Cap. XXXXII: "Cuando una primera vez se vuelve eternidad"

Y todo ya estaba listo.

Rachel fue segura, audaz y delicada al momento de ordenarle a Quinn que dejara su propia casa unas horas solo para ella.

La rubia no protestó ni intervino con reproche alguno. Solo cuando estaba del otro lado de la puerta y Rachel intentaba cerrar que intentó persuadirla por solo una hora afuera o apenas unos 45 minutos.

- No me hagas esperar tanto- murmuró la rubia inclinándose para dejarle un tentador beso en los labios y Rachel reaccionara como ella deseaba. Pero la morena solo negó juguetonamente con la cabeza y se mordió el labio. Quinn sabía lo que eso significa, conocía los gestos de su novia y sabía cuando algunos implicaban cariño y ese amor que todo el tiempo le demostraba. Pero sabía también cuales eran aquellos cargados de picardía y que solo iban a hacerla sufrir después. Sufrir placenteramente-

- Ten cuidado con quién te detienes a conversar- la señaló Rachel con su dedo índice en una advertencia y ella alzó una ceja sin entender. Se acercó a su novia y la abrazó por la cintura susurrándole contra su oído a qué se refería- No quiero enterarme que has hablado con otra alumna o algo así- respondió Rachel sin importarle como sonara una escena de celos a las 10 de la mañana o cómo la misma Quinn la podía tomar-

- ¿Eh?- se separó Quinn con diversión pero Rachel la retuvo por el cuello de su suéter y la regresó contra ella para besarla y alejarla luego finalmente unos pasos-

- Estás advertida…Solo das vueltas en el auto y ante mi llamada regresas- ordenó Rachel apuntándola otra vez y luego cerrando la puerta-

Quinn sonrió y agitó la cabeza aún más. Quitó las llaves de su mini Cooper de su pantalón y caminó hacia el.

Sea cuantas sean las vueltas que diera, iban a ser eternas hasta que Rachel la dejara regresar.


Rachel se apoyó contra la puerta y recostó la cabeza hacia atrás intentando que su pecho dejara de subir tan fuerte y bajara con la misma intensidad. Bien, tal vez solo ahora se trataba de esperar por un poco de organización mental y luego corporal.

Inhaló y suspiró tan lento como pudo y observó el reloj: 10: 13 a.m. Tiró nuevamente su cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Aún faltaban unos minutos por lo que hacer algo en su espera solo la volvería más eterna.

Cuando golpearon con fuerza la puerta y dio un salto del susto descubrió que finalmente eran las 10: 32. Sonrió, se aclaró la garganta y volvió la seriedad a su rostro para voltear y abrir:

- Ésta no era la hora, Noah- le reclamó a su mejor amigo mientras él ingresaba cargado de bolsas y una canasta-

- No, tienes razón- respondió Puck con dificultad arrojando todo sobre el sillón- era a las 10: 30- ironizó antes de acercarse a ella y dejarle un beso en la mejilla- Hola ¿no?

- Mmm, hola- dijo ella saltándole en un abrazo y corriendo luego hasta los paquetes- ¿Está todo?

- Todo…o al menos lo que pude conseguir…Por cierto, me quedé con el vuelto y compré una cerveza en el camino

- Está bien… ¿Emily preguntó por mí? – preguntó Rachel mientras abría las bolsas y comenzaba a ver lo que tenían adentro-

- Tranquila, tengo todo eso controlado. Solo cuando regreses avísame antes ¿está bien?

- Claro…Espero estés cuidando mi casa, Noah

- La heladera ya está vacía, tu ropa interior hurgada, asique sí, la estoy cuidando

- No seas tonto- le reclamó Rachel abriendo un paquete en particular y llevándolo a su nariz- mmm, éste es…gracias, Noah

- Para eso están los hermanos…Por cierto, trata de regresar el sábado, el domingo a la madrugada salimos de vacaciones con mamá y…ya sabes, va a querer despedirse y todo eso.

- Está bien…Igual mis padres regresan también el domingo asique…el sábado estaré en casa ya… ¿Me ayudas?- preguntó Rachel con timidez señalando la única caja y Puck asintió antes de alzarla con dificultad-

- Linda casa- murmuró él mientras subía las escaleras tras su mejor amiga- ¿Sólo tiene una habitación?- preguntó con burla al ingresar donde Rachel había abierto la puerta y observar una cama matrimonial en el medio- No se porque no me sorprende- susurró dejando la caja sobre una silla y abriéndola con su cortaplumas-

- Solo hemos dormido- murmuró la morena jugando con sus dedos y alzando la vista con vergüenza-

- Ahhh, claro, por eso todo esto.

- Que inteligente eres- ironizó Rachel llegando hasta él y sacando las cosas del interior de la caja-

- ¿Sabes quién estuvo por tu casa?

- ¿Quién?

- ¿Quién va a ser? Marley

- Ugf, que fastidio ¿qué demonios quería?

- Pues lo que sea era solo contigo, porque cuando la invité a mi casa dió media vuelta y salió con su típico enojo…Oye, Rache…¿te has imaginado que pasaría si ella te descubriera en esto?

- No tiene porque hacerlo. Solo lo saben tu y Finn…y confío en ambos

- Yo no estoy diciendo que algunos de los dos lo diremos…el tema es si ella, con su locura todo el tiempo, las descubre. O alguien cercano a ella

- Bueno…- murmuró Rachel estirando una cinta de color violeta con sus manos y perdiendo su mirada en la cama tratando de imaginarse si eso realmente pasara: no, desde que comenzó a salir con Quinn todo ha sido tan perfecto que detenerse a pensar si alguien las descubriera no estaba entre sus planes. Intentaban ser precavidas y hasta el momento lo estaban haciendo bien. Si ella quería pasar la línea en el Instituto Quinn siempre la detenía y la regresaba a la realidad. ¿Qué había para descubrir en eso? Sacudió la cabeza y volvió la vista a Puck- no lo he pensado… ¿Tú lo has hecho?

- Pues a mí nunca me importó si me descubrían en la cama con una profesora…pero ahora estamos hablando de ti. Tú estás enamorada de Quinn y hay sentimientos en el medio que yo corría antes de que aparecieran…Y estamos hablando de Marley- dijo Puck haciendo una seña en su cabeza de locura- por ti es capaz de hacer cualquier estupidez y de chiflarse más de lo que está.

- Bueno, pues si me quiere y si se entera…

- Uh, no, Rachel detente ahí…Estás jugando con fuego. Finn lo tomó bien porque te quiere de verdad y no te descubrió en un beso o algo parecido…pero lo de Marley está en otro nivel y si las encuentra en esa sexy imagen que mi mente acaba de darme ten por seguro que callada no va a quedarse. Ni mucho menos apoyarte como lo está haciendo Finnesa.

- Y… ¿qué hago? ¿Tengo que hacer algo?

- Sí…cuida lo que haces


Quinn tomó su billetera y quitó el dinero suficiente para pagar la gasolina que había consumido, tamborileó sus dedos sobre el mostrador esperando el vuelto mientras el dueño solo observaba si los billetes eran aceptables o no.

Suspiró con algo de ansiedad y le dio una mirada al puesto de dulces tras el hombre, sonrió sonrojándose al instante al verse descubierta y luego hizo una seña con sus manos:

- ¿Sabe qué? Olvide el vuelto…deme a cambio una de esas barras- pidió con rapidez señalando tras el hombre que solo la miro confusa pero terminó por girar y entregarle dos barras de chocolate para abarcar todo el vuelto correspondiente- Muchas gracias- se despidió Quinn saliendo apresurada y casi corriendo hasta su auto.

Abrió la puerta y se echó contra el asiento apretando el volante y moviéndose solo para nada y por costumbre. Solo que ahora se le sumaban los nervios, la ansiedad y aquel pequeño latido de excitación que sabía iba a acabar con ella pronto si no lo calmaba.

Se aclaró la garganta y quitó el celular de su bolso solo para ver la hora: 13: 48… ¿Es qué Rachel se había olvidado de ella? ¿Qué podía estar armando que tardaba tanto?

Encendió el motor y soltó con brusquedad el acelerador al escuchar el teléfono sonar.

Estiró la mano tomándolo nuevamente y se fue de lleno contra el volante al ver el número de Michael:

- Hola, Michael ¿qué sucede?- atendió entre dientes sin importarle mostrar su mal humor-

- Vaya, parece que llamé en un mal momento… ¿Estás bien, Quinn?

- Si, sí, de maravilla ¿pasa algo?

- Eh, bueno…lo de siempre, pero ahora peor

- ¿De qué hablas?- preguntó Quinn alejándose lentamente del volante y perdiendo su mirada hacia el interior de la tienda. El dueño de la gasolinera aún estaba observando su auto algo raro y con gestos que lo demostraban-

- Tu madre y la mía

- ¿Qué pasa con eso?

- No sé como vas a tomar esto pero…mandaron a hacer las tarjeas de casamiento

- ¡¿Qué?!... Pero… ¿Qué?... ¿Es una broma?

- No, Quinn, por eso te llamé… ¿Qué hacemos ahora?


Quinn bajó el vidrio de su puerta, apoyó su codo en el y su cabeza contra la mano, apretó el volante contra la otra, aceleró algo más de lo normal e intentó manejar hacia otro lado que no fuese su casa. A otro lugar que no fuese Rachel.

Pero no pudo.

La charla con Michael por teléfono la había dejado totalmente extraña, molesta y con ganas de viajar hasta New York para desorganizar todo aquello que su madre ya había armado a sus espaldas.

Tenía ganas de odiarla en ese instante, llamarla por teléfono y gritarle que ya llevaba tiempo enamorada de una mujer y en una relación con ella. Porque Rachel era eso, la mujer que la enamoró dejando un momento de lado su edad y todo las consecuencias que eso llevaba. Era la mujer en cuerpo de adolescente como Santana le dijo y como la misma latina le había pedido meses atrás, el día que Rachel le pidiera alejarse ella lo haría o el día que todo se supiera iba a tener que enfrentar todo lo que pasaría.

Pero por ahora las cosas no se encaminaban para ninguno de los dos lados y, por muy cobarde que sonara, que la relación con Rachel saliera a la luz no estaba entre sus planes y solo para evitarle a la morena cualquier tipo de problemas que pudieran presentarles.

Bajó la velocidad y estacionó bajo el árbol ya reservado para su mini Cooper y apagó el motor. Se cruzó de brazos y le dio una mirada a su casa a metros de ella, no veía nada raro por fuera, la luz del living estaba encendida pero las cortinas de la ventana de la cocina cerradas. Pegó su cabeza al asiento y en ese instante su celular volvió a sonar.

Lo retiró con emoción de su cartera y sonrió cuando el teléfono de su casa figuró en su pantalla. Se mordió el labio, pasó su lengua por el y finalmente atendió. No pudo explicarlo y no sabía si algún día podría hacerlo, pero los latidos de su corazón la golpeaban cruelmente cuando escuchaba la voz de Rachel solo para ella. Parecía como si solo Rachel podía controlarla aún estando lejos.

Apenas saludó por lo bajo pero la morena se le adelantó:

- ¿Dónde estás?- preguntó Rachel con su típica voz en una orden y ella soltó una pequeña risa antes de responder-

- Cerca

- ¿Cerca de qué? – preguntó la morena y ella se la imaginó alzando la ceja o con un gesto esperando una explicación-

- Cerca de alguien – murmuró Quinn quitando las llaves, tomando su cartera y abriendo la puerta-

- ¿De quién?

- ¿Tú dónde estás?- preguntó la rubia al cerrar casi en silencio y comenzar a caminar para romper la distancia entre ella y su propia casa-

- ¿Y dónde voy a estar? En casa

- Mmm, que agradable- murmuró Quinn cada vez más cerca de su propósito- ¿Y qué haces?

- Ya me cansé de este jueguito…ya puedes venir- susurró Rachel y Quinn sonrió aún más al ver las luces del interior apagarse-

- En unos minutos estaré allí…estoy algo ocupada ahora

- ¿Qué?... ¿Ocupada en qué, Quinn?

- Estaba cargando gasolina y me encontré con un profesor del Instituto y…

- Bueno, sí, como sea, deja lo que estés haciendo y ven a casa- fue lo último que escuchó Quinn antes de los molestos sonidos por la llamada cortada. La rubia sonrió y estiró su brazo hacia adelante. Que raro se sentía tocar el timbre de su propia casa-

- Hola- saludó a Rachel y antes de que la morena pudiera decir algo se abalanzó sobre ella y la besó para demostrarle cuanto la había extrañado. Aún no podía creer que salió pasada las 10 a.m de y recién regresaba a las 17. 30. No fue agradable echar de menos a su novia tanto tiempo-

- ¿No era que estabas con alguien?- le reprochó Rachel golpeando suavemente su hombro y ella le rodeó la cintura para no dejarla ir cuando hizo el intento- eres una mentirosa

- Aprendí de alguien , tal vez

- Estabas aquí afuera cuando te llame ¿de verdad?

- Para que veas que te obedecí. Pero tantas vueltas ya me habían mareado… ¿Y?- preguntó Quinn moviendo su cabeza intentando ver algo de adentro- ¿Puedo pasar?

- Sí, ven- murmuró Rachel bajando su mano y entrelazándola con la de ella. La morena la jaló y cerró la puerta.

El rostro de Quinn se desencajó al ver todo lo que la rodeaba.

No recordaba que de esa manera se viera su casa al irse.

Entendió las horas alejadas de la morena, lo besos que había extrañado y las caricias que podría haberle dado en tanto tiempo.

Pero nada se comparaba a lo que seguramente estaba por pasar.


Quinn observó cada rincón del living como si no lo reconociera y es que realmente no lo hacía. Se soltó con cariño y dejándole una caricia a la mano de Rachel y comenzó a caminar.

En el piso no había más que una larga alfombra de color roja y combinada apenas con detalles negros que ocupaba todo ese espacio y tenía cosas sobre ella.

Quinn volteó a ver a Rachel antes de desplazarse por el lugar y ver con detenimiento cada una: había velas pequeñas de color blanca o rosa, porque no lo distinguía bien, los sillones no estaban y la mesa con su teléfono tampoco; en su reemplazo había una canasta con una de su hojas abiertas y de allí se veía parte de una tela sobresalir.

La rubia se detuvo frente a las escaleras y observó en el barandal cintas de colores entrelazadas que al final, comenzando el segundo piso, formaban un corazón pegadas en la pared y otras, solo de color violeta, señalaban con una flecha la puerta de su cuarto.

- Aún no- la detuvo Rachel cuando ella puso en pie en el primer escalón intentando subir. Volvió con lentitud hacia el living y terminó por observarlo. No podía creer todo lo que Rachel había hecho-

En medio de la alfombra había dos almohadones, uno frente al otro, de color blanco con círculos celestes y algo más allá, contra la pared, una fila de los mismos que formaban algo similar a una cama que a ella la hicieron suspirar ansiosa.

Finalmente, al lado de sus pies, tenía una fuente de aluminio tapada y otras dos más pequeñas a su lado. Dos copas, una botella de vino y un pequeño jarrón delgado y alto que sostenía una rosa.

Quinn sonrió y llamó a la morena con una seña. Cuando la tuvo frente a ella no pudo hacer otra cosa más que abrazarla, llenarle el cuello y las mejillas de besos y decirle entre risas que todo estaba hermoso.

Cuando se separaron, se preguntó por qué la puerta de la cocina estaba cerrada con una cortina completamente negra y qué sentido tenía. Rachel observó la línea de sus ojos y le respondió que no necesitaban de ella, que era mejor aparentar como si no estuviese allí.

Quinn agitó la cabeza con diversión y se dejó guiar por la mano de Rachel que la llevaba hasta los almohadones. La morena se lamió el labio inferior antes de ordenarle que se sentara y, mientras ella lo hacía, Rachel buscaba la canasta y la llevaba a ellas.

- Bueno…no sé que estará pasando por tu cabeza pero por la mía quería hacer algo especial- murmuró Rachel retirando una envoltura de papel gris y dejándola frente a ellas.- Sé que es un tanto infantil pero…

- No lo es

- Déjame terminar- ordenó Rachel y Quinn alzó las manos cuan inocente cuando lo culpan- Sé que es infantil pero… a mí me gustó hacerlo. Me gusta armar cosas para ti y que me digas que quedó bien. Me gusta saber que compartes estos momentos conmigo en vez de estar con alguien más…Nunca me había pasado y sé que si mi cuerpo me ordena hacer esto es porque realmente vale la pena. No sé como sonara esto pero… me gusta pasar la mayor parte del tiempo contigo y saber que ya no somos solo dos personas que se besan para nada, bajo sin titulo y esas cosas…Eres mi novia, solo mía- murmuró Rachel alzando la vista y descubriendo el brillo en los ojos de Quinn que tanto adoraba- y voy a hacer todo lo que puedo para que continuemos así….Mmm, ahora sí puedes decir algo si quieres

- Ah, bueno- dijo Quinn cruzando sus piernas y rebotando sus rodillas contra el piso- Realmente me has dejado sorprendida, para mí esto no es infantil ni nada parecido. Es una demostración de cariño muy importante y créeme que yo también voy a hacer lo posible para que continuemos así. Pero no es necesario que te lo diga, tú sabes como me siento contigo y lo que me generas…nunca podría hacerte daño, Rachel.

- Yo lo sé…eres especial, Quinn y a mí me haces sentir de esa manera…Sé que no debería hablar de otras personas en este momento pero… cuando conocí a Noah, Finn o la misma Marley y ellos me abrazaban sin saber de mí… me incomodaban. Me hacían sentir mal sin notarlo y miedo, no me dejaba tocar por nadie, Quinn y tú…cuando tú me abrazas lo único que quiero es quedarme así. Contigo todo es fácil y sé que si así es por algo pasa… ¿A ti…

- Sin duda- la cortó Quinn sabiendo la pregunta- a mí me pasa lo mismo…¿Y sabes qué?...Me gusta que te sientas así solo conmigo- aseguró la rubia y tuvo que resistirse a elevarse y besar a Rachel que le sonreía tras escuchar esas palabras- ¿Comemos?

- Sí…y, ehmm… ¿Qué has hecho todo el día? – preguntó Rachel abriendo un paquete y sacando una fuente con sándwiches cortados en pequeñas porciones-

- Solo vueltas ¿no era eso lo que me habías ordenado?- preguntó Quinn estirando su brazo y tomando uno. Rachel abrió la botella de vino y sirvió un poco en cada copa- Vino, Berry… ¿acaso eso está bien?

- Más que nunca- respondió la morena abriendo otro paquete y mostrando cuatro porciones de pizza- Tú dijiste que te gustó la que te preparé la otra noche

- Me encantó- aseguró la rubia tomando una porción y lanzando un gemido de gusto al tenerla en su paladar- Le has puesto otros condimentos

- Por supuesto…Te prometo que acomodaré todo luego

- Pues…tal vez podríamos dejarlo así por otro día. Me gusta

- ¿Esperabas algo más? Es decir ¿te gustó de verdad?

- Nada más. Esto ha sido perfecto. De hecho me haces sentir un tanto irresponsable

- ¿Irresponsable?

- Pues sí, Rach…Yo no te preparé así nada en estos días

- Bueno pero… en New York te luciste asique…

- ¿Tú crees?

- Te luciste...Por cierto, en la tarde te llamó Michael

- ¿Michael? Ah ¿y qué te dijo?

- No, nada- respondió Rachel alzando los hombros e inclinándose para tomar su porción de pizza- dijo que quería hablar contigo y que iba a llamarte a tu celular

- Ah

- ¿Pudiste hablar con él?

- No, no me ha llamado. Lo haré yo luego

- Está bien… ¿Qué tienen de especiales los brindis?

- ¿Un brindis?- preguntó Quinn confusa al ver que Rachel tomaba su copa- que yo sepa solo es para manifestar deseos. Buenos deseos

- Entonces brindemos por algo ¿no?

- Está bien… ¿por qué quieres hacerlo? – preguntó Quinn tomando la de ella y rozándola con la copa de Rachel y escuchar su respuesta-

- Por nosotras-


- ¿Vienes?- preguntó Rachel poniéndose de pie después de terminar de comer y Quinn se levantó al instante. La morena tomó la fuente de aluminio, Quinn las otras dos más pequeñas y siguió los pasos de su novia hasta la pared, donde las otras almohadas ya las esperaban-

- Mmm, frutillas ¿cierto? - preguntó Quinn espiando una de las bandejas y descubriendo crema batida. Rachel giró a verla al instante y le reprochó con la mirada- Lo siento…pero son mis favoritas

- No se vale, no te adelantes- le reclamó Rachel y Quinn giró los ojos- Siéntate- le ordenó señalando el piso y la rubia lo hizo sosteniendo su espalda en la pared pero acomodando una almohada antes tras ella. Rachel se sentó contra su pecho y dejó la fuente entre sus piernas. Quinn la abrazó por la cintura y la arrastró para una posición más cómoda- ¿Quieres un durazno?- preguntó Rachel fingiendo enojo por el descubrimiento de su novia a la fruta-

- Claro- respondió la rubia y un segundo después el brazo de su novia se estiró hacia atrás con una frutilla llena de crema-

- No, abre la boca- la evadió Rachel cuando ella quiso tomarla con su mano. Quinn acercó su rostro y le dio una pequeña mordida, cuando quiso darle otra Rachel la alejó y la acercó a su boca para probarla también- Delicioso ¿verdad?

- Sí...oye, dame otra- se quejó Quinn al ver que su novia terminó por comer la fruta ella sola- Mejor- susurró con la frutilla dentro de su boca y disfrutando al ver a Rachel comer otro pedazo-

- Noah me ayudó en esto…Sé que no debería meter gente a tu casa pero…

- Es Puckerman…solo él ¿cierto?

- Solo él- susurró Rachel cargando crema en la tercer frutilla y llevándola hacia atrás, a la boca de Quinn-

- Uh, lo siento- se disculpó la rubia cuando al morder un poco de crema la misma cayó sobre el cuello de Rachel y comenzaba lentamente a descender hacia su hombro- ¿La quito?

- Aja- murmuró Rachel inclinando su cuello hacia el lado contrario y darle más acceso a su novia. Quinn llevó con lentitud su rostro hasta Rachel, a la misma velocidad asomó su lengua y, sin perder tiempo, la arrastró a lo largo de la piel de la morena una y otra vez hasta desaparecer el color blanco del batido y, finalmente, le dejó una pequeña mordida en el hombro haciendo que Rachel suspirara su nombre como nunca antes la había escuchado- Quinn

- ¿Mmm?- preguntó la rubia aún en el hombro de la morena rozando apenas sus dientes sobre el-

- No te detengas

Y Quinn supo que esas palabras ordenaban muchas cosas.

El sonido de las palabras pasó a ser silencio y las acciones de sus brazos pasaron a todo su cuerpo.

Se removió allí mismo, en su lugar y acomodó a Rachel mucho más cerca de ella.

No sabía si sus ojos se oscurecieron, las cortinas cerradas o el descenso en el consumo de las velas se hacían notable pero de repente no podía ver más allá de Rachel, sus propios brazos en la cintura de la morena y la cabeza de su novia contra su pecho.

Sus manos comenzaron a bajar por el abdomen de Rachel y los suspiros de la morena ya la hacían desear convertirlos en algo más. Coló sus dedos por debajo de la remera de Rachel y se acercó al oído de ella:

- Esto no es lo que habíamos acordado, Rachel…pero…quiero hacerte mía- susurró tan bajo como desesperada. Rachel estiró su brazo y le rodeó el cuello para retenerla más contra ella-

- No… no es lo que habíamos acordado...pero yo nunca quise cumplirlo- murmuró Rachel y Quinn le mordió fuertemente el cuello mostrándole cuánto realmente lo deseaba- ¿Qué esperas? – preguntó Rachel y Quinn finalmente reaccionó.

La había deseado tantas veces, había imaginado su primera vez juntas e inclusive varias noches se abrazó a su almohada fantaseando con que Rachel ocupara ese lugar.

Pero nada se comparaba con lo que podía llegar a pasar y lo que su cuerpo ya le pedía.

Rachel tiró un poco más de su cuello y ella entendió la urgencia también en la morena.

Decidió entonces acortar la espera y hacer de cuenta como si ese 11 de julio fuese en realidad 18 de diciembre: iba a amar a Rachel más allá de lo que el momento la dejara.

Sus manos subieron hasta los pechos de Rachel y, tratando de que el pequeño sobresalto de la morena no la sobresaltara a ella, los apretó con suavidad y le susurró cuan hermosa era.

Rachel bajó la mano de su cuello y la llevó a su muslo al igual que la otra que ya volvía loca a Quinn; las uñas apretándose en su pantalón y que de a poco se arrastraban a su entrepierna iba a matarla antes de lo que creía.

Quinn movió sus brazos hacia adelante y se incorporó sobre sus rodillas aun manteniendo a Rachel contra su pecho sin dejar de besarla, susurrarle algo e intentando ir más allá con sus manos.

Finalmente dejó sus manos en la cadera de Rachel y comenzó a tirar su remera hacia arriba; la morena alzó sus brazos y se inclinó hacia adelante para facilitar el trabajo. Quinn se mordió el labio y acarició con cariño el tatuaje de su novia que cada vez le fascinaba más verlo. Escaló solo dos dedos por la espalda y cuando llegó al cuello arrastró con fuerza y cuidado sus cinco uñas hacia abajo y Rachel respondió apretando sus dientes y generando un sonido con su propia saliva.

Quinn le dejó un beso en su hombro derecho y luego en el otro, pasó su mano por delante de su abdomen y llegó al elástico de su pantalón deportivo; lo separó apenas de su piel y coló su mano al interior; Rachel se pegó a ella como acto reflejo y volvió a recostar la cabeza en su pecho. La rubia pasó con total lentitud sus dedos por los muslos, en su interior y hasta donde el esfuerzo le permitía. La morena movió sus caderas y ella entendió la desesperación. Sonrió y para calma de Rachel rozó apenas su zona íntima y la escuchó suspirar.

Rachel estiró una mano y le rodeó la cintura para no alejarla y con la otra se sostenía de su muslo izquierdo, Quinn movió apenas su rodilla, separó un poco más las piernas de su novia y finalmente pasó por la ropa interior de Rachel y apretó sin pudor su clítoris con su dedo medio. La morena gimió al instante y ella retiró con calma la mano para voltear con ayuda de la otra a Rachel y besarla cuando la tuvo frente a ella.

La morena le envolvió los hombros y la pegó a ella con ese amor que a ella le gustaba, esa posesión que disfrutaba y esa ansiedad que a ella la llevaron nuevamente a su pantalón y comenzar a bajarlo. Rachel rompió el beso, se separó solo con los ojos sobre ella y se recostó sobre la alfombra con una almohada en su espalda.

Quinn se arrastró hasta ella y acomodó con cuidado su cuerpo sobre el de Rachel; podía ver las muñecas de la morena moverse por los nervios y la respiración en su pecho seguramente por la misma razón; bajó apenas la cabeza y le rozó los labios en una señal de seguridad y petición para que se calmara.

Rachel acomodó sus manos en la parte baja de su espalda y las bajó luego por debajo de su pantalón, sobre su ropa interior y acercándola más a su cadera. Cuando ella gimió, Rachel subió otra vez las manos y le quitó el suéter junto con la camiseta, para acariciar la piel sin molestia alguna.

Quinn se meció una vez sobre la cadera de la morena y otra al ver su respuesta.

Rachel acomodó sus manos con rapidez en el cinturón de su pantalón y lo desprendió tan rápido como el movimiento de Quinn la dejaba. Bajó el cierre, desunió los dos botones con los ojos cerrados y finalmente comenzó a jalarlo para que dejara de fastidiar.

Quinn tiró una pierna hacia atrás y lo alejó tanto como pudo. Rodeó los muslos de Rachel y aumentó esas fricciones; escondió su rostro en el cuello de la morena y gimió sin importarle cuan alto sonara, Rachel pasó una mano por su cintura y la otra se aferró a la almohada fuertemente para no terminar de marcar la blanca espalda de Quinn con sus uñas.

- Rach…- gimió Quinn incrementando cada vez más sus movimientos e intentado que las mordidas en el cuello de la morena no la culparan más tarde- Rachel…-

- Más, Quinn…Oh, dios, ¡más!- pidió la morena debajo de ella con su respiración entrecortada y apretó más el cojín tras ella. Quinn se separó de su cuello solo para ver sus facciones en ese momento: Rachel tenía las mejillas rojas, el mechón de pelo que siempre se soltaba estaba pegado a su oreja por algunas gotas de sudor y lo que más amó fue los dedos de su mano derecha en la almohada. Coló una mano en la ropa interior de Rachel y volvió a acariciarla para que ese punto de placer llegara- Mmm, Quinn…-

- Te quiero, Rachel- fue lo último que susurró Quinn antes de sentir en sus dedos el orgasmo de la morena y ella cayera sobre su cuerpo totalmente extasiada-

Fue estrepitoso, contundente y casi automático el silencio que las rodeó luego. La respiración aún incontrolada era lo único que escuchaban y mágicamente el silencio de la carretera solo las apuraba a repensar que pasaría ahora.

Quinn cerró los ojos y los abrió al instante cuando Rachel comenzó a acariciarle la espalda, la morena la alejó luego y ella giró solo para ver a Rachel arrodillada quitándose el brassier y la pequeña braga negra completamente arruinada. Quinn quiso levantarse pero la morena la empujó suavemente por los hombros y volvió a recostarla.

Rachel le acarició el interior de los muslos y le quitó su ropa interior dejándola solo con la de arriba. Quinn abrió sus piernas por inercia y Rachel se arrastró más hasta ella; Quinn quiso preguntar por qué sonreía así pero la morena solo estiró su mano, con dos de sus dedos quitó la humedad de su vagina y los llevó inmediatamente a su boca. Quinn golpeó su cabeza contra el piso y cerró los ojos, después de eso, la lengua de Rachel se apoderó de su clítoris y un dedo de su interior.

Gimió, reprimió un grito y llevó una mano al cabello de Rachel, enredó allí sus dedos y la obligó a no despegarse de su labor. El sonido que la morena producía contra su piel y el sudor que ya hacía presente en su pecho solo torturaban más a Quinn.

Rachel la penetró con otro dedo y ella elevó su cadera intentando separarla, la mezcla de dolor y placer por ese mínimo acto la sorprendieron y de esa manera también a Rachel. La morena alzó la vista y se alejó apenas de su entrepierna:

- Quinn… ¿estás bien?

- Aja- respondió en una pequeña descarga y rodeó con sus piernas la espalda de su novia. Cuando Rachel reinició sus acciones solo le bastó unos segundos más para ver todo negro, contraer su cadera con fuerza y finalmente soltar el agarre de Rachel.

Se quedó totalmente inestable y no pudo responder al abrazo que Rachel le ofrecía a su cintura, por su boca solo salían los últimos suspiros que su cuerpo tenía y por ella misma rogaba porque entrara un poco más de aire.

Abrió los ojos con cansancio y observó de reojo a Rachel recostada sobre su codo y con la mirada fija en ella. Enrojeció como nunca ante la respuesta de su novia y solo pudo evitarle la mirada cuando Rachel insistió:

- Era también tú primera vez- susurró la morena cargada de energía y ella finalmente le rodeó el cuello y la pegó contra la alfombra. Se subió a su cuerpo y guió su mano a la intimidad de Rachel solo para escucharla gemir otra vez-

- Y es especial- susurró Quinn acariciando lentamente el clítoris de su novia para juntar la humedad suficiente que resista al dolor del siguiente paso- Te quiero, Rach- le aseguró nuevamente antes de penetrarla y escuchar ahora solamente los gemidos de la morena. Su mano se movía frenéticamente en el mismo lugar y, cuando Rachel contrajo su cadera y por segunda vez en la noche recibió su orgasmo supo que sí, su primera vez ya había pasado y fui tan especial cómo había deseado.

Fue tan distinta a cómo lo había pensado pero tan igual a como lo había querido: con la persona correcta en el momento indicado.


Jueves, viernes, un día más, un día menos, que bueno que mis lectoras no toman tan literal el dia que digo que voy a actualizar...Les gustó el cap? Es la primera vez que escribo algo así, so, espero les haya gustado.

Creo que despues de esto, nada más...Nos leemos el domigo (literal)

Saludos para todas y todos (porque por allí hay dos masculinos dando vueltas). Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.