Cap. XXXIX: "Saltar"
Habían pasado dos semanas de aquella primera "clase" para que la morena aprendiera a conducir. Catorce días en que Rachel mentalmente había perfeccionado cada una de las indicaciones de Quinn pero en la práctica mostraba todo lo contrario solo para volver a ordenarle a la rubia que cambiaran asientos y luego compartir el mismo.
Raramente una vez más sobre Quinn lograba manejar a la perfección y sin accidentes.
- Estás haciendo trampa- la sorprendió la rubia una tarde mientras la retenía por la cintura y continuaba dándole indicaciones; pero a Rachel no le importó y volvió a frenar con brusquedad haciendo que todo volviera a comenzar y ella a disfrutar de esos momentos-
Hacer suspirar a Quinn y observarla de reojo morderse el labio estaban volviéndose su pasatiempo favorito.
Cuando ese lunes la campana dio por finalizado el día escolar y veía a Quinn desconectar el equipo de música de la última clase apretó los labios y se despidió de todos mientras subía las escaleras. Al llegar a la puerta volteó inevitablemente y descubrió a la rubia observándola confusa, ella le hizo una seña con sus dedos y Quinn entendió a la perfección: comenzaba otra vez con sus prácticas de atletismo.
Rachel quitó el equipo de su casillero y escondió un minuto su rostro dentro de el para sonreír sin que nadie la viera. Cerró con lentitud y se sintió observada; giró con rapidez y en unos casilleros más lejanos una de las porristas la observaba sin discreción alguna.
Se alejó del pasillo y cuando estaba cruzando la puerta Kitty golpeó su hombro con brusquedad y la obligó a retroceder unos pasos. Su mochila cayó ruidosamente al piso y ella solo se le quedó observando: la chica se alejaba con ambas manos en la cadera y ni siquiera le preguntó cómo estaba.
Fue Puck quién llegó hasta ella y le tendió la mano para ayudar a levantarse y acomodar sus cosas:
- ¿Qué pasa con esa loca?- preguntó él sin importarle la manera en que la llamo o sin alguien más los escuchaba-
- No tengo ni la menor idea- murmuró ella aún observando el lugar por dónde Kitty había desaparecido y realmente no entendiendo nada- voy a entrenar
- Ok… ¿te veo a la noche? Los chicos vendrán a casa a tomar algo y pasar el rato
- Está bien…Hasta luego, Noah- se despidió antes de caminar a los vestuarios y luego finalmente sumarse a la cancha. Sue comenzó a dar las órdenes y ella intentó prestarle atención; nunca había sido buena socializando con el resto de sus compañeras por lo que estaba realizando sus ejercicios de calentamientos sola pero apenas unos metros a su derecha estaba el escuadrón de porristas y eso la ponía algo nerviosa.
Cuando Sylvester gritó que corrieran diez vueltas alrededor se alejó rápidamente y comenzó a hacerlo. Sus brazos flexionados moviéndose de atrás hacia delante, su vista en el suelo y la gota de sudor fueron seguramente las acciones que no le dejaron ver que chocaba con alguien.
- Cuidado, Berry- la empujó Kitty por los hombros de frente a ella- Ten cuidado con lo que haces-
Sus pies se movieron torpemente como sus brazos intentando detenerse, se pasó una mano por la cara y secó la transpiración. Se contuvo un momento de pie solo para observar como su pecho se inflaba y la respiración se perdía por su boca. Se inclinó reposando sus manos sobre las rodillas para recuperar aire pero otra orden de Sue en sus oídos la obligaron a continuar.
Mientras bajaba la velocidad de su trote y llegaba a sus compañeras alzó la vista hacia un costado y observó como Quinn salía del Instituto y caminaba sin problemas hasta su mini Cooper. Volvió la vista al suelo y frenó juntó a las demás para escuchar las nuevas indicaciones de su entrenadora.
- ¡Llegué!- gritó Rachel al abrir la puerta de su casa, arrojar la mochila a un costado y caminar directo a la cocina-
- Hola, cariño- la saludó Hiram llegando hasta ella para dejarle un beso en la cabeza. Rachel alzó la mano mientras con la otra sostenía una botella de agua y la bebía como si su vida dependiera de ello- Vaya que estás sudando, ve a darte una ducha y bajas a comer algo
- Claro… ¿y papá? - preguntó después de cerrar la heladera y tomar un plato que contenía un pedazo de pastel-
- Trabajando, es su último día… ¡Eso no se come ahora, Rachel!- la reprendió él arrebatándole el postre y volviéndolo a guardar- ¿Quieres que te caliente la comida?
- Ajá… ¿por qué su último día? – cuestionó abriendo el microondas y sentándose luego para almorzar-
- Le adelantaron las vacaciones de invierno ¿A dónde quiere ir este año?
- A ningún lado- respondió ella atacando rápidamente los espagueti que Hiram le tendió-
- ¿A ningún lado?...Todos los años elijes el lugar, hija. Estás en tu última semana de Instituto también y la siguiente seguramente saldremos de la ciudad
- Pues saldrán tú y papá, este año no quiero irme de Lima
- ¡Ay, Rachel! No nos quedaremos esas dos semanas aquí ni nos iremos sin ti ¿Por qué no quieres irte?
- Porque no- dijo ella levantando los hombros y bebiendo un sorbo de agua para bajar la comida. Hiram le dio una última mirada y la dejó sola para volver a sus tareas.
Rachel terminó de comer con rapidez y corrió luego escaleras arriba. Apenas entró a su cuarto se quitó la campera deportiva y estaba por hacer lo mismo con la remera cuando observó que Finn estaba en la habitación de Noah y la miraba con su típica cara de niño enamorado.
Giró los ojos, se acercó a su ventana y cerró las cortinas. Mientras se quitaba el resto de la ropa comenzó a reír porque podía escuchar los gritos de molestia fingida de Finn y Puck por no dejarles ver lo que ellos realmente querían.
- No te bañes ahora o te hará daño- escuchó la precaución de Hiram mientras le golpeaba la puerta y luego se alejaba.
Sin importarle el estado en el que se encontraba abrió las sábanas de su cama y se acostó. Cerró los ojos intentado conciliar el sueño para una pequeña siesta que solo logró cuando tomó la almohada y la colocó a su lado para abrazarla.
Sonrió sin notarlo y se durmió de la misma manera.
Quinn entrecerró los ojos mientras bebía un vaso de agua y observaba por la pequeña ventana de la cocina el exterior. Debería sentirse hostigadora del solo fantasear con que Rachel llegaría en cualquier momento caminando a un lado de la carretera y con precaución a los autos.
Sacudió la cabeza y aún con vaso en mano caminó hasta la mesa ratona para tomar su celular. Marcó el número de Santana y realmente no se sorprendió que "Ahora no puedo atenderte, si no quieres que te patee el trasero deja un mensaje importante" la atendiera después de sonar unas cuantas veces.
Marcó a Brittany y cuando la rubia la atendió con la respiración agitada, entre suspiros y ella podía escuchar los susurros de Santana mientras la besaba giró los ojos e intentó quitarse esa imagen de la cabeza.
- Necesito hablar con ustedes. Dile a Santana que deje de manosearte y pon el altavoz
- ¿Quinnie?- preguntó Brittany con dificultad desde el otro lado y Quinn suspiró molesta-
- Sí, soy …
- ¡San!- gritó Brittany y Quinn tuvo que alejar el móvil un momento de su oreja. Contó unos segundos hasta que su amiga se recuperara y volvió a hablar-
- ¿Ya?
- Sí, ya- respondió Brittany y ella escuchó un movimiento, Britt ponía el altavoz y seguramente dejaba el celular a un costado-
- ¿Qué demonios quieres, rubia aguafiestas?
- Necesito hablar con ustedes- respondió Quinn comenzando a caminar alrededor del living-
- ¿Y qué demonios es tan importante como para cortar mi tercera ronda de sexo, eh?
- Décima, Sanny- la corrigió Brittany y a ella le dieron ganas de mandarlas al demonio-
- ¿Van a escucharme?
- Sí, Quinnie, habla
- Estoy algo sola aquí… ¿es qué ustedes no me extrañan?-
- Nos vimos hace unos días- dijo Santana- O sea no, no te extrañamos
- Eres una maldita perra, Santana
- Sí, Quinn, por supuesto que te extrañamos- intervino Brittany- ¿Quieres que volvamos a Lima?
- No, no quiero que falten a sus trabajos y todo eso. Con una llamada al día es suficiente…Pero, en fin…iba a preguntarles qué hacían pero evitemos esa respuesta… ¿Cómo han estado estos días?
- ¿Qué le pasó a tu novia? – preguntó Santana después de girar los ojos y suspirar porque conocía a su amiga como la palma de su mano y sabía que si llamaba era por algo importante- ¿Han discutido?
- No, San, no es eso. Todo lo contrario
- ¡Oh!- exclamó Santana emocionada- ¿Todo lo contrario? Han tenido sexo desenfrenado contra una pared, entonces… o en la mesada…o…¡En tu auto!...Uh, Quinn, quién te viera tan seria y solo eres …
- Cierra la boca que no hicimos nada de eso
- ¿No hicieron nada de eso?- preguntó Santana sorprendida-
- No
- ¿Y entonces qué demonios haces todavía en ese pueblo?
- Lo que quiero decir…estuve hablando con Rachel- dijo Quinn mordiéndose el labio y rascando su nuca algo nerviosa- y…bueno…llegamos como a un acuerdo
- Un acuerdo ¿eh? Lo quieren hacer al aire libre- aseguró Santana- o con disfraces…o algún tipo de fetichismo que aún no haz podido cumplir
- Como te decía, Britt- elevó la voz Quinn comenzando a preguntarse cómo había llegado Santana a ser su mejor amiga- Acordamos…acordamos que no daremos ese paso, paso que ustedes ya pisotearon hasta desgastar la virginidad del mismo, hasta que ella sea mayor
- ¿Mayor a qué?- preguntó Brittany y a ella le dieron ganas de llorar de impotencia-
- Mayor de edad, cielo- aclaró Santana y ella escuchó el sonido un beso- ¿Y cuándo cumple los 15 la niña?
- Los 18, Santana - murmuró Quinn entre dientes-
- ¡Oh! ¿Tiene 17?- ironizó la latina y luego lanzó una carcajada- pues entonces ya deberías haber hecho algo
- No me siento cómoda si…
- Eso se llama virginidad, Quinn. No incomodidad- le recordó Santana rápidamente-
- Ah, Santana, si estuvieras frente a mí ya estaría golpeándote con todo lo que tengo a mi alrededor…Lo que quiero decir es que… cada vez que estamos…estamos a un paso de avanzar recuerdo por lo que pasó y la freno. No me gustaría que reviviera esos momentos cuando esté conmigo. No quiero hacerla sentir cómo si solo quiero estar con ella por eso o algo parecido que ella pueda pensar
- Quinn- dijo Santana aclarándose la garganta para hablar finalmente con seriedad- oye, yo sé que bromeo con la niña…
- Rachel
- Con Rachel- continuó Santana después de girar los ojos- pero sabes que también me apena por ella. Por cierto, dile que regresaré para torturarla con mis clases… Pero ¿cómo se siente ella cuándo está contigo?
- Es ella la que comienza todo y cómo se trata de ella no puedo detenerme. Realmente no sé cómo hago luego para frenarla y frenarme a mí…Soy una estúpida ¿cierto?
- Sí, claro, nadie tiene duda de eso- respondió Santana- pero si entonces es ella la que comienza… ¿no te haz puesto a pensar que tal vez es por qué lo desea?- preguntó la latina haciendo que Quinn detuviera abruptamente su caminata y se acomodara lentamente en el sillón- Entiendo tu moralidad, si fuera yo ya sabes dónde la hubiese mandado hace tiempo, pero tal vez te desea más allá de la relación porque le brindas seguridad. Seguridad que siempre le faltó en cualquier aspecto
- ¿A qué te refieres?
- Te quiere, te desea y se siente protegida y de la misma manera contigo, no es algo difícil de comprender… ¿Es virgen?
- No puedo creer que me estés haciendo esa pregunta
- Lo es… ¿Ves? ¡Tal para cual!... Quinn, deberías dejar que ella maneje la situación y tu no intervengas
- ¿Qué dices? No…todo se me va a ir de las manos si hago eso.
- Se te van a ir las manos, claro que sí Fabgay, pero si ella controla la situación ten por seguro que si también te respeta, y respeta ese estúpido acuerdo, tampoco avanzará más allá de lo que tú le permites.
- ¿Y si le doy la libertad de controlar las cosas y realmente cruza la línea? – preguntó Quinn entre emocionada y confusa-
- ¿No la quieres?- preguntó Santana sorprendida-
- Claro que sí, San y es por ese mismo amor que le tengo que pretendo que las cosas no se apresuren
- A ver si entiendes, Quinn, hagamos esto corto que Britt está durmiéndose y aún no hicimos mi posición favorita, ella es una adolescente en cuerpo de mujer. He sido testigo de su inteligencia y forma de expresar y créeme que sorprendida es poco la manera en que me dejó al escucharla hablar. Ha hecho un montón de cosas por ti y cuida que ninguna de las dos salga perjudicada en esto y si a eso le sumamos la forma en que realmente la conociste ¿crees que lo que quiere, y tú también deseas, no valdrá la pena?
- San…
- ¿Recuerdas cómo comenzó lo mío con Britt?... ¡Nos besamos a los 5! Hicimos el amor por primera vez a los 12 sin importar que como suene eso y recién a los 17 comenzamos una relación… Apresurar las cosas nunca es malo
- ¿Y qué pasa si en mi caso sí?
- Sí vas a tener miedo de saltar cuando ya tocaste el piso es tu problema… ¡Deja de ser tan tú por una vez!...Britt, Britt, despierta, cariño- escuchó Quinn cómo la latina llamaba a su novia y ella se mordió el labio ¿Cómo sería despertar con Rachel después de hacer el amor? Bajo las mismas sábanas y ambas desnudas seguramente con una sonrisa en la cara. Apretó sus piernas y se tapó la cara con una mano. El llamado a sus amigas en nada la ayudó- Adiós, Quinn- fue lo último que escuchó antes de que Santana diera por finalizada la llamada.
Suspiró sintiendo cómo sus mejillas comenzaban a enrojecerse, maldita Santana que siempre tenía la razón.
Cuando tenían 15 y Santana se la pasaba hablando de Brittany y sus encuentros sexuales Quinn siempre se imaginaba cómo sería el de ella. Siempre supo que le daría vergüenza desnudarse frente a alguien más y mucho más tocar un cuerpo ajeno, intentar darle placer pero lo que realmente le avergonzaba era pensar que tal vez nunca dejaría satisfecha a la otra persona.
Una tarde mientras veían con la latina a un grupo de chicos y chicas andar en skate comenzaron a murmurar entre ellas cómo sería hacerlo con una pelirroja que daba vueltas por allí, o con Johanna, una morena que medio Instituto soñaba con llevársela a la cama o mantener una relación seria con ella.
Y Quinn siempre coqueteaba con algunas o las invitaba a salir para mantener el status de porrista que puede con todo, pero realmente en las cuatro paredes de su habitación nunca podía con nada.
Y ahora estaba Rachel, aquella morena casi cinco años menores que si le ordenaba quitarse la remera ella la obedecía al instante y sin pudor. Si Rachel le acariciaba los muslos y tonteaba con algo más peligroso no solo la excitación crecía sino el deseo por hacerla sentir de esa misma manera y si las manos de Rachel jugaban debajo de su ropa, en su piel, como en lo últimos encuentros en su auto, no tenía miedo de imitarla, susurrarle algo al oído y sentir cómo todo subía de intensidad.
Pero luego la detenía, aunque solo fuese por la moral cómo lo llamaba Santana, y era en momentos de claridad como esos que se preguntaba si era en realidad por su conciencia o por su inseguridad como cuando era adolescente.
Tomó un cojín y se tapó la cara, ya no era adolescente por lo que la seguridad era algo que la acompañaba siempre. Por lo que por eso mismo, si ya no tenía 17, debía actuar de la misma manera.
Mordió la pequeña almohada y ahogó un grito: intentar mantener las cosas detrás de la línea iba a ser lo más difícil que alguna vez pensó hacer en su vida.
Rachel terminó por anudarse sus zapatillas favoritas y bajó corriendo las escaleras para salir; después de la no tan corta siesta despertó y apenas pudo darse una ducha para la reunión que Puck había armado en su casa.
Mientras cerraba la puerta les gritó a sus padres que llegaría a las 00.00 y finalmente cruzó por los arbustos que separaban su casa de la de su mejor amigo. Observó con algo de frustración cómo algunas porristas estaban ocupando el patio con vasos en manos y hablaban animadamente entre ellas.
Esquivó la mirada de Marley y se encaminó con rapidez hacia el interior de la casa. Emily la recibió con ese abrazo maternal a la que la tenía acostumbrada y luego saludó a Puck.
- ¿Qué hacen ellas aquí?- le preguntó en su oído antes de dejarle un beso en la mejilla y señalando con su cabeza al escuadrón-
- Pues el idiota de Sam corrió la voz y cuando quise hacer algo ya estaban tocando el timbre…
- Me dijiste que iba a ser una reunión, no una fiesta. Además hoy es lunes
- Tranquila, Rach- intentó calmarle él mientras la abrazaba fugazmente- que no durará más allá de la medianoche, además mamá me lo permitió porque le dije que sería como una última reunión antes de las vacaciones. Este año nos vamos a esquiar
- ¿De verdad?- preguntó ella emocionada por su amigo y su madre. Emily trabajaba arduamente todos los días diez horas corrida y esta iba a ser la segunda vez que saldrían de vacaciones seguramente con años de ahorro- Me alegro mucho, Noah
- Gracias… ¿a dónde se van ustedes?
- Mmm, aún no lo sabemos… ¿Me traes algo para tomar?- le preguntó debido a que las bebidas estaban en las mesas de afuera y allí era dónde estaban las porristas. Aún no quería cruzarse con alguna de ellas-
- Claro, enseguida vuelvo-
Pero su enseguida vuelvo se convirtió en una larga ausencia porque Rachel lo vió a lo lejos coquetear con una chica del otro salón por lo que se abrazó a si misma y se alejó de la puerta para sumarse al living dónde estaban el resto de sus compañeros.
- ¡ Aquí viene la enamorada!- gritó Mercedes desde el piso y todos giraron a verla para burlarse como lo venían haciendo desde hace días-
- Mercedes por qué no…
- ¿Quién está enamorada?- todos se callaron bruscamente cuando Marley hizo acto de presencia y se detuvo tras Rachel. La morena dio un paso adelante para alejarse pero la chica la tomó del brazo para retenerla contra ella- ¿Asique tu estás enamorada?
- Sí, de mí- intervino Puck regresando y soltando la unión de ambas. Abrazó a Rachel por los hombros y la arrastró lejos de Marley- Si no es con ella con quien estás teniendo algo, me parece que nos debemos una charla ¿no te parece?- susurró él mientras abría la puerta del patio trasero y cerraba cuando se encontraron completamente solos-
- No, no es con Marley…creí que ya lo sabías
- Lo sé y me imagino muchas cosas, pero sería fantástico que tú misma me lo dijeras- dijo Puck sentándose en el único escalón que adornaba la salida. Rachel sacudió su pantalón solo por los nervios y se pegó a él para comenzar a hablar-
- Perdón por haberte dejado de lado en ciertos temas…pero era necesario
- Perdonada, pero dime lo que quiero saber – murmuró el chico y Rachel suspiró antes de confesar lo que él desconocía-
- Es Quinn
- No se por qué no me sorprende- dijo Puck con total tranquilidad y Rachel volteó a verlo sorprendida-
- ¿Qué?... ¿De verdad solo vas a decir eso?
- Rach…me acosté con cuanta profesora nueva ingresaba al Instituto ¿de qué te sorprendes?
- Pero lo nuestro no es así- susurró Rachel con un adorable puchero que hizo sonreír al chico- a mi gusta y la quiero mucho
- ¿Cuánto llevan saliendo?
- ¿Quién te dijo…
- La manera en que se miran es suficiente para saber que tienen una burbuja aparte solo para ambas… ¿Entonces?
- Poco más de un mes…me llevó hace meses a New York y tuvimos una cita, es hermosa, Noah
- No hace falta que me lo digas- murmuró él ganándose un codazo en su estómago-
- Cuidado con lo que dices… ¿qué más quieres saber?
- ¿Quién más lo sabe?
- Mis padres saben que estoy saliendo con alguien, pero no saben que es ella. Sus amigas también ¿recuerdas sus amigas, las dueñas del departamento en que hicimos la primera reunión?
- Mmm, sí, recuerdo ese sexi pato que entró para alegrar la fiesta
- Sí, Britt…y su padre
- ¿Su padre?- preguntó él asombrado ante tales palabras- ¿Y lo conoces?
- No, aún no, pero Quinn dijo que no intervendrá ni hará algo…¿Tu crees…
- Si ella lo dice debes confiar
- Ya lo hago…Y ahora lo sabes tú.
- ¿Y…ehmm…no sé, cómo pretenden que esto continúe? Porque está claro que quieren continuarlo
- Sí…sabemos lo que estar juntas implica y ya lo hemos hablado. Supongo que con las personas que ya lo saben es suficiente…Gracias por no juzgarme
- No sabía que debía juzgar a alguien por ser feliz
- Gracias- murmuró Rachel abrazándolo fuertemente y reteniéndolo contra ella con felicidad. Escondió su rostro en el hombro de Puck y le pidió en un susurro que aún no dijera nada- Por favor…No quiero perjudicar a Quinn por mi culpa
- ¿Qué ganaría diciéndolo, Rach?
- Por cierto…ella está viviendo aquí
- ¿Aquí?
- Sí, en una de las casas alejadas que están cerca de la carretera
- Vaya, Berry, ya haz hecho de las tuyas entonces
- ¡No seas tonto!- dijo ella separándose para golpearle el hombro- ella también sabe de…de Tom y esas cosas
- ¿Y cómo reaccionó?
- De una manera distinta a cómo reaccionaron mis padres y tú. Bueno, más parecido a ti pero diferente en algún sentido…Me dijo cosas realmente hermosas, Noah. Palabras de contención y que me hicieron sentir protegida. Si supieras que me siento muy segura cuando estoy con ella.
- Me imagino…y me agrada escuchar eso…Pero ten cuidado, Rach. Sí yo lo noté cualquiera que las mire cuando ustedes están mirándose también van a encontrar algo raro
- Lo sé. Quinn también me ha dicho que debemos ser precavidas, pero no puedo evitarlo…estoy completamente enamorada de ella-
Y bastaron apenas dos segundos para que ambos giraran la cabeza hacia atrás con violencia cuando la puerta se escuchó cerrar. El molesto y nítido sonido de la antigua madera deslizarse hacia el exterior los tomó por sorpresa e inmediatamente se pusieron de pie.
Rachel se quedó con la boca entreabierta sorprendida y con ambas manos a los costados de su cuerpo, la persona frente a ellos tenía los ojos entrecerrados y movía la cabeza intentando entender lo qué había escuchado. Puck se armó de valor y rápidamente terminó por cerrar bien la puerta y alejar a los tres de allí.
A metros de la luz y el sonido de la música a todo volumen solo se escucharon las respiraciones nerviosas y la saliva de Rachel pasar con violencia por su propia garganta.
Puck observó a la morena lo que la poca claridad lo dejaba y ambos esperaron para no ser ellos lo que comenzaran a hablar y observó de reojo como Rachel empuñaba sus manos con miedo cuando escuchó la pregunta que le hicieron:
- ¿Estás saliendo con la profesora?... ¿Estás enamorada de ella?
Sí, estaba saliendo y estaba enamorada de ella, pero lo que ya sabía que sentía no lo pudo expresar en ese momento con una sola palabra. Abrió la boca, tartamudeó y terminó por taparse el rostro con ambas manos intentando no entrar en pánico y controlar los latidos de su pecho.
Alzó la vista y se mordió el labio para no llorar, el miedo a perder a Quinn finalmente la acechó y supo en ese momento que era el peor miedo que llegó a sentir a lo largo de su vida.
Dio un paso al frente y cuando iba a decir algo la interrumpieron:
- ¿Por qué te pusiste así? ¿Estás saliendo con ella, Rachel?
- Finn- murmuró ella y de repente todo le pareció extraño. Finn, el chico que desde que la conoció se había enamorado de ella y siempre buscaba su oportunidad para algo más simplemente se acercó y la abrazó intentado calmarla. Finn le acarició la espalda cariñosamente y se alejó luego para sacarle una lágrima que caía por su mejilla. Ella lo observó con los ojos tristes y una mirada soñadora pero así mismo él volvió a hablar-
- Y pensar que Emily los había mandado a buscar con Kurt, ¿se imaginan si él se hubiese enterado?- bromeó el chico alto haciendo sonreír a Rachel y en agradecimiento ella lo volvió a abrazar- Asique por eso a ella no le gusta que baile contigo…comprensible- murmuró Finn recordando las miradas asesinas que Quinn le brindaba cada vez que insistía bailar con Rachel. El chico guardó ambas manos en los bolsillos de su pantalón y volvió a sonreír una vez más-
- Oye, Finn- dijo Puck y el chico alto negó rápidamente con la cabeza-
- Ya lo sé…no podría decir algo que ponga en peligro a Rachel o la lastimara. A ella no- aseguró Finn con la mirada fija en la chica que siempre le gustó y ,aunque aún le gustaba y estaba seguro mucho más que antes, debía comenzar a olvidar- No diré nada, Rach, te lo prometo
- Gracias, Finn- dijo ella alzándose sobre sus pies y abrazándolo cómo aquella primera vez que lo vió y que, si no fuese por el enamoramiento de él ella, lo quería como mejor amigo. Inclusive antes que a Puck- Gracias de verdad- le dijo ella y Finn asintió con la cabeza antes de volver a hablar:
- Bueno…vamos adentro ¿no?
Quinn regresó el miércoles a su casa después de su jornada de trabajo algo rara, lo entendió cuando Marley no dejó de levantar la mano en toda la clase y responder correctamente cada pregunta o cuando al salir por la puerta principal Puckerman se encontraba recostado en ella y la abrió con caballerosidad dándole el paso.
O afuera, cuando descubrió a Rachel hablando animadamente con Hudson y en un momento la morena volteó a verla y le guiñó un ojo sin disimulo y Finn frente a ella sonrió claramente entendiendo todo.
¿Debía eso ponerla nerviosa y darle una lección de actuar aún más precavida? ¿O disfrutar el posible hecho de que ellos dos supieran su relación con Rachel y en vez de ser un fastidio solo ayudarían a que las cosas fuesen más fáciles?
No lo sabía realmente pero sí estaba segura que nunca había visto sonreír de manera tan sincera a Finn o ser tan educado a Puck. Le agradó pero aún seguía algo incómoda.
Tiró las llaves sobre la mesa y mientras se servía un vaso con agua descubrió la silueta de Rachel caminando hacia la casa. Dejó rápidamente lo que estaba haciendo y corrió hasta la puerta para abrirle. La morena le sonrió y pasó a su lado por lo que cerró con rapidez y volteó para abrazarla desde atrás y dejarle un sonoro beso en la mejilla.
Rachel apenas giró el rostro, rodeó con una mano las de ella que estaban en su abdomen y con el otro brazo atrapó su cuello y la obligó a bajar para darle un cálido beso de saludo.
Le pareció raro que por primera vez fuese la morena quien rompiera el contacto y se alejara de ella para sentarse en el sillón; lo que no la sorprendió fue la picardía en la sonrisa de su chica al llamarla para que se sentara sobre ella. Quinn se mordió el labio y lo hizo rápidamente.
- ¿Cómo estás?- le preguntó Rachel pegando su mejilla a la de ella para acariciarla suavemente-
- Fantástica… no te esperaba hoy
- Venía a decirte algo en realidad
- ¿Pasa algo?- se preocupó Quinn alejando sus rostros y mostrando en el de ella preocupación-
- Como la semana que viene comienzan las vacaciones de invierno mis padres y yo saldremos de la ciudad
- ¿De verdad?- preguntó Quinn con una mueca intentando que el fastidio no se le notara. No tenía que absorber todo el tiempo de Rachel pero estar alejadas otra vez por varios días definitivamente no iba a ser agradable-
- Sí, hablé con Leroy para ver si dejaba quedarme y que solo ellos dos se fueran pero no dio su brazo a torcer
- ¿Cuándo se van?- preguntó Quinn pasando un brazo por los hombros de Rachel y el otro frente a ella para entrelazar sus propias manos-
- El martes a la noche
- Uh, en menos de una semana
- Sí, lo sé. Volvemos el domingo a la noche
- Ah, y una semana afuera casi también. Bueno, supongo que realmente lo mereces y espero las disfrutes
- No quiero irme, ya lo hablé con mis padres pero no puedo cambiar su opinión. Lo siento
- Está bien, amor…son cosas que siempre van a pasar y te agradezco el que me lo hayas dicho… ¿A dónde se irán?
- Aún no lo sabemos…- murmuró Rachel moviendo su brazo izquierdo para tirar más a Quinn contra ella y poder besarla. La rubia golpeó uno de sus pies accidentalmente y golpeó con brusquedad uno de Rachel haciendo que esta se quejara y rompiera el beso- Acomódate bien- ordenó en un susurro y ayudó a Quinn a poner una pierna a cada costado de su cadera y rápidamente reiniciaron el beso.
Quinn rodeó su rostro con ambas manos y Rachel ya tocaba con impaciencia la punta de su remera en un intento por no alejarla.
- ¡Auch!- se quejó Rachel cuando, al pretender tocar más allá de la prenda de ropa, su novia palmeó su mano quitándola con velocidad- ¿Por qué hiciste eso?
- ¿Por qué hiciste tú lo que estabas haciendo?- preguntó Quinn separando sus rostros pero colocando sus manos en el sillón, a los costados de la cabeza de Rachel-
- No iba a hacer nada malo
- Claro, eres tan inocente- ironizó Quinn moviendo su cadera y provocando con burla a Rachel-
- Quinn- murmuró la morena volviendo sus manos a la cintura de la rubia- voy a irme unos días ¿no me extrañarás?
- Por supuesto que lo haré- susurró contra el oído de la morena con otra pequeña fricción que estaba volviéndola loca a ella también-
- Y… ¿no crees que para no extrañarme deberás recordarme con algo? – preguntó Rachel lo que su respiración le permitía-
- ¿A qué te refieres?- preguntó la rubia deteniendo sus movimientos y observando como Rachel abría los ojos lentamente-
- Tú lo sabes
- Y tú sabes mi respuesta- dijo Quinn avergonzada-
- Eres mi novia y respetaré el que no quieras hacerlo aún… ¿pero haz pensado hasta dónde podemos llegar, entonces?
No, no lo había pensado y la boca de Rachel ahora besando su cuello mucho tampoco la dejaban.
Ella ladeó su cabeza y Rachel se arrastró apenas hacia adelante para llegar más lejos, sus dientes se juntaron para producir un sonido cuando la morena mordió su piel y luego pasó su lengua susurrándole que se vería bien eso más tarde. Quiso reír pero apenas escuchaba si Rachel continuaba hablando, alejó su mano derecha del sillón y clavó sus uñas en el hombro de la morena incitándola a que continuara.
Recordó casi inútil y velozmente su charla con Santana dos días atrás y supo en ese momento, cuando Rachel le mencionó que era su novia, que la morena no actuaba por necesidad de placer o simple deseo; lo hacía porque realmente la quería y se sentía segura con ella.
Descendió su mano izquierda por la espalda de Rachel y comenzó a jalar su blusa hacia arriba, cuando tocó al paso la piel de la morena gimió y se imaginó toda ese cálido cuerpo sobre el de ella y de distintas maneras. Rachel elevó ambos brazos y logró retirarle la camiseta hacia un costado.
Estaba totalmente desesperada pero sin nervios porque Rachel hiciera lo mismo pero la morena continuó jugando y su tortura se alargó. Rachel pasó su mano desde su cuello hasta el botón de su pantalón y allí se detuvo para volver a atacar su cuello. Quinn empujó su cadera hacia adelante y Rachel soltó una pequeña risa:
- Seis meses…claro- se burló la morena en un susurro y ella hubiese rememorado ese juego si la mano de Rachel no hubiese comenzado a acariciar su intimidad por sobre su pantalón.
- Rach- gimió ella con una mano sobre la de la morena para que continuara y con la otra intentaba sostenerse de su hombro- Más, Rach- le pidió sin vergüenza tirando su cabeza hacia atrás y sintiendo como la otra mano de la morena vagaba debajo de su remera en busca de sus senos- Mmm, Rach- se quejó cuando Rachel apretó su pecho derecho y comenzó a masajearlo por encima del brassier. Regresó con brusquedad su cabeza al frente cuando Rachel alejó ambas manos pero ahora solo quitarle la remera rápidamente-
Cuando Rachel asomó su lengua por el esfuerzo ella se inclinó hacia adelante y tiró de su labio inferior por ese gesto, Rachel gimió levemente y para ella no existió sonido más hermoso que ese.
La morena alzó la vista y le sonrió antes de volver a masajear su pecho pero esta vez por debajo de la ropa íntima. Y ella volvió a echarse hacia atrás, ese solo movimiento de manos de Rachel ya la volvían loca y cuando la morena desprendió su pantalón estaba segura que iba a terminar enloqueciendo.
- ¿Sigo?- preguntó Rachel entremedio del silencio con su mano sobre su ropa interior. Apretó los ojos y se mordió el labio, ojalá la morena nunca hubiese preguntado y no la hubiese hecho reaccionar-
- Oh...Rach…- gimió de manera entrecortada cuando la morena no esperó respuesta y su mano cobró vida propia. Ella podía sentir toda la ola de placer que encendió su cuerpo por lo que se abrazó a los hombros de su novia y dejó que ella sola continuara-
- Estás muy mojada, Quinn- murmuró Rachel y ella escondió su rostro en el cuello de la morena para sentir como el punto de placer cada vez se volvía más cercano y la mano de Rachel se movía con más rapidez- Ven aquí- la llamó Rachel retirando su mano, ayudándola a levantarse, y quitándole el pantalón Rachel la acomodó entre medio de su muslo derecho y Quinn supo lo que pasaría luego. La morena la retuvo por la cadera y la movió lentamente de atrás hacia delante, Quinn no aguantó y sus gemidos comenzaron a salir más seguido.
Una de sus manos vagó por el pecho de Rachel pero terminó tras su espalda para atraerla contra ella. Supo que hizo bien cuando la morena gimió al recibir su rodilla en la entrepierna. Empujó su pierna con fuerza para darle el mismo placer que ella estaba recibiendo y escucharla lanzar gemidos suprimiendo así los de ella.
De repente abrió los ojos y su corazón comenzó a latir furiosamente.
A la misma velocidad que Rachel se inclinó para morderla se separó y ella se puso de pie con miedo.
La puerta de su casa fue golpeada y luego el timbre:
- ¡Quinn, hija! Abre soy yo- escucharon ambas y Quinn palideció al ver el picaporte moverse- ¡Quinn, abre!
- ¿Mamá?
Hola mis queridas lectoras...aprovechando que mi querida jefa me dió le día libre aquí les dejo otra conti.
Quiero agradecerle especialmente a Mila por sus lindas palabras en el Rw anterior ¡me hiciste sonrojar!
Es uno de los cap más largos que escribí...y?... ¡Nos leemos el domingo!
Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
