Cap XLVII: "Calor"

- 42, Rachel, perfecto. Tienes 42 de fiebre ¿Pero se puede saber por qué demonios no llevaste tú paraguas esta mañana?... ¡Rachel, estoy hablándote! – reclamó Hiram mientras agitaba el termómetro y observaba a su hija debajo de una pila de frazadas con su nariz y rostro de un color rojo y sus ojos intentando no cerrarse-

- Lo olvidé- susurró Rachel con la voz desgarrada y tapándose cada vez más arriba para cubrir su cabeza pero Hiram le quitó las frazadas y la volvió bajo su cuello-

- Un lunes, Rachel. Apenas es inicio de semana y por un capricho deberás ausentarte a clases seguramente el resto de los días-

- Mañana voy a estar bien. Además el viernes Finn cumple los años y hará una fiesta por lo que…

- Por lo que nada. Estás volando en fiebre y yo no sé cómo demonios no te dio pulmonía… ¿Por qué te acostaste con la ropa mojada?

- Tenía sueño – murmuró Rachel efectivamente casi durmiéndose-

- No tienes 10, Rachel. Sabes lo que tienes que hacer y haberte dejado toda esa ropa durante el día iba a llevarte donde estás ahora… ¿Me estás escuchando?

- Aja… ¿Dónde está papá?

- Salió hace unos minutos de la clínica y pasará por la farmacia…Voy por un vaso de agua y te prepararé una sopa…Oh, que bien que llegaste- murmuró Hiram al ver a su esposo ingresar a la habitación con una bolsa y pasar directo a Rachel-

- Hola, cariño- la saludó Leroy agachándose al lado de la cama y tomándole la frente- ¿Ha estado todo el día así?- preguntó volteando a ver a Hiram-

- Desde que llegó del Instituto

- Son las ocho, Hiram. Deberías haberme llamado antes, entonces- le reclamó Leroyponiéndose de pie y sacando los medicamentos de la bolsa-

- Ah, no. A mí no me culparás, eh...No la escuché llegar y cuando vine a recoger ropa sucia la vi tendida durmiendo toda mojada. Es grande y sabe lo que hace

- Como sea. Trae una jarra con agua, un vaso y una cuchara- le ordenó Leroy abriendo un jarabe y quitando luego una pastilla de una caja- Rachel- la llamó moviéndole apenas el hombro- despierta, hija, tienes que tomar esto.

- ¿Y Quinn?- preguntó la morena totalmente dormida y acostándose más contra la cama-

- ¿Cómo?- preguntó Leroy acercándose otra vez a ella y sacudiéndola un poco más- Rachel… Rachel ¿qué dijiste? -

- Ya le pedí perdón y no quiere escucharme ¿puedes llamarla?

- Rachel- alzó la voz el hombre con seriedad y la tomó por debajo de sus brazos para recostarla contra el respaldar de la cama- Rachel ,estoy hablándote, despierta

- ¿Qué sucede?- preguntó la morena refregándose los ojos y tosiendo al instante. Quiso volver a acostarse pero Leroy se lo impidió y tiró las frazadas hacia atrás-

- Mantente despierta ¿está claro? Voy a darte unos medicamentos… ¡Para ahora, Hiram!- le gritó a su esposo al ver que la morena volvía a dormirse y cada vez estaba más colorada-

- Aquí estoy, aquí estoy- llegó Hiram con las cosas en mano y acomodó rápidamente todo en la mesa de luz-

Leroy fue el encargado de tomar nuevamente la temperatura y verificar la hora. Así como llevar la cuchara a la boca de su hija llena de jarabe y obligarla a tomar luego una pastilla.

Él mismo también volvió a acomodarla y taparla para que el frío no la molestara y mantuviera bajo las frazadas el calor que necesitaba.

Ambos dejaron un beso en la frente de Rachel y bajaron a la cocina a cenar.

- ¿Qué sucede?- preguntó Hiram al notar cómo su marido caminaba de un lado a otro antes de sentarse pero continuaba moviendo su pierna-

- Rachel

- Va a estar bien. Es solo un poco de fiebre

- Lo sé, no hablo de eso

- ¿Entonces?

- Antes de que le diera el jarabe llamó a…nombró a una chica

- ¿Una chica?- preguntó Hiram de espalda a él mientras cortaba verdura para la sopa de Rachel- Pues tiene novia ¿no? Tal vez se trate de ella

- Sí, sí pero el nombre es…es el…

- ¿El de qué? ¿El de quién?- preguntó Hiram impaciente como siempre-

- Nada, olvídalo…Ahora no le lleves eso- detuvo Leroy a su marido cuando él tapaba una olla e inmediatamente preparaba un té y quitaba un frasco de la heladera- Sabes que odia la miel

- No, se cree alérgica a ella que no es lo mismo

- Como sea. Avísame cuando esté esa sopa que yo mismo se la llevaré- ordenó Leroy abandonando la cocina mientras se quitaba su bata de trabajo y subía las escaleras.

- Está bien - fue lo único que susurró Hiram antes de volver a la mesada y controlar la comida-


- Entonces ¿estás mejor?- preguntó Leroy sentado al lado de la cama de Rachel y controlando que tomara la sopa recién hecha-

- Aja- respondió Rachel forzando una sonrisa pero tosiendo fuertemente producto del dolor que sentía en su garganta y la falta de voz-

- Voy a hablar pero no es necesario que tu lo hagas…Hablé con John la semana pesada- murmuró él y Rachel inmediatamente alzó la vista a verlo- ¿Por qué no me dijiste lo qué estaba pasando? Cierto, cierto- se detuvo él al recordar que Rachel no podía hablar- me refiero a que estamos perdiendo demasiada confianza y eso no me gusta. Pero está bien, ya también te dije eso…No sabía que Marley estaba molestándote, si John no me lo decía no tenía la menor idea- continuó Leroy haciendo referencia al padre de la chica y quien era el dueño de la clínica dónde trabajaba- me dijo que Marley le había dicho que estaban saliendo y esas cosas

- Puras mentiras- aseguró Rachel con su voz completamente ronca y tomando inmediatamente un sorbo de agua-

- Eso me lo habías dicho, por eso me acerqué a John. Le dije que entre Marley y tú no había nada pero que la niña estaba fastidiándote todo el tiempo, que la detuviera. Él me dijo que desconocía eso y que de hecho ya en los últimas días ella no hablaba de ti como lo hacia antes, que ahora ya ni te nombraba porque de hecho no hablaba entusiasmada de nadie.

- Pero en el Instituto me seguía hasta la sombra- murmuró la morena con fastidio y recordando lo que ella había provocado en su relación con Quinn-

- Por eso le pedí su intervención. Hablamos el sábado asique… ¿cómo se ha portado contigo hoy?

- Como siempre y…oh, claro- susurró Rachel al recordar las miradas completamente avergonzadas que Marley le daba y esquivaba en todo momento. Conocía a John y sabía que era un tipo rudo y de temer, por lo tanto se podía imaginar la charla poco cortés que debió haber tenido con su hija. Sonrió, alejó un momento la bandeja de sopa y rodeó el rostro de su padre para dejarle un fuerte beso en la mejilla- gracias

- De nada, cariño…Continúa comiendo…Ahora, quiero hablarte de otra cosa y aquí si necesito que hables. Aunque realmente recién no te quedaste callada…Aún tienes fiebre- murmuró él con preocupación al tocarle la frente y sentir el calor que la misma desprendía- antes que te diera el medicamento, Rachel…nombraste a Quinn- aseguró Leroy y suspiró resignado al ver el nerviosismo en la cara de su hija. Sin embargo se armó de valor y continuó hablando- Yo solo conozco a una Quinn que conozcas, y es tú profesora… ¿Qué relación hay entre una y la otra?

- ¿A qué te refieres?

- Tú dijiste que tenías novia, nunca nos dijiste de quién se trataba y hace unas horas, entre dormida, dijiste algo así como que le pediste perdón pero ella no quiso escucharte o algo de eso… ¿Estamos hablando de la misma Quinn?

Rachel dejó su boca entreabierta y observó a su padre en pedido por otra pregunta. Respirar se le dificultaba por el mismo resfrío y al parecer a él no le importó demasiado.

Leroy estiró su cabeza hacia adelante y alzó las cejas en un solo movimiento.

Ella suspiró y su labio inferior titubeó por sí solo. Leroy se pasó las manos por la cara y ella finalmente respondió:

- Sí, papá- susurró Rachel bajando la cabeza avergonzada y levantándola al escuchar a su padre abandonar la silla y suspirar por toda la habitación-

- ¿Mantienes una relación con ella? - preguntó él deteniéndose bruscamente en una esquina y resguardando sus manos en el cinturón de su pantalón. Rachel esquivó su mirada y apenas susurró-

- Es mi novia, sí

- ¿Tú novia?... ¿De qué demonios estás hablando, Rachel? ¡Ella es mayor!

- ¿Y qué con eso? Yo la amo

- ¿Qué?- preguntó Leroy totalmente sorprendido y volviendo rápidamente a su lugar. Estiró su brazo y tomó la mano de Rachel intentando calmar su molestia y hablar acorde a la situación y nada más. Sin embargo, imaginarse a su hija entre los brazos de una mujer mayor no era el papel que cualquier padre desea jugar- ¿Qué es eso de que la amas?

- Tú amas a papá. Yo la amo a ella. Eso es lo que digo

- No es lo mismo – aseguró Leroy moviendo sus dedos en señal negativa y apuntando luego a Rachel para que comprendiera el punto. Su punto de vista-

- Papá y tú se llevan cuatro años ¿por qué no es lo mismo? Claro, ella y yo nos llevamos cuatro y unos meses ¿Esa es la diferencia?

- ¡Tú eres una niña, Rachel!

- No desde que estoy con ella- dijo Rachel arrastrándose hacia atrás y acomodando sus manos entre sus piernas cruzadas. No estaba entre sus planes contarle a alguno de sus padre esa relación, no antes de cumpliera los 18- Me he obligado a actuar distinta y tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible. A veces lo logro y a veces no, pero al menos lo intento y voy a seguir intentándolo hasta que lo haga bien. Te debo una disculpa por no habértelo dicho pero eso no iba a cambiar lo que ya hice y continuaré haciendo. Es mi novia, la amo y espero respetes eso.

- ¿Mantienen una relación a larga distancia?- preguntó Leroy y ella lo miró enojada por no saber si era ironía o preocupación sincera- ¿Se ven sólo cuando viene a impartir clases?

- Se mudó aquí…no lo hizo por mí, antes de que digas algo, fue casual nada más.

- ¿Cuánto llevas en esto? – preguntó Leroy admirado de la capacidad de su hija al hablar tan segura de una persona-

- Me gustó desde la primera vez que la vi- susurró Rachel recordando cuando esa misma mañana mandó a lanzar un granizado contra la rubia y eso, ahora que lo pensaba, se comparaba al jardín de infantes cuando un niño le tira el cabello a la niña que le gusta solo para llamar su atención- Estamos juntas hace más de tres meses… Tuvimos una cita, salidas y nos conocemos muy bien…No es cualquier cosa, papá, te lo juro…- aseguró ella con la voz ya completamente desgarrada y esperando por no tener que explicar más. Amaba a Quinn y eso debía ser suficiente para que esa charla acabara- ¿Estás odiándome?

- ¿Quieres que te diga la verdad?...Nada de lo que has dicho me gusta ni me pararé a aplaudirte por estar enamorada. Nada me convence ni mucho menos me agrada; ¿esta es la relación que me imaginé para ti alguna vez? Nunca…- terminó Leroy con seguridad y moviendo las manos por su rostro aún molesto y raro. Rachel asintió lentamente con la cabeza y comprendió su posición, ni ella misma se hubiese imaginado allí y eso mismo también le había dicho a Quinn. Sin embargo se sorprendió con lo próximo que su padre dijo y esta vez por fin pudo sonreír- Pero si soñé que fueras feliz en tu primera relación- murmuró él y sonrió inconscientemente al recordar cuando conoció a Hiram; ellos jamás habían tenido obstáculos que cruzar para ser felices y ahora mismo, por más amor que tuviese hacia Rachel, él no iba a convertirse en uno para ella. Recordó las charlas con su esposo apenas conocieron a la morena: "Ella va a ser feliz. Y nada más va a importar" y le gustara o no, el brillo en los ojos de Rachel, la sinceridad al hablar y el respeto cuando se refería a Quinn estaban siendo la felicidad de su hija. Y nada más debía importar- Y con tu padre siempre te hemos notado radiante desde hace tiempo, estás cambiada para bien e inclusive has sumado puntos en el Instituto…Me pone nervioso saber esto ahora…pero estás viviendo y ya es hora de que te deje hacerlo- susurró Leroy estirando ambos brazos y acercando a su hija en un emotivo abrazo. Rachel se pegó a él y le dejó otro beso en la mejilla antes de recibir uno y más palabras- ¿Desde cuándo vive aquí?

- Hace poco…es en la casa de Susan ¿la recuerdas?

- Claro…sé que no debería decir esto pero…ten cuidado. Recuerda que eres menor y somos de Lima ¿me entiendes?

- Completamente…gracias, papá

- No he hecho nada, no me agradezcas… ¿Y cómo están? ¿Qué…Dios, no sé ni como decirlo pero…cuéntame algo

- En este momento no estamos en el mejor. A decir verdad, es el peor de mi vida

- ¿Por qué? ¿Qué pasó?

- Desde que comenzamos a vernos todo ha sido perfecto…pero la semana pasada se complicó todo por una confusión. Marley y Kitty estaban metidas en ella. Pero supongo que ya no lo harán, gracias a ti.

- ¿Pero han hablado?

- Esta mañana estuve en su casa- suspiró Rachel rogando porque Quinn al menos hubiese escuchado todo lo que dijo y procesara todo con el final que ella quería. Se mordió el labio y se dio cuenta que tal vez las cosas podían salir peor en realidad- Pero las cosas aún no se solucionaron

- Oh y… ¿crees que podrá resolverse? - preguntó Leroy alarmado de que por culpa de otras niñas caprichosas su hija terminara afectada. Rachel sonrió recordando solo los momentos felices con su novia y que si Quinn también los recordaba entonces no había mucho para pensar. Leroy sonrió con ella al instante-

- Estoy segura- murmuró Rachel antes de recibir otro abrazo y quedarse abstraída en el por un tiempo indeterminado-


A Quinn le fui inevitable entra al Instituto con una sonrisa y perderla cuando en el salón de Rachel la morena no estaba allí, en su lugar y ni había rastros de ella.

Y toda la semana había sido así. El miércoles mientras estuvo en el McKinley para su otra clase no descubrió a la morena en ningún receso y cada vez que veía a Puck tampoco estaba con él.

Mientras caminaba hacia el escritorio se insultó mentalmente, era obvio que los minutos que pasó bajo la lluvia fuera de su casa iban a traer sus repercusiones. Movió su mandíbula de un lado a otro y comenzó la clase.

Nunca esos 80 minutos habían sido tan largos como esa mañana.

Cuando el timbre sonó y ella suspiró aliviada, su mente se mandó sola y su boca obedeció al instante. Detuvo a Puckerman en la puerta cuando quiso ser el primero en salir y, totalmente sonrojada, le pidió que se quedara unos minutos.

- ¿Qué pasa?- preguntó él desinteresado frente a ella y Quinn esperó a que todos los demás se marcharan para hablar. Se aclaró la garganta y rogó porque su nerviosismo no se saliera de control-

- Puckerman necesito…- sí, realmente necesitaba saber de Rachel ¿pero era esa la manera en qué debía preguntar? Se pasó una mano por la frente y se acomodó el cabello. Que más daba, Puck ya sabía todo no podía emitir cosas con él-

- Está en cama- respondió Puck sabiendo la pregunta y más aún lo que debía responder. Quinn asintió con lentitud y se cruzó de brazos para que el continuara hablando- desde el lunes. Bueno usted debe saber ¿no? Ha estado toda la semana con fiebre y resfriada. Realmente estuvo muy mal

- Ammm y… ¿y hoy? ¿Ya has pasado a verla?- preguntó tragando fuertemente. Se rascó la mejilla y se sostuvo de su cuello para no abandonar al chico en plena charla y correr hacia la casa de Rachel-

- Anoche fue la última vez que hablé con ella y ya estaba un poco mejor. Tenía 38 de temperatura según Hiram y tosía menos… ¿Es suficiente prueba de amor para usted?

- ¿Qué?... ¿De qué estás hablando?

- Que yo apoyo a Rachel en todo lo que hace y la voy a cuidar de todos…pero usted no se tome demasiada confianza porque si no la valora yo mismo me voy a encargar de buscarle otra persona y que si lo haga

- No digas eso- murmuró Quinn empuñando sus manos a los costados de su cadera. Conocía la fama de mujeriego de Puckerman y lo último que quería era que mandara a Rachel a ese mundo con él. Agitó rápidamente la cabeza y dio un paso atrás antes de volver a hablar- Puedes… ¿puedes darme su número de celular? – preguntó con miedo. Rachel le había dicho solo dos semanas atrás que había adquirido el aparto por obligación de sus padres pero hasta el momento no habían tenido el tiempo para intercambiar los números. Habían gastado los días en besos, palabras y mimos y la última semana en discusión. Puck juntó sus cejas con dudas pero terminó suspirando mientras quitaba su celular del pantalón-

- Anote- ordenó él y Quinn inmediatamente tomó un papel y una lapicera y escribió lo que el chico le dijo. Dobló la pequeña hoja y la guardó en su abrigo. Cuando volvió la vista a Puckerman, lo descubrió alzando una ceja sugestiva y ella le preguntó que hacía- anote el mío por si Rachel la manda a…

- Gracias, Puckerman, puedes retirarte – aseguró ella tomando su maletín y caminando luego rumbo al otro salón.

Cuando bajó las escaleras imploró porque esa clase no fuera lenta también y la hora volara. Sin embargo, cuando todos sus alumnos entraron y comenzaron a bailar nuevamente con problemas, ella supo que esos 60 minutos podían convertirse en más horas tranquilamente.

Por eso cuando sonó la campana se tomó su tiempo y descansó un momento contra la escalera y luego se marchó. Estaba por llegar a la puerta cuando notó que olvidaba su maletín por lo que regresó sobre sus pasos y fue en su búsqueda.

Pasó por el salón 8 y se mordió el labio. Cuando estaba pasando por uno de los salones que nadie utilizaba por el espacio reducido, su cuerpo la obligó a detenerse y más aún al escuchar la voz de Marley en susurros y el nombre de su novia salió de su boca.

Quinn llegó a la pequeña ventana cubierta solo por una cortina amarilla y se colocó tras ella para escuchar a su alumna. Observó a ambos costados de los pasillos y se cercioró de encontrarse sola antes de recostarse contra la pared y continuar escuchando:

- Si no hubiese sido por Rachel no estaríamos aquí- escuchó la clara voz de Marley y ella frunció el ceño. No estaba entendiendo nada y eso le molestaba-

- Rachel no te quiere, Marley, a ver si lo entiendes- distinguió esta vez la voz de Kitty e inevitablemente la tortura de Rachel bajo la lluvia regresó a su mente- y es hora de que lo entiendas… ¡Tú padre te lo ha dicho también, ya!

- ¿Y tú crees que por qué Rachel me trató mal me voy a ir corriendo a ti? Tú no eres ella, Kitty- murmuró Marley con algo de maldad y Quinn estaba dando un paso para irse cuando lo próximo le intrigó más y la obligó a quedarse- no sé como hiciste para que Rachel estuviese allí ese día, pero el que me hayas besado no cambia nada.

- Al menos dame una oportunidad ¿no? Tú misma me dijiste que lo que sientes por ella se iba a ir en algún momento. Solo recuerdas lo que vivieron, Marley. Pero lo que pasa ahora es distinto, ella tiene novia y te dejó claro que la ama. Además…

Pero Quinn no escuchó más. Apretó su maletín y caminó en silencio unos pasos. Cuando se encontró segura corrió hacia su auto y se subió a él con la rapidez que su mente la dejaba.

Se golpeó la frente con la mano y encendió el motor.

- Rachel…dios, Rachel- murmuró odiándose a si misma y abandonando el McKinley. Tanta distancia innecesaria que ahora solo se la reclamaba a ella misma. Rachel estaba en cama, enferma por su culpa y ahora estaba segura que iba a tener que ser ella la que se disculpara. Aceleró más y llegó hasta su casa.

Las próximas horas se la pasó pegada al teléfono intentando comunicarse con ella.


Rachel despertó por el sonido de su celular sonando bajo la almohada, lo quitó con pereza y apagó la alarma. Eran ya las 21:55 y recordó que ese viernes Finn cumplía años y la fiesta comenzaba en un pequeño salón pasada las 23.

Se sentó sobre la cama y tocó su frente, según ella estaba perfecta y, aunque la garganta aún le dolía, lo demás estaba bien. Observó nuevamente la hora en su móvil y descubrió tres llamadas perdidas, entrecerró los ojos al no reconocer el número al instante pero comenzó a sonreír cuando le resultó familiar.

Se levantó al instante y metió una mano bajo el colchón, quitó el papel que guardaba allí desde hace tiempo y comparó los números: si, era el de Quinn y eso solo la hizo saltar de alegría.

- Oh, maldita sea- murmuró cuando intentó regresar la llamada y la molesta operadora le recordaba que la falta de abono para usarla. Se quitó rápidamente el pijama y cuando corrió a su placard se recostó un momento sobre el- mierda- susurró al marearse y sentir como la cabeza le pulsaba. Caminó hacia el baño con lentitud y se duchó. Cuando salió, se vistió con un pantalón blanco sin estrenar, una camiseta a rayas y sus zapatillas. Tomó con velocidad una campera y corrió escaleras abajo-

- Ey, ey, ey… ¿a dónde vas?- la retuvo Hiram por el brazo y cerró la puerta cuando ella la había abierto-

- Es el cumpleaños de Finn y le prometí que allí estaría

- No, nada de fiestas. Regresa a la cama- la tironeó él con suavidad y ella apenas retrocedió unos pasos antes de soltarse-

- Estoy bien, te lo juro. Además Noah estará conmigo toda la noche cuidándome…No seas así, por favor. Déjame ir

- No

- Por favor- insistió ella con su puchero habitual y sus manos rogando por una respuesta afirmativa. Hiram rodó los ojos y la señaló dándole una orden-

- Si me llego a enterar que Puck te dejó sola no vuelves a salir por el resto del mes ¿Está claro?

- Clarísimo- dijo Rachel saltándole para un beso y caminando otra vez a la puerta- Te quiero, adiós-

- Ey- la llamó Puck saliendo de su casa en el mismo momento y rodeándole el hombro para caminar juntos- ¿Estás mejor?

- Perfecta

- ¿Te llamó Quinn?

- Sí pero estaba durmiendo y no pude atenderla. Hablaré con ella después.

- Pero irás a la fiesta de Finn ¿cierto?

- Por supuesto, a eso vamos

- Mejor, porque te guardé una sorpresa… ¿te acuerdas de Jennifer?- preguntó Puck tocándole tontamente el hombro-

- No ¿Quién es ella?

- La recordarás después de esta noche


Jennifer Parton, Rachel llevó su vaso a la boca y bebió con dificultad. No recordaba a la chica y si Puck creía que iba a hacerlo por tenerla pegada a ella estaba muy confundido.

La chica había llegado a ella por una presentación de Puck y desde hace más de una hora no dejaba de hablarle. El dolor de cabeza por una posible recaída sumado a los tres vasos de alcohol que ya había ingerido estaban causándole una repentina molestia que iba a descargarse con esa rubia si no se alejaba cuanto antes.

Movió la cabeza de un lado a otro buscando a su amigo y lo encontró en un rincón con tres chicas totalmente tontas por él. Ella volteó sobre la barra que estaba sosteniéndose y se sirvió un vaso de vodka. Lo bebió de un solo trago y sintió finalmente la sangre hervirle y a tal punto de explotar.

Se sirvió otro y continuó escuchando a la chica. Fue por uno más y de repente no le molestó la cercanía de ella hacia su boca ni la caricia que le daba a su cintura. Sin embargo cuando su celular vibró dentro de su pantalón lo agradeció y contestó la llamada sin ver el número:

- ¿Hola?- saludó como pudo. La voz perdida y ahora por el alcohol también apenas la dejaban notar lo que decía-

- Rachel – contestaron con dificultad del otro lado y ella se tapó una oreja para escuchar mejor o de lo contrario cortaba- Rachel… ¿me estás escuchando?

- Hola ¿quién habla?

- Rachel, soy Quinn… ¿por qué hay tanto barullo? ¿Dó…

- ¿Quinn?- la interrumpió la morena sintiendo el pulso acelerado de su corazón y alzando la voz para que la rubia la escuchara- Quinn ¡amor de mi vida! ¡Por fin me llamaste!

- Rachel- susurró Quinn en un pequeño estado de anormalidad y que Rachel no escuchó- Rachel ¿dónde estás?

- ¡En el cumpleaños de Finn!- gritó la morena alzando justo una botella y señalando al chico que besaba sin pudor a una porrista en una esquina- Hay bebidas y…y bebidas ¿Por qué no me llamaste antes? ¡Estuve esperándote!

- Rachel, dios, estás borracha… ¿Dónde estás? – preguntó Quinn gritando también a pesar de la soledad de su casa.

- A ver, linda, cuelga ese teléfono- escuchó Quinn desde el otro lado e inmediatamente abandonó el sillón para llamar a gritos a su novia-

- ¿Con quién estás, Rachel?

- Sola…bueno, con el vodka dando vueltas pero…

- La estupi…la que habló recién… ¿te habló a ti?

- Oh, sí, Jennifer. Es parecida a ti, Quinn

- ¿Y qué haces con ella? ¿Es tu amiga?

- No, amor, acabo de conocerla y…

- ¿Dónde estás, Rachel?- preguntó Quinn con menos paciencia mientras buscaba la llaves de su auto y tomaba un abrigo-

- ¡En el cumpleañ…

- ¡El lugar, Rachel!... ¿¡Dónde está la maldita fiesta!?

- Oh…eso…no lo sé – respondió Rachel y Quinn pudo volver a escuchar la voz de la chica llamando a la morena. Abandonó su casa con furia y se montó en su auto con rapidez dándole una última orden a la morena-

- ¿Es en una casa?

- No. Carol alquiló un salón para…

- Sal afuera y lee el nombre del lugar, me lo dices y te quedas allí. Sola, Rachel.

- Está bien- murmuró la morena abriéndose paso entre todos los invitados con dificultad y saliendo a la vereda. Leyó con inconveniente lo que su novia le pidió y terminó repitiéndolo contra el celular- ¿Sabes dónde es?

- No- respondió Quinn encendiendo el motor y pisando el acelerador con todas sus fuerzas- pero lo encontraré- aseguró antes de cortar y arrojar el teléfono contra el tablero y aumentar la velocidad.

Rachel del otro lado solo jugó con el móvil entre sus manos y se sentó en el piso a esperar.

¿Realmente Quinn iba a ir a buscarla?

Quitó unos pequeños pedazos de pasto de entre sus piernas y expulsó aire después de inflar sus mejillas, la situación que las rodeaba ahora le gustaba pero le daba miedo. Quinn podía llegar en cualquier momento y ella no sabia para qué. Para más reclamos, tal vez. O para solucionar todo.

Se echó de espalda al piso y suspiró pero se levantó al instante al escuchar un auto estacionar con un fuerte chillido frente a ella. Se impulsó con ayuda de sus brazos y se quedó de pie observando como Quinn bajaba con ira, ni siquiera cerró la puerta y se fue de lleno contra ella. Rachel tragó fuertemente y habló con temor al verla cada vez más cerca-

- Ey, hola. No sabí…- y hasta allí Quinn solo la dejó hablar. La rubia se detuvo contra ella, le rodeó el rostro con ambas manos y aplastó sus labios contra los de ella en un acto por demás hambriento. La besó con tanta solidez que hizo temblar sus piernas y sostenerse de sus hombros para no caerse. Quinn le rodeó la cintura, la pegó a ella y la obligó a caminar hacia atrás hasta chocar con el mini Cooper. Rachel estiró sus brazos y enredó sus manos en la cabellera de su novia en una orden que volvía loca a Quinn.

Olvidando dónde estaban y lo que las rodeaba, Quinn empujó apenas hacia arriba a Rachel y ella inmediatamente entendió el mensaje. Dio un pequeño salto, le rodeó la cintura con sus piernas y se dejó llevar por Quinn hasta el capó del auto para sentir como la rubia la sentaba con cuidado.

Rachel abrió apenas los ojos y observó detrás de su novia. Sonrió al notar que el salón no tenía ventanas al frente y la puerta estaba cerrada. Y alrededor todo era oscuro.

Rodeó con posesión el cuello de Quinn y la pegó más a ella mientras la rubia jugaba con sus manos debajo de su camiseta, acariciando su piel con cariño y dibujando pequeños círculos en ella.

Rachel se alejó apenas, rozó sus labios en un pequeño juego y finalmente escondió su rostro en el cuello de Quinn. La rubia la abrazó por la cintura y la sujetó contra ella. Le besó el hombro, la mejilla y la cabeza en forma dulce y esperando poder encontrar las palabras para hablar. Rachel murmuró algo inentendible y Quinn aprovechó para decir lo que realmente quería:

- Perdón…- susurró contra el oído de la morena y Rachel le dijo que no importaba, que lo que quería ya estaba de nuevo y que la volviera besar. Pero Quinn negó con la cabeza y siguió- cuando fuiste a casa te creí pero…aún estaba molesta ¿entiendes? Me la pasé todos estos días imaginándote a ti con Marley y eso no me gustaba y fueron esos mismos celos lo que me ordenaron echarte cuando estuviste allí el lunes… ¿Me perdonas?

- Ajá- susurró Rachel contra su cuello y Quinn pudo sentir el calor que su rostro desprendía. Alejó a la morena para verla a la cara y tomó su frente-

- Estás hirviendo, Rachel- murmuró estirando su brazo para abrir la puerta de acompañante. Abrazó con dificultada a la morena y la acomodó en ese lugar y cerró la puerta. Corrió hacia el asiento conductor y encendió el motor tan rápido como pudo. Extendió el brazo para rodear el hombro de Rachel y la arrastró hasta recostarla contra su pecho.

Aceleró con precaución y se dedicó a cantar por lo bajo para mantener a su novia despierta. Cada luz que dejaba atrás era una menos para llegar a su casa pero la lejanía aún era evidente. Apresuró el andar y finalmente llegaron.

Bajó con Rachel semidormida abrazada a ella e ingresaron a su casa entre pasos lentos y a oscuras. Quinn cerró con llave y llevó a la morena a su cuarto. La recostó al borde la cama y le quitó las zapatillas. Se acomodó a su lado para desprender su pantalón y lo alejó con calma de sus piernas. Cuando las acarició, sintió que su mano ardió al tacto y corrió a buscar su termómetro.

Rachel superaba los 40 grados de temperatura y el sudor en su cuerpo lo aseguraba.

- Rach- la llamó arrastrándola hasta el centro de la cama y le quitó con trabajo la camiseta- Rach, acuéstate boca arriba- le ordenó y Rachel le obedeció permaneciendo en la posición que ya la había acomodado. Quinn llegó del baño con un pequeño recipiente lleno de agua y una toalla blanca ya húmeda. La dobló y acomodó sobre la frente de su novia y le susurró que durmiera. Rachel estiró su brazo y le tomó la mano-

- Acuéstate conmigo- pidió la morena y ella se quitó rápidamente el abrigo; levantó las frazadas y se acomodó junto a ella abrazándola por la cintura- Te amo, Quinn- susurró Rachel dejando su boca entreabierta pero durmiendo finalmente. Quinn le acarició la mejilla y después los labios. Le dejó un corto beso sobre ellos y apagó la luz pero se mantuvo despierta.

Cuando observó su celular para apagarlo notó que ya eran las cinco de la mañana. El tiempo pasaba volando cuando estaba con Rachel y era solo en eso que no le molestaba perderlo.

Se acurrucó más contra ella y se recostó contra su pecho:

- Te amo, Rachel


...8...

Les recuerdo queridas lectoras que del capitulo 49 al 50 hay un gran salto en el tiempo (lo digo para que después no me odien)

¡Nos leemos en unas semanas!

Saludos para todas y todos. Gracias por leer y /o comentar!

Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.