Cap XLIV: "Cuando el tablero muestra el resultado"

- Buenos días, chicos- saludó Quinn con una sonrisa apenas ingresó a su salón favorito ese lunes en el McKinley-

- Buenos días- respondieron todos a coro mientras ella dejaba su maletín sobre el escritorio y buscaba sus cosas-

- El señor Figgins me dijo que estuvieron algo alborotados la hora anterior ¿Qué les pasó?

- ¿Y qué va a pasar?- preguntó Puck levantando los brazos- estamos a mitad de agosto ¡12 de agosto, sí señores! – gritó él y algunos de sus compañeros lo siguieron. Quinn frunció el ceño, no tenía ni idea qué significaba esa fecha-

- ¿Y qué tiene eso, Puckerman?- preguntó ella recostándose sobre su escritorio y cruzándose de brazos-

- Rachel ¿no le contaste?- preguntó el chico volteando a ver a su amiga y todo el salón lo imitó con rapidez. Quinn se aclaró la garganta con nervios y se enderezó; fue Sam que dejó de observar a la morena y giró lentamente a la profesora-

- ¿Y por qué demonios tenía que decirle Rachel?- preguntó el chico mientras Rachel se tapaba la cara con una mano y con la otra le hacía una seña poco agradable a su mejor amigo-

- Y a ti que te importa, chocolate blanco- continuó Puck para tratar de remendar su error- lo que quiero decir, es que hace unos minutos nos encontramos con la profesora y con Rachel no detuvimos a hablar. No escuché nada lo que ambas dijeron pero creí que Rach se lo había dicho

- No, no le dije nada- murmuró la morena mirando rápidamente a Quinn y bajando luego la mirada-

- Bueno…¿me terminas de contar Puckerman?- preguntó Quinn-

- Si… ¡el 6 de diciembre es nuestra graduación! Oh, Friday , Friday, Friday- cantó el chico poniéndose de pie y bailando entre los bancos de sus compañeros hasta llegar frente a Quinn- Por eso necesitamos su ayuda, profesora Fabray – aseguró seriamente antes de volver a su lugar-

- ¿Mi ayuda?... ¿En qué los puedo ayudar?

- En el McKinley los chicos que egresan son quienes organizan la fiesta, el baile, compran las bebidas y todo eso- continuó Puck como vocero del salón- Todos los años han venido cientos de invitados y padres para ver a sus niñitos terminar un ciclo…el año pasado, los de skate se confabularon con un colegio cercano para armar una fiesta el mismo día. Necesitamos llamar la atención con algo, todos dicen que somos pésimos bailando, cantando y esas cosas… ¡Asique usted nos ayudará a cambiar eso!

- Pero ustedes cantan bien- dijo Quinn observando rápidamente a quienes había escuchado hacerlo: las tres chicas – en mis clases de baile se lucen… no entiendo el punto

- El punto- intervino esta vez Finn poniéndose de pie- es que no nos gusta hacer todo eso en público. Frente a nuestros padres o amigos de ellos ¡y hijos de ellos!

- E hijos, Hudson- lo corrigió Quinn pero el chico solo movió la cabeza en señal de no entender nada- A ver… Todos aquí tienen un talento especial y…

- Y bla bla bla- la cortó Rachel abandonando su banco y llegando hasta el primero para sentarse sobre el- supongamos que lo tenemos ¡queremos que nos hagan lucir una vez!

- Sigo sin entender…Podemos armar una coreografía o preparar una canción para esa noche- propuso Quinn pero Rachel negó rápidamente con la cabeza-

- El señor Shue ya se encarga de eso con el Glee Club ¡en nuestra propia graduación! Será nuestra noche protagonizada por otros, fantástico- ironizó Rachel cruzándose de brazos y Quinn se quedó un momento observándola. Había escuchado varias veces en la sala de profesores al maestro de lenguas extranjeras y del Club Glee alabar a sus alumnos y asegurando a cada momento que eran los mejores del Instituto, y que de hecho su salón 8 era todo lo contrario. Quinn se aclaró la garganta y le dio una mirada a todos-

- Entonces preparemos algo aún mejor y más elaborado que le robe la noche y se las devuelva a ustedes

- No- la cortó Puckerman otra vez- el señor Shue sabe lo que hace. El y su coro de niñas ganan todos los años las competencias, es una pérdida de tiempo pensar que podemos superarlos

- Podemos espiarlos- propuso Mercedes- como cuando ellos espiaron a su última competencia y solo le ganaron por eso

- Entonces nosotros solo ganaríamos por eso también, Mercedes- murmuró Rachel- A nosotros nadie voltea a vernos…sería patético que nos prestaran atención solo esa noche y encima hiciéramos el ridículo

- ¿Cómo que nadie voltea a vernos?- preguntó Sam con molestia- yo he salido con todas las porristas, Puck también…¡Y tú también!- gritó señalando a Rachel y la morena inmediatamente abrió los ojos sorprendida-

- Cierra la boca, idiota que yo no he hecho eso- lo calló Rachel seriamente con ganas de golpearlo-

- Y yo tampoco- acotó Puck un banco delante del chico- no he salido con todas las porristas, me he acostado con ellas que es distinto…En fin- prosiguió Puck al ver la mirada que Quinn le daba a Rachel en reclamo- nos ayudará ¿o no?

- Solo si dejan de discutir y decir que harán el ridículo…Si lo hacen con buena predisposición sí. De lo contrario seguiremos utilizando esa hora para que pasen el tiempo - aseguró Quinn rogando internamente porque su cabeza se llenara de ideas-

- ¿Es un sí?- preguntó Rachel a su lado y ella volteó a verla con una sonrisa antes de responderle-

- ¿Necesitas que te lo escriba?


- No, no, no…A ver, de vuelta- ordenó Quinn al notar los errores de sus alumnos para bailar. Puck se separaba de Mercedes cuantas veces quería y terminaba bailando solo. Finn pisaba a Tina y ella pasaba todo el baile con un pie arriba mientras se quejaba. Sam y Kurt bailaban bien hasta que se miraban a los ojos y el rubio inmediatamente se alejaba. Lo único agradable eran las risas de Rachel a un costado que a ella la hacían sonreír- No es muy difícil, chicos

- Es baile de sala... ¡es una mierda!

- Cuida el vocabulario, Hudson- lo calló Quinn elevando la voz con molestia- y se llama baile de salón.

- ¿Y por qué tengo que bailar con Kurt?- se quejó Sam cual niño pequeño mientras daba vueltas en su lugar-

- Porque así lo habíamos asignado- respondió Quinn por lo bajo molesta. Llevaban casi 45 minutos de esa clase y aún no habían avanzado nada-

- ¿Y Artie que hará?- preguntó Sam señalando al chico que solo escribía o los observaba por momentos-

- Cantaré- murmuró el chico desde un costado algo sonrojado- Y Rachel me ayudará

- ¿De verdad?- preguntó Quinn con las manos en la cadera y volteando a verlos-

- ¿Qué? ¿Yo?- cuestionó la morena señalándose a si misma- No bromees, Artie

- Entonces ven a bailar- la desafió Sam estirando su brazo a lo lejos -

- ¿Y tú quieres que te golpee, idiota?- preguntó Rachel impulsándose con ayuda de sus manos y caminando hasta él. Pero Quinn le rodeó la cintura completamente y la arrastró unos pasos hacia atrás reclamándole que se calmara-

- Ey, tranquilízate que no es para tanto- le ordenó la rubia obligándola a que le mirara la cara y que Rachel hizo después de susurrar cuanto odiaba a Sam- ¿Me estás escuchando, Rachel?- preguntó Quinn al ver que la morena no le quitaba los ojos de encima al rubio. Rachel agitó la cabeza y se alejó apenas un paso antes de responder-

- Si, si, lo siento-

- Bien- dijo Quinn dejándole una caricia en el brazo y regresando al grupo- Ven, Berry- la llamó con una señal de cabeza y Rachel inmediatamente la siguió- bailarás conmigo- aseguró la rubia tomando la mano de su novia, haciéndola girar sobre sus propios talones y pegándola luego a su cuerpo con una mano tras su espalda. Quinn le sonrió y Rachel se mordió el labio, cuántas ganas tenía en realidad de inclinar su cabeza y besarla, pero observó a su alrededor la mirada de todos por lo que rápidamente dio la orden de que la música comenzara a sonar-

- Tú eres la tramposa ahora- susurró Rachel cuando Quinn las giraba a ambas y, de espalda al resto, le acariciaba la cadera sin pudor ni vergüenza. Quinn le alzó las cejas sugestivamente y ella por inercia se recostó contra su pecho. Fue Sam, con su típica molestia e inseguridad, que llegó hasta las dos y pidió bailar con su profesora-

- No quiero seguir con Kurt- dijo el chico rubio aun con la mano estirada y Rachel suspiró, si bien ese tipo de cosas no le agradaban sabía que eran de las que podían suceder en cualquier momento. Quiso soltarse de Quinn pero la rubia entrelazó sus dedos con seguridad y la regresó contra ella-

- No, Sam, bailas con Kurt y punto…Artie, pon nuevamente la música-

- Pero Rachel no bailará en la graduación- continuó Sam- ¿qué sentido tiene que baile con usted ahora?

- Ya, ya, no seas tan nena, boca de trucha- dijo Puck tomándolo por el cuello de la remera y arrastrándolo hasta Kurt- baila con él o te quedarás sin pareja- aseguró regresando con Mercedes y comenzando a bailar-

- ¿Qué haríamos sin él?- preguntó Rachel en un murmuro recostándose otra vez contra Quinn y sintiendo el rápido beso que ella le dejó en su cabeza. La rubia asintió y le dio una mirada a Puck, el chico le guiñó un ojo y luego le dio la espalda para continuar bailando con Mercedes. Quinn se sonrojó, apretó a Rachel por la cintura y las alejó con disimulo hacia un costado aun con sus pies en movimiento y terminó susurrándole algo a la morena en el oído. Rachel alzó la vista, observó sus labios, se lamió los de ella y le sonrió antes de responderle- Yo también-


Quinn terminó por desconectar el equipo de música cuando sintió unos pasos bajar las escaleras de aquel lejano salón. Enrolló con paciencia el corto cable y lo acomodó sobre el aparato para luego taparlo sabiendo que no se volvería a utilizar hasta el siguiente viernes.

Sonrió cuando sintió los brazos de su chica rodearle la cintura y depositarle un beso antes del hombro. Quinn se giró y terminó por dejarle un beso en los labios de manera rápida. Aunque Santana decía que lo prohibido siempre era tentador, aún en el McKinley ella no se sentía del todo segura para expresar cuanto realmente quería a Rachel.

- Acabo de darme cuenta de un pequeño detalle- murmuró Quinn descansando su mano izquierda en la cadera de su novia y elevando el otro brazo haciendo una seña de diminutivo- tu altura…digo, acabo de notarlo cuando me besaste-

- Uh, que chiste… ¿qué tomaste en el desayuno?- bufó la morena cruzándose de brazos y alejando de un manotazo las manos de Quinn en su cintura-

- Ay, perdón señorita drama, que sensibilidad cargamos hoy- continuó Quinn arreglándole ese mechón de pelo rebelde tras su oreja y tirando de su rostro para besarla- Epa… ¿no vas a besarme ?- preguntó confundida al ver la resistencia de su novia y su intento por alejarse-

- No

- Uh…- murmuró Quinn en una pequeña risa- ¿y tampoco abrazarme?

- No

- Mmm, esto se esto poniendo difícil - siguió Quinn el juego girando y caminando hasta aquel viejo sillón que Rachel solía usar cuando no quería participar en la clase- ¿Qué hace alguien cuando su novia no quiere darle amor, ah?- preguntó la rubia sentándose y estirando sus piernas a lo largo de todo el mueble. Quiso sonreír cuando Rachel se lamió el labio y pasó la mirada por todo su cuerpo, sin embargo se contuvo- ¿Fue por el chiste de tu altura?

- Aja- murmuró la morena casi inaudible esquivando la mirada de su novia y observando hacia otro lado-

- Rachel…- la llamó Quinn acomodando una pierna arriba de la otra-

- ¿Si?- preguntó la morena con dificultad-

- La puerta… ¿está cerrada?-

- ¿Por qué lo preg…- apenas pudo terminar de replicar cuando Quinn se inclinó y se quitó su camiseta. Rachel infló su pecho y enredó los dedos de su mano en su cabello, tiró de el con impaciencia y esperó por la próxima jugada de su novia-

- ¿Lo está?- preguntó Quinn casi ordenando y ella corrió escaleras arriba, abrió con cuidado y gritó-

- ¡Noah!- llamó a su mejor amigo que estaba en busca de la salida y el chico volteó para llegar hasta ella- cuida esta puerta como si te pagara por hacerlo- fue lo único que le exigió antes de cerrar en su cara y bajar saltando los escalones. Cuando llegó a su novia la encontró con ambas manos en su falda-

- ¿Me ayudas?- preguntó Quinn con picardía y en solo un segundo Rachel se lanzó sobre ella. La morena se acomodó a horcadas sobre ella y, dejando a Quinn sorprendida, desabotonó la prenda de ropa y la bajó con desesperación arrojándola hacia atrás. La rubia se elevó para besarla pero Rachel agitó la cabeza y la empujó de nuevo a su lugar-

- Ni se te ocurra…estoy enojada aún contigo- aseguró Rachel y a Quinn realmente mucho no le importó. Abrió las piernas para recibirla y llevó sus manos hacia atrás, sobre el apoyabrazos, y allí clavó sus uñas: Rachel comenzó un camino de besos desde su cuello hasta el ombligo y eso ya estaba haciéndole perder la razón. Cerró los ojos, movió la cabeza a un costado y elevó su cadera, protestó algo cuando su novia solo alargaba el sufrimiento y no respondía sus caricias-

- Rachel…- se quejó cuando recibió el muslo de la morena en su entrepierna pero no se movía y eso la desesperaba- Dios, amor, muévete-

- No- la contradijo Rachel pero deslizando su pierna hasta clavar su rodilla en donde Quinn más la necesitaba- ¿Y?...- la presionó empujando más y Quinn suspiró pesadamente- ¿Sigo?

- Ni siquiera lo preguntes- murmuró Quinn moviendo sus brazos hasta rodear la espalda baja de la morena y pegar sus caderas para un único movimiento. Rachel gimió contra su cuello, bajó una mano hasta su intimidad y ella comenzó a sudar, era increíble todo lo que Rachel le generaba física e internamente- ¿No puedes quitarte este pantalón?

- No- le detuvo Rachel sus manos justo en el cinturón- no tenemos mucho tiempo… será para ti- aseguró la morena acariciándole una mejilla y Quinn se echó otra vez contra el sillón ¿Qué esperaba entonces para continuar?-

Rachel acarició sus muslos, su interior y finalmente presionó un dedo en la entrada de su intimidad sobre su ropa interior. Quinn suspiró y se mordió el labio, maldita tortura que ella misma comenzó.

La morena se arrodilló y se arrastró apenas hacia atrás para llegar frente a su vagina, Quinn murmuró algo y Rachel decidió acortar su tormento, podían continuarlo luego con más tiempo en su casa. Pasó su lengua lentamente aún sobre la pequeña braga blanca y la mordió luego con un pequeño pedazo de piel. Sonrió al diferenciar lo mojada de la misma y no era por su saliva precisamente.

Alargó su brazo izquierdo y llegó hasta el pecho de Quinn, movió con molestia el brassier hacia arriba y arremetió contra ese pezón endureciéndolo en el instante. Lo apretó, lo tiró y lo masajeó para volver empezar. Quinn cruzó los brazos sobre su frente porque elevar su cadera solo se volvía dificultoso y en esa posición pidió por más.

Rachel se elevó hasta besarla y Quinn le rodeó el rostro con desesperación para demostrarle que un beso para ella y de su parte siempre iba a necesitarlo; Rachel tiró de su labio inferior, le pasó la lengua y allí mismo le susurró cuanto le gustaba verla desesperada por ella. Quinn se sonrojó y volvió contra el sillón, la morena le besó la frente y recibió un pequeño susurro:

- Solo me pasa contigo- murmuró la rubia sintiendo los dedos de su novia bajar hacia su zona íntima- ¿hay algu…¡Rach!...Mmmm, dios, Rachel- gimió al recibir dos dedos en su interior y el cuerpo de su novia mecerse sobre el de ella-

- Shhh…Noah está afuera- susurró la morena hundiendo con todas sus fuerzas su mano y dejándola quieta al ver los signos de Quinn- pero di mi nombre en silencio- le ordenó retomando los movimientos y cubriendo con sus labios los de su novia al verla intentar decir algo. La besó con el mismo ruido que Quinn podría haber hecho al gritar, o el que sus pieles chocando producían o inclusive el mismo del timbre que comenzaba a sonar. No le importó. Coló su lengua en la boca de su novia y le exigió juntarla con la de ella para calmar su propia ansiedad.

Estaba por alejarse cuando tuvo que empuñar su mano al sentir un dedo de su novia jugar en su interior. No supo cómo Quinn desprendió su pantalón y ya jugaba con su clítoris como se le antojaba. La rubia se elevó apenas y el roce de sus lenguas fue más fuerte, más irrepetible y más placentero. Gimieron pero no se separaron y por el contrario aumentaron el movimiento de sus manos.

Quinn elevó su cadera y Racel bajó la suya en un contundente golpe, fue lo último que necesitaron para caer completamente rendidas. La rubia se abrazó débilmente a la cintura de su novia y Rachel solo pasó una mano a lo largo de su pecho.

Respiraron unos largos minutos con problemas e intentaron calmarse.

Rachel se alejó de a poco y se puso de pie. Buscó la ropa de Quinn y llegó otra vez hasta ella:

- Ven- la llamó tomándola con cuidado y sentándola. Se arrodilló, movió una pierna de la rubia a la vez y le colocó la falda nuevamente. Se elevó sobre sus tobillos y le acomodó el brassier para ponerle luego la camiseta. Quinn sonrió débilmente y ella le sonrió también- ¿Estás bien?

- Muy bien- aseguró la rubia moviéndose un poco en su lugar hasta quedar a la altura de su cadera y fue su turno de acomodarle el cinturón. Rachel le acarició el cabello y ella terminó por unir cada botón con precaución- ¿Aún sigues enojada conmigo? - preguntó Quinn poniéndose de pie y rodeándole la cintura-

- Más que antes- murmuró Rachel sonriendo de lado y Quinn inmediatamente la besó. Rachel le rodeó tras el cuello y se elevó sobre sus pies para apretarla más contra ella; tenerla de esa manera era fantasear que Quinn era de su propiedad y solo le pertenecía a ella. Se separaron solo para juntar sus frentes y Quinn continuó hablando entre pequeños y cortos besos-

- ¿Muy enojada?

- Muy

- ¿Eso significa qué?

- Ven- cortó el juego Rachel entrelazando sus manos y llevándola unos pasos más atrás, contra el barandal de las escaleras-

- ¿Pasa algo?

- Ayer estuve hablando con papá…Leroy- aclaró al ver el rostro de confusión de su novia-

- Aja ¿qué pasó?

- Me entregó folletos de Universidad y esas cosas…él…él quiere que me mude a estudiar

Quinn parpadeó apenas reconociendo esas palabras. Debía admitir que eso era un tema seguro de charla con Rachel pero nunca creyó que sería de esa manera y con la palabra mudanza de por medio; lo que llevaba a kilómetros de distancia, conocer gente nueva, vivir experiencias nuevas y tal vez mucho más. Era peor admitir que eso le dolía, le provocaba algo en el estómago y la dejaban sin pensamiento alguno.

Rachel le tocó le hombro y dejó la mano en el llamando su atención:

- Entonces…estaba pensando- murmuró Rachel algo sonrojada y a ella de repente la vida le volvió al cuerpo. Un zarandeó imaginario movió su cara y le dibujó una sonrisa. Rachel jugó con los dedos de su mano, movió uno de sus pies pateando algo invisible y finalmente volvió a hablar- podría…papá quiere que mudarse a Los Ángeles pero…no sé… si tu quieres podría…podría decirle que quiero mudarme a New York… ¿o crees que sería mucho? Porque yo te quiero, eres mi novia y que me mude no significa que debamos terminar… ¿No?

Pero Quinn no respondió, se lanzó contra ella en un abrazo por demás pasional como emotivo y le llenó el cuello de besos. Rachel la abrazó por la cintura y Quinn terminó por alzarla alejándola algo del piso y besándola antes de volverla a su lugar.

Sonrieron y cuando Quinn quiso contestar la puerta se cerró con un fuerte golpe. Se miraron rápidamente y corrieron hacia ella. Rachel abrió y asomó su cabeza: Noah no estaba y la cortina del siguiente salón estaba en movimiento. Regresó al interior y se apoyó en la pared pasándose las manos por la cara: de ese simple acto podían pasar miles de cosas.

- ¿Y Puckerman? ¿Fue él?- preguntó Quinn nerviosa moviéndose de un lado a otro con las manos en su cabello- ¿Fue él, Rachel?-

- No lo sé y no me grites…

- ¿Cómo que no lo sabes? ¿No estaba cuidando la puerta?

- Cuando salí no estaba- gritó Rachel señalando con ambos brazos la puerta y recostándose luego otra vez contra ella. Quinn estiró la piel de su rostro y caminó hasta tomar el picaporte, pero Rachel le retuvo el brazo y la regresó a su lugar- espera un minuto

- ¿Qué espere? ¿Qué se supone que debo esperar?

- Quiero decir…cálmate y actúa normal. Tal vez fue el viento que cerró

- ¿El viento?- preguntó con molestia la rubia moviendo a su novia del camino y abriendo la puerta- Espera un tiempo y luego sales- fue lo único que dijo Quinn antes de salir, cerrar y solo hacer ruido con sus zapatos de tacón.

Sin embargo Rachel no lo hizo, solo contó inútilmente hasta diez y abrió con violencia, corrió a lo largo de todo el pasillo y salió en busca de su mejor amigo. En la entrada del Instituto observó la mini Cooper acelerar con velocidad y luego movió sus ojos esperando encontrar a Puck. Se golpeó la frente al verlo coquetear con una porrista a unos metros de ella:

- ¡Noah!... ¡Noah y la madre que te parió! ¿dónde estabas?- gritó tomando a su amigo por la campera y alejándolo de la chica-

- ¿Qué no ves? Puzkilla necesita acción. Y esta chica es lo más fácil que he conocido ¿qué demonios te pasa a ti?

- ¿Hace cuánto estás con ella?- preguntó Rachel entre dientes estrujando la prenda entre sus dedos y esperando no golpear al chico-

- ¡Ay, yo qué voy a…

- ¡¿Cuánto?!

- Uy, por todas las mujeres sexys de este mundo, Rachel, creo que veinte minutos o más…es que…

- ¡Eres un idiota!- lo empujó la morena e inmediatamente regresó la vista hacia atrás, a la puerta del Instituto- ¿Y adentro?... ¿Viste si alguien entró?

- Solo estoy yo y las porristas ¿Por qué, que…oh- murmuró él recordando de repente la orden de su mejor amiga. Se acarició con nervios el mohicano e intentó acercarse a Rachel pero ella volvió a empujarlo-

- ¿Viste si alguien entró?

- No lo recuerdo

- ¡Lo viste si o no!

- Bueno, bueno…creo…ah, dios, creo que sí, alguien entró y… ¡Rachel, espera!- gritó al ver a la morena correr nuevamente hacia el interior y estaba por seguirla cuando el escuadrón de porristas salía de las gradas y se acercaban a la salida. Él las miró con miedo: faltaba una en particular.


Rachel corrió nuevamente hacia el salón que acababa de abandonar y abrió la puerta, no había rastros de alguien. Suspiró intentando calmarse y rogar por haber armado tanto escándalo solo por paranoia. Agitó la cabeza y regresó su camino al pasillo.

Pasó por su salón y frunció el ceño: la puerta estaba abierta y había algo escrito en la pizarra. Ingresó con temor comenzando a entender todo, allí, en el fondo, sobre su banco, descubrió una figura en particular con cámara en mano.

Rachel suspiró y se quedó quieta, no sabía que hacer ni mucho menos que decir. La chica frente a ella alzó la vista y se pasó la lengua por su labio inferior. La morena retrocedió un paso y se golpeó contra la pared. De repente lo grande del lugar se le hizo demasiado pequeño hasta robarle el aire.

Finalmente escuchó algo y supo en ese momento que de todos los juegos que había comenzado en su vida, el más peligroso acababa de terminar y ella perdía. Apretó los ojos, escuchó los pasos acercarse y finalmente un aliento entrar por su nariz.

Y una orden que estaba segura iba a cambiar todo:

- Por fin, Rachel, por fin te tengo dónde quería… ¿Quieres que estas fotos salgan a la luz? – ni siquiera tuvo tiempo de negar pero pudo ver una imagen de la cámara con Quinn besándola y ella sonriendo, mordió su labio y las ganas de llorar la invadieron; no, no quería que eso saliera a la luz, pero ya podía imaginarse el precio que debía pagar. O el nuevo juego que debía jugar.- Si tu respuesta es no, escucha bien lo que vas a tener que hacer


¿Hola?... Mis queridas lectoras, les dejo otro cap y...se acabó lo que se daba dicen por ahí...

Me propusieron un reto (SEXFABERRY) escribir un fic Achele: Uh, eso es terreno peligroso...Lamentablemente mi amor/ obsesión por la srta Michele me haría escribir cualquier cosa so, además de la vida de la rubia sé poco y nada( en realidad se solo su nombre LOL) porque bueno... no digo más nada para que no me odien...

Si no paso por aqui el viernes, nos leemos el domigo.

Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.