Cap. XLVI: "Dos palabras"
No sabía si realmente estaba ya todo terminado. No lo sentía de esa manera y mucho menos quería que así fuera. Pero el orgullo mandaba y era el que en ese momento le recordaba que sí, las cosas deberían estar terminadas.
Siempre supo que la diferencia de edad, la situación en la que se conocieron, el pasado de Rachel y los padres de ambas iban a ser los problemas en esa relación; pero que a último momento alguien más se interpusiera en ellas la hizo ver todo de otra manera: era como suprimir los meses juntas al insignificante día en el que se vieron por primera vez.
Las sensaciones que la golpeaban eran miles y que se encima se cruzaban con sus distintos pensamientos y las decisiones que iba a tomar, todo podían ser al final cualquier cosa.
Quinn comenzó a bajar la velocidad de su automóvil y estacionó en el McKinley: podía cruzarse con Rachel y actuar como si ella nunca hubiese invadido su vida cómo lo hizo, aunque le costara podía al menos intentarlo.
O podía dejarle en claro que ahora la trataría como a Finn, Puck o el mismo Sam.
O simplemente ni siquiera pensar en algo y actuar cómo debía, de manera profesional y dejando de una vez por todas los sentimientos de lado.
Sí, esa era la mejor opción.
Tomó el maletín del asiento de acompañante y se bajó. Apenas hizo dos pasos cuando retrocedió en busca de su abrigo: afuera la temperatura había bajado y el sol estaba tapado de nubes negras. Estaba segura que a la salida la acompañaría un poco de lluvia.
A diferencia del viernes, en el interior del Instituto todo estaba distendido. Ella se quedó bajo la puerta y observó como Dani, aquella alumna tímida que por más lugar en el escuadrón de porristas tuviera no era igual a ellas y ahora se paseaba con la frente en alto y sin su característico uniforme. Y Maya y Sophie se sumaban a ella desde otro costado.
Juntó las cejas confundida cuando observó en las escaleras, cerca de la cafetería, a sus alumnos del salón 8 reírse entre ellos casi a carcajadas pero Rachel no estaba allí.
Y lo más raro fue sin duda cuando Marley pasó frente a ella, casi pegada con Kitty de su brazo y, cuando la chica alzó la vista para mirarla, la bajó al instante totalmente avergonzada. Quinn entreabrió su boca y la confusión fue más grande ¿había pasado algo esos dos días con ella fuera de Lima?
Levantó la cabeza y su pecho se infló por si solo: Rachel llegaba caminando desde el pasillo, despreocupada, con las manos dentro de su chaqueta y le dedicó apenas una mirada antes de sumarse al grupo de sus compañeros.
Quinn la observó hasta que se sentara con ellos y giró con rapidez la cabeza cuando la morena volteó a verla. Apretó su maletín y se alejó decidida hasta la oficina de Figgins. Para su seguridad se quedó allí hasta que la campana sonara y cuando escuchó el silencio en los pasillos se encaminó hacia su próxima clase.
Abrir la puerta, ingresar y saludar con la cara de todos los días se le dio mejor de lo que había pensado. Pero pretender que no le importaba la hinchazón en los ojos de Rachel, el color rojo de sus pupilas y su pelo bajo el gorro era algo completamente distinto. No, eso no podía pasarle de largo como si nada.
Explicó el nuevo libro que leerían, dio las actividades y escribió otras cosas en la pizarra; habló toda la hora, movió las manos y se paseó de un lado a otro completamente nerviosa. Rachel no le quitó la mirada en ningún momento y que apoyara sus brazos sobre su banco y descansara su cabeza en ellos en una adorable imagen solo empeoraba todo.
Como odiaba cuando finalmente las emociones no solo se cruzaban con los pensamientos si no que se contradecían. Que la morena la ignorara haría las cosas más fáciles y de paso la ayudaba física y mentalmente a no rendirse apenas se puso una meta.
El timbre sonó y todos salieron corriendo en un nuevo receso. Ella apuró sus manos para guardas sus cosas y salir cuanto antes también, dejó su maletín a medio cerrar y caminó hasta la puerta; allí, bajo el marco de la misma, Rachel apareció desde afuera y le cortó el paso:
- Hola
- Buenos días, señorita Berry ¿sucede algo?
- Quinn…
- Creo que al igual que sus compañeros debería llamarme profesora… ¿Alguna duda de la clase?
- Quiero hablar contigo
- No. Y te dije que me trataras de usted
- ¡Me importa una mierda como quieres que te llame!- gritó Rachel golpeando la puerta a palma abierta y mordiéndose el labio para no gritar algo más. Quinn la escuchó suspirar con molestia y luego volver a hablar- la única manera que se llamarte es amor…- murmuró la morena y Quinn se tomó la frente con fastidio y confusión. Dos de las miles de sensaciones que Rachel le provocaba-
- Pues vas a tener que dejar de llamarme así
- ¿Quieres que lo haga?- preguntó Rachel alzando la vista al escuchar eso y acercándose a ella. Quinn retrocedió varios pasos al vela cerrar la puerta y estiró su brazo para alejarla por los hombros cuando la morena intentó invadir su espacio personal- Quiero hablar contigo
- Ya te dije que no- aseguró Quinn empujándola levemente por los hombros e intentando pasar por su lado. Fue tan molesto como placentero cuando Rachel le rodeó la cintura y la golpeó contra ella en un apretado abrazo. La morena le susurró palabras de amor y le repitió cuanto la quería, ella le rodeó los hombros con un solo brazo e inconscientemente le dejó un beso en la mejilla. Cuando Rachel le tomó el rostro y se acercó para besarla volvió a la realidad y se alejó con violencia- Mantén la distancia, Rachel
- Quinn, yo te quiero ¡por favor, escucha lo tengo para decirte!
- No vamos a hablar y menos en el Instituto…sal del camino, por favor
- Al menos dime algo- la retuvo Rachel cuando ella tomó el picaporte- Aún estamos juntas ¿cierto?...Porque las relaciones acaban cuando uno de los dos engaña, y yo no te engañé… o cuando el amor se termina…y yo te quiero y tú a mí… Aún eres mi novia ¿verdad?...Aún eres mi novia- susurró la morena cuando Quinn cerró la puerta y no respondió nada. Corrió hasta su lugar para tomar la mochila y de la misma manera llegó hasta el salón de la próxima clase extra.
Llegar a una clase temprano nunca había sido tan agradable.
Rachel bajó las escaleras y se sentó en el primer escalón, acomodó los codos sobre sus piernas y movió una frenéticamente esperando por el resto de sus compañeros. Y Quinn.
Volteó a ver la puerta cuando se abrió y uno a uno comenzaron a entrar. Puck pasó a su lado y le sacudió la cabeza desacomodándole el gorro, Finn le dio un pequeño toque con su pie y Artie, aún cerca de la puerta, le propuso que esa clase se mantuvieran allí arriba. Ella alzó los hombros y se acercó a él sentándose a su lado.
Cuando acomodó su espalda contra la pared finalmente la puerta fue cerrada y Quinn bajó escalón por escalón como si de reina del baile se tratara. Ella levantó su mandíbula y la observó alejarse hasta el piso de abajo, cada vez que se quedaba mirándola de más apreciaba detenidamente su belleza: le encantaba todo de Quinn.
Su cabello, el movimiento que producía al andar y sus piernas moverse coquetamente al caminar. Quinn era eso y era su novia. Porque después de ese día, quisiera o no la rubia, le iba a explicar aquella maldita confusión que las llevó a alejarse. Y aunque costara, todo iba a volver a la normalidad.
Quinn puso la música y emparejó a sus compañeros. Rachel entrecerró los ojos y sonrió abiertamente cuando la rubia le daba miradas de reojos o fingía acomodarse el cabello solo para mirarla tras el. Se mordió el labio y supo que mirar hacia otro lado a Quinn se le hacía difícil igual que a ella. O el sonrojo en las mejillas de su novia mentía.
- ¿Y qué quieres que cantemos?... ¿Rachel?- le preguntó Artie tras ella con una mano en el hombro y después de sacudir su cabeza volteó a verlo-
- ¿Qué?
- Las canciones, para nuestra graduación… ¿has elegido alguna?
- Artie no pienso cantar frente a…no, no he pensado ¿Tienes alguna idea? – preguntó cambiando rápidamente de opinión y sonrió con nervios cuando su amigo la observó con dudas-
- Aquí hice una lista- dijo él entregándole una hoja escrita por él mismo- elige la que mejor te parezca y te sigo
- Está bien y…
- Uh- la cortó Artie golpeándole el hombro y señalándole con la cabeza hacia los demás. Rachel giró a ver e inmediatamente tensó su mandíbula, como siempre, Sam aprovechando su momento para intentar bailar con Quinn. Y estaba vez lo había conseguido. Rachel empuñó una mano sobre su muslo y con la otra se tomó la cara, el chico la hacía girar, reír, la tomaba de la cintura y la pegaba a él mientras le decía algo en el oído. Fue cuando Artie preguntó si algo más pasaba que ella se puso de pie y saltó los escalones para desconectar el aparato de música con brusquedad-
- ¿Y quién baila con Kurt?- protestó disfrazando sus celos y con el cable en mano. Le dieron ganas de golpear a Sam cuando el chico alzó los hombros y volvió a tocar a Quinn y más aún cuando Kurt hizo un movimiento de manos y caminó hasta Artie-
- Por mi mejor- aseguró el chico mientras se sentaba- no quiero bailar con nadie ese día
- No me digas- ironizó Rachel apretando sus labios y fulminándolo con la mirada- ¿No dijiste que Sam era gay y juntos serían la pareja perfecta?
- Eh, Berry, cuidado con lo que dices- le reclamó el chico rubio señalándola y ella le sonrió con falsedad-
- Palabras de Kurt y su gaydar …Deberías arreglarlo- murmuró llegando hasta él y dándole una fuete palmeada en la espalda-
- ¿Seguimos?- preguntó Sam y ella volvió a ponerse de pie pero el timbre sonó y parecía como si de repente todo se calmara. Le pareció raro que ninguno de sus compañeros hiciera el ademán de irse y a cambio Quinn se despidió y cerró la puerta al salir. Cuando Sam llegó frente a ella ,y Tina y Mercedes se hicieron las desentendidas alejándose hacia un costado, entendió la presencia de todos allí- Rachel, acaba ya con este juego. Te recuerdo que la profesora está dándome pie. No a ti
- Ah, cierra tu enorme boca, Sam- lo calló ella moviendo su cabeza con soberbia y tratando de irse luego-
- No me jodas, Rachel- murmuró él tomándole el brazo fuertemente y apretándolo al ver la mueca en la cara de la morena. Puck y Finn se acercaron enseguida y lo alejaron de un empujón- La apuesta la perdiste hace tiempo, enana. Ya no tienes nada que ganar. Esa rubia se va a mi cama
- ¿Tú crees? Mándame una foto cuando por fin se te dé - dijo Rachel tomándose del barandal y subiendo los dos últimos escalones. Abrió la puerta y allí se quedó al escuchar una vez más las estupideces del chico-
- Una foto, claro…Los dos desnudos y ella durmiendo conmigo. Te va a gustar
Rachel giró con furia y se abrió paso entre sus dos amigos. Corrió escaleras abajo y sin pensarlo cerró su mano y la llevó directo a la boca de Sam. Sintió miedo cuando lo vió acercarse pero nuevamente Puck y Finn se interpusieron y ella volvió a golpearlo.
- ¡Deja de decir estupideces!- le gritó aún con el brazo extendido y una mano en su cintura para que se calmara. Sin embargo Sam volvió a decir lo mismo y esta vez no lo soportó; con el nudo en la garganta, la frustración por todo lo sucedido y las ganas de llorar gritó más que antes y todo se hizo silencio- ¡Ella es mi novia!... ¡Quinn es mi novia!...Maldito idiota deja de pensar con tu corto miembro y estrena tu cerebro…Quinn es mi novia- murmuró ya lo último más tranquila y sintió los brazos de Finn soltarla.
Observó las reacciones de los demás: Mercedes tenía la boca abierta, Tina se tapaba la de ella y Artie era una combinación de ambas. A Kurt realmente pareció no importarle.
Sam en cambio tenía ambas manos en su mandíbula para detener el sangrado de su boca y calmar el dolor.
Ella inhaló y suspiró tanto como pudo y volteó a ver a Puck cuando él habló:
- ¿Hay algún problema con eso?...Díganlo y lo arreglamos en este instante- aseguró él empuñando una de sus manos y Finn a su lado las dos. Cuando las chicas hicieron el intento de irse fue Finn el que tomó esta vez la voz-
- Y si alguien más se entera pueden ir imaginando lo que puede pasar- afirmó el chico alto contra el oído de ambas cuando pasaron a su lado. Artie y Kurt se fueron con ellas y Sam parecía aun en un raro estado-
- Estás muerta, Rachel- murmuró Sam con altanería y nuevamente Finn lo tomó de un brazo y Puck del otro-
- Escucha bien, boca de trucha- dijo Puck arrinconándolo contra la pared- tú eres el primero de la lista a golpear si se te escapa algo…¡Escuchaste!- insistió tomándolo por el cuello de la remera al notar el silencio de Sam-
- Golpear o algo más- agregó Finn con su torpeza pero Puck y Rachel no le reclamaron nada en el momento. Sam quiso soltarse pero ellos lo retuvieron más fuerte- Recuerda quienes te trajimos de vuelta, Sam- susurró Finn finalmente soltándolo y dejándolo ir. El chico pasó a su lado y salió con un fuerte golpe de puerta.
Rachel suspiró con temor y se apoyó un momento en el pecho de Finn. Puck le acarició la espalda y le aseguró que todo iba a estar bien. Sin embargo ella se separó y los miró con molestia:
- Las cosas no está bien y dudo que lo vayan a estar. Además…
- A ver, Rachel… ¿no deberías no estar aquí?- preguntó Finn y ella giró los ojos-
- ¿Y tú si?
- Me refiero a que si quieres que las cosas cambien ve a cambiarlas ¡Ve a su casa y habla con ella!
- Iremos contigo para voltear la puerta si no te atiende- aseguró Puck palmeando el pecho de Finn para incentivarlo-
- No, no- los detuvo la morena- ustedes no van a ningún lado, Don Vito e hijo. Demasiado han hecho ya
- ¿Cómo? ¿Y tú no harás nada tampoco?- preguntó Puck-
- Al contrario…Me voy…cuídense y dejen de amenazar tanto- bromeó la morena subiendo las escaleras y corriendo, apenas cerró la puerta, hacia la salida.
Rachel se desprendió la chaqueta y la alzó sobre su cabeza para impedir que las gotas de lluvia la mojaran. Debería haberle hecho caso a Hiram y llevado un paraguas porque el tiempo a la mañana hablaba por si solo de una posible tormenta pero como siempre actuó a su gusto.
Corrió hasta la vereda pisando charcos, esquivando otros y resbalando en algunos momentos. Maldijo cuando la lluvia comenzó a caer más fuerte y no sabía si era más incómodo abrir los ojos o limpiarlos cuando el agua los invadía. Con la mano a cada rato sobre su rostro, corrió, caminó y se detuvo a descansar un momento antes de llegar a la casa de Quinn.
Su respiración le falló unos segundos y se recostó contra el mini Cooper a recuperarla. Cuando se separó y le dio una mirada al interior del auto y se mordió la mejilla internamente al ver la foto que le había regalado a Quinn tirada en el asiento trasero: parecía que la rubia realmente iba a mantener la distancia que ella quería cortar.
Se quitó el gorro y lo dejó sobre el techo del automóvil junto a su mochila para que el árbol que lo cubría no los mojara de más y caminó a paso lento pero seguro hasta la puerta. Se pasó la mano por la cara, por el cabello y por su nariz y finalmente golpeó con cautela.
Pero Quinn no respondió ni mucho menos abrió. Tal vez la había visto llegar por la ventana de la cocina o alguna secreta que tuviera en el segundo piso. No le importó. Con un temblor por el frío que además arremetía volvió a tocar. Y nada.
Quinn estaba allí, de eso estaba segura, y era en ese momento que se arrepintió de no haber llegado con Puck y Finn. Suspiró y agitó la cabeza. Esta vez fue por el timbre y pegó su dedo a el cuanto creyó necesario. Con la otra mano golpeó fuertemente con el puño y llamó a la rubia en un grito:
- ¡Quinn!... ¡Quinn, sé que estás ahí, abre la puerta, por favor!... ¡Quinn!... - desistió un momento con las palabras pero continuó con la puerta. Hasta que sintió que su muñeca dolía y la lluvia golpeaba más su espalda. Regresó sobre sus pasos y se alejó lo suficiente para observar toda la casa frente a ella. Se pasó una vez más las manos por la cara y descubrió luego la luz del living encenderse y apagarse al instante- Bien- susurró en un escalofrío por la las gotas heladas, al menos se aseguró de Quinn estaba en casa. Volvió en un salto contra la puerta pero esta vez solo habló- Quinn…oye no importa si no quieres abrir- murmuró lo suficientemente alto pero calmada para que la rubia pudiera oírla- fueron unos días asquerosos ¿cierto?... Tienes razón, siempre soy la que se disculpa y eso… Y lo siento ahora, justo en este momento. Me estoy odiando por no poder estar contigo como lo veníamos estando, por no besarte y…y no hacerte el amor- susurró Rachel golpeando su frente contra la puerta y colocando ambas manos a los costados para sostenerse. Quinn podía tal vez estar en la cama, tapada con una almohada para no escucharla o algo peor pero iba a continuar. Era ahora o nunca aclarar todo- Me gustaría que abrieras la puerta para que me miraras y supieras que todo lo que voy a decirte es verdad. Me gustaría…
- No te he pedido que vinieras- aseguró Quinn del otro lado y a Rachel realmente no le importó lo que dijo ni mucho menos que la puerta siguiera siendo un problema. Al menos estaba prestándole atención-. Todo lo contrario, te pedí que mantuvieras distancia. Sal de mi casa y comienza a hacer de una vez por todas las cosas bien. Porque ese es tu problema, Rachel… ¿Tienes novia y sales en una cita con otra? Que buena jugada, conozco a muchas personas que hacen eso ¿y sabes que siento por ellas? Desprecio
- Tú no sientes eso por mi, Quinn- la cortó Rachel- porque ni te he engañado ni sientes algo más allá de amor hacia mi
- Quiero que te vayas
- Porque tú me dijiste que me querías mucho. Tú fuiste la primera de las dos que soltó un te quiero y yo voy a ser la única que lo reciba y nunca lo olvidaré. Porque tenías miedo y me dijiste que así mismo con el íbamos a seguir adelante, tú fuiste la que respondió sí a mi pregunta de estar juntas y fuiste la que me sorprendió en una primera cita. No olvides eso
- La que olvida eres tú. Porque reemplazaste mi cita por otra
- No tuve una cita con ella
- El viernes me dijiste que si ¿La pasaron bien? ¿Sabes qué? Mejor no respondas y vete ¿O crees que voy a abrirte la puerta solo porque intentas hacer algo bajo la lluvia? Quiero que te vayas, Rachel
- Y yo no quiero irme y tú no saldrás a echarme… ¿Estuviste en New York? Vine a buscarte el sábado a la mañana y todo estaba cerrado. Volví a la tarde y todo seguía igual. Y lo mismo pasó el domingo…
- ¿Viniste el sábado?- ironizó Quinn y ella pudo imaginársela cruzándose de brazos y alzando su singular ceja- Claro, el viernes era de cita…Vete, Rachel porque no quiero comportarme a tu altura y actuar igual. No soy una niña y…
- Y yo tampoco. Tú misma lo dijiste
- Parece que me equivoqué
- ¡No es cierto!- gritó Rachel golpeando secamente la puerta y mordiéndose el labio al instante. Suspiró una vez más e intentó calmarse. Se quitó el agua de la cara y continuó- No es cierto, no soy una niña y tú mejor que nadie lo sabes.
- A veces creo que te conozco y a veces no
- No, no digas eso- murmuró Rachel cerrando los ojos y moviendo su frente en una caricia a la puerta como si Quinn pudiera sentirla o deseando que fuese ella- como yo soy tú me conoces. Soy impulsiva, celosa pero segura contigo, tú sabes que soy así. Sabes cada cosa de mí como yo misma, eres esa mejor amiga que nunca encontré y eres mi novia porque superas todo eso ¿No te das cuenta el camino que tuvimos que cruzar para llegar hasta dónde estamos? ¿Crees que lo hubiese hecho con otra persona?
- No lo…
- ¡No! No lo hubiese hecho y ni se me pasa por la cabeza intentarlo… ¿Sabes por qué?
- No lo sé ni me interesa. Me voy a mi habitación, no quiero escucharte y espero que te vayas para cuando regrese. No quiero verte por aquí…
- ¡Porque te amo!... ¡Te amo a ti y no me importa nada lo que piensen los demás o las consecuencias que eso puede traer!... ¿Me está escuchando, Quinn?- preguntó Rachel retrocediendo y gritando hacia la planta alta. Lo que no sabía es que Quinn estaba aún pegada a la puerta, en la posición que ella la imaginó pero que ahora debía agregar agua en sus ojos también. La rubia enredó las manos en su cabello y clavó allí sus uñas intentando que las emociones no la superaran y pudiera controlarlas para no salir en busca de la morena. No sabía si para golpearla o dejarla ingresar pero la necesitaba cerca. Cuando Rachel continuó gritando y hablando ella se apoyó de espalda a la puerta, se arrastró hasta sentarse en el piso y elevó las piernas contra su pecho. Esta vez iba a callar y dejar que la morena terminara de decir lo que realmente quería-
- Estoy aquí- fue lo único y último que susurró antes de sentir el peso de alguien del otro lado. Escuchó a Rachel suspirar y solo deseaba que hablara rápido. Podía oír la lluvia contra el techo de manera violenta y eso no le gustaba-
- Te amo, Quinn…- susurró la morena arrodillándose frente a la antigua puerta y sosteniéndose otra vez con las manos sobre ella- ¿Te acuerdas del lunes? ¿Cuándo hicimos el amor en el McKinley?...Alguien nos vio, no eran paranoias nuestras ni mucho menos el cuidado de Noah hacia nosotras… Salí a buscarte pero ya estabas en tu auto y te marchaste. Le reclamé a Noah su error y cuando regresé al interior del Instituto me encontré con la persona que nos había visto…Fue Kitty, ya la conoces y conoces su temperamento. Ella… ella tenía una cámara en mano y en ella una fotografía nuestra, tal vez fue en el momento del abrazo cuando te conté que podía mudarme a New York y eso…Estábamos besándonos y ella dijo que la mostraría si no hacía algo a cambio… Y yo acepté, acepté porque no me importa quedarme un año más en el Instituto o ser expulsada, pero no iba a dejar que los demás te trataran mal o te dañaran de otra manera. Conozco Lima ¿sabes? Y sé que prudentes no son…Kitty- murmuró Rachel cada vez con menos voz, la garganta le dolía y el frío más la ropa empapada estaban empeorando todo. Pero estaba a un paso de recuperar a Quinn y los resfriados siempre se pasan con unos remedios. Se aclaró la garganta y pegó su frente a la puerta, podía oír los sollozos de su novia y eso solo la alentó a continuar más rápido- Kitty está enamorada de Marley… Supongo que por eso su odio hacia mi…Me dijo que me quería fuera de la vida de ella y que hiciera hasta lo imposible para que Marley dejara de mirarme y se fijara en ella….Le dije que a mi no me interesaba, que Marley no me gustaba y que ya nunca más iba a hacerlo porque estoy enamorada…Me dijo que eso le daba igual, que solo quería estar con ella y entonces yo debía actuar de otra manera…Entonces me dio una orden, que…que debía acercarme a Marley e invitarla a una cita. Y lo hice…Debía mantener a Marley distraída para que no sospechara nada pero eso no lo conseguí, no soportaba tenerla cerca si te tenía lejos a ti…El viernes a las seis llegué con ella a Breadstix… y solo hasta allí. En una de las mesas estaba Kitty esperándola, cuando Marley preguntó de que se trataba todo fui desconsiderada y la traté mal. Le dije cosas para que me odiara y nunca más se acercara, Kitty me había dicho que solo dijera algo pero dije lo que realmente quería: que estaba con alguien más, enamorada y no la quería a ella en medio….No sé que pasó después, solo sé que Marley hoy me evitó y me miró avergonzada todo el tiempo. No me interesa ni me produce nada…Ya es hora de que dejemos ese tema de lado…Solo pasó eso, amor, te lo juro… ¿Me escuchaste?...Dime algo, si quieres vuelve a echarme pero hazlo solo si me escuchaste y entonces si me voy
- Vete, Rachel- dijo Quinn entre lágrimas y la morena acarició la puerta una vez más antes de ponerse de pie y morderse el labio para no llorar también-
- Te amo, Quinn…y me quedaría todo el día bajo la lluvia diciéndotelo…Te amo- repitió Rachel sinceramente y se limpió el rostro. Finalmente dio media vuelta y caminó hasta el mini Cooper; tomó sus cosas y se alejó.
Ya no tenía sentido correr como lo hizo antes para llegar.
Ya no tenía sentido detenerse frente al patio de su padre y arrancar una rosa.
Muchos menos tenía sentido quitarse la ropa mojada cuando llegó a su cuarto.
Se tiró sobre la cama e hizo lo mejor que venía haciendo los últimos días: llorar.
...9...
Que estresante es escribir drama, por dios...Nos leemos el domingo
Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!
Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
