Cap. XXXV: "De vuelta a la vida"

- No sé el día que nací realmente…Papá optó por anotarme el 18 de diciembre porque fue el día que nos vimos por primera vez. Mi libreta de nacimiento comenzó a existir gracias a él- Quinn abrió sus piernas y acomodó a Rachel entre, con la espalda de la morena contra su pecho y la retuvo con seguridad por el abdomen. Rachel tapó sus pálidas manos con sus oscuras y mientras las acariciaba había comenzado a hablar. Quinn decidió mentalmente que no haría preguntas esta vez- Recuerdas que te dije que mi madre se llamaba Shelby ¿cierto?

- Aja- murmuró la rubia apretándola más contra ella y hundiendo su boca en el cabello de Rachel para tenerla más cerca-

- Shelby era… primero vendía verduras en el peor local de El Bronx. Pedro, un viejo de más de 50, la contrató por el simple hecho de que se vestía como una vagabunda; las patéticas faldas de jovencita y las blusas ajustadas que dejaba ver más allá de los collares que usaba, era vergonzoso pero solo me sentí así años después. Cuando realmente entendí todo… Una noche de lluvia y tormenta fuerte golpearon la puerta, dormíamos ambas en el mismo colchón, sobre el piso, me dio un golpe en el brazo y me ordenó que abriera. Ya eran casi las dos de la mañana, tenía miedo de quién podía ser realmente o de que se trataba…pero del otro lado estaba Alicia…Le temí en ese momento ¿sabes?- se detuvo Rachel un momento para voltear a ver a Quinn y esta le sonrió cálida y forzadamente- No la conocía y lo desconocido en mi mundo solo traía terror con el…Pero Alicia era diferente…Eran amigas con mamá de toda la vida, se habían alejado solo los últimos tres años porque se había casado y el marido era de los tipos celosos y golpeadores. Mamá la contuvo unos días y le dio un techo… el miserable techo que me mantenía a mí también. Era una casa de tan solo una habitación, el baño estaba afuera, como a cincuenta metros del patio trasero y lo compartíamos con otros inquilinos casi callejeros. Adentro solo había un colchón, un sillón individual sucio, la mesa y una pequeña heladera que permanecía vacía las 24 hs del día, los siete día de la semana y por más tiempo aún… Alicia estuvo como tres meses sin trabajo y a mamá parecía no preocuparle…hasta que perdió el de ella… Varios vecinos me veían pasar y se reían porque decía que Pedro ya había logrado su cometido con mi madre y que por eso la desechó…Cuando comenzó el verano de ese año Alicia llegó una mañana con un periódico y marcador rojo en mano. `Tengo el trabajo perfecto´ le dijo a Shelby y vi por primera vez la cara de susto de mi madre. Estaba pálida y parecía no procesaba la información…Dos noches después me bañó temprano y se arrodilló delante mío, me dijo que se ausentaría hasta la madrugada y que me portara bien…Me acuerdo que miré a mi alrededor ¿con quién demonios debía portarme bien? Estaba sola y sola pasé toda la noche. Y la siguiente y todas las que vendrían después. Las escuchaba llegar a la hora del desayuno pero nunca tuvo uno en la mesa, no cómo debería… ¿Sabes cuántos años tenía en aquel entonces?

- ¿Cuántos, amor?- preguntó Quinn en un susurro antes de dejarle un cálido beso en la cabeza-

- Estaba a meses de cumplir los seis según Alicia…Me midió con una estúpida regla y dijo que por mi estatura debía tener esa edad…Una noche no pude dormir por el dolor de estómago, tenía hambre y me dolía la cabeza. Me acurruque contra Shelby llorando en su cuello pero solo me pidió que me callara, que necesitaba dormir porque estaba cansada…Al otro día volaba de fiebre y solo Alicia lo notó, me obligó a tomar un vaso completo de agua, me dejó dinero para que comprara comida y luego se fue…Me levanté después de la siesta y fui a lo del puesto de Pedro…el lugar estaba raro, no había otros clientes pero al fondo, en el depósito, se escuchaban ruidos…Parecía María, una niña que jugaba conmigo por las tardes y que le encantaba los chismes y armar alboroto…caminé hasta allá como ella me enseñó para que nadie me notara y descubrí al asqueroso viejo teniendo sexo con la nueva empleada. Podía ser su hija, una adolescente que a penas habrá llegado a los 15 pero que disfrutaba de lo que estaba haciendo. Un asco de escena por lo que me escondí detrás de un estante pero de manera ruidosa, Pedro me descubrió y aún con los pantalones bajos me amenazó de no decir nada…Cuando ví a Shelby el día siguiente me dio unas cachetadas, me dijo que era una maldita niña metida y que ahora ella debía pagar las consecuencias…Supongo ahora que se refería a más sexo con aquel viejo aprovechado ¿verdad?- preguntó Rachel volteando nuevamente-

- Tal vez- susurró Quinn con ganas de besarla y retenerla por siempre solo contra ella. No conocía a esa tal Shelby ni al maldito de Pedro pero ya los odiaba apenas los escuchó nombrar. Rachel volvió a mirar al frente y continuó hablando-

- Con el pasar los meses el viejo sillón cambió por uno moderno y la mesa por otra un poco más grande. La heladera tenía al menos una manzana al día y unas dos o tres rebanadas de queso. Mientras coloreaba un libro una tarde escuché que Alicia le dijo a mamá que traería a casa a su nuevo novio…Tom- sollozó Rachel y Quinn la apretó con seguridad hundiendo su rostro en el cuello de la morena. Solo a Dios le rogaba en ese momento que lo que su mente le mostraba no se hiciese realidad-

- Rach…- murmuró con la garganta seca pero Rachel la interrumpió y siguió hablando-

- Tom era un tipo de la edad de Alicia o mamá, casi treinta en aquel tiempo. Llegó una tarde casi noche con un ramo de flores y brindó un espectáculo con el beso que le dio a su novia y las caricias inadecuadas en ese momento. Mamá me obligó a saludarlo pero él no me dio importancia, decía que odiaba los niños por los que nunca tendría uno ni que se casaría. Se sentaron en la mesa y yo comí en mi colchón un cereal que Alicia me dio a escondida y luego volteé a dormir…Me desperté no se cuánto tiempo después por el sonido de un celular, el nuevo aparato de Alicia y ella salió a la vereda a contestar. Estuvo como quince minutos allí y mamá la acompañó al instante para fumar un cigarrillo…me acuerdo que allí mismo sentí miedo porque volví a mirar la mesa y Tom me estaba observando, me hizo una seña que nunca entendí y luego la de silencio. Lo ví pararse y corrí como nunca hacia afuera y le pedí a Alicia que me alzara, que me tuviera entre sus brazos. Ella lo hizo y continuó distraída hablando por teléfono…Creo que ahí empezó todo

- ¿Todo qué, Rach?

- Después de esa noche Tom venía a casa casi todos lo días y siempre me hacía la misma seña cuando Alicia o mamá no lo veían…Por eso comencé a jugar más seguido con María hasta que él se fuera…Y entre juegos, roces y risas me enamoré, o algo parecido, de esa niña, me gustaba mucho. Cuando jugábamos a las escondidas con otros niños corríamos juntas de la mano y siempre al mismo lugar, ella tenía ocho y yo aún seguía pensando que seis o siete. No sé que hacía viviendo en esa zona, su padre siempre estaba de traje y su madre limpiaba todo el día la casa y ella vestía siempre como una muñeca, de vestidos y con dos coletas. Era preciosa…Una tarde mientras jugábamos me tocó recostarme contra la pared, contar y luego buscar a los demás…Solo iba con la idea de encontrarla a ella…Y me costó, no se por qué había cambiado nuestro lugar por un auto quemado y con tres puertas pero se ocultó allí dentro…Grité su nombre y cuando estaba por correr me agarró del brazo y me besó. Me encantó en aquel momento. Olvidamos el juego y nos quedamos hasta tarde allí dentro y seguimos besándonos, ya sabes, cosas inocentes que haces a esa edad…Pero que lo repetimos por los siguientes días…- recordó Rachel con angustia y suspiró pesadamente antes de volver a hablar- Hasta que una tarde, una maldita tarde Tom nos vió. Me jaló fuera del auto y me sacudió obligándome a mirarlo. Tomó a María del pelo y le dijo que nunca más se volviera a acercar a mí…Lloré y ella lloró mientras corría a su casa…Y realmente nunca más volvimos a vernos…Tom me tomó otra vez del brazo y me llevó detrás de un árbol, se agachó a mi altura y me tendió una bolsa de caramelos. No la recibí, aún le tenía miedo y eso solo lo aumentaba…

- ¿Qué te dijo?- preguntó Quinn sin ganas de nada y con fuerzas de todo. Algo le decía que Rachel recién comenzaba su relato-

- Me dijo que si no quería que mamá supiera lo que hacía que le hiciera caso en todo lo que me decía. Tomó un caramelo, le quitó la envoltura y me lo dio. Después señaló su mejilla y me pidió por un beso. Se lo di tan lento que ya había olvidado el sabor del dulce. Cerró la bolsa y me dijo que la guardara. Me tomó de la mano y me llevó a casa… Alicia estaba encantada con la imagen que veía y mamá solo dijo que me portara bien, que no le causara molestia…Esa noche mientras ella iban a trabajar él me cuidaría… Cuando abracé a Alicia y no me despegué de su cuello ella dijo que no iría a trabajar si así de cariñosa me ponía pero mamá insistió en que fuera…Y se fueron…Corrí adentro y me tiré al colchón. Me tapé completamente y escuché el ruido de la silla cuando él se sentó…Me dijo que me levantara, fuera por mis cuadernos de la escuela porque me ayudaría a hacer la tarea. Como no me moví fue por mí, jaló la frazada y me gritó que le hiciera caso…Cuando regresé con la mochila para sentarme en mi lugar golpeó sus muslos y me dijo que me sentara allí. Y lo hice.

- Quiero matarlo- susurró Quinn apretando a Rachel y llorando. Supuso un pasado de Rachel más nunca pensó que ese sería. Todo comenzaba a tener sentido-

- Esa noche solo me enseñó unas sumas y hasta allí nada más. Según él por mi coeficiente debería tener unos ocho o nueve, no siete…Cuando terminé me quise bajar pero me apretó con ambas manos por la cadera y me dijo que me quedara quieta. Comenzó a moverse y…y pude sentirlo. Estaba masturbándose conmigo… Lo escuché gritar y se tiró contra la silla…me bajé y esta vez no puso resistencia…Después solo desperté al día siguiente…Todo se repitió unas veces más, veces que él mismo iba por más…A veces no le bastaba con lo que hacía y comenzaba a tocarme, siempre sobre la ropa… Y nunca más se fue de casa. Pasaron más de dos años de su noviazgo con Alicia y esa relación solo iba en aumento… Una tarde un niño hizo una fiesta por su cumpleaños y él mismo me compró un vestido para la ocasión, según él para no ocasionarle gastos a Shelby…El vestido era blanco y mientras Shelby me bañaba sin pudor frente a él , él me sonreía con aquel gesto que odiaba…Cuando Alicia fue a comprar y Shelby por unas coletas se acercó y me dijo que ya había aguantado demasiado…Que el color del vestido era por una razón especial…Cuando volví a la noche mamá ya había ido a trabajar y él estaba con Alicia comiéndose a besos en el sillón…Alicia se levantó, me preguntó si me había divertido y me dejó un beso con una advertencia de que me portara bien. Y otra vez se fue.

- ¿Él…

- Él observó por la puerta hasta cerciorarse de que Alicia ya no estuviese cerca…Y cuando volteó a verme supe que el miedo que había comenzado a tenerle no se comparaba con el de ese momento…Se abrió la camisa y me dijo que me acostara sobre el colchón: "- ¿Sabes que las niñas lindas como tú deben complacer a los hombres como yo?" me dijo…Quise correr pero me tomó del brazo y me lanzó al lugar dónde había ordenado acostarme…Se tiró contra mí cuerpo y aplastó mi espalda…Fue horrible, Quinn…

- Lo sé, mi amor. Lo sé – dijo Quinn reteniendo el impulso de decirle que ya no siguiera, pero no entendería el pasado de Rachel si de evitarle otra vez el sufrimiento se trataba-

- Escuché como se desprendía el cinturón y bajaba su cremallera…grité por Shelby y él inmediatamente me tapó la boca…Cuando sentí como intentaba desprender mi pantalón el corazón se me detuvo…Se abrió la puerta y Alicia entraba con una botella de vino y totalmente alegre…No lo dudó, corrió hasta él y la estrelló en su cabeza…Fue por un florero y lo golpeó otra vez…Me levantó del colchón y me acostó contra ella…Lloramos juntas y me pidió perdón porque no tenía idea lo que pasaba…Aún conmigo en sus brazos llamó a la policía y luego me llevó a casa de su mamá, dónde una de sus sobrinas vivía y pasé la noche con ella…Fue tan distinto, la chica me llamó "hermanita" y me abrazó hasta quedarse dormida…Al otro día ella me dijo el por qué había regresado, quería darle a Tom una sorpresa y me preguntó si alguna otra vez él se había comportado así. Le conté todo… Ella comenzó a tener un cliente especial a los días, ella misma me lo dijo, se trataba del policía más corrupto de la ciudad…Días después la escuché hablando con su madre…Ese hombre había dejado morir a Tom solo en la celda más alejada y peor cuidada…Fue la primera vez que me sentí feliz por otro sufrimiento…

- ¿Y Shelby?

- Shelby no lo creía y si lo hacía no lo demostraba. Continuó su vida junto a la mía como si nada me hubiese pasado y al contrario de lo que quería, nunca me abrazó como Alicia lo hacía ni me protegía como ella. Cuando regresé a casa Alicia dejó de trabajar por la noche para cuidarme porque al fin de cuentas su nuevo amorío no dejaba que algo le faltara…Como ya me sentía segura salía sola por las mañanas. Una de ellas me alejé un poco sin darme cuenta y llegué a un restaurante. Moría por probar lo que había del otro lado de la vidriera…Cuando estaba por entrar Shelby me reconoció y me regresó a casa, me gritó por ser descuidada y una niña malcriada. Le pregunté si podía ir a la escuela ese día, extrañaba a mis amigos de allí, me dijo que no y se fue…Al rato llegó Alicia y se sentó a mi lado en ese colchón, me abrazó y comenzó a hablarme. Nunca voy a recordar algo tanto como lo hago con ella: "Cariño, es hora de que te vayas. Aquí o en otro lugar corres la misma suerte y yo no voy a ser tu protectora toda la vida. ¿Ves cómo soy ahora? No te conviertas en esto"…Se levantó, me dio una de sus camperas y yo guardé allí dentro las cosas más preciadas…Y me fui…Llegué aquí pero me trasladaron a un internado. Comía tres veces al día, me bañaba cuatro veces a la semana y dormía con niñas…Eso no es algo malo…Mi paso por allí solo construyó mi carácter asique puedes imaginártelo…No tenía amigas, no me gustaba socializar y mientras más dormía más rápido pasaba mi vida…Una a una las chicas con las que convivían iban desapareciendo para sus nuevas casas y familias. Fui la última en irse…Parecía como si todo lo que demostraba era: "Sí, soy un niña que estuvo a punto de ser abusada ¿quieres eso en tu casa?" Y parecía que todos me miraban y me respondían: "No, no lo queremos"

- Eras una niña, Rach…- susurró Quinn llorando- Todos actuamos a la defensiva en esa edad porque creemos que está bien…Tal vez solo estabas destinada para Leroy e Hiram…para Lima…Para mí, luego…- murmuró casi en silencio las últimas palabras-

- Eran raro los primeros días con ellos. Aún con hombres no estaba segura pero si estaba en adopción cualquier cosa podía pasar, cualquier familia o cualquier cosa peor…Pero con ellos fue distinto. Me protegían, me querían y me lo demostraban, me anotaron en clases particulares para estar al nivel de los demás niños y luego comencé el Instituto…Lo tenía todo después de no haber tenido nada

- ¿Y Shelby nunca te buscó?... ¿Nunca se contactaron con ella?

- Una noche tuve una pesadilla, grité, lloré y solo mis padres me tranquilizaron sin saber lo que realmente pasaba. Aún no quería contarles por lo que Hiram averiguó en el Internado mi historial…Cuando regresó me preguntó por ella y si quería llamarla, recuerdo que solo le alcé los hombros pero él entendió a la perfección. Nunca más se habló de ella en casa…Leroy es médico por lo que conoce a muchos de su ambiente…me preparó citas con psicólogos pero si no lo hablaba con ellos que eran mis padres mucho menos lo haría con aquellos desconocidos….Robert, mi tío, el hermano de papá me trató en sesiones especiales. Así mismo poco le hablaba…Terminé contándole a Leroy todo una noche, como ahora, porque salimos a cenar los tres y vomité al intentar comer carne…Me preguntó por qué no le había dicho de esa costumbre, le dije que no era costumbre…simplemente nunca había comido carne… Pasó el tiempo y me prometieron que no iban a hablar del tema si emocionalmente me afectaba pero que iban a intervenir si era necesario…Suelo tener sueños de vez en cuando…A veces se los comento y otras veces no… Por eso son muy protectores y solo en ellos no me molesta que sean así…Cuando ya llevaba casi un año con ellos me presentaron a Noah, Finn, Kurt y Marley. Los cinco éramos especiales apenas formamos esa amistad. Antes no quería socializar con nadie y ellos lo respetaban.

- ¿Cómo conociste a cada uno de ellos?- preguntó Quinn para comenzar a cambiar de tema y dejar el sufrimiento de Rachel de una vez por todas atrás-

- Noah es mi vecino y siempre lo trataron como el hijo que no tenían. Asique por eso básicamente es mi hermano…Finn era amigo de Noah y una de las tardes en que nos juntamos llegó junto a Kurt…Y Marley…Marley es la hija del dueño de la clínica donde papá trabaja. Ella vive en la otra parte de Lima pero siempre estuvo con nosotros…Noah quería llevársela a la cama pero nunca podía. Marley era reservada, a veces tímida y solía hablar poco…

- ¿Marley?

- No la juzgues por lo que es ahora…Por eso me gustaba antes, nos complementábamos de maravilla. Cada paso que una daba la otra la seguía y por eso supongo estuvimos juntas.

- ¿Fue tu…

- No en ese sentido. Ambas queríamos algo distinto y especial, por eso esperábamos ese momento. Pero se nos fue de las manos… Yo estaba en mi segundo año de Instituto y ella ingresó en su primero…La bañaron en granizado el primer día y todo el mundo se burlaba de su timidez…Conoció a Kitty y mientras más se acercaba a ella más se alejaba de mí…Me dolía, me dolió mucho porque en aquel entonces estaba segura de que la quería demasiado. Y lo que teníamos bajo sin título terminó por tener uno: nada… Hizo las pruebas para entrar a las porristas y supongo que su posición ayudó mucho. Y yo era del sector de los perdedores, de los marginados y los problemáticos, o una se pasaba al bando de la otra o entonces todo se terminaba…Y ninguna se pasó…Cuando la ví días después alistada con ese uniforme rojo y blanco me enamoré más de lo que ya estaba…cuando en un receso de esa mañana me llamó por un apodo poco agradable comencé a sentirme rara…Y dejé de desearla de aquella manera.

- No tenía idea de eso- murmuró Quinn con rareza. Rachel utilizó a Marley y la palabra enamorada en una misma y corta frase. La preocupación que desapareció el día anterior afloró torpemente en ese momento- …Marley es tan…no sé, a veces me cuesta leerla y a veces creo que la conozco porque es igual a mí cuando tenía su edad

- ¿A qué te refieres?- preguntó Rachel arrastrándose un poco por la cama para mirar hacia arriba y encontrarse con los ojos de Quinn en ella. La rubia acarició su cabello y continuó-

- Fui la capitana de las porristas…estaba algo mal en ese tiempo. Mis padres discutían todo el día y mi mamá parecía desconocida bajo mi casa y ciega porque ni me veía pasar…Tener mala reputación siempre es mejor a no tener nada… Salía a todas las fiestas y llegué una vez ebria a casa. Escuché sermones al día siguiente pero ya había hecho lo que quise asique de nada servían…Mamá es homofóbica por naturaleza y status por lo que verme caminar de la mano con chicas solo la ponía de mal humor y más distancia se generaba entre nosotras…Supongo que podría cambiar pero ya no lo va a hacer

- Y por eso ahora está contenta contigo y el tipo ese ¿cierto?

- Aja- murmuró Quinn rodeando la cintura de Rachel y arrastrándola de vuelta contra su pecho- Te prometo que no vamos a recordar más esto- susurró contra el oído de la morena y besándole sonoramente la mejilla después- cada una tiene su pasado y se que el mío nada tiene que ver con el tuyo, que mis quejas son absurdas y mis reclamos innecesarios…pero si nos cruzamos y confiaste en mí todo va a cambiar. Voy a trabajar en eso…Te quiero, Rachel…Quiero cuidarte y quiero que conmigo te sientas segura…Ambas sabemos dónde estamos y lo que hacemos y las dos disfrutamos de lo que estamos viviendo… ¿quieres mirar hacia adelante y continuar? ¿O quieres que nos detengamos justo en este instante?

- Solo quiero estar contigo- respondió Rachel relajándose contra la mejilla de Quinn que se escondía en su cuello y reconociendo que mientras estuviese con ella se sentía completamente segura-

- Nunca me hubiese imaginado todo lo que viviste y haría cualquier cosa por cambiarlo. Te lo juro, Rachel, haría cualquier cosa… pero eso ya no puedo. Lo que sí está en mí es darte todo esto que siento, demostrarte que me interesas y mucho más… Comenzaré a rezarle a un Dios para agradecerle por haber matado a ese tipo…Para agradecerle por darte la protección de Alicia y por haberte traído hasta aquí…Y conmigo.

- Quinn- la llamó la morena tomando la mano de la rubia y jugando con sus dedos-

- ¿Sí?

- ¿De verdad me quieres?

- Demasiado…Mucho, Rachel, de verdad.

- Shelby me dijo una vez que nadie me querría si continuaba con aquel comportamiento… Nunca entendí a cuál se refería… Cuando Alicia le contó porque Tom estaba preso ella me culpó…Dijo que algo seguramente habré hecho para…

- Shhh, basta, amor, ya no hablemos más de ella…Lo único que me importa es que estés bien… ¿Lo estás conmigo?

- Sabes que sí… ¿Quinn?- insistió la morena otra vez mirando hacia un costado para encontrarse con los ojos de la rubia- ¿Haz pensado qué pasaría si lo nuestro se supiera?

- Cuando termino de besarte lo hago- murmuró Quinn escondiéndose otra vez en el cuello de la morena- La primera vez que te ví llamaste mi atención…pero nunca creí que sería de esta manera. Eras una niña y…

- No soy una niña-

- Créeme que ya lo sé…Pero en aquel entonces lo eras y te veía de esa manera. Realmente eres interesante a primera vista, no me agradabas ni yo a ti pero cambiar la situación era algo atrayente. Representabas algo así como un reto, y fue difícil, estuve a punto de darme por vencida pero algo me lo impedía…Casi incendias mi auto y el mismo día me regalaste un dulce…Eso cambió todo, creo que desde allí comenzó esa manía que tenía de observarte y tratar de estudiarte…Eran emociones de todo tipo lo que me hacías sentir…Inclusive una noche soñé contigo y apenas habíamos tenido unas clases de interacción

- ¿Soñaste conmigo?... ¿Qué soñaste?

- ¿Eso importa?- preguntó Quinn sonrojada y Rachel estiró su brazo hacia atrás para acariciarle el cabello y ordenarle un contundente "sí"- No lo recuerdo con exactitud pero era algo así como que me salvabas de los matones del Instituto…

- ¿Te salvaba? – cuestionó la morena con picardía-

- Rach-

- Está bien, déjalo allí

- Y luego fuiste por primera vez a mi departamento y eso me dejó confundida…y contenta. En tu terreno te sentías segura sin importar quién te mirara de abajo pero en mi casa fuiste completamente distinta. Interactuamos como si nos conociésemos de toda la vida e inclusive te hice un pastel por tu cumpleaños

- Intento de pastel

- ¡Ey!...pero lo comiste…Y luego Sam intentaba coquetearme y veía tus reacciones y eso me confundía más…Comencé a hablar de ti con mi padre y la primera vez él me dijo que era algo que podía pero que rotundamente debía controlar…Yo estaba segura que él estaba exagerando…No podía sentirme atraída hacia ti porque eres una jovencita frente a los ojos de los demás, una niña que tiene que vivir acorde a su edad y no dependiente de alguien más…Pero cuando me propuse terminar con esas fantasías absurdas ya era tarde. Demasiado tarde, Rachel. Le confesé a mi padre lo que sentía y aunque él lo negó estoy segura que en su momento lo decepcioné. Pero hay cosas que no se puede controlar…No podía controlarme cuando se trataba de ti… Y ya había caído a ese imaginario precipicio esa noche cuando nos besamos en tu casa…Te juro que hice de todo para no rendirme fácilmente… pero no pude.

- ¿Intentaste decirte que no varias veces?

- Cientos. Inclusive una vez Britt me preguntó si me gustabas y en aquel momento aunque le dije que no inconscientemente la respuesta ya era otra…Supongo que son ese tipo de cosas que te suceden en la vida y no le encuentras explicación ni lógica.

- Pues yo nunca me sentí así con nadie- aseguró Rachel descansando sus manos a los costados de su cadera, sobre las piernas de Quinn- Nunca nadie me gustó con tanta insistencia ni nadie me había hecho sentir celos. Nadie más allá de mis propios padres han recibido disculpas por mi parte y cada vez que siento que no me porto bien contigo voy y te digo que lo siento, porque realmente lo siento… ¿Está mal lo qué estamos haciendo?

- Ética y legalmente sí…pero yo te quiero y nunca te haría daño, Rachel. Me gusta cuando estamos solas y de esta manera. Me preocupo por ti y me gusta cuando tú lo haces por mí… ¿Acaso eso es malo? No lo creo.

- Pues la legalidad no me importa- aseguró la morena haciendo sonreír a Quinn- Oye, nena, soy Rachel Berry, 22 años y licenciada en Psicología… ¿te invito una copa?- bromeó después de levantarse y con una voz completamente distinta a la de ella- Quinn, soy Rachel Berry, la alumna que te hará sufrir dentro de tu nuevo salón ¡pum! Imagina que te tiro un granizado- dijo ahora con su voz y sentándose frente a la rubia con una pierna debajo y la otra arriba de las de Quinn- ¿Hay diferencia realmente entre una cosa y la otra?

- Quiero suponer que no…pero aún así sí…Me gustaría que fuese distinto

- Lo sé- dijo Rachel y recordó que aún estaba en ropa interior cuando Quinn la observó rápidamente de arriba abajo. Tomó la sábana, se cubrió y continuó- ¿por qué eres profesora?- preguntó con sinceridad de saber la respuesta-

- Desde siempre me gustó la profesión. Me llevaba bien con mis maestros en el pasado y la lectura me fascina.

- Cerebrito

- Sí, puede ser. Pero no me avergüenza… ¿Tú aún sigues con la idea de no ir a una universidad?

- No lo sé…A veces me digo que no y a veces deseó un sí…Realmente no lo sé… ¿Qué me aconsejas?

- Haz lo que sientas. Si crees que hay una buena razón para que este año sea tú último escolar, tómala y aférrate a ella…Si te sientes insegura con el futuro entonces no pierdas el tiempo en otras cosas.

- Podrías haber sido poeta- bromeó la morena ganando un suave golpe en su brazo- ¿Qué ha dicho tu padre de mí?... ¿Cree que soy algo rápido y molesto o no se meterá en esto?

- Él dice que cada vez que habló de ti me ve distinta, como nunca antes. Supongo que no, no intervendrá más de lo debido. No lo ha hecho y no lo hará, estoy casi segura… ¿Estás preocupada?

- Confío en ti. Si hablas con él por algo será… ¿Me das un beso?- pidió Rachel bajando sus manos y entrelazándolas con Quinn. La rubia se acercó a su rostro con una sonrisa y la besó suavemente. Se separaron entre cortos y rápidos besos pero se mantuvieron abrazadas por un momento-

- ¿Quieres dormir? Es tarde y supongo que mañana deberás ir temprano a casa si no quieres tener problemas

- Claro- dijo Rachel acomodándose en su lugar y recibiendo inmediatamente el abrazo de la rubia por detrás-

- Rach- murmuró Quinn acariciando suavemente su abdomen para llamar su atención-

- ¿Mmm?

- De verdad que ya no volverás a sentirte como antes…Te quiero- susurró la rubia antes de besarle la mejilla y retenerla contra ella. Suspiró una vez de manera pesada y se quedó escuchando la respiración tranquila de Rachel.

Su padre le enseñó de pequeña a contar corderos para dormir cuando no podía, pero esa noche llegar hasta el numero 500 no sirvió. Ni sobrepasar el 1000 y más allá.

Cuidar el sueño de Rachel era más entretenido que soñar con su animal favorito e imaginárselo cruzando una valla. Acarició el cabello de la morena con su mentón y cerró los ojos. Pero dormir esa noche no estaba entre sus planes.

Finalmente se levantó con lentitud de la cama cuando el sol ya había salido y caminó en silencio hasta la cocina, observó el reloj notando que iban a ser las 9:30 por lo que puso café a calentar y comenzó a cortar trozos de pan para tostarlos.

Tomó el cuchillo sin precaución y lo golpeó fuertemente contra la madera para rebanar el pan. Golpeó una vez más y extendió sus manos a lo largo de la mesada escondiendo la cabeza contra su pecho.

No contaba con el peso que ahora debía cargar por el pasado de Rachel, tragó con molestia como si de una piedra se tratara y evitó llorar, no podía hacerlo si le prometió a la morena que las cosas cambiarían. Y lo haría sí, pero rogaba con no decaer en el proceso.

Arrojó el utensilio dentro de la mesada y se recostó en el mueble tapándose la cara con ambas manos. Lloró mordiéndose los labios para no despertar a Rachel y maldijo por lo bajo a esas personas que dañaron a la morena. No entendía ni quería entender porque Rachel vivió todo eso y no un crecimiento como el de ella, rodeada de las personas que quería y que la querían.

Por eso, ahora, ella estaba en el camino de la morena e iba a trabajar para sumarse a la lista de Hiram y Leroy: ser una persona especial en la vida de Rachel e inolvidable para ella. Lugar que la misma morena ya se había ganado en su vida.

Volteó sobre si misma, preparó lo necesario en una bandeja y subió con cuidado las escaleras, movió la puerta de su habitación con su pie e ingresó en ella. Sonrió, dejó las cosas un momento en la mesa de luz y se acercó a Rachel en la misma posición que durmió:

- Rach- susurró acariciando con su nariz el cuello de la morena y colando una mano por debajo de la sábana para tocar su brazo- Rach…despierta

- Shhh, déjame dormir – pidió la morena completamente somnolienta-

- Despierta, Rachel- rió Quinn alzando la voz- Rach

- ¿Mmm?... ¿Qué?- preguntó Rachel abriendo los ojos con lentitud y comenzando a desperezarse- ¿Qué sucede?

- Siéntate, es hora del desayuno- dijo Quinn mordiéndose el labio en reacción a la voz grave e infantil con que sonaba la morena- Rachel- la llamó una última vez y la morena finalmente comenzó a levantarse y luego se sentó contra el respaldar- Buenos días

- Hola

- ¿Hola?- preguntó la rubia observando a la morena refregarse los ojos-

- Buen día- respondió Rachel e inmediatamente atacó la tostada que Quinn acababa de ponerle mermelada- ¿Es café?

- Ajá… ¿quieres?

- Sí… ¿qué hora es?

- Casi las 10, dormilona

- ¿De verdad?- preguntó Rachel entre sorprendida y preocupada-

- Sí… ¿cómo dormiste?

- Genial…¿ya tomaste aunque sea un sorbo del tuyo?...Fantástico- dijo la morena cuando Quinn asintió y se inclinó para besarla ruidosamente como a ella le gustaba- Ahora sí, buenos días-


Salieron de la habitación de Quinn pasada las 11 y bajaron para despedirse de otro día similar a New York en que solo les plasmaba sonrisas en la cara y agrandaba su felicidad. Quinn estiró su mano hacia adelante en el último escalón y Rachel una hacia atrás por lo que salieron abrazadas hasta la puerta y allí se besaron una última vez antes de abrir.

- Gracias- le dijo la morena besándole la mejilla y tomando el picaporte-

- Dime que ya pensaste una excusa para tus padres…no quiero darte problemas

- Tengo un camino de quince o veinte minutos para inventarla…Nunca había hecho esto…Me gusta

- A mí también, pero prometo no volver a robarte otra noche. No quiero que tus padres se molesten y se la agarren contigo por mi culpa

- Eso ya lo veremos…

Fue lo último que dijo Rachel sosteniendo su espalda en la puerta y su brazo aún el picaporte. Se balanceó de un lado a otro y se mordió el labio en clara señal de nervios. Quinn se acercó a ella y le preguntó por qué estaba así.

- Me gusta que hagamos esto con la otra. Solo entre nosotras, como amigas con derecho que no lo hacen con otras amigas…Como exclusivas ¿entiendes?

- A la perfección… ¿pero?

- Es decir, por más que alguien esté interesado en ti tú no haces con esa persona lo mismo que haces conmigo ¿cierto?- preguntó Rachel y Quinn juntó las cejas entre confundida y divertida-

- Cierto- murmuró cuando entendió las palabras de la morena-

- Entonces… ¿qué?

- ¿Qué, qué?

- ¿Estamos saliendo?- preguntó Rachel alzando la vista del piso y sintiendo como su corazón parecía iba a salir de su cuerpo. Nunca había hecho esa pregunta y temía si al hacerla Quinn la echara gritándole que nunca más volviera o cosas peores. El momento en que Quinn sonrió, se pegó a su cuerpo y escondió su rostro contra su cuello lo sintió demasiado lento y casi lejano. Sus pulsaciones aumentaron cuando Quinn habló-

- Lo siento…realmente lo siento por aquellos que están interesados en ti…pero creí que ya salíamos- aseguró la rubia antes de volver su vista al frente y besarla con posesión quitándole a Rachel cualquier tipo de duda. La morena rodeó su cuello y sonreía lo que el beso y la emoción le dejaban. Se separaron apenas un milímetro y Rachel volvió a hablar-

- ¿Es un sí? – preguntó la morena pero la rubia en ese momento no respondió y volvió a besarla. Contestó solo cuando el aire ya le hacía falta -

- ¿Necesitas que te lo escriba? -


Hola mis lectoras: ahora qué la relación de las chicas pasó a otro nivel cambiará emocional y socialmente.

Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.