Cap XLIII: "Cada centímetro de tu piel"

Rachel tenía algo, ella lo sabía, lo instituía y lo mejor de todo lo sentía mientras lo vivía.

Rachel era más allá de una jovencita, morena, algo rebelde pero segura de lo qué hacía.

Rachel no solo era su novia, la persona a la que acababa de entregarle su virginidad y a la que ahora acariciaba mientras dormía.

Rachel tenía 17 años, actuaba como si tuviera muchos más y era la que dominaba en todos los sentidos de la palabra esa relación. Y a ella le gustaba.

Rachel era celosa, posesiva y dulce en partes iguales. Le reclamaba, le preguntaba cosas y le dejaba en claro que solo se sentía atraída hacia ella. Y que nunca le pasó algo similar.

Rachel estaba en su cabeza inclusive cuando no estaban en el mismo espacio y ahora iba a quedarse en cada centímetro de su piel por el tiempo que ella quisiera. Y por el que no también; porque lo vivido horas atrás no lo iba a olvidar como si nada.

Rachel era perfecta ante sus ojos, para sus brazos y en su imaginación aún mucho más.

Ella estiró su brazo, le rodeó la cintura y la acercó más contra su cuerpo, porque Rachel era eso, la comodidad que la hacía sentir especial y diferente a todas las demás personas.

Rachel murmuró algo por lo bajo aún somnolienta y ella se acercó a su cuello, lo atacó con sus dientes, raspó con ellos sobre su pulso y luego tiró de el intentando despertarla.

La mano en la cintura de la morena comenzó a subir hasta acariciarle las costillas del lado izquierdo, jugó allí un momento y luego continuó su camino. Ascendió los dedos de manera casi invisible, los curvó bajó sus pechos y al continuar subiendo apretó su pezón logrando su cometido: Rachel mostraba los primeros signos de querer despertar.

- Quinn…- murmuró la morena arqueando apenas su espalda y tirando su cabeza hacia atrás. La rubia sonrió y, aunque sus planes eran despertar a Rachel con rapidez, decidió ante las débiles palabras de su novia cambiar el recorrido del juego- Quinn…- repitió Rachel al sentir las manos de su novia en sus pechos y masajeándolos a su total antojo.

Quinn terminó por cruzar medio cuerpo sobre el de Rachel dejando su rostro en su pecho y una pierna cubriendo la desnudez de la intimidad de su chica solo para sentirla ella misma y no compartirla si quiera con el aire.

Rodeó con su mano derecha el seno de Rachel y lo apretó tantas veces como quiso, movió su cabeza hacia el lado contrario y se apoderó del pezón izquierdo produciendo un sonido que estaba enloqueciendo a la morena.

Rachel abrió apenas los ojos y volvió a cerrarlos, llevó una de sus manos hacia la de Quinn y ayudó al trabajo de su novia pero más fuerte y pudo escucharla reír por lo bajo.

Hasta que Quinn mordió su pezón, se separó de el con un fuerte sonido y lo condujo entre su lengua otra vez al interior de su boca. Lo chupó observando las reacciones de Rachel y arremetió mas contra el al escucharla suspirar, juntar sus cejas y lamer sus labios quitando su sudor.

Quinn abandonó el otro pecho y bajó la mano rápidamente hasta su intimidad. Sonrió al sentir la humedad suficiente esperando por ella y sin pensarlo hundió dos dedos en el interior de la morena y permaneció quieta unos segundos. Cuando Rachel soltó una gran bocanada de aire y apretó con ambas manos la alfombra tras su cabeza la rubia comenzó a moverse.

- Mmm, Quinn…dios, amor, ¡más!- ordenó Rachel elevando su cadera, retorciéndose en el proceso y apretando sus piernas para que la penetración fuese más profunda. Quinn bajó su otra mano y le sostuvo la cintura, la facilidad con la que sus dedos entraban y salían de Rachel solo aumentó su propia excitación y se obligó mentalmente a esperar por su turno- Quinn…Quinn…- gimió la morena enredando ambas manos en la cabellera de la rubia y sosteniéndola contra su pecho para que no acabara su labor-

Quinn sonrió aún succionando su lugar favorito y la felicidad aumentó cuando al placer de Rachel le agregó su dedo pulgar para incrementar el roce en su clítoris y lograr que la morena pidiera más como en ese momento.

- ¡Dios, Quinn!...- gimió Rachel arrastrando la cabeza de su novia por su propio abdomen hasta llegar donde más la necesitaba. Quinn continuó el camino y la morena la obligó a detenerse frente a su entrepierna. La rubia se mordió el labio, deslizó su cuerpo en una mejor posición y finalmente enterró su rostro entre las piernas de su novia y abarcó con su boca lo que más pudo de su vagina. Lamió, besó, chupó y mordió todo lo que quiso y en la manera que quería. Sus dedos se movieron con más velocidad y su lengua ayudó a Rachel a alcanzar el tan preciado orgasmo- Quinn…- suspiró la morena sin aliento arrojándose contra el piso y soltando la cabellera de la rubia.

Quinn acomodó sus brazos a los costados del cuerpo de su novia, se elevó sobre sus propios tobillos y llegó hasta su boca. Rachel se estiró para besarla pero ella se alejó al instante hacia atrás:

- Tu sabor es solo mío…- susurró Quinn pasándose la lengua por el contorno de sus labios una y otra vez haciendo que Rachel volviera contra la alfombra- y no lo comparte con nadie- continuó acercándose al oído de la morena y tragando fuertemente para que Rachel la escuchara- mío…- murmuró antes de volver la vista al frente y besar a su novia con toda la energía que cargaba y dejando a Rachel más indefensa que antes. La morena rompió el beso por la falta de fuerzas y Quinn rió mientras escondía su rostro en su cuello- ¿Quién es la abuela, ahora?

- Mmm…Quinn

- ¿Si?- preguntó la rubia con picardía regresando su mano a los muslos de la morena y acercándose otra vez a su zona íntima-

- Vamos a la cama- propuso Rachel haciendo que los movimientos de Quinn se detuvieran y se separara para verla a la cara-

- ¿Segura que aguantarás?

- ¿Qué hora es?- preguntó la morena sentándose y refregándose los ojos-

- La una de la mañana – respondió Quinn agachándose frente a ella y mordiéndole los hombros-

- ¿Y qué hacemos aquí?...- preguntó Rachel poniéndose de pie y tomando la mano de su novia- Vamos- la jaló llevándola en tiempo record a la habitación.

- Oh, Rach…esto está precioso- murmuró Quinn al ver los pétalos de rosa color blancas y rojas esparcidas en todo el lugar, las cortinas blancas cerradas con unas tiras de colores entrelazadas y las sábanas de la cama cambiadas por un color rojo que nunca había visto antes. Rachel tiró su mano y la arrojó con suavidad sobre la cama-

- No se pregunta si realmente voy a aguantar- jugó la morena de pie frente a ella y abriéndole las piernas, pasando sus brazos por debajo de ellas y arrastrándola hasta tenerla pegada a su cuerpo- Te quiero, Quinn- aseguró Rachel antes de arrodillarse y guiar su rostro a la intimidad de su novia.

Cuando Quinn gimió inmediatamente su nombre, estiró los brazos para clavar sus uñas en su espalda y cerró las piernas en el mismo lugar supo que esa noche recién comenzaba.


- Buenos días- escuchó Quinn la voz grave de su novia tras su espalda y luego sintió sus brazos cerrarse en su cintura mientras ella terminaba de preparar el desayuno-

- Buenos días- respondió la rubia inclinándose hacia atrás para dejar un beso en la mejilla de Rachel y volviendo luego a la mesada- ¿Cómo has dormido?

- ¿Dormir?... ¿Tú dormiste? – preguntó Rachel somnolienta apretando más a la rubia contra ella-

- Pues tus ronquidos mucho no me dejaron – bromeó Quinn-

- ¡Ey, yo no ronco!- se quejó la morena separándose y colocándose al lado de la rubia- ¿Tú?... ¿Cómo te sientes?-

- Perfecta. Estoy muy bien… Pon esas bandejas en la mesa- ordenó Quinn señalándolas que contenían tostadas y otra galletas. Ella tomó las dos tazas de café y giró para sentarse al lado de Rachel- Rach

- ¿Si?- preguntó la morena con media tostada dentro de su boca y la taza en mano-

- Tus padres regresan el domingo ¿cierto?-

- Aja

- Y… ¿vas a volver a tu casa?...Quiero decir, tienes que hacerlo pero… ¿cuándo lo harás?

- ¿Estás echándome?- preguntó Rachel tomando un sorbo de la bebida calientey recibiendo luego los labios de su novia sobre los de ella-

- Claro que no…todo lo contrario, estos días pasaron volando y voy a extrañarlos. Y no quiero darte problemas, ya te lo había dicho

- No me los darás, tengo eso controlado. Quedamos con Noah que volvería el sábado por la tarde.

- Oh…mañana – murmuró Quinn dejando la taza sobre la mesa y suspirando-

- Mañana, sí- asintió Rachel al notar que solo le quedaban unas cuantas horas con Quinn para disfrutar con libertad- Pero aún queda una semana de vacaciones asique…

- Sí, lo sé. Pero no es lo mismo… ¿o sí?

- Voy a venir todos los días, no me extrañes o me verás obligada a llevarte y dejarte bajo mi cama por el tiempo que quiera.

- Muy chistosa…Rach- volvió a llamarla Quinn mientras estiraba su mano y acariciaba la de la morena-

- Dime

- Tu… ¿crees que soy algo…no sé, rara, por lo de anoche?

- ¿A qué te refieres?

- Tengo 22, tú 17 y sin embargo ambas…ya sabes…Era virgen

- No se si rara o como lo quieras llamar…pero a mí me encantó saber que así era. Gracias por eso… ¿te sentiste bien? ¿Te hice daño o no cumplí con lo que realmente querías?

- Fue lo mejor que sentí en mi vida- aseguró la rubia inclinándose sobre ella y acariciándole tras el cuello- me traes loca, Rachel…y definitivamente no podría haber sido mejor- murmuró sobre los labios de la morena antes de besarla y jugar como a ella le gustaba: morderla y susurrarle cuanto la quería.

- Yo también te quiero- fue lo único que pudo decir Rachel antes de que Quinn le rodeara los hombros y la pegara a ella para retenerla con ganas de no soltarla jamás.

Porque eso realmente es lo que sentía por dentro.


"… No puedo evitar sonreír mientras me enjuago una solitaria lágrima que desciende por mi mejilla ¿Cómo no voy a estar locamente enamorada de este chico? El tiempo que hemos pasado separados no lo ha cambiado en absoluto. No puedo negarle otra oportunidad. Sería como engañarme a mi misma.

Ha llegado el momento de arriesgarse, de confiar una vez más.

- Shelley ¿crees que tu hermana volverá a aceptarme? – le pregunta Alex con el pelo peligrosamente cerca de los dedos de mi hermana. Sin embargo, Shelley no tira de él…sino que le da unos suaves golpecitos en la cabeza. Las lágrimas empiezan a inundar mis mejillas rápidamente.

- ¡Sí!- grita Shelley con una sonrisa de oreja a oreja. Parece más feliz y alegre de lo que ha estado en mucho tiempo. Tengo a mi lado a las dos personas que más quiero en el mundo, ¿Qué más puedo pedir?

- ¿Qué carrera has elegido?- le pregunto a Alex

Me mira con su irresistible sonrisa y me dice: -Química ¿y tú?

- Química- le digo, rodeándole el cuello con los brazos-. Bésame para que podamos averiguar si todavía existe química entre nosotros. Porque mi corazón, mi alma y todo lo demás ya es tuyo.

Finalmente, sus labios rozan los míos, con mayor intensidad de la que puedo recordar.

Vaya. Parece que, después de todo, el mundo no se ha acabado. He podido retroceder en el tiempo, incluso sin pedirlo…"

- Oh, es… es una linda historia de amor- murmuró Rachel cerrando el libro con precaución y recostándose más sobre el pecho de Quinn. La rubia le rodeó la cintura y la acercó aún más de lo que ya no se podía.

- Y no leíste el epílogo- susurró la rubia contra la mejilla de su novia y dejándole un suave beso en ella. Regresó la mirada al frente, sobre el río que pasaba delante de sus ojos y los pájaros que bajaban a el solo para beber y buscar comida que seguramente no encontrarían. Quinn rió antes la orden de su novia y volvió a hablar-

- Cuéntamelo

- Son apenas unas líneas ¿Recuerdas que todo comenzó en una clase de Química?

- Aja – respondió Rachel-

- Pues allí termina. 23 años después quien ingresa al salón en su última clase es Paco…el hijo de ambos.

- Ah, que bonito- dijo Rachel elevando su cara y encontrándose con el perfil de su novia. Elevó su mano y le tomó el mentón obligándola a que la viera- ¿Por qué nos has hecho leer esto?

- Es una linda historia de amor- respondió Quinn completamente sonrojada-

- Además

- Porque es una historia solo para vencer los prejuicios. Determinar si quieres ser feliz con la persona que tienes o dejarla solo por lo que tu imagen o tu origen te exigen… ¿Te gustó?

- Me encantó- murmuró Rachel una vez que leyeron toda la obra. Después de aquel sábado que ella volvió a su casa, el lunes siguiente regresó a la de Quinn con el libro en mano y, ahora, a solo dos días para el regreso a clase, ya había leído lo que la rubia les ordenó e incluso podía imaginarse a sí misma explicándola frente a todo el salón. Nunca creyó que llegaría el día en el que fuera una alumna ejemplar- Bésame, Quinn- le pidió a su novia e inmediatamente fue correspondida-

Quinn alejó una mano de su cintura y la ubicó en su mejilla en forma de caricia. Rachel asomó su lengua sobre su labio inferior y Quinn, como nunca antes lo habían hecho, la encerró en su boca y chupó como si de su caramelo favorito se tratase.

Rachel estiró ambos brazos y le rodeó la parte trasera de su cuello para tirarla más contra ella, la rubia volvió al beso y lo rompió cuando inevitablemente el aire les hacia falta.

Se sonrieron aún en esa posición y luego se levantaron.

Aprovechando como cuando salieron a hacer ejercicios la semana anterior, entrelazaron sus manos y caminaron hasta la casa de Rachel. A casi unos cien metros de ella se separaron y Quinn la vió alejarse, luego abrir la puerta y finalmente desaparecer en el interior.

La rubia suspiró, parpadeó ligeramente y dio media vuelta.

Eran esos regresos a su casa que le molestaban.

Volvería a ver a Rachel nuevamente el lunes. Y aún faltaban más de 50 horas para eso.


Quinn tenía algo, ella lo sabía, lo instituía y lo mejor de todo lo sentía mientras lo vivía.

Quinn era más allá de una muchacha joven, rubia, dulce pero segura de lo qué hacía.

Quinn no solo era su novia, la persona a la que le había entregado su virginidad y a la que ahora acariciaba mientras dormía.

Quinn tenía 22 años, por momentos actuaba como si tuviera muchos más o a veces 17 como ella. Era la que obedecía en todos los sentidos de la palabra esa relación. Y a ella le gustaba. Y le gustaba aún más cuando ordenaba algo.

Quinn era celosa, cariñosa y contundente en partes iguales. Le reclamaba, le preguntaba cosas y le dejaba en claro que solo se sentía atraída hacia ella. Y que nunca le pasó algo similar.

Quinn estaba en su cabeza inclusive cuando no estaban en el mismo espacio y ahora iba a quedarse en cada centímetro de su piel por el tiempo que ella quisiera. Y por el que no también; porque lo vivido desde que hicieron el amor por primera vez no iba a borrarse con ningún jabón mágico o agua bendita.

Quinn era perfecta ante sus ojos, para sus brazos y en su imaginación aún mucho más.

Rachel estiró su brazo, levantó la sábana y se pegó a la figura de su novia que dormía plácidamente en la cama que ya compartían desde semanas cuando iba a visitarla. Quinn la abrazó por la espalda y la acarició hasta que volvió a quedarse dormida.

Ella escondió su rostro en aquel cálido, pálido y refrescante cuello que cada vez que mordía más la volvía loca. Más la enamoraba y más ganas de que le perteneciera siempre la inundaban.

Quinn respondió por lo bajo con un suspiro y cuando volvió a escuchar su respiración normal le dio una mirada al reloj: 6: 38 a.m; en unas horas debían estar en el Instituto por lo que se desplazó con cuidado fuera de la cama y llegó en puntas de pie al baño.

Cerró la puerta en total silencio para no despertar a Quinn y se fue directo a la ducha. Abrió el grifo y se metió en el sin problemas; dormir con su novia era la ventaja de dormir sin ropa y no tener que perder tiempo quitándosela a la hora de bañarse. Mientras el agua tomaba su temperatura justa, llegó hasta el tocador que contenía el shampoo y lo tomó para volver bajo la ducha.

Mojó su cabellera completamente, elevó su cabeza, cerró los ojos y tiró el pelo hacia atrás con algo de espuma ya en el. Masajeó tanto como fue necesario y luego lo enjuagó.

- Mierda- murmuró cuando algo del gel entró en sus ojos y refregarlo solo fue peor. Volteó para sostenerse de la pared mientras regresaba el rostro hacia arriba y permitir así que la zona afectada se llenara de agua para su satisfacción.

- No me llamaste- escuchó con dificultad la voz de Quinn a sus espaldas e inmediatamente el cuerpo de su novia pegarse a ella- ¿Qué te pasó?- le preguntó la rubia preocupada al no verla voltear-

- El maldito jabón- susurró con un puchero bajando la cabeza y sintiendo los labios de Quinn atacar su hombro-

- A ver- le pidió la rubia girándola con astucia y llevando su boca a la altura de su ojo. Rachel apenas lo abrió y la rubia sopló cuanto tiempo le fue necesario. Rachel finalmente sonrió y le agradeció, Quinn bajó sus manos por la espalda de su novia y volvió a girarla- ¿Qué significa tu tatuaje? – preguntó al dibujar círculos sobre el-

- Es solo una mari…dios, Quinn - murmuró Rachel empuñando sus manos en las cerámicas al recibir las caricias de su novia bajo su abdomen y otras en sus muslos- es solo una mariposa-

- ¿Y?- preguntó la rubia arrastrando de arriba abajo sus uñas en ese pequeño lugar pintado-

- Nada…me lo hice hace… Quinn-

- ¿Cuándo?- se burló la rubia con una mano rodeando la cadera de Rachel completamente y la otra bajo su espalda-

- Cuando cumplí los 15- respondió la morena inclinándose al sentir la presión de Quinn para que lo hiciera. Después de eso, el agua le pareció inexistente porque los besos de la rubia en toda su espalda acaparaban su atención. Quinn alejó la mano de atrás hacia adelante y la acercó a uno de sus pechos, Rachel se encorvó más al sentir el placer que ese simple acto le generaba y gimió. Quinn descendió la mano de su cadera y la llevó directo a la entrada de su intimidad. Rachel cerró los ojos, la entrega al placer con Quinn nunca la tomaban por sorpresa pero intentaba recordarlas luego y a cada rato- Quinn…-

- ¿Si?

- Haz algo - se quejó la morena al sentir que las manos de su novia apenas se movían y eso no la ayudaba en nada-

- ¿Algo?

- No juegues…debemos estar en… ¡Dios, Quinn!- gritó cuando la rubia finalmente la penetró con dos dedos sin previo aviso y le mordió el hombro para intentar tranquilizarla. Era mágico que, llevando más de tres semanas haciendo el amor cuando ambas lo querían, Quinn siempre quería calmarla ante su intromisión-

- ¿Sigo?- preguntó Quinn y apenas recibió una afirmación se separó y Rachel volteó a verla- Tranquila- murmuró empujando suavemente a su chica por los hombros y pegándola a la pared.

Cuando Quinn se arrodilló, le elevó una pierna hasta colocarla en su hombro y la obligó a enredar las manos en su cabellera para que no se detuviera, a Rachel le recordó aquella segunda vez pero primera en la cama.

Todo el amor que sentía por la rubia parecía que recién comenzaba.


Cap corto, porque creo que toda historia debe tener un momento solo de felicidad antes del drama..

Como a una lectora no le gustó el cap anterior intenté arriesgarme por algo más: Sexfaberry, me dirás si este te gustó. Igual aún hay más cap de sxytime :) Un abrazo!

28091994: ¡Muchas gracias por corregirme el error! (notese que soy malisima para los números y eso me pasa solo por editar lo que creo conveniente. De verdad, gracias :)

Sknmre: Nena, repetime más seguido que estás enamorada de mi si no no me lo creo :) Jaja, no , es borma, es broma. Que lindas palabras, gracias. Un beso! :)

Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.