Cap XXXX: "Love game"

Quinn no supo si fue el miedo, los nervios, la vergüenza del momento o la excitación en su cuerpo lo que no la dejaba actuar: aún estaba de pie, con las manos a los costados de su cadera y tratando de entender si realmente su madre estaba del otro lado de la puerta.

Fue cuando Rachel tomó su mano y la sacudió para llamar su atención que ella agitó la cabeza y le dedicó una mirada a su novia:

- ¿Es tu madre?- preguntó Rachel con desdén igualada a nervios que a ella solo la hicieron sonreír- ¿Qué es lo gracioso?

- ¡Quinn, abre, hija!- gritó Judy mientras continuaba golpeando la puerta- ¡Quinn!

- Sí- susurró la rubia antes de inclinarse y tomar las prendas de ropa que estaban dispersas a lo largo del piso- Es mi madre- le aclaró a Rachel mientras se ponía rápidamente la remera y luego intentaba a entre tropiezos colocarse el pantalón-

- ¿Y qué hace aquí?- preguntó Rachel acercándose a ella para retenerla por la cintura y Quinn terminara de abotonarse su jean-

- ¿Y qué voy a saber? No tenía ni idea de que podía venir

- ¡Quinn!

- ¡Voy, mamá!- gritó molesta acomodándose los zapatos y corriendo a la puerta. Estaba a solo un centímetro del picaporte cuando volteó y su novia aún permanecía en la misma posición que segundas atrás- Ponte la remera y espérame en la biblioteca- susurró observando rápidamente el pecho de la morena y escuchándola suspirar-

- Pero…

- ¡Ahora, Rachel!- elevó apenas la voz y terminó por retocarse el cabello antes de abrir la puerta y sonreír de oreja a oreja para intentar recuperar la respiración- Hola, mam…

- Por fin atiendes, Quinn- la cortó la mujer pasando con velocidad a su lado y dejando a la rubia con un beso y abrazo al aire- llevaba tiempo allí afuera ¿es qué no oías?

- Estaba ocupada, mamá

- ¿Ocupada? ¿Con qué? – preguntó seriamente Judy mientras observaba todo a su alrededor-

- Estoy…estaba…

- Cómo sea, deberías haberme atendido apenas te llamé…No cierres, cariño- la detuvo la mujer cuando Quinn se disponía a cerrar la puerta para secar las gotas de sudor de su frente e intentar calmarse- ¿No ves que tu prometido viene conmigo?-

- ¿Mi qué…Oh, Michael- murmuró ella sorprendida al ver al chico algo alejado y totalmente avergonzado por la situación- ¿cómo estás? pasa

- Hola, Quinn- la saludó él solo con un cálido beso en la mejilla que Judy presenció con mala cara e inmediatamente intervino-

- Ay, por favor, así no se saludan dos personas que se aman…Quinn, no seas una niña y salúdalo bien

- Mamá eso es algo íntimo, no tengo porque…

- ¿Quién es ella?- volvió a interrumpirla Judy al abrir las puertas de una pequeña biblioteca y a Quinn los nervios volvieron a invadirlas. Corrió rápidamente los pocos pasos que la separaban de la oficina y frenó con brusquedad tras su madre. Judy observaba con las cejas juntas a la morena tras el escritorio y que le levantaba la mano en un raro saludo. Quinn se mordió el labio y se coló hacia el interior intentando pensar que iba a decir-

- Hola… Soy Rachel- se presentó la morena sin problemas al ver que su novia no podía articular palabras y sólo la miraba a ella y luego a su madre- soy una alumna de Quinn. Estábamos terminando una clase particular- aseguró Rachel con lápiz en mano y señalando el primer libro que había tomado y abierto en cualquier página-

- ¿Clase particular?- preguntó Judy con algo de molestia y entrelazando sus manos en su bolso. Rachel alzó sus hombros y estaba por sonreírle a la rubia cuando alguien más se asomó tras la mujer. Se puso de pie con violencia y fue Quinn quien tuvo que tomar la silla antes de que callera al piso por la brusquedad.

- Sí, mamá, también doy clases particulares para los alumnos que…

- No viniste a este pueblo para eso, Quinn- volvió a cortarla la mujer mientras observaba con detenimiento la mirada que Rachel le daba a Michael tras ella.

- No, mamá pero…

- Como sea- la calló Judy y tomó el brazo de su supuesto yerno- quiero hablar contigo sin gente desconocida- agregó observando de arriba abajo a Rachel y acercando el chico a Quinn- Con Elizabeth estuvimos viendo vestidos para ti y trajes para Michael asique…

- Mamá- la interrumpió esta vez Quinn al sentir la mirada de su novia sobre ella- hablaremos de eso luego

- ¿Cómo qué luego? No, hija, ahora. Dile a la niña que se…

- No soy una niña- dijo rápidamente Rachel y al instante se arrepintió. No quería tener problemas con Quinn luego por su temperamento de momento-

- Rachel- murmuró Quinn acercándose a ella con precaución- los minutos de clases que nos faltan lo sumaremos en la próxima ¿sí?

- Por supuesto- respondió Rachel volteando a verla- retomaremos la clase donde la dejamos ¿cierto?- le preguntó con un toque de picardía que Quinn descubrió al instante y como consecuencia solo pudo aclararse la garganta. No estaba para juegos pero sin embargo tampoco podía enfadarse con la morena-

- Sí, Rachel, la retomaremos desde allí – dijo Quinn con sus mejillas encendidas y colocando una mano en la espalda de Rachel para acompañarla a la salida. Cuando cerró la puerta tras ella rápidamente pegó a la morena contra su pecho y le dejó un beso en la mejilla a milímetros de sus labios- Apenas se vayan te llamaré ¿sí?

- ¿Qué mierda es eso de los vestidos y los trajes?- preguntó Rachel soltándose de la rubia y cruzando sus brazos con enfado-

- No puedo decírtelo ahora, te llamaré ap…

- No quiero saberlo después. Ahora, Quinn

- Rachel, no me hagas esto ¡es mi madre la que está adentro!- murmuró Quinn con una mano en el picaporte y otra en su cuello por los nervios- Por favor

- ¿Ese es el tipo?

- Sí, él es Michael…Te juro que no sabía que iban a venir, adem…

- Ya, Quinn, ya… ahora no- la calló Rachel dando media vuelta y comenzando a alejarse-

- ¡Rachel!- la llamó Quinn apenas alzando la voz y aún en la puerta- ¡Rach!... ¡Dios!- susurró con fastidio mientras veía como la morena caminaba lejos de ella sin voltear siquiera una vez. Se mordió el labio con impotencia y regresó al interior con un fuerte portazo- Mamá ¿qué es…

- Ay, Quinn, deberías retocar esta casa…El color es muy antiguo y la decoración asquerosa. Le diré a tu padre que traiga a Marta unos días para darte una mano…Por cierto, no me gustó cómo me contestó esa niña.

- Solo te dijo que no era una niña…porque no lo es…Ahora, mamá ¿puedo saber el agrado de tu visita?- preguntó con ironía retirándole de las manos una lámpara que Judy no dejaba de inspeccionar-

- Ya te lo dije, cariño. Hablamos con Elizabeth sobre tu compromiso con Michael y hemos puesto manos a la obra. Lo que no sabemos es si quieres que tu futuro esposo se case de smoking o un caro traje. Traje revistas y catálogos que…

- Mamá- la cortó ella con violencia moviendo ambas manos enfatizando así su enojo. La imagen de Rachel entre dolida y molesta por la situación le taladraba la cabeza y no podía pensar en nada más por el momento- ¿Quién te dio la libertad de hacer eso?

- Nadie tiene que dármela, hija, de nada…Michael, cariño ¿quieres que Quinn utilice velo o la prefieres sin el?

- Eh, bueno…Judy a mí me gustaría ahora hablar con Quinn a solas un momento… ¿Vienes, cariño?- la llamó él con su voz temblorosa y Quinn lo siguió con algo de lentitud. Michael le tomó la mano cariñosamente y los alejó escaleras arriba para hablar con más confianza- Ay, Quinn, lo siento tanto. Estoy muriendo de la vergüenza en este instante- dijo él apenas llegaron al a habitación de la rubia y Quinn soltó una pequeña risa- ¿Qué sucede?

- Te hubieras escuchado. Sonaste tan gay

- Querida, eso es lo que soy… lo que somos…Rachel se fue molesta ¿cierto?

- Molesta es poco. No me saludó ni quiso escucharme cuando le dije que hablaríamos luego. Tiene un carácter difícil cuando quiere y aunque se que hablaremos luego con calma me molesta no hacerlo ahora

- Te entiendo. Cuando le dije a Jesse que vendría casi me ata a la cama. Últimamente estamos discutiendo mucho por esto. Dice que está cansado de escuchar a mi madre hablar de ti y de nuestro futuro…La semana pasada no durmió en casa, está de un amigo y eso no me gusta

- Oh, Michael, lamento escuchar eso ¿Quieres que hable con él?

- No, Quinn, gracias. Esto es algo que yo mismo debo solucionar- murmuró él y ella asintió lentamente con la cabeza ¿Y si con Rachel le pasaba lo mismo? Y Jesse ya sabía todo pero Rachel apenas y nada ¿Cómo reaccionaría la morena cuando supiera que, tal vez, esa farsa se extendería más de lo que ella misma quisiera? Se echó a la cama boca arriba y perdió la vista en el techo ¿Qué sentido tenía fingir para obtener algo que luego podía perder?

Se tapó la cara con las dos manos para que Michael no la viera con ganas de llorar pero él se sentó a su lado y le acarició rápidamente una rodilla.

- ¿Cómo quieres qué sigamos con esto?

- ¿A qué te refieres?- le preguntó ella sentándose rápidamente-

- No lo sé… ¿quieres seguir engañando a tu madre, yo a la mía o lo detenemos en este instante?


Rachel llegó a su casa y, aunque su idea era pasar desapercibida, cuando cerró la puerta con un fuerte golpe, Leroy asomó su cabeza desde la cocina y le preguntó qué le pasaba.

- ¡Nada!- gritó ella arremetiendo ahora la puerta de su cuarto y resguardándose rápidamente en su cama. Bajo las sabanas y las frazadas que cuando era niña pensaba que la salvaba de todos los fantasmas- "Dile a la niña…"- murmuró Rachel imitando con molestia la voz de Judy mientras intentaba no morder su almohada o algo parecido- Bendita suegra me ligué- susurró calmándose tan rápido cómo se había enojado. Había llamado suegra como si nada a Judy y, aunque le gustaba como sonaba, se preguntó qué diría Quinn si lo dijera frente a ella- "No cierres, cariño ¿no ves que tu prometido viene conmigo?"- continuó mientras empuñaba las sábanas entre sus manos y esta vez sí mordía con todas sus fuerzas la almohada- Querida suegra, su hija no tiene ningún prometido- dijo cargada de celos al quitarse las frazadas y sentarse en la cama-

- ¿Y a ti qué te pasa?- preguntó Leroy con un vaso de jugo en mano y una galleta en la otra. Había entrado mientras Rachel se acostaba pero no quiso interrumpir su divertido y extraño monólogo-

- ¿Y desde cuándo eres tú él que espías y no Hiram?- preguntó Rachel sentándose en medio de la cama con las piernas y brazos cruzados-

- Tu padre no está… ¿Por qué entraste así? ¿Haz discutido con tu novia?

- Algo…Aunque ella no tiene la culpa. O sí, no lo sé

- ¿Quieres contarme?

- No, papá, es una tontería que ya arreglaremos…

- Está bien…Voy a acomodar mi maleta para el viaje… ¿Al menos en eso me acompañas?-

- Claro- dijo Rachel recordando la charla que tuvo con él la noche anterior y siguiéndolo a su cuarto con felicidad- Diviértete ¿sí?- le pidió mientras guardaba la camisa favorita de su padre bien doblada y acomodaba luego otra-

- Claro, cariño- le dijo él sonriéndole y tomando entre sus dedos la nariz de su hija como cuando era más pequeña-

- ¡No hagas eso!

- Cuando tenías 13 llorabas porque decías que ibas a morir por no poder respirar ¡13, Rachel! – se burló Leroy riendo a carcajada-

- JAJA- ironizó la morena moviendo su mandíbula para dar a entender su molestia- Y tú tienes 50 y solo miras otros hombres cuando sales conmigo ¡Le tienes miedo a papá!

- Oye, oye, cuidado con lo que dices. No tengo 50Hija… ¿Segura que podrás…

- Ya te dije que Emily se ofreció a pasar la noche conmigo…No tienen nada de qué preocuparse.

- Está bien, supongo…Y ya sabes cómo quiero que te comportes

- Te haré sentir orgulloso, ya lo verás

- Mmm…eso espero. Pásame esa camisa- murmuró Leroy para terminar de empacar su primera maleta. Había adelantado aún más sus vacaciones y en vez de salir el martes saldrían el sábado por la noche.

No podía negar que era la primera vez que no estaba tan emocionado por salir de la ciudad.


Quinn entró el último día de clases, de ese semestre, al McKinley algo apresurada. Había estacionado casi sin precaución, bajado de su mini Cooper con rapidez y ahora se dirigía a su salón con la misma velocidad: desde el miércoles a la tarde que no pudo hablar con Rachel y si a esa distancia le sumaba el día completo de tortura que vivió con su madre y las charlas con Michael en la que él le contaba los problemas con su novio a Quinn en cualquier momento iba a darle algo.

Si bien Michael y Jesse llevaban mucho tiempo juntos, a diferencia de ella y Rachel, nadie le aseguraba que las cosas serían distintas. Y es que tal vez las cosas con Rachel se complicarían aún más, la morena era adolescente y en esa edad uno actúa por impulso y por lo que cree es correcto. No por lo que realmente es ni mucho menos se ponen a pensar lo podrían decir antes de actuar.

Quinn se aferró a su maletín y dejó la visita a la oficina de Figgins para el final de hora para llegar cuanto antes al salón 8. Se sintió avergonzada cuando a unos pasos del mismo terminó por llegar entre pequeños brincos y unos saltos para no tardar tanto.

Infló su pecho con un poco de tranquilidad y abrió la puerta. Apenas dio un paso le fue inevitable mirar de reojo al banco de Rachel y le agradó encontrara allí con una sonrisa mientras hablaba con Artie de algo que no pudo escuchar. Se aclaró la garganta, saludó como de costumbre y llegó hasta su escritorio.

- A unas horas de las vacaciones…¿están ansiosos?- preguntó mientras quitaba un libro de su maletín y tomaba una tiza-

- Y son las últimas, porque el año que viene no estaremos aquí- dijo Puck y ella dejó su mano apoyada un momento en la pizarra sin movimiento alguno. No lo había pensado así ni de otra manera: Rachel estaba a meses de su graduación y fue en ese instante que recordó aquella primera charla con Leroy en su propio auto ; cuando el hombre le dijo que se mudarían para siempre a otra ciudad, para un futuro para su hija y unas mejores posibilidades a mejorar.

Tal vez ella mantenía su trabajo allí, que era lo más probable, pero ¿y si Rachel se iba?

No debería relacionar cada cosa del McKinley con la morena pero era imposible no hacerlo. Sí, lo más seguro era que Rachel se fuese y ella no tenía ni la mínima idea cómo iba a continuar todo.

¿Tantos besos en secretos, tantas sonrisas cuidadas y tantos momentos de placer solo para nada? ¿Sólo para que se sumen a la lista de anécdotas que los alumnos contaban en las reuniones de egresados diez años después?

Cerró los ojos un instante y suspiró… ¿realmente que iba a pasar ahora?

- ¿Está bien, señorita Fabray?- abrió los ojos lentamente y sonrió cuando la pregunta de Rachel la hicieron volver a la realidad, giró con tranquilidad y le dedicó una sonrisa sin importarle si los demás se daban cuenta de lo que sentía. Rachel le sonrió al instante y volvió a preguntarle lo mismo-

- Estoy bien, sí…Bien, anoche estuve investigando varios títulos para leer al regreso de sus vacaciones…Pero decidí que lo haremos de una manera distinta y más entretenida

- ¿No leeremos sexo?- preguntó Puck decepcionado-

- Eh, no de la manera en que ustedes quieren- explicó Quinn moviendo la tiza entre sus manos por los nervios- Les daré dos títulos distintos, las chicas leerán uno y los chicos el otro. Cuando volvamos de vacaciones lo expondrán en grupo y allí los evaluaré

- Un momento- la detuvo Puck levantando su mano y algo raro- ¿Tendremos que leerlo en vacaciones?

- Sí- respondió Quinn sin entender cuál era el problema-

- ¡Pero son vacaciones!

- Pero son dos semanas, Puckerman. Si lees una hora por día lo terminarás cuanto antes…Bien, los muchachos leerán "Rebeldes" de Susan Eloise Hinton…anoten, chicos…- les dijo al ver que nadie tenía interés en hacerlo- sé que suena molesto leer en vacaciones, pero lo siento, deberán hacerlo…Y las chicas…anoten, ustedes leerán "Química Perfecta" de Simone Elkeles…¿Qué les parece?

- ¿Y por qué no hay sexo?- preguntó Puck aún algo fastidiado-

- Lo siento, Puckerman, pero ustedes aún no están en edad de leer otro tipo de libros- respondió Quinn manteniendo la tranquilidad que la caracterizaba y parte de su sonrisa- deberán además buscar la biografía del autor y hacer un resumen de la obra

- ¿¡Qué?!- volvió a quejarse Puck siendo el único que no anotaba nada- ¿Y ese libro tiene muchas hojas?

- Les gustará…Siendo tú, Puck, te gustará el que seleccioné para ustedes…Ahora bien, los libros entre sí no tienen una relación directa, las chicas leerán algo acorde a ellas y ustedes muchachos algo más arriesgado, pero que no deja de ser para ustedes…¿Alguna pregunta?... Bien…- dijo cuando todos negaron con la cabeza- entonces les cedo los siguientes minutos como regalo de vacaciones.


Quinn se sentó tras su escritorio a observar con una sonrisa la interacción de cada uno de sus alumnos entre ellos, no era difícil notar que había claramente como dos pequeños grupos divididos en ese solo de ocho: por un lado Artie, Sam, Mercedes y Tina…Y por el otro, Puck, Finn, Kurt y Rachel, porque Puck y Rachel parecían hermanos y Finn y Kurt algo de eso también tenían.

No podía evitarlo y sus ojos no se despegaban de la figura de Rachel, los gestos de la morena al hablar con tanta intensidad, los labios que tanto adoraba besar se movían a la velocidad de la luz y las manos de la morena moviéndose de un lado a otro; todo le parecía encantador en ella.

Mientras Puck y Finn estaban sentados en una silla, Rachel estaba sobre la mesa con los pies en la silla de Kurt y de allí observaba su perfil. No podía creer que estaba enamorada de una chica de 17 años. Bajó la vista al suelo y trató de poner su mente en blanco: pero sí, estaba enamorada de ella.

Alzó la vista para continuar observándola y sus manos comenzaron a moverse con nervios sobre algunos papeles fingiendo trabajo: Rachel caminaba decidida entre los bancos hacia ella y con esa sonrisa pícara que siempre le producía miles de sensaciones.

La morena se detuvo frente a ella, apoyó ambos brazos a lo largo de la mesa y bajó la vista hasta ella, Quinn alzó lentamente la suya y apretó los labios esperando a que la morena hablara:

- Hola – murmuró Rachel inclinándose un poco más hacia adelante-

- Hola, Rachel- le respondió ella entrelazando sus manos como si estuviese realmente rogando por algo- ¿Necesitas algo?

- No me hables así- le dijo Rachel refiriéndose al trato formal de profesora- alumna- Ehmm… ¿cómo estás?

- Muy bien, Berry, gracias – murmuró Quinn haciendo que Rachel girara los ojos y se contuviera de no dar media vuelta e irse-

- Lo que quiero decir… ¿tu novio sigue en tu casa?- preguntó Rachel con una mirada penetrante y con ganas de saber la respuesta rápidamente-

- Rachel…hablemos de eso luego- susurró la rubia dándole una veloz mirada al salón: a nadie parecía interesarle la charla de ambas-

- Sé que hago esto todo el tiempo pero… perdón si actúe impulsiva el otro día…Me sentí rara al verlo en tu casa y…tú sabes, no soy buena conteniendo mis celos

- Está bien- dijo Quinn alzando su rostro y sonriéndole cálidamente- eres muy linda celosa, asique…

- Ja, ja, que lindo que disfrutes eso…Por cierto, papá adelantó las vacaciones…viajamos mañana a la tarde

- ¿Qué?... ¿Por qué tan pronto? - preguntó Quinn con tristeza pasándose una mano por toda la frente. Podía esperarse muchas cosas ese día, pero no esa noticia-

- Papá dice que habrá menos tráfico y por ende más seguridad para viajar-

- ¿Y regresan antes?...Oh, dios- se quejó mientras la morena negaba con la cabeza y se cruzaba de brazos- ¿Y cuándo vas a ir a casa a despedirte?- susurró Quinn con ganas de escuchar un "a la salida. Mañana a la mañana y parte de la tarde", pero bufó molesta cuando la morena respondió todo lo contrario.

- Aún no armé las maletas y mañana estaré todo el día en casa…Realmente me gustaría ir hoy mismo- dijo la morena con la voz sumamente baja que hizo a Quinn cambiar la molestia por la tristeza. Iba a ser una larga semana sin ella- Ehh, por cierto… ¿tú irás a algún lado?

- No lo sé…Tal vez viaje también entonces a New York el domingo o…

- ¡No!- la cortó Rachel alzando la voz por accidente y logrando que algunos voltearan a verlas. La morena se aclaró la garganta y continuó hablando en ese tono- No me mandé con el director, Figgins…no volveré a decirle… ¡ay ya! ¿qué miran tanto?- preguntó molesta volteando a ver a Sam y Mercedes que la observaban sorprendidos- Lo siento- se disculpó con Quinn al volver su vista a ella- Lo que quería decirte es que no te vayas de Lima

- ¿Y eso por qué? Voy a morir de aburrimiento aquí, Rach

- Es que…a partir del lunes va a ver ferias y esas cosas, no te aburrirás. No te vayas, quiero que me compres algo que expondrán este año

- ¿Soy tu tarjeta de crédito ahora?

- Por favor… te vas a divertir, vas a ver

- Supongo que puedo quedarme unos días pero si aburre me voy

- Está bien, prueba unos días- dijo Rachel justo cuando la campana sonaba y cientos de gritos se escuchaban en el pasillo: las vacaciones habían comenzado oficialmente.


- Quiero alarma activada por la noche, Rachel. Las luces encendidas a partir de las seis de la tarde y las llaves pasadas a la misma hora. No sales después de esa hora y tampoco antes de las 10…¿Qué más Leroy?- preguntó Hiram mientras bajaba algo incómodo con la maleta más grande-

- Solo Emily entra a la casa y Puck si ella está. No quiero que algún vecino me diga que hubo fiesta o vieron a Finn por aquí u otro muchacho o muchachita- continuó Leroy mientras bajaba con dos bolsos tras su esposo y con su hija al lado-

- El que llame por teléfono y pregunte por nosotros le dices que salimos al supermercado y que nos llame a nuestro celulares. Nada de pedir comida si estás sola y mucho menos a la noche- ordenó Hiram llegando al living y anotando algo en un papel- Aquí está el número del hotel, nos llamas apenas te despiertes a la mañana y a cada momento que sientas o escuches algo raro…Oh, Leroy ¿y si nos quedamos?

- ¡No!- gritó Rachel haciendo que sus padres la miraran con desconfianza- no, papás, han esperado esto desde el año pasado. Salgan y disfruten- dijo con su mejor voz de niña buena y guiando a Leroy a la puerta por la espalda- Por cierto, ustedes también pórtense bien ¿eh?…que no quiero hermanitos a esta edad

- ¡Rachel!- la reprendieron ambos sonrojados- ¿Pero qué dices, niña?- preguntó Hiram tomando nuevamente su maleta y saliendo de la casa- Emily dijo que te cruces a almorzar con ellos y …

- Papá- intervino Rachel cansada- ya sé todo. Me lo han estado repitiendo las últimas horas. Tengo 17 a punto de los 18, tampoco soy una niña

- Lo eres para nosotros, cielo…- murmuró Hiram deteniéndose frente a ella después de guardar su maleta en el auto- por favor, cuídate y llámanos si notas algo extraño, tendremos el celular todo el día encendido y cerca nuestro. Te amo, hija- le dijo después de dejarle un beso en la frente y darle un apretado abrazo-

- Yo también, a los dos. Pero disfruten que yo voy a saber cuidarme

- Eso espero- le dijo Leroy llegando a ella y abrazándola un momento- Cuídate- le dijo él antes de caminar a la puerta del conductor y subir rápidamente. Hiram en cambio se quedó un momento de pie saludándola con al mano- ¡Hiram!- lo llamó Leroy después de girar los ojos-

- Te quiero, hija

- Te quiero, pa… ¡Disfruten!- gritó Rachel mientras él se subía y luego el auto comenzaba a andar.

Y luego alejarse y finalmente desaparecer de su vista

Se mordió el labio y allí mismo, en la vereda, comenzó a saltar emocionada y a aplaudir como si de una entrega de premios se tratara y ella se llevara todos.

Hasta que escuchó un auto acercarse por lo que se detuvo un momento y reinició su festejo cuando el mismo se alejó. Finalmente dio media vuelta e ingresó a su casa:

- ¿Entontes en qué te ayudo?- le preguntó Puck en la cocina mientras comía una manzana y ella dio otro salto hasta él antes de responderle.


Quinn abrió su notebook para buscar información sobre las supuestas ferias de la que Rachel le había hablado y suspiró algo molesta al ver que ninguna se abría en esa época. Se levantó con fastidio del sillón y caminó descalza con total libertad hasta la cocina por un vaso de agua, mientras lo bebía observaba la carretera, ese sábado a la noche la cantidad de autos que pasaban eran demasiados; se notaba que todos salían a disfrutar sus merecidas vacaciones.

Estaba dejando el vaso sobre la mesada cuando descubrió las luces de un auto estacionarse a metros de su casa y en dirección a ella, no se lo negó mentalmente y reconoció que el miedo la invadió; desconocía el modelo del vehículo y estaba segura nunca lo había visto en algún lado.

Dejó rápidamente el vaso y se apresuró a cerrar la puerta con llave, estiró la mano, apagó la luz y luego observó por la perilla: pero el auto también apagó sus luces y, aunque diferenciaba a dos personas adentro, no sabía realmente de qué se trataba.

Esperó unos minutos espiándolos cual película de terror y cuando estaba por regresar para tomar el teléfono y llamar a la policía, una de las puertas se abrió.

Y su pulso se aceleró. Los nervios se atoraron en su garganta y la emoción que intentaba contener a diario le hicieron humedecer los ojos: Rachel bajaba con total lentitud y delicadeza mientras se acomodaba el corto vestido que llevaba puesto y arreglaba un ramo de flores con su otra mano. Observó rápidamente a quién saludaba y sonrió cuando descubrió a Puckerman sonado el claxon y encendiendo de vuelta el motor.

Ella se apresuró en arreglarse el cabello, la ropa y se echó algo de aire en la cara para que el calor no la delatara. Volvió a iluminar la casa y abrió la puerta para que Rachel no estuviera más tiempo afuera.

La morena terminaba de acercarse y ella no aguantó por lo que corrió a su encuentro, la abrazó bajo el título de pertenencia y la alejó del suelo para retenerla contra ella más tiempo del que en realidad deseaba. Rachel rió contra su cuello y le dejó un sonoro beso en su mejilla para luego mirarla a la cara y besarla en los labios.

Ella le correspondió al instante y la sostuvo unos segundos más; cuando la cantidad de autos comenzó a disminuir y la seguridad allí fuera podía bajar también, regresó a Rachel a su altura, le rodeó la cintura y la guió hacia el interior de la casa.

Parecía que para ella también comenzaban sus vacaciones.


Es mi idea ¿o estoy escribiendo muchas cursilerías últimamente?...¿Será que se viene el drama?

Bueno, aclaro que después de estas vacaciones el tiempo va a pasar más rápido, sino voy a terminar el fic el año que viene LOL

Cuantas fanáticas se ganó Judy en el cap anterior

alphaXD: Morí con tu pregunta en la P.D de tu RW... no tiene sentido que yo te lo aclare, lo leerás en un cap...

Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.