volvió a tomar la lista y comenzó por el primer nombre- ¿Artie?

- ¿Si?

- ¿Qué decía la pregunta uno?

- Debíamos anotar las palabras que desconocíamos pero no buscar su significado- explicó con poco interés el chico-

- Bien… ¿Qué palabras anotaste?

- Eh… sucinta, barroco y sagaz- dijo con un tono de voz raro y que el resto respondió con una pequeña risa-

- ¿Tomaste solo tres palabras desconocidas de un libro de casi diez páginas?- preguntó Quinn llegando frente a él después de darle una rápida mirada a Rachel.

- Si- respondió Artie y ella sintió como su cuello se encendía con molestia por lo que decidió regresar a su escritorio-

- Y milagrosamente esas tres palabras están solo en la primer página…Hudson, pregunta dos ¿qué decía?

- ¿Por qué yo?

- Porque si. Responde la pregunta que sigue

- Pues no la hice- respondió Finn alzando su mano y chocándola con Puck-

- Bien… ¿y tu Puckerman?

- De ninguna manera- dijo el chico que ni siquiera había traído una edición del libro. Quinn suspiró-

- Bien… ¿quién sí hizo las actividades, entocnes?- preguntó con tono que rozaba la extrema molestia a la que esos chicos la llevaban. Nadie alzó la mano pero al menos pudo ver a Kurt leyendo las últimas páginas del libro y anotando algo en su cuaderno. Rachel aun estaba recostada sobre su banco y parecía ajena a todo lo que pasaba- ¿Berry? - la llamó con nervios. Rachel alzó lentamente la cabeza y le pareció recibir un golpe en su pecho, la morena tenía los ojos ligeramente hinchados y las pestañas húmedas. Además no le sonreía.

Rachel tomó su cuaderno y lo levantó con su brazo derecho en su dirección. Caminó rápidamente a ella y pudo ver las respuestas hechas de manera prolija y el libro de la morena sobre su banco.

- ¿Puedes responder alguna, Rachel?

- ¿Cuál?- preguntó la morena con la voz completamente pesada y seca. Quinn se aclaró la garganta por inercia-

- ¿Qué te parece la dos?

- Está bien

Y con una sonrisa de oreja a oreja, Quinn observó el desempeño de Rachel al resolver la respuesta que consistía en la biografía del autor.

La felicitó y le dejó una marca color roja en su cuaderno producto de la tarea cumplida y de la predisposición a la hora de participar.

Sin embargo, Rachel apenas la miró y pareció no importarle lo que realmente pasó.

Regresó a su escritorio para anotar el incumplimiento del resto.


Llevaba casi veinte minutos sentada tras su gran escritorio y observando solo a Rachel. La chica era una cajita de sorpresas que de a poco debía ir desarmando o en realidad una simple bromista que ahora solo quería burlarse de ella. No supo cual de las dos opciones en realidad era la correcta, pero desistió de tomar ambas alejándolas rápidamente de su cabeza.

- ¿Podemos irnos?- preguntó Finn alzando la mano. Ella lo miró como si él también estuviese bromeando-

- No…dije que utilizarían estos minutos para hacer lo que no hicieron en su casa. Haz las actividades Hudson o no te iras a ningún lado. Lo mismo para el resto.

Y volvió su vista a Rachel ¿Estará dormida? Se preguntó internamente al verla con la cabeza reposando sobre el banco y las manos estiradas hacia delante. No lo creía pero moría por acercarse a ella y sacarse la duda.

Sonó la campana y todos inmediatamente comenzaron a levantarse, ella llegó velozmente a la puerta y les prohibió la salida.

- Dejen sus cuadernos sobre mi escritorio. Me los llevaré para corregirlos

Entre suspiros, palabras de mal humor y malas caras, uno a uno fue dejando lo que la profesora les dijo y luego, finalmente, salieron del salón.

- Recuerden aun tenemos una hora más- les dijo mientras se alejaban recordándoles la hora en el que se divertían con otras actividades en el salón al final del pasillo- ¿No disfrutarás del receso?- le preguntó a Rachel al ver que solo ellas dos quedaron allí dentro- Rach….el- la llamó cuando la morena aun seguía en la misma posición-

- No es receso, es la hora de ir a casa

- Si, pero ustedes aún tienen una hora más conmigo… ¿te has olvidado de esa clase?

- Mmm

- ¿Y eso que significa? – murmuró tomando una silla y sentándose del otro lado del banco. Frente a ella.

- Usted me va a dar problemas

- ¿Perdón?

- Ninguno de mis amigos hizo lo que usted pidió y me preguntó frente a todos haciendome quedar como la cumplidora de su tonta actividad… Mis amigos van a odiarme- dijo Rachel alzando la cabeza al hablar y bajarla al terminar-

- Por empezar, la pregunta fue para todos. Dos, no es tu culpa ni la mía el que ellos no hagan las actividades, que por ciertos no son nada tontas. Tres… ¿por qué estás así hoy?... ¿No te sientes bien?

- Me siento igual que siempre

- Por favor, no me mientas. La última vez que actuaste así fue ¿cuándo? La segunda semana que llegué o unos días más…Pero no actuabas como niña inmadura desde hace tiempo.

Quinn pegó su espalda a la silla cuando Rachel se puso de pie y tomó su mochila saliendo del lugar sin darle tiempo a detenerla.

Suspiró con angustia. No, Rachel no estaba bien por más que le dijera lo contrario.


Bajó escalón por escalón hasta pisar el suelo de aquel viejo salón que utilizaba para la otra clase con el salón 8, como algunos lo llamaban.

Pero ninguno de ellos estaba.

Esperó más de quince minutos y fue cuando decidió aferrarse a su maletín y buscar nuevamente el barandal de las escaleras pero esta vez para subirlas.

Rachel estaba en la puerta y su corazón dio un vuelco. La luz que se colaba tras ella le daba un brillo a su cabello suelto, a sus ojos marrones y a la sonrisa que de a poco asomaba. La observó dar unos pasos hasta quedar en el tercer escalón, uno arriba más que ella.

- Tus compañeros se fueron ¿verdad?- la morena asintió lentamente con la cabeza- Y… ¿qué?... ¿Quieres que te de una clase a ti sola?- Rachel alzó los hombros al momento que llevaba su brazo al pecho de la rubia y tiró de el suavemente obligándola a retroceder. Quinn lo hizo antes de estirar su mano y colocarla en la cintura de Rachel para bajar ambas con cuidado- ¿Vas a decirme que te sucede?- le preguntó cuando la morena guió a ambas a un sillón viejo y se sentaron allí. Una frente a la otra-

- ¿Almorzó con alguien el miércoles?

- ¿Qué?

- Respóndame

- Sí, sola….En realidad no almorcé en ningún lado. Terminé todo papeleo rápido y volví a casa…. ¿Por qué?

- ¿No tiene miedo al viajar tan tarde, a veces?

- No… Nunca me sucedió nada, confío en que así continuará.

- ¿Lo vale?... Quiero decir ¿cree que vale su seguridad entregada ciegamente por nosotros?

- Por supuesto- mintió. No, había días en que quería dejar todo de lado y olvidarse que alguna vez se postuló en ese empleo. Días como cuando Rachel la ignoraba, Hudson se acercaba a ella o Sam se enfrentaba con la mirada a Rachel. Días en que sentía que la morena se alejaba y ella deseaba alejarse de ese lugar cuanto antes. No, todavía no todos valían del todo ciegamente-

- ¿Nunca le robaron? ¿O alguien le apuntó con un arma pidiéndole dinero o el auto o… algo peor?

- No. Jamás… y trata de no ponerme imágenes en mi cabeza ¿estás bien?

- Solo le preguntaba… No me gustaría que alguien le hiciera daño. No a usted

- Rach- murmuró ella mandando al diablo el lugar en el que estaban e ignorando que cualquiera podía entrar en cualquier momento para poner ambas manos en el rostro de la morena- mírame… ¿te ha pasado algo ayer? ¿O días atrás?... ¿Alguien te hizo algo de lo que acabas de nombrar?-

- No- respondió la morena tragando con dificultad- el problema no es aquí, no es Lima. El miedo está afuera. En otro lado

- No te entiendo. New York es grande, enorme, pero nunca me han dañado y ahora menos porque soy mas grande y se cuidarme… ¿Qué pasa?- le preguntó al sentir a Rachel alejarse y buscar algo dentro de su mochila- ¿Rachel?

- ¿Puedo hacer algo? – preguntó con una lapicera con tinte negra en la mano-

- ¿Algo como qué?

- ¿Puedo?

- Está bien- respondió confiada y entregada a lo que la morena quisiese.

Una mano de Rachel llegó al cuello de su camisa y desprendió ese botón. Y dos más hasta sentir el aire golpear el valle de sus pechos. Su primer reflejo fue cubrirse con ambas manos pero Rachel se lo impidió asegurándole que no haría nada malo.

Acomodó ambos brazos a los costados de su cuerpo intentado calmarse.

Entreabrió los labios para respirar con dificultad cuando Rachel quitó el capuchón de la lapicera con su boca y la dejó allí sin problemas. Después la morena se acercó a su piel y pinchó apenas allí con la punta del bolígrafo y comenzó a moverlo como dibujando o escribiendo algo.

Cerró los ojos y ladeó la cabeza para brindarle un mejor acceso pero terminó sintiendo la respiración de la morena contra su cuello. Y luego un suave beso en el lugar. Como cuando te hacen un tatuaje y el tatuador te coloca algodón, Rachel lo suplantó con un cálido y lento beso. Algo mucho mejor según ella.

- Dice cuerpo y alma- murmuró Rachel retirando la lapicera y arrojándola a algún lugar-

- ¿Cuerpo y alma? - preguntó sintiendo las rodillas de Rachel sobre sus muslos y una mano de la morena en su cintura y la otra en su hombro; donde acababa de trabajar-

- El cuerpo es sagrado, Quinn- sonrió la rubia porque era, si mal no recordaba, la tercera vez que la morena la llamaba así- no dejes que nadie le haga daño ni juegue con el por hacerlo. Cuídalo

- Rachel por qué…

- Y alma exactamente por lo mismo… Nadie tiene el derecho a dañártela. Es tuya y debes cuidarla a tu manera ¿entiendes? Ambas cosas te pertenecen y es lo único que puedes entregarle a los demas, pero solo con tu consentimiento.

- ¿Por qué lo escribiste allí? - preguntó Quinn en un susurro acercando su rostro al de la morena-

- El otro lugar era la cara ¿lo hubiese querido ahí?

- ¿Te han hecho daño, Rachel?- preguntó estirando sus brazos y rodeando la cintura de la morena para apretarla contra su cuerpo. La notó tensa por lo que le regaló unas caricias en la parte baja de su espalda esperando darle confianza- ¿Le han hecho daño a alguien que quieres?

- Solo haga lo que le dije ¿si?- Quinn la ignoró y terminó por pegarla a su cuerpo para besarla pero la morena se alejó al instante y se puso de pie- Tengo que irme… Si fuese usted haría lo mismo, hoy nadie va a venir a esta clase…Maneje con cuidado, por favor

Y la observó irse sin volver y arrebatarle un beso como dias atrás y cuando salió tampoco estaba junto a una pared ni afuera estaba cerca de su auto.

Días como ese, cuando Rachel la ignoraba, era cuando todo no valían ciegamente la pena.


Señoritas aqui les dejo otro cap, ya no les digo cuando actualizaré porque luego pasan cosas que te retrasan o debes darle mas prioridades que a otras. Pero es probable que el miercoles suba otro ya que el que sigue es otro de los que me gusta. En fin, nos leemos cuando tengamos que hacerlo.

Nuevamente, gracias a los que se toman la molestia de comentar. ¡Saludos!

Ni glee ni sus personajes me pertenecen