Cap. XXXI: "A medio paso del peligro y a uno de la felicidad"

Quinn bajó las escaleras de su departamento con caja en mano, en su rostro se dibujaba tanto una sonrisa como una señal de cansancio; haber cargado otras cajas por más de media hora hasta la camioneta de Santana era un ejercicio algo agotador.

Finalmente llegó con la última que contenía libros y algunas carpetas con hojas libres que solía utilizar para crear las clases para el Instituto y demás detalles y la ubicó con el resto. Brittany le sonrió al esperarla afuera y ayudándola a acomodar las últimas cosas.

- ¿Es lo último?- preguntó Santana desde un costado mientras encendía un cigarrillo-

- Lo último, San- respondió Brittany saliendo del asiento trasero de la camioneta asegurándose de que todo estuviese en su lugar. Los preparativos de la mudanza no tardaron en llegar por lo que, después del lunes a la noche, organizaron el viaje para ese jueves bien temprano y así Quinn podía instalarse en Lima antes del fin de semana-

- ¿Te despedirás de tus padres?- preguntó Santana intentado llevar el cigarrillo a su boca cuando Britt se lo arrebató antes y lo arrojó al suelo-

- Fueron los primeros a los que les conté. Papá tomó la noticia algo extraño, creo que está empezando a dudar de mis actos. Mamá… Judy prefiere no saber nada. Dice que es una decisión arrebatada e imprudente y que en nada ayudará a mi relación con Michael- dijo Quinn observando el pie de Brittany masacrando el pobre papel de fumar. Que bien le haría a ella algo similar en ese momento- Claro, la relación que ella cree que existe

- ¿Y tú?- preguntó Britt alzando la vista inocentemente- ¿Quieres irte o no?

Quinn frunció sus labios. Realmente no tenía idea de lo que estaba haciendo. Parecía que su cuerpo reaccionaba a las acciones de alguien más y continuaba moviéndose sin decisión propia. Le parecía patético, incómodo y paradójicamente estupendo el momento que estaba viviendo. Y le daba miedo también.

Primero, conocer a alguien que finalmente le hacía sentir diferente al resto porque la hacía sentir bien. Subordinarse en algo complicado por que esa misma persona era Rachel: su alumna, menor de edad y una chica extrañamente rara. Pero encantadora.

Segundo, las situaciones que las implicaba a ellas: cuando estaban juntas, y solas, Rachel era completamente dedicada y dulce sin llegar a lo molesta pero cuando alguien más se acercaba levantaba muros y hasta solía ignorarla; y luego iba a disculparse y ella la aceptaba. Parecía un estúpido juego que siempre terminaba empatado o a favor de la morena. Nunca un punto para ella.

Y por último, todo lo que finalmente pasaría ahora. Si el autocontrol la desobedecía con Rachel frente a ella solo unas horas al día no quería imaginarse la reacción de su cuerpo teniendo a la morena a solo metros de su alcance. Dios, tal vez lo mejor sería regresar las cajas adentro y olvidar la propuesta de sus amigas.

- ¿Fabgay? ¿Qué vas a hacer?- preguntó Santana con su típico mal humor. Quinn sacudió la cabeza y les dedicó una mirada a ambas-

- No quiero dejarlas- dijo entre medio de un sollozo haciendo que Santana girara los ojos y Britt la abrace fugazmente- Pero ya estoy en un camino y debo seguir avanzando

- Ay, ya, no hables niñadas…Suban a la camioneta antes de que vomite- dijo Santana antes de, efectivamente, colocarse en el asiento conductor y emprender la marcha.

Observó por el espejo retrovisor: Quinn se tomaba de su asiento para voltear y darle un último vistazo a su departamento; ella se apretó al volante rogando no haberse equivocado al darle esa casa a la rubia.

Apretó el acelerador y estiró su mano para acariciar el muslo de su novia. Según Brittany, cuando hablaron la noche anterior en la cena, a partir de ese momento muchas cosas comenzarían a suceder. Santana apretó la piel de su novia al recordar cuando le preguntó si serían cosas buenas o malas. Britt solo alzó sus hombros y le sonrió:

- Solo cosas-


- ¿Haz hecho ya tus actividades del Instituto?... ¿Rachel?... ¡Rachel, hija!-

- Estoy escuchándote-

- ¿Y por qué no respondes?- preguntó Hiram visiblemente alterado. Rachel llevaba más de una hora sentada en la mesada de la cocina observando el exterior que daba a la calle. Había llegado del Instituto y cambiado el almuerzo por un inservible vaso de jugo que en nada la alimentaria por ese día. Bufó fuertemente cuando su hija volvió a quedarse callada, apretaba sus piernas contra su pecho y casi ni parpadeaba. Había estado algo rara desde el lunes y hasta ese momento recién él se atrevió a preguntarle- ¡Rachel!

- ¡Sí, papá, si hice las estúpidas tareas!…Dios, cálmate un poco

- No me grites ¿eh?... ¿Y ahora por qué estás así?

- Estoy igual que siempre

- Claramente- ironizó Hiram moviendo sus manos molesto- Un día feliz y seis mal… ¿Qué te pasa?

- Nada

- A ver, Rachel o me cuentas o…

- Hiram- intervino seriamente Leroy desde la puerta y aún en pijama. Ese jueves era su día de descanso por lo que , como siempre, aprovechaba dormir hasta la hora del almuerzo y recién a la tarde le regresaba algo de monotonía a su vida- ¿Podrías ir a buscar el libro del que te hablé anoche?...Gracias- murmuró cuando su esposo pasó a su lado y lo dejó a solas con Rachel- Hola, cariño- la saludó él dejándole un beso en la mejilla y una caricia en el hombro velozmente-

- Hola

- ¿Cómo estás hoy?- preguntó Leroy a sus espaldas mientras retiraba una botella de agua de la heladera- Pareces algo… ¿cansada?

- Estoy bien – respondió Rachel con la voz pesada y aún con su vista en la vereda-

- ¿Y qué hay de interesante afuera?- preguntó él con un toque humorístico y pegando su cuerpo al de su hija para observar por la ventana- ¿Qué es lo interesante?- insistió dejándole una cosquilla antes de recostarse sobre el mueble-

- Hoy hace mucho calor. Raro – murmuró la morena sin reír por el juego de su padre o dedicarle una mirada-

- ¿Y por qué no sales a dar una vuelta?

- Papá- volteó a verlo con un tono de súplica para que el hombre ya no preguntara y luego regresando la vista a dónde estaba-

- ¿Sabes a lo que le tenía miedo cuando te vi por primera vez?- Rachel parpadeó y recostó su cabeza contra la pequeña ventana. Se sentía cómoda cada vez que hablaba del pasado con sus padres pero en ese momento no estaba para charlas familiares. Susurró un "No" casi inaudible y Leroy continuó- Ha no ser el padre que todo niño sueña. Queríamos adoptarte, sí, ¿pero que venía después?...No solo era tomarte la mano, subirte al auto y ¡pum! familia nueva y casa nueva. Todo era un proceso. Nosotros teníamos un pasado, tú tienes el tuyo ¿Cómo amoldábamos todo eso para un futuro agradable? Fácil, con tiempo… No podíamos regresarlo y borrar cosas que nunca deseamos que pasaran ni mucho menos adelantarlo hasta el momento en que las olvidáramos…pero hay cosas que simplemente se superan…Pero no superaría nunca el hecho de que ya no quieras contarme las cosas que te provocan algo... ¿Estás bien?

- Sí te digo algo voy a decepcionarte…Y vas a odiarme- dijo Rachel con la voz quebrada y volteando lentamente a verlo-

- Rachel, no digas eso- aseguró Leroy rodeándola con sus brazos y resguardándola contra su pecho. Rachel se aferró a su cuello y sollozó palabras, para él, incoherentes y que poco entendía. Cuando le beso cariñosamente el cabello y acarició su espalda, Rachel finalmente lloró contra él y lo apretó con más fuerza.

- Me vas a odiar…- escuchó Leroy a su hija entre lágrimas y mojando cada vez más la camiseta de su pijama- te vas a arrepentir de haberme adoptado y… y de tenerme aquí…yo…

- Rachel, ey hija- la separó él finalmente para tomarla del rostro y ver sus ojos cargados de tristeza así como de emoción. No tenía ni la menor idea de lo que pasaba por el interior de Rachel pero no iba a dejar que volviera a sufrir algo sola- Rachel…Por favor no vuelvas a decir eso. Jamás me arrepentiría de nada que tenga que ver contigo. Eres mi hija porque ambos lo decidimos ¿te acuerdas?... ¿Qué te pasa? No me gusta verte así

- Me da vergüenza contártelo - dijo Rachel secándose las lágrimas de sus ojos y mejillas- Porque realmente no te va a gustar escucharlo- susurró con el labio inferior sobresaliendo por la angustia. Leroy le acomodó un mechón de pelo tras su oreja y le sonrió cálidamente-

- Solo cuéntamelo si no es algo que te haga daño o te moleste…Si es algo que te hace bien pero crees que está mal compártelo realmente con quien te sientas segura. Noah, tal vez… Pero bajo ninguna circunstancia creas que puedo llegar a odia…ni siquiera puedo repetirlo

- No es algo que me hace daño…todo lo contrario

- Te hace feliz, te hace bien…Entonces no es algo malo – dijo Leroy con seguridad-

- Es… es que estoy…

- ¡Tu sabías Leroy que finalmente ocuparán la casa de Susan!- interrumpió Hiram llegando con diario en mano y leyendo un segmento en particular-

- Te comenté algo la semana pasada- respondió Leroy después de girar los ojos- Brad me dijo que había sido hospitalizada en su ciudad y que falleció el domingo por la noche. Supongo que a partir de ahora alguien más se hará cargo de sus bienes… ¿Por qué lo dices?

- Oh, nada. Acabo de hablar con Emily y me dijo que vió llegar hace como una hora una camioneta que no deja de bajar cosas. Parece que tres muchachas son las que se mudan.

- Tal vez… Tal vez deberías dejar de ser tan chismoso y no meterte en donde no te llaman

- ¿Cuál es el problema? Esa casa lleva años aquí pero nunca ha sido utilizada. Que alguien lo haga es llamativo

- ¿Quién es Susan?- preguntó Rachel después de aclararse la garganta y bajando de la mesada-

- Una mujer que se mudó el mismo día que nosotros llegamos. Brad es su sobrino y mi ex compañero de Universidad, pero nada más. No la conocimos básicamente- respondió Leroy pasando rápidamente su dedo pulgar por las mejillas de su hija y abrazándola después- La casa es conocida porque es la primera del pueblo apenas empieza la carretera y está algo alejada del resto. Pero realmente tampoco entiendo la emoción de tu padre

- No es emoción, solo que me sorprendió…¿Por qué estás llorando?- le preguntó a Rachel pero Leroy le dedicó una rara mirada que lo obligó a retirarse nuevamente-

- Voy a caminar un rato- dijo finalmente Rachel saliendo rápidamente de su casa y dejando algo sorprendido a su padre-


Colocó las manos dentro de su pantalón, soltó su cabello como lo hace solo cuando no se siente bien, lo tapó con una gorra y finalmente comenzó a caminar.

No había mentido en su casa, sin duda hacía calor y se arrepintió de no haber tomado una botella de agua y cargarla con ella a dónde sus pies la llevaran.

Avanzaba con la vista fija en el suelo y tratando de no pensar en algo. Sin embargo parecía imposible. El asfalto que pisaba, el calor que el aire soplaba y la botella de agua que imaginariamente llevaba le recordaron la huida de la semana anterior con Quinn.

Era jueves pero al día siguiente se cumpliría exactamente una semana. Y le parecía importante. El viaje, las charlas dentro del auto, las bromas y las risas que desprendieron todas las horas eran recuerdos de nunca olvidar. La seguridad que Quinn le proporcionaba cuando le sonreía y le hablaba, todo parecía perfecto.

Y ella lo arruinó el lunes. Cuando salió envuelta en celos y el miércoles evitó a la rubia todo el día cuando había ido a clase por su otro salón. Y lo peor es que esta vez Quinn tampoco la buscó por una explicación y, en cambio, ella la había visto en el único receso que compartieron hablando animadamente con otros alumnos. Después subir a su auto y ya al día siguiente volverían a encontrarse.

Suspiró y pateó una bolsa que volaba a su alrededor y alzó la vista: los recuerdos volvieron a golpearla cuando el cartel de entrada a Lima se encontró frente a ella. Se sentó bajo el un momento y sonrió con tristeza rememorando cuando Quinn llegó con su mini Cooper, subieron después del encuentro con aquel desconocido y salieron de allí hasta el día siguiente.

Todo parecía tan raro y poco real que le daba ganas de seguir llorando. Pero a cambio se levantó, sacudió su pantalón y continuó unos pasos más. Llegó hasta lo que dedujo era la casa de aquella tal Susan que sus padres hablaron y, efectivamente, una camioneta estaba sobre la vereda y podía distinguir la silueta de una morena del otro lado fumando un cigarrillo.

Sus pies avanzaron sin su permiso unos metros más y finalmente reaccionó cuando una rubia abrió la puerta y salió con una sonrisa. Y clavó su vista en ella.

- ¡Ey!- la llamó aquella chica y ella entrecerró los ojos. Su cara le parecía familiar y recordó quién cuando la rubia caminó hacia ella y la morena volteó a verlas- Yo te conozco – continuó la rubia señalándola a lo lejos-

- ¡Britt!- Rachel giró rápidamente sobre sus talones al verlas a ambas casi correr en su dirección. Se abofeteó la cara y comenzó a caminar con la intención de alejarse. Hasta que su cuerpo se paralizó al oír la voz de Quinn preguntando que pasaba. Quiso continuar, realmente quería hacerlo, pero aquella rubia que la descubrió se paró frente a ella y la sostuvo por los hombros-

- Eres Rachel ¿cierto?... ¡Quinn, aquí está tu alumna preferida! – Rachel sintió el zarandeo alegre de la rubia y más pasos aproximarse. La cuestión era fácil, soltarse y correr, pero no podía. O la rubia la retenía con fuerza o su cuerpo deseaba quedarse cerca del de Quinn-

- ¿Rachel?- escuchó justo sobre su cuello y luego vió a Quinn al lado de la otra rubia- Rachel ¿qué haces aquí?- le preguntó con una sonrisa y ella deseó soltarse pero por otro motivo: besarla-

- ¿Qué…qué… qué…

- Hay Quinn, es menor pero creí que había terminado el primario al menos - dijo aquella morena que Rachel recordó como Santana. La chica se paró al lado de las rubias pero de brazos cruzados y observándola de arriba abajo-

- Santana- dijo Quinn en su defensa y ella le sonrió con nervios-

- No sabía que te acosaba ¿por qué está aquí?

- No la acoso- dijo ella hablando por primera vez y reteniendo el impulso de golpear a esa tal Santana- Más bien por qué ustedes están aquí

- Quinn se muda - soltó aquella rubia alegre dando unos pequeños saltos de emoción. Ella miró inmediatamente a Quinn y la rubia asintió lentamente con la cabeza- ¿No es genial?

- Britt, se hace tarde. Ve por tu bolso así nos vamos - murmuró Santana seriamente dándole un ultimo vistazo a Rachel, saludando con un beso en la mejilla a Quinn y escondiéndose dentro de la camioneta-

- Adiós, Rach…Cuida a Quinnie ¿eh?- Rachel no tuvo tiempo de asentir cuando su mejilla fue invadida por un beso. Y luego la otra con otro y su espalda por un apretado abrazo- Nos vemos, Quinn…Es tan tierna- susurró Brittany sobre el oído de su amiga antes de dejarle un sonoro beso y siguiendo a su novia.

Rachel observó la partida de ambas chicas y volteó siguiendo la línea de la camioneta hasta que desapareció completamente de su vista. Tomó aire y regresó su mirada a Quinn. La rubia ya no estaba frente a ella pero la puerta de la casa estaba entreabierta en clara señal de que ingresara.

Volvió las manos a su pantalón y lo hizo.


Por fuera, la casa tenia la típica fachada de antigüedad pero por dentro era diferente. Cerró la puerta tras ella y observó el living, la escalera, y la puerta corrediza que separaba a la cocina: todo era igual que el departamento de Quinn o realmente ya estaba comenzado a alucinar.

Se quedó de pie con las manos tras su espalda y esperando por que su mente le dijera qué hacer. Nada. Sus pensamientos no caminaban y no tenia ganas de seguir esperando. Se impulsó hacia adelante y llegó hasta la cocina, Quinn estaba sentada bebiendo un vaso con agua.

Retiró lentamente y con miedo la silla de enfrente y obstaculizó la vista de la rubia. Se aclaró la garganta y entrelazó sus propias manos sobre la mesa. Y otra vez se disculpó.

- Perdón por lo del lunes- Quinn ni la miró. Continuó elevando su vaso y bebiendo con total lentitud- ¿Vas a escucharme?

- ¿Y decirte otra vez que no tienes nada de qué disculparte?... ¿Qué pasa contigo?- preguntó Quinn irradiando molestia en su voz y en sus ojos-

- ¿Crees que es fácil disculparme cada vez que hago algo mal?

- Entonces deja de actuar así ¿No me habías dicho que actuarías de una única manera? Que fácil olvidas nuestras charlas. Que fácil es enojarte conmigo y luego salir sonriéndole a alguien más…Te manejas con tanta facilidad que poca seguridad me da a mí.

Rachel agachó la cabeza y alejó las manos de la mesa solo para colocarla en sus muslos. Empuñándolas sobre su pantalón y luego rasguñando el mismo lugar una y otra vez. Quinn continuaba hablando como si ella la estuviese escuchando y hacía gestos que realmente demostraban su molestia.

Escuchó reclamos, preguntas que no respondió y cuando la voz de Quinn sonó lejana y casi con toque de decepción alzó la vista y habló.

- ¿Por qué te mudaste aquí? – Quinn resopló con ironía, cruzó las piernas y volvió a beber su agua-

- ¿Qué?

- ¿Por qué aquí? ¿Por qué tan cerca de mí?

- Esta decisión no tiene nada que ver contigo

- ¿De verdad?... ¿Solo se trata de economizar tus gastos de gasolina, entonces?

- ¿Te crees el centro de mi vida?

Rachel se puso de pie con velocidad y volvió la silla a su lugar con brusquedad. No, no lo creía pero solía fantasear con un lugar importante en la vida la rubia. Se cruzó de brazos y decidió que lo mejor era marcharse.

Caminó hasta la puerta y lo siguiente fue determinante: tomó el picaporte, abrió, cerró, volvió a abrir y salió. Se recostó contra la pared apenas dos segundos. Volvió a abrir e ingresó: Quinn la esperaba aún en el mismo lugar.

- ¿Y qué quieres que haga esta vez para hacerte entender que realmente lo siento?- preguntó fuertemente empuñando sus manos sobre la mesa-

- ¿Realmente lo sientes?

- ¡Dios, por supuesto que lo hago! Pero es que… ¡quiero que me dejes de manejar un momento! Todo lo que hago es pensarte y cuando Sam…- calló con violencia al ver la cara de Quinn. Parecía sorprendida y más molesta que antes- Supongo que sabes lo que quiero decir

- Explícamelo – la desafió Quinn con seriedad y una penetrante mirada-

- ¿Qué? ¿También quieres que te pida perdón por sentir celos?... lo siento, entonces, pero no me preguntes esta vez si realmente lo siento

- ¿Solo era eso?... ¿Estabas celosa? – preguntó Quinn manteniendo su postura pero con desdén de alegría que quería sonreír-

Rachel se mordió el labio y movió ligeramente la cabeza. Por supuesto que lo había estado ¿es qué Quinn no la entendía cuando hablaba?

- ¿Y te fuiste con Marley solo para apaciguar el momento?... ¿No hubiese sido mejor que lo habláramos?

- No me fui con Marley a ningún lugar

- No me mientas, las ví hablando a esto- dijo Quinn con una señal con sus dedos de la pequeña distancia- de sus rostros. Realmente parecían estaban ocupadas-

- Pues no lo estábamos, de hecho salí a buscarte y tu auto ya no estaba.

- Claro– ironizó Quinn cruzándose de brazos- debía verte a los besos con Marley y luego esperarte-

- ¡No me besé con ella! – gritó Rachel esperando a que esa estúpida pelea terminara para saltar encima de Quinn y besarla haciéndole saber cuanto la había extrañado esos días. Pero Quinn volvió nombrar a Marley y para ella fue suficiente, de un paso se encontró frente a la rubia, movió su silla y se inclinó para besarla. Quinn inmediatamente le rodeó el cuello y terminó por sentarla sobre sus propios muslos para intensificar el momento- Lo siento- murmuró Rachel al separarse y volviendo a besarla con rapidez. A Quinn le recordó la noche en su casa y su primer beso. Y encima Rachel bajó una de sus manos para colarla dentro de su remera haciéndole sentir el mismo calor de aquella noche. Ella elevó su brazo para quitar la gorra colorida de la morena y luego enredó sus manso en ese cabello suelto que siempre la llamaba-

- Rach- susurró cuando la morena le mordió el hombro y movió su cadera chocando con la de ella- Rachel – le pidió apretándole el hombro e intentado separarla. Rachel suspiró contra su mandíbula y se quedaron un momento quietas-

- Lo siento- se disculpó la morena dejándole un último beso en el cuello y levantándose de ella lentamente-

- No tienes que disculparte en este caso… Rachel ahora que estoy aquí debemos… tener cuidado

- Sí, lo sé…pero tampoco podemos actuar esperando el momento como antes.

- Sí, supongo… ¿Haz estado llorando?- preguntó Quinn poniéndose de pie y colocándose frente a ella. Había notado los ojos de la morena algo raros cuando la vió por primera vez pero ahora podía distinguir el rojo en su piel y lo inflamado que estaban- ¿Te pasó algo?

- No, no, Quinn…Caminé bajo el sol y…

- Rachel- la interrumpió Quinn nuevamente seria- por esto es que luego te disculpas. Me ocultas algo o esquivas un tema. Quiero saber qué te pasó

- Cuando me dí cuenta cómo había actuado el lunes me molesté y luego tuve una charla con mi papá en la que terminé llorando. Nada más, lo prometo.

- Está bien- dijo Quinn encerrándola contra la mesada y rodeándole la cintura para acercar sus rostros y sonreírle contra la mejilla. Rachel la acercó aún más por la espalda por lo que aprovechó el momento y habló- No quiero que vuelvas a sentirte molesta contigo misma, no me gusta. Tampoco quiero que te ahogues por Sam, ya te dije que su forma de ser no enamoraría a nadie…Quiero que de una vez por todas termines por confiar en mí y a mí me digas lo que te pasa ¿puede ser?

- Quinn…

- ¿Puede ser o no?

- Está bien- respondió Rachel y ella por fin la sintió segura. La apretó más contra su cuerpo y se dedicó a oler el perfume de la morena.

Hasta que Rachel las separó para besarla. Una y otra vez.


- Hola, hola- saludó Rachel alegremente apenas abrió la puerta de su casa y descubriendo a Leroy viendo la televisión-

- Me alegro que estés mejor ¿a dónde fuiste que estás contenta?

- Por ahí…Te quiero- le dijo arrojándose sobre él y levantándose con la misma rapidez-

- Ven, Rachel, ven un momento- la llamó Leroy cuando intentaba subir las escaleras. Con la misma alegría que la acompañaba desde su encuentro con Quinn regresó hasta él- Aprovechando que tu padre no está porque…

- ¿A dónde fue?- preguntó algo preocupada. Lo último que quería era saber que Hiram fue a visitar a los inquilinos de la casa de la que tanto habían hablado-

- A comprar para la cena… Me gusta verte feliz, me encanta de hecho pero dile a esa chica que tan loca te trae que no la comeré si viene a visitarnos.

- ¡Papá!... ¿quién te dijo que estoy enamorada?

- Puff, claramente tú- respondió Leroy señalándola con acusación al ver el sonrojo en sus mejillas y la confesión accidental que dijo su hija- Espera…tal vez no es una chica, sino un chico y por eso dijiste…

- Ni lo sueñes…Sí, es una chica ¿contento?…y me hace muy bien- aseguró Rachel con el pulso latiéndole velozmente y rogando porque su padre no hiciera otra pregunta. Era Leroy al fin y al cabo y a él no le ocultaba nada-

- ¿Y… son novias?

- No- respondió Rachel ladeando la cabeza ¿Cómo podía pedirle a alguien como Quinn reservarse una relación con ella? ¿Realmente la rubia la aceptaría o si le preguntaba Quinn le pondría final a todo? Se mordió el labio, iba a tener que arriesgarse y averiguarlo si quería saberlo-

- ¿Es del Instituto?

- Aja

- ¿Va a tu mismo salón?

- Podría decirse… ¡No!- respondió rápidamente. Leroy conocía a Mercedes y Tina por lo que comenzaría a suponer una relación con alguna de las dos. Aunque tal vez tampoco la imaginaría-

- ¿Tiene tu edad?

- ¿Por qué preguntas eso?

- Para saber si es menor y va a otro salón o no ¿O qué? ¿Debo saber algo más?

- No- dijo ella esquivando su mirada con velocidad-

- Rachel… ¿es mucho más pequeña que tú?

- ¿Cómo crees eso, papá?

- Entonces es mayor…

- O de la misma edad

- No, si no me lo hubieses dicho. Va a tu Instituto, es mayor y no comparten salón…Pero tu salón tiene a los alumnos de mayor edad- analizó Leroy seriamente acariciando la pequeña cantidad de barba que sobresalía de su rostro-…Los mayores serían luego los profesores y tú no pod…

- Mejor ya deja de preguntar

- Rachel- la llamó cuando la morena volvió a ponerse de pie- ¿Conozco a esta chica?...La conozco- murmuró Leroy frente al silencio de su hija- ¿Me dices su nombre o arriesgo?

- Papá dijiste que hay que darle tiempo a las cosas. Por favor esto aún no puedo decírtelo

- Arriesgaré entonces…Se llama…

- ¡Ya, ya!...Está bien- dijo Rachel apretando el barandal de las escaleras fuertemente- Yo te lo diré.


Hola mis queridas lectoras...paso a dejarles otro cap y como a ninguna le molestó que sean largos, ya nos les dejaré cap cortos (creo)...

Preguntaron cuándo Rachel le contaria su pasado a Quinn: no desesperen que, ahora que la rubia se mudó ,muchas cosillas van a pasar ( estamos a pocos cap de esa charla)

Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.