Cap XXXXI: "De gustos y colores"

Cuando Quinn cerró la puerta y pasó llave con total rapidez quiso detenerse un momento contra ella para pensar seriamente lo que podía pasar en los próximos minutos.

Pero no pudo.

La puerta quedó atrás y ella caminó con ansias para pegarse a Rachel, abrazarla con cariño contra su cuerpo y aspirando ese perfume que la morena solía usar solo cuando estaban juntas.

Rachel le rodeó las manos en su abdomen y largó una pequeña risa antes de separarse para abrazarla por la cintura y frente a ella:

- No entiendo- dijo Quinn negando con la cabeza pero con una sonrisa en la cara- ¿aún no viajaron o…

- Mis padres sí…yo me quedé- respondió Rachel alzando apenas sus hombros y estirando luego su brazo- son para ti- murmuró algo sonrojada mientras le entregaba el ramo de flores-

- Me encantan- susurró la rubia en un intento por tomarlas pero terminó rodeando la cintura de la morena y la regresó contra ella. La besó con tanta pasión que Rachel no supo si el regalo había sido una buena elección o no. Quinn elevó su brazo, tomó el ramo sin romper el beso y lo alejó de Rachel para retenerlo en su mano- gracias- dijo sobre los labios de la morena antes de tirar de ellos y caminar rumbo a la cocina- Las pondré en agua

- ¿Qué hacías?- preguntó Rachel sentándose en el sofá y tomando la notebook de Quinn-

- Confirmando que otra vez me mentiste- respondió la rubia apareciendo con el florero ya ocupado y dejándolo en una pequeña silla al lado del teléfono-

- ¿Qué te mentí?...Bueno, cuando lo hago es por una buena causa

- Claro- ironizó la rubia llegando hasta ella y sentándose a su lado- aquí aplica lo de "el fin justifica los medios" ¿cierto?

- Totalmente- dijo la morena volteando para dejarle un rápido beso en los labios y luego volviendo su vista al aparato. Quinn frunció el ceño cuando vió que abría las carpetas de sus imágenes y las observaba con una sonrisa- puras fotos nerds, Quinn- murmuró Rachel al ver algunas de la rubia en su tiempo de Universidad y otras en su día de graduación-

- A mí me gustan

- No he dicho que sean feas, al contrario…Siempre has sido hermosa- aseguró Rachel al ver la foto de la rubia con diploma en mano y al lado de un hombre mayor- ¿Es tu padre?

- Aja

- ¿Y porqué no tienes una foto con tu madre?

- Ella no fue ese día- murmuró Quinn apretando los labios y Rachel volteó a verla-

- ¿Por qué? Se nota que para ti fue importante

- Y lo fue…pero… a mamá no le gustan ese tipo de cosas

- Uhm… ¿Brittany egresó contigo?

- Sí…es profesora de baile. Es muy buena en lo que hace

- ¿Y Santana estudió en otra universidad? – preguntó al no encontrar fotos de la latina de ese mismo día-

- Así es. De hecho ella es muy buena en los números solo por naturaleza. Su madre también fue profesora de Instituto y su padre aún ejerce su cargo de ingeniero.

- Vaya… las tres lo tienen todo. Que agradable- murmuró Rachel con sinceridad al cliquear otra carpeta. Quinn se aclaró la garganta por inercia sintiendo como sus mejillas comenzaban a enrojecerse. Rachel se mordió el labio y acercó aún más su rostro a la pantalla- Pero…pero que traje tan particular- dijo al ver con total detenimiento cada foto de Quinn en su paso por el Instituto y con el traje de porristas en cada una de ellas-

- Era la capitana…te hable de eso ¿cierto?- preguntó estirando su mano para acariciar el cuello de su novia e intentado llamar su atención. Pero a Rachel solo le dio un pequeño escalofrío y continuó embobada observando las fotos-

- Algo…Santana y Brittany también lo eran- dijo la morena al ver otra en que aparecían las tres con el traje y una pose de seguridad-

- Sí…éramos algo así como el grupo de temer allí dentro

- Quién te viera ahora- murmuró Rachel haciendo que las caricias de Quinn se intensificaran- Eres una aplicada profesora que a nadie le da temor

- Las cosas cambian- dijo Quinn acercándose más a Rachel para colocar su mentón en el hombro de la morena y continuar observando las imágenes que ya conocía- ¿Sabes quién es ella?- preguntó tocando la foto de una morena en la parte inferior de la pirámide que las porristas siempre armaban-

- ¿Quién? – preguntó Rachel entusiasmada antes de pulsar otra foto y ver a la misma chica en un abrazo con Quinn-

- Mi ex

- Uhmm… ¿Esa eras tu de niña?- preguntó después de dejar las fotos del Instituto atrás y abrir otra carpeta-

- Aja…Ese es Bodi- dijo Quinn señalando con felicidad un pequeño cachorro que aparecía dentro de una bañera lleno de espuma y ella frente a él con jabón en mano y una adorable gorra hacia atrás- te hablé de él ¿te acuerdas?

- Era muy bonito… ¿Cuántos años tenías allí?

- No lo recuerdo, pero al menos unos siete- susurró Quinn besando dulcemente el hombro de la morena- ¡No veas esa!- gritó avergonzada e intentando tapar la pantalla cuando apareció a la misma edad pero desnuda sobre su cama abrazando a un gran conejo de peluche rosa-

- Ahhh, señorita Fabray, pero que exhibicionista es usted- bromeó Rachel pasando la foto para que el sonrojo en Quinn desapareciera-

- Eso es cuando cumplí los 11 y festejaron mi cumpleaños junto con el de Nellie, mi prima

- Es muy parecida a ti- dijo Rachel entrecerrando los ojos para observar a ambas a esa edad y no notar casi ninguna diferencia. Quinn era apenas unos centímetros más alta pero después de eso ambas eran rubias, tenían los ojos claros que con el efecto de la foto parecían más aún y sonreían dulcemente tras el pastel- ¿Estás segura que no es tu hermana?

- No, Rach…de hecho hace tiempo que no hablamos, pero ella es hija única.

- Igual que tú- murmuró la morena sonriéndole y observando la débil sonrisa de Quinn hacia el aparato, cuando ella volvió su vista a el ladeó la cabeza intentando entender la foto que ya había pulsado- Es tu mamá…contigo…pero está…está embarazada- susurró Rachel al ver efectivamente a una Judy más joven de la que vió días atrás tras una hamaca y Quinn sonriendo por el momento de diversión. Volteó lentamente hacia la rubia y la observó con los ojos humedecidos y mordiéndose el labio seguramente para no llorar-

- Mamá perdió un bebé…en aquel tiempo papá me dijo que era por una anomalía en la formación…pero después los escuché reclamarse por la manera en que mamá consume ciertos medicamentos. Supongo que esa es la verdadera razón, entonces- murmuró Quinn pasando su brazo por el abdomen de la morena para abrazarla fuertemente y descansar sobre su hombro para que ese tipo de emociones no la invadieran en el momento. Sentía que aún ciertas cosas no podía manejar y más teniendo a Rachel cerca-

- Lo siento mucho, Quinn- susurró Rachel cerrando el ordenador y dejándolo silenciosamente donde estaba- No me lo habías dicho y créeme nunca hubiese imaginado algo como eso- aseguró la morena abrazando a su novia y conteniéndola contra su pecho mientras le besaba una y otra vez el cabello. Quinn le susurró algo para cambiar el ambiente y ella soltó una pequeña risa y comenzaron a levantarse-

- ¿Cómo hiciste para convencer a tus padres de quedarte?- preguntó Quinn pasando una mano por los hombros de la morena cuando ella lo pasó por su cintura y caminando hacia la cocina-

- Ah, bueno, Leroy es un tanto cumplidor de caprichos…Asique…no fue difícil

- ¿Por qué te acompañó Puckerman? ¿Le has contado?

- Eh, bueno, sí…él lo sabe- dijo Rachel deteniéndose frente a Quinn cuando ella se recostó sobre la mesada- créeme que él es como Santana para ti. Confío en él

- Está bien- dijo Quinn cerrando las cortinas de la pequeña ventana tras ella y volviendo su vista a Rachel- ¿Cómo lo tomó?

- Es Puck

- ¿Y?

- Me refiero a bien…de lo contrario no se lo hubiese dicho

- Está bien…¿Cenamos algo?- preguntó Quinn volviendo la sonrisa a su rostro y recibiendo un ágil movimiento de cabeza por parte de Rachel en afirmación- Vas a matarme- bromeó Quinn al abrir y cerrar rápidamente la heladera- Todo es carne aquí

- Vaya, hermosa manera la de mi novia de pensar en mí…- dramatizó Rachel y Quinn inmediatamente le rodeó la cintura para susurrarle unas disculpas en su cuello-

- Pienso en ti, no en tú estomago, lo siento- dijo Quinn aún contra su piel y algo avergonzada-

- ¿Tienes harina?- preguntó Rachel acariciándole la espalda y haciendo que Quinn se separara para mirarla con su típica ceja alzada- ¿Tienes o no?

- Claro

- ¿Y levadura?

- Algo debe quedar por allí también… ¿Qué vas a hacer?

- ¿Voy? Vamos…pizza vegana

- No vas a arruinar tu vestido ¿o sí?

- Bueno…nunca cociné desnuda por lo que…

- ¡Rachel! No me refiero a eso…Ten- dijo Quinn entregándole un delantal de color celeste con distintas flores en el. Ella, en cambio, tomó uno de color naranja con frutas y se lo puso rápidamente para comenzar a buscar los ingredientes- Harina- dijo dejando un paquete sobre la mesada- levadura- murmuró tomando un pequeño paquete del congelador- ¿Manteca?

- Si tienes, o aceite

- Manteca- murmuró pegándose a la espalda de su novia y pasando el lácteo frente a ella- ¿y ahora?

- Necesito un poco de agua caliente-

- Ok- obedeció la rubia poniendo un pequeño jarrón de aluminio lleno de agua al fuego - ¿Algo más?

- ¿Qué tienes cómo condimentos?- preguntó Rachel abriendo el paquete de harina y arrojando un poco sobre la mesada-

- Uhmm, cebolla, tal vez algún pimiento, tomates, aceitunas

- En buen estado, Quinn

- ¡Lo están!- rió la rubia besándole la cabeza antes de tomar un guante y retirar el jarrón ya hervido- y champiñones- agregó retirando todas las cosas de la heladera y colocándose al lado de Rachel con cuchillo en mano- ¿Quieres que los corte en tamaños pequeños?

- Sí, gracias- dijo Rachel armando con la harina algo similar a un volcán y vertiendo el agua junto con la levadura allí dentro- ¿Sal?

- Junto a ti- aseguró la rubia haciendo que Rachel se sonrojara al tomarla por no haberla visto antes. Quinn se mordió el labio por haber logrado tal hazaña y se perdió un momento en las manos de Rachel que movía la masa ya armada entre sus dedos. Rachel la observó de reojo y luego volteó a verla- Esto ya está listo- murmuró nerviosa al verse descubierta de esa manera. Rachel rió solo para molestarla y ella terminó por tomar los condimentos entre sus manos-

- Ven aquí- susurró la morena con un movimiento de cabeza y Quinn volvió tras su espalda, juntó ambas caderas en un acercamiento más afectuoso que otra cosa y elevó sus manos: los colores del pimiento se combinaban con el de la cebolla y las aceitunas negras. Rachel levantó su vista y ella bajó la suya mientras sentía como sus manos iban quedándose de a poco sin nada y la distancia entre ellas también disminuía- ¿Me ayudas?- preguntó Rachel antes de volver sus ojos a la masa y ella sonrió para hacerlo-

- Claro- susurró Quinn pasando ambos brazos por debajo de los de Rachel y llegando a las manos de la morena. Entrelazó sus dedos a los de Rachel y ambas comenzaron a amasar con total lentitud y, aunque la posición no era la mejor para cocinar cuanto antes, ninguna se quejó o se alejó y continuaron así por la cantidad de tiempo necesario. Quinn inclinó apenas su cabeza y Rachel suspiró al recibir ese beso de improviso. Su cuello aún latía cuando Quinn se alejó por lo que mordió el labio para no reclamar otro y siguió solo sonriendo-

- ¿Has comido alguna vez esta pizza?

- Nunca…nunca comí tantos vegetales en una sola noche- bromeó Quinn deteniendo su tarea para acariciar los dedos de Rachel y oler esa dulce fragancia que su mejilla desprendía. Rachel chocó las caderas y la rubia supo que esta vez solo era algo cariñoso y de seguridad antes de algún juego o algo más. Rió contra su cuello y le susurró cuan feliz estaba de tenerla allí antes de reiniciar sus acciones y terminar luego con el trabajo-

- Enciende el horno- ordenó Rachel descansando sobre su pecho en la misma posición y negándole el alejamiento que ella misma propuso. Quinn se separó con fuerza y , después de obedecerla, volvió a ella con una fuente en mano-

Cuando Quinn cerró el horno sacudió sus manos y las sopló para quitarse la harina, Rachel se quitaba el delantal y lavaba sus manos.

- ¿En cuánto tiempo se cocina?- preguntó Quinn al ver la masa aún sobre la mesada-

- Debemos dejar un rato el horno encendido y cuando lo apaguemos metes la fuente –

- ¿Cómo es eso? ¿Comeré harina con agua?

- Claro que no, por eso debemos dejar el horno al menos por media hora. Tú tranquila que sé lo que hago- aseguró Rachel tomando su mano y jalándola de vuelta al living- ¿Por qué has dejado mis flores allí?- preguntó al verlas sobre una silla reposando en agua-

- Se ven lindas

- ¿Sabes que cuando las compré el vendedor me dijo que son solo para habitaciones?- preguntó Rachel sentando a Quinn sobre el sillón y ella inmediatamente sobre sus muslos-

- No lo sabía…supongo que las cambiaré entonces

- Esa es mi chica- dijo Rachel acercando su rostro al de Quinn y besándola al instante. Rodeó el rostro de la rubia con sus manos al sentirla sonreír y la pegó más a ella cuando Quinn llevó una mano a su muslo izquierdo y comenzó a acariciarla-

La tranquilidad de su llegada, la emoción de haber compartido un momento en la cocina demasiado cercano y las sensaciones que Quinn le generaba mantuvieron a Rachel en un estado total de armonía que solo la hicieron abrazar a la rubia por los hombros y acercarla solo por ese mismo amor que le tenía.

Quinn la sujetó por la cintura, por las piernas, por el cuello y por todos aquellos lugares que hacían sentir a Rachel casi de su pertenencia y, aunque en su mente sonó raro al instante y en otras circunstancias hasta lamentable, en su piel solo lograba erizarla y hacerla sentir segura.

Los momentos de intensidad que venían viviendo en las últimas semanas casi ni aparecieron y a cambio afloraron los susurros con los "te quiero" de una boca saliendo para entrar en la otra y las caricias lentas que dejaban en el brazo de su novia solo para que el contacto físico no desapareciera.

No supieron cuanto tiempo estuvieron así, entre besos y caricias, pero fue el suficiente como para comenzar a sentir el calor que el horno desprendía desde la cocina. Entre molesta y divertida, Rachel se levantó para apagarlo y Quinn la siguió en busca de los platos.

Cuando se sentaron en el piso del living y comenzaron a comer, ambas notaron que la pizza que tantos minutos les había quitado pasó a un segundo plano por culpa de la ansiedad a volver a besarse.

Y luego a un tercero cuando con las manos solo podían acariciarse y los platos quedaron abandonados con su porción correspondida y apenas tocado.

Fue cuando Rachel se inclinó hacia Quinn, y ambas terminaron en el suelo para continuar besándose, que la morena se separó un poco, puso una mano en el pecho de la rubia para detenerla un segundo y notó la situación por lo que preguntó algo:

- ¿No te gustó mi pizza?

Quinn solo soltó una carcajada antes de volver a golpearla contra ella para continuar besándola y responder sobre sus labios que sí, le había encantado.


Cuando Quinn le prohibió regresar a su casa y por ende la obligó a pasar esa noche con ella no sabía lo que podía llegar a pasar realmente detrás de aquellas simples palabras.

Agradeció el hecho de no haber bebido vino en la cena y estar algo consciente en ese instante. Algo que Rachel terminó por alejar cuando salió del baño del cuarto en un short demasiado corto y una musculosa anudada bajo sus pechos.

Quinn no sabía si cerrar los ojos y a tientas encontrar la cama logrando que Rachel seguramente se burle de ella o actuar como si Rachel aún siguiera con el vestido y dormiría con el. Se mordió el labio y observó detenidamente todo la figura de la morena mientras ella levantaba las frazadas ¿Realmente tenía esas largas y bien torneadas piernas o su frustración la llevaba a una imaginación descomunal?

Bajó la vista con velocidad cuando Rachel volteó con violencia a verla sobre su hombro y luego rió. Pasó saliva con tranquilidad cuando la vió bajo las sábanas y desatando su cabello rápidamente.

- ¿Vas a quedarte mucho tiempo allí parada?- preguntó Rachel estirando su mano hacia atrás para acomodar la almohada y ella negó con la cabeza. Pero aún seguía completamente vestida y no sabía si desvestirse allí mismo como lo había hecho Rachel o escapar al baño. Dios Santo, y eso era recién la primera noche porque, aun no se lo había dicho a la morena, el resto de los días iban a estar juntas también-

Quinn atravesó la habitación a pasos lentos y llegó frente a la mesa de luz, al lado de la cama y abrió el primer cajón con nervios, observó de reojo a la morena y la encontró mirándola con detenimiento. Se aclaró la garganta y volteó a ver a su novia cuando ésta comenzó a reír por lo bajo.

- ¿Qué te sucede?- le preguntó aún de costado y sus nervios aumentaron al verla levantarse y caminar de rodillas hasta ella-

- No me gusta ponerte nerviosa…¿Puedes intentar calmarte?- cuestionó Rachel a su altura y reteniéndola por los hombros para que la mirara a la cara-

- Aja- dijo Quinn en un suspiro que hizo girar los ojos a Rachel-

- De verdad…- murmuró la morena llevando sus brazos a la camisa de la rubia y desprendiendo lentamente cada botón. Cuando terminó, coló ambas manos sobre sus hombros por debajo de la prenda y, desde allí, la quitó con extremo cuidado hasta lanzarla al tocador cerca de ellas-

- Rachel- susurró Quinn descubriéndose en ropa interior y sintiendo los dedos de su novia desprender su pantalón, bajar su cierre y arrastrarlo lentamente hacia abajo hasta sentirlos en sus tobillos. Quinn despegó apenas un pie a la vez del piso y terminó por alejarlo también. Rachel la tomó por la cintura, la sostuvo contra ella por la espalda y le dejó un cálido beso en su pecho. Quinn supo que los latidos de su corazón y el calor de su cuerpo no eran de excitación, era por el cuidado y la dulzura con que Rachel logró transformar ese momento y convertirlo en algo íntimo y agradable-

- Duerme así- le ordenó Rachel por lo bajo jalándola aún por la espalda y ambas terminaron sobre el colchón- Tenemos toda una semana para saber si realmente queremos hacerlo- susurró la morena abriendo un poco más las frazadas y recostándose contra Quinn después de tapar a ambas-

- Yo quiero hacerlo…contigo quiero hacerlo- murmuró Quinn abrazándola por los hombros y dejándole un beso en el cabello-

- Ya lo sé…- dijo Rachel dibujando corazones con su dedo en todo el abdomen de Quinn y sonriendo al escuchar la risa que a su novia le provocaban- y tenemos una semana…Descansa, Quinn


- Quinn…Quinn…Quinn, despierta- dijo Rachel sacudiendo el hombro de la rubia e intentado lograr su cometido- ¡Quinn!

- Shhh, Rachel…dios santo, vuelve a dormir- murmuró Quinn volteando y escondiendo su rostro en la almohada-

- No, despierta – insistió la morena-

- No

- Quinn, levántate, son las 8 de la mañana y…

- ¿¡Las 8 de la mañana!?- exageró la rubia alzando su rostro y observando como Rachel pretendía abandonar la cama- Es hora de dormir- aseguró estirando su mano y reteniéndola por la cintura para volverla contra ella- Ni siquiera ha salido el sol

- Claro que sí- respondió Rachel abrazándola por la cintura y obteniendo inmediatamente los labios de Quinn sobre los de ella en un beso demasiado pasional para la hora que ambas sabían que era o tal vez un beso solo para callarla. Tampoco es que iba a quejarse por alguna de las dos opciones-

- Está frío y estamos de vacaciones- murmuró Quinn somnolienta y bostezando para volver a dormir-

- ¡No, no te duermas!... ¡Quinn!

- Rachel, cierra la boca y deja de gritar- pidió Quinn tan lento que Rachel supo que estaba durmiéndose otra vez-

- Voy a salir a correr - dijo la morena quitándose el brazo de su novia y alejándose de la cama-

- Ve, entonces – dijo Quinn tapándose completamente sin intención de levantarse-

- ¿Y sabes qué?

- ¿Mmm?

- Salgo a hacer mis ejercicios con remera ajustada, un short corto y mis auriculares- jugó Rachel mientras se vestía en realidad con un equipo similar pero de Quinn, por lo tanto nada ajustado y mucho menos corto La rubia abrió los ojos al instante y se despegó de la almohada con rapidez- Si me dicen algo los dejo continuar porque no los escucho- aseguró Rachel abriendo la puerta y abandonando la habitación.

Caminó hasta la heladera por una botella de agua y luego hasta la puerta principal. Abrió y estaba despidiéndose cuando una oleada de aire pasó a su lado con total rapidez dejándola entre sorprendida, emocionada y con una sonrisa en la cara-

- ¿Vas a tardar mucho?- preguntó Quinn en la vereda con sus manos en lo bolsillo de su sudadera y tratando de que el frío no la molestara.

Rachel sonrió y corrió hasta ella para saltarle encima y dejarle un beso en agradecimiento por acompañarla.

Quinn se tapó la cabeza y parte de la cara con la capucha y estiró su mano para tomar la de Rachel.

Los primeros minutos de caminata podían hacerlo de esa manera.


- Uno y… ¿Y uno, Quinn, de verdad?... ¿Dónde está tu pasado de porrista?- preguntó Rachel arrodillada y reteniendo las piernas de Quinn sobre su pecho mientras intentaba que la rubia hiciera abdominales. Después de una larga caminata alrededor de la ciudad llegaron a los costados del río que atravesaba Lima y se apoderaron de la soledad que tenían para ellas en todo ese verde césped-

- No es fácil cuando hace años que no hago deporte- se excusó Quinn con ambas manos en su cabeza y apenas despegando su espalda del suelo para intentar otro fallido ejercicio-

- Uno y medio- se burló Rachel cuando Quinn se tiró contra el césped por no poder lograr su cometido-

- Quisiera verte en mi lugar a mi edad

- Claro, la abuela no puede con un estúpido abdominal… ¡Hazlo bien!- la incentivó Rachel golpeando suavemente sus rodillas y logrando que Quinn volviera otra vez hasta la mitad de sus muslos y cayera estrepitosamente al piso-

- No puedo- se quejó Quinn esperando porque su novia la dejara en paz e hiciera ella los estúpidos ejercicios-

- Haremos algo- propuso Rachel palmeando las piernas de la rubia y pidiéndole con una seña de su dedo que se acercara- cada vez que cuente uno- murmuró la morena frente al rostro de Quinn- cuando llegues aquí…te daré un beso. Cuando cuente dos uno más intenso, tres algo mejor y cada número que vaya pasando le puedo agregar algo

- ¿Agregar?- preguntó Quinn entusiasmada y recordando la manera correcta de respirar que utilizaba en el Instituto para aguantar al menos más de diez abdominales-

- Agregar, sí- jugó Rachel empujando a Quinn por los hombros para que volviera al césped- ¿Empiezo?


Rachel sonrió al recibir los labios de Quinn sobre los de ella y esta vez se permitió morderlos con fuerza al separarse. La rubia apenas se alejó y regresó la espalda al piso, se elevó otra vez y llegó para capturar su boca en otro beso por demás ansioso.

- 42- contó Rachel antes de que Quinn volviera a besarla y a ella se le acabaran las ideas para incentivarla- 43- continuó cuando Quinn pegó sus labios y ella le rodeó el cuello para retenerla contra su boca más de lo debido. La rubia escaló sus manos hasta la parte baja de su espalda e inmovilizándola por si quería separarse. La morena le sostuvo el rostro entre sus manos y comenzó a liberar su lengua hasta el labio inferior de Quinn, la pasó unas cuantas veces por allí y terminó colándola sin aviso haciendo que la lengua de la rubia la buscara con rapidez y ambas se movieran juntas al mismo ritmo- 44- susurró Rachel separándose casi nada de Quinn y hablando sobre sus labios- Nada mal, abuela

- Iba a ir por más ¿por qué me detuviste?- se quejó Quinn deslizando sus manos por debajo de la campera de Rachel hasta tocar la piel de su cadera. El frío de sus manos contra la calidez del cuerpo hizo que la morena se arqueara hacia adelante y se mordiera el labio para no decir algo desagradable. Quinn rió y Rachel le bufó molesta haciendo notar su enfado pasajero-

- Estás helada- le reclamó a Quinn cuando la sintió recostar su cabeza contra su pecho y acariciar su espalda como si el cambio brusco de temperatura no le importara-

- Y tú calentita…pásame algo de calor- jugueteó Quinn llegando hasta su cuello para respirar tranquilamente allí y descansar esperando no ser molestada- Amo tu perfume

- Sí, muchos me lo dicen

- Muy chistosa- susurró Quinn arrastrando su rostro por la mandíbula de Rachel, dejando un suave beso en su mentón y otro de igual manera sobre sus labios que hizo a la morena no corresponderlo y a ella no continuarlo porque era eso, un roce que las sumergía hacia otro lugar y en el que parecía nadie las molestaba- ¿Rachel? – preguntó Quinn tan bajo que el aliento apenas le salió y Rachel tardó en contestar-

- ¿Mmm? –

- ¿Cómo te sientes conmigo?- preguntó la rubia juntando su frente a la de Rachel y cerrando los ojos. Sin importar la respuesta de la morena la de ella era felicidad pura-

- Segura…querida…y enamorada- susurró Rachel con su mejilla contra la de su novia y dejándole un fantasmal beso que las llevó a un largo silencio. Silencio que les hizo pasar más tiempo sentadas allí, una frente y pegada a la otra, con Quinn y su capucha para que nadie las notara y Rachel con una campera una talla más grande que la de ella y que le pertenecía a su chica. El verde de la sudadera de Quinn y el gris en el abrigo de Rachel combinaban inclusive por más raro que parezca y hacía ver todo como una imagen que nadie debería romper.

O solo ellas.

Quinn se inclinó dejándole otro beso en los labios y luego se levantó, estiró su mano y tomó la de Rachel. Entrelazaron los dedos y comenzaron su camino de regreso.

- ¿Vas a acompañarme a casa?- le preguntó Rachel mientras más se adentraban a la ciudad y en consecuencia quitaba la gorra del enganche de su short y se la colocaba rápidamente-

- ¿A tu casa?

- Pues sí

- Oh…y… ¿cuándo regresan tus padres?

- El domingo… ¿por qué?

- Te acompaño a casa, claro…pero podrías armar algo de ropa y pasar los días en la mía ¿no crees?


La segunda noche a Quinn los nervios le volvieron pero en menor intensidad, Rachel repitió el acto de quitarle la ropa y pedirle porque durmiera en ropa interior. Como pasaba solo con ella le obedeció y, aunque muchos podían asegurar que dormir abrazados era solo incomodidad, a ella la hacía dormir tranquila y con una sonrisa que casi ya habitaba su rostro todo el tiempo.

Y la segunda mañana la caminata de rutina de Rachel superó unos metros y ella sumó ocho abdominales más. Ocho besos que no sabía que Rachel podía darle.

Y la tercera noche Rachel se acostó contra ella sin remera y a la mañana agregó cuatro besos más.

Para el cuarto día, cuando la morena retomó sus clases de manejo, después de su rutina de ejercicios, Quinn supo que aquello de pensar una semana lo había mandado al diablo y Rachel aún más lejos.

La rubia estaba recostada en el asiento conductor y Rachel a horcajadas sobre ella y, entre los susurros casi innecesarios e inentendibles, las caricias de cada una en la espalda de la otra bajo la remera junto a las mordidas en el cuello, hombros y mandíbula, solo alargaran las horas para la noche y hacían que ellas odiaran el simple hecho de apenas ser las 11 de la mañana.

Fue Rachel la que notó la ansiedad de ambas y decidió cortarla por el momento antes de Quinn terminara arrepintiéndose y la moral hablara por ella. Y entendió en ese instante, cuando se echó contra el volante y acarició tiernamente el abdomen de su novia, que tal vez Quinn la detenía porque pretendía que la relación no fuese solo por la necesidad a satisfacer su deseo juvenil.

Comprendió, o al menos hizo el intento, que tal vez Quinn ya había tenido sexo cientos de veces en su adolescencia y esperar por ella unos meses más no iban a alborotarla como le estaba pasando en su interior. Le molestó el solo imaginarse a Quinn en esa posición pero controlar sus celos, y sin fundamento en ese caso, era parte del proceso de maduración que debía comenzar a adquirir.

Cuando la rubia alzó una ceja seguramente entendiendo que estaba algo dispersa ella le sonrió y luego preguntó:

- Si tú y Michael ya quieren dejar esa farsa… ¿por qué la seguirán?- preguntó de la nada al recordar su charla del domingo mientras desayunaban. Quinn le había contado que Judy ya estaba planeando una fiesta de casamiento con su supuesto novio y que en realidad su viaje a Lima solo había sido casi obligado. El que iba a viajar era su padre pero por cuestiones del trabajo canceló la visita, porque Russel le había aclarado por teléfono que el solo iría a visitarla como todo padre, su madre sacó ventaja y se ofreció a ir ella. A cambio de que Russel le regalara algo. Algo que terminó siendo el auto en el que hizo el viaje-

- Estamos esperando algo así como el momento oportuno para terminar eso… Lo haremos- la retuvo Quinn por la cintura cuando Rachel suspiró e intentó abrir la puerta para salir- Rach- la llamó al abrazarla y obligando a que la morena lo hiciera-

- ¿Qué?-

- Igual aún no puedo contarle a ella lo nuestro…no solo no lo entendería sino que buscaría la manera de molestarte a ti, conozco a mi madre…

- Está bien… ¿podemos volver a casa?- preguntó Rachel y el corazón de Quinn dio un vuelco. Rachel hablaba como si estuvieran juntas desde hace años y convivieran al mismo tiempo; eso solo le generaba más felicidad. No podía creer que con Rachel las cosas fluían con total naturaleza y en vez de corregirla ella la alentaba a más. Asintió frenéticamente con la cabeza y Rachel se pasó al asiento de acompañante.

Un silencio en su vida nunca le había agradado tanto como el de ese momento.


- ¿Qué pasa?- preguntó Quinn rodeando desde atrás a Rachel por la cintura y pegándose a ella. La morena había hablado por teléfono con sus padres, como lo venia haciendo todos los días, y se alejó a la cocina a pesar de que con Quinn no necesitaba privacidad, por lo que, cuando el regreso al living nunca se hizo, la rubia abandonó el sillón y llegó hasta ella-

- Nada- murmuró Rachel moviendo su cabeza hacia un costado para dejar que la de Quinn se escondiera contra su cuello-

- Mmm…ya sé cuando me mientes y cuando no, Berry- susurró Quinn haciéndole cosquillas con su nariz logrando que Rachel riera e intentara alejarse pero ella la retuvo con más fuerza y le impidió hacerlo- ¿Qué sucede?...¿Algo con tus padres?

- Ellos están en un crucero gay

- Guao… no esperaba escuchar eso

- Ni yo…parece que se tomaron en serio lo de disfrutar sus vacaciones

- ¿Tú no estás disfrutando las tuyas? – preguntó Quinn con miedo a estar aburriendo a la morena y encima ella no se lo dijera. Pero Rachel negó rápidamente con la cabeza y lo aseguró con un rotundo "no"- ¿Entonces?...Dímelo ,Rach- le pidió al sentir el calor que desprendía la mejilla de la morena contra ella y el silencio de su novia que seguramente no era algo bueno-

- ¿Puedo hacer un plan especial para mañana?

- ¿Un plan?... ¿Cómo es hacer un plan para mañana?

- Me refiero a preparar algo- murmuró Rachel con dificultad rodeando las manos de Quinn sobre su abdomen-

- ¿Preparas la cena?

- Estoy hablando en serio, Quinn

- ¿Qué quieres preparar?- preguntó Quinn evadiendo un sí directo-

- Es una sorpresa

- ¿Para mí?

- Para ti…para mí…para ambas- susurró Rachel cada vez más bajo y con más timidez. Quinn río un momento e inmediatamente afirmó con un movimiento de cabeza-

- Por supuesto que puedes… ¿Necesitas que te ayude en algo?

-

- ¿De qué manera?

- Necesito que me dejes la casa unas horas para mí sola y regreses solo cuando te llame… ¿Podemos?

- Solo si me preparas otra deliciosa pizza- dijo Quinn dando media vueltas a ambas y comenzando a caminar con dificultad con Rachel delante de ella y escaleras arriba- Claro que podemos- susurró al llegar a su habitación y volteando a la morena para que comenzara a quitarle la ropa como la costumbre de todas las noches- Me prepararás otra pizza ¿cierto?- preguntó Quinn alzando sus brazos para que la morena le quitara la remera. Rachel asintió antes de abrir su cinturón y comenzar a quitar su pantalón-

- Te prepararé una pizza- susurró Rachel arrojando el jean de Quinn a lo lejos y luego quitándose su remera- Eso y mucho más


¿Por qué cuándo escribo el cap se me hace eterno y cuándo lo subo se me hace muy corto?...Mis queridas lectoras, notaron que estoy actualizando día por medio?...Eso significa que cada vez falta menos para el final ahahah, no, no es cierto...No se si se los había dicho, y creo que debería aclararlo, pero el fic tiene 55 Cap. Antes tenía 45 pero bue...le agregué algunos detallitos...55, sin epilogo ni nada.

Por otro lado...tal vez actualice el jueves (?...Muchas gracias por cada rw (que apenas puse la palabra drama varias se manifestaron) Lamentablemente el drama (señor que odio) es lo que mueve la trama y de paso la hace más interesante. Igual ya lo habia dicho, este fic apenas tendrá de ese señorito... Nada más creo...

Saludos para todas. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.